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la manipulacion genetica de la vida y la comida por las Corporaciones

En algún sentido complementario a lo antes enviado, las razones de las causas de las enfermedades están en el modo en que se produce. Es decir, en el modo capitalista de producción. Las soluciones que el capitalismo propone son modos de producción (y de investigación sobre ello, y de validación de conocimiento) capitalista de medicamentos y vacunas. La sopa capitalista que producen nos alimenta y nos enferma (cuando no llega a nosotrxs alimenta la desnutrición, cuando llega alimenta la obesidad y otros trastornos, y de otro modo nos enferma de la vaca loca, la gripe porcina y la aviar) y cuando dicen que quieren curarnos, nos tratan con medicamentos truchos o que no sirven (aun los 'auténticos') que nos obligan a 'comprar' (y a veces nos obligan a comprar y encima nos los encajan diciendo que son gratis, como con el Remediar, donde también se distribuyeron, además, medicamentos truchos, a sabiendas del Ministro de ese entonces, GGG).

Si no entendemos lo que tenemos que cambiar, estaremos fritos por varios lados. O cocinados en la sopa del calentamiento global.
Un saludo
Gonzalo
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Cerdos climáticos
Silvia Ribeiro*
http://www.jornada.unam.mx/2009/10/10/index.php?section=economia&article=027a1eco

Mientras el planeta se sigue calentando y el caos climático aumenta, las negociaciones sobre el tema en Naciones Unidas van de mal en peor. Reunidos a principios de octubre en Bangkok, Tailandia, para discusiones preparatorias de la decimoquinta Conferencia de las Partes de la Convención Marco sobre Cambio Climático de Naciones Unidas (que sesionará en Copenhague en diciembre), el ambiente no puede estar más tenso ni más caliente, en todo sentido.

Un ejemplo de lo perverso que pueden ser las propuestas en este ámbito: la mitad de los proyectos que México ostenta en la Convención de Cambio Climático como “desarrollo limpio” y “solución” para mitigar los gases de efecto invernadero son ¡granjas de cría industrial de cerdos! Aunque parezca ciencia ficción, una de ellas es Granjas Carroll de México, famosa en el mundo por haber creado en sus pestilentes fábricas de cerdos el virus de la gripe porcina. Las aguas, el suelo y el aire alrededor de sus instalaciones están grave e impunemente contaminados, los campesinos y pobladores de la zona viven enfermos y cuando protestan por sus derechos, los reprimen y llevan a juicio. Pero en Naciones Unidas, Granjas Carroll, con espaldarazo oficial, se presenta como “solución ambiental”. ¿Cómo es posible una situación tan grotesca?

Una de las peores trampas que acompañaron el establecimiento del Protocolo de Kyoto (parte de la Convención de Cambio Climático), es que los gobiernos aceptaron que en lugar de reducir efectivamente las emisiones de gases de efecto invernadero en fuente, los países del norte y empresas que más los producen pueden pagar a otros (que tengan menos emisiones) para seguir contaminando, sea a través de fondos manejados por gobiernos, o a través de mercados privados de carbono. Esto no mejora el cambio climático, pero ha dado lugar a nuevas fuentes de negocios y especulación financiera con mercados primarios y secundarios de bonos de carbono. Peor aún, los llamados “sumideros de carbono”, con los que las empresas compran su derecho a contaminar, son pingües negocios para las mismas u otras grandes trasnacionales, como es el caso de las extensas plantaciones de monocultivos de árboles, con enormes impactos ambientales y sociales.

Una forma de este perverso mercado es el llamado “Mecanismo de Desarrollo Limpio (MDL)”, que existe dentro de la Convención de Cambio Climático. Se basa en compensar a las empresas por “evitar” la hipotética emisión futura de más gases de efecto invernadero. La mayoría de los proyectos dentro del MDL favorecen a empresas tremendamente contaminantes y dañinas al medio ambiente, porque la compensación se da en comparación a lo más sucio que sería la producción sin el proyecto presentado. Esta contabilidad no contempla lo realmente necesario: que este tipo de producción debe desaparecer. Existen opciones realmente “limpias” y sustentables, en este caso, la producción agrícola y pecuaria campesina, descentralizada y de pequeña escala.

El proyecto MDL de Granjas Carroll es un emprendimiento conjunto de ésta (propiedad de la trasnacional Smithfield, la mayor productora gobal de cerdos, pero se presenta como contraparte de México), Cargill Internacional SA, desde su sede en Suiza, y Ecosecurities Ltd del Reino Unido. La última es una empresa trasnacional de transacciones con bonos y créditos de carbono.

La actitividad del proyecto es la “recuperación de metano” (un importante gas de efecto invernadero), alegando que se producirá biogás para generar electricidad, con parte del metano que se emite en las inmensas y contaminantes lagunas de excrementos de cerdos. El proyecto es mínimo en relación con las emisiones y múltiples otros impactos de Granjas Carroll, y justifica la producción industrial, ya que para captar la cantidad de gas alegada, los animales deben estar concentrados, y el excremento líquido. Los gases emitidos por el excremento de ganado, si no estuvieran confinados y en enormes cantidades, serían muchísimo menores o neutrales, porque la materia fecal de animales en campo abierto, se seca y es absorbida en forma natural en el suelo, sirviendo además como fertilizante que favorece el crecimiento de pastura que absorbe y retiene carbono.

Por el contrario, la lógica de Granjas Carroll y los otras empresas de cría industrial de animales es que se les debe pagar por manejar el problema que ellos mismos causan.

¿Alguien cree que así se podrá enfrentar el cambio climático? Los gobiernos tampoco. Algunos, como Bolivia y otros del ALBA, plantean que la situación es demasiado grave y no tolera más farsas. Exigen reducción drástica de emisiones y el reconocimiento de la “deuda climática” histórica de las trasnacionales y países del Norte. Pero los países de Norte y muchos del Sur, como México, siguen discutiendo mecanismos de mercado y hasta quieren aumentarlos, incluyendo dentro de un próximo protocolo la agricultura industrial en totalidad, no sólo la pecuaria. Así, los devastadores monocultivos transgénicos, como la soya en los países del sur de América Latina, podrían ser subsidiados por este mecanismo de desarrollo tan sucio.

Aunque la lucha es desigual, muchas organizaciones de la sociedad civil y movimientos sociales están denunciando la situación y se preparan para manifestarse de muchas formas, en paralelo a la Cumbre de Copenhague. La consigna que los reúne es ¡Justicia climática ya!

*Investigadora del Grupo ETC

Control del clima con fines militares


http://www.biodiversidadla.org/content/view/full/52377

Desde hace unos años han recrudecido las notas que señalan algo tenebroso alrededor del proyecto HAARP, un engendro de los militares estaodunidenses para el control del clima con fines militares. Para algunos científicos un uso desconsiderado de ondas electromagnéticas, incluidas en los proyectos HAARP, podría incluir cataclismos ambientales.

Desde hace unos años han recrudecido las notas que señalan algo tenebroso alrededor del proyecto HAARP, un engendro de los militares estaodunidenses para el control del clima con fines militares.

Las notas de quienes se han tomado el trabajo de recopilar elementos sobre el proyecto High-Frequency Active Aural Research (Programa de investigación activa de alta frecuencia de la aurora), que es a su vez parte del programa estratégico mayor, Guerra de las Estrellas, apuntan todas ellas a “preocupaciones”, indicios, atisbos, de semejante estrategia, que, faltos de pruebas de alguna concreción, se limitan a hacer un diagnóstico preocupante y a la vez quieren evitar presentar cargos que, sin verificación a la vista, puedan convertirse en flancos débiles a cualquier reacción. Por infundio, calumnia, etcétera.

“Nuestro” estimado Michel Chossudovsky (1) en un trabajo de 2005 ubica el origen de tales proyectos en 1992.(2) Otro estudioso del tema, Nick Begich,(3) en coaturía con Jeane Manning, en cambio, rastrea orígenes de estos planes en la década del 50, algo en lo que coincide el grupo-e <formarse> en otra presentación reciente.(4)

Públicamente, como aclaran Begich y Manning en su trabajo, HAARP “da la impresión que se trata de un proyecto académico con el objetivo de modificar la ionosfera para mejorar la calidad de nuestras comunicaciones. Sin embargo, diversos documentos de origen militar expresan más claramente que el objetivo de HAARP es aprender a “explotar la ionosfera al servicio de los propósitos del Ministerio de Defensa[sic]”.

Lo cierto es que la Universidad Fairbanks, de Alaska, está empeñada en investigaciones de manipulación atmosférica sin precedentes desde los estallidos de las bombas atómicas.

Se estima que este programa, tan celosamente custodiado por los militares estadounidenses les permitiría proveerse de un tomógrafo cubriendo todo el planeta con el cual verificar a quien lo instrumente si hay o no proliferación nuclear, por ejemplo. Asimismo se podría rastrear aviones volando a muy bajo nivel o cruceros misilísticos, superando así las viejas formas de detección. El manejo de HAARP según sus titulares también habilitaría asegurar mejores y más amplias comunicaciones en áreas extremadamente extensas.

Pero ésas son las “actividades legales” o “a la vista” del proyecto. Para algunos científicos un uso desconsiderado de ondas electromagnéticas, incluidas en los proyectos HAARP, podría incluir cataclismos ambientales.

Antecedentes no faltan. Precisamente en vísperas de lo que cambió el estilo político del planeta con la “guerra al terrorismo” inaugurada en el WTC, el Weekly Telegraph en su edición (semanal) que salió el 5 de setiembre de 2001, reveló “un experimento que se había mantenido oculto en Inglaterra en 1952, y que luego de casi medio siglo salía a luz gracias a la puesta a disposición del público de información del estado hasta entonces confidencial”.

Un aguacero cayó entonces en una pequeña población del sur inglés, Lynmouth, “matando a 35 personas en una sola noche”. El artículo remata: “puede no haber sido un desastre natural”.

Los documentos oficiales hasta entonces confidenciales han permitido conocer planes de la RAF [Fuerza Aérea militar británica] para “precipitar precipitaciones” valga la cacofonía. Algo que las autoridades habían estado negando reiteradamente, pese a atisbos presentados por diferentes ex-miembros de la RAF.

El Ministerio de Defensa británico sostuvo tras lo publicado en el 2001 que no se pudo tratar de una tormenta inducida, y por lo tanto rehuyó toda responsabilidad por los 35 muertos, puesto que los estudios para modificar el clima no empezaron hasta 1954. En resumen: por un esguince cronológico de dos años, el gobierno excusaba toda responsabilidad pública, estatal... Dos años con el paso de las décadas parece una minucia, un esquive poco digno. Para remate, la BBC, al poner a luz los documentos antes secretos reveló que el Archivo Nacional británico se refería a experimentación e inducción climática… entre 1949 y 1955, lo cual es totalmente coherente con el comienzo de la Guerra Fría, pasada la cortísima primavera de posguerra. Tan enmarcados en la Guerra Fría estaban tales planes que en ellos se puede leer que la inducción de lluvias torrenciales estaba pensada “para entorpecer la marcha del enemigo” y ”para incrementar el cauce de los ríos e impedir su franqueo al enemigo” (programa radial de fines de agosto de 2001, BBC Radio 4, cit. p. Weekly Telegraph, ibíd.).

