el obispo metodista Aldo Etchegoyen, directivo de la APDH (Asamblea Permanente por los Derechos Humanos), resumió así este momento de la historia: Muchas cosas deben pasar todavía en nuestro país para que podamos celebrar un Estado de derecho con trabajo, pan en las mesas, educación, oportunidades y salud para todos, entre tanto hoy celebramos que somos un poco más dignos, más honestos, más verdaderos, más limpios.
TIENE 20 AÑOS Y HACE TRES QUE ESPERA DETENIDA QUE LA JUZGUEN Olga Verón, el otro caso Tejerina Su padre, un policía dado de baja por homicidio, la golpeaba y violaba sistemáticamente. Sus denuncias no sirvieron, porque en Jujuy no había Comisaría de la Mujer y porque los amigos del padre en la fuerza lo protegían. Un día no pudo más y lo mató con su propia arma. Después de varios intentos de suicidio, espera presa. Olga Verón en el penal de Jujuy, donde lleva tres años sin que nunca llegue la fecha de su juicio.
Por Marta Dillon Desde Jujuy
Cada una de las veces que en las puertas de los tribunales de San Salvador de Jujuy se ha reclamado por la libertad de Romina Tejerina, se ha mencionado también su nombre en plural. Por Romina y por todas las rominas, se dijo como consigna, para nombrar de alguna manera otros destinos silenciosos que siguieron la huella de patrones ancestrales hasta toparse con la sin salida que impone la violencia de género. Olga Verón es un nombre propio que se recorta de ese plural, aunque no se anote en ninguna bandera. Tiene 20 años y está detenida en el mismo penal que Romina. Hace tres años que espera una fecha para el juicio oral, que al menos podría poner palabras a su historia. A los 17 mató a su padre, un policía al que Olga había denunciado por haberla golpeado y violado reiteradamente. Es una presa sin condena, su voz es tan débil que la única manera que encontró para hacer oír su grito en el cielo es abrir su cuerpo hasta que sangre, tantas veces, que apenas queda lugar en sus brazos para una nueva cicatriz. Olga y Romina vivían en el mismo pueblo, San Pedro, a 47 kilómetros de San Salvador, sobre ese camino que arranca en la capital de la provincia y se conoce como "la ramada", en honor al trecho del ferrocarril que se abría de las vías que conducían a Buenos Aires para unir los pequeños pueblos que se acomodan -o acomodaban- en la zona más tropical de Jujuy. Es una línea que terminaba en Pocitos, el límite con Bolivia. San Pedro, Palpalá, Zapla, Libertador General San Martín, localidades que se podrían nombrar por sus industrias, hoy casi desmanteladas: los ingenios La Esperanza y Ledesma, o la acería de Altos Hornos, en Zapla, han vomitado desocupación en las últimas décadas y hoy florece prácticamente como un trabajo alternativo la prostitución o el tráfico hormiga de cocaína. La ramada, para las y los jujeños, es una zona roja. Tanto, que hace escasos dos meses fue descubierta allí una red de prostitución infantil que supuestamente regenteaba Gustavo Ponce, dueño de radio Transamérica y conductor de Canal 7 de Jujuy. Ponce también está acusado -y detenido- de haber violado a su hija. La violencia sexual no reconoce clases sociales. Las chicas se conocieron en la cárcel. Cuando Romina entró, Olga fue de las que le gritaban "guasa", para enseñarle el desprecio que genera en cualquier población penal una mujer que mata a su progenie. "Pero después, ella me entendió -contó Romina a Página/12-, porque entiende lo que significa una violación." Y también entiende el mandato de silencio de Olga: "Mi papá me abusaba a mí y a una de mis hermanas, por lo menos, porque cuando a mí me detuvieron, la que es más grande que yo, vino desde Buenos Aires para que los jueces también la escuchen a ella. Pero mi mamá no nos hacía mucho caso, porque ella también era golpeada. Además, yo lo denuncié muchas veces, porque él me quería matar, pero como era policía, en la comisaría eran todos sus amigos". Una de esas veces en que Olga denunció a su padre por maltrato, los golpes eran tan evidentes que el médico forense no pudo hacer otra cosa que elevar su caso al juez Jorge Samman, el mismo que sobreseyó en 23 días a Emilio "Pocho" Vargas, el hombre acusado por Romina de haberla violado. "Pero el juez me llamó a una audiencia con mis padres y me dijo que tenía que respetarlos, que mi papá iba a cambiar, a pesar de que le pedí por favor, que ya no quería vivir con él." Esa audiencia fue dos meses antes de ese 10 de julio en que Olga dijo basta. "Ese día me había manoseado y me había pegado y había dicho que iba a matar a la mami. Entonces, esperé que se durmiera y fui a buscar su arma reglamentaria, le hablé para ver si contestaba y disparé." Olga confesó que ella había percutado un arma que su padre no debería haber tenido. Estaba retirado a la fuerza de la policía, después de haber asesinado al novio de una de las dos hermanas de Olga. Estuvo un poco más de un año detenida. El 23 de octubre de 2003 le otorgaron una libertad vigilada, tenía 17 cuando disparó contra su padre y esa edad le abrió la puerta al beneficio de poder esperar el juicio en compañía de su mamá. "Pero ella no soportaba escuchar que el papi nos violaba, nunca se había querido dar cuenta y me dejó muy sola." El 6 de diciembre de 2003 volvieron a detenerla, después de que rompiera un vidrio durante una discusión con su madre. Algunos domingos, esta mujer visita a su hija en el penal de Alto Comedero, pero está desocupada y el viaje desde San Pedro se convierte la mayoría de las veces en una distancia infinita. De todos modos, Olga grabó en una de sus piernas esa palabra que en abstracto le da consuelo, "mamá", aunque cuando encarna en la figura de esa mujer sufrida la comunicación se haga difícil. Olga acusa al juez Samman por su situación, "creo que él podría haber hecho algo antes de que yo no pudiera más". Y también se anima a pensar que le hubiera hecho falta que la Comisaría de la Mujer de San Pedro hubiera estado abierta para ella, "pero la cerraron por la misma época que me detuvieron". La misma época, mitad del año 2002, en la que Romina denuncia que fue violada por su vecino. ¿A dónde hubiera denunciado si hubiera tenido la fuerza para hacerlo? ¿En la misma comisaría donde ella soñaba que alguna vez iba ocupar, vestida de uniforme? "Yo quería ser policía -dijo Romina el último miércoles-, pero ya sé que nunca voy a poder serlo. Por esto que estuve detenida ¿no?", se preguntó antes del final del juicio, soñando con que la detención pronto fuera pasado. "Yo quisiera que alguien me escuche -dice Olga, desde el penal-, yo le quiero mostrar un recorte de diario que tengo de una chica de Misiones que también mató a su padre, así como yo. Porque yo pienso que también nos podría ayudar que los padres nos dieran más contención, porque, a veces, las chicas no sabemos a dónde pedir que nos ayuden." En la visita en la que Olga habla, este jueves, su único disco de Los Redondos suena sin parar. Ella acaba de romper una de las pocas remeras que tiene para usarla de soporte para sus pinturas. Eso la calma, la música y los duendes y las hadas que dibuja y que no parecen salir de esa mano marcada por los tatuajes "tumberos" -hechos en la cárcel con elementos precarios- y por los cortes que cada tanto le permiten, al menos, salir del penal para visitar el hospital. "Ya no sé qué hacer, porque nunca me llaman del juzgado, mi abogada no me visita. Hace una semana, después de que se ahorcó una compañera -Sonia Sequeiro, de 25, quien pocos días antes había hecho otro intento de suicidio- me tragué unos vidrios para que el juez me llame. Y me llamó, pero a veces, no entiendo lo que me dicen." Ahora, Olga y Romina ya no comparten el pabellón. Tal vez un resto de resentimiento por lo acompañada que está la segunda, tal vez porque Olga apenas puede encontrar un sentido al sinfín de días que lleva encerrada sin que haya por delante un horizonte cierto. Romina dice que lo único que la salva cuando está muy triste es "escribir cartas, como la que las mujeres han leído, ¿usted las leyó?", pregunta con su voz infantil. Olga también escribe, poemas a veces, palabras que quedan bajo su piel, otras tantas. Entre cicatriz y cicatriz, en su antebrazo derecho tiene tatuado un sol. "Es el que algún día tiene que salir para mí."
