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IGUALDAD YA con la colaboración del Departamento Académico de Investigación y Docencia de la Comunidad Homosexual Argentina.

ACTUALIZACIÓN: IRÁN

Igualdad Ya da la bienvenida a la noticia de la liberación de la cárcel de Kobra Najjar. Kobra es una mujer iraní que fue sentenciada a morir lapidada por haber cometido adulterio —un juicio basado en las actividades de prostitución que su esposo abusivo la obligaba a realizar a fin de mantener su adicción a la heroína. Agradecemos a todos nuestros miembros que abogaron por su puesta en libertad y contra su ejecución por lapidación. Pronto se publicará una actualización a la campaña.

ALERTA DE RESPUESTA INMEDIATA: IRÁN

Presión fundamentalista en la provincia de la frontera noreste de Pakistán ha llevado a la violencia y la discriminación alarmantes contra niñas y mujeres
Igualdad ya pide al gobierno de Pakistán que proteja a las niñas y garantice sus derechos a la educación

El gobierno iraní ha conmutado la ejecución de Kobra Najjar, una mujer iraní sentenciada a morir lapidada por haber cometido adulterio—un juicio basado en las actividades de prostitución que su marido abusivo la obligaba a realizar a fin de mantener su adicción a la heroína. Kobra solicitó clemencia al Presidente de la Magistratura, Ayatollah Shahroudi, luego de que su solicitud de amnistía fuera rechazada tres veces por la Comisión de Amnistía Iraní. Ayatollah Shahroudi ordenó recientemente que la sentencia de lapidación sea sustituida por 100 latigazos.

Kobra ya ha cumplido ocho años de prisión como cómplice del asesinato de su marido, quien fue asesinado por un cliente simpatizante de Kobra, además de otros tres años en espera de su ejecución. Mientras en la cárcel, Kobra sufrió recientemente un ataque de apoplejía, por lo que ha debido pasar sus días en condiciones muy difíciles. Someterla a los latigazos no sólo viola el Pacto Internacional de Derechos Civiles y Políticos (ICCPR), del cual Irán es parte, el que prohíbe claramente la tortura y cualquier tratamiento y castigo cruel, inhumano o degradante, sino que también podría provocarle serios daños y representar un posible peligro para la vida.

Los informes periodísticos en Irán también han indicado que dos hermanas, Zohreh y Azar Kabiri, quienes habían sido azotadas previamente por haber cometido adulterio, y posteriormente juzgadas de nuevo y sentenciadas a lapidación, lograron que dichas sentencias fueran anuladas debido a que la evidencia era insuficiente y serán prontamente liberadas. (Por favor, haga clic en el siguiente enlace para ver la acción de Igualdad Ya solicitando la libertad de Zohreh y Azar). http://equalitynow.org/spanish/pressroom/rapid_response_alert/rra_iran_sp.html

Por favor, contacte inmediatamente al Presidente de la Magistratura de Irán, Ayatollah Shahroudi* dando la bienvenida a la próxima liberación de Zohreh y Azar Kabiri e instándole a conmutar la sentencia de flagelación de Kobra, asimismo, haga un llamado por su inmediata e incondicional liberación de la prisión. Solicítele que haga todo lo posible para poner fin de una vez por todas al cruel castigo de lapidación.

*Los datos de contacto abajo indicados funcionaron cuando anteriormente se probaron, pero es posible que se tropiece con problemas de entrega, así que se debería seguir intentando enviar el mensaje. ¡Gracias por tomar medidas!

His Excellency Ayatollah Mahmoud Hashemi Shahroudi
Head of the Judiciary
c/o Ministry of Justice
Park-e Shahr
Teheran
República Islámica de Irán
Correo electrónico: iripr@iranjudiciary.org, irjpr@iranjudiciary.com y info@dadgostary-tehran.ir
Teléfono: +98 21 22741002, +98 21 22741003, +98 21 22741004, +98 21 22741005

Póngase en contacto también con la embajada iraní en su país. En el siguiente enlace es posible encontrar los datos de contacto: http://embassy-finder.com/es/iran_embassies

En los Estados Unidos, por favor contacte a:

Interests Section of the Islamic Republic of Iran
(Housed in the Embassy of Pakistan)
2209 Wisconsin Avenue, NW
Washington, DC 20007
Teléfono: (202) 9..., (202) 9..., (202) 965-4993, (202) 965-4994, (202) 965-4999
Fax: (202) 965-1073
Correo electrónico: requests@daftar.org

En el Reino Unido, por favor contacte a:

Embassy of the Islamic Republic of Iran
16 Prince's Gate
London SW7 1PT
Teléfono: 0207 225 3000
Fax: 0207 589 4440
Correo electrónico: info@iran-embassy.org.uk

Por favor, mantenga informada a Igualdad Ya acerca de sus esfuerzos y envíe copias de cualquier respuesta a: info@equalitynow.org.

Las mujeres y niñas en todo el mundo necesitan su ayuda.
APOYE A IGUALDAD YA

Nueva York   Nairobi   Londres
Lic.Jorge Horacio Raíces Montero
Psicólogo Clínico
infopsicologia@ciudad.com.ar
http://ar.groups.yahoo.com/group/Raices_Montero
www.varonesporlaequidad.blogspot.com
 
Coordinador Departamento Académico de Docencia e Investigación
CHA
www.cha.org.ar
informacion@cha.org.ar
 
Miembro Consultor de OII
Organización Internacional Intersexuales
www.intersexualite.org
http://mx.groups.yahoo.com/group/Intersexuales/
http://oii-argentina.blogspot.com/
http://ar.groups.yahoo.com/group/OII-CHA-ARGENTINA/
http://actualidadesintersexuales.blogspot.com/
 

http://ar.groups.yahoo.com/group/Area_Salud_Mental
http://www.egrupos.net/grupo/salud_mental
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http://ar.groups.yahoo.com/group/GrupoDeLosLunes
http://www.egrupos.net/grupo/gltttbi
http://www.egrupos.net/grupo/seminarios_a_distancia

Amenazan a estudiantes por solidaridad con trabajadores

ompañeros/as por favor todos aquellos que quieran firmar manden su firma a la direccion que esta mas abajo, "Nombre, Lugar, DNI, Ocupacion"
 
 
Comunicado de miembros de la comunidad universitaria, el movimiento estudiantil, los derechos humanos y las organizaciones sociales, políticas y sindicales.

 
Quieren sancionar a los estudiantes que repudiaron los despidos en Terrabusi
 
La pasada semana, la embajadora norteamericana fue invitada a disertar en la Facultad de Medicina de la UNCuyo. Esta visita fue repudiada por estudiantes de la universidad que cantaron y denunciaron -sin ningún tipo de agresión física a los presentes, ni daños al edificio de la universidad- el rol de la diplomacia norteamericana en la represión del reclamo de Kraft (ex Terrabusi) y el sangriento golpe de estado en Honduras.
 
La diplomática Vilma Socorro Martínez llegó a la Argentina cuando la empresa estadounidense Kraft foods había provocado el inicio de un conflicto con despidos masivos y persecución gremial a los representantes sindicales. Por entonces “la Embajada admitió haber mantenido contactos con las autoridades para lograr ‘una solución duradera’. Y en un párrafo que aún en el fino lenguaje diplomático sonó a llamada de atención, aseguró que seguía los hechos de la ex Terrabusi ‘en línea con nuestro deseo de promover las inversiones’ estadounidenses en el país, que ‘proporcionan buenos puestos de trabajo a 155 mil argentinos’" (Clarín 29/09/09).  Es de
público conocimiento que dichas tratativas concluyeron en una de las represiones más feroces de los últimos años. Ahora la Cámara de Comercio de los Estados Unidos en Argentina (AmCham) acaba de lanzar una nueva amenaza: “Esperamos que los hechos acontecidos (en Kraft) no se repitan”, ya que los reclamos de los trabajadores están  “minando las bases para la concreción de futuras inversiones nacionales e internacionales, indispensables para la República Argentina ” (Clarín 20/10/09)
 
La agresividad militar del imperialismo norteamericano ha perpetrado, sólo en la última década, guerras criminales en Irak y Afganistán, incontables intervenciones, bloqueos militares y comerciales, utilizando los métodos de Abu Ghraib y Guantánamo. Y hoy puede verse en el sostén militar, político y financiero de los golpistas de Honduras y la instalación de nuevas bases militares en Latinoamérica. A esto ha correspondido un repudio generalizado a nivel mundial, y múltiples manifestaciones de protesta en la juventud, por lo que resulta increíble tachar de “intolerantes” a quienes denuncian estos crímenes.
 
Por ello rechazamos enérgicamente cualquier tipo de persecución como la “identificació n” (policial y/o institucional) de los que participan de una protesta social, método propio de las dictaduras militares, y la aplicación de cualquier tipo de sanción sobre los jóvenes que repudiaron la presencia de la diplomática.
 