Para terminar con los esquives de responsabilidad institucional, el mismo artículo nos recuerda que a su vez el Science Monitor atribuye los primeros experimentos para desencadenar lluvia a la década de los ’40 en EE.UU. bajo el nombre “Project Cirrus”, conducido por General Electric y encabezado por Irving Langmuir, premio Nobel en Química del año 1932, un especialista en el estudio de las nubes, en la creación de aparatos de descarga de electrones, bombas de vacío, soldadura de hidrógeno atómico y en la producción artificial de lluvia…

Pero no se trata sólo de investigar cuán lejos se ha llegado con el proyecto HAARP, y desde cuánto tiempo se ha estado trabajando en ello. Se trata de ver la mentalidad dominante en las capas militares que procuraron adueñarse del planeta en 1945, que tuvieron un cierto eclipse, por empate al menos aparente de fuerzas con el bloque soviético durante la Guerra Fría, y que a partir de los ’90 otra vez se han sentido los amos indiscutidos, excluyentes.

En un período geopolíticamente similar a éste que estamos viviendo, de unipolaridad, que va de mediados de los 40 hasta comienzos de los ’50 (en 1952 la URSS detona su primera bomba de hidrógeno y se acaba la primacía que creían haber cosechado los estadounidenses para un largo período...), el mundo, igual que ahora, estaba pletórico de candidatos a confrontar con la hegemonía norteamericana. En aquel entonces, todavía “calientes” los planteos racistas (aunque erradicados del vocabulario, junto con la caída ignominiosa del nazismo), los militares se dedicaron a buscar armas étnicas, por ejemplo.

De esa época son precisamente el Proyecto Cirrus y la Operación Cumulus.

La necedad y el racismo fueron tan consustanciales al militarismo estadounidense, que había entrevisto con la segunda posguerra el principio de su universalización, que gastaron millones en procurar rastraer virus o bacterias que dañaran a las razas “negra” o “amarilla” dejando indemnes a los blanquitos. Uno de esos proyectos se denominó “Who, me?” e imaginaba encontrar sustancias que vertidas al aire (en un aeropuerto, por ejemplo) hicieran que un chino o un jap despidieran un olor apestoso que por supuesto, presuponían, no iba a desprenderse de los cuerpos blancos. El proyecto, con cierta lógica, aunque también afortunadamente, no encontró las ansiadas sustancias, pero da cuenta de la mentalidad de los dueños del poder, mentalidad que por cierto perdura por encima, o debajo, de coyunturas políticas o cambios epocales. Salió a luz cuando algunos de los experimentos militares terminaron con la vida de algún civil de los rociados en espacios públicos con sustancias de experimentación y sin aviso, es decir usando a su población como cobayos.(5) Cuando los papeles confidenciales de aquella época salieron a luz, en la década de los ’80, se tuvo un panorama de la amplitud de las técnicas militares puestas al servicio de la preponderancia estadounidense.

También la soberbia caracterizó la estrategia militar norteamericana.

La ingeniería genética, por ejemplo, fue entrevista como la posibilidad inagotable de producir agentes patógenos irresistibles, mediante modificaciones genéticas que los hicieran irreconocibles a las defensas biológicas naturales, tradicionales o adquiridas mediante medicamentos. Hay frases que dan el sentido de esa aspiración al poder absoluto: “La ingeniería genética empuja el potencial de crear patógenos nuevos hasta el infinito”; “La barrera moral para la guerra biológica ha sido franqueada”, la primera pertenece a un “informe” del Depto. de Defensa [sic] de EE.UU., en general más conocidos, vaya uno a saber por qué, por sus funciones ofensivas, y la segunda, una escaramuza ética del director de la CIA de los ’80, suponemos que etólogo William Webster…

Los proyectos étnicos, así como los bioquímicos pertenecen exactamente a la misma época que el Proyecto Cirrus y la Operación Cumulus que hemos espigado.

Y es a la luz del modus operandi, sistémico, de los mandos militares estadounidenses que tenemos que juzgar la posibilidad, la probabilidad, la certeza de estrategias de dominio climático, de poder militar a través de modificaciones climáticas.

Integrar entonces los datos fraccionados que se conocen, como los que presentamos sucintamente, con esta estrategia o cosmovisión con aspiraciones al dominio planetario que ha caracterizado a la élite de EE.UU. y que, de alguna manera, ha tenido éxito en llevarla a cabo. Con las armas sofisticadas que estamos repasando, con las más tradicionales de los bombardeos o sencillamente con el poder cultural que han sabido diseminar en el mundo entero, al punto que hoy en día podemos hablar, mal que nos pese, de una americanization de, en mayor o menor medida, todas las sociedades humanas.

El antídoto está en nosotros. Conciencia, resistencia, forja de otros vínculos. No aceptar que un país sea doblegado mediante el clima. Como tampoco deberíamos aceptar que fuera doblegado por hambre o enfermedades, como el sur sahariano, o por los bombardeos, “convencionales” o nucleares. Perdimos con Irak. No deberíamos perder con Irán. El universo de los agresores debería ser conmovido por nuestra reacción: no se puede agredir impunemente y proseguir “como si nada”, la “vida cotidiana”. La de ellos, y la nuestra. www.ecoportal.net

Luis E. Sabini Fernández es Docente de la Cátedra Libre de Derechos Humanos, Facultad de Filosofìa y Letras de la Universidad de Buenos Aires, periodista y editor de la revista Futuros.

Notas

(1) “Falsedades globales: como el BM y el PNUD distorsionan las nociones de pobreza planetaria”, futuros, no 2, invierno 2001.

(2) “La nueva «arma de destrucción masiva», manipulación del clima con fines militares”, Global Research, Canadá.

(3) “The Military Pandora’s Box”, www.haarp.net.

(4) <formarse.conspiraciones.proy.

HAARP> .

(5) Esa muerte fue investigada por los deudos que con su persistencia dieron con los autores involuntarios pero efectivos del homicidio. Véase Luis E. Sabini Fernández, “Coyotes y cobayos”, El Porteño, no 95, noviembre 1989, Vicki Haddock, “Test-Tube Warfare”, San Francisco Chronicle, San Fco., 5 y 6 de octubre de 1989.

Fuente: Ecoportal

Por que no hay una buena salud popular?Los ministros de salud complices

Un muy querido amigo, alto funcionario de un organismo supranacional de salud, a punto de concluir su mandato (con quien coincidí en un curso en el que ambos fuimos docentes, hace poco) me decía que "en Argentina es muy complicado avanzar en un sistema único de salud" y mencionó primero un plazo de 20 años para conseguirlo. Y luego dijo: "bueno, 10 años". Los chinos dicen que toda larga marcha comienza con un paso. La cifra de años puede ser una u otra.El problema no es cuantos años sino cuando damos el primer paso. Y parece tan pero tan lejano que uno diría que no es que va a demorar ni 10 ni 20, sino que el dispositivo es algo como "dentro de 20 años (bueno, 10) vemos". Mi querido amigo se deslumbró cuando supo que el ministerio de salud había creado la "secretaría de determinantes sociales de la salud". Tuve una reunión con el primer titular de esa secretaría (luego que el Ministerio además había mandado como representante de ¡La sociedad civil! ¡pagándole pasaje y estadía en Río de Janeiro! al crápula de Eduardo Amadeo, para una reunión del tema, como muestra de lo que cree que hay que hacer con los DSS), Dr. Carlos Vizotti, para acordar cuestiones sobre el tema. Me preguntó de todo de mí y de todas las personas de ALAMES que el nombré (quienes eran JCE, DT, AS, MR, MT; qué hacían, qué pensaban....) y no hizo ninguna propuesta ni abrió nada para coordinar. Me sentí de un modo similar a estar frente a un comisario. Está claro que hay decenas de razones (por decir algo) por lo cual no hay iniciativas serias en salud (y menos aun propender a un sistema único). Una de esas razones es la caja que significa para el sector que hoy aparece 'descubierto' en algunos de sus enjuagues. Denunciar esto será 'dividir el campo popular'? Será ser 'funcional a la derecha'?

Un saludo

Gonzalo (persona física)

Encuentro nacional de Mujeres que luchan en Tucuman: donde gobierna el PJ ( Alperovich) y la Iglesia Catolica complice de las dictaduras civico militares

Argentina, Tucumán: 24 º Encuentro Nacional de Mujeres: “El Gobierno y la Iglesia Católica son los responsables de los abortos ilegales”

Diego Tomas (PRIMERA FUENTE)

Así lo expresaron ayer miembros del Plenario de Trabajadoras que participarán en Tucumán del 24º Encuentro Nacional de Mujeres que se llevará a cabo entre el sábado y el lunes. Las dirigentes le pusieron pimienta a los temas que se abordarán en los días de debate, entre ellos, la vieja discusión sobre los abortos.

“Los responsables de la clandestinidad del aborto ilegal son el gobierno y la Iglesia Católica que hace una presión terrible no solamente para que se mantenga en forma ilegal el aborto, sino para que no redistribuyan los anticonceptivos y para que no haya educación sexual en las escuelas”. Además repudiaron la actitud del Arzobispado de Tucumán en no dar misa el domingo por la tarde (18) ya que a esa hora alrededor de 20 mil mujeres marcharán por el microcentro. Dijeron que ellas no vienen a generar inseguridad y que la propia policía es la que mantiene insegura a la población.

Los temores de la Iglesia y de la Policía provincial ante posibles incidentes durante la marcha que se realizará el domingo en el marco del XXIV Encuentro Nacional de la Mujer, generaron el repudio por parte de integrantes del Plenario de Trabajadoras de Tucumán. Nora Biajjio, Alejandra del Castillo, Olga Viglieta, Vanina Biasi, aseguraron a primerafuente que lejos de generar inseguridad el encuentro busca que el Estado tome de una vez por todas las riendas y combata la inseguridad que se manifiesta con violaciones, abortos clandestinos, trabajo precario y otros tantos atropellos que sufren las mujeres.

El vicario general de la Arquidiócesis de Tucumán, Melitón Chávez, confirmó que durante la tarde del domingo no habrá misas en las iglesias. “La medida apunta a evitar agresiones y reacciones dado el tono de la marcha. Es que a veces esa marcha puede incomodar seriamente a los fieles”, agregó el religioso, quien confirmó que mantuvo contactos con el Ministerio de Seguridad ante posibles incidentes. El jefe de Policía, Hugo Sánchez, habló de un megaoperativo que demandará cientos de agentes de seguridad.

