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La muerte de un niño

No estoy segura de qué tipo de información busca respecto del niño fallecido, víctima del trabajo infantil, o mejor dicho, tiene tantas aristas esta situación que puede ser inabarcable la información posible...
En principio, le acerco la que a mi me evoca la lectura del artículo...
Sobre trabajo esclavo, como decía Gonzalo, le conviene rumbear por La Alameda (http://laalameda.wordpress.com/).
Sobre efectos de los agrotóxicos sobre la salud de las personas, en la Red Universitaria de Ambiente y Salud (http://www.reduas.com.ar/), contiene aportes de los organizadores del Primer encuentro de Médicos de Pueblos Fumigados así como también profusa información de calidad, elaborada según el paradigma científico aun dominante, que estimo le será de gran utilidad.
También le aportarán información científica, pero desde  otra mirada en RAPAL (Red de Acción en Plaguicidas para América Latina: http://www.rap-al.org)
Y si quiere introducirse en la cara más humana, en la dimensión más real de la problemática, le recomiendo conectarse con movimientos sociales en lucha contra la apropiación de tierras para siembra de monocultivos transgénicos, como MoCaSE-VC, o cualquier otro integrante del Movimineto Nacional Campesino Indígena. O directamente, tomar mochila y mapa, y meterse en el casi-ya-no-mas-monte santiagueño o el ex-impenetrable-chaqueño, u otros lugares que puedan sugerir desde otros puntos del país, y hablar y compartir con campesinas y campesinos, con hermanas y hermanos de pueblos originarios devastados en su historia, su cultura, sus prácticas y sus modos de producción y uso de los bienes naturales, por los modelos económicos, políticos y científicos dominantes.


Por otra parte, le sugiero como espacio posible para conocer, reflexionar, debatir, articular enfoques diversos y hasta pensar acciones conjuntas respecto de complejas problemáticas de salud actuales, a los Congresos Anuales de Medicina General, organizados por la Federación Argentina de Medicina General (www.famg.org.ar). En la pagina web podrá ir viendo algunas de las actividades realizadas en el último, que fue la semana pasada, en el Bauen (casualmente, una empresa recuperada de la quiebra por sus trabajadores organizados en cooperativa).


Creo que una cuestión ineludible hoy por hoy es articular miradas, saberes y acciones respecto de las problemáticas d la salud. Quienes estamos atentos al sentir y vivir cotidiano, nos sorprendemos diariamente con cuánto saben, cuánto aportan, cuánto se juegan para construir salud muchas personas y organizaciones con saberes y herramientas diferentes... generando "diálogos de saberes, entre seres iguales: otredades que saben", según las palabras del Prof Carlos Galano...


Saludos,


Patricia Vigna
Médica Especialista en Med Gral y/o Fliar
Pcia Bs As

Murió el niño Ezequiel Ferreyra, victima del trabajo esclavo

Murió el niño Ezequiel Ferreyra, victima del trabajo esclavo
 
A la 1.35 hs de esta madrugada murió Ezequiel, el niño de seis años que desde los cuatro era esclavizado por la empresa Avícola, Nuestra Huella. El lunes de la semana pasada lo habían vuelto a operar, pero el tumor ya le había ocupado todo el cerebro. La corta vida de Ezequiel transcurrió la mayor parte de su tiempo entre la sangre y el guano de las gallinas y manipulando venenos con elementos cancerígenos de la empresa para cumplir a rajatabla con los topes de producción que la patronal le imponía a su familia.
Las maestras de la escuela de Ezequiel, ya habían advertido que el niño se dormía cuando iba a clase, hasta que a finales de setiembre se desmayó y fue llevado de urgencia a una clínica de Pilar. Durante semanas nadie tuvo noticias de él. La empresa prohibió terminantemente a los padres hablar del tema con sus compañeros de trabajo. Y logró la manera de modo muy simple: convenciendo a los padres que si algo le pasaba a Ezequiel ellos serían penalmente responsables e incluso les quitarían la tenencia de sus otros hijos y ofreciéndoles a cambio de su silencio, la atención médica del niño y eventualmente una suma de dinero en caso que hubiera un descenlace fatal. Paralizados por el miedo y la desesperación, los padres aceptaron el chantaje y se llamaron a silencio.
 Ahora sabemos que de la Clinica de Pilar fue derivado a la Clínica del Centro de La Plata, donde se le detectó un tumor cancerígeno en el cerebro y de allí fue trasladado a otra Clínica en Laferrere, donde fue intervenido quirurjicamente y se pudo reducir parcialmente el avance del tumor. No obstante, cómo su situación seguía siendo muy grave, la empresa dispuso su traslado al Centro Gallego donde fue internado en terapia intensiva. A los pocos días el tumor volvió a reproducirse y se lo internivo quirurjicamente el lunes de la semana pasada, pero su situación siguió agravándose hora trás hora hasta que este martes a la madrugada falleció.  Recién tomamos conocimiento hace un rato, porque su estado de salud desde hace días era un secreto guardado entre siete llaves por la empresa que quería evitar a toda costa que se indagara acerca de las causas que lo llevaron a esa situación terminal.
 Ezequiel fue traído desde Misiones con su familia a fines de 2007 por uno de los reclutadores que opera al servicio de la presidenta de la empresa Nuestra Huella, Alejandra Lopez Camelo y que cobraba $ 2500 por cada familia que lograba engatusar. La promesa era dejar la pobreza extrema de Misiones, por un trabajo estable y una casa segura, donde los chicos crecerían en el campo y junto a la naturaleza. Los costos del traslado correrían por cuenta de la empresa. Y la familia sólo tenía que limitarse a aceptar el paraiso que les regalaban. Entre la pobreza extrema y crónica y un futuro de vivienda y trabajo estable, ni lo dudaron.
 Al llegar a la granja «La Fernandez», la situación distaba mucho de lo prometido. Al padre lo pusieron a cargo de uno de los galpones, donde debía juntar miles de huevos por día, remover guano, juntar la sangre y distribuir el veneno. El tope de producción que le imponía la empresa era imposible de cumplir sin involucrar al resto del grupo familiar, lo cual era estimulado por los capataces de la empresa. Y si ese tope no se cumplía, se corría el riesgo de quedar sin trabajo y en la calle, esta vez a miles de kilometros del lugar de origen y los conocidos. Además, la familia debía pagar la «deuda» que habían contraído por el traslado a Buenos Aires. Fue asi que primero la esposa y luego los niños comenzaron a involucrarse en esas jornadas infernales de producción en el galpón. Lo mismo pasaba en los galpones vecinos, donde ya estaba naturalizado que todos los grupos familiares trabajen a destajo, pero sólo para conformar el salario del padre, un salario más bajo que el de un peón rural.
Cientos de familias más, son esclavizadas del mismo modo que la familia de Ezequiel en unas 70 granjas dispersas por Pilar, Zarate, Campana, Exaltación de la Cruz y Córdoba donde muchímos chicos están expuestos a correr la misma suerte que Ezequiel. Esas granjas son propiedad de «Nuestra Huella», una empresa que gozaba de prestigio y liderazgo en el mercado avícola y que tenía clientes poderosos como Wall Mart y Carrefour, hasta que comenzó a conocerse su costado más oscuro: trabajo esclavo e infantil, alambrados electrificados, trata y tráfico de personas.
Las horas y horas de filmación de trabajo infantil durante el 2008, 2009 y 2010, la granja allanada con la gente esclavizada y la alambrada electrificada, las 30 granjas de la empresa donde el Ministerio de Trabajo constató fehacientemente trabajo infantill en Nuestra Huella, los más de cuarenta testimonios de víctimas de la empresa, las filmaciones de las persecuciones y los intentos de sobornos a los denunciantes, los datos precisos de los reclutadores, nada, absolutamente nada fue suficiente para que la Jueza Graciela Cione (Garantias en lo Penal de Campana) y Adrián Charbay (Federal II de Zárate y Campana) se dispusieran a impartir un mínimo de justicia en las causas que tramitan por reducción a la servidumbre y trabajo infantil y trata laboral y trafico de personas respectivamente. Quizás el hecho de que la presidente de la empresa, Alejandra Lopez Camelo, sea prima hermana del intendente de Pilar , Humberto Zúccaro, cuñada del Secretario General de UATRE local Jorge Herrrera y que el ex intendente de Pilar, Sergio Bivort sea el abogado de la firma expliquen un poco acerca del manto de impunidad que rodea la empresa.
Desde el 2008 los costureros y cartoneros de la Alameda y el MTE vienen denunciando, juntando pruebas y movilizándose contra la esclavitud y el trabajo infantil en Nuestra Huella. Esta mañana, cuando no sabíamos que horas antes Ezequiel había muerto, más de doscientos compañeros marcharon a los dos juzgados penales de Campana exigiendo justicia por Ezequiel y por la salud y la vida de los más de 200 niños que viven y trabajan en las granjas de esa empresa y nos juramentamos volver en los próximos días.
La empresa no conforme con haber asesinado a Ezequiel, con haber envenenado a decenas de chicos y adultos, ahora se dispone a hacer desaparecer las evidencias y pretende trasladar rápidamente el cuerpo de Ezequiel y quizás cremarlo, fuera del alcance de cualquier pericia judicial que los comprometa y ponga en evidencia su responsabilidad por Ezequiel y por todos los niños y adulltos que manipullan venenos agrotóxicos en sus granjas. La Alameda y el MTE ahora más que nunca redoblará su esfuerzo reclamando justicia y convoca a todos los ciudadanos y periodistas honestos que repudian la esclavitud y el trabajo infantil a que se sumen a nuestro grito para romper el cerco de impunidad que rodea a Nuestra Huella.
Gustavo Vera (La Alameda) 1561584835
Juan Grabois (MTE) 1563843877
http://www.youtube.com/watch?v=5zmFTMe8cVs

Como nos cagan los que manejan la AMM: traidores

Todos a la Asamblea
Viernes 19 de Noviembre 
10:30 hs. Aula Magna
  
Continuación del temario:
  • Violencia
  • Recibos de sueldo
    
RyP-Tornú reproduce:

 

 

 

Convenio Colectivo de Trabajo

Negociaciones Paritarias

 

La AMM informa a sus afiliados que se encuentra próximo a la firma de un Convenio Colectivo de Trabajo complementario de la Carrera de Profesionales (41455) en el cual, entre otras cosas, se modificará el régimen de licencias. La demora en la firma del mismo se debe a desacuerdos con el Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires ¿¿¿¿¿¿¿en situaciones puntuales que están en vías de solución ???????

