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Primera parte Libro " Recetando Cuentos Médicos" Ezequiel Ulises y Alejandro Wajner

Primera parte del Libro:
"Recetando cuentos médicos",
de Ezequiel Ulises y Alejandro Wajner
2001.

Dedicatoria:
A todos los que cuestionan sus conocimientos y su practica.
A mi mujer Maribel,
A mis hijos Laila y Ezequiel,
A mis amigos: Carlos, Enrique, Roque y Walter (médicos,)
A los que quieren vivir mejor.

La comida y Ezequiel

Ezy es un niño de 3 años.
Hace unos días que no quiere comer...lo que le ofrecen sus padres.
Les dice que NO!
Rechaza la comida de ellos y decide o, por lo menos, intenta hacerlo,
Acerca de qué comer y cuándo.

Cuando come lo hace como un rumiante: mastica lentamente, ubica la comida en un extremo de su boca y la acumula.
Juega con ella.
Sus padres desesperan!
Se impacientan.
No saben cómo manejar la situación.
Esta se ha problematizado: el niño no quiere comer!
Se está poniendo flaco y debilitando.
No ha perdido el apetito, se ha tornado selectivo.
Los padres le preguntan: ¿ qué es lo que querés?.
El responde: Jugar!

¿ Qué dice Ezy con su conducta, con su queja?
- No es NO, exclama cuando se enoja, al pelear su lugar en el Mundo.
El niño logra que sus padres se preocupen por el, por la comida y por su alimentación.
Logra que estén encima de él, desde lo negativo.
Los tiene para él, hacia él.
Es el centro de sus preocupaciones, más allá del trabajo, la plata o la familia de cada uno de los padres.
Están angustiados.
La comida significa la salud y el mandato generacional para estar sanos y crecer bien.
El niño desobedece.

Quiere atención. La tiene pero quiere otra manera de tenerla.
Quiere una atención a su medida, adaptada a su crecimiento, relacionada con el jugar.

..................................

El juego es el espacio de la imaginación, la creatividad y la libertad de pensamiento y expresión.
El Mundo de los adultos no tiene espacio para este juego.
Facilita el adictivo, no el creativo.
El desarrollo de múltiples caminos hacia objetivos simbólicos o imaginarios.
La Sociedad del actuar condiciona que juguemos compulsivamente, que ganemos o intentemos ganar, siempre.
A las cartas, a las carreras, en el deporte, en el amor, en el trabajo.
El mensaje es debemos ganar, compitamos permanentemente.
El espacio del jugar se acelera y torna una carrera por la vida, hacia objetivos, en general, inalcanzables o posibles a un alto costo en Salud.

La Sociedad Globalizada no facilita el juego, l o impide.
No necesita espacios creativos, libertarios, constructivos.
Muestra múltiples lugares de agresividad y destructividad socializados, de peleas.
El otro es vivido como un posible enemigo, me puede sacar mi lugar en el mundo, debo vencerlo o controlarlo.
Vigilarlo y temerle.
Es difícil aprender a dar la mano al otro, a quererlo, a ayudarlo, sin pedir nada a cambio.
Por el solo hecho de dar, de acrecentar el amor vincular.

©Dr. Alejandro Wajner
Nov.2001

El dibujo y el Dr.JS.