Ante esta medidas preventivas, la contestación por parte de miembros del Plenario de Trabajadoras de este encuentro nacional no tardó en llegar. Por eso, las luchadoras sociales manifestaron que uno de los temas que tratarán será el aborto y analizaron diciendo que en Argentina un tercio de las mujeres que mueren es por haberse practicado abortos ilegales y que esos datos son reflejados por el ministerio de Salud.

“La idea de estar a favor o en contra del aborto es mentirosa , lo que estamos discutiendo realmente es el de defender el derecho que la mujer interrumpa su embarazo en condiciones seguras en un hospital y quienes pretenden que esto siga sucediendo en la clandestinidad son el gobierno y la Iglesia Católica que hace una presión terrible no solamente para que se mantenga en forma ilegal el aborto, sino para que no se distribuyan los anticonceptivos y para que no haya educación sexual en las escuelas. Por eso y muchas otras cosas como estar en contra del trafico de bebés en donde esta involucrada la Iglesia Católica”, dijo Olga Viglieta.

Por su parte Nora Biajjio, expresó que los problemas sociales son muchos. “La idea de que estar en Tucumán y de que llegamos mujeres violentas es mentira porque nos quieren convertir en mujeres extrañas y repudiamos estas manifestaciones. Todo el mundo sabe lo que es la Iglesia Católica en el país. No vamos a permitir que en este encuentro nos agredan”, dijo.

En tanto la dirigente nacional sostuvo que son fuertes las expectativas de este encuentro teniendo en cuenta que participarán 20 mil mujeres de todo el país que luchan cotidianamente contra los despidos, la violencia contra la mujer, contra suspensiones laborales, contra la trata de personas. “A la vida se la defiende, somos autenticas representantes de la vida, luchando por mejor salud, atención, por un digno trabajo”, dijo.

Estas revolucionarias y luchadoras sociales manifestaron que no van a permitir que en Tucumán se instale un falso debate a través de la Policía o de la Iglesia. “En Tucumán la inseguridad es factor exclusivamente de la misma policía que ha permitido que los prostíbulos que funcionan en la ciudad violentarán decisiones de cierre que impulsó la fundación María de los Ángeles Verón, la venta de paco.

Ante la consulta de si con este encuentro se formalizando una discriminación hacia el sexo masculino, Vanina Biasi, aclaró que en 24 años las mujeres muestran que existe un reclamo especial y que lejos de estar enfrentados a los reclamos de los trabajadores van unidos. “Discutimos de cómo golpea a la familia obrera la desocupación, los despidos, y reclamamos que se repartan la horas de trabajo sin que se afecten los sueldos, te das cuenta que no estamos enfrentados a los varones. Lo que pasa es que dentro de la situación que vivimos las mujeres somos las que peor la pasamos. En Buenos Aires las mujeres deben esperar a que se desocupe una cama para poder parir. Nosotros defendemos el derecho a la maternidad y decimos que no existen jardines ni guarderías para nuestros hijos mientras trabajamos 12 horas diarias”, reflexionó Biasi.

El encuentro reunirá a más de 20 mil mujeres

Mujeres de todo el país vendrán este fin de semana a la provincia para participar del XXIV Encuentro Nacional de Mujeres que se llevará a cabo en diferentes espacios del 10 al 12 de octubre. Las actividades comenzarán el sábado, a partir de las 7 de la mañana con las acreditaciones en el club Tucumán Central, donde, a las 10, se llevará a cabo el acto central. Y a la tarde se iniciarán los debates en los talles que se extenderán hasta el domingo a la tarde en diferentes escuelas de la capital. Entre las principales temáticas que se abordarán están “Mujeres y sexualidad”, “Mujeres y Estudios de Género”, “Mujeres y Violencia”, “Mujeres y Trata de Personas”, “Mujeres Autoconcepción y Aborto”, entre otros. Luego, a la tarde se prevé una movilización desde Plaza Urquiza hasta La Maternidad. Y como última actividad, el lunes se realizará a la mañana el acto de cierre con la lectura de las conclusiones en el club Tucumán Central. Al término del acto de apertura del XXIV Encuentro Nacional de Mujeres que se realizará el sábado, las mujeres marcharán al mediodía hacia el hospital de Niños en apoyo a la lucha de los trabajadores autoconvocados de la salud. Allí, junto a trabajadoras del Hospital Garrahan, recordarán a las dos enfermeras de ese hospital, Débora Molina y Norma Beatriz Aquino que fallecieron a causa de la Gripe A.
 
Lic.Jorge Horacio Raíces Montero
Psicólogo Clínico
Coordinador del Departamento Académico de Investigación y Docencia de la Comunidad Homosexual  Argentina - CHA.
Asesor Castellanoparlante de la Organización Internacional Intersexual - OII
VaronesxEquidad - Bs.As.- Argentina

La criminalizacion de los pueblos originarios: el ejemplo de Tucuman ( gobernador Alperovich)


 

CONTRAPUNTO | Prensa Alternativa
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13 de Octubre de 2009 | Tucumán | Argentina  


PUEBLOS ORIGINARIOS | EXIGEN LA APLICACIÓN DE LA LEY 26160
Un muerto y 4 heridos de bala, el saldo del ataque de terratenientes contra una comunidad indígena
Desde hace casi un mes, la comunidad Chuschagasta permanece en la ruta exigiendo el reconocimiento de sus tierras. En la tarde de ayer, un reconocido terrateniente de la zona, de apellido Amín, llegó al lugar junto a otros dos hombres. Sacaron fotos del lugar y se declararon los auténticos dueños. Ante el rechazo de las más de 20 personas que se encontraban allí –entre mujeres, niños y gente mayor-, el terrateniente y sus secuaces sacaron sus armas de fuego y dispararon. Javier Chocobar murió como consecuencia de un disparo en el abdomen; otros cuatro comuneros fueron heridos de bala. Aunque todos están fuera de peligro, dos se encuentran en el Centro de Salud y esperan para ser operados. CONTRAPUNTO. 

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Urgente: asesinaron a miembro de la Comunidad Indígena de Chuschagasta

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APARICION CON VIDA YA! DE JULIO LOPEZ

La lucha de los mapuches contra el poder estatal y las Corporaciones

nes, 12 de octubre de 2009

En la última década, los mapuches recuperaron más de 230 mil hectáreas de territorios ancestrales

Volver a la tierra

El pueblo mapuche lleva adelante una política de reivindicació n tan silenciada como histórica. Sujeto a la ley, comenzó a recuperar territorio ancestral. Al conmemorarse el 12 de octubre, los casos, los testimonios y las batallas de las comunidades.

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Por Darío Aranda

Wiñomüleiñ ta iñ mapu meu significa en idioma mapuche “territorios recuperados”. Es un anhelo, una práctica reivindicatoria y, sobre todo, un derecho de los pueblos originarios a volver a parcelas que les fueron arrebatadas. Sólo en la última década, y luego de agotar la instancia administrativa y judicial, el pueblo mapuche recuperó 233 mil hectáreas –once veces la superficie de la Ciudad de Buenos Aires–, lo que implicó volver a tierras ancestrales. Respaldados por tratados internacionales, que tienen rango superior a las leyes locales, la recuperación implica mucho más que hectáreas, instala una concepción diferente de la tierra, que interpela el concepto de propiedad individual en busca de rentabilidad y lo suplanta por un espacio de ocupación colectivo, “territorio ancestral”, imprescindible para el desarrollo como pueblo originario. “Nuestra visión choca de frente con los intereses del capital, que pretende apropiación del territorio, y con los gobiernos, que permiten, facilitan e instrumentan las nuevas formas del despojo”, explican desde el Consejo Asesor Indígena (CAI), organización de base de las comunidades indígenas de Río Negro.

