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Trabajadores profesionales, técnicos y administrativos del Ministerio de Salud del GCABA

hola compañeros,
> enviamos adjunta la carta enviada a la legislatura para denunciar la situación del ministerio de salud del GCABA.
> agradeceremos su difusión a los medios apropiados (especialmente a contactos de los programas afectados)
> saludos
> Trabajadores del Ministerio de Salud del GCABA
> ____________ _________ _________ _________ _________ _________ _________ _________ _________
>
> Ciudad de Buenos Aires, 24 de noviembre de 2009
> A los legisladores de la Comisión de Salud de la Legislatura de la CABA
> Los empleados del Ministerio de Salud de la CABA (profesionales, técnicos y administrativos) queremos expresar nuestra preocupación e indignación por la situación de avasallamiento que vivimos desde la asunción de la actual gestión de gobierno.
> La implementació n en forma intempestiva e inconsulta de un sistema centralizado de compras, tercerizado en una empresa privada (vinculada a la familia del actual jefe de Gobierno) más los recortes presupuestarios, desencadenaron el desabastecimiento progresivo de insumos básicos en hospitales y centros de salud con profundo impacto en la salud de los sectores socialmente más vulnerables.
> Además de impactar en la salud de las personas, esta situación afectó dramáticamente el desempeño de los equipos de este ministerio al tener que destinar tiempo y esfuerzo de personal calificado exclusivamente al seguimiento de licitaciones de insumos para tratar de paliar la profundizació n del estado actual de desabastecimiento.
> En sintonía con esta política exclusiva, desde el inicio de la actual gestión fue desarticulada la red de atención primaria de la salud, lo que en teoría se basó en una estrategia superadora a través de las regiones sanitarias que en la práctica nunca funcionó, y que dejó sin interlocutores válidos en los niveles centrales a los centros de salud.
> Durante este año el ministro y su gabinete se mudaron a un nuevo edificio construido originalmente como sede del SAME, en la intersección de las calles Monasterio y Amancio Alcorta.
> Invitamos a los señores/as legisladores/ as a visitar dicho edificio para que puedan comprobar personalmente que se trata de un lugar muy bonito, moderno y ABSOLUTAMENTE INACCESIBLE PARA LAS PERSONAS, tanto para los empleados que allí trabajan como para los miembros de la comunidad que requieran los servicios de este ministerio.
> Para el traslado de los programas del Ministerio de Salud al nuevo edificio se está ejecutando una política arbitraria, desordenada y, por momentos, incomprensible, que pasamos a detallar.
> Varios directores de programa fueron intimados verbalmente a “buscarse un lugar”, como sea y donde sea, lo cual implica un desmembramiento institucional inaceptable. Además, estas acciones se realizaron en un marco intimidatorio y sin ningún respeto por nuestro trabajo, teniendo que padecer también la falta de mantenimiento del edificio (muchas veces sin agua, con baños rotos o ascensores sin funcionar) y sin soporte técnico. Nos preguntamos si seguirá en las mismas condiciones este edificio cuando vengan a instalarse otras personas.
> Según comentarios realizados al pasar por los mismos funcionarios, estas oficinas serían ocupadas por personal del Ministerio de Hacienda y del área administrativo- económica del propio Ministerio de Salud, dedicados exclusivamente a las cuestiones financieras de la salud. Es sumamente preocupante la hipertrofia del aparato burocrático-administ rativo en detrimento de los programas técnicos encargados de ejecutar las políticas públicas.
> Mientras que algunos de los programas más chicos y/o con menos circulación de gente fueron trasladados al edificio de Monasterio, otros fueron prácticamente desalojados del edificio de Carlos Pellegrini, y los equipos, obligados a peregrinar por los hospitales en busca de algún rincón donde ubicarse. El detalle del éxodo forzado es el que sigue:
> - Programas de Promoción y Protección y de Salud Comunitaria: fueron al Hospital Rivadavia
> - Programa de Nutrición: lo desalojaron al Hospital Elizalde sin consultarles a sus autoridades, por lo que tuvieron que instalarse transitoriamente en un bar de la zona.
> - Dirección de Capacitación y Desarrollo: su directora, junto con su secretaria y algunos integrantes del equipo se trasladaron al edificio de Monasterio, mientras que el resto del personal quedó librado a su suerte y boyando por distintos hospitales de la ciudad.
> - Programa de Adolescencia: Hospital Rivadavia
> - Salud Escolar: Hospital Álvarez
> - Coordinación de Conductas Adictivas: Centro 33
> - Discapacidad: desalojados del edificio de Medrano a la espera de un lugar en el centro 38, que funciona en la planta baja.
> Todavía queda sin trasladar:
> - el Programa de la Coordinación Sida que, por el momento, es “inubicable”, según la concepción burocrática de esta gestión, debido a que está formado por un equipo de más de 20 personas que trabajan articulando acciones con organizaciones de la sociedad civil y que tiene la responsabilidad de organizar la logística de distribución de medicamentos para 9.000 personas con VIH que se atienden en los hospitales de la ciudad. También se encarga de gestionar los trámites para los análisis de laboratorio de más de 14.000 personas que viven con el virus.
> - la Coordinación de Prensa y Comunicación Institucional, con destino incierto.
> Por todo lo expuesto, pedimos a la Comisión de Salud de la Legislatura que intervenga para revertir esta grave situación institucional que, además del desmantelamiento de un edificio público, implica la desarticulació n de todos los programas encargados de implementar políticas públicas de salud en la ciudad de Buenos Aires. Asimismo, como trabajadores de la salud exigimos se respete nuestro derecho a preservar las condiciones de trabajo para cumplir con nuestro deber de garantizar las prestaciones que las personas necesitan.
> Trabajadores profesionales, técnicos y administrativos del Ministerio de Salud del GCABA

Los arboles

Cuando los árboles se mueven

El aumento de la temperatura está obligando a los árboles de la Amazonía a migrar hacia un terreno cada vez más elevado. ¿Llegarán a tiempo o perecerán en el intento?