Esta Asociación se encuentra también en "adelantadas tratativas" para firmar un anticipo, a cuenta de la paritaria del año 2011, de 200 pesos “de bolsillo” para todos los colegas que revisten en planta permanente, guardia y residencias. Se aplicará en el mes de diciembre de 2010 y se pagará junto con los haberes de dicho mes.Esta Asociación se encuentra también en “adelantadas tratativas” para firmar un anticipo, a cuenta de la paritaria del año 2011, de 200 pesos “de bolsillo” para todos los colegas que revisten en planta permanente, guardia y residencias. Se aplicará en el mes de diciembre de 2010 y se pagará junto con los haberes de dicho mes. 

    Comité de Presidencia AMM

 

RyP-Tornú hace memoria:

AMM: IMPORTANTE AUMENTO SALARIAL

(Mundo Hospitalario Año XIX N 160 abril 2010)
  

                                                 

 

 

 

"IMPORTANTE AUMENTO SALARIAL: Representantes de las 33 filiales hospitalarias de la entidad, aprobaron por 119 votos contra 18, un incremento que promedia el 30% para todas las categorías de la Carrera Profesional"

 

RyP-Tornú reflexiona:

 

  • Cuando en abril dijimos que era insuficiente el “exitoso” aumento logrado, ¿estábamos en lo cierto?
  • “Adelantadas tratativas”  para un vergonzoso aumento de $ 200, otra vez “en negro” y a cuenta de los aumentos del 2011: ¿La paritaria 2010 no seguía abierta?
  • ¿Ya empezamos a deber  plata del año que viene?

 

En enero al hacerse remunerativos los 800 y 1000$ de suma fija, nuestro salario va a descender alrededor de $200, que se compensarán con esta miseria… como recibimos el medio aguinaldo y llegan las vacaciones... "algunos" esperan que nos olvidemos de nuestros justos reclamos.

 

 

Los aumentos del 2011, si es que los hay, los empezaremos a descontar del 2012, 2013 y 2014?….y las deudas del 2010, 2009, 2008…. ¿Quién nos las paga???

 

¿NO ES TIEMPO DE VOLVER A DISCUTIR SALARIOS CON NOSOTROS, LOS ASALARIADOS?
  

 
 
RyP-Tornú

 

Noam Chomsky y las 10 Estrategias de Manipulación Mediática

Noam Chomsky y las 10 Estrategias de Manipulación Mediática

15 Septiembre 2010  s
  
El lingüista Noam Chomsky elaboró la lista de las “10 Estrategias de Manipulación” a través de los medios

1. La estrategia de la distracción El elemento primordial del control social es la estrategia de la distracción que consiste en desviar la atención del público de los problemas importantes y de los cambios decididos por las elites políticas y económicas, mediante la técnica del diluvio o inundación de continuas distracciones y de informaciones insignificantes. La estrategia de la distracción es igualmente indispensable para impedir al público interesarse por los conocimientos esenciales, en el área de la ciencia, la economía, la psicología, la neurobiología y la cibernética. ”Mantener la Atención del público distraída, lejos de los verdaderos problemas sociales, cautivada por temas sin importancia real. Mantener al público ocupado, ocupado, ocupado, sin ningún tiempo para pensar; de vuelta a granja como los otros animales (cita del texto ‘Armas silenciosas para guerras tranquilas)”.

 

2. Crear problemas y después ofrecer soluciones. Este método también es llamado “problema-reacción-solución”. Se crea un problema, una “situación” prevista para causar cierta reacción en el público, a fin de que éste sea el mandante de las medidas que se desea hacer aceptar. Por ejemplo: dejar que se desenvuelva o se intensifique la violencia urbana, u organizar atentados sangrientos, a fin de que el público sea el demandante de leyes de seguridad y políticas en perjuicio de la libertad. O también: crear una crisis económica para hacer aceptar como un mal necesario el retroceso de los derechos sociales y el desmantelamiento de los servicios públicos.

 

3. La estrategia de la gradualidad. Para hacer que se acepte una medida inaceptable, basta aplicarla gradualmente, a cuentagotas, por años consecutivos. Es de esa manera que condiciones socioeconómicas radicalmente nuevas (neoliberalismo) fueron impuestas durante las décadas de 1980 y 1990: Estado mínimo, privatizaciones, precariedad, flexibilidad, desempleo en masa, salarios que ya no aseguran ingresos decentes, tantos cambios que hubieran provocado una revolución si hubiesen sido aplicadas de una sola vez.

 

4. La estrategia de diferir. Otra manera de hacer aceptar una decisión impopular es la de presentarla como “dolorosa y necesaria”, obteniendo la aceptación pública, en el momento, para una aplicación futura. Es más fácil aceptar un sacrificio futuro que un sacrificio inmediato. Primero, porque el esfuerzo no es empleado inmediatamente. Luego, porque el público, la masa, tiene siempre la tendencia a esperar ingenuamente que “todo irá mejorar mañana” y que el sacrificio exigido podrá ser evitado. Esto da más tiempo al público para acostumbrarse a la idea del cambio y de aceptarla con resignación cuando llegue el momento.

 

5. Dirigirse al público como criaturas de poca edad. La mayoría de la publicidad dirigida al gran público utiliza discurso, argumentos, personajes y entonación particularmente infantiles, muchas veces próximos a la debilidad, como si el espectador fuese una criatura de poca edad o un deficiente mental. Cuanto más se intente buscar engañar al espectador, más se tiende a adoptar un tono infantilizante. Por qué? “Si uno se dirige a una persona como si ella tuviese la edad de 12 años o menos, entonces, en razón de la sugestionabilidad, ella tenderá, con cierta probabilidad, a una respuesta o reacción también desprovista de un sentido crítico como la de una persona de 12 años o menos de edad (ver “Armas silenciosas para guerras tranquilas”)”.

 

6. Utilizar el aspecto emocional mucho más que la reflexión. Hacer uso del aspecto emocional es una técnica clásica para causar un corto circuito en el análisis racional, y finalmente al sentido critico de los individuos. Por otra parte, la utilización del registro emocional permite abrir la puerta de acceso al inconsciente para implantar o injertar ideas, deseos, miedos y temores, compulsiones, o inducir comportamientos…

 

7. Mantener al público en la ignorancia y la mediocridad. Hacer que el público sea incapaz de comprender las tecnologías y los métodos utilizados para su control y su esclavitud. “La calidad de la educación dada a las clases sociales inferiores debe ser la más pobre y mediocre posible, de forma que la distancia de la ignorancia que planea entre las clases inferiores y las clases sociales superiores sea y permanezca imposibles de alcanzar para las clases inferiores (ver ‘Armas silenciosas para guerras tranquilas)”.

 

8. Estimular al público a ser complaciente con la mediocridad. Promover al público a creer que es moda el hecho de ser estúpido, vulgar e inculto…

9. Reforzar la autoculpabilidad. Hacer creer al individuo que es solamente él el culpable por su propia desgracia, por causa de la insuficiencia de su inteligencia, de sus capacidades, o de sus esfuerzos. Así, en lugar de rebelarse contra el sistema económico, el individuo se autodesvalida y se culpa, lo que genera un estado depresivo, uno de cuyos efectos es la inhibición de su acción. Y, sin acción, no hay revolución!

10. Conocer a los individuos mejor de lo que ellos mismos se conocen. En el transcurso de los últimos 50 años, los avances acelerados de la ciencia han generado una creciente brecha entre los conocimientos del público y aquellos poseídas y utilizados por las elites dominantes. Gracias a la biología, la neurobiología y la psicología aplicada, el “sistema” ha disfrutado de un conocimiento avanzado del ser humano, tanto de forma física como psicológicamente. El sistema ha conseguido conocer mejor al individuo común de lo que él se conoce a sí mismo. Esto significa que, en la mayoría de los casos, el sistema ejerce un control mayor y un gran poder sobre los individuos, mayor que el de los individuos sobre sí mismos.