Lucinda Quintupuray tenía 79 años. Toda su vida permaneció en el mismo lugar, paraje Cuesta del Ternero, a 30 kilómetros de El Bolsón, tierras preciadas por negociantes inmobiliarios. Fue encontrada con dos disparos. Nada robaron, sólo la asesinaron. Un año después, Victoriano Quintupuray, hijo de Lucinda y heredero de las 2500 hectáreas fue encontrado ahogado. La policía lo caratuló como “accidente”. Era agosto de 1994 y comenzaba una larga batalla administrativa por el territorio ancestral. La Comunidad Quintupuray de un lado, el gobierno de Río Negro y operadores inmobiliarios del otro. Luego de quince años de reclamo administrativo y judicial, el 5 de mayo de 2008, la Comunidad Quintupuray recuperó el territorio: ingresó a las parcelas, construyó una vivienda y comenzó a utilizar el territorio.
“El gobierno provincial no sólo no toma en cuenta el crimen impune sino que avanza en completar el despojo, desconociendo nuestra existencia”, explicó la Comunidad el día que volvió a su lugar.
El Consejo Asesor Indígena (CAI) acompañó a la comunidad y apuntó a la Dirección de Tierras y al Consejo de Desarrollo de Comunidad Indígenas (Codeci), dependientes del Gobierno. “Sus actuaciones son funcionales a quienes quieren apropiarse de nuestro territorio. No sólo defenderemos nuestros derechos colectivos sino que seguiremos avanzando en la recuperación de nuestro territorio”, afirmó el CAI, que en la última década acompañó a comunidades mapuches en la recuperación de 160 mil hectáreas.
El presidente del Codeci, Florentino Huircapan, deslindó responsabilidades en las acusaciones, pero aseguró apoyar las recuperaciones como “un acto de justicia”. También aceptó que el Estado provincial está en deuda con los pueblos indígenas y reconoció que ninguna de las 126 comunidades de Río Negro cuenta con título comunitario.
El CAI es una de las organizaciones referentes de la lucha indígena. Su conformación se remonta a mediados de la década del ’80, cuando a fuerza de movilizaciones y debates lograron una legislación provincial de avanzada (Ley 2287). Dos de los puntos más novedosos eran la expropiación de tierras para entregar a las comunidades y la investigación histórica del despojo territorial, con la posterior restitución.
Luego de diez años de insistir por vía administrativa, con exiguos resultados y marañas burocráticas, en 1997 una trawün (asamblea) en Ingeniero Jacobacci decidió avanzar con recuperaciones territoriales. “Durante años se creyó que el Estado devolvería la tierra despojada. Pero se dio por agotada la etapa administrativa, el poder político no tiene voluntad alguna de cumplir la ley, el Estado no tiene voluntad de devolver lo que sacó”, explicó Chacho Liempe, del CAI.
Duplicaron las acciones directas y fueron blanco de jueces corruptos, funcionarios con doble discurso y policías de gatillo fácil. A cada atropello sobrevenía un avance en los campos, en la Línea Sur (el inhóspito desierto provincial) o en la cordillera, hectáreas recuperadas de manos de grandes propietarios, Estados (provincial y nacional) y empresas forestales. Nunca afectaron metros de tierra de puesteros, campesinos o pequeños productores.
Entre 1987 y 1989 realizaron reafirmaciones territoriales de más de 30 mil hectáreas. En 2000 se produjo la primera recuperación, de la Comunidad Casiano-Epumer, 8000 hectáreas que había usurpado un empresario y terrateniente local. La Justicia negó durante siete años el derecho a esas parcelas, pero la Corte Suprema de la Nación certificó que la comunidad había cumplido todos los pasos administrativos, confirmó que la provincia no respondió al reclamo e instó al Juzgado de Bariloche a ocuparse del caso.
Entre 2002 y 2005 se avanzó sobre otras 30 mil hectáreas. Hasta mayo pasado, y con una veintena de casos, el pueblo mapuche de Río Negro lleva recuperadas 160 mil hectáreas. La mayor parte en cercanías de Ingeniero Jacobacci, Maquinchao y El Bolsón.
Caso paradigmático es la comunidad José Manuel Pichún, a quince kilómetros de El Bolsón. A pesar de habitar el mismo lugar desde fines del siglo XIX, el Estado provincial (a través de la Dirección de Bosques) ingresó a territorio ancestral en 1987, alambró y sembró monocultivo de pinos en 250 hectáreas comunitarias. Le sucedieron decenas de reclamos administrativos sin respuesta. En mayo último, cuando un integrante de la comunidad extraía leña, fue denunciado por “robo” en su propia tierra.
“Ante esta situación, y cansados de soportar tanto atropello e injusticia, la comunidad Pichún decidió reafirmar la posesión que usurpa la empresa forestal”, explicó en un comunicado el 18 de junio pasado. Se negaron a retirar sus animales y comenzaron la construcción de una vivienda en el corazón del pinar. Y fueron por más: exigieron que la estatal Empresa Forestal Rionegrina (Emforsa) se retire definitivamente.
El Estado, contradiciendo toda la normativa vigente (incluida la misma Constitución provincial), solicitó el desalojo de los ocupantes tradicionales.
La Confederación Mapuche de Neuquén tiene casi cuatro décadas de historia, es protagonista de la resistencia y los avances en la región. Aunque en la actualidad los mayores conflictos se producen por intentos de desalojos y criminalizació n, lleva recuperadas 73 mil hectáreas, principalmente en el departamento de Aluminé, y gran parte son campos de invernada y veranada. En 1995 comenzaron con la mayor acción de recuperación, en el predio Pulmarí, departamento de Aluminé, 350 kilómetros de la capital provincial. Un cementerio indígena y arte ancestral en piedras confirman la preexistencia indígena. Fueron apropiados por el Estado luego de la Campaña al Desierto, expropiados por el primer gobierno peronista y, una de las mayores estancias, transferida al Ejército.
La Corporación Interestadual Pulmarí (CIP) había sido creada en 1987 con el objetivo de administrar de forma sustentable 112 mil hectáreas, con una gradual restitución al pueblo mapuche. Pero la Confederación Mapuche comenzó a denunciar que la CIP funcionaba como “un quiosco inmobiliario” , donde había entrega de tierras a “amigos del poder”. Luego de reiteradas denuncias y reclamos, comenzaron con las recuperaciones. En catorce años recuperaron 70 mil hectáreas, incluidas diez mil que son reclamadas por el Ejército. Nueve comunidades, 900 familias, 3500 personas que ya recuperaron territorio ancestral.
“El concepto de recuperación se complementa con el de restitución, que es el acto legal de reconocimiento que esperamos sobre esas recuperaciones. Para afirmar que esas tierras las ocupamos como acto de estricta legitimidad histórica, ante la pasividad política y jurídica, y ante la amenaza inminente de pasar a manos de los especuladores de la zona”, advierte Jorge Nahuel, de la Confederación Mapuche.
Hace dos meses, el CAI tomó la iniciativa en el frente judicial. En un hecho inédito, planteó una demanda colectiva contra el Estado. “Demandamos judicialmente al Estado de Río Negro para que disponga el reconocimiento total y definitivo de las fracciones del territorio tradicional que ocupamos. A la vez, para que conforme la comisión investigadora de los despojos y robos de tierras, y restituya los espacios”, señalaron once comunidades mapuches.
En base a la Constitución Provincial y la legislación internacional, el objetivo de fondo de la demanda contra el Estado de Río Negro es que se declare la nulidad de todos los actos administrativos “que blanquearon el despojo” de las tierras tradicionalmente ocupadas por las comunidades. La línea argumental de la denuncia es extrapolable a los demás pueblos originarios: “El robo de tierras fue y es una práctica extendida contra el pueblo mapuche. El mecanismo de despojo y omisión que lleva adelante el Estado es en perjuicio de las comunidades y en beneficio de terceros, incluido el propio Estado”.
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Repercusiones sociales de la crisis capitalista por Vicente Navarro

http://www.vnavarro.org/?p=3431

Este artículo analiza los cambios en las condiciones de salud y calidad de vida en las poblaciones de los países desarrollados y de los países en vías de desarrollo, durante los últimos 30 años,  como consecuencia de la aplicación de las políticas neoliberales por numerosos gobiernos y promovidas por el Banco Mundial, el Fondo Monetario Internacional y por la Organización Mundial de la Salud, así como por otras agencias internacionales. El autor muestra que lo que ha venido sucediendo no es tanto una reducción de las intervenciones del Estado sino un cambio en la naturaleza y en el carácter de dichas intervenciones, con el resultado de mayores cambios en las relaciones de poder de clase (de raza y de género) en cada país, estableciendo una alianza entre las clases dominantes de los países desarrollados y las de los países en desarrollo – una alianza de clases responsable de la promoción de su ideología: el Neoliberalismo. Esta es la causa de las enormes desigualdades en salud en el mundo de hoy. El artículo concluye con un análisis del informe final de la Comisión de Determinantes Sociales de la Salud de la OMS, elogiando y aplaudiendo su análisis y muchas de sus recomendaciones pero criticando su falta de atención a las relaciones de poder que representan los determinantes sociales. No es solo que las desigualdades maten a las personas -como señala el informe- sino que quienes son responsables de esas desigualdades matan a las personas. Y sabemos el nombre de tales responsables.

INTRODUCCIÓN: BIENVENIDA LA COMISION DE DETERMINATES SOCIALES DE LA SALUD DE LA OMS.
Muchísimas gracias por invitarme a realizar la ponencia sobre las repercusiones sociales de la crisis global en las XXVIII Jornadas de Debate sobre Sanidad Pública, que tiene lugar en la ciudad de  Madrid, España . Permítanme empezar felicitándoles por haber elegido como tema central de esta conferencia los Impactos de la Crisis Financiera y Económica en la Salud de las Poblaciones del Mundo.  Este tema está relacionado con el otro ampliamente discutido hoy en círculos salubristas:  los Determinantes Sociales de Salud. Como ustedes saben, la Comisión de Determinantes Sociales de la Salud de la OMS acaba de publicar su esperado informe. Este documento creó, merecidamente, gran interés mundial, y en pocos días monopolizó las noticias sobre la salud y asuntos médicos en los mayores periódicos del mundo, con notables excepciones como EUA, donde apenas llegó a ser noticia en los medios. Me alegró que se estableciera tal Comisión de la OMS y ahora aplaudo la mayoría de las recomendaciones que hace el informe. Pero mi entusiasmo por este informe no es acrítico, y ampliaré mis observaciones al mismo a lo largo de mi presentación. Permítanme empezar, entonces, refiriéndome a algunos de los datos presentados en el Informe de la Comisión, datos que debieran causar malestar a cualquier persona que esté comprometida con la salud y la calidad de vida de nuestras poblaciones, porque los problemas que se describen en el informe -como las enormes desigualdades de las tasas de mortalidad y morbilidad existentes hoy en el mundo- son fácilmente solucionables. Sabemos cómo podemos solucionarlos. El problema, sin embargo, no es solo científico. Pero antes de tocar este tema – el principal tema de mi intervención -  observemos tales datos.

Cito una estadística tomada directamente del informe: “una niña que nace en Suecia vivirá 43 años más que una niña que nace en Sierra Leona”. La diferencia en la mortalidad entre países es enorme. Pero estas desigualdades aparecen también dentro de cada país, incluyendo los llamados países ricos o desarrollados. Otra vez, citando el informe de la Comisión: “en Glasgow, un obrero no cualificado, es decir una persona de la clase obrera, tendrá una esperanza de vida 28 años menor que la de un hombre de negocios con unos ingresos en el peldaño superior de la escala de ingresos en Escocia”.  Podríamos añadir aquí algunos datos procedentes de EUA: al este de Baltimore (donde se encuentra mi universidad, la The Johns Hopkins University) un joven negro desempleado tiene una esperanza de vida de 32 años menos que un abogado blanco de un gran bufete. Actualmente, como también he documentado que en otro artículo, (1) un joven afroamericano tiene 1.8 veces más probabilidades de morir a consecuencia de una enfermedad cardiovascular que un joven blanco americano. En EUA, las diferencias raciales en la mortalidad son grandes, pero las diferencias en la mortalidad según clase social son aún más grandes. En el mismo artículo mostré que un obrero tiene 2.8 veces más probabilidad de morir por una enfermedad cardiovascular que un hombre de negocios. En EUA, como en cualquier país, se conseguiría prevenir un mayor número de muertes si consiguiese que todas las clases sociales tuvieran la misma tasa de mortalidad que la de las clases más pudientes (es decir, en el nivel de renta superior del país). Estos son el tipo de datos que el informe de la Comisión de la OMS y otros trabajos han documentado. La evidencia de que la salud y la calidad de vida están socialmente determinadas es un hecho innegable y abrumador.