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"Carretera Interoceánica"

Cuando las tres brujas le vaticinaron que resultaría vencido sólo cuando se enfrentase con un hombre no nacido de mujer y cuando el bosque de Birnam comenzara a avanzar hacia su castillo, Macbeth respiró con alivio.

Semejantes profecías no podían sino augurar una victoria segura a este villano de William Shakespeare: nada más absurdo e inverosímil que un hijo no dado a luz por una mujer o que un bosque en movimiento.

Pero, independientemente de la suerte que corrió este personaje de la dramaturgia británica, la migración de los árboles no sólo es posible, sino que es precisamente lo que está ocurriendo en la actualidad, en uno de los bosques de mayor biodiversidad del planeta.

Los bosques que se extienden por las laderas de los Andes, en el sureste peruano, han iniciado una lenta pero ininterrumpida carrera cuesta arriba, para escapar a las cambiantes condiciones de su hábitat impuestas por el aumento de las temperaturas.

"El Amazonas se esta calentando rápidamente y para garantizar su supervivencia, los géneros han comenzado a migrar hacia arriba", le explicó a BBC Mundo el Profesor Yadvinder Malhi, Director del Centro de Bosques Tropicales de la Universidad de Oxford.

Laboratorio a cielo abierto

Esta necesidad de huir de un ecosistema cada vez más cálido es la que explica la presencia de árboles típicos del bosque tropical en áreas del bosque nublado.

Para estudiar el impacto del cambio climático en el sistema de bosques, Malhi y sus colegas establecieron una suerte de laboratorio transversal que se inicia en los bosques tropicales desde Puerto Maldonado en la Amazonía peruana, hasta los bosques nublados a una altitud de 3.450 metros, en los alrededores de la estación biológica de Wayqecha.

A lo largo de esta gradiente, los científicos establecieron ocho parcelas de una hectárea cuadrada, separadas por una altura de 250 metros, para observar los cambios.

"Hicimos una evaluación en 2003 y repetimos el censo de las parcelas en 2007. Los resultados indican que de los 115 géneros que se han encontrado en toda la elevación, unos 37 están migrando 3,78 metros por año", comenta Natividad Rauran Quisiyupanqui, una investigadora peruana que participa en el proyecto de Oxford.

Seguro, pero lento

La migración altitudinal parece ser la estrategia preferida de algunas plantas en esta región. "La Cyathea, que es un helecho arbóreo, es el género que mas ha migrado. Pero también lo han hecho otros como el Hedyosmum, Clethra, Clusia, Schefflera, Miconia y Virola", señala la experta.

El problema es que la velocidad del traslado no guarda relación con las necesidades que impone el aumento de la temperatura, que, según las predicciones más conservadoras podría subir en 2º centígrados en los próximos 100 años y entre 4° y 5° centígrados según otras corrientes.

Los árboles "están avanzando a un promedio de 25 metros por década. Es un gran paso, pero si lo que se busca es mantenerse al ritmo del cambio climático, la velocidad debería duplicarse", dice Malhi.

El riesgo es evidente: si no se "escapan" a tiempo, las posibilidades de supervivencia son mínimas, sino nulas.

Carrera de obstáculos

Por otra parte, la estrategia de migración no es igualmente eficaz para todos los géneros o especies.

"Depende -en algunos casos- de cómo éstas dispersan sus semillas", le dijo Malhi a BBC Mundo. "Las que son dispersadas por las aves o por la acción del viento pueden llegar lejos. En cambio, aquellas cuyas semillas son transportadas por animales -que pueden no estar presentes por diversos motivos- corren mayores riesgos".

Sin embargo, uno de los principales impedimentos es la actividad del hombre.

Para que las plantas puedan subir -e intentar de este modo asegurarse su supervivencia- es necesario facilitarles una vía de acceso, un corredor natural por el que puedan trasladarse hasta hallar un hábitat propicio.

Pero al pie de los Andes, precisamente entre el punto de partida y la meta de llegada "hay petróleo, biocombustibles, personas hambrientas en busca de tierras para cultivar... y también hombres ambiciosos que quieren llenarse de dinero con el oro depositado durante millones de años en lo sedimentos aluviales de la Amazonía", le dijo a BBC Mundo Timothy J. Killeen, autor de "A Perfect Storm in the Amazon Wilderness", un libro que explora los cambios que amenazan la biodiversidad en la región amazónica.

Esta riqueza por explorar ha impulsado un desarrollo sin control en medio de la selva y la construcción de la carretera Interoceánica, "que actúa de línea divisoria y elimina la posibilidad de establecer un corredor para salvar la biodiversidad amenazada", señaló Killeen.

Y es por esta razón, que el trabajo del equipo de Oxford no se limita a evaluar el impacto del cambio climático sobre el ecosistema amazónico y andino, sino que también contempla la posibilidad de intervenir para ayudar a los géneros en este proceso de migración.

