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La disputa entre los reyes y nuestra America

Con la verdad no ofendo ni temo"

Del comandante Bolivariano Presidente Hugo Chávez

al Primer Ministro Español Rodríguez Zapatero

citando al

"Protector de los Pueblos Libres" General Don José Gervasio de Artigas

“Conseguid oro; con humanidad si podéis, pero por todos los medios posibles”

Orden del Rey de España Fernando VII

 a los “conquistadores de América” en el año 1511

La irrupción prepotente del rey Juan Carlos I de Borbón y Jefe de Estado del Reino de España levantando su voz imperialista irrespetuosamente al Señor Presidente de la República Bolivariana de Venezuela Hugo Chávez Frías, mientras debatía con su par español José Luis Rodríguez Zapatero en el marco del último encuentro Iberoamericano realizado en Santiago de Chile días pasados, refleja la prepotencia de los imperios que reciclan las relaciones de sometimiento con los gobiernos latinoamericanos que le rinden el tributo de los indignos sometidos de turno.

Por ello no se puede más que calificar a las actuales relaciones políticas, económicas, diplomáticas y culturales con el Reino de España como la segunda etapa de “relaciones carnales” de la política argentina; ahora la inaugurada por Néstor Kirchner y Cristina Fernández con una admiración fanática y servil sin parangón ante la Casa Real del Reino de España.

Desde hace dos décadas, España tomó un protagonismo en la región con la irrupción de las privatizaciones como no lo tenía desde hace siglos. El oro de antaño se transformó en el petróleo y los servicios de hoy, reciclando la transferencia de parte importante de nuestra riqueza hacia el hoy "resurgente" Reino de España.

Veamos el caso de cómo opera el Reino de España y sus ínfulas imperialistas en las últimas décadas del siglo XX y principios del siglo XXI.

Cuando España “ingresa al mercado” de la Unión Europea, uno de sus “aportes” fue la promesa de disposición del mercado latinoamericano para las empresas de origen europeo. Se pone en marcha así, un nuevo desembarco en Latinoamérica.

Primero, el estado español comienza otorgando “préstamos para el desarrollo”. Casi simultáneamente, los especuladores financieros se habían lanzado a la compra de deuda externa devaluada en los mercados secundarios. Paso siguiente: presionaron para la privatización a favor de sus empresas y las de sus socios europeos y así ingresar en las gestiones de servicios públicos. Tal es el caso de nuestro país, donde los “inversores” canjearon los bonos de deuda (comprados hasta por sólo un 20% de su valor) al precio nominal, con lo que se quedaron con las más importantes empresas públicas a valores irrisorios, consumando la mayor estafa al pueblo argentino.

Dos terceras partes de la Inversión Extranjera Directa española se concentran en Mercosur (el 95 por ciento de la cual se invierte en Brasil y Argentina). Esa concentración en el tiempo se da en muy pocos sectores y en muy pocas empresas. Es un proceso en el que intervienen sólo siete empresas (en las cuales los intereses de la familia real española son determinantes y conducentes), que manejan el 80-85 por ciento de toda la inversión española realizada en el Mercosur (con una inversión total de sesenta mil millones de dólares): los dos grandes bancos (BBVA y SCH), las empresas eléctricas (Endesa, Iberdrola y también Gas Natural), Telefónica y Repsol.

La monarquía española es socia accionaria también de la ex estatal Aerolíneas Argentinas, uno de los más tristes y violentos ejemplos del más literal robo del patrimonio argentino, a cuyos aviones hasta les robaron las cubiertas de las ruedas cuando aterrizaban en territorio español y se las cambiaban por viejas y gastadas para su regreso a nuestro país.

Hoy, después de interminables vaivenes, ya no contamos con la potencialidad de otras épocas y ya casi ni siquiera somos dueños de nuestra propia energía (recursos naturales). Paradójicamente el Reino de España, que llegó a ser una de las naciones más poderosas de la Tierra sostenida por las riquezas de la Conquista del Nuevo Mundo y que había dilapidado esas riquezas en luchas fratricidas – hasta el punto de requerir nuestra ayuda solidaria - hoy vuelve a ser "dueña" de nuestros recursos energéticos y a dominar los servicios públicos que utilizamos diariamente - telecomunicaciones, bancos, comercio, seguros, transportes – habiendo dictado en los últimos diez años, la agenda de los gobiernos de turno.

La filial de Repsol en la Argentina facturará en 2007 más de $8.833,5 millones de pesos que engrosan el patrimonio español y de su Casa Real que hoy es de $ 51.417 millones (16.563,12 millones de dólares). Repsol pagó en 1993, $3.040 millones de pesos por el 58.5% de YPF.

La incontinencia de esta figura casi payacesca e insolente ante el presidente Hugo Chávez, está directamente vinculada con las pérdidas de Repsol en Venezuela. También con la nacionalización soberana del gas de Bolivia, que gran parte estaba en manos de Repsol, por parte del presidente Evo Morales, principal aliado de Venezuela en la región. Y también seguramente en el ejemplo y proyección de futuro que la Revolución Bolivariana nos brinda al resto de los revolucionarios de la Patria Grande. 