CAMBIOS EN EL CONTEXTO ECONOMICO, POLITICO  Y SOCIAL  EN LOS ULTIMOS 30 AÑOS.
Antes de discutir los resultados y las recomendaciones de la Comisión de la OMS me gustaría analizar los cambios que hemos visto en el mundo en los últimos 30 años –cambios en los contextos económico, político y social, en los cuales la desigualdad en la mortalidad se produce y se reproduce. Los cambios más destacables son aquellos que fueron iniciados por el presidente Reagan en los EUA y por la Primera Ministra Thatcher en Gran Bretaña, a finales de los años 70s y principios de los años 80s. Durante el periodo 1980-2008, hemos visto la promoción de políticas públicas basadas en la narrativa de que: (a) el Estado (o como usualmente es llamado en el lenguaje popular  “el gobierno”) debe reducir sus intervenciones en las actividades económicas y sociales; (b) los mercados laborales y financieros deben ser desregulados con el objetivo de liberar la enorme creatividad de los mercados; y (c) el comercio y la inversión deben ser estimulados eliminando fronteras y barreras para permitir una completa movilidad del trabajo, del capital, de los productos y de los servicios. Estas políticas constituyen la ideología neoliberal.
La aplicación de estas políticas al sector salud ha dado lugar a políticas que enfatizan (a) la necesidad de reducir la responsabilidad pública sobre la salud de las poblaciones; (b) la necesidad de incrementar el mercado y la comercialización de la medicina; (c) la necesidad de transformar los Servicios Nacionales de Salud en sistemas basados en el aseguramiento privado; (d) la necesidad de privatizar la atención médica; (e) la necesidad de desarrollar un discurso en el cual a los pacientes se les llama clientes y la planificación es reemplazada por los mercados; (f) el mejoramiento de la salud es una responsabilidad personal de los individuos; (g) la promoción de la salud como cambio en los comportamientos de las personas; y (h) la necesidad de incrementar la responsabilidad personal de los individuos para aumentar su capital social como dotación. En los últimos 30 años hemos sido testigos de la implementación de estas políticas y prácticas a nivel mundial, incluyendo en los EUA, en la UE y en agencias internacionales como la OMS. Tales políticas han aparecido en  el Consenso de Washington, en el Consenso de Bruselas, y además en el Consenso de la OMS, como puede evidenciarse en el informe sobre la salud en el mundo de la OMS del año 2000 sobre el desempeño de los sistemas de salud en el mundo. (2, 3)
El marco teórico para el desarrollo de estas políticas económicas y sociales fue la creencia que el orden económico mundial había cambiado con una globalización de la actividad económica (estimulada por estas políticas), responsable de un crecimiento económico sin precedentes. En este nuevo orden económico y mundial, los estados se supone que pierden poder y llegan a ser suplantados por un nuevo mercado mundial centrado en las multinacionales, las cuales pasan a ser las principales unidades de actividad del mundo hoy en día. Este escenario teórico llegó a ser, hasta hace poco, dogma, el cual fue aplaudido por el New York Times, el Financial Times, El Economist, y muchos otros medios de comunicación que han reproducido alrededor del mundo el dogma neoliberal.
Mientras estos órganos del establishment financiero aplauden el escenario neoliberal,  otros que están en contra del establishment (como Susan George, Eric Hobsbawn, y amplios sectores del movimiento antiglobalización y del Foro Social Mundial) lo lamentan. Pero ambos interpretan la realidad de la misma manera: según todos ellos estamos viviendo en un mundo globalizado en el cual el poder de los estados está siendo sustituido por el poder de las multinacionales; la única diferencia es que mientras las voces del establishment aplauden la globalización, las voces anti-establishment lo lamentan. El problema con esta interpretación de la realidad, sin embargo, es que ambas voces ¡están equivocadas!
OBSERVEMOS LA  PRÁCTICA, NO LA TEORIA, DEL NEOLIBERALISMO
Analicemos las presunciones ideológicas que subyacen a estas interpretaciones de la realidad. Para empezar, contrariamente a lo que afirma la teoría neoliberal, no se ha dado una reducción del sector público en la mayoría de los países de la OCDE. En muchos países, el gasto público como porcentaje del producto interno bruto (PIB), y como gasto por habitante, ha crecido. En los EUA, líder del movimiento mundial neoliberal, el gasto público se ha incrementado de un 34% del PIB en 1980, cuando el presidente Reagan inició la revolución neoliberal, a un 38% del PIB en 2007; con un incremento del gasto per cápita de $ 4.148 en 1980 a $18.748 en 2007. También hemos visto que en la mayoría de los países de la OCDE, se ha producido un aumento, en lugar de un descenso, de los impuestos como porcentaje del PIB: en EUA se dio un incremento del 35% en 1980 a 39% en 2007; o sin considerar los impuestos sobre los salarios, un incremento del 32% en 1980 al 36% en 2007. Esta situación se inició bajo la administración del Presidente Reagan, en los EUA, cuando se dio un incremento del gasto público federal de 21,6% a 23% del PIB, a la vez que los impuestos se incrementaron no una sino dos veces. De hecho, Reagan incrementó más los impuestos, para un  mayor número de personas (en tiempo de paz), que cualquier otro presidente. El redujo los impuestos al 20% de la población con ingresos más altos e incrementó los impuestos a todos los demás. Como John Williamson, el padre del Consenso neoliberal de Washington, escribió: “nosotros tenemos que reconocer que el Gobierno Estadounidense promovió en el extranjero lo que no aplicó en casa” (4).
Y lo que hemos visto recientemente han sido unas intervenciones federales masivas para resolver la crisis bancaria creada por la desregulación de la industria financiera. Ello es tan solo uno de los ejemplos de lo equivocada que resulta la tesis de que el Estado está siendo reemplazado por las multinacionales. Los Estados no están desapareciendo, lo que estamos viendo no es una reducción de las intervenciones estatales sino un cambio en la naturaleza de éstas. Esto resulta evidente si vemos la evolución del gasto federal. En 1980, inicio de la revolución neoliberal, el 38% del gasto federal estaba dirigido a las personas, 41% para gasto militar y 21% para el apoyo a las empresas privadas. Durante 2007, estos gastos cambiaron dramáticamente: los gastos orientados a las personas disminuyeron  a 32%, el gasto militar se incrementó al 45% y el gasto para apoyar a las empresas privadas subió al 23%. Y todo esto ocurría antes de la masiva asistencia pública que se ha dado a la comunidad bancaria (como una manera de resolver la crisis financiera) tal como lo aprobó el Congreso de los EUA.
Una situación similar se evidencia en el sector de la atención sanitaria. Hemos visto una privatización cada vez mayor de los servicios de salud, con una expansión del rol de las compañías aseguradoras del sector salud apoyadas por políticas fiscales, que van de la desgravación fiscal a subsidios, apoyos que se han incrementado exponencialmente. De manera similar, la gestión privada de los servicios públicos se ha acompañado de un incremento de los copagos y co-aseguramientos privados. También se ha visto un masivo crecimiento de la inversión, tanto pública como privada, para el desarrollo de la investigación biomédica y genética, en busca de la “solución” biológica que sea capaz de resolver los mayores problemas de salud del mundo, con gran hincapié en el modelo biomédico – y todo esto ocurre bajos los auspicios y guía de la industria farmacéutica, claramente apoyada con dinero procedente de los impuestos.
CAMBIO EN LA NATURALEZA DE LAS INTERVENCIONES PÚBLICAS: LA IMPORTANCIA DE LA CATEGORIA ANALÍTICA CLASE SOCIAL
Una característica de estos cambios que se dan en la naturaleza de las intervenciones públicas es que ocurren como respuesta a los cambios en la distribución del poder en nuestras sociedades. Los cambios han beneficiado sistemáticamente a algunos grupos en detrimento de otros. Las intervenciones públicas han beneficiado a unas clases sociales a expensas de otras clases,  a unas razas a expensas de otras razas, a un género a expensas del otro, y a algunas naciones a expensa de otras. Hemos visto una intensificación de las tensiones entre clases, razas, género y entre naciones. Hay que enfatizar la importancia de hablar de desigualdades de clase tanto o más que de desigualdades de raza, de género o de nación. Un elemento de la era postmoderna es que el término clase ha desaparecido casi completamente en el discurso político y científico. El análisis de clase es, frecuentemente, rechazado por considerarlo anticuado, un tipo de análisis y de discurso para “ideólogos”, y no para serios y rigurosos científicos. Como la categoría “clase” prácticamente ha desaparecido  de la literatura científica, ésta ha sido reemplazada por la categoría “estatus” o por otras categorías menos conflictivas. La desaparición del análisis de clase y del discurso de clase, sin embargo, se da por motivos políticos. Éste es precisamente un signo del poder de clase (el poder de la clase dominante), dado que el análisis de clase ha sido reemplazado por categorías menos amenazantes para el orden social.  En este nuevo escenario, la mayoría de los ciudadanos son definidos como clase media y la vasta mayoría de las personas están siendo colocadas en medio, es decir entre “los ricos” y “los pobres”.
Pero las clases sociales existen. Y hay datos que lo prueban. Dos de las más importantes tradiciones científicas de la sociología, como son la Marxista y la Weberina, han contribuido enormemente al entendimiento científico de nuestras sociedades. Ambas consideran la clase social como la mayor categoría de poder, y la lucha o el conflicto de clase como el mayor determinante del cambio en la sociedad. Definir el análisis de clase como anticuado es confundir lo antiguo con lo anticuado. La ley de la gravedad es antigua, pero no es anticuada. Si alguno de ustedes no lo considera así, puede saltar por una ventana desde un cuarto piso para probarlo. Yo temo que muchos de los análisis que encontramos hoy son saltos desde un cuarto piso. Olvidar o ignorar categorías científicas conlleva un enorme coste. Uno de ellos es la incapacidad de entender nuestro  mundo  hoy.
El neoliberalismo es la ideología de las clases dominantes del norte y del sur. Y la privatización de la sanidad es una política de clase, porque beneficia a los grupos de rentas más altas a costa de las clases populares. Cada una de las políticas públicas neoliberales se caracterizan por beneficiar a la clase dominante a costa de las clases dominadas. El desarrollo de este tipo de políticas neoliberales ha incrementado enormemente las desigualdades, no solo entre países sino también dentro de los países.
Otro ejemplo de los costes de olvidar la categoría clase es que comúnmente se usa la división del mundo en países ricos (el norte) y países pobres (el sur), ignorando la existencia de clases sociales dentro de los países, tanto en los del norte como en los del sur. De hecho, el 20% de las fortunas más grandes del mundo se encuentran en los países denominados pobres. Las clases más ricas en Brasil son tan ricas como las clases más ricas en Francia. Los pobres en Brasil son mucho más pobres que los pobres en Francia, pero no es mucha la diferencia  entre los ricos. Y no podemos olvidar que un joven obrero no cualificado del este de Baltimore (EUA) tiene una esperanza de vida tan corta como el promedio de la esperanza de vida en Bangladesh.  Hay clases en cada país. Y lo que ha estado ocurriendo en el mundo en los últimos 30 años es la formación de la alianza entre las clases dominantes del norte y del sur, una alianza que ha promovido políticas neoliberales que van en contra de los intereses de las clases dominadas (las clases populares), tanto en el norte como en el sur. Existe una urgente necesidad de desarrollar alianzas similares a las de las clases dominantes del norte y del sur. Como trabajadores de Salud Pública, nosotros podemos facilitar u obstruir el desarrollo de tales alianzas.