Sin más allá

En la lucha por la supervivencia las plantas no sólo tienen que sortear esta carrera de obstáculos.

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"Bosque nublado, Perú"

Como le explicó la investigadora peruana Rauran Quisiyupanqui a BBC Mundo, la subida tiene un límite y ese límite es la puna, una ecorregión que comprende las alturas andinas por encima de los 3.800 metros sobre el nivel del mar y que, a pesar de ofrecer pocas ventajas para el desarrollo de la vida, es uno de los centros más antiguos de domesticación de animales y plantas.

"Si los géneros continúan trasladándose en altura llegarían a la puna. Entonces, habría que conservar ese ecosistema en su capacidad de poder brindar sustrato para que los bosques sigan avanzando".

"Y esto", admite la bióloga, "es una utopía, porque la puna es uno de los ecosistemas más utilizados por las poblaciones andinas".

Lo cierto, concluye Malhi, es que independientemente de la ayuda que se pueda brindar a las especies en su marcha, "las comunidades de plantas que conocemos hoy día ya no existirán en el futuro. Serán destruidas y veremos nuevas comunidades como resultado de la adaptación de cada especie".

Olla Popular de Almagro

En breve va el afiche
 
Olla sin paco o Paco cinar ideas o Paco rtarla
No te queremos paco
Porque nos vas dejando sin pibxs
sin nosotrxs
y nos necesitamos
 
Porque quienes te usan
pa controlarnos
también nos matan a los tiros
y a traición, si queremos zafar...
 
Porque esa efímera evasión
de la miseria y los malos tratos
solo provoca más miseria y malos tratos
 
Porque no sos una droga más
Pacontrolarnos estamos nosotrxs
y si no, que cunda el descontrol!!!
 
Pa compartir es esta olla,
que no calla su calle
 
Pa combatir a los asesinos
de uniforme
 
Pa contrarrestar
la falta de afecto
de la sociedad capitalista
 
Pa construir el mundo que queremos
Pa conocernos
Pa comer rico
 
Por y para todo eso, nos encontraremos el próximo viernes 25 de noviembre, a partir de las 19 horas. Para escuchar testimonios de familiares, reflexiones de pensadores (como Alfredo Grande, si puede venir), letras rapeadas del Parietti, canciones de Pepo y el Pelado, y mucho más, como siempre.
Videos - Música - Micrófono abierto - Artistas - Baile
Entrada Libre y Gratuita. Salida, la que inventemos
Olla Popular de Gallardo y Corrientes (al 4600),
Ciudad Reprimida de Buenos Aires    
 www.laollapopular.blogspot.com
Nos esperamos

 

Que no se abolle la olla
Que no se calle la calle

Las Corp y la naturaleza

Violando repetidamente a la Sra. Naturaleza

 

Se han publicado recientemente las estadísticas de la multinacional petrolera BP del año 2005, con los datos correspondientes al año 2004. 

El Protocolo de Kioto, que se firmó  en 1997 y entró en vigor en unos 141 países el 16 de febrero de 2005. Consiste en el compromiso de los países firmantes para lograr la reducción de las emisiones globales de los gases de efecto invernadero en 2010, en torno al 5% de los gases que se emitían en 1990. 

A día de hoy, en el año de gracia de 2005 y mirando hacia atrás sin ira, vemos la siguiente situación: 

Si ponemos el nivel 100 en 1990, vemos que en 1997, fecha en que se reconoció que emitir libremente gases a la atmósfera era una violación contra la naturaleza, la cosa era, a nivel mundial, la siguiente: 

Consumo de petróleo en 1997: 110

Consumo de gas en 1997: 113

Consumo de carbón en 1997: 104 

Claro, se podrá argumentar, “es que entonces no se sabía que violar a la Sra. Naturaleza era delito”. 

Pero veamos lo que pasó desde que se promulgó la ley (Protocolo) para prevenir la frecuencia del delito, contra la indefensa naturaleza: 

Consumo de petróleo en 2004: 123

Consumo de gas en 2004: 135

Consumo de carbón en 2004: 124 

Es decir, que los violadores siguieron actuando impunemente y con un frenesí implacable. Ustedes dirán, pero es que, claro, todavía la ley no había entrado en vigor. Se engañan. Parece que los violadores no tienen arreglo. Hacen propósito de enmienda, pero en cuanto vuelven a la calle, vuelven a violar repetidamente. Sin ir más lejos, el último año, la cosa ha sido la siguiente, a nivel mundial: 

Aumento del consumo de petróleo. Periodo 2003-2004: 3,4%

Aumento del consumo de gas. Periodo 2003-2004: 3,3%

Aumento del consumo de carbón. Periodo 2003-2004: 6,3% 

O sea, que los violadores no tienen remedio y siguen violando impunemente. Y ustedes dirán: pero hay que distinguir entre violadores malos y buenos. Sin ir más lejos, hay algunos, como los EE.UU., que no se han sometido a tratamiento de rehabilitación y a otros se les ha reconocido una cierta impotencia contaminante y se evitó obligarles a no violar, porque decían que ellos también tenían derecho a probar ese disfrute, que los demás ya habían ejercido. Y luego, hay otros buenos, como los europeos, que sí hacemos esfuerzos, por mejorar nuestra conducta. 

Pues lo siento, pero se vuelven a equivocar. Veamos los tristes datos estadísticos de esta actividad delictiva, que trae a la Sra. Naturaleza a mal traer, sin que nadie haga nada por evitarlo. 