Padre, desde los cielos bájate, he olvidado las oraciones que me enseñó la abuela, pobrecita, ella reposa ahora, no tiene que lavar, limpiar, no tiene que preocuparse andando el día por la ropa, no tiene que velar la noche, pena y pena, rezar, pedirte cosas, rezongarte dulcemente.
Desde los cielos bájate, si estás, bájate entonces, que me muero de hambre en esta esquina, que no sé de qué sirve haber nacido, que me miro las manos rechazadas, que no hay trabajo, no hay, bájate un poco, contempla esto que soy, este zapato roto, esta angustia, este estómago vacío, esta ciudad sin pan para mis dientes, la fiebre cavándome la carne, este dormir así, bajo la lluvia, castigado por el frío, perseguido te digo que no entiendo, Padre, bájate, tócame el alma, mírame el corazón, yo no robé, no asesiné, fui niño y en cambio me golpean y golpean, te digo que no entiendo, Padre, bájate, si estás, que busco resignación en mí y no tengo y voy a agarrarme la rabia y a afilarla para pegar y voy a gritar a sangre en cuello por que no puedo más, tengo riñones y soy un hombre, bájate, qué han hecho de tu criatura, Padre? un animal furioso que mastica la piedra de la calle? ----------------- Mi Buenos Aires querido
Sentado al borde de una silla desfondada, mareado, enfermo, casi vivo, escribo versos previamente llorados por la ciudad donde nací. Hay que atraparlos, también aquí nacieron hijos dulces míos que entre tanto castigo te endulzan bellamente. Hay que aprender a resistir.
Ni a irse ni a quedarse, a resistir, aunque es seguro que habrá más penas y olvido. ----------------- El juego en que andamos Si me dieran a elegir, yo elegiría esta salud de saber que estamos muy enfermos, esta dicha de andar tan infelices.
Si me dieran a elegir, yo elegiría esta inocencia de no ser un inocente, esta pureza en que ando por impuro.
Si me dieran a elegir, yo elegiría este amor con que odio, esta esperanza que come panes desesperados.
La "sociedad de la información" no es una sociedad de personas informadas, al igual que la sociedad cristiana no es una agrupación de seres con ética cristiana. Siempre que una sociedad se autodenomina en una relación, exalta su ideología y no su realidad social.
La gran mayoría de la población mundial está excluida de la sociedad de información por razones técnicas y de su formación. Además, los usuarios -como lo vemos en los aficionados de las computadoras y de la red- no dominan nada, aparte de teclas desde luego ; se mueven como verdaderos zombies en los ríos de datos. --------------
Si un peatón es atropellado en plena " boca calle", se argüirá en descargo del conductor que las rayas estaban pálidas, y la pintura desgastada, que la señal de alto no se veia , pero tal vez no se le reproche que fuera por la ciudad a 100 Km por hora . Y por supuesto toda esa cantidad de gente que denuncian a las tabacaleras, acusándolas de haber hecho seductores anuncios de cigarrillos y haberlos hechizado con ellos, pero nunca reconocerán que fumar era decisión exclusiva suya y que dejarlo estaba en su mano. "Yo no tengo la culpa, yo soy un pelele, un idiota, un niño, un ser sin juicio ni voluntad ni criterio, un juguete de la publicidad, un débil, un imbecil , un necio, y de todo soy siempre una víctima." Esa es la cantinela real que subyace a esta tendencia....... no te parece? ---------------
El determinismo es acá, en El Salvador una actitud persistente. Este determinismo suprime el examen del vértigo de las transformaciones, conciben a El Salvador o más débil o más inmóvil, perdemos el tiempo discutiendo naderías : de la extranjería del Árbol de Navidad y Santa Claus al secuestro de la mente de los niños por Stars Wars , y no respondemos de manera organizada a los despojos financieros, a las depredaciones ecológicas y las opresiones políticas (un muestrario: los oprobios de la Guerra de Irak ). El fatalismo desmoviliza y agiganta como traiciones los cambios inevitables.