LA ALIANZA DE CLASES COMO DETERMINANTE DEL “NO CAMBIO”.
Yo fui completamente consciente de esta situación cuando fui asesor en Chile del Gobierno de Unidad Popular, presidido por el Dr. Salvador Allende. No fue EUA quién impuso el golpe de estado liderado por Pinochet (lo cual fue ampliamente dicho en aquel tiempo). Yo estuve en Chile y pude ver lo que estaba pasando. Lo que sucedió fue que las élites económicas, el sector financiero, los terratenientes, la iglesia católica, las clases altas y medias-altas y las fuerzas armadas se alzaron contra el gobierno democrático, en un golpe fascista apoyado, no por EUA ( los EUA no son un país de 244 millones de imperialistas), sino por el gobierno federal de los EUA, encabezado por el impopular presidente Nixon (quien había enviado al ejército para terminar una huelga general de los mineros del carbón en la región de los Apalaches). Uno nunca debe confundir al pueblo de un país con su gobierno. Y esto es particularmente importante en los EUA: donde nada menos que el 82% de la población considera que el gobierno de su país no representa sus intereses, sino los intereses de los grupos económicos (en los EUA, llamados clase corporativa), que son los que dominan el comportamiento del gobierno y del Congreso de EE.UU.
Soy consciente de que frecuentemente se argumenta que el promedio de los ciudadanos de los EUA se beneficia de las políticas imperialistas llevadas a cabo por el gobierno federal. La gasolina, por ejemplo, es relativamente barata en los EUA (aunque cada vez lo es menos). Esta situación, se dice, beneficia a la clase trabajadora de los EUA. Pero este argumento ignora la elevada dependencia que tiene el ciudadano promedio del transporte privado y el coste que tiene este transporte para las clases populares, las cuales podrían beneficiarse enormemente del transporte público (lo cual muchos preferirían, según las encuestas), pero éste prácticamente no existe en la mayoría del país. Esto se debe a la alianza entre la industria del automóvil y la industria del petróleo que es la responsable de la falta de desarrollo y cuidado del transporte público. Existe fuera de los EUA una falta de conciencia de que la primera víctima del sistema económico y político de ese país es su clase trabajadora. El sector salud es otro ejemplo de esto. Ninguna clase trabajadora de ningún país desarrollado económicamente se enfrenta con los problemas de acceso a los servicios sanitarios que tienen las clases populares estadounidenses. En 2006, 47 millones de americanos no tenían ninguna cobertura en salud. Y muchas personas murieron a consecuencia de esto. Se estima que el número de muertes prevenibles varía entre unas 18.000 (según el conservador Instituto de la Medicina de los EUA) y un nivel más realista de más de 100.000 muertes por año (según cálculos del profesor David Himmelstein de la Universidad de Harvard). El número varía según como se defina “muerte prevenible”. Pero aún así la conservadora cifra de 18.000 muertes por año es seis veces el número de muertes ocurridas en el ataque del 11 de septiembre al Word Trade Center. Hecho que indigna a la gente (y así debe de ser), pero las muertes que ocurren por falta de atención médica no llegan a ser noticia. De estas muertes no se informa ni en las primeras páginas ni en las últimas del New York Times, del Washington Post, del Los Angeles Times o de cualquier otro periódico de los EUA. Estas muertes son una parte de la realidad diaria que no es noticia.
Pero detrás del problema de la falta de aseguramiento, EUA tiene un problema mayor: el aseguramiento parcial (el subaseguramiento), unos 108 millones de personas tenían un aseguramiento insuficiente en 2006. Muchos de ellos creen que por el hecho de tener seguro de salud nunca van a tener problemas para pagar sus facturas médicas. De vez en cuando y de forma ocasional, se enfrentan a la verdad: su aseguramiento es dramáticamente insuficiente. Incluso para las familias con la mejor cobertura, la cobertura es mucho menor que la que se ofrece en Canadá y en la mayoría de los países de la Unión Europea (UE). El pago de las facturas médicas es un problema muy serio para muchas personas. De hecho la incapacidad para pagar estas facturas es una de las principales causas de bancarrota familiar, y ello a pesar de que muchas de estas familias tienen seguro médico. Además, el 20 % de las familias gastan más del 10% de sus ingresos disponibles en primas de seguros y facturas médicas (el porcentaje es aún más alto para quienes tienen un aseguramiento individual: 53%). En 2006 uno de cada cuatro americanos tenía problemas para pagar las facturas médicas y ello a pesar de que la mayoría de ellos tenía aseguramiento sanitario privado. Y la crueldad del sistema aparece con toda brutalidad con este dato: el 42% de las personas que están muriendo con una enfermedad terminal manifiestan que están preocupadas de cómo ellos o sus familiares pagarán las facturas por los servicios médicos. Ninguno de los países de la UE se enfrenta a esta dramática situación.
LA SITUACIÓN DE LOS PAISES EN DESARROLLO
Las clases dominantes y la alianza de clase existentes en el mundo son la raíz del problema de la pobreza. Esta alianza reproduce la explotación responsable de la pobreza y del subdesarrollo de la salud. Permítanme citar de una fuente “respetable”, The New York Times, que, en un raro momento de candor, analizó la pobreza en Bangladesh,  el “país más pobre del mundo” (5). Pero Bangladesh no es pobre; todo lo contrario, es un país rico. Aunque la mayoría de su gente es pobre (con unas pobres condiciones de salud y de calidad de vida), el país no es pobre. Tiene enormes recursos. La raíz del problema es quien controla estos recursos. Como reconoce el The New York Times:
La raíz de la malnutrición persistente en medio de una relativa abundancia es la desigualdad en la  distribución de la tierra en Bangladesh. Pocas personas aquí son ricas según los estándares occidentales, pero las desigualdades existentes son muchas y se reflejan en la alta concentración de la propiedad de la tierra. El 16% de la población rural más rica controla dos terceras partes de la tierra y cerca del 60% de la población posee menos de un acre…La nueva tecnología agrícola recién introducida tiende a favorecer a los grandes agricultores, colocándolos en una mejor posición para negociar con sus vecinos menos afortunados. El gobierno está dominado por terratenientes – 75% de los miembros del parlamento poseen grandes lotes de tierras- y, por lo tanto, no puede preverse ningún apoyo oficial para cambios fundamentales en el sistema… Las ONGs para facilitar alimentos en Bangladesh reconocen que solo una fracción de las millones de toneladas de  ayuda en alimentos enviadas a este país llega a  los pobres y gente hambrienta de los pueblos. Los alimentos están siendo entregados por el gobierno, quien los vende  a precios subsidiados a militares, policías y a la clase media que habita en las ciudades.
Por último, The New York Times concluye:
Bangladesh tiene suficiente tierra para proveer una adecuada alimentación a cada hombre, mujer y niño en el país. El potencial de la agricultura de esta tierra exuberantemente verde se mantiene, aún con un inevitable crecimiento poblacional, para los próximos 20 años, en los cuales la población puede ser alimentada fácilmente  solo con los recursos propios de este país.
Permítanme repetirlo, el conflicto en el mundo hoy no es del Norte versus el Sur. Tampoco es cierto que el problema sea la globalización o la escasez de recursos. La raíz del problema es  la diferencia de poder entre las clases sociales que existen en los países y sus influencias sobre el estado. Éstas son las raíces del problema de la pobreza. En la mayoría de los países en desarrollo la clase dominante, está aliada con las clases dominantes de los países desarrollados y controlan los órganos del Estado. Y la experiencia histórica muestra que cuando la población que no posee tierras y otros recursos se rebela contra esta situación para forzar un cambio, las clases dominantes tanto del Norte como del Sur, se unen para oponerse al cambio utilizando cualquier medio disponible, incluyendo la brutal represión. Esta es la historia de los pueblos que tratan de romper el subdesarrollo de su salud. Un ejemplo de ello es la enorme hostilidad de los principales medios de comunicación de los EUA y la UE contra los gobiernos de Chávez en Venezuela o el de Evo Morales en Bolivia, que llevan a cabo reformas que afectan a los intereses económicos de la alianza de sus clases dominantes.
EL FRACASO DEL NEOLIBERALISMO
Otra cosa que se asume en el discurso neoliberal es que el desarrollo de las políticas neoliberales ha estimulado enormemente el crecimiento económico y ha mejorado la salud y la calidad de vida de las poblaciones. Aquí otra vez, la evidencia contradice este dogma. El promedio del crecimiento  real del PIB en América Latina fue un impresionante 82% durante 1960-1980, pero descendió un 9% en el periodo liberal de 1980-2000, y luego, un 1% durante el periodo 2000-2005. Este  decrecimiento explica las revueltas contra las políticas neoliberales cuando estas fueron implantadas en América Latina. Con respecto a los indicadores de salud, como muestra la figura 1, los países con niveles de desarrollo similar en el punto de partida del periodo de estudio (por ejemplo, en 1980 tenían el mismo nivel de desarrollo que otros países en 1960), tuvieron un nivel mucho más bajo de mejora en la tasa de mortalidad infantil durante 1980-2002 que durante 1960-1980. Una situación similar se da en los países desarrollados. En los EUA ha existido un gran incremento de la mortalidad diferencial por clase social y un deterioro en la cobertura de los servicios de atención en salud de la población. Durante los últimos 10 años, un millón de personas ha perdido cada año cobertura en los servicios de salud.

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Permítanme ahora mostrar lo que ha venido sucediendo en la Unión Europea, mostrando lo que ha sucedido en el mercado laboral, en el desempleo, en los salarios, en las condiciones de trabajo, en la protección social, en los beneficios sociales y en los beneficios empresariales en la UE-15. Nos centraremos en la UE-15 porque éstos son los países que han formado parte durante más tiempo de la UE y por tanto, han sido expuestos a las políticas de la Unión Europea durante un periodo más prolongado.
El gráfico 2 muestra como el desempleo ha crecido en la UE-15 desde principios de los 70s, lo que coincide con el desarrollo de políticas dirigidas al establecimiento de la UE. Téngase en cuenta que Europa tuvo unas tasas de desempleo menores que EUA durante el periodo 1960-1980 y mucho mayores en el periodo 1980-2003.
En el gráfico 3 podemos ver las rentas del trabajo (la cual incluye la compensación por trabajo, la protección social de los trabajadores, la contribución para la jubilación y el seguro de desempleo), como porcentaje del PNB (Producto Nacional Bruto) en la UE-15, las cuales disminuyeron durante el periodo 1975-2005. Esta reducción tuvo lugar a pesar de que el número de trabajadores aumentase. Además, esto ocurría independientemente del ciclo económico.
El gráfico 4 indica que la intensidad y el estrés en el trabajo aumentaron en casi todos los países de la EU-15. En promedio, el número de trabajadores que viven bajo presión se incrementó de un 32% en 1991 al 45% en 2005. Una consecuencia de esto es que, en el lugar de trabajo, las enfermedades relacionadas con los aspectos laborales también se han incrementado.