Primeras firmas:
Osvaldo Bayer DNI 4.032.217       
Vicente Zito Lema DNI 4316.896 
Federación Universitaria de La Plata, CENTROS DE ESTUDIANTES DE BELLAS ARTES, PERIODISMO Y COMUNICACION SOCIAL, Y TRABAJO SOCIAL DE LA UNLP ; Centro de Estudiantes del ISP n°3 - Villa Constitución, Pcia. de Santa Fe; Centro de Estudiantes de la Escuela de Arte nº 501 - San Nicolás; Marcelo Langieri (Secretario Académico de la carrera de Sociología de la UBA ); DI MILIA NÉSTOR, Secretario Adjunto de Además; Alejandro Escobar, Mendoza DNI 31.084.015 (Coordinador de la carrera de Sociología UNCuyo); Colectivo La
Hidra de Mil Cabezas, Mendoza; Horacio Silva, Buenos Aires, DNI 13.531.741 (Historiador) ; Juan Carlos Pumilla, Santa Rosa, La Pampa DNI : 5.267.329; Federico Mare, Mendoza, DNI 25.789.013 (Historiador) , Silvia Sassola, Mendoza, DNI 14.89.949 (periodista) ; Gabriela Maturano, Mendoza, DNI 21.369.470 (Radio UNCuyo); Nora Bruccoleri, Mendoza, DNI 12.841.619 (Poeta y Docente), Camilo Jimenez, Mendoza, DNI 93.917.148 (Musico),Inés Suban 11015308 delegada SB14 y congresal por Suteba San Martín, siguen las firmas….
 
ENVIANOS TU FIRMA A ESTA DECLARACIÓN A: 
estudiantes_ unc@yahoo. com

La trama político-sindical de los negocios farmacéuticos de Forza. (Por Daniel Santoro)

La trama político-sindical de los negocios farmacéuticos de Forza. (Por Daniel Santoro) Resumen de la Nota. El empresario vendió remedios por seis millones de pesos al Hospital Francés. Desde el menemismo, Sebastián Forza tenía tejida una amplia red de negocios con políticos y sindicalistas que mantuvo lubricada hasta su asesinato. Además de haber participado de dudosas licitaciones para la venta de medicamentos al PAMI durante el gobierno de Carlos Menem, Forza vendió en el 2006 remedios por "unos 6 millones de pesos al Hospital Francés", afirmó una alta fuente del Gobierno consultada por Clarín. La fuente precisó que antes de que el ex presidente Néstor Kirchner interveniera el Francés, Forza, a través de su empresa Bairesmed, "entregó medicamentos por 1,7 millones de pesos" a la fundación que manejaba el hospital. Después, durante la intervención de José Luis Salvatierra -un abogado de confianza del superintendente del Servicio de Salud, Héctor Capaccioli-, el Francés "compró remedios por casi 4 millones de pesos". En noviembre de 2006, la entonces titular del PAMI, Graciela Ocaña, asumió la intervención del Francés, tras la escandalosa pelea entre la comisión gremial interna y un grupo de militantes kirchneristas liderados por Sergio "Tuto" Muhamad. Después de ese momento hasta la fecha, las compras del hospital a Forza "fueron de unos 500 mil pesos", agregó la fuente. Consultado por Clarín, Salvatierra negó haber hecho compras a Bairesmed y amenazó con iniciar un juicio por calumnias e injurias a este diario. Salvatierra, que no quiso hacer más comentarios, está procesado como supuesto instigador de los incidentes encabezados por "Tuto" Muhamad. La información de las compras a la firma del asesinado empresario surge también de decenas de órdenes de compra, recibos y órdenes de pago a los que accedió Clarín (ver facsímil) en fuentes vinculadas al Hospital Francés. También hay recibos de compras, por montos menores, a la Droguería Unifarma del socio de Forza, el suicidado empresario Ariel Vilán. Ninguna de las fuentes vinculó estas ventas con el asesinato de los tres jóvenes empresarios, pero sí al submundo de la política y el sindicalismo. Como otro ejemplo de esos vínculos, el interventor nombrado por Ocaña, Carlos Castrillón denunció ante el juez federal Daniel Rafecas un convenio de prestación de servicios médicos que su antecesor había firmado con la empresa National Advisors. Castrillón sostuvo que la contratación fue "innecesaria y sobreabundante" ya que los servicios los podía dar el propio personal médico del Francés. Salvatierra negó también haber cometido irregularidades en este caso. Por otra parte, Castrillón también hizo suya una denuncia contra la droguería San Javier por haber intentado supuestamente cobrar a los socios del Francés medicamentos entregados en forma gratuita por el Estado. Además, San Javier "tuvo vínculos comerciales con Forza",según una alta fuente del Gobierno. Y en los noventa San Javier habría hecho negocios con el ex gerenciador del PAMI Rubén Romano, el hombre que pasó de ordenanza de Encotel a millonario durante el menemismo. Ocaña, antes de asumir el Ministerio de Salud y desde la dirección del PAMI, denunció a Romano ante la Justicia en varias causas, luego de relacionarlo con el dirigente gastronómico Luis Barrionuevo. También pidió que la Justicia investigue el origen de 10 millones de euros que Romano tiene depositados supuestamente en Suiza y en paraísos fiscales. Ocaña también supone que Romano tuvo negocios con Forza. Es que en el PAMI Romalá, Bairesmed y Droguería Unifarma del suicidado Ariel Vilán aparecían sugestivamente juntas en las licitaciones. Las relaciones comerciales de Vilán iban más allá de Forza. En la Inspección General de Justicia aparece como director de una extraña firma exportadora: Netrix. Clarín (P 58)
También negociaba con los gremios. Sebastián Forza tenía un modus operandi para hacer negocios con los sindicatos: firmaba con las obras sociales un acuerdo de cesión de los pagos de la Administración de Programas Especiales (APE) por planes de medicamentos contra el sida y otras enfermedades complejas a favor de su empresa Seacamp. En otras palabras, se comprometía a suministrarles los medicamentos a cambio de los futuros pagos de la APE, que depende del superintendente de los Servicios de Salud, Héctor Capaccioli, y maneja $ 350 millones por año. Históricamente, algunas obras sociales, además de dar medicina gratuita a los trabajadores, han sido una "caja" de los sindicalistas para hacer política o negocios. En principio, el negocio era conseguir los costosos medicamentos contra el sida, el cáncer y otros a precios bajos y luego cobrar a precios más altos según el vademécum de la APE. Otra maniobra era directamente falsear entregas. En febrero del año pasado, por ejemplo, Forza firmó un acta con la Obra Social Mutual del Personal del Agua y la Energía de Mendoza, revelaron fuentes oficiales a Clarín. Luego con esa acta se presentaba ante la ventanilla de la APE y cobraba los pagos que le correspondían a la obra social. Clarín (P 58)

CEMIDA

COMMEMORACION  DE  LOS  25  AÑOS DEL  CEMIDA
 
INVITAMOS  A  TODOS  NUESTROS  AMIGOS  Y  AL  PUBLICO  EN GENERAL, AL ACTO RECORDATORIO DE NUESTRA CREACIÓN, QUE SE EFECTUARÁ EL DÍA 4 DE NOVIEMBRE DE 2009 EN LA SALA RAÚL GONZALEZ TUÑÓN   DEL CENTRO CULTURAL DE LA COOPERACIÓN,  CORRIENTES  1543,    BUENOS  AIRES,  A LAS 1900 HORAS
HARAN USO DE LA PALABRA (POR ORDEN ALFABÉTICO): OSVALDO BAYER,  NORA  CORTIÑAS,  ROGELIO  GARCÍA  LUPPO,  MIRTA MÁNTARAS Y  ADOLFO  PEREZ  ESQUIVEL.


A    LOS     25   AÑOS   DEL  CEMIDA
 
NUESTRA  HISTORIA
 
En  1984,  un  grupo  de  militares  retirados,  hastiados  de  golpes  de  estado  y  sistemas  dictatoriales,  avergonzados  de  la  impunidad  de  algunos  delincuentes  que  con  su  accionar  pretendieron  mimetizarse  con  las  instituciones  que  su  conducta  había  deshonrado,  decidimos  formar  el  Centro  de  Militares  para  la  Democracia  Argentina  (CEMIDA)  con  los  siguientes  objetivos:
 
1.-  Apoyar,  fortalecer  y  propiciar  la  continuación  del  esfuerzo  de  institucionalización en  la  República,  con  la  certeza  de  que  la  democracia  constituye  el  único  medio  para  lograr  la  profundización  de  la  liberación  argentina  y  latinoamericana.
 