El Dr. JS. vive en la Capital.
Tiene una mujer y dos hijos.
También un departamento de más de treinta años y un auto de casi siete años de edad.
Tiene varios trabajos.
Es un cuarentón, cercano a los cincuenta.
Decidió vivir en un país que cuando estudiaba para ser lo que es, parecía que podría ser el Lugar donde realizar sus deseos y proyectos.
Poco a poco, golpe tras golpe, ya sea financiero o militar, envejeció y pasó de ser un espacio posible a un ocaso, antes, impredescible.
Se encojió expulsando a muchos de sus habitantes, los empobreció hasta sumergirlos en la peor de las pobrezas, la de la desesperanza.
Su profesión, antes, prestigiosa y respetada por todos, pasó a ser una más del montón de ofertas laborales sin demasiadas demandas y menores remuneraciones.
...............
El Dr. JS: tiene varios trabajos.
Un puesto en un Hospital Público descuidado al casi abandono por sucesivos ministros de Finanzas y Salud.
Allí pasa las mañanas discutiendo en el café, saludando a compañeros y a visitadores médicos, juntando remedios para sus familiares o pacientes.
Escucha la recorrida de Sala, algún ateneo, atiende el consutorio y se marcha a su casa o a un barcito a comer para ,luego, partir al otro trabajo.
Una Clínica Privada, en cuyos consultorios recibe a los que todavía tienen algún sistema de atención médica.
Donde le deben seis meses.
Pues, según sus dueños y representantes administrativos, no les han pagado aún.
Escucha las quejas de los pacientes, sus demandas y deseos irrealizables y piensa en su familia.
En su mujer:
- Hace algún tiempo que no salen como antes, a comer y a bailar.
En sus hijos:
Uno adolescente, que estudia sin muchas ganas, en pleno estallido hormonal, preparándose para amar y ser amado.
El otro, el bajito.
El que lo sigue, lo mira, lo busca, le cuenta cosas y el que repite gestos como una humana mascota.
Ese que el otro día, le regaló un papel escrito o dibujado.
- ¡ Para vos, papito !, le dijo con inocencia.
Ese papel humedeció los ojos del Dr. JS., aflojó su coraza muscular, su tensa mandíbula, relajó sus hombros y espalda, lo conmovió.
Su hijo le entregó ,en ese papelito, parte de la inocencia perdida o robada, según como se mire;
lo invitó a jugar, a crear otro mundo con él y para él.
Y le devolvió el amor como sólo los bajitos logran hacer: así porque sí!
- ¡ Porque te quiero, papá!
La Esperanza llenó el corazón del Dr. JS. y por unos momentos, pequeñitos como su hijito,
sintió y vivió el amor a la vida y a sus seres.
Volvió a ser humano.
A pesar de su País.

© Dr. Alejandro Wajner
Noviembre 2001

El médico sabedor

El Dr. FD. es un médico sabedor.
No sólo conoce lo que hay que saber de la Medicina, sino que sus poderes mentales se extienden como tentáculos de un pulpo hacia otros conoceres.
Lee las mejores revistas de Medicina extranjeras.
Escribe como si fuese él epistemólogo, él educador, él lingüista, él filósofo que admira e intenta parecerse.
Su discurso es medido, elaborado, repleto de frases y palabras de escritores, poetas o pensadores.
De edad media como su contextura, no posee belleza física pero es un dotado.
Su tesoro es su cabeza!
Piensa, se detiene, observa y calcula el auditorio y ,luego, envía el gesto, las miradas, las palabras...esperando el aplauso, la pausa aprobatoria, las miradas complacientes, el murmullo progresivo, las diversas maneras de ser aceptado.
Su pensamiento es parte de una estrategia de poder, de ascenso social.
Participa de las Sociedades Científicas Médicas, es la figura alternativa.
Se lo considera serio, estudioso, audaz.
Se cree que cada movimiento es estudiado varias veces antes de realizarlo.
Nada trata de dejar al azar. Es un controlador de la Escena y trata de actuar sobre el auditorio.
Pero su amplio conocimiento, enorme y enciclopédico lo atormenta...
No es feliz, no se conforma con lo que logró ser.
Nunca se conforma con lo que logra, quiere más y más.
El quiere un lugar en el Olimpo de la Medicina, junto a los notables, los más sabios.
Estar en la foto inmortalizadora de la Elite Cultural Médica: premios nóbeles, innovadores, estadísticos, hombres de la ciencia.
Aplaudidos en los Congresos. Escuchados.
Semidioses, parecidos a Prometeo.
El quiere estar allí.
A pesar que los aborrece, los ama.
Son su espejo.
Reunión de Sabios. Club de la Cultura.
Emociones entre pocos, los elegidos.