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La tasa del crecimiento del gasto público social, como lo muestra la figura 5, disminuyó durante 1990-2004. Y en la tabla 1 se observa como los beneficios sociales (compensación por enfermedad, compensación por accidente de trabajo y seguro de desempleo) disminuyeron en todos los países de la UE en el periodo 1975-1995. En los países anglosajones liberales (Australia, Canadá, EUA, Irlanda, Nueva Zelanda y Reino Unido) se aprecia el mayor recorte en los beneficios, seguidos por los países demócrata cristianos y luego por los socialdemócratas; la reducción no es lineal, algunos recortes son más marcados en los países socialdemócratas que en algunos países liberales. Pero en todos los países de la UE-15 los beneficios sociales se redujeron.
Como estas figuras y tablas muestran, las condiciones de trabajo y de cobertura de los beneficios sociales para la clase trabajadora y otros sectores de las clases populares se han deteriorado, lo cual contrasta con los exuberantes beneficios de la clase empresarial. Desde 1999 a 2006, sus beneficios se incrementaron 33,2% en los EUA y 36% en la Euro zona. Los costes laborales, sin embargo, solo se incrementaron un 18,2%.
En resumen durante los años de creación de la UE-15 a la vez que se incrementaron los ingresos de capital, disminuyeron los ingresos de los trabajadores, incrementaron las desigualdades salariales, se incrementó la regresividad fiscal, disminuyeron los beneficios sociales y disminuyó la protección social –todo ello determinando, como resultado, un incremento de las desigualdades sociales. Ello ha ido acompañado de un aumento del porcentaje de población de los países de la UE-15 que considera que existen excesivas desigualdades sociales (78%, el mayor porcentaje desde la II Guerra Mundial). También vale la pena comentar que un creciente número de personas de las clases trabajadoras y de las clases populares considera que existe un deterioro en su situación social debido a las políticas desarrolladas como consecuencia del establecimiento de la UE. ¿Tienen razón?

¿QUÉ EXPLICACIÓN TIENE EL SENTIMIENTO ANTI-EUROPA ENTRE LAS CLASES TRABAJADORAS DE EUROPA?
Para dar respuesta a esta pregunta debemos tener en cuenta, en primer lugar, cuales son las razones que da el establishment europeo - el Consenso de Brúselas - para explicar el crecimiento del desempleo entre los países de la UE-15. El establishment en la UE atribuye este incremento del desempleo a tres factores:
a) una excesiva regulación de los mercados laborales,
b) una excesiva generosidad en los beneficios sociales y
c) un excesivo gasto público.
Como consecuencia, las políticas promovidas por el Consejo, la Comisión Europea y el Banco Central Europeo (los mayores componentes del establishment de la UE) han incluido medidas que:
a) promueven la desregulación de los mercados laborales,
b) restricciones y/o reducciones del gasto público. Un ejemplo, entre muchos otros, es la declaración de Pedro Solbes, quien durante muchos años fue Comisario Europeo de Asuntos Económicos y Monetarios de la UE y hasta hace poco era el Ministro de Economía del Gobierno Socialista en España: “la política de la que más orgulloso me siento es la de no haber incrementado el gasto público en España”, una declaración hecha en el país donde el gasto público es el más bajo en la UE (después de Portugal); y
c) una reducción de los beneficios sociales, lo cual ha llegado a la máxima expresión en la propuesta  de la Comisión Europea de incrementar el tiempo de trabajo permitido a más de 65 horas por semana.

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Estas políticas han sido iniciadas en el marco de la política monetaria establecida en el pacto de Estabilidad, el cual requiere austeridad en el gasto público junto con la priorización de las políticas del Banco Central Europeo, que han dado prioridad al control de la inflación sobre el crecimiento económico y la creación del empleo. En el Reino Unido (el primer país que desarrolló estas políticas, bajo el gobierno de Thatcher), una consecuencia de estas políticas ha sido una lenta disminución de la mortalidad en todos los grupos de edad, como lo indica la figura 6.
¿CUÁLES SON LOS COMPONENTES DE UN PROGRAMA NACIONAL DE SALUD: QUÉ DEBE CONTENER?
Evidentemente, la tradicional respuesta de las instituciones de atención médica para todas estas realidades es completamente insuficiente. Las instituciones médicas proveen más cuidados (care, en inglés) que curación (cure, en inglés). Las mayores causas de mortalidad –el cáncer y las enfermedades cardiovasculares- no pueden ser resueltas con intervenciones médicas. Las instituciones médicas brindan atención a los individuos afectados por estas condiciones y pueden mejorar su calidad de vida, pero no pueden resolver ni éstos ni la mayoría de otros problemas crónicos. La prevención de enfermedades y la promoción de programas de salud basados fundamentalmente en intervenciones en el comportamiento y en el estilo de vida son también insuficientes. Tenemos la evidencia de que los programas dirigidos a los cambios de comportamiento a nivel individual tienen una efectividad limitada. Y por tanto, necesitamos amplias estrategias para mejorar la salud que incluyan intervenciones políticas, económicas, sociales y culturales que toquen los determinantes sociales de la salud (distinguiéndolos de los individuales). Estas intervenciones deben tener como primer objetivo el empoderamiento de las personas. Por tanto, una política nacional de salud debe enfocarse en los determinantes estructurales de la salud y debe contener dentro de sus componentes fundamentales:
a) políticas públicas que estimulen la participación y la capacidad de influencia de la población en la sociedad.
b) determinantes sociales y económicos
c) determinantes culturales
d) intervenciones en la vida laboral
e) intervenciones para la protección del medio ambiente y del consumidor
f) condiciones favorables y seguras durante la infancia, la adolescencia y la vejez,  y finalmente
g) intervenciones médicas que promuevan la salud.
Permítanme enfatizar que el empoderamiento de la gente es trascendental. Somos conscientes que en ambos lados del Atlántico, en EUA y en la UE, existe una crisis de la democracia. Las instituciones representativas se perciben ampliamente como controladas e instrumentalizadas por los grupos económicos y financieros de  la sociedad. En los EUA, la desconfianza en el establishment político (al que se le conoce comúnmente como Washington), se debe a que es percibido como influenciado por la clase empresarial. Todos los candidatos en las elecciones primarias para presidente en 2008, incluso John McCain, se presentaban como anti-Washington.  Una situación similar está ocurriendo en la UE, donde país tras país, la clase trabajadora está rechazando el proyecto europeo, el cual está siendo construido por los grupos económicos y financieros con mínima participación democrática. No es solo que Francia, Holanda e Irlanda hayan rechazado la Constitución Europea, sino que las encuestas también señalan que las clases trabajadoras en Dinamarca, Suecia, Alemania y muchos otros países están en contra de la Constitución Europea. Extremadamente importante y urgente es un proyecto de salud que recupere la importancia de la representatividad política. Es urgente que las instituciones representativas sean responsables y rindan cuentas a los representados. Y es ahí donde debo hacer mi crítica al informe de la Comisión de la OMS.
Como mencioné al inicio, yo aplaudí el establecimiento de la Comisión sobre los Determinantes Sociales de la OMS y apoyé su análisis y recomendaciones. De hecho, desearía que por su trabajo la Comisión recibiera el Premio Nóbel de Medicina o de la Paz. Esta Comisión ha elaborado un sólido, riguroso y valiente informe que ha ido más lejos que cualquier otro informe, denunciando los obstáculos para alcanzar un pleno desarrollo de la salud. Una frase del informe “desigualdades sociales matan” ha ofendido a las fuerzas conservadoras y liberales, quienes encuentran la narrativa y el discurso del Informe muy fuerte para el estómago.
Ahora bien, no es sólo que las desigualdades sociales maten, sino que los responsables de esas desigualdades (y los que se benefician de ellas) matan. La Comisión evita la categoría  poder (tanto el poder de clase, como de raza, género o nación) y tampoco analiza como el poder es producido y reproducido por las instituciones políticas. Ésta es la mayor debilidad del informe. Y esto se produce en una ya arraigada práctica de las agencias internacionales que hablan de políticas sin tocar lo político. Estas instituciones enfatizan, en términos generales, la necesidad de redistribuir los recursos, pero se mantienen en silencio en el tópico de qué recursos, y en el cómo y con qué instrumentos, y quien los controla. Desean ser profundamente apolíticos y aquí es donde  se encuentra la debilidad del informe.
Mis comentarios hasta aquí no son en parte una crítica a la propia Comisión sino a la  OMS – y a otras agencias internacionales que tratan la materia. Estas agencias siempre intentan llegar a un consenso y el consenso siempre da al más poderoso el poder de veto. Cualquier conclusión, tema o terminología que pueda ofender a un grupo de poderosos sentados en la mesa es eliminado. Quienes aprueban el informe pueden también rechazarlo. El informe de la Comisión se centra  más en describir como las desigualdades sociales matan a la gente. Pero nosotros conocemos los nombres de los asesinos. Conocemos sobre el crimen, cómo el proceso ocurre y a los agentes que son responsables. Y nosotros, como trabajadores de la Salud Pública debemos no solo denunciar el proceso, sino también a las fuerzas que cometen el asesinato. La OMS nunca ha hecho eso, pero nosotros como trabajadores de Salud Pública podemos y debemos hacerlo. No es suficiente con definir enfermedad como ausencia de salud. La enfermedad es una categoría social y política impuesta sobre la gente con una enorme presión social y económica del sistema capitalista, una de las mayores fuerzas en el mundo que causa enfermedad y muerte.
Recordemos que Chadwick, uno de los fundadores de la Salud Pública, cuando, como Comisionado del Comité de Salud de la Gran Bretaña entre 1848-1854, concluyó que las clases pobres del país estaban afectadas por una continua, creciente y segura causa de muerte, escribiendo que: “el resultado (de la situación social) es igual a que si 20 o 30 mil de estas personas fueran sacadas de sus miserables hogares y fueran llevadas a morir”. Un siglo y medio después, millones de personas tanto en el Norte como en el Sur, mueren de esta manera. Y nosotros conocemos a las fuerzas políticas, económicas y financieras  que son responsables de ello y tenemos que denunciarlas por su nombre.
Así lo hizo también Engels, quien en su excelente trabajo de salud pública sobre la condiciones de vida de la clase trabajadora británica, mostró la incompatibilidad entre el sistema económico capitalista vigente entonces y las condiciones de salud y laborales de la gente  trabajadora. Y fue también Virchow, quien en respuesta a la declaración hecha por la estructura de poder de Alemania, frente a su informe (en el cual pedía que se redistribuyera el agua, la tierra, y la propiedad) al cual los dueños de aquellos recursos se refirieron como un documento político, el respondió: “la medicina es una ciencia social y la política no es más que medicina a gran escala” (6). Lo que nosotros como trabajadores de salud pública necesitamos es actuar como agentes, incluso agentes políticos, para el cambio. Y  yo espero que ustedes estén de acuerdo.