2.-  Hacer  conocer  a  la  opinión   pública  y   en  particular  a  los  oficiales  de  las  Fuerzas  Armadas,  la  existencia  de  un  pensamiento  militar  genuinamente  constitucionalista  opuesto  a  toda  manifestación  militar  que  exceda  los  límites  de  lo  legal,  lo  moral  y  lo  ético;  según  las  más  puras  tradiciones  sanmartinianas.
 
3.-  Propiciar  toda  acción  destinada  a  recuperar  para  la  Nación  Argentina,  fuerzas  armadas  con  sentido  nacional  y  continental,  porque  ellas  fueron  creadas  al  calor  de  las  luchas  por  la  independencia  y  su  virtud  fundamental  debe  ser  la  subordinación  de  su  acción  a  la  voluntad  soberana  de  su  pueblo.
 
En  ese  camino,  sufrimos  todo  tipo  de  persecuciones  institucionales  y  personales,  se  nos   difamó,  se  insinuó  que   estábamos  subvencionados  por  el  gobierno  y  luego,  por  un  movimiento  comunista  internacional,  nuestros  directivos  sufrieron  privaciones  de  su  libertad,  increíbles  juicios  militares,  afrentosos  “Tribunales  de  Honor”,  amenazas  y   atentados  personales  y  familiares,  colocación  de  una  bomba   en  la  sede  de  la  institución,  y  otros  tipos  de  agresiones,  tedioso  de  enumerar.
Pese  a  ello, muchos  militares  e  integrantes  de  las  Fuerzas  de  Seguridad,  se  asociaron  a  nuestra  organización  y,  lo  más  destacable,  fuimos  respetados  y  consultados  por   nuestro  pueblo  y  sus  representantes,  así   como  por  periodistas  y  estudiosos  extranjeros.  Nuestra   prédica  contribuyó  a  que  la   dirigencia  militar  se  expresara  claramente  a  favor  de  la  democracia  y  en  contra  de  todo  golpe  de  estado.  También  contribuimos  a  que  la   opinión  pública  respaldara  los   juicios  a  integrantes  de  las  Fuerzas  Armadas   comprometidos   en  las   violaciones  de  los  Derechos  Humanos,  y  sus  respectivas  condenas.
Ese  inesperado  respeto  hacia  un  grupo  de  militares  e  integrantes  de  las  Fuerzas  de  Seguridad,  permitió  que  no  se  confundiera  a  delincuentes  individuales  con  las  instituciones  que  ellos   integraron,  y   ése,   ha  sido  un  servicio  que  prestamos  y  que  aún  no  ha  sido  reconocido  por  nuestras  propias  instituciones.
 
MENSAJE  DEL  PRESIDENTE  DEL  CEMIDA  CNL  (R)  HORACIO  P.  BALLESTER
 
Siendo aún jóvenes oficiales de baja graduación, varios de los que fuimos muchos años después fundadores del CEMIDA, nos unimos en nuestro común objetivo de pretender recuperar la vigencia de los ideales sanmartinianos en el interior de nuestras fuerzas armadas para poder apoyar el desarrollo nacional con justicia social, que hiciera desaparecer el abismo socioeconómico que dividía y sigue dividiendo el nivel de vida de nuestro pueblo en muy injustos estratos  poblacionales.
Pensamos ingenuamente que nuestros objetivos podían sintetizarse en muy pocas palabras: “la humanización” del capitalismo”.
Aún cuando ya estábamos hartos de golpes militares, en una nueva prueba de ingenuidad, pensamos que la persona indicada para materializar nuestros anhelos podía ser el General Juan Carlos Onganía, que a principios de la década de los años 60 había logrado sacar al Ejército del caos en que se había sumergido con tantas intervenciones al margen de la ley.
En el pecado tuvimos la penitencia, el mismo régimen que habíamos apoyado y en el que alguno de nosotros llegó a cargos altos acordes con nuestro grado militar, fue el que traicionó sus promesas y terminó con nuestras carreras profesionales.
Comprendimos entonces, duramente, que los golpes de estado jamás podrían aportar a la nación soluciones que hicieran felices a sus habitantes. Fue así, que ya varios años antes del golpe cívico-militar de 1976, eran varios los grupos uniformados que nos oponíamos a la anunciada como inminente nueva caída de un gobierno constitucional. Algunos pagaron duramente su osadía, antes y durante el autodenominado “Proceso de Reorganización Nacional”:  el Teniente Coronel Bernardo Alberte fue arrojado al vacío desde la ventana de un 6º piso; el Teniente Devoto de Marina está desaparecido; el Coronel Perlinger estuvo siete años preso sin haber sido acusado de nada ni por nadie; (nombramos solamente casos emblemáticos, hubo muchos más).
Al  subir el gobierno constitucional en 1983, las únicas voces militares que se escuchaban, de personal militar en actividad o retirado, eran favorables a la dictadura militar.   Nuestras voces opositoras carecían de eco periodístico.  Pensamos entonces en la conveniencia de formar una ONG,  y  fue  así como el  15  de noviembre de 1984 formamos el CEMIDA (Centro de Militares para la  Democracia Argentina)…. Y obtuvimos el eco deseado, antes de los 10 días de nuestro anuncio de creación, una bomba dañó seriamente nuestras instalaciones. Nuestra organización entonces fue conocida mundialmente, aparecimos en “Le Monde” de Francia, en “Der Spiegel” de Alemania Occidental, “The Baltimore Sun” de Estados Unidas, radios de los países escandinavos, etc.
La bomba nos vino también muy bien para producir un “blanqueo” de aquellos militares que habían pedido su incorporación pensando que era cierto el rumor que corría en el sentido de que el CEMIDA era un invento de la  Presidencia de la Nación.
Hoy  lamentablemente está frenada la incorporación de nuevos miembros, ya que nuestros estatutos – obviamente – no permiten el ingreso de miembros que hubiesen participado, tolerado y/o aún sigan aprobando el terrorismo de estado puesto en práctica por las dictaduras militares
En la actualidad nuestra principal actividad (además de continuar con el dictado de charlas, conferencias, participación en seminarios, mesas redondas, etc), es concurrir como testigos, peritos, o asesores en los Juicios por Violaciones   de los Derechos Humanos que se realizan en Argentina, Italia, España, Francia,  Haití, El Salvador, Perú,  Guatemala y Estados Unidos. En el orden nacional participamos en los juicios realizados en las ciudades de Rosario (Santa  Fé), Bahía Blanca, Neuquén, Corrientes, San Martín (Provincia  de  buenos  Aires), Santa Fé y varios en Capital   Federal.
Para finalizar, queremos hacer llegar nuestro afectuoso recuerdo para los camaradas fallecidos, en especial para el General Ernesto V. López Meyer, Coronel Luis César Perlinger, Capitán José Luis D’Andrea Mohr y Suboficial de Aeronáutica   Eduardo Kawin.
 
 MENSAJE  DEL  SECRETARIO    CULTURAL  DEL  CEMIDA  CNL  (R)  AUGUSTO  B.  RATTENBACH
 
El CEMIDA nace por la necesidad de corregir una actitud histórica equivocada que adoptaron las FFAA desde el 29 de mayo de 1810 y que se prolonga hasta el final del llamado Proceso de Reorganización Nacional.
¿En qué se  manifestó esa errónea actitud?
En actuar paulatinamente como un Estado dentro del Estado, con leyes propias, vigilando permanentemente los actos de las distintas autoridades civiles. En suma, convertido en árbitro de toda acción de importancia en el interior del país.
Ya a fines de 1880 esa tendencia empieza a tener mayor vigor. Es cierto que nuestro país resultó dueño de un inmenso territorio que necesitó de la fuerza militar para tener posibilidades de sobrevivir a los peligros externos e internos.
Pero, poco a poco la fuerza militar se hizo cargo de aspectos políticos y técnicos ajenos a su función específica. Los militares acabaron por suplantar, en sucesivos golpes militares, a las autoridades legítimamente constituidas.
Esos “golpes” terminaron por mellar la herramienta castrense y la acostumbró a cometer excesos propios de regímenes dictatoriales, repudiados por todo el mundo civilizado y democrático.
Cuando se terminó el Proceso de Reorganización Nacional y reapareció  la democracia, las FFAA mantuvieron su fisonomía acostumbrada: Hermetismo en las contestaciones y el aislamiento dentro y fuera del país.
En ese momento nace el CEMIDA y rápidamente comenzó a derribar mitos militares, leyes especiales, hermetismo intelectual castrense y privilegios de todo tipo.
La reacción de las autoridades superiores de las FFAA no tardó en recurrir a sus métodos habituales: Sanciones, Sumarios, Atentados, Persecuciones, etc.
Pero poco a poco, la opinión pública, los gobiernos Provinciales y de  la Nación y las organizaciones de Derechos Humanos apoyan y divulgan el pensamiento del CEMIDA, no sólo en el país sino también en varios países latinoamericanos con una problemática parecida.
Podemos suponer que lentamente pero sin claudicaciones se abre una nueva etapa en la relación correcta entre los gobiernos civiles y las FFAA, no sólo en la República Argentina sino en otras naciones latinoamericanas.
 