Le molesta lo simple, lo directo, lo sintético.
Su potencia es el Discurso. Y su efecto en el Auditorio.
El es lengua de palabras complejas.
Ama las minorías del Pensar, del Arte y de la Cultura.
Se refleja en ellos.
Es un solitario.
Le cuesta compartir. Se impotentiza.

El sólo busca el imposible aplauso de un Padre Ideal e Imaginario, dueño del pensar y modelo social a superar, que tarda en llegar... ¡nunca jamás!

©Dr. Alejandro Wajner
Diciembre 2001.

H. A.. :el médico apurador
Cuento

HA. cuarentón,
varios hijos de varios matrimonios, adolescentes junto a niñitos,
varios casamientos en su haber y en el deber de su cuenta mensual;
es hijo de un trabajador cuentapropista que no supo, no pudo, o tal vez,
no quiso, amasar una cierta fortuna y cuya riqueza son sus hijos,
los cuales, cree que le pertenecen, como suelen pensar y tratar los de su generación, hijos ,a su vez, de familias de inmigrantes de Europa.

HA., a su vez, es hijo de una madre: ama de casa, lectora de revistas baratas, que completó la primaria de adulta, cariñosa, sumisa a sus padres y a su esposo, quejosa, algo hipocondríaca, buena .

Estos siguen viviendo en un barrio de la Ciudad, empobrecido por múltiples economías de guerra contra el pueblo y a favor de los dueños del país y sus empleadores externos del Norte de América.

La misma casa, deteriorada por el paso del tiempo y la pobreza, cuna de la niñez de HA., con escasos amigos, con la compañía de sus revistas: Superman, Joyas de la Mitología griega, Batman y los soldaditos, escenografía de la soledad y la socialización.

Los mismos vecinos, algunos, ya no están. Se fueron muriendo de pena y desesperación, otros son nuevos: cuentapropistas de la ciudad,
Chapa y pintura, fletes, carnicería, maestra de idiomas del barrio, desocupados.
Barrio con ladrones de autos, de sus piezas y de algunos punguistas,

Con una cancha de Futboll, el glorioso: A.B.!, Siempre en segunda,
¡ Como la gente del barrio!.

HA. Siempre estudioso,
Desde la primaria, pasando por la secundaria de casi nueve de promedio, abanderado, escolta, con mala conducta.
Algo antisocial, Torpe, Bruto, Burlón.
Algunos de sus ex compañeros son médicos como él, Otros, no los volvió a ver...

La Facu en la época de los milicos! Pudo terminarla,
Raspó sólo dos cuatros, que le bajaron el promedio de casi ocho o nueve.
Recuerda las materias: ¿ Higiene? Y un neurocirujano elitista del Htal. de Clínicas, cuna de médicos fascistas, que casi lo bocha por contestar torpemente sobre neuralgia del trigémino, a pesar de saberse las clasificaciones de los tumores y todo el libro!

De la obtención del diploma a la residencia: Puesto numero 39 de la ciudad de Bs.As., entre 1500 participantes. Pudo elegir Hospital para la cursada: uno de los mejores servicios de la especialidad, en ese momento.

La Residencia: Vivida como la colimba que no hizo: gracias a un militar que patoteó a Perón y lo exceptuó de hacerla.
Algunos compañeros de la misma siguen en el Hospital: crecieron médicamente y juntaron algo de dinero, trabajando en Clínicas ofreciendo prestaciones : desde ecos a Cámara gammas.

HA. tuvo, siempre, problemas con las autoridades. No las trató bién... Y ellas no lo quisieron.
Pudo conseguir un puestito de guardia externa, donde persiste desde casi más de diez años.
Le gusta la urgencia, Sentirse un gladiador, ayudar a algunos pacientes a superar la casi muerte.
Pero, HA: Es un médico apurador.

Siempre está apurado:
Corre, corre, corre.
No sabe por qué
Ni adonde.
Presiente que huye de sus fantasmas,
Que siempre lo están por alcanzar...
¡ Apúrate! ¡ Rápido, corre!: su interior le dice.
Y el corre, corre por la vida, que pasa, rápidamente.
Los hijos, cada vez más grandes y exigentes.
Su mujer, actual, trata que se detenga, por lo menos, para ella, que la ame,como ella quiere.