Durante la presidencia de Eduardo Duhalde durante el año 2002, se derogó la Ley de Subversión Económica, según el gobierno, por pedido de los bancos en su mayoría españoles y el FMI. Lo cierto es que en ese momento, junto a Repsol-YPF, la única cúpula empresaria imputada del delito de "subversión económica" era la de los funcionarios españoles que dirigían Aerolíneas Argentinas S.A. La acusación alcanzaba al Ministro de Economía español, Rodrigo de Rato y al propio Jefe de Gobierno José María Aznar.

Bajo la dirección suprema del Rey Juan Carlos I de Borbón - quien ejercita sus funciones de lobbysta en los asuntos más importantes - y los distintos gobiernos del PP y el PSOE, los grupos económicos españoles se han desarrollado bajo la tutela prebendaria del Estado y al igual que en Argentina, les han sido transferidas las empresas públicas que cumplieron el papel de herramientas básicas en la recuperación de España; por ejemplo, Repsol, Telefónica, Aguas de Barcelona, Endesa, los bancos BBVA y Santander y Gas Natural.

El proceso español se ha desarrollado dentro de una bonanza económica creciente fundada en la ayuda de la CEE y de los EEUU, pero, fundamentalmente, del proceso de captura de rentas de las antiguas colonias españolas. La diferencia fue que antes se utilizaba la fuerza y ahora han utilizado a las empresas públicas y privadas, a las que el Estado Español ha provisto de un poderoso apoyo político, que ha tolerado y amparado la utilización de métodos de indudable ilicitud. Pero por sobre todo han podido lograr su objetivo debido a la existencia en nuestro país de una dirigencia política mediocre, incapaz  y ya insoportablemente ilegítima. En rigor de verdad la incidencia determinante de la complicidad de este último factor es lo que terminó por definir este bochorno. En el proceso privatizador argentino la corrupción ha sido el común denominador en las ventas de los activos públicos y las empresas españolas se han destacado en su papel de corruptoras.

El copamiento hostil por parte de Repsol S.A. de YPF S.A. - cuya mayoría accionaria estaba en manos de grandes fondos de administración de pensiones de los EEUU - comienza con los gobiernos "socialistas" de Felipe González, culmina con la gestión ultra conservadora de José María Aznar - debiéndose destacar el rol determinante del Rey Borbón "heredero" de Fernando VII - y es defendida y reforzada con enjundia por la actual gestión "progresista" de Rodríguez Zapatero, amigo inseparable del matrimonio argentino a cargo de la presidencia de la Nación.

La política de captura accionaria de YPF S.A. respondió al convencimiento de que, en un mundo donde los conflictos por el acceso a las reservas remanentes de hidrocarburos muestran un constante agravamiento, no podían tener una petrolera sin reservas y éstas estaban disponibles en Argentina, el único país del mundo que consideraba a los hidrocarburos como simples mercancías; sólo hacía falta convencer al Presidente Menem y a esa inmensa masa de dirigentes, "militantes", "referentes", economistas, periodistas, sindicalistas y cuanta especie rara habite esa extensa fauna de indignos entreguistas, para aprobar y facilitar el procedimiento de copamiento. A tales efectos disminuyó la participación accionaria del Estado Argentino del 20 % del capital social a menos del 1% (Ley Nº 24.474), vendiéndole esas acciones a Repsol y facilitándole la oferta de copamiento. Al mismo tiempo, les garantizó la permanencia de la libre disponibilidad del petróleo y el gas extraído, de sus precios y de la disposición de las utilidades y divisas y de toda la legislación desregulatoria por él iniciada en 1989. Este esquema de saqueo fue sostenido de manera intocable desde el primer día por la actual gestión del Presidente Kirchner; hasta incluso mejorado, perfeccionado y profundizado con la sanción el pasado mes de enero del presente año de la denominada "ley corta" que reglamentó la provincialización del dominio exclusivo de los recursos naturales, lo que permitiera en la práctica la bochornosa extensión de las concesiones petroleras otorgadas durante la época menemista hasta el año 2047, como por ejemplo la operada con los yacimientos de Cerro Dragón en la Provincia de Chubut, con una renta equivalente aproximadamente a más de mil millones de dólares anuales.  

En sus años de Gobernador de Santa Cruz, Néstor Kirchner, apoyaba el ingreso de Repsol y expresaba que " Repsol es una empresa que refina petróleo, no produce crudo ni explora y con la compra de YPF, va a combinar la refinación de los productos de petróleo con la producción de crudo, lo que la va a llevar a ser una de las empresas más grandes del mundo. Repsol tiene pensado profundizar sus inversiones en Argentina, América Latina y el norte de África, porque está buscando potenciar sus negocios, ya que una empresa que tiene una reserva de crudo y refina petróleo se sitúa fuertemente en el mercado internacional”. (Diario Crónica de Comodoro Rivadavia del 10/05/99). Esta lectura y los hechos actuales, muestran cuáles son los intereses que defienden el actual Presidente y su señora esposa, Cristina Fernández.