MENSAJE  DEL  SECRETARIO  GENERAL  DEL  CEMIDA  CNL  (R)  JOSE  LUIS  GARCÍA
 
A  poco de andar,  advertimos la existencia de amplios sectores de la población con sentimientos absolutamente distantes del respeto y el afecto hacia las organizaciones militares y que sentían un profundo recelo y  aún un miedo remanente ante cualquier organización castrense.
Un accionar militar  en el pasado, basado en el terror, torturas y masacres, fue el gestor de ese sentimiento generalizado y ello se incentivaba por las manifestaciones de sus componentes que proclamaban que seguían siendo integrantes de las mismas FF AA que cometieron los atropellos a los derechos humanos. Aunque ya no existía la misma posibilidad de seguir ocultando su accionar pasado ante las sociedades argentina e internacional, por razones de orgullo y de honor institucional, seguían firmemente en la defensa de una posición corporativa, exhibiendo una garantizada impunidad.  Siempre se hizo lo correcto y necesario,  decían,  y, salvo algunos “excesos,”ello fue lo que se debía hacer y que volverían a hacer en caso necesario.
Ante esa pertinacia el poder político no intentó nunca un cambio imprescindible, se contentó con retoques  superficiales y operó en todos los gobiernos - a partir de 1983 - tratando de limitar el poder de los militares con reducciones presupuestarias, disminuyendo sus efectivos hasta alcanzar cifras nunca vistas, dejando envejecer sus equipos y armamentos hasta su total inutilidad sin reemplazos y permitiendo su preparación profesional sólo en las llamadas “Misiones de Paz de las Naciones Unidas” dónde, curiosamente, pasaron a cumplir misiones policiales o de seguridad interior que la nueva Ley de Defensa prohíbe en el territorio nacional.
Las conductas criminales de algunos de sus integrantes no se juzgaron, salvo en un pequeño sector de los Altos Mandos, y se benefició en forma indiscriminada a todo el personal,  con una legislación de perdón y olvido, en lugar de efectuar la investigación pertinente que hubiera acusado a los que habían delinquido y sobreseído a aquellos que sólo hubieran cumplido su deber en concordancia con las normas que regulaban su accionar.
Recién a partir de 2008 se empezaron a corregir esas anomalías, y a la fecha, 25 años después, se ha comenzado a saldar una deuda que sólo benefició a los delincuentes impunes.
Desgraciadamente por temor o por  cálculos políticos, no se reestructuraron las organizaciones castrenses, convocando para esa tarea a antiguos oficiales superiores de las tres armas, cuya conducta intachable fuera garantía de justicia, eficacia e idoneidad.  Esas tareas fueron desarrolladas por presuntos beneficiados por las Leyes de Obediencia Debida y de Punto Final que no efectuaron ningún cambio de fondo.
El mal está hecho. Ahora habrá que esperar que el decurso del tiempo borre las huellas de tantas desgracias. Pero no debería dejarse de lado el accionar de algunas  estructuras no orgánicas castrenses como los clubes de oficiales, que se han convertido en refugio de personajes que siguen reivindicando el Terrorismo de Estado.  ”Foros”de oficiales  retirados, presuntas organizaciones de promociones y otras yerbas, colaboran en esas actividades ante la vista y paciencia de las autoridades que, en algunos casos, ayudan al financiamiento de esos elementos. Los jóvenes integrantes de las organizaciones militares, que nada tuvieron que ver con la “guerra sucia”, contemplan como algunos de sus superiores reivindican impunemente los delitos de lesa humanidad cometidos para salvar “los más altos intereses de la nación”.  Los pocos que se atreven a disentir son perseguidos   como si el tiempo no hubiera pasado.
Mientras tanto y como una especie de venganza indirecta, el poder político ha ido disminuyendo los salarios del personal militar que antes se equiparaban con los percibidos por otros integrantes de la administración pública.  Además se ha dejado de cumplir con las leyes que regían el sistema de retiros y pensiones, convirtiendo a algunos de sus “beneficiarios”,  entre ellos un gran grupo de pensionistas, en personas en situación de pobreza extrema y con prestaciones sociales muy reducidas. Ello ha producido una ola de juicios contra el Estado y desatado la llamada“industria del juicio”.Como contrapartida no se ha  efectuado ningún juicio  para investigar el enriquecimiento ilícito de los miembros de las cúpulas de la dictadura que usufructuaron el botín de guerra robado a sus víctimas y que  disfrutan lo mal habido con toda impunidad.
Hoy- 25 años después de nuestra fundación - hubiéramos querido despedirnos de nuestros connacionales y decirles: el peligro ha pasado, el sector militar está definitivamente integrado al devenir democrático de la Nación. Pero el  objetivo está parcialmente cumplido, en alguna de las FF AA no fue debidamente consolidado. Si se mantienen en alguna de ellas los parámetros tradicionales de la relación FFAA / Sociedad, la vida política del país seguiría tan escorada hacia la llamada derecha, que ninguna fuerza política, moderadamente progresista, podría implantarse. Nunca podrían llegar a imponerse electoralmente otras fuerzas que no fueran  las de la propia derecha, ya sea oligárquica empresarial o de los ámbitos afines a  las FF. AA.  Aún una fuerza moderada o centrista, con capacidad de modificar el panorama social disminuyendo las diferencias económicas y la humillante situación de pobreza de gran parte de la población posibilitando una más justa distribución del ingreso, vería muy difícil imponer sus objetivos si no se termina de modificar - para siempre - el imperio de la ideología fundamentalista que logró imponer la llamada”Doctrina de la Seguridad Nacional”.   Prueba de ello han sido los fracasados intentos golpistas en Bolivia y Venezuela, las continuas conspiraciones que soportan los gobiernos democráticos de Nicaragua y Ecuador, y el - hasta hoy exitoso, -  golpe de estado en  Honduras.  Por todo ello prometemos a la sociedad argentina,  continuar nuestra tarea hasta la consolidación  de nuestros objetivos fundacionales.
Un párrafo final de reconocimiento para nuestro primer Presidente el Sr. General D. Jorge  Leal,  héroe vencedor del Polo Sur, ejemplo de virtudes personales y profesionales y que, como tantos otros  argentinos de similares valores, permanece al margen  del merecido reconocimiento público

El Trabajo de la Unidad Geriatria del Ramos Mejia ( acosada laboralmente)

UNA HERRAMIENTA EFICAZ PARA MEJORAR LA PREVENCIÓN: LA PARTICIPACIÓN COMUNITARIA

Dr. Miguel A. Hadid; Lic. Silvia A. Kanje; Psicól. Social Stella M. Quinteiro; Dra. Maya Sinjovich

(UNIDAD DE GERIATRÍA, HOSPITAL J. M. RAMOS MEJÍA)

  Introducción. La tendencia mundial en materia de adquisición de hábitos saludables en prevención tanto primaria como secundaria del riesgo cardiovascular es crecientemente negativa. Las campañas de divulgación llegan a la población pero no generan cambios de conducta. Se hace necesario recurrir a nuevos instrumentos que logren modificaciones concretas.

  Objetivo. Evaluar el resultado de acciones preventivas basadas sobre la participación comunitaria.

  Material y Método.

  Resultados.

  Conclusiones. La Atención Primaria de la Salud (APS) brinda una herramienta que prueba ser mucho más eficiente y efectiva que los recursos habituales: la participación comunitaria.