 

 

Reflexiones de Fidel

Colosal olla de grillos Por Fidel Castro Ruz En eso se ha convertido la reunión del G-20 iniciada ayer en Seúl, capital de la República de Corea. ¿Qué es el G-20?, se preguntarán muchos lectores saturados de siglas. Un engendro más del poderoso imperio y sus aliados más ricos que crearon el G-7: Estados Unidos, Japón, Alemania, Francia, Reino Unido, Italia y Canadá. Más adelante decidieron admitir a Rusia en el club que se llamó entonces G-8. Con posterioridad se dignaron admitir a 5 importantes países emergentes: China, India, Brasil, México y Sudáfrica. El grupo se incrementó después con la admisión de varios países de la OCDE, otra sigla, Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico: Australia, República de Corea y Turquía. Al grupo añadieron Arabia Saudita, Argentina e Indonesia, y sumaron 19. El vigésimo miembro del G-20 fue nada menos que la Unión Europea. Un país, España, ostenta desde este año 2010 la singular denominación de “invitado permanente”. Otra importante reunión de alto nivel internacional tiene lugar casi simultáneamente en Japón, la de APEC. Si los pacientes lectores suman al grupo anterior los siguientes países: Malasia, Brunei, Nueva Zelanda, Filipinas, Singapur, Tailandia, Hong Kong, Taipei de China, Papúa-Nueva Guinea, Chile, Perú y Vietnam; con importantes intercambios comerciales y todos bañados por las aguas del Pacífico, tienen lo que se llama APEC: Foro de Cooperación Económica Asia-Pacífico, el rompecabezas completo. Les faltaría solo el mapa; una laptop lo puede suministrar perfectamente. En tales eventos internacionales se discuten los aspectos fundamentales de la economía y las finanzas del mundo. El Fondo Monetario Internacional y el Banco Mundial, con poder decisivo en los asuntos financieros, tienen su dueño: Estados Unidos. Es importante recordar que al finalizar la Segunda Guerra Mundial, la industria y la agricultura de Estados Unidos estaban intactas; las de Europa Occidental, totalmente destruidas salvo excepciones como Suiza y Suecia; la URSS, materialmente arrasada y enormes pérdidas humanas que rebasaban los 25 millones de personas; Japón vencido, arruinado y ocupado. Alrededor del 80% de las reservas en oro del mundo habían pasado a Estados Unidos. Entre el 1º y el 22 de julio de 1944, en un aislado aunque amplio y confortable hotel de Bretton Woods, pequeña localidad del estado de New Hampshire al noreste de Estados Unidos, se produjo la Conferencia Monetaria y Financiera de la recién creada Organización de Naciones Unidas. Estados Unidos obtuvo el excepcional privilegio de convertir su papel moneda en divisa internacional, convertible en oro a la tasa fija de 35 dólares la onza Troy. Como la inmensa mayoría de los países depositan sus reservas de divisa en los propios bancos de Estados Unidos, lo cual equivale a un considerable préstamo al país más rico del mundo, la convertibilidad al menos establecía un tope a la impresión sin límites de papel moneda. Y al menos significaba una garantía para el valor de las reservas de los países depositadas en sus bancos. Partiendo de ese enorme privilegio, y en tanto la emisión de billetes tenía el limitante de su convertibilidad en oro, el poderoso país acrecentaba su control sobre las riquezas del planeta. Las aventuras militares de Estados Unidos en alianza con las antiguas potencias coloniales, en especial el Reino Unido, Francia, España, Bélgica, Holanda y la recién creada Alemania Occidental, lo condujeron a guerras y aventuras militares que pusieron en crisis el sistema monetario nacido en Bretton Woods. En la época de la guerra genocida contra Vietnam, país en el que Estados Unidos estuvo a punto de emplear las armas nucleares, el Presidente norteamericano tomó la desvergonzada decisión unilateral de suspender la convertibilidad del dólar. Desde entonces la emisión del papel moneda no tuvo límites. De tal forma abusó de ese privilegio que el valor de la onza Troy de oro pasó de 35 dólares a cifras que han rebasado ya los 1 400 dólares, es decir, no menos de 40 veces el valor que mantuvo durante 27 años, hasta 1971 en que Richard Nixon adoptó la funesta decisión. Lo peor de la actual crisis económica que hoy golpea a la sociedad norteamericana es que las medidas anti crisis de otros momentos de la historia del sistema capitalista imperialista de Estados Unidos no han logrado reanudar su marcha normal. Sumido en una deuda del Estado que se aproxima a los 14 millones de millones, es decir, tanto como el PIB de Estados Unidos, el déficit fiscal se mantiene; los enormes gastos para salvar los bancos y la reducción casi a cero de las tasas de interés apenas reducen por debajo de 10% el nivel de desempleo, ni el número de familias cuyas viviendas están siendo rematadas. Crecen los gigantescos presupuestos destinados a la defensa que superan a los del resto del mundo, y más grave todavía: los destinados a la guerra. El Presidente de Estados Unidos, electo hace apenas dos años por uno de los partidos tradicionales, ha sufrido la mayor derrota que se recuerda en los últimos tres cuartos de siglo. En tal reacción se mezclan la frustración y el racismo. El economista y escritor norteamericano William K. Black estampó una frase memorable: “La mejor forma de robar a un banco es ser su dueño”. Los sectores más reaccionarios de Estados Unidos se afilan los dientes haciendo suya una idea que sería la antítesis de la de los bolcheviques en octubre de 1917: “Todo el poder para la extrema derecha de Estados Unidos”. Al parecer, el Gobierno de Estados Unidos con sus medidas tradicionales anti crisis, acudió a otra decisión desesperada: la Reserva Federal anunció que compraría 600 mil millones de dólares norteamericanos antes de la reunión del G-20. El miércoles 10 de noviembre, una de las más importantes agencias de prensa de Estados Unidos informó: “El presidente Barack Obama llegó a Corea del Sur para participar en reuniones de los 20 principales poderes económicos del mundo. “Las tensiones sobre políticas monetarias e intereses comerciales se han hecho notar antes de la cumbre del Grupo de los 20. El ambiente ha quedado caldeado debido a una decisión de Estados Unidos de inundar su débil economía con 600.000 millones de dólares en efectivo. La maniobra ha enfurecido a líderes de alrededor del mundo. “Obama, sin embargo, ha defendido la medida tomada por la Reserva Federal.” La misma agencia comunicó a la opinión mundial el 11 de noviembre: “Un fuerte sentimiento de pesimismo envolvió el inicio de una cumbre económica de los principales países ricos y en desarrollo el jueves, a la que arribaron los líderes mundiales profundamente divididos sobre sus políticas monetarias y comerciales. “Fundado en 1999 y elevado a nivel de cumbre hace dos años, el Grupo de los 20 (G-20, un foro que abarca a países desarrollados como Estados Unidos y Alemania, al igual que a gigantes emergentes como China y Brasil) se ha convertido en la pieza central de los esfuerzos gubernamentales para reactivar la economía global y evitar otro colapso financiero mundial…” “Un fracaso de la Cumbre de Seúl tendría consecuencias graves. El riesgo es que los países procuren mantener sus divisas artificialmente bajas para darles a sus exportaciones una ventaja competitiva en los mercados mundiales y eso llevaría a una destructiva guerra comercial. “Además, los países se verían tentados a colocar aranceles a las importaciones, una repetición de las políticas que agravaron la Gran Depresión de la década de 1930.” “Algunos países, como por ejemplo Estados Unidos, creen que la prioridad máxima es presionar a China para que permita la reevaluación de su moneda frente a otras divisas, de modo que se reduzcan los enormes superávit comerciales del gigante asiático con Washington al encarecer las exportaciones chinas y abaratar las importaciones estadounidenses. “Otros países están furiosos por los planes de la Reserva Federal estadounidense de inyectar 600.000 millones de dólares frescos a la débil economía del país. Ven esa acción como una medida egoísta para llenar los mercados con dólares, disminuyendo así el valor del billete verde y dándoles a los exportadores estadounidenses una ventaja de precios injusta. “Los países del G-20 [...] encuentran poco terreno común en el tema más molesto: qué se puede hacer con una economía mundial que depende de los enormes déficit comerciales de Estados Unidos con China, Alemania y Japón.” “El presidente de Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva, advirtió el jueves que el mundo iría a la bancarrota si los países ricos recortan su consumo y tratan de obtener prosperidad sólo en base a las exportaciones.” “‘Si los países más ricos no están consumiendo y todos quieren propagar su economía con base en las exportaciones, el mundo irá a la quiebra porque no existe alguien que compre. Todo el mundo quiere vender’…” “La cumbre comenzó con cierto pesimismo para Obama y el presidente surcoreano, Li Myung-bak, cuyos ministros no lograron llegar a un acuerdo sobre un tratado de libre de comercio, estancado desde hace tiempo y del que había esperanzas para que se resolviera esta semana.” “Los mandatarios del G-20 se reunieron el jueves por la noche en el Museo Nacional de Corea en Seúl para la cena que marcó el inicio oficial de la cumbre.” “En las calles aledañas, varios miles de manifestantes protestaron contra el G-20 y el gobierno de Corea del Sur.” Hoy, jueves 12, la cumbre concluyó con una declaración de 20 puntos y 32 párrafos. Como es de suponer el mundo no está constituido solo por 32 países en total que integran el G-20 o solo la APEC. Los 187 que votaron a favor de eliminar el bloqueo a Cuba frente a los dos que votaron por mantenerlo y los tres que se abstuvieron, suman 192. Para 160 de ellos no existe tribuna alguna donde hablar una palabra sobre el saqueo imperial de sus recursos y sus urgentes necesidades económicas. En Seúl la Organización de Naciones Unidas ni siquiera existe. ¿Esa benemérita institución no dirá siquiera una palabra? En estos mismos días llegaron noticias verdaderamente dramáticas de Haití -donde un sismo mató en cuestión de minutos alrededor de 250 mil personas en enero de este año- a través de agencias europeas de noticias: “Las autoridades haitianas advierten de la rapidez con que la epidemia de cólera se está extendiendo por la ciudad de Gonaives, en el norte de la isla. El alcalde de esta localidad costera, Pierreleus Saint-Justin, asegura haber enterrado personalmente a 31 personas el martes, a la espera de dar sepultura a otros 15 cadáveres. “‘Otros podrían estar muriendo mientras hablamos’, ha declarado. [...] desde el 5 de noviembre se han inhumado 70 cuerpos solo en el núcleo urbano de Gonaives, pero ‘hay más gente que murió en áreas rurales’ cercanas a la ciudad.” “…la situación ‘se está volviendo catastrófica’ en Gonaives [...] las inundaciones causadas por el huracán ‘Tomás’ pueden hacer que empeore la situación.” “Las autoridades sanitarias de Haití elevaron el miércoles a 643 el balance de víctimas por la enfermedad en todo el país hasta el 8 de noviembre. El número de contagiados de cólera en el mismo período es de 9 971. Las emisoras de radio informan de que las cifras que se darán a conocer el viernes podrían hablar de incluso más de 700 muertos.” “…el Gobierno afirma ahora que la enfermedad está incidiendo gravemente en la población de Puerto Príncipe y amenaza los suburbios de la capital, donde más de un millón de personas continúan viviendo en tiendas de campaña desde el terremoto del 12 de enero.” Hoy los despachos cablegráficos hablaban de 796 muertos y 12 303 personas afectadas. Más de 3 millones de habitantes están amenazados, muchos de ellos viviendo en tiendas de campaña y en las ruinas que dejó el terremoto, sin agua potable. La principal agencia norteamericana informó ayer: “La primera parte del Fondo Estadounidense de Reconstrucción para Haití está en camino, más de siete meses después de haber sido prometido para ayudar a la reconstrucción del país luego del devastador terremoto de enero.” “…transferirá en los próximos días 120 millones de dólares -aproximadamente una décima parte de la cantidad total prometida- al Fondo de Reconstrucción de Haití manejado por el Banco Mundial, dijo P. J. Crowley, vocero del Departamento de Estado.” “Un asistente del Departamento de Estado dijo que el dinero destinado al fondo será utilizado en retiro de escombros, vivienda, crédito, apoyo al plan de reforma educativa del Banco Interamericano de Desarrollo y para apoyar el presupuesto del gobierno haitiano.” De la epidemia de cólera, una enfermedad que ya afectó durante años a muchos países de Suramérica, y puede extenderse por el Caribe y otras partes de nuestro hemisferio, no se dice una palabra. Fidel Castro Ruz Noviembre 12 de 2010 8 y 49 p.m.