HA. Apura a la gente.
Todo es velocidad.
Parece vivir arriba de un Fórmula uno, a pesar de no interesarle la misma.
Siempre en quinta velocidad. A veces maneja bien, la mayoría de ellas, choca.
Choca su vida, La atropella, se atropella.
Perdiendo lo que consiguió, a pesar de sí mismo, gracias a lo mejor de sí, su inteligencia, usada sin sabiduría.

HA. Atropella su vida.
¿ De qué se castiga?
¿ Por qué debe hacerlo?
Hay un mandamiento que lo persigue, impidiendo vivirla.
HA. es una víctima de sí mismo. Continua el destierro de sus antepasados, sin saberlo. ¡Sin poderlo!

©Dr. Alejandro Wajner

Crónicas del Siglo XXI:el reinado del Cuco

En este siglo la vida transcurre bajo las posibilidades de la tristeza y la soledad masificadas, acompañadas por constantes ataques terroristas y del aniquilamiento humano por las desigualdades sociales crecientes y excluyentes de enormes masas de población.

El mundo es gobernado por un anarquizado capital imperial globalizado y terraqueizado, expansivo como tentáculos de un pulpo monopólico, ávido de ganancias rápidas y constantes, insaciable monstruo voraz de la ecología geográfica y humana, un perfecto exterminador humano.
Anarquizado, entelequias financieras gobiernan un Mercado corporativo descontrolado, donde suben y bajan posiciones económicas. La Bolsa es la tabla de la ley, contiene los mandamientos mercantiles. Suben y bajan acciones, crecen y caen conglomerados económicos financieros. Las cifras gobiernan las emociones, ocupan los pensamientos.

Impera la velocidad, lo efímero.
El hoy se transforma en pasado inmediatamente. Se pierde la memoria. Se vive corriendo, sin saber hacia dónde ni para qué.

Desde otros mundos, grupos medievales religiosos controlan grandes masas excluidas de las ganancias del Primer Mundo, sin educación, con adoctrinamiento de guerra: matar, matar y matar.
Cerebros desnutridos, caóticos, monocolores preparan cuerpos suicidas, terroristas, asesinos de seres del primer mundo, el de la opulencia: llenos con propagandas, abdómenes pletóricos de falsa libertad, cerebros adictivos al consumo, futuras víctimas de atentados sin razón.
Muertes por que sí, muertos por otros muertos vivientes.

El mundo contiene ex humanos, zombies.

Las ideas controlan las mentes, impiden el cambio, ayudan a perpetuar al orden: ya sea el de la opulencia o el de la escasez.

Las pantallas multimedias brillan y aturden con imágenes de belleza plástica, juventud eterna y efímero triunfo. Todos sonríen.¡ Sobra la alegría!

La Inseguridad es la norma. En las calles hay bandas juveniles, ladrones adolescentes, traficantes de drogas diversas, sexo fácil y pago, vendedores de chucherías colorinches y ruidosas, junto a policías corruptos y permisivos.
Cada tanto algún robo, atraco, asesinato se mezcla con algún accidente de tránsito: motos y coches poderosos entregan algún donante de órganos, bastante codiciados ante el aumento de la longevidad.

La gente se enferma y muere de tristeza y soledad, acompañada virtualmente.
Algunos apagan el fuego de las velas: aceleradamente por las facilidades tóxicas socializadas: cigarrillos, píldoras analgésicas para el alma o el cuerpo, inundan los hogares, los botiquines.
Siempre algo hay que tomar para vivir, mejor si se combina con otra pastilla.

Los médicos son agentes de prescripción farmacológica y tecnológica, seres educados en el recetado, intermediarios en la venta de la Salud.

Grupos de elite de la inteligencia progresan en la conquista del espacio interior humano , en la manipulación genética. Se apura el control y dominio de los genes y su ambiente. El ser humano puede reprogramarse, se puede superar a la inteligenzia hitleriana...a la que se ama ocultamente.