El hambre en la Argentina es un crimen!!! Texto de Escudero

Estimadxs alameñxs: hoy, 16 de octubre, el diario “Crítica de la Argentina”  publicó esta nota de mi autoría.  La adjunto. Saludos de José Carlos Escudero
 
HAMBRE EN LA ARGENTINA
 
¿ Hambre ? ¿ en Argentina ? ¿ dónde se producen nueve veces mas calorías alimentarias que las que necesita nuestra población?. Ante esta abundancia de alimentos  la existencia  masiva de hambre en nuestro país , que ha aparentemente aumentado en  las últimas décadas , genera un pregunta fundamental : ¿ por qué permitimos que esto suceda ?. Como comentario que acompaña a esta pregunta ,  y ante lo que piensan sobre el hambre tantos mediáticos Opinantes, digamos que  mencionar el hambre que sufrimos y decir que uno se opone a ella es una frivolidad o una  hipocresía salvo que también el mediático Opinante   analice , aunque sea brevemente, lo que entiende  son  las causas de esta monstruosidad; y que este análisis  –imprescindible para corregir la situación salvo que seamos unos santurrones – tenga tanta presencia en los Medios  como la bienpensante pero descomprometida declaración inicial   También deberían aparecer en los Medios todas las consecuencias del hambre y no solo algunas pocas muertes  impactantes ,  debería aparecer el empobrecimiento vital de decenas de millones de nuestros hermanos: las bajas estaturas, las anemias, la reducción del cociente intelectual,  la lentitud de los aprendizajes y  la muerte prematura de  miles de ellos, no solamente  de unos pocos casos que aparecen en la TV  .Las propuestas de los Opinantes sobre causas y políticas para combatir el hambre – si llegan a hacerlas -   deberían también discutirse junto con otras propuestas que los Medios silencian ; para que todas ayuden a  movilizar   a nuestra clase política , tan afecta ella a repetir abstracciones vacías o imprecisas  sobre el hambre , y tan reacia a enfrentar a poderes concretos en nuestra sociedad si se trata de combatirla.
 
Nuestros gobiernos  oligárquicos y positivistas de finales del siglo 19 , tras desalojar con una  limpieza étnica  a los habitantes originarios de la Pampa  Húmeda , aprovecharon a esta parte de nuestro territorio , privilegiada por la naturaleza como pocas en el mundo para producir alimentos ,  para cultivar    granos  y criar ganado domesticado para el consumo interno y para la exportación. Esto mejoró el nivel alimentario del promedio de nuestro país, y también el de los países, casi todos europeos, hacia los que se dirigían nuestras exportaciones. Esa época    configuró la Era Dorada en que festejamos nuestro Primer Centenario, que despierta hoy recuerdos nostálgicos entre algunos de los actuales herederos políticos de los  oligarcas de esa época.
 
Sin embargo  , ese modelo no era sustentable a largo plazo. Era para pocos: “el campo” absorbe poca mano de obra, y el conjunto de la población dedicada a otra cosa no recibía los beneficios indirectos de esa riqueza concentrada en manos que carecían de deseos de redistribuirla. La solución  para Argentina de esta incapacidad del modelo agroexportador de generar trabajo masivamente  fueron la industrialización y luego los servicios. Ambos   dependen de una capacidad de consumo mas o menos masiva por parte de la sociedad , ambos son absorbedores de mano de obra, complejizadores del imaginario de la   sociedad, generadores de saberes diversificados. El primer peronismo ( 1946-1955 , derrocado en parte por “el campo”) completó  con éxito esta transición  del “campo” a ”la industria” , fundando de paso un “estado benefactor “ en las improbables latitudes del Cono Sur, tan lejos de la “seria”, central y civilizada Europa que admirábamos y que estaba haciendo lo mismo. Para hacer esto - cosa impensable ahora - Perón tuvo éxito en expropiar una parte muy importante  de la renta  del “campo” y transferirla a la industria y a los servicios. 
 
 En la actualidad nos encontramos que la Pampa Húmeda comenzó a recibir hace unos pocos años la revolución productiva de granos transgénicos y el paquete tecnológico – siembra directa, fertilizantes, plaguicidas - que los acompaña. Los rendimientos de las cosechas y los beneficios aumentaron espectacularmente, pero aquí encontramos una primera respuesta a la  aparente paradoja inicial: en Argentina , mucha producción agrícola que acompaña a mucho hambre  . Con los transgénicos   no se prioriza la producción de alimento para consumo humano , sino  de forrajes ,que luego son consumidos como “alimentos balanceados” por vacas , cerdos  ,pollos.  No hay razones científicas para esto: criar y luego consumir animales alimentados así produce dietas demasiado proteicas, con bajos residuos, con gran pérdida de calorías alimentarias y – como lo demuestra la gripe porcina –en condiciones  sanitarias peligrosas . De hecho el ”modelo sojero”, siendo todo lo demás igual, tiende a aumentar la desnutrición humana en Argentina, independientemente de su daño ecológico a largo plazo: aumenta el desempleo y por ende la pobreza, y se expulsa “del campo” a productores de alimentos para  consumo humano directo.  En el mundo, hoy ,se produce el doble de calorías alimentarias  que las que necesita la población  , con lo que  se podría producir a escala mundial  bastante menos si el objetivo es bajar el hambre planetaria, hoy en aumento, debido a la Crisis mundial … si lo producido se destinara  a consumo humano, y  no a forrajes o a biocombustibles.
 
El oxígeno, esencial para la vida, es gratis, no se lo puede apropiar privadamente , no puede de este modo configurar una mercancía. El alimento es una mercancía , apropiable, vendible. Si los pobres no ganan lo suficiente no lo pueden comprar en la cantidad y con la calidad que las ciencias de la nutrición establecen. Esto nos lleva al tema de la pobreza en Argentina. La destrucción del Estado de Bienestar argentino a partir de 1976 convirtió al nuestro  en un país mas pobre y además mas desigual e injusto, con mucha mas diferencia entre pobres y ricos. Son  los primeros los que padecen hambre, que  , como vimos  , los vuelve mas vulnerables a las enfermedades, les quita  peso al nacer , estatura y dientes en la boca,  les dificulta la absorción de contenidos culturales. Entre 1975 y 2001 la pobreza en Argentina aumentó siete veces, la indigencia –pobreza extrema – aumentó doce veces . Las dos causas mas importantes  de esto fueron la desindustralización  y la especulación financiera de los militares-Martinez de Hoz y las privatizaciones, la precarización laboral y el  aumento de desempleo de Menem –Cavallo. Recordemos que la Iglesia Católica argentina, cuya actual  preocupación por el hambre es conmovedora , defendió el golpe de 1976 mucho mas abiertamente que sus contrapartidas  de Brasil, Chile y Uruguay los golpes en sus respectivos países; y que tuvo mejores relaciones con Menem que con ningún otro presidente constitucional.. El punto máximo de pobreza y hambre argentinas se dio en 2001, cuando explotó la burbuja de la convertibilidad. Hubo una recuperación desde entonces, pero no hemos llegado aún  a tener los ahora envidiables bajos niveles de pobreza de 1985, no digamos los de 1975.
 
¿ Como pueden alimentarse los pobres , si no pueden comprar los alimentos que necesitan ?. Algún darwinista social puede pensar que si no pueden ni siquiera hacer esto es porque son perdedores que no  merecen sobrevivir ; pero esto ha dejado de decirse en público .Una solución  sería que no hubiera mas pobres, lo que nos  lleva inmediatamente a plantear políticas de redistribución del ingreso nacional que los beneficie . Aquí se configura  un problema: ¿ de donde  saca poder político un gobierno argentino que desee esto y quiera implementarlo  ?. Debe hacernos reflexionar el escaso éxito que ha tenido Barack Obama en EEUU para disminuir  la brecha entre pobres y ricos ,que ha alcanzado en ese país dimensiones latinoamericanas; pese a que  EEUU es un país central, mucho mas rico que Argentina , con una sociedad civil presuntamente mas estable. ¿ Cuales  son las perspectivas para nosotros , país periférico, desestabilizable, con frescos recuerdos de groseras violaciones  a derechos humanos ?. El sistema impositivo argentino es una verguenza: después de pagar impuestos un pobre se empobrece mas, un rico se enriquece mas  . A los Opinantes que recitan mantras vacíos  sobre el hambre debemos preguntarles:¿ desea usted aumentar las cargas impositivas generales de Argentina, que son ahora inferiores a las de Brasil, no digamos a las de Europa ? Si la respuesta es afirmativa:  para esto , ¿desea  aumentar el IVA o cobrar mas impuestos  a los ricos ?.A estos no les gusta pagar impuestos . Los Opinantes sobre el hambre saben muy bien que los ricos    controlan mucho poder, a la mayoría de los Medios, que pagan muchas campañas políticas…
 
José Carlos Escudero
 

 

 

Repercusiones sociales de la crisis capitalista por Vicente Navarro

http://www.vnavarro.org/?p=3431

Este artículo analiza los cambios en las condiciones de salud y calidad de vida en las poblaciones de los países desarrollados y de los países en vías de desarrollo, durante los últimos 30 años,  como consecuencia de la aplicación de las políticas neoliberales por numerosos gobiernos y promovidas por el Banco Mundial, el Fondo Monetario Internacional y por la Organización Mundial de la Salud, así como por otras agencias internacionales. El autor muestra que lo que ha venido sucediendo no es tanto una reducción de las intervenciones del Estado sino un cambio en la naturaleza y en el carácter de dichas intervenciones, con el resultado de mayores cambios en las relaciones de poder de clase (de raza y de género) en cada país, estableciendo una alianza entre las clases dominantes de los países desarrollados y las de los países en desarrollo – una alianza de clases responsable de la promoción de su ideología: el Neoliberalismo. Esta es la causa de las enormes desigualdades en salud en el mundo de hoy. El artículo concluye con un análisis del informe final de la Comisión de Determinantes Sociales de la Salud de la OMS, elogiando y aplaudiendo su análisis y muchas de sus recomendaciones pero criticando su falta de atención a las relaciones de poder que representan los determinantes sociales. No es solo que las desigualdades maten a las personas -como señala el informe- sino que quienes son responsables de esas desigualdades matan a las personas. Y sabemos el nombre de tales responsables.