Renta básica, acceso al trabajo y emancipación social

Renta básica, acceso al trabajo y emancipación social: reflexiones para un programa de izquierdas*

David Casassas

* Este texto ha sido escrito en el marco del Proyecto de Investigación CSO2009-09890, financiado por el Ministerio de Ciencia e Innovación.

Pensar la renta básica en tiempos de crisis, y hacerlo en clave emancipatoria, tratando de ubicar dicha propuesta en el seno de un proyecto político que aspire a universalizar el acceso a las condiciones materiales de la libertad, exige, ante todo, tomar conciencia del hecho de que, en abstracto, la renta básica no es necesariamente una propuesta de izquierdas.

Sin ir más lejos, autores y propagandistas de corte ultra-liberal o de impronta libertariana más o menos avispados como el estadounidense Charles Murray han presentado la renta básica, precisamente, como el gran pretexto para eliminar el Estado de Bienestar o, incluso, para evitar que éste se despliegue en aquellos espacios y sociedades actualmente carentes de regímenes de bienestar mínimamente consolidados[i]. Para tales autores, la renta básica podría actuar como red mínima  –y única– de salvación para el funcionamiento de un mundo carente de instancias (supuestamente) sobre-protectoras –como los actuales regímenes de bienestar, precisamente– y basado exclusivamente en el (supuesto) esfuerzo individual y en la (supuesta) lucha por la (supuesta  mente posible) supervivencia de los individuos, unos individuos que, en este contexto, se hallarían (supongámoslo) convenientemente responsabilizados con respecto a sus vidas y (supongámoslo también) convenientemente liberados del (supuesto) desincentivo que supone la carga impositiva necesaria para sostener tales regímenes de bienestar.

Pero no es necesaria la intervención de esquemas ético-políticos de esta índole para que la renta básica pueda llegar a formar parte de proyectos políticos de cuestionable sentido emancipatorio. No son pocas las ocasiones en las que la precipitación, unida quizás al ingenuo optimismo que aparece allá donde opera cualquier forma de falacia moralista –a saber: “aquello que es bueno tenderá a ocurrir, y lo hará por la sencilla razón de que es bueno”–; tal optimismo –digo– puede llegar a ensombrecer los conocimientos de que disponemos acerca del funcionamiento de los mercados reales que conforman el mundo en el que vivimos y animarnos a creer que la renta básica puede jugar un papel liberador de los deseos y las energías de los individuos bajo cualquier circunstancia.

Pensemos, en primer lugar, en quienes plantean la posibilidad de introducir una renta básica sin acompañarla de un salario mínimo. En tales casos, habida cuenta de que los ingresos necesarios para garantizar mínimamente la subsistencia de los individuos ya estarían satisfechos–tal sería la función de la renta básica–, los salarios pagados por los llamados “empleadores” podrían reducirse tanto como éstos desearan–faltos de garantías legales para que ello no fuera así, los trabajadores sólo podrían recurrir a la confrontación socio-laboral para evitar tales reducciones de sus remuneraciones[ii]–. Huelga decir que un escenario de este tipo podría conducir a una situación en la que los trabajadores contaran con unos ingresos prácticamente iguales a los que percibían antes de introducirse la renta básica –los ingresos resultantes de la suma de tal renta básica y de las menguadas rentas salariales–, con la diferencia de que, en este escenario, tales ingresos no procederían del bolsillo de los empleadores –en forma de salarios–, sino que lo harían, en forma de renta básica, de las arcas del Estado –esto es, del bolsillo del conjunto de los contribuyentes–. Así, si bien es cierto que en un mundo de este tipo los trabajadores –también los desempleados– ganarían la seguridad de poder contar con un colchón mínimo garantizado de forma universal e incondicional –y el poder de negociación a él asociado–, dicho escenario se habría logrado a través

de una masiva –y, muy probablemente, masivamente regresiva– distribución de la renta del conjunto de los ciudadanos –del conjunto de los contribuyentes– a los propietarios de las unidades productivas –pues los primeros pagarían, en forma de renta básica, las remuneraciones que los segundos pagan actualmente en forma de salarios–. En suma, una defensa de la renta básica en clave emancipatoria no puede desatender el hecho de que, desvinculada de la fijación o mantenimiento de un salario mínimo interprofesional de cuantía digna, la introducción de una renta básica puede acarrear efectos perversos que, a buen seguro, nos alejan del estado de cosas que con dicha medida pretendíamos alumbrar.

Un segundo ejemplo de precipitación en la defensa de la renta básica y en el análisis de su trabazón con respecto a los posibles dispositivos de bienestar lo encontramos en los planteamientos de quienes postulan que una renta básica de cuantía reducida –por ejemplo, equivalente al umbral de la pobreza o al salario mínimo interprofesional–, unida a la prestación pública y de calidad de servicios sociales como la sanidad o la educación, constituye un escenario social y éticamente equivalente al que resultaría de la introducción de una renta básica de cuantía muy superior –por ejemplo, igual a tres veces el umbral de la pobreza o el salario mínimo interprofesional–, pero en un mundo en el que tales servicios sociales hubieran de ser obtenidos en el mercado y a través de contratos privados. Ni que decir tiene que quienes plantean un trade-off de este tipo entre el monto de la renta básica y la necesidad de que el Estado garantice servicios sociales gratuitos y de calidad descuidan el hecho de que, en el seno de los mercados, los contratos para la obtención de servicios como la sanidad pueden llegar a estipular precios prohibitivos que consuman la totalidad –y más– de la renta básica: ¿hace falta recordar que, en el sector privado, y con arreglo a la lógica exclusivamente mercantil –y actuarial–, la probabilidad de que el tomador llegue a hacerse merecedor del cobro de un seguro –por ejemplo, por razones de edad– multiplica el precio del mismo?

Me apresuro, pues, a decirlo: la renta básica puede constituir un proyecto político radicalmente emancipatorio –es más: por razones que se explorarán en el epígrafe siguiente, puede llegar a constituir la espina dorsal de un proyecto radicalmente emancipatorio para la izquierda de nuestro tiempo–, siempre y cuando forme parte de (e incluso vertebre) un paquete de medidas que incluya un salario mínimo interprofesional y servicios sociales como la sanidad, la educación y el cuidado a las personas y que esté orientado a la garantía, para el conjunto de la ciudadanía, de una posición de seguridad e invulnerabilidad social que incremente significativamente las posibilidades al alcance de los individuos para la puesta en práctica de sus planes de vida en condiciones de ausencia de coacción por parte de instancias ajenas.

La renta básica como eje del programa de una izquierda transformadora para el siglo XXI Encuadrada política e institucionalmente en el marco de tales garantías, la renta básica se halla en condiciones de convertirse en la punta de lanza de una nueva ofensiva de las izquierdas, a la altura de las circunstancias propias de los tiempos actuales, para lograr el control colectivo de los recursos productivos, esto es, del espacio social y económico en el que estamos llamados a poner en práctica nuestros planes de vida.

En efecto, una renta básica de cuantía igual o superior al umbral de la pobreza o al salario mínimo interprofesional –huelga decir que una renta básica cuyo monto sea inferior a tales cuantías perdería buena parte de sus potencialidades–, precisamente por su carácter universal e incondicional, entronca con el grueso de las preocupaciones ético-políticas del conjunto de las izquierdas –del conjunto de los socialismos–, pues restaura el binomio entre libertad e independencia material, entre libertad y el tipo de independencia material que emana del goce de un conjunto estable de recursos materiales que garantice nuestra existencia material y que, de este modo, nos dote del poder de negociación necesario para co-determinar de forma efectiva los términos, físicos y legales, en los que van a tener lugar los procesos de producción y distribución que vertebran nuestra vida en sociedad. De ahí la radicalidad de la renta básica: garantizando independencia material, la renta básica apunta a la  raíz, al núcleo de la cuestión de la génesis social de la libertad, a saber: la posibilidad material de que los individuos rompan lazos de dependencia material que coartan planes de vida ansiados pero actualmente heterónomamente impedidos y ensayen nuevas formas de socialidad que alumbren toda una interdependencia verdaderamente autónoma, realmente deseada.