Norteamérica, según BP, se portó de la siguiente forma:

(Sobre un nivel 100 de violaciones del aire que respirábamos en 1990) 

Petróleo. En 1997: 110. En 2004: 122. Aumento 2003-2004: 2,8%

Gas. En 1997: 119. En 2004: 121. Aumento 2003-2004: 0,1%

Carbón: En 1997: 112. En 2004: 118. Aumento 2003-2004: 0,3% 

Pero la Europa límpida que tanto presume, también se las trae. Si analizamos los datos de la Europa de los 15, que es la que ha contado y presumido más hasta que se ha hecho de los 25, y sigue sin saber qué hacer, su registro de violaciones de la Sra. Naturaleza va como sigue: 

Petróleo. En 1997: 108. En 2004: 111. Aumento 2003-2004: 0,32%

Gas. En 1997: 134. En 2004: 168. Aumento 2003-2004: 3,56%

Carbón: En 1997: 73. En 2004: 75. Aumento 2003-2004: -1,26% 

Es decir, que presumen de violar menos con carbón, pero violan infinitamente más con gas, que es como decir que han cambiado el vicio de violar a pelo, con el de violar con preservativo. Así de claro y de duro. Y lo peor es que amenazan con que si se les acaba el gas, volverán a lo que tengan, sea carbón o uranio, o lo que sea. 

Es decir, que los grande violadores del mundo, que contabilizan más de la mitad de las violaciones a la Sra. Naturaleza, siendo apenas el 8% de los violadores, encima van presumiendo de que hacen lo que pueden para no violarla mucho. Unos y otros se reúnen en Escocia en una cumbre de violadores (el punto G8, la llaman) y prometen a todos los demás que van a violar sólo el 95% de las veces que violaban en 1990, pero eso si, sin prisas. Y unos dan clase morales a los otros, mostrándoles lo bien que se lo montan con los preservativos de gas. 

Y luego vamos los demás y nos creemos que están haciendo un esfuerzo, mientras la Sra. Naturaleza agoniza, a la vista de todos, por violación repetida, con nocturnidad, alevosía, abuso de fuerza y demás  agravantes, entre los que está el no menos importante de algunos de “más vale eso que violar todavía más”. O el muy sabio y atinado de “Es que hay que ir poco a poco” o el muy científico de “es que no podemos dejar de violar de repente, porque los violadores entraríamos en colapso” 

Y mientras prometen dejar de violar, y siguen violando cada vez más, nadie habla de lo verdaderamente importante: que en vez de seguir un tratamiento para la castración o con bromuro, o tomar un equilibrado matrimonio con alguien, están tomando toneladas del excitante sexual más poderoso, el crecimiento infinito, y del afrodisíaco del consumo sin límites, mientras siguen mirando con ojos libidinosos a la misma Sra. Naturaleza, a la que parecen haber cogido gusto. 

Estos violadores, de verdad no tienen arreglo. Lo curioso es que no se están dando cuenta de que la Sra. Naturaleza es su propia madre. 

El modelo de Salia: desnutricion infantil y soja

DENUNCIA DE LOS MÉDICOS DEL CENTRO INFANTIL DE SALTA: LAS DIETAS NO TIENEN LAS CALORÍAS SUFICIENTES
“Los chicos se desnutren en el hospital”
“Lo que comen los internados no cubre ni la mitad de lo aconsejado para una nutrición normal”, advirtió una carta firmada por 50 profesionales. Las autoridades rechazaron la acusación y exigieron que las denuncias se hagan ante la Justicia.
http://criticadigital.com/impresa/index.php?secc=nota&nid=34349
Que los chicos lleguen desnutridos a un hospital para ser atendidos, es grave. Pero que se desnutran dentro del mismo hospital es mucho peor. “Lo que comen nuestros pacientes no cubre ni la mitad de los requerimientos calóricos y proteicos aconsejados para una nutrición normal”, dijeron los profesionales del Hospital Público Materno Infantil de Salta en una carta dirigida a la jefatura del servicio nutricional, fechada el 19 de noviembre, a la que accedió Crítica de la Argentina. Los médicos –en su mayoría pediatras y neonatólogos– reclaman que “se asegure el adecuado y suficiente alimento a través del aumento de las raciones diarias de todos los niños internados”.

La nota, que lleva la firma de unos cincuenta profesionales, sostiene que “es inconcebible que un hospital de esta envergadura no brinde y asegure el derecho básico a una buena alimentación para sus pacientes”. Para Cristina Nesrala, presidenta de la Asociación de Profesionales de la Salud de Salta (Apsades), “esta situación gravísima es consecuencia directa del gerenciamiento privado al que está sometido el sistema público”. En la provincia de Salta hay hospitales gerenciados por una fundación de origen catalán llamada Santa Tecla.

En junio pasado este diario informó sobre el cuadro de desnutrición que padece uno de cada tres niños salteños. Tres semanas después, se produjo el traslado compulsivo de ocho chicos en grave estado, que estaban internados en la sala de terapia del ya cerrado Hospital Niño Jesús de Praga hacia el Nuevo Hospital Materno. La doctora Gladys Pernas –jefa del Servicio de Recuperación Nutricional del viejo hospital– dijo en aquel momento que con el traspaso a manos de la gerenciadora “los chicos van a terminar internados en salas generales y nadie se va a ocupar de recuperarlos nutricionalmente”.