Cada ataque terrorista es respondido por un ataque masivo por las fuerzas militares del Primer Mundo, arrasando humildes habitantes del Tercer Mundo: mujeres, viejos y niños son exterminados.
Los terroristas crecen gracias a la barbarie religiosa, la desnutrición corporal y mental y la exclusión social.
Guerras limitadas, un mundo cada vez más parcelado, con vecinos que se odian y temen. Y se reunen en la Gran Sociedad Mundial, un recinto donde mandan los poderosos. Y donde los otros, la gran mayoría, discute en vez de ayudar al otro, en vez de escucharlo, en vez de aceptar al diferente.
Las sonrisas ocultan el odio.

Reina la violencia.
¡ Impera el Cuco!
¡ El símbolo de los miedos infantiles existe realmente y se apodera del siglo XXI!

Todos le temen...
Todos lo adoran...
Todos lo quieren...

Mundo violento, desigual, mentiroso, inhumano.
Lleno de imágenes y palabras vacías,
carente de afectos y alegría...
Mundo deshumanizado...
¡ El Reino del CUCO!
¡ Buuuu...!

..........................
Relato descriptivo- perceptivo- proyectivo.
© Dr. Alejandro Wajner

La ilusión perdida:
-¿Qué me trajiste?

La velocidad de la sociedad consume a sus integrantes.
Los hace insaciables. Improductivos.
Al no poder, no querer ni saber obrar por propia mano,
No adquieren cariño por lo que viven y tienden a desesperanzarse.

Desde niños somos narcotizados por la TV. Hogareña.
Los cartoons nos educan y preparan para las adicciones.
Violencia y velocidad,
Imágenes rápidas, vacías de contenidos inundan nuestras mentes.
Los cerebros se condicionan al consumo permanente: a tener para ser.
Todo es color, ruido y flashes.
No hay manera de pensar, de criticar lo que se incorpora por los sentidos.
Pienso que uno ingresa órdenes de consumo y modelos a ser desde la sensorialidad bombardeada por la TV.
Se logra impedir la lectura, desear lo visual, lo ruidoso, lo rápido.
Se incorpora una necesidad de adrenalina a los sentidos, hacia los mismos.
Se facilita, así, la posibilidad adictiva: no poder pensar ni reflexionar, sólo Actuar.
Debemos sentir algo y lo relacionamos con cosas.
Vinculamos lo sensorial a las cosas. Fetichizamos los sentidos.
Adictos desde la conducta.
Para vivir hay que consumir algo.
Hay que vestir los sentidos con algo. No toleramos el silencio, el vacío. la soledad.
Nos vamos vaciando de humanidad.
Y engordamos de cosas, de sustitutos afectivos.
Las palabras se vacían
Como nuestro interior.
En estos tiempos para evitar las emociones sentir, perdemos la historia.
El pasado se esfuma para poder ser estables, sensibles, obedientes e insatisfechos, bajo la sugestión del consumo y la tutela del tener o poseer
Para sentirnos, ser.
Perdemos sentidos y construcciones vinculares, al apropiarnos de objetos y cosas, para calmar nuestro vacío.