De este modo, la renta básica, confiriendo poder de negociación a todos los actores que deben sentarse a definir las condiciones legales y materiales que han de regir la actividad productiva, permite la apertura de nuevos canales para la emergencia de formas de organización de la producción y del trabajo –entendido éste en el sentido más amplio del término[iii]– basadas en los deseos que, individual y colectivamente, genuinamente albergamos con respecto a la conformación de nuestra vida en sociedad –el siguiente epígrafe está íntegramente dedicado al análisis de esta cuestión–. En otras palabras, la renta básica aspira a hacer realidad, en el mundo de hoy, la pretensión marxiana de lograr aquel “benéfico sistema republicano de la asociación de productores libres e iguales” para el que se articularon el conjunto de los socialismos, los cuales, bien republicanamente, como lo han hecho todas las formas de republicanismo democrático que la historia ha conocido, pretendían y pretenden hallar formas apropiadas para universalizar el acceso a (y el control de) los recursos productivos[iv]. Así, la renta básica retorna a la agenda política la importante cuestión de la base material de la libertad. A diferencia del liberalismo histórico, que hace suya la ficción jurídica según la cual los individuos son libres desde el momento en que se proclama la igualdad de todos ante la ley, con independencia del sustrato material con el que tales individuos puedan contar en un mundo gobernado por dicha ley; a diferencia del liberalismo histórico –digo–, el republicanismo –y, dentro de él, el socialismo– vincula estrechamente la libertad individual al goce de un conjunto de recursos que garanticen nuestra existencia y que nos habiliten para lograr, de la forma que en cada sociedad tenga sentido, un control adecuado de los procesos productivos y distributivos que conforman nuestra vida en sociedad. Pues bien, el debate acerca de la renta básica supone –repito– la re-introducción en la agenda política de la cuestión, crucial para la izquierda, relativa a cómo lograr un reparto de los recursos materiales que, otorgando poder de negociación a todos los individuos en sus esfuerzos por co-determinar la naturaleza de los procesos productivos y distributivos, favorezca un proceso efectivo de democratización de la vida social y económica. Es por todo ello por lo que cabe afirmar que la renta básica constituye una propuesta que entronca con el grueso de los proyectos emancipatorios que la contemporaneidad ha conocido, pues aspira a garantizar, a día de hoy, la seguridad socioeconómica y la independencia material –y, por ende, civil– que históricamente han sido presentadas como condición de posibilidad de la libertad efectiva. Ahora bien, conviene repetir lo que se planteaba en el epígrafe primero: nada de ello puede ser posible si la renta básica no forma parte de todo un paquete de medidas que incluya, primero, un salario mínimo cuya cuantía quede legalmente instituida, por lo menos, alrededor del umbral de la pobreza; y, segundo –y esto ha de ser entendido, al igual que la renta básica, desde la lógica de los derechos, esto es, como un mecanismo cuya orientación no es en ningún caso curativa, sino que entra en funcionamiento ex-ante, “al inicio” de la interacción social, como un conjunto de dispositivos que acompañan en todo momento a los individuos en su andadura en el seno de la vida social–; y, segundo –digo–, la garantía, por parte de los poderes públicos, del acceso, por parte de todos, a servicios sociales no menos importantes que la renta básica en punto a consolidar las posiciones sociales de los individuos en tanto que actores invulnerables al arbitrio ajeno, como lo son la sanidad de calidad, la educación de calidad y los servicios, también de calidad, de cuidado a las personas. Pero veamos con más detalle qué puede significar lo que en este epígrafe se está pla nteando.

Renta básica, acceso al trabajo y economía productiva[v]

Conviene señalar en este punto que ha habido y hay gente que, desde planteamientos a menudo perfectamente compatibles con valores y programas de izquierdas, se opone a la renta básica por considerar que ésta niega la centralidad del trabajo en el despliegue de nuestras identidades, en el logro de una socialización plena, así como en el fomento  de la cohesión social a través del estímulo de la economía productiva y, con ella, de las capacidades creadoras de los individuos. Asimismo, algunos de quienes así argumentan señalan también que, en tiempos de crisis, se hace especialmente necesario reconstruir –o fundar– pactos sociales que pasen por la afirmación del derecho al trabajo y del papel del trabajo como eje vertebrador de nuestra vida en sociedad. Así las cosas, argumentan ciertos analistas que, precisamente por la posible contradicción entre el derecho a una renta básica y el derecho al trabajo –pues la renta básica se percibe incondicionalmente, esto es, con independencia del tipo de participación que tengamos en el mercado de trabajo–, convendría dejar de lado la lucha por el primero de tales derechos para centrar nuestros esfuerzos en la consecución del segundo[vi].

Lejos de asumir esta supuesta contradicción entre ambos tipos de derechos, muchos han sido quienes han sugerido que la renta básica, de hallarse adecuadamente incardinada en un paquete de medidas que garantice de forma efectiva grados relevantes de independencia material por parte del conjunto de la ciudadanía, debe ser entendida, precisamente, como una palanca para un acceso efectivo al trabajo. En efecto, el acceso al trabajo –el derecho al trabajo– sólo será posible cuando logramos romper esos vínculos de dependencia que, anclados en nuestra dependencia material respecto a los llamados “empleadores”, nos obligan a aceptar formas y relaciones de trabajo que para nada deseamos; o, lo que es lo mismo, el acceso al trabajo –el derecho al trabajo– sólo será posible cuando, gracias a nuestra acrecentada independencia material, podamos ensayar nuevas formas de trabajo nuevas formas legales para nuestras unidades productivas, nuevas condiciones laborales, etc.– que, en primer lugar, se adecúen en mayor medida a nuestros deseos y planes de vida, y que, en segundo lugar, permitan la emergencia de todas aquellas actividades y capacidades creativas que quisiéramos cultivar pero que, hoy, quedan amputadas como consecuencia de nuestra necesidad de aceptar –por carecer de una base de recursos que garantice nuestra existencia– cualquier tipo de trabajo que se nos ofrezca –que se nos imponga–.

Nótese que, en este sentido, así como el mundo capitalista no es capaz ni de garantizar un dudoso “derecho al trabajo impuesto –el paro estructural propio de nuestras economías, unido al provocado por la actual desaceleración de las mismas, pone de manifiesto la incapacidad del capitalismo para satisfacer tal “derecho”–; así como el capitalismo no es capaz ni de garantizar universalmente el acceso al trabajo no deseado –el trabajo aceptado por una cuestión de necesidad material–, la introducción de una renta básica capaz de conferir niveles relevantes de independencia material al conjunto de los individuos abriría las puertas a un escenario social en el que éstos contaran con las herramientas negociadoras necesarias –en esencia: la capacidad de espera y la propensión al riesgo que confiere el goce de un colchón de recursos, esto es, de ciertos niveles de seguridad socioeconómica[vii]–; los individuos -digo- contarían con las herramientas negociadoras necesarias para desechar el trabajo no deseado y para articular relaciones sociales –relaciones de trabajo– que permitieran niveles mayores de libertad, autonomía y autorrealización. ¿En qué sentido o sentidos, pues, puede una renta básica ampliar las perspectivas de la libertad efectiva, y hacerlo fomentando el despliegue de la economía productiva, de las capacidades creadoras de los individuos, del trabajo realmente deseado? Veámoslo con cierto detenimiento. Mercados de trabajo como instituciones con puerta de salida Para empezar, la independencia material que confiere la renta básica –cabe insistir en ello– dota a la clase trabajadora de un mayor poder de negociación a la hora de definir la manera, física y legal, en que quiere participar en el proceso productivo. Sin ir más lejos –y como se ha visto ya–, con una renta básica, los trabajadores asalariados pueden optar por no aceptar un contrato de trabajo que los obliga a realizar, a cambio de un salario, determinadas tareas en determinadas circunstancias que no les compensan para nada, que nada tienen que ver con lo que quieren para sus vidas.

Visto desde otro ángulo, tales trabajadores pueden amenazar de forma creíble con romper la relación laboral o, sencillamente, con no establecerla, pues cuentan con unos recursos básicos pero suficientes para cubrir las necesidades básicas de subsistencia, lo que los dota de capacidad de espera, de margen de maniobra, de un colchón sobre el que caer sin romperse la crisma. Por ello es preciso hablar de la posibilidad, abierta por la renta básica, de articular políticamente unos mercados de trabajo que constituyan instituciones con una puerta de salida.

La posibilidad del trabajo no asalariado

Todo ello nos conduce a la afirmación de la necesidad de ampliar el espacio del trabajo no asalariado. Dichos trabajadores, en caso de decidir no trabajar asalariadamente, pueden tratar de asociarse con otras personas para llevar a cabo un proyecto productivo propio, más próximo a lo que siempre quisieron hacer. De ahí que se hable, en relación con la renta básica, de una posible transición de la venta de la fuerza de trabajo a cambio de un salario -en tal caso, estamos hablando de trabajo asalariado- a la venta de bienes o servicios a cambio de un precio –en este caso, estamos hablando de trabajo realizado por productores libres, libremente asociados, que acuden a los mercados de bienes o servicios a vender un producto–. Con una renta básica, deja de ser una quimera la posibilidad de que, libremente, desechemos lo que se nos “ofrece” y nos asociemos con otras personas para constituir una unidad productiva común con unos objetivos y procedimientos diseñados por nosotros y para nosotros. Esto es, quizás, especialmente importante para los jóvenes, en la medida en que la gente joven es gente que empieza, y todos sabemos que, en lo que respecta a la participación en la producción, los primeros pasos suelen ser determinantes para el conjunto del ciclo vital.