El cuadro actual coincide con aquel pronóstico. “La situación es muy grave, la gerenciadora privada tampoco les brinda la comida adecuada a las madres de los pacientitos ni un lugar cómodo para que se puedan quedar con sus hijos”, afirmó Nesrala. Por eso “chiquitos que ingresaron con patologías renales se han desnutrido debido a la mala alimentación, y esto termina perjudicándoles seriamente la salud”, completó.

“El jueves se cortó la luz y todo el servicio de neonatología se quedó sin respiradores, por lo cual hubo que bolsear durante más de media hora a los chiquitos para que no se murieran”, agregó la médica.

Al ser consultado sobre estas denuncias, el gerente del Hospital Materno Infantil, Javier Singla, aseguró que “acá se les está dando (a los chicos) más de lo que se les daba en el Hospital de Niños”. Sostuvo que sería necesario que los profesionales “hagan las denuncias en el juzgado”. Y dijo estar “harto” de que se hagan denuncias ante la prensa sin que se realicen las presentaciones judiciales “como corresponde”.

Como trasfondo de las denuncias formuladas en una asamblea de los trabajadores hospitalarios existe una situación laboral irregular que los profesionales vienen reclamando desde hace varios meses. El malestar guarda relación con la falta de pago de un plus sobre los salarios básicos, que había sido acordado entre el Ministerio de Salud y la gremial, pero que estaría condicionado a la firma de un acta con la que los profesionales no están de acuerdo.
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Luchas ecologicas

SE CONFORMÓ LA COORDINADORA
DE LUCHA ANTI- REPRESAS

La Coordinadora , compuesta por miembros de Argentina y Paraguay fue fundada en la Facultad de Humanidades y Ciencias Sociales de la Uiversidad Nacional de Misiones, provincia de Misiones, Argentina, en el marco de la Segunda Jornada de debate sobre la construcción de las represas Garabí y Corpus Christi sobre el Río Paraná y Uruguay respectivamente.
 
Las jornadas explayaron las brutales consecuencias ambientales de ese tipo de emprendimiento, con experiencias de víctimas de las represas, análisis
de expertos, estudiantes de diferentes carreras y grupos ecologistas.


Por la Liberación de nuestros ríos fue la consigna que reunió a vecinos, representantes de distintas organizaciones de Argentina y Paraguay, CTA, estudiantes y profesores.
 
RENACE celebra y acompaña la lucha de la nueva Coordinadora, y se compromete a dar difusión a sus investigaciones,  encuentros y conclusiones.
 
 
Contactos para notas:
Ing. Elba Stancich 0341 155035012  coordinacion@taller.org.ar
Rulo Beragnolo 03755684909  rulo@arnet.com.ar
 
 
www.renace.net

Las luchas en Bs As y la indiferencia de los gobernantes

Ciudad de Buenos Aires, 24 de noviembre de 2009
 
A los legisladores de la Comisión de Salud de la Legislatura de la CABA
 
Los empleados del Ministerio de Salud de la CABA (profesionales, técnicos y administrativos) queremos expresar nuestra preocupación e indignación por la situación de avasallamiento que vivimos desde la asunción de la actual gestión de gobierno.
La implementación en forma intempestiva e inconsulta de un sistema centralizado de compras, tercerizado en una empresa privada (vinculada a la familia del actual jefe de Gobierno) más los recortes presupuestarios, desencadenaron el desabastecimiento progresivo de insumos básicos en hospitales y centros de salud con profundo impacto en la salud de los sectores socialmente más vulnerables.
Además de impactar en la salud de las personas, esta situación afectó dramáticamente el desempeño de los equipos de este ministerio al tener que destinar tiempo y esfuerzo de personal calificado exclusivamente al seguimiento de licitaciones de insumos para tratar de paliar la profundización del estado actual de desabastecimiento.
En sintonía con esta política exclusiva, desde el inicio de la actual gestión fue desarticulada la red de atención primaria de la salud, lo que en teoría se basó en una estrategia superadora a través de las regiones sanitarias que en la práctica nunca funcionó, y que dejó sin interlocutores válidos en los niveles centrales a los centros de salud.
Durante este año el ministro y su gabinete se mudaron a un nuevo edificio construido originalmente como sede del SAME, en la intersección de las calles Monasterio y Amancio Alcorta.
Invitamos a los señores/as legisladores/as a visitar dicho edificio para que puedan comprobar personalmente que se trata de un lugar muy bonito, moderno y ABSOLUTAMENTE INACCESIBLE PARA LAS PERSONAS, tanto para los empleados que allí trabajan como para los miembros de la comunidad que requieran los servicios de este ministerio.
Para el traslado de los programas del Ministerio de Salud al nuevo edificio se está ejecutando una política arbitraria, desordenada y, por momentos, incomprensible, que pasamos a detallar.
Varios directores de programa fueron intimados verbalmente a “buscarse un lugar”, como sea y donde sea, lo cual implica un desmembramiento institucional inaceptable. Además, estas acciones se realizaron en un marco intimidatorio y sin ningún respeto por nuestro trabajo, teniendo que padecer también la falta de mantenimiento del edificio (muchas veces sin agua, con baños rotos o ascensores sin funcionar) y sin soporte técnico. Nos preguntamos si seguirá en las mismas condiciones este edificio cuando vengan a instalarse otras personas.
Según comentarios realizados al pasar por los mismos funcionarios, estas oficinas serían ocupadas por personal del Ministerio de Hacienda y del área administrativo-económica del propio Ministerio de Salud, dedicados exclusivamente a las cuestiones financieras de la salud. Es sumamente preocupante la hipertrofia del aparato burocrático-administrativo en detrimento de los programas técnicos encargados de ejecutar las políticas públicas.
Mientras que algunos de los programas más chicos y/o con menos circulación de gente fueron trasladados al edificio de Monasterio, otros fueron prácticamente desalojados del edificio de Carlos Pellegrini, y los equipos, obligados a peregrinar por los hospitales en busca de algún rincón donde ubicarse. El detalle del éxodo forzado es el que sigue:
- Programas de Promoción y Protección y de Salud Comunitaria: fueron al Hospital Rivadavia
- Programa de Nutrición: lo desalojaron al Hospital Elizalde sin consultarles a sus autoridades, por lo que tuvieron que instalarse transitoriamente en un bar de la zona.
- Dirección de Capacitación y Desarrollo: su directora, junto con su secretaria y algunos integrantes del equipo se trasladaron al edificio de Monasterio, mientras que el resto del personal quedó librado a su suerte y boyando por distintos hospitales de la ciudad.
- Programa de Adolescencia: Hospital Rivadavia
- Salud Escolar: Hospital Álvarez
- Coordinación de Conductas Adictivas: Centro 33
- Discapacidad: desalojados del edificio de Medrano a la espera de un lugar en el centro 38, que funciona en la planta baja.
Todavía queda sin trasladar:
- el Programa de la Coordinación Sida que, por el momento, es “inubicable”, según la concepción burocrática de esta gestión, debido a que está formado por un equipo de más de 20 personas que trabajan articulando acciones con organizaciones de la sociedad civil y que tiene la responsabilidad de organizar la logística de distribución de medicamentos para 9.000 personas con VIH que se atienden en los hospitales de la ciudad. También se encarga de gestionar los trámites para los análisis de laboratorio de más de 14.000 personas que viven con el virus.
- la Coordinación de Prensa y Comunicación Institucional, con destino incierto.
 