Muchísimas gracias por su atención.

Referencias:
1.    Navarro, V. Race or class versus race and class: mortality differentials in the U.S. Lancet.1990; 336:1238-1240.
2.    Navarro, V. Assessment of the World Health Organization Report 2000. Lancet. 2000; 356:1598-1601.
3.    Navarro, V. World Health Report 2000: Responses to Murray and Frenk. Lancet 2000; 357: 1701-1702; discussion. 1702-1703, 2001.
4.    Williamson, J. What Washington Means by Policy Reform. Institute for International Economics, Washington, DC, 1990.
5.    New York Times, September 12, 1992.
6.    Virchow, R. Die Medizinische Reform, 2. In H. E. Sigerist, Medicine and Human Welfare, 93, 1941.
Traducción al Español por Giovanni Apráez Ippolito MD Ph.D (c). Universidad Nacional de Colombia, ngapraezi@unal.edu.co y Marta Tur, ayudante de investigación, de la Universidad Pompeu Fabra.

Los negocios privados con lo publico: la salud popular


La pista de los 50 millones de Cappacioli, el arma secreta de Ocaña

En la Superintendencia de Salud el tema es una brasa caliente. Héctor Cappacioli instrumentó un plan de “prevención de enfermedades” trucho que permitió manejar discrecionalmente 50 millones, que se intuyen se destinaron a las campañas kirchneristas. Hay más de 50 obras sociales comprometidas y Graciela Ocaña tiene copia de los expedientes, que provocaron su renuncia.

Por Ignacio Fidanza  |  13.10.2009 10:42:00

La pista de los 50 millones de Cappacioli, el arma secreta de Ocaña

Héctor Capaccioli y Alberto Fernández.


Graciela Ocaña asumió el Ministerio de Salud con un prejuicio que devino en certeza: el entonces superintendente de Salud, Héctor Cappacioli, era la punta de un ovillo de manejos corruptos con los cuantiosos fondos que administra ese organismo, que hoy rondan los 3.500 millones.

Lo que nunca imaginó la ex ministra es que esa madeja terminaría en el mismísimo despacho de su mentor político en el oficialismo, el por entonces jefe de Gabinete, Alberto Fernández.

Desde el minuto uno de su gestión como ministra, Ocaña puso la lupa sobre la Superintendecia y “peinó” de arriba hacia abajo la gestión de Cappacioli, en busca de una pista que confirmara sus sospechas. No hizo falta trabajar demasiado para encontrar el filón.

Un plan simple


Bajo el prometedor nombre de “Plan de prevención de enfermedades”, Cappacioli y su equipo diseñaron un mecanismo ad-hoc para manejar grandes masas de dinero, justo cuando transcurría la campaña presidencial, que tenía en este funcionario al cajero oficial de Cristina Kirchner. La iniciativa se programó en dos tramos de 50 millones cada uno.

"En enero pasado se distribuyeron más de 47 millones de pesos entre 52 Obras Sociales Sindicales y de Personal de Dirección, para que llevan a cabo 7 programas preventivos centrales: presión arterial, colesterol, obesidad, tabaquismo, cáncer de cuello de útero, diabetes, cáncer de colon rectal", se entusiasmaba Capaccioli a principios del 2008, en el programa de cable "Salud y Comunidad” de Jorge Moreno. Y fascinando prometía en mayo el desembolso de otros 50 millones ya que "según surge de las estadísticas, constituyen patologías que causan la muerte de nuestra población”. De ahí la urgencia, claro.

Lo cierto es que fuentes de una de las obras sociales que se sumaron a la iniciativa, confirmaron a La Política Online que el ex gerente de Gestión Estratégica de la Superintendencia, Oscar Cochlar, fue uno de los ideólogos del plan. En la ocurrente propuesta también trabajó el entonces subgerente de Control Prestacional, Fernando Scopinaro, un allegado a Néstor Vázquez, el hombre fuerte en el manejo de este organismo en la última década, además de presunto socio del denominado “Yabrán” de los medicamentos, Néstor Lorenzo.

Las fuentes revelaron como se instrumento este programa, en un relato que impacta porque revela como aún los organismos mejor diseñados y con los fines más loables –en el caso de la Superintentencia controlar el gasto y los servicios de las obras sociales- se pueden desvirtuar al punto de provocar las irregularidades que deberían combatir.

Según las fuentes consultadas por La Política Online, el plan se giró a algunas obras sociales “elegidas” para que estas a su vez lo copiaran y remitieran nuevamente a la Superintendencia “solicitando” el servicio. La operatoria fue tan desprolija que en el apurado cruce de faxes se traspapelaron hojas y algunos expedientes tienen problemas de foliatura.

Las “elegidas”

El 27 de diciembre de 2007, Capaccioli firmó la resolución 806 que habilitó el reparto de 47,7 millones de pesos entre las obras sociales. Lo curioso es que los recursos no se distribuyeron en proporción al caudal de afiliados de cada obra social. El repaso de los beneficiados por esta tómbola revela que los más cercanos a Hugo Moyano –y por ende al Gobierno- recibieron los premios más gordos. 

Los camioneros se llevaron 4 millones de pesos, mientras que a los empleados de comercio, mucho más numerosos, les asignaron 5 millones. Mientras que los gastronómicos de Luis Barrionuevo se llevaron 1.300.000 pesos, muy poco más que los trabajadores del turf, acreedores a 1 millón. 

Así, mientras que el gremio de los trabajadores rurales recibió $ 1,58 por afiliado, y el de sanidad, $ 1,90; el de locutores obtuvo $ 254, y el de consignatarios de hacienda $ 478. Esas arbitrariedades llevaron a Manuel Garrido, entonces fiscal de Investigaciones Administrativas, a abrir un expediente.

“El programa era impresentable, un invento total”, graficó a La Política Online una fuente que se cruzó con los expedientes.

Ocaña en operaciones

Graciela Ocaña nunca se vio obligada a utilizar esta documentación para concrear la salida de Capaccioli. Antes de jugar esa bala de plata, el ex funcionario le ofreció una excusa más pederestre, sus desaforados gastos de caja chica, que incluían abultadas facturas de la vinería Winery y según comentan los allegados a la ex ministra, hasta rubros insólitos como lencería. Con esos comprobantes en la mano, la ex ministra logró la salida del cajero de la campaña Cristina 2007.

El desenlace le provocó a Ocaña una pelea fea con Alberto Fernández. Es que acaso la ministra no registró que si Capaccioli era el cajero de campaña, el oficio lo había aprendido de un viejo conocedor en esos menesteres, nada menos que el entonces jefe de Gabinete, que debutó en esa posición en la campaña Duhalde-Ortega en la que se cruzó con los tóxicos activos de Aldo Ducler.

Incluso, en la campaña Cristina 2007, si bien Capaccioli era el recaudador oficial, el fruto de su tarea se consolidaba en una peculiar reunión de clearing que se realizaba todos los viernes en el despacho de Alberto Fernández y a la que asistían además de los dos nombrados, Sebastián Gramajo y Hernán Diez. El primero actual legislador porteño y el segundo director de Lotería Nacional, organismo sobre el que Capaccioli mantiene cierto control, de ahí que actualmente se desempeñe como “gerente” del canal de juegos Gambling TV.

El folcklore del peronismo porteño comenta que luego de un prolijo recuento, el propio Alberto Fernández introducía los fondos recaudados en la caja fuerte de su despacho.

Fotocopiar los expedientes

Una máxima no escrita de la política argentina, sugiere fotocopiar los expedientes más sensibles antes de abandonar de manera traumática un cargo. Se trata de una especie de seguro de retiro y llegado el caso hasta de vida.

Luego de la salida de Capaccioli asumió en la intendencia el abogado Juan Rinaldi, supuestamente un hombre de Moyano. Pero la realidad sería un poco mas matizada. “Rinaldi ya es un perro callejero, no reconoce al amo”, se divertía ante La Política Online un experimentado operador del submundo de la salud sindical.

Lo cierto es que este abogado millonario, amante de las carreras de autos, se dio por orden de Ocaña a la tarea de “ordenar” los expedientes del famoso plan de prevención de Capaccioli. Pero leal a sus viejos vínculos del mundo sindical lo hizo con su propia lógica no traumática.

“¿Muchachos, porque no se vienen? Vamos a tener que emprolijar estos papeles”, sugería el abogado Rinaldi a sus amigos sindicalistas. Pero el diablo, como suele hacer, metió la cola. 

Ocaña ingresó en una etapa de guerra abierta con Moyano; y el jefe de la CGT lejos de aceptar las sugerencias “emprolijadoras”, comenzó a presionar fuerte para que la Superintendencia liberara el segundo tramo de 50 millones del programa de Capaccioli.

“La situación de Rinaldi era imposible, estaba en el aire por las presiones cruzadas que recibía”, agregó a La Política Online una de las fuentes consultadas. La ministra le ordenó trabar todo giro de fondos y empezó a reclamarle el envío de los expedientes, que contrareloj en la Superintendencia trataban de “empolijar”. Así, cansada de esperar, la ministra sacó una insólita resolución exigiendo el envío de los expedientes, algo que usualmente se resuelve con un llamado telefónico.

Fue “game over” para Rinaldi. Giró las carpetas –no le quedaba otra opción legal- y de inmediato Moyano exigió su renuncia a la ministra. “Necesito que lo saques a Rinaldi”, le dijo el camionero. “El hace lo que yo le pido, tenes mi renuncia, si querés llevasela a la Presidenta”, lo corrió Ocaña. Claro, no imaginó que el camionero le iba a tomar la palabra y tanto Rinaldi como ella terminarían fuera del Gobierno.

Pero antes de irse, Ocaña fotocopió prolijamente los expedientes del famoso plan de Capaccioli, que hoy descansan en un lugar seguro. Material que contiene firmas –incluso de actuales funcionarios- que llegado el caso, la Justicia estaría muy interesada en estudiar.
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El "método" Capaccioli

La aficción de Héctor Capaccioli por instrumentar planes con cuantiosos fondos y escasos controles no es nueva.

En 2005, cuando Alberto Fernández negoció con Aníbal Ibarra su designación como secretario de Descentralización de la Ciudad, Capaccioli se apresuró a crear un programa para arreglar veredas. 

Un informe publicado en exclusiva por LPO, reveló entonces que se hicieron menos de la mitad de los trabajos declarados, se fraguó los datos de los empleados y se les pagó con fondos de otras dependencias (ver nota adjunta).

Tanta desprolijidad a la hora de la gestión pública, no fue óbice para su éxito en la esfera privada. Capaccioli es mencionado en el mercado gastronómico como uno de los afortunados dueños del mega restaurant "Tierra de Parrilleros", ubicado en una de las zonas más costosas de Puerto Madero.