En definitiva, cuando en ciertas ocasiones se plantea la necesidad de que la izquierda encuentre fórmulas para desmercantilizar la fuerza de tra  bajo, se está haciendo referencia a realidades como ésta.

Para la activación del “trabajo oculto”

En esta misma dirección, esta mayor capacidad de decidir qué forma de vida se quiere poner en práctica también se traduce en mayores posibilidades de acceder a actividades, remuneradas o no, que hoy, carente la gente del “derecho a la existencia” del que hablan quienes proponen una defensa republicana de la renta básica[viii], quedan eliminadas, que hoy se evaporan debido a la urgencia de aceptar el primer empleo que tenemos a nuestro alcance, satisfaga o no nuestros deseos. Existen enormes yacimientos de trabajo escondido, de trabajo dormido, de trabajo sepultado, de trabajo, remunerado o no, que se querría realizar pero que no se realiza porque queda bloqueado por la dependencia, por la necesidad de cazar al vuelo, para poder subsistir, lo primero que se nos “ofrece”. En lugar de trabajar 40 horas semanales –o 45, o 50, o 60, o las que sean– en sus actuales ocupaciones, los trabajadores podrían plantearse, proponer, exigir y, quizás, hasta imponer –sabemos que la vida social es conflictiva– la opción de trabajar media jornada en los actuales centros de trabajo y, a partir de ahí, trasladarse a otro centro de trabajo, al centro de trabajo que podrían haber constituido junto con un grupo de compañeros y compañeras de profesión o sector y en el que, además de complementar el salario y de hacerlo de forma más gratificante, podrían producir unos artículos que, de otra forma, nunca hubieran llegado al mercado de bienes. De ahí que algunos analistas hablen de los posibles beneficios, también en términos de eficiencia económica y de fomento de la economía productiva, que una renta básica podría proporcionar.

Renta básica, desarrollo y articulación de mercados interiores

En países o en regiones que han atravesado períodos de grandes turbulencias económicas, que cuentan con economías todavía dependientes de las antiguas o de las nuevas metrópolis, con mercados interiores desestructurados, inestables o incluso inexistentes, la renta básica puede jugar un papel –me permito la hipérbole–, hasta  fundacional del país en tanto que espacio con un desarrollo económico autocentrado, tanto a escala estatal como a escala local.

A veces se habla de la renta básica como palanca para el desarrollo de economías comunitarias, rurales y urbanas. Pensemos en todos aquellos trabajadores asalariados que quizás preferirían dejar de trabajar asalariadamente y unirse a cierto grupo de personas, dotadas éstas también de una base material que minimice riesgos y ensanche oportunidades, para constituir un centro de trabajo alternativo a los macrocauces, normalmente gestionados desde fuera del país, a través de los cuales discurre el grueso de la actividad económica. No obstante, para que ello sea posible es necesario que la gente se halle dotada, precisamente, de esa base material incondicional que minimice riesgos y ensanche oportunidades.

De este modo, tales trabajadores, en su empeño en llevar adelante el otro centro de trabajo, podrían encontrarse participando en un proyecto, colectivo pero descentralizado, de articulación de una red independiente y autocentrada para la producción, la distribución y el intercambio de una actividad económica real y, además, desarrollada en y para su comunidad, algo hoy casi impensable.

Esto puede resultar altamente beneficioso para la preservación o para la introducción y el desarrollo de formas de vida autóctonas –tradicionales, pero también de nueva planta; campesinas, pero también vinculadas a redes urbanas e interurbanas de ferias y mercados de muchos tipos–. Ésta es la razón por la que cabe afirmar que la renta básica puede favorecer el desarrollo local, la estructuración de un tejido productivo que permita la emergencia de un mercado interior estable que, sin ser autárquico, pueda ser independiente con respecto a los canales a través de los cuales se dan hoy los flujos internacionales de bienes y servicios.

En cambio, nada de esto es posible si las gentes –los productores– carentes del colchón que ofrece la renta básica y, por lo tanto, empujados por la urgencia de aceptar lo que sea con tal de sobrevivir físicamente, tienen que agachar la cerviz y renunciar a sus proyectos de vida, a sus proyectos productivos, para pasar a formar parte de la plantilla de una corporación que, muy probablemente, no se preocupe demasiado ni de su bienestar psíquico, ni del desarrollo real de las comunidades y de los países en los que opera.

Renta básica, trabajo y “flexiguridad”

Situados en este punto, conviene preguntarse en qué sentido –si es que hay alguno– los procesos de flexibilización de las condiciones de trabajo pueden tener efectos positivos. Hay un término que, en la literatura relativa a los efectos de la introducción de la renta básica sobre los mercados de trabajo, ha hecho cierta fortuna: el término “flexiguridad”, que resulta de la combinación de los términos “flexibilidad” y “seguridad”[ix]. No es necesariamente un problema –dicen los estudiosos y también el sentido común– que las condiciones de trabajo puedan definirse de forma flexible. No es un problema –y podría llegar a ser algo manifiestamente positivo, habida cuenta del caudal de actividad y de creatividad que la organización flexible del trabajo podría desencadenar–, siempre y cuando la parte más desfavorecida de la relación laboral cuente con auténticas posibilidades de intervenir en este proceso de decisión relativo a cómo organizar el trabajo. Pues bien, con una renta básica, los oferentes de mano de obra, la gente trabajadora, gozarían de una seguridad material que les permitiría, en primer lugar, sentarse a negociar con la capacidad de realizar amenazas creíbles: “si siguen por ese camino, nos levantamos y rompemos las negociaciones” –po  drían decir convincentemente–; y, a partir de ahí, podrían compaginar con flexibilidad diferentes tipos de actividades: trabajo remunerado, trabajo doméstico y trabajo voluntario. En otras palabras, podrían poner en marcha esas famosas “vidas pluriactivas” o “multiactivas”, esto es, vidas en las que se combina el trabajo remunerado con el trabajo doméstico y voluntario –por ejemplo, con actividades de formación y/o con algún tipo de actividad artística, político-asociativa, etc.– desde la seguridad que confiere el hecho de saber que se cuenta, como mínimo, con un ingreso incondicional que se mantiene a lo largo del tiempo, de la cuna a la tumba[x]. De ahí el interés que adquiere el tipo de flexiguridad que podría proporcionar la renta básica.

Conclusiones: renta básica y emancipación social

En definitiva, si de lo que se trata es de universalizar la condición de independencia material como condición de posibilidad de la libertad y de la ciudadanía efectivas; y si de lo que se trata es de hacerlo en un mundo –el nuestro– atravesado por todo tipo de asimetrías de poder, se precisa la garantía política de la renta básica, es decir, la garantía política de ese suelo material básico capaz de conferir a los individuos una más que necesaria seguridad económica y un más que necesario poder de negociación –ahí está la clave– que los habilite en tanto que agentes capaces de tomar decisiones realmente libres. En otras palabras, si de lo que se trata es de construir ciudadanía con verdadera capacidad de obrar, es preciso que se arbitren mecanismos institucionales para una intervención –no arbitraria– en la vida social orientada a garantizar universalmente un nivel básico pero relevante de poder de negociación.

Muy especialmente, es preciso que los mercados sean políticamente diseñados de manera tal, que todos sus usuarios se hallen dotados de la independencia material necesaria para que puedan en ellos firmar contratos de forma efectivamente libre y voluntaria.

Conviene subrayar en este punto que los mercados no son necesariamente nocivos si quienes en ellos participan cuentan con el poder de negociación, el poder de mirar a los demás a los ojos sin tener que bajar la cabeza, el poder de resistencia que viene asociado a la independencia material que proporcionaría una renta básica que actuase como parte de un paquete de medidas como el perfilado en el primer epígrafe de este texto –recordémoslo: se trata de un paquete de medidas que incluye, además de la renta básica, un salario mínimo interprofesional y servicios sociales como la sanidad, la educación y el cuidado a las personas–. No obstante, tal afirmación acerca del espacio que cabe otorgar a la libertad efectiva en el seno de las sociedades de mercado deber ir inexcusablemente unida a la reivindicación de la constitución política de unos mercados que ofrezcan auténticas posibilidades de hacer[xi]. Exhortar a la gente a que “haga” –recordemos el tan cacareado laissez-faire– tiene todo el sentido del mundo; ahora bien, sólo cabe exhortar a “hacer” cuando se cuenta con caminos y espacios realmente practicables, no cuando sólo queda lugar para el lodazal de la dependencia en el que se ahogan hoy los proyectos de vida de tantos y tantos millones de personas. De ahí el potencial emancipatorio de la renta básica –en su paquete de medidas– como espina dorsal del proyecto civilizatorio, socialista en sentido amplio, de las izquierdas, orientado como está a fundar la libertad en el acceso a (y en el control de) las bases materiales de nuestra existencia.

 

 



[i] Véase Murray, C. (2006): In Our Hands. A Plan to Replace the Welfare State, Washington, D.C.: The American Enterprise Institute Press.