Por todo lo expuesto, pedimos a la Comisión de Salud de la Legislatura que intervenga para revertir esta grave situación institucional que, además del desmantelamiento de un edificio público, implica la desarticulación de todos los programas encargados de implementar políticas públicas de salud en la ciudad de Buenos Aires. Asimismo, como trabajadores de la salud exigimos se respete nuestro derecho a preservar las condiciones de trabajo para cumplir con nuestro deber de garantizar las prestaciones que las personas necesitan.
 
 
Trabajadores profesionales, técnicos y administrativos del Ministerio de Salud del GCABA

Monsanto y el monopolio de la alimentacion

           El genocidio de los transgénicos

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Cuando el Príncipe Carlos afirmó  que miles de campesinos de la India estaban suicidándose tras utilizar cultivos OGM [transgénicos], fue tachado de alarmista. En realidad, como este escalofriante informe revela, es aún pero de lo que él temía.  
 
Los niños estaban inconsolables. Mudos de miedo y luchando por contener las lágrimas, se acurrucaban junto a su madre mientras amigos y vecinos preparaban el cuerpo de su padre para la cremación sobre una ardiente hoguera levantada sobre los agrietados y estériles campos cercanos a su casa. 
 
Mientras las llamas consumían el cadáver, Ganjanan, de doce años, y Kalpana, de catorce, se enfrentaban a un futuro sombrío. Aunque Shankara Mandaukar había confiado en que su hijo y su hija tendrían una vida mejor bajo el boom económico de la India, se tienen que enfrentar ahora a un trabajo de esclavos por unos cuantos peniques al día. Sin tierra y sin hogar, se hundirán en lo más hondo. 
 
Shankara, campesino respetado, marido y padre cariñoso, había puesto fin a su propia vida. Menos de veinticuatro horas antes se había bebido una taza de insecticida químico al tener que enfrentarse a la pérdida de sus tierras a causa de las deudas. Se desesperó al no poder devolver una deuda equivalente a las ganancias de dos años. No pudo encontrar solución. 
 
Aún había huellas en la tierra por donde se había retorcido en su agonía. Otros campesinos le miraron –sabían por experiencia que no tenía sentido intervenir- cuando se dobló sobre la tierra, gritando de dolor y vomitando. 
 
Gimiendo, se arrastró hasta un banco situado en el exterior de su sencillo hogar, situado a unas 100 millas de Napgur en la India Central. Una hora después, ya no se oía ruido alguno. Había dejado de respirar. A las cinco de la tarde de un domingo, la vida de Shankara Mandaukar se apagó. 
 
Cuando los vecinos se reunieron para rezar alrededor de la casa familiar, Nirmala Mandaukar, de 50 años, les contó cómo volvió a todo correr de los campos para encontrar muerto a su marido. “Era un hombre afable y cariñoso”, dijo llorando suavemente. “Pero ya no podía más. La angustia mental era demasiado grande. Lo hemos perdido todo”. 
 
La cosecha de Shankara fracasó durante dos años seguidos. Desde luego, el hambre y la pestilencia forman parte de la antigua historia de la India. 
 
Pero la culpa de ha muerte de este respetado campesino la tiene algo más moderno y siniestro: los cultivos genéticamente modificados (GM). 
 
A Shankara, como a millones de campesinos indios, le habían prometido anteriormente insólitas cosechas e ingresos si dejaba de cultivar con las semillas tradicionales y en su lugar plantaba semillas GM. Pero las cosechas fueron un fracaso, y no le quedaron más que fuertes deudas y ningún ingreso. 
 