INTRODUCCIÓN: BIENVENIDA LA COMISION DE DETERMINATES SOCIALES DE LA SALUD DE LA OMS.
Muchísimas gracias por invitarme a realizar la ponencia sobre las repercusiones sociales de la crisis global en las XXVIII Jornadas de Debate sobre Sanidad Pública, que tiene lugar en la ciudad de  Madrid, España . Permítanme empezar felicitándoles por haber elegido como tema central de esta conferencia los Impactos de la Crisis Financiera y Económica en la Salud de las Poblaciones del Mundo.  Este tema está relacionado con el otro ampliamente discutido hoy en círculos salubristas:  los Determinantes Sociales de Salud. Como ustedes saben, la Comisión de Determinantes Sociales de la Salud de la OMS acaba de publicar su esperado informe. Este documento creó, merecidamente, gran interés mundial, y en pocos días monopolizó las noticias sobre la salud y asuntos médicos en los mayores periódicos del mundo, con notables excepciones como EUA, donde apenas llegó a ser noticia en los medios. Me alegró que se estableciera tal Comisión de la OMS y ahora aplaudo la mayoría de las recomendaciones que hace el informe. Pero mi entusiasmo por este informe no es acrítico, y ampliaré mis observaciones al mismo a lo largo de mi presentación. Permítanme empezar, entonces, refiriéndome a algunos de los datos presentados en el Informe de la Comisión, datos que debieran causar malestar a cualquier persona que esté comprometida con la salud y la calidad de vida de nuestras poblaciones, porque los problemas que se describen en el informe -como las enormes desigualdades de las tasas de mortalidad y morbilidad existentes hoy en el mundo- son fácilmente solucionables. Sabemos cómo podemos solucionarlos. El problema, sin embargo, no es solo científico. Pero antes de tocar este tema – el principal tema de mi intervención -  observemos tales datos.

Cito una estadística tomada directamente del informe: “una niña que nace en Suecia vivirá 43 años más que una niña que nace en Sierra Leona”. La diferencia en la mortalidad entre países es enorme. Pero estas desigualdades aparecen también dentro de cada país, incluyendo los llamados países ricos o desarrollados. Otra vez, citando el informe de la Comisión: “en Glasgow, un obrero no cualificado, es decir una persona de la clase obrera, tendrá una esperanza de vida 28 años menor que la de un hombre de negocios con unos ingresos en el peldaño superior de la escala de ingresos en Escocia”.  Podríamos añadir aquí algunos datos procedentes de EUA: al este de Baltimore (donde se encuentra mi universidad, la The Johns Hopkins University) un joven negro desempleado tiene una esperanza de vida de 32 años menos que un abogado blanco de un gran bufete. Actualmente, como también he documentado que en otro artículo, (1) un joven afroamericano tiene 1.8 veces más probabilidades de morir a consecuencia de una enfermedad cardiovascular que un joven blanco americano. En EUA, las diferencias raciales en la mortalidad son grandes, pero las diferencias en la mortalidad según clase social son aún más grandes. En el mismo artículo mostré que un obrero tiene 2.8 veces más probabilidad de morir por una enfermedad cardiovascular que un hombre de negocios. En EUA, como en cualquier país, se conseguiría prevenir un mayor número de muertes si consiguiese que todas las clases sociales tuvieran la misma tasa de mortalidad que la de las clases más pudientes (es decir, en el nivel de renta superior del país). Estos son el tipo de datos que el informe de la Comisión de la OMS y otros trabajos han documentado. La evidencia de que la salud y la calidad de vida están socialmente determinadas es un hecho innegable y abrumador.