El silencio y el apoyo de los medios de comunicación al rey Juan Carlos de España no se debe sólo y únicamente a la importancia de las empresas españolas en la economía nacional y la influencia de la publicidad que las mismas tienen, sino del accionar directo de Telefónica de Argentina, de quien también la corona española es dueña de una porción y la misma participa con capitales en diarios, radios y canales de televisión. Esto, también explica la posición de los medios contra Chávez y contra cualquier política contraria a los intereses españoles en la región.

Es por todo ello que no podemos más que repudiar indignados, que luego de la prepotencia demostrada por el rey de España en perjuicio del Presidente de la República Bolivariana de Venezuela Hugo Chávez, sostenido por la mayoría del pueblo libre venezolano, el gobierno argentino vuelva a hincarse de rodillas ante el rey Juan Carlos I de Borbón, invitándolo a una estadía en la residencia presidencial de Olivos y procediera a reunirse extensamente con el primer ministro español Rodríguez Zapatero, dándole una vuelta de tuerca más al saqueo impune de nuestros recursos. Porque los países libres no se callan ni se disculpan ante ninguna corona. Y los que no lo son, o se liberan o se arrodillan.

Mientras tanto, en nuestro país, elecciones aburridas en los marcos de un sistema político caduco e ilegítimo, continúan imponiendo gobiernos cómplices del saqueo, extorsionando la conciencia y voluntad de lucha de la real y auténtica mayoría del Pueblo Argentino. Ha llegado la hora de liberarnos definitivamente de estos imperialismos prepotentes, de sus indignos sirvientes internos y de la miseria, muerte, desolación y desesperanza que han sembrado en nuestra tierra. Ha llegado la hora de constituirnos nuevamente como Pueblo de la Nación desde una Constituyente Social originariamente Soberana por un Nuevo Proyecto Nacional de Liberación.

Ciudad de Buenos Aires, 11 de Noviembre de 2007.

                                                                                                                    

¡Oíd, mortales!, el grito sagrado

libertad, libertad, libertad!

Oíd el ruido de rotas cadenas

ved el trono a la noble igualdad.

Se levanta a la faz de la Tierra

una nueva y gloriosa Nación

coronada su sien de laureles

y a sus plantas rendido un león.

De los nuevos campeones los rostros

Marte mismo parece animar

la grandeza se anida en sus pechos

a su marcha todo hacen temblar.

Se conmueven del Inca las tumbas

y en sus huesos revive el ardor

lo que ve renovando a sus hijos

de la Patria el antiguo esplendor.

Pero sierras y muros se sienten

retumbar con horrible fragor

todo el país se conturba por gritos

de venganza, de guerra y furor.

En los fieros tiranos la envidia

escupió su pestífera hiel.

Su estandarte sangriento levanta

provocando a la lid más cruel.

¿No los veis sobre Méjico y Quito

arrojarse con saña tenaz,

y cuál lloran bañados en sangre

Potosí, Cochabamba y La Paz?

¿No los veis sobre el triste Caracas

luto y llantos y muerte esparcir?

¿No los veis devorando cual fieras

todo pueblo que logran rendir?

A vosotros se atreve, argentinos

el orgullo del vil invasor.

Vuestros campos ya pisan contando

tantas glorias hollar vencedor.

Mas los bravos que unidos juraron

su feliz libertad sostener,

a estos tigres sedientos de sangre

fuertes pechos sabrán oponer.

El valiente argentino a las armas

corre ardiendo con brío y valor,

el clarín de la guerra, cual trueno,

en los campos del Sud resonó.

Buenos Aires se pone a la frente

de los pueblos de la ínclita Unión,

y con brazos robustos desgarran

al ibérico altivo león.

San José, San Lorenzo, Suipacha.

Ambas Piedras, Salta y Tucumán,

la colonia y las mismas murallas

del tirano en la Banda Oriental,

son letreros eternos que dicen:

aquí el brazo argentino triunfó,

aquí el fiero opresor de la Patria

su cerviz orgullosa dobló.

La victoria al guerrero argentino

con sus alas brillantes cubrió,

y azorado a su vista el tirano

con infamia a la fuga se dio;

sus banderas, sus armas se rinden

por trofeos a la Libertad,

y sobre alas de gloria alza el Pueblo

trono digno a su gran Majestad.

Desde un polo hasta el otro resuena

de la fama el sonoro clarín,

y de América el nombre enseñando

les repite: ¡Mortales, oíd!

Ya su trono dignísimo abrieron

las Provincias Unidas del Sud!

Y los libres del mundo responden:

¡Al gran Pueblo Argentino Salud!

Himno Nacional de la República Argentina

Mutilado en el año 1900 por decreto durante la Presidencia de Julio A. Roca

MOVIMIENTO PERONISTA AUTENTICO

Mesa Nacional

peronismoautentico@hotmail.com

www.eldescamisado.org

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