Por eso Shankara se convirtió en uno de los 125.000 campesinos que se estima se han quitado la vida como consecuencia de la despiadada campaña que ha convertido a la India en un campo de pruebas de los cultivos genéticamente modificados. 
 
La crisis, denominada por los activistas el “Genocidio del GM”, se puso recientemente de relieve cuando el Príncipe Carlos afirmó que la cuestión del GM se había convertido en una “cuestión moral global” y que ya era hora de poner fin a su imparable marcha. 
 
Hablando a través de vídeo-conferencia en la capital india, Delhi, enfureció a los dirigentes de las compañías dedicadas a las biotecnologías y a algunos políticos al condenar “la tasa verdaderamente atroz y trágica de suicidios de pequeños campesinos en la India, producto… del fracaso de muchas de las variedades de cultivos GM”. 
 
Poderosos grupos de presión GM y prominentes políticos se han alineado contra el Príncipe, afirmando que las cosechas genéticamente modificadas han transformado la agricultura de la India, proporcionando mayores cosechas que nunca. 
 
El resto del mundo, insisten, abrazará ese “futuro” imitándoles. 
 
Entonces, ¿quién dice la verdad? Para averiguarlo, viajé al “cinturón del suicidio” en el estado de Maharashtra. 
 
Lo que me encontré fue tremendamente inquietante, con graves implicaciones para los países, incluido el Reino Unido, que hacen preciso debatir si al permitirse la plantación de semillas manipuladas por los científicos no se están violentando las leyes de la naturaleza. 
 
Las cifras oficiales del Ministerio indio de Agricultura confirman efectivamente que, conformando una crisis humanitaria inmensa, más de 1.000 campesinos se quitan aquí la vida cada mes. 
 
Gente sencilla, rural, que se está quitando la vida agonizando lentamente. La mayoría ingieren un insecticida, una cara sustancia que les prometieron no necesitarían cuando les coaccionaron para plantar los caros cultivos GM. Al parecer, muchos están masivamente endeudados con los prestamistas locales, habiéndose endeudado hasta las cejas para poder comprar esas semillas GM. 
 
Los expertos que están a favor de los GM afirman que es la pobreza rural, el alcoholismo, las sequías y las “preocupaciones agrícolas” las razones de esa horrorosa cantidad de víctimas. 
 
Pero como descubrí durante un viaje de cuatro días a través del epicentro del desastre, esa no es toda la historia. 
 
 
En un pueblecito que visité, 18 campesinos se habían suicidado después de que se los tragaran las deudas de los GM. En algunos casos, las mujeres se habían hecho cargo de las granjas de sus maridos muertos, sólo para acabar matándose ellas también. 
 
Latta Armes, de 38 años, bebió insecticida cuando sus cosechas fracasaron, dos años después de que su marido desapareciera cuando las deudas GM le desbordaron. 
 
Dejó a un hijo de diez años, Rashan, al cuidado de familiares. “Llora cuando piensa en su madre”, dijo la tía de la fallecida, completamente desmoralizada, sentada a la sombra cerca de los campos. 
 
Pueblo tras pueblo, las familias cuentan cómo han ido endeudándose después de que les convencieran de comprar semillas GM en vez de las tradicionales semillas del algodón. 
 
La diferencia de precio es escandalosa: 10 libras [*] por 100 gramos de semillas GM, comparado con lo que cuestan las semillas tradicionales: menos de 10 libras por mil veces la cantidad anterior. 
 
Pero los vendedores de los GM y los funcionarios del gobierno habían prometido a los campesinos que esas eran unas “semillas mágicas”, que producían mejores cosechas libres de parásitos e insectos. 
 
En efecto, en aras a promocionar el consumo de semillas GM, en muchos bancos de semillas del gobierno se prohibió la venta de las variedades tradicionales. El gobierno indio, desesperado por escapar a la devastadora pobreza de los años posteriores a la independencia, estuvo de acuerdo en permitir que los gigantes de las nuevas biotecnologías, como el líder del mercado estadounidense Monsanto, vendieran sus nuevas creaciones en semillas. 
 
A cambio de permitir que las compañías occidentales accedieran al segundo país más poblado del mundo, con más de 1.000 millones de personas, el Fondo Monetario Internacional concedió préstamos a la India en las décadas de los ochenta y los noventa, ayudando así a lanzar una revolución económica. 
 
Pero mientras ciudades como Mumbai y Delhi han avanzado mucho, las vidas de los campesinos han retrocedido hasta la Edad Media. 
 
Aunque las zonas de la India en las que se han plantado semillas GM se han duplicado en dos años –hasta alcanzar los 17 millones de acres [**]-, muchos granjeros han pagado un precio terrible.  
 
Lejos de ser unas “semillas mágicas”, las variedades de plantas de algodón GM a prueba de pestes han sido desvastadas por unos gusanos que atacan los capullos y que son un parásito voraz. 
 
Tampoco les dijeron a los campesinos que esas semillas requerirían el doble de riego. Y esto ha acabado siendo una cuestión de vida o muerte. 
 
A causa de la sequía sufrida durante los últimos dos años, muchos cultivos GM se atrofiaron y murieron, dejando a los campesinos con deudas agobiantes y sin medio alguno para poder pagarlas. 
 
Al haber pedido préstamos a los prestamistas tradicionales a intereses abusivos, cientos de miles de pequeños granjeros se han tenido que enfrentar a la pérdida de su tierra al fracasar las caras semillas, mientras que los que aún podían luchar se enfrentaron a una nueva crisis. 
 