©Dr. Alejandro Wajner

El Médico barrilete

El Dr.TG. es un médico muy especial.
Siempre cae bien a los demás.
Es serio. Sonríe a tiempo y adecuadamente.
Sus comentarios son pocos y atinados.
Es de poco hablar.
Parece escuchar y respetar al otro.
Tiene una presencia prolija y silenciosa.
Trata de pertenecer a los grupos médicos de élite.
Participa de proyectos de medicina: algunos de investigación clínica, otros, de actividad comunitaria organizada por la Sociedad Médica.
Se siente bien como secretario de los grupos.
Es moderado, religioso, creyente, sonriente, medido al hablar y al opinar.
A todos cae bien.
Le gusta hacerlo.
Necesita ser querido.
Para eso utiliza el estilo: silencioso, pulcro, cuidadoso.
Caer bien.
Le encantan los eventos sociales: aparecer en fotos, siempre sonriente.
Es medido al tomar como lo es al hablar.
No le gusta mucho trabajar.
Le encanta tener dinero con poco esfuerzo. Elegir un buen trabajo con mejor remuneración.
Mucho tiempo soltero hasta que conoció a la mujer de su vida: creyente como él, le encantan los eventos sociales, igual que a él.
Ambos ojean o leen las revistas de la farándula y de los ricos: esas que muestran gente linda, sonriendo, festejando siempre, algún acontecimiento importante. Esas del champagne y del brillo. De las sonrisas y los colores.
Y los cuerpos trabajados por los cirujanos más prestigiosos, los de la juventud eterna.
Pero su mujer es una trabajadora que trae más dinero que él al hogar.

¡ Porque él es un médico Barrilete!
Va de un lado al otro según el viento social del prestigio con el mínimo esfuerzo.
Con la sonrisa a tono con la corbata.
Con el discurso haciendo juego con el traje.
Con la actitud de atención y preocupación al otro casi perfecta, diríase, trabajada, pulida socialmente.
Siempre tratando de agradar, de no llamar la atención mucho, de caer bien al otro.
De parecer un ser perfecto socialmente, de esos que en una fiesta saludan a todos y por todos son conocidos y saludados cordialmente, esos que no desentonan con la vajilla ni con los cubiertos de la mesa. Correctos, adecuados, equilibrados.
Si la mayoría decide algo, él, no va a oponerse.
Si cambian de parecer, él, va a acompañar el cambio, sin desaprobarlo.
El no desea llamar la atención, él se esconde detrás de su persona apta para todo evento y acontecimiento importante.
El es un barrilete, puede ir para un lado o para el otro.
Sigue siempre al viento, de los acontecimientos.

©Dr. Alejandro Wajner

-
Cuentos argentinos del Ocaso.

Por lo menos...llueve!
En un país en su Ocaso vivían, mejor dicho, sobrevivían personas.
Seres humanos empobrecidos por sus gobernantes, por ellos elegidos.
Sí, en ese país del Ocaso, la gente elegía gente para que la represente y ésta, al gobernar, los maltrataba con medidas en contra de esa gente.
Por supuesto, a favor de la Otra gente, la poderosa.
Esta Otra gente detentaba el Poder Real y manejaba a los elegidos a su conveniencia para aumentar su riqueza y privilegios.
Los elegidos se peleaban por gobernar pues era la manera par obtener fama, transitoria y poder parcial sobre sus electores.
Una maquinaria corrupta y excluyente: robaban a los pobres y enriquecían a los ricos.
La gente permanecía Pasiva.
Se quejaba pero no actuaba para cambiar las cosas a su favor.
El país sobraba de palabras vacías: declamas sin acciones concretas.
La gente hacía colas para cualquier cosa: para viajar, para el banco, para ser estafadas.
Las calles soportaban el maltrato de la gente: llenas de basura, de palabras, de desazón y angustia.
De noche, pobladas por otros seres: excluidos de la colmena u hormiguero: ladronzuelos, adictos múltiples, violentos.
Este país trataba de parecerse a otro, que creían perfecto, lleno de luces, colores, plástico, palabras y construcciones.
País que controlaba económico y militarmente a casi todos los otros.
Los otros usaban su idioma, mensajes y cultura sin resistir.
En el país del Ocaso un tema preocupaba a la gente: el tiempo.
Hasta este había cambiado.
Ahora el verano era frío y el invierno, cálido.
Culpa de las guerras en el Otro Mundo, contaban los ancianos que soportaban la vejez en el mayor desamparo y humillación.
La gente había regalado su Futuro. Lo había perdido.
Junto con la Memoria y la Historia para no repetir.
-¡ Por lo menos...llueve!
- Es lo único que nos queda.
Por ahora.
© Dr. Alejandro Wajner

Diciembre 2001,caluroso,húmedo,pegajoso.

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