[ii] Sin embargo, conviene no olvidar que una renta básica, al garantizar la existencia material de los trabajadores, contribuiría a fortalecer la fuerza negociadora de éstos en la esfera laboral y, de ahí, actuaría como un mecanismo capaz de contrarrestar, siquiera parcialmente, la posible reducción de los salarios derivada de la ausencia de un salario mínimo interprofesional. Para un análisis del impacto de la renta básica en el poder de negociación de los trabajadores, véanse Casassas, D. y  Loewe, G. (2001): “Renta Básica y fuerza negociadora de los trabajadores”, en D. Raventós (coord.),  La Renta Básica. Por una ciudadanía más libre, más igualitaria y más fraterna, Barcelona: Ariel; y Raventós, D. y Casassas, D. (2004): “La Renta Básica y el poder de negociación de ʻlos que viven con permiso de otrosʼ”,  Revista Internacional de Sociología, 34.

[iii] Hablo aquí de “trabajo” en el sentido, bien amplio, de actividad humana, lo que incluye el trabajo remunerado -trabajo asalariado, trabajo realizado en el seno de empresas cooperativas, etc.-, pero también otras formas de trabajo no remunerado como el trabajo doméstico o todas las variantes de trabajo voluntario que podamos querer realizar.

[iv] Para una investigación acerca del vínculo entre la tradición socialista y la republicana, véase Domènech, A. (2004): El eclipse de la fraternidad. Una revisión republicana de la tradición socialista, Barcelona: Crítica. Para un estudio del proyecto marxiano de constituir tal “sistema republicano de la asociación de productores libres e iguales”, véase El eclipse, op. cit., p. 125 y ss.

[v] Parte del texto que se ofrece en este epígrafe constituye una adaptación de algunos elementos de Casassas, D. (2010): “Ingreso ciudadano y autonomía personal: poder de negociación para la creación de ciudadanía”, en VVAA, Renta básica universal: ¿derecho de ciudadanía? Perspectivas europeas y latinoamericanas, Montevideo: Ministerio de Desarrollo Social.

[vi] Hallamos uno de los intentos intelectualmente más interesantes de reconstruir tal punto de vista en los trabajos de Philip Harvey. Véase, por ejemplo, Harvey, P. (2005): “The Right to work and Basic Income Guarantees: Competing or Complementary Goals”, Rutgers Journal of Law & Urban Policy, 8; y Harvey, P. (1989):  Securing the Right to Employment: Social Welfare Policy and the Unemployed in the United States, Princeton: Princeton University Press.

[vii] Véanse, de nuevo, Casassas, D. y Loewe, G., Íbid.; y Raventós,D. y Casassas, D.,  Íbid.; textos que, a su vez, se basan en el análisis elsteriano de los factores determinantes del poder de negociación en un contexto de escasez de recursos: Elster, J. (1991):  El cemento de la sociedad: las paradojas del orden social, Barcelona: Gedisa.

[viii] Véanse, muy señaladamente, Raventós, D. (1999): El derecho a la existencia. La propuesta del Subsidio Universal Garantizado, Barcelona: Ariel; y Raventós, D. (2007): Las condiciones materiales de la libertad, Barcelona: El Viejo Topo.

[ix] Véanse Standing, G. (1999 Global Labour Flexibility. Seekin Distributive Justice, London: Macmillan Press; Tangian, A. (2006 “European flexicurity: concept (operational definitions), methodology (monitoring instruments), anpolicies (consistent implementations)”, WSI-Diskussionspapier 148; y Klosse, S. (2003): “Flexibility and Security: A Feasible Combination?”,  European Journal for Social Security, 5 (3).

[x] Véanse Gorz, A. (1998): Mi  seria del presente, riqueza de lo posible, Buenos Aires: Paidós; Ferry, J.M. (1995): Lʼallocation universelle, París: Éditions du Cerf; y Cal  vez, J.Y. (1999): Necesidad del trabajo: ¿desaparición o redefinición de un valor?, Buenos Aires: Losada.

[xi] Para un análisis del sentido ético-político de una acción institucional orientada a ampliar el espacio de la libertad republicana en las modernas sociedades de mercado, véase Casassas  , D. (2010): La ciudad en llamas. La vigencia del republicanismo comercial de Adam Smith, Barcelona: Montesinos.

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Es un mito que la derecha no regula la economía, lo hace constantemente. Entrevista

David Casassas · · · · ·

http://www.sinpermiso.info/textos/index.php?id=3714


La publicación gallega La opinión A Coruña entrevistó a David Casassas, miembro del comité de redacción de Sin Permiso, con motivo de la presentación de su libro La ciudad en llamas. La vigencia del republicanismo comercial de Adam Smith (Montesinos, 2010). La entrevista, que reproducimos a continuación, la realizó la periodista Isabel Bugallal.

 

Está empeñado en explicar que el liberalismo que tantas veces invocan los partidos conservadores, incluido el PP, nada tiene que ver con el ideario del autor de La riqueza de las naciones, el economista y filósofo ilustrado Adam Smith. Así lo expone en La ciudad en llamas. La vigencia del republicanismo comercial de Adam Smith(Montesinos, 2010) el profesor de Teoría Social de la Universidad Autónoma de Barcelona David Casassas, que ayer presentó el libro en A Coruña invitado por la agrupación de los Nuevos Republicanos.

-¿Liberalismo de derechas?

–La doctrina liberal dice: somos libres cuando somos iguales ante la ley. La libertad, pues, no tiene fundamentos materiales, por lo cual no hay que intervenir en la sociedad y en la economía: ello favorece a la derecha.

–¿Eso decía también Adam Smith?

–En absoluto. El término liberal, en el sentido moderno, aparece en 1812, con las Cortes de Cádiz. Antes del siglo XIX, el término 'liberal' significaba, simplemente, 'generoso' y en este único sentido lo utilizaron Adam Smith o Locke —de los que ahora se reclaman herederos ciertos adalides del liberalismo—. La idea de libertad de Smith tiene una base material: sólo hay libertad cuando se goza de autonomía material, uno es libre cuando es independiente, y eso requiere intervención pública, también para Adam Smith. Pero el liberalismo rompe con esta idea.

–O sea que la derecha lo interpreta mal.

–Hace una interpretación muy sesgada. Políticamente, es un engaño y, académicamente, una patraña. Adam Smith no creía que los mercados fuesen independientes de la política, sino que los presentó como el resultado de cierta acción política, y esa acción política tiene que ver con la defensa de los intereses de una clase privilegiada o del conjunto de la población. Para que ´la mano invisible´ [la autorregulación del mercado] funcione, necesitamos la intervención del Estado en la economía; a partir de ahí, podremos promover intercambios en condiciones de libertad y hacer que los individuos sean realmente libres.

–Quizá tendría que decírselo a Esperanza Aguirre o al ideólogo de Rajoy, José María Lasalle.

–Cuando se hace propaganda a corto plazo y se sesgan discursos, se atiende poco a razones académicas o de rigor histórico. El mercado puede ser un instrumento de la derecha, pero también de la izquierda, y eso hay que decírselo. La izquierda ha hecho muchos regalos a la derecha: “no nos interesa el individuo o la democracia porque es algo burgués”, ha dicho a veces, y eso es una tontería; “no nos interesa la libertad, sino la igualdad”; “no queremos el mercado”... ¡Cuidado! Eso es un desatino. La izquierda tiene que entender también que siempre hubo y habrá mercado y que lo que hay que hacer es tomarlo muy en serio y regularlo para que el intercambio entre los individuos sea justo, pero no acabar con el mercado. La izquierda debe repensar el mercado. En ese sentido, me interesa mucho más hablar con la izquierda que con Aguirre.

–Poco Estado, pero luego hay que socorrer a los bancos.

–Eso de que la intervención estatal sólo tiene que ver con la izquierda es una patochada; la derecha interviene en la economía, y de qué manera: por ejemplo, salvando a los bancos. Pero hay muchas otras formas de intervenir en la economía: con política social, con políticas públicas, reforzando la posición de independencia de la gente para que pueda entrar en los mercados como agentes autónomos realmente capaces de obrar. Ello haría que hubiera mucha más actividad económica, lo que, entre otras cosas, ayudaría a salir de la crisis. Eso de la iniciativa privada no está mal, el problema es que está reservada sólo a unos cuantos. Otro mito con el que hay que acabar: es mentira que la izquierda quiera regular el mercado y la derecha no; la derecha lo regula constantemente, pero en favor de las oligarquías.

–¿Una receta para Zapatero?

–Alguien que se pretenda de izquierda tendría que recuperar el ideal del productor libre, en el sentido más amplio, propio de la economía clásica de la Ilustración, y promover políticas que garanticen la seguridad material del conjunto de la población, políticas sociales y de bienestar. Una redistribución más justa de la riqueza, políticas de sostenimiento de rentas, una educación potente, una sanidad de calidad, servicios de cuidados a las personas... todo esto es condición necesaria no sólo de la igualdad, sino, fundamentalmente, de la libertad. La libertad sólo es posible cuando estamos en unas condiciones de seguridad no que nos adormecen, como dicen los liberales, sino que nos estimulan para operar en el mercado de forma efectiva.

–¿Hay una confusión perversa entre liberalismo político y liberalismo económico?

–Quizá haya confusión en el hecho de atribuir una génesis liberal a ideas de origen claramente republicano: las ideas de Locke, de Smith, de quienes hicieron la revolución inglesa en el XVII y la francesa y la americana en el XVIII. Ellos no optaron por un mundo liberal en el que la igualdad ante la ley es criterio de libertad. Lo que pasa es que, en los dos últimos siglos, se hizo una utilización interesada de estos supuestos padres del liberalismo político y económico y los presentaron como adalides de un capitalismo que en ningún modo se asemeja a lo que dejaron en sus escritos. Ellos pensaron el republicanismo comercial, una sociedad libre en el mundo de la manufactura y del comercio, antes de la aparición, en el XIX, del capitalismo industrial, que se fue extendiendo y que rompió por completo con la ética y la preceptiva política de estos autores. No sé si a los señores del PP les interesa, pero los académicos serios lo saben.