En el pasado, cuando las cosechas fracasaban, los campesinos podían aún salvar las semillas y volverlas a plantar al año siguiente. Pero con las semillas GM no se puede hacer eso. Y se debe a que las semillas GM contienen la denominada “tecnología de exterminio”, lo que significa que han sido genéticamente modificadas para que las cosechas resultantes no produzcan semillas aprovechables. 
 
Como consecuencia, los campesinos tienen que comprar nuevas semillas cada año a los mismos prohibitivos precios. Para muchos, eso significa la diferencia entre la vida y la muerte. 
 
Tomemos el caso de Suresh Bhalasa, otro campesino que fue incinerado esta semana, dejando viuda y dos niños. Al caer la noche, una vez terminada la ceremonia y mientras los vecinos salían fuera de sus casas a la par que las vacas sagradas regresaban de los campos, su familia no dudaba de que sus problemas se originaron en el momento en que se les animó a comprar Algodón BT, una planta genéticamente modificada creado por Monsanto. 
 
“Ahora estamos arruinados”, dijo la viuda del muerto, de 38 años. “Compramos 100 gramos de semillas de Algodón BT. Nuestra cosecha fracasó dos veces. Mi marido se deprimió mucho. Se fue al campo, se tumbó entre el algodón y tragó insecticida”. 
 
Los habitantes del pueblo le colocaron en un rickshaw y le llevaron al hospital por caminos de cabras. “Gritaba que había tomado el insecticida y que lo sentía mucho”, dijo, mientras su familia y vecinos acudían a su hogar a expresarle su solidaridad. “Cuando llegaron al hospital ya estaba muerto”.  
 
Al preguntarles si el muerto era un “borracho” o sufría otros “problemas sociales”, como alegan los funcionarios partidarios de los GM, el tranquilo y digno grupo de campesinos estalló colérico: “¡No! ¡No!”, exclamó uno de los hermanos del muerto. “Suresh era un buen hombre. Enviaba a sus niños al colegio y pagaba sus impuestos”. 
 
“Se vio asfixiado por esas semillas mágicas. Nos venden las semillas diciendo que no necesitarán pesticidas caros pero sí los necesitan. Tenemos que comprar las mismas semillas a la misma compañía cada año. Nos están matando. Por favor, cuéntele al mundo lo que está pasando aquí”. 
 
Monsanto ha admitido que la deuda desorbitada había sido un “factor en la tragedia”. Pero, al señalar que la producción se había duplicado en los últimos siete años, un portavoz añadió que había otras razones para la reciente crisis, tales como las “lluvias intempestivas” o la sequía, añadiendo que los suicidas siempre habían formado parte de la vida rural india. 
 
Los funcionarios declaran también que las encuestas dicen que la mayoría de los campesinos indios quieren semillas GM, sin duda animados por las agresivas campañas de marketing. 
 
Durante el curso de mis averiguaciones en Maharastra, me encontré con tres investigadores “independientes” rastreando los pueblos para informarse sobre los suicidios. Insistieron en que las semillas GM eran sólo un 50% más caras, para terminar admitiendo que la diferencia era de 1.000%. 
 
(Un portavoz de Monsanto insistió después en que sus semillas “sólo cuestan el doble” del precio de las semillas “oficiales” que no son GM, pero admitió que la diferencia podía ser inmensa si las tradicionales y más baratas semillas eran vendidas por comerciantes “sin escrúpulos”, que a menudo también venden “falsas” semillas GM, propensas a las plagas). 
 
Ante los rumores de inminentes indemnizaciones del gobierno para detener la oleada de muertes, muchos campesinos dijeron que estaban desesperados por conseguir cualquier ayuda. “Queremos superar nuestros problemas”, dijo uno. “Sólo queremos que nos ayuden para que se acabe esta cadena de muertes”. 
 
 
El Príncipe Charles está tan consternado por la grave situación de los suicidios de los campesinos que está montando una entidad de beneficencia, la Fundación Bhumi Vardaan, para ayudar a los afectados y promover los cultivos orgánicos indios en lugar de los GM. 
 
Los campesinos de la India están también empezando a contraatacar. Además de tomar como rehenes a los distribuidores de semillas GM y de organizar protestas masivas, el gobierno de uno de los estados está emprendiendo acciones legales contra Monsanto por los costes desorbitados de las semillas GM. 
 
Todo eso llega tarde ya para Shankara Mandaukar, quien tenía unas 80.000 rupias (alrededor de 1.000 libras) de deudas cuando se quitó la vida. “Le dije que podríamos sobrevivir”, dijo su viuda, con sus niños junto a ella mientras la oscuridad lo invadía todo. “Le dije que podríamos encontrar una salida. Me contestó que prefería morir”. 
 
Pero la deuda no murió con la muerte de su marido: a menos que pueda encontrar una forma para devolverla, no podrá permitirse llevar a sus niños a la escuela. Perderán sus tierras, teniendo que unirse a las hordas que mendigan por miles a los lados de la carretera por todo este inmenso y caótico país. 
 
Precisamente lo más cruel de todo es que son los jóvenes los que más sufren por el “Genocidio GM”, la misma generación que se suponía iba a salir de una vida de dureza y miseria gracias a esas “semillas mágicas”. 
 
Aquí, en el cinturón suicida de la India, el coste del futuro genéticamente modificado es homicidamente alto.