En este mundo unipolar y, por lo visto, uninacional, la crítica a la estupidez y a la maldad de los caprichos imperialistas se convierte en una demanda de la razón y la sobrevivencia moral.
Al determinismo debe sucederlo la determinación civilizatoria
De acuerdo,de acuerdo no voy a escribir más. No tanto porque me espante el trabajo. Al contrario, lo que me espanta es el vacío de no tenerlo. Es por la maldición del proyecto. No puedo escribir sino tengo un proyecto, y el proyecto se pone en el futuro, aniquilando el presente, borrándolo. Es un sacrificio. El sacrificio de la vida, en cuotas. Es difícil escapar del proyecto. No sé... tendría que volver del proyecto, no ir hacia él. Preferiría no hacer nada que tenga un objetivo.
Mientras la medicina se limite a mostrarnos las enfermedades desde el signo y el síntoma . no será raro que las mayorías de nuestros pacientes se aparten de ese fantoche , no será raro que el enfermo común busque a nuestros antipodas : los curanderos
En el período angustioso y catastrófico en que vivimos necesitamos urgentemente una medicina que no sea superada por la publicidad , que tenga en nosotros un eco profundo y que el medico domine el análisis y la síntesis para nos ser presas de la inestabilidad de la época .
Convencido de que el paciente promedio piensa ante todo con sus sentidos, el medico , aun cuando parezca un absurdo, deberá dirigirse preferentemente a su entendimiento. La medicina deberá ser capaz de unir la enfermedad a la agitación social, al hambre , a la miseria
"Eres los Estados Unidos, eres el futuro invasor / de la América ingenua que tiene sangre indígena, / que aún reza a Jesucristo y aún habla en español"
Ruben Dario
Acá en El salvador vivimos un conservadurismo criollo,convivimos con los miedos , con la actitud antiimperialista de algunos partidos de izquierda , encarcelada por su retórica. Con los fuegos fatuos de la Identidad Nacional, las elites políticas siempre pasan pendientes de la aprobación o la desaprobación de la Casa Blanca, y las elites económicas siempre ansiosas de disminuir su cuota de salvadoreñidad . Esto es curioso puesto que mas que ninguna otra clase social, la burguesía cree fanáticamente en la Identidad Nacional, la teatraliza en las horas rituales y busca alejarse de ella el resto del tiempo.
Los grandes adeptos a las mitologías son a veces los más ansiosos de escapar de ellas. La lectura supersticiosa de los hechos transforma en fatal lo que se vive y sus millones de opciones diarias, y la realidad reaparece como la sucesión de profecías cumplidas.
Después de los años del oprobio, nuestra gente argentina parece haber aprendido algo de conducta democrática. Salir a la calle. Hay ya en nuestras ciudades un poco o bastante de protagonismo de las masas, factor ideal para hacer conocer y exigir el respeto por los derechos de todos. Es una buena muestra de coraje civil y de responsabilidad por la propia sociedad. Si miráramos a nuestro país desde una visual planetaria veríamos hormiguitas que salen de todos lados con pancartas y banderas y forman columnas. Señal que la democracia camina, pero para eso hay que empujarla. Pero claro, reprimir desde el poder esas salidas muestra claramente que hay algunos políticos o, llamémoslos en el lenguaje de ellos, "autoridades", que desconocen ese legítimo derecho. Se ponen nerviosos. Y llegan a agredir hasta a los docentes. Como acaba de hacer Sobisch, el gobernador de Neuquén, que consumó un bajo delito: atacar a nuestros maestros con balas de goma, gases y palos policiales. No, señor Sobisch, aunque usted quiere llegar a presidente aplaudido por esa derecha que apoyó la desaparición de personas y que acaba de higienizar la estatua de Roca. No, hay un principio en todas las sociedades con sentido de respeto a los maestros. El "Jamás agredir a los docentes". Pegar a los maestros es como pegar a los niños. Los maestros son parte del sentimiento de cada uno de los hogares. Meterles balas -que aunque sean de goma humillan tanto como si fueran gargajos- es una bajeza, es ser pegador, como esos maridos que pegan a sus mujeres. A los maestros, nunca, Sobisch, nunca. Tómela