David Casassas es miembro del Comité de Redacción deSINPERMISO y autor de La ciudad en llamas. Vigencia del republicanismo comercial de Adam Smith (Montesinos, 2010).

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ESTE DOCUMENTO NO ES SOLO PARA QUE DIGAMOS, ¡ CLARO, CUALQUIERA LO SABE,
SINO PARA QUE VEAMOS HASTA QUE PUNTO, TODOS , EN NUESTRA VIDA COTIDIANA
VIVIMOS DE MENTIRAS INSTALADAS COMO VERDADES
ENTRE OTRAS LAS DE LA ASEPSIA Y LAS DE LAS VACUNAS, Y DE LA BIOTECNOLOGIA
Y PARA QUE DEJEMOS DE CONFIAR, DEFINITIVAMENTE EN QUE " HAY ALGUIEN AHI" QUE SE ESTÁ OCUPANDO DE NUESTRA SALUD.- ALGUIEN EN QUIEN PODEMOS CONFIAR. RECOMIENDO FERVOROSAMENTE BUSCAR http://www.axel.org.ar
Y VER TODO LO QUE TIENE PARA DECIR ESTE HOMBRE.
AHI VA UN BREVE AVANCE DEL ADJUNTO

Las puertas de la percepción:
Por qué los norteamericanos creen casi cualquier cosa

Tim O´Shea

El inspirado ensayo de 1954 de Aldous Huxley detalló los descubrimientos vívidos, expansivos de la mente y multisensoriales de sus aventuras con el mescal. Alterando la química de su cerebro con psicotrópicos naturales, Huxley exploró un fluído y rico mundo de belleza indescriptible y resplandeciente, y de poder. Con su registro neurosensorial disparado de esa manera, Huxley fue capaz de entrar en el universo paralelo descripto por cada místico y capitán espacial de la historia. Ya sea por alucinación o epifanía, Huxley buscó quitar de su percepción todos los controles, todos los filtros, todo condicionamiento cultural y confrontar a la Naturaleza o al Mundo o a la Realidad directamente - en su crudeza no pasteurizada, sin editar, sin retoques, infinita.

Estos límites son mucho más difíciles de romper hoy, medio siglo más tarde. Somos los seres más condicionados y programados que el mundo ha conocido jamás. No sólo nuestros pensamientos y actitudes son modelados continuamente; nuestra percepción misma de la totalidad de este asunto parece estar siendo sutil e inexorablemente borrada. Las puertas de nuestra percepción son reguladas de manera cuidadosa y precisa. ¿A quién le importa, no?

Es una tarea cansadora e infinita tener que explicarle a la gente que la mayoría de los asuntos del saber popular son implantados científicamente en la conciencia pública mediante mil avisos publicitarios por día. Para ahorrar tiempo, me gustaría proporcionar un poco de antecedentes históricos sobre el manejo de la información en este país. Una vez que se ilustren los principios básicos de cómo surgió históricamente nuestro sistema actual de control mediático, el lector podrá ser más capaz de cuestionar cualquier noticia del día.

Si todo el mundo cree algo, probablemente sea falso. Llamamos a esto Saber Popular.

En los Estados Unidos, el Saber Popular que tiene aceptación masiva es por lo general inventado; alguien pagó por él.

Ejemplos:

    * Los medicamentos te permiten recuperar la salud
    * La vacunación confiere inmunidad
    * La cura del cáncer está cerca
    * La menospausia es una enfermedad
    * Cuando un niño se enferma, necesita antibióticos de inmediato
    * Cuando un niño se enferma, necesita Tylenol
    * Los hospitales son seguros y limpios
    * Los Estados Unidos tienen el mejor sistema de salud del mundo
    * Los norteamericanos tienen la mejor salud del mundo
    * La leche es una buena fuente de calcio
    * Nunca superás tu necesidad de tomar leche
    * La vitamina C es ácido ascórbico
    * La aspirina previene los ataques al corazón
    * Los medicamentos para el corazón mejoran la salud del corazón
    * Las únicas razones para hacerse un ajuste espinal son el dolor de espalda y de cuello
    * Ningún niño puede entrar a la escuela sin estar vacunado
    * La FDA testea cuidadosamente todos los medicamentos antes de que salgan al mercado
    * El embarazo es un problema médico importante
    * La quimioterapia y la radiación son curas efectivas para el cáncer
    * Cuando a tu hijo le diagnostican una infección de oído, se deberían dar antibióticos inmediatamente “por las dudas”.
    * Los tubos son para el bien del niño.
    * Los medicamentos con estrógeno previenen la osteoporosis después de la menospausia
    * Los pediatras son los especialistas médicos más altamente capacitados.
    * El objetivo de la industria de la salud es la salud
    * El HIV es la causa del SIDA
    * El AZT es la cura
    * Sin vacunas, volverían las enfermedades infecciosas
    * El flúor en el agua potable protege tus dientes
    * Las vacunas para la gripe previenen la gripe
    * Las vacunas se testean cuidadosamente antes de ser incluídas en el plan de vacunas obligatorias
    * Los doctores saben con seguridad que los beneficios de las vacunas son mucho mayores que cualquier posible riesgo
    * Hay falta de electricidad en California
    * Hay una amenaza terrorista de ataque con viruela
    * El NASDAQ es un mercado natural controlado solamente por la oferta y la demanda
    * El dolor crónico es una consecuencia natural de envejecer
    * La soja es la fuente más sana de proteína
    * Las inyecciones de insulina curan la diabetes
    * Después de que te saquemos la vesícula biliar, podrás comer lo que quieras.
    * Los remedios para la alergia curan la alergia
    * El combustible de avión, que se quema a 160°, puede derretir vigas de acero, que se derriten a 1500°

Esta es una lista de ilusiones, que ha costado miles de millones de dólares conjurar. ¿Alguna vez se preguntó por qué la mayoría de la gente de este país piensa generalmente lo mismo sobre la mayoría de los temas mencionados más arriba? ¿O por qué nunca se ve al Presidente hablando en público a menos que este leyendo?

La salud publica del macrismo: que los pobres y "negros" se jodan!!!

El gobierno porteño recortará $ 100 millones al presupuesto del Garrahan

Publicado el 12 de Noviembre de 2010
http://tiempo.elargentino.com/notas/gobierno-porteno-recortara-100-millones-al-presupuesto-del-garrahan

Por Gustavo Sarmiento
El ministro de Salud del PRO, Jorge Lemus, justificó la decisión diciendo que sólo un 15% de las consultas fueron hechas por porteños, y que el resto de los pacientes son de otras jurisdicciones. Amplio rechazo de los legisladores.
 

El ministro de Salud de la ciudad, Jorge Lemus, admitió que se  destinarán 100 millones de pesos menos al Hospital Garrahan, y lo justificó diciendo que “los porteños realizaron sólo un 15% de las consultas durante el año pasado. El resto fue destinado a atender a pacientes de otras jurisdicciones”. Sus declaraciones fueron vertidas ante la Legislatura porteña, durante la defensa del presupuesto de su cartera para 2011, que llegará a casi 5000 millones de pesos.
“No es que queremos ahorrar plata; queremos ser más solidarios con otros hospitales que sí son más utilizados por los residentes de la ciudad”, agregó Lemus. El centro de salud pertenece por ley en partes iguales a la Nación y a la ciudad. De los 360 millones de pesos que el consejo de administración del Garrahan le solicitó abonar a las partes, el Ejecutivo porteño resolvió enviar sólo 260 millones.
El presidente de la Comisión de Salud, Jorge Selser (Proyecto Sur), indicó a Tiempo Argentino que “es injustificable, no lo aceptó nadie. Hay un signo discriminatorio, y además existe una legislación vigente que dice que la ciudad tiene que aportar la mitad.”
Los trabajadores de la salud, que ayer realizaron un paro de 24 horas en reclamo de aumento salarial y mejoras edilicias, también rechazaron la decisión del macrismo. “Tenemos la concepción del hospital público y universal. No podemos estar pensando dónde vive el paciente, si es de la provincia o no. El hospital debe ser solidario y abierto a la comunidad”, manifestó a este diario el secretario general de ATE, Rodolfo Arrechea. Sobre la medida de fuerza, realizada en 8 hospitales, informó que hay grandes posibilidades de que el lunes se decida un nuevo paro para la próxima semana, esta vez de 48 horas, y que abarque los 25 hospitales del distrito. Arrechea agregó: “Es muy grave el estado del Rivadavia, el Udaondo sigue sin gas. Además, queremos frenar la ola de jubilaciones masivas en hospitales, que supera las dos mil en los últimos seis meses. Y no reponen personal. Están desmantelando los hospitales.”
Al 30 de septiembre, la ejecución en Infraestructura y Equipamiento de Salud fue de sólo un 48%, y respecto de 2007, el número de camas disminuyó un 13%. A estos reclamos, los legisladores opositores agregaron el bajo porcentaje (0,6%) destinado para 2011 a “actividades de promoción, prevención y recuperación de la salud”, en el actual marco del aumento de mortalidad infantil en la ciudad, sobre todo en la zona sur. Y resaltaron el pago de sobreprecios en la compra de medicamentos e insumos. La empresa Progen es la única encargada de comprar y distribuir medicamentos por un sistema de compra abierta, que abarca el 40% de los insumos, y a la cual se le pagan sobreprecios, según denunciaron, de hasta el 70%. Para Aníbal Ibarra, es el presupuesto para Salud más bajo en los últimos 5 años. “Mientras en 2005 se destinó un 23% a Salud, en 2011 no llegará a 20%.” Selser concluyó: “El presupuesto fue copiado del año pasado, con las mismas metas y consideraciones teóricas. Lo que hicieron fue copiar y pegar.

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