CAMBIOS EN EL CONTEXTO ECONOMICO, POLITICO  Y SOCIAL  EN LOS ULTIMOS 30 AÑOS.
Antes de discutir los resultados y las recomendaciones de la Comisión de la OMS me gustaría analizar los cambios que hemos visto en el mundo en los últimos 30 años –cambios en los contextos económico, político y social, en los cuales la desigualdad en la mortalidad se produce y se reproduce. Los cambios más destacables son aquellos que fueron iniciados por el presidente Reagan en los EUA y por la Primera Ministra Thatcher en Gran Bretaña, a finales de los años 70s y principios de los años 80s. Durante el periodo 1980-2008, hemos visto la promoción de políticas públicas basadas en la narrativa de que: (a) el Estado (o como usualmente es llamado en el lenguaje popular  “el gobierno”) debe reducir sus intervenciones en las actividades económicas y sociales; (b) los mercados laborales y financieros deben ser desregulados con el objetivo de liberar la enorme creatividad de los mercados; y (c) el comercio y la inversión deben ser estimulados eliminando fronteras y barreras para permitir una completa movilidad del trabajo, del capital, de los productos y de los servicios. Estas políticas constituyen la ideología neoliberal.
La aplicación de estas políticas al sector salud ha dado lugar a políticas que enfatizan (a) la necesidad de reducir la responsabilidad pública sobre la salud de las poblaciones; (b) la necesidad de incrementar el mercado y la comercialización de la medicina; (c) la necesidad de transformar los Servicios Nacionales de Salud en sistemas basados en el aseguramiento privado; (d) la necesidad de privatizar la atención médica; (e) la necesidad de desarrollar un discurso en el cual a los pacientes se les llama clientes y la planificación es reemplazada por los mercados; (f) el mejoramiento de la salud es una responsabilidad personal de los individuos; (g) la promoción de la salud como cambio en los comportamientos de las personas; y (h) la necesidad de incrementar la responsabilidad personal de los individuos para aumentar su capital social como dotación. En los últimos 30 años hemos sido testigos de la implementación de estas políticas y prácticas a nivel mundial, incluyendo en los EUA, en la UE y en agencias internacionales como la OMS. Tales políticas han aparecido en  el Consenso de Washington, en el Consenso de Bruselas, y además en el Consenso de la OMS, como puede evidenciarse en el informe sobre la salud en el mundo de la OMS del año 2000 sobre el desempeño de los sistemas de salud en el mundo. (2, 3)
El marco teórico para el desarrollo de estas políticas económicas y sociales fue la creencia que el orden económico mundial había cambiado con una globalización de la actividad económica (estimulada por estas políticas), responsable de un crecimiento económico sin precedentes. En este nuevo orden económico y mundial, los estados se supone que pierden poder y llegan a ser suplantados por un nuevo mercado mundial centrado en las multinacionales, las cuales pasan a ser las principales unidades de actividad del mundo hoy en día. Este escenario teórico llegó a ser, hasta hace poco, dogma, el cual fue aplaudido por el New York Times, el Financial Times, El Economist, y muchos otros medios de comunicación que han reproducido alrededor del mundo el dogma neoliberal.
Mientras estos órganos del establishment financiero aplauden el escenario neoliberal,  otros que están en contra del establishment (como Susan George, Eric Hobsbawn, y amplios sectores del movimiento antiglobalización y del Foro Social Mundial) lo lamentan. Pero ambos interpretan la realidad de la misma manera: según todos ellos estamos viviendo en un mundo globalizado en el cual el poder de los estados está siendo sustituido por el poder de las multinacionales; la única diferencia es que mientras las voces del establishment aplauden la globalización, las voces anti-establishment lo lamentan. El problema con esta interpretación de la realidad, sin embargo, es que ambas voces ¡están equivocadas!
OBSERVEMOS LA  PRÁCTICA, NO LA TEORIA, DEL NEOLIBERALISMO
Analicemos las presunciones ideológicas que subyacen a estas interpretaciones de la realidad. Para empezar, contrariamente a lo que afirma la teoría neoliberal, no se ha dado una reducción del sector público en la mayoría de los países de la OCDE. En muchos países, el gasto público como porcentaje del producto interno bruto (PIB), y como gasto por habitante, ha crecido. En los EUA, líder del movimiento mundial neoliberal, el gasto público se ha incrementado de un 34% del PIB en 1980, cuando el presidente Reagan inició la revolución neoliberal, a un 38% del PIB en 2007; con un incremento del gasto per cápita de $ 4.148 en 1980 a $18.748 en 2007. También hemos visto que en la mayoría de los países de la OCDE, se ha producido un aumento, en lugar de un descenso, de los impuestos como porcentaje del PIB: en EUA se dio un incremento del 35% en 1980 a 39% en 2007; o sin considerar los impuestos sobre los salarios, un incremento del 32% en 1980 al 36% en 2007. Esta situación se inició bajo la administración del Presidente Reagan, en los EUA, cuando se dio un incremento del gasto público federal de 21,6% a 23% del PIB, a la vez que los impuestos se incrementaron no una sino dos veces. De hecho, Reagan incrementó más los impuestos, para un  mayor número de personas (en tiempo de paz), que cualquier otro presidente. El redujo los impuestos al 20% de la población con ingresos más altos e incrementó los impuestos a todos los demás. Como John Williamson, el padre del Consenso neoliberal de Washington, escribió: “nosotros tenemos que reconocer que el Gobierno Estadounidense promovió en el extranjero lo que no aplicó en casa” (4).
Y lo que hemos visto recientemente han sido unas intervenciones federales masivas para resolver la crisis bancaria creada por la desregulación de la industria financiera. Ello es tan solo uno de los ejemplos de lo equivocada que resulta la tesis de que el Estado está siendo reemplazado por las multinacionales. Los Estados no están desapareciendo, lo que estamos viendo no es una reducción de las intervenciones estatales sino un cambio en la naturaleza de éstas. Esto resulta evidente si vemos la evolución del gasto federal. En 1980, inicio de la revolución neoliberal, el 38% del gasto federal estaba dirigido a las personas, 41% para gasto militar y 21% para el apoyo a las empresas privadas. Durante 2007, estos gastos cambiaron dramáticamente: los gastos orientados a las personas disminuyeron  a 32%, el gasto militar se incrementó al 45% y el gasto para apoyar a las empresas privadas subió al 23%. Y todo esto ocurría antes de la masiva asistencia pública que se ha dado a la comunidad bancaria (como una manera de resolver la crisis financiera) tal como lo aprobó el Congreso de los EUA.
Una situación similar se evidencia en el sector de la atención sanitaria. Hemos visto una privatización cada vez mayor de los servicios de salud, con una expansión del rol de las compañías aseguradoras del sector salud apoyadas por políticas fiscales, que van de la desgravación fiscal a subsidios, apoyos que se han incrementado exponencialmente. De manera similar, la gestión privada de los servicios públicos se ha acompañado de un incremento de los copagos y co-aseguramientos privados. También se ha visto un masivo crecimiento de la inversión, tanto pública como privada, para el desarrollo de la investigación biomédica y genética, en busca de la “solución” biológica que sea capaz de resolver los mayores problemas de salud del mundo, con gran hincapié en el modelo biomédico – y todo esto ocurre bajos los auspicios y guía de la industria farmacéutica, claramente apoyada con dinero procedente de los impuestos.
CAMBIO EN LA NATURALEZA DE LAS INTERVENCIONES PÚBLICAS: LA IMPORTANCIA DE LA CATEGORIA ANALÍTICA CLASE SOCIAL
Una característica de estos cambios que se dan en la naturaleza de las intervenciones públicas es que ocurren como respuesta a los cambios en la distribución del poder en nuestras sociedades. Los cambios han beneficiado sistemáticamente a algunos grupos en detrimento de otros. Las intervenciones públicas han beneficiado a unas clases sociales a expensas de otras clases,  a unas razas a expensas de otras razas, a un género a expensas del otro, y a algunas naciones a expensa de otras. Hemos visto una intensificación de las tensiones entre clases, razas, género y entre naciones. Hay que enfatizar la importancia de hablar de desigualdades de clase tanto o más que de desigualdades de raza, de género o de nación. Un elemento de la era postmoderna es que el término clase ha desaparecido casi completamente en el discurso político y científico. El análisis de clase es, frecuentemente, rechazado por considerarlo anticuado, un tipo de análisis y de discurso para “ideólogos”, y no para serios y rigurosos científicos. Como la categoría “clase” prácticamente ha desaparecido  de la literatura científica, ésta ha sido reemplazada por la categoría “estatus” o por otras categorías menos conflictivas. La desaparición del análisis de clase y del discurso de clase, sin embargo, se da por motivos políticos. Éste es precisamente un signo del poder de clase (el poder de la clase dominante), dado que el análisis de clase ha sido reemplazado por categorías menos amenazantes para el orden social.  En este nuevo escenario, la mayoría de los ciudadanos son definidos como clase media y la vasta mayoría de las personas están siendo colocadas en medio, es decir entre “los ricos” y “los pobres”.
Pero las clases sociales existen. Y hay datos que lo prueban. Dos de las más importantes tradiciones científicas de la sociología, como son la Marxista y la Weberina, han contribuido enormemente al entendimiento científico de nuestras sociedades. Ambas consideran la clase social como la mayor categoría de poder, y la lucha o el conflicto de clase como el mayor determinante del cambio en la sociedad. Definir el análisis de clase como anticuado es confundir lo antiguo con lo anticuado. La ley de la gravedad es antigua, pero no es anticuada. Si alguno de ustedes no lo considera así, puede saltar por una ventana desde un cuarto piso para probarlo. Yo temo que muchos de los análisis que encontramos hoy son saltos desde un cuarto piso. Olvidar o ignorar categorías científicas conlleva un enorme coste. Uno de ellos es la incapacidad de entender nuestro  mundo  hoy.
El neoliberalismo es la ideología de las clases dominantes del norte y del sur. Y la privatización de la sanidad es una política de clase, porque beneficia a los grupos de rentas más altas a costa de las clases populares. Cada una de las políticas públicas neoliberales se caracterizan por beneficiar a la clase dominante a costa de las clases dominadas. El desarrollo de este tipo de políticas neoliberales ha incrementado enormemente las desigualdades, no solo entre países sino también dentro de los países.
Otro ejemplo de los costes de olvidar la categoría clase es que comúnmente se usa la división del mundo en países ricos (el norte) y países pobres (el sur), ignorando la existencia de clases sociales dentro de los países, tanto en los del norte como en los del sur. De hecho, el 20% de las fortunas más grandes del mundo se encuentran en los países denominados pobres. Las clases más ricas en Brasil son tan ricas como las clases más ricas en Francia. Los pobres en Brasil son mucho más pobres que los pobres en Francia, pero no es mucha la diferencia  entre los ricos. Y no podemos olvidar que un joven obrero no cualificado del este de Baltimore (EUA) tiene una esperanza de vida tan corta como el promedio de la esperanza de vida en Bangladesh.  Hay clases en cada país. Y lo que ha estado ocurriendo en el mundo en los últimos 30 años es la formación de la alianza entre las clases dominantes del norte y del sur, una alianza que ha promovido políticas neoliberales que van en contra de los intereses de las clases dominadas (las clases populares), tanto en el norte como en el sur. Existe una urgente necesidad de desarrollar alianzas similares a las de las clases dominantes del norte y del sur. Como trabajadores de Salud Pública, nosotros podemos facilitar u obstruir el desarrollo de tales alianzas.