para el futuro como primera regla de ética de su gobierno. En vez de la conversación democrática, palos para los maestros, esas segundas madres y padres de todos nosotros. Además de la vejación que significa tener que huir ante los palos de esa policía de la oferta y la demanda. Y a los uniformados también hay que decírselo: pegarles a los maestros con la baja cobardía del palo, señores policías, es como si hubiesen agredido a sus propios niños. Pregúntenles a sus propios hijos, señores comisarios, oficiales y agentes, qué opinan cuando ustedes les pegan a los maestros de ellos. Lo mismo hizo Romero, el Juárez de Salta. Su acto más rutilante fue el pegarle a los maestros salteños. Palo y palo, y apretar el gatillo. Cuentan testigos que policías salteños les tiraban balazos de goma en las nalgas a las maestras mientras funcionarios de corbata sonreían deleitados desde las ventanas. Sobisch quiere llegar a presidente. Ya están los símbolos que lo acompañarán en su campaña electoral. Si comienza así podríamos pensar que puede llegar a enviar tanques de guerra a derribar escuelas porque debe estar allí el enemigo. Como Sobisch mandó a arrastrar la carpa de los docentes, todo un símbolo de la protesta democrática. La carpa fue arrastrada ante la risa de policías y sobischistas y luego despedazada. En vez de la palabra, el látigo de los pegadores. Pero ni los palos ni las balas a los docentes va a atemorizar al verdadero pueblo protagonista de la democracia. Recupero siempre los carteles que vi en Cutral-Có, en aquellas bellas patriadas: "Cutral-Có 2; Gendarmería Nacional, cero". El pueblo desarmado corría hasta más allá de las últimas casas a la Gendarmería armada para el combate. Hace bien la democracia, la tan maltratada, en recorrer las calles y las rutas de nuestro interminable paisaje. También en Lomas de Zamora con un legítimo pueblo joven acampado frente a los juzgados donde se juzga a los monstruos de la bala para matar la protesta. En esas calles está la verdadera gente que puebla esas fronteras. "Si no estuviésemos acampando aquí día y noche, ya la justicia que conocemos hubiera pasado a cuarto intermedio hasta dentro de tres o cuatro años", me dice un joven que apunta sobre un lienzo un "Justicia legítima para nuestros hijos del pueblo: Darío y Maxi".Un grupo compacto se ha sentado en el suelo para seguir un seminario sobre "Represiones a movimientos populares en la historia argentina". Quieren saber. Desde ese Roca con su perversa ley 4144 llamada "de Residencia", hasta las valentías de Romero y Sobisch. Pero además los pueblos patagónicos preparan una gran marcha contra la minería del oro en la región. Ya las distancias no son impedimento: se convocaron vecinos de Bariloche, Esquel, Puerto Madryn, Ingeniero Jacobacci, Maquinchao, Patagones, Viedma, El Bolsón, organizaciones estudiantiles y de los pueblos originarios, "para avanzar en la unificación de los esfuerzos con distintos sectores que pelean por un mundo distinto, un mundo para todos, que deje de ser explotado por los mismos poderosos de siempre". Contra el oro y su cianuro. Y Cromañón no se rinde. El dolor los hizo valientes. La nobleza del cariño les dio brillo a sus rostros: madres, padres, hermanos, novios. Contra el país de la coima y las irresponsabilidades, de la criminal falta de honestidad. Esa batalla se va a librar entre el sentimiento de justicia y la sociedad corrupta, que finalmente va a quedar al desnudo. Aunque no renuncie nadie. Los que luchan son los que impregnan la historia de verdades. Los otros mueren para siempre. Veamos en qué terminan los criminales de la desaparición de personas. El almirante Massera le enseña a sus hijos hasta a robar. No sólo matar a las víctimas, sino quedarse con todas sus posesiones. El jefe de nuestra Marina de Guerra. En cambio, a Paco Urondo, en los próximos días, su provincia Santa Fe le hará un gran homenaje a su memoria. El poeta luchador que fue muerto por los balazos de los sirvientes del sistema injusto. Su nombre va a quedar para siempre en las calles santafecinas. Mientras sus asesinos acabaron ya en el séptimo infierno del olvido y la vergüenza.