LA ALIANZA DE CLASES COMO DETERMINANTE DEL “NO CAMBIO”.
Yo fui completamente consciente de esta situación cuando fui asesor en Chile del Gobierno de Unidad Popular, presidido por el Dr. Salvador Allende. No fue EUA quién impuso el golpe de estado liderado por Pinochet (lo cual fue ampliamente dicho en aquel tiempo). Yo estuve en Chile y pude ver lo que estaba pasando. Lo que sucedió fue que las élites económicas, el sector financiero, los terratenientes, la iglesia católica, las clases altas y medias-altas y las fuerzas armadas se alzaron contra el gobierno democrático, en un golpe fascista apoyado, no por EUA ( los EUA no son un país de 244 millones de imperialistas), sino por el gobierno federal de los EUA, encabezado por el impopular presidente Nixon (quien había enviado al ejército para terminar una huelga general de los mineros del carbón en la región de los Apalaches). Uno nunca debe confundir al pueblo de un país con su gobierno. Y esto es particularmente importante en los EUA: donde nada menos que el 82% de la población considera que el gobierno de su país no representa sus intereses, sino los intereses de los grupos económicos (en los EUA, llamados clase corporativa), que son los que dominan el comportamiento del gobierno y del Congreso de EE.UU.
Soy consciente de que frecuentemente se argumenta que el promedio de los ciudadanos de los EUA se beneficia de las políticas imperialistas llevadas a cabo por el gobierno federal. La gasolina, por ejemplo, es relativamente barata en los EUA (aunque cada vez lo es menos). Esta situación, se dice, beneficia a la clase trabajadora de los EUA. Pero este argumento ignora la elevada dependencia que tiene el ciudadano promedio del transporte privado y el coste que tiene este transporte para las clases populares, las cuales podrían beneficiarse enormemente del transporte público (lo cual muchos preferirían, según las encuestas), pero éste prácticamente no existe en la mayoría del país. Esto se debe a la alianza entre la industria del automóvil y la industria del petróleo que es la responsable de la falta de desarrollo y cuidado del transporte público. Existe fuera de los EUA una falta de conciencia de que la primera víctima del sistema económico y político de ese país es su clase trabajadora. El sector salud es otro ejemplo de esto. Ninguna clase trabajadora de ningún país desarrollado económicamente se enfrenta con los problemas de acceso a los servicios sanitarios que tienen las clases populares estadounidenses. En 2006, 47 millones de americanos no tenían ninguna cobertura en salud. Y muchas personas murieron a consecuencia de esto. Se estima que el número de muertes prevenibles varía entre unas 18.000 (según el conservador Instituto de la Medicina de los EUA) y un nivel más realista de más de 100.000 muertes por año (según cálculos del profesor David Himmelstein de la Universidad de Harvard). El número varía según como se defina “muerte prevenible”. Pero aún así la conservadora cifra de 18.000 muertes por año es seis veces el número de muertes ocurridas en el ataque del 11 de septiembre al Word Trade Center. Hecho que indigna a la gente (y así debe de ser), pero las muertes que ocurren por falta de atención médica no llegan a ser noticia. De estas muertes no se informa ni en las primeras páginas ni en las últimas del New York Times, del Washington Post, del Los Angeles Times o de cualquier otro periódico de los EUA. Estas muertes son una parte de la realidad diaria que no es noticia.
Pero detrás del problema de la falta de aseguramiento, EUA tiene un problema mayor: el aseguramiento parcial (el subaseguramiento), unos 108 millones de personas tenían un aseguramiento insuficiente en 2006. Muchos de ellos creen que por el hecho de tener seguro de salud nunca van a tener problemas para pagar sus facturas médicas. De vez en cuando y de forma ocasional, se enfrentan a la verdad: su aseguramiento es dramáticamente insuficiente. Incluso para las familias con la mejor cobertura, la cobertura es mucho menor que la que se ofrece en Canadá y en la mayoría de los países de la Unión Europea (UE). El pago de las facturas médicas es un problema muy serio para muchas personas. De hecho la incapacidad para pagar estas facturas es una de las principales causas de bancarrota familiar, y ello a pesar de que muchas de estas familias tienen seguro médico. Además, el 20 % de las familias gastan más del 10% de sus ingresos disponibles en primas de seguros y facturas médicas (el porcentaje es aún más alto para quienes tienen un aseguramiento individual: 53%). En 2006 uno de cada cuatro americanos tenía problemas para pagar las facturas médicas y ello a pesar de que la mayoría de ellos tenía aseguramiento sanitario privado. Y la crueldad del sistema aparece con toda brutalidad con este dato: el 42% de las personas que están muriendo con una enfermedad terminal manifiestan que están preocupadas de cómo ellos o sus familiares pagarán las facturas por los servicios médicos. Ninguno de los países de la UE se enfrenta a esta dramática situación.
LA SITUACIÓN DE LOS PAISES EN DESARROLLO
Las clases dominantes y la alianza de clase existentes en el mundo son la raíz del problema de la pobreza. Esta alianza reproduce la explotación responsable de la pobreza y del subdesarrollo de la salud. Permítanme citar de una fuente “respetable”, The New York Times, que, en un raro momento de candor, analizó la pobreza en Bangladesh,  el “país más pobre del mundo” (5). Pero Bangladesh no es pobre; todo lo contrario, es un país rico. Aunque la mayoría de su gente es pobre (con unas pobres condiciones de salud y de calidad de vida), el país no es pobre. Tiene enormes recursos. La raíz del problema es quien controla estos recursos. Como reconoce el The New York Times:
La raíz de la malnutrición persistente en medio de una relativa abundancia es la desigualdad en la  distribución de la tierra en Bangladesh. Pocas personas aquí son ricas según los estándares occidentales, pero las desigualdades existentes son muchas y se reflejan en la alta concentración de la propiedad de la tierra. El 16% de la población rural más rica controla dos terceras partes de la tierra y cerca del 60% de la población posee menos de un acre…La nueva tecnología agrícola recién introducida tiende a favorecer a los grandes agricultores, colocándolos en una mejor posición para negociar con sus vecinos menos afortunados. El gobierno está dominado por terratenientes – 75% de los miembros del parlamento poseen grandes lotes de tierras- y, por lo tanto, no puede preverse ningún apoyo oficial para cambios fundamentales en el sistema… Las ONGs para facilitar alimentos en Bangladesh reconocen que solo una fracción de las millones de toneladas de  ayuda en alimentos enviadas a este país llega a  los pobres y gente hambrienta de los pueblos. Los alimentos están siendo entregados por el gobierno, quien los vende  a precios subsidiados a militares, policías y a la clase media que habita en las ciudades.
Por último, The New York Times concluye:
Bangladesh tiene suficiente tierra para proveer una adecuada alimentación a cada hombre, mujer y niño en el país. El potencial de la agricultura de esta tierra exuberantemente verde se mantiene, aún con un inevitable crecimiento poblacional, para los próximos 20 años, en los cuales la población puede ser alimentada fácilmente  solo con los recursos propios de este país.
Permítanme repetirlo, el conflicto en el mundo hoy no es del Norte versus el Sur. Tampoco es cierto que el problema sea la globalización o la escasez de recursos. La raíz del problema es  la diferencia de poder entre las clases sociales que existen en los países y sus influencias sobre el estado. Éstas son las raíces del problema de la pobreza. En la mayoría de los países en desarrollo la clase dominante, está aliada con las clases dominantes de los países desarrollados y controlan los órganos del Estado. Y la experiencia histórica muestra que cuando la población que no posee tierras y otros recursos se rebela contra esta situación para forzar un cambio, las clases dominantes tanto del Norte como del Sur, se unen para oponerse al cambio utilizando cualquier medio disponible, incluyendo la brutal represión. Esta es la historia de los pueblos que tratan de romper el subdesarrollo de su salud. Un ejemplo de ello es la enorme hostilidad de los principales medios de comunicación de los EUA y la UE contra los gobiernos de Chávez en Venezuela o el de Evo Morales en Bolivia, que llevan a cabo reformas que afectan a los intereses económicos de la alianza de sus clases dominantes.
EL FRACASO DEL NEOLIBERALISMO
Otra cosa que se asume en el discurso neoliberal es que el desarrollo de las políticas neoliberales ha estimulado enormemente el crecimiento económico y ha mejorado la salud y la calidad de vida de las poblaciones. Aquí otra vez, la evidencia contradice este dogma. El promedio del crecimiento  real del PIB en América Latina fue un impresionante 82% durante 1960-1980, pero descendió un 9% en el periodo liberal de 1980-2000, y luego, un 1% durante el periodo 2000-2005. Este  decrecimiento explica las revueltas contra las políticas neoliberales cuando estas fueron implantadas en América Latina. Con respecto a los indicadores de salud, como muestra la figura 1, los países con niveles de desarrollo similar en el punto de partida del periodo de estudio (por ejemplo, en 1980 tenían el mismo nivel de desarrollo que otros países en 1960), tuvieron un nivel mucho más bajo de mejora en la tasa de mortalidad infantil durante 1980-2002 que durante 1960-1980. Una situación similar se da en los países desarrollados. En los EUA ha existido un gran incremento de la mortalidad diferencial por clase social y un deterioro en la cobertura de los servicios de atención en salud de la población. Durante los últimos 10 años, un millón de personas ha perdido cada año cobertura en los servicios de salud.

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Permítanme ahora mostrar lo que ha venido sucediendo en la Unión Europea, mostrando lo que ha sucedido en el mercado laboral, en el desempleo, en los salarios, en las condiciones de trabajo, en la protección social, en los beneficios sociales y en los beneficios empresariales en la UE-15. Nos centraremos en la UE-15 porque éstos son los países que han formado parte durante más tiempo de la UE y por tanto, han sido expuestos a las políticas de la Unión Europea durante un periodo más prolongado.
El gráfico 2 muestra como el desempleo ha crecido en la UE-15 desde principios de los 70s, lo que coincide con el desarrollo de políticas dirigidas al establecimiento de la UE. Téngase en cuenta que Europa tuvo unas tasas de desempleo menores que EUA durante el periodo 1960-1980 y mucho mayores en el periodo 1980-2003.
En el gráfico 3 podemos ver las rentas del trabajo (la cual incluye la compensación por trabajo, la protección social de los trabajadores, la contribución para la jubilación y el seguro de desempleo), como porcentaje del PNB (Producto Nacional Bruto) en la UE-15, las cuales disminuyeron durante el periodo 1975-2005. Esta reducción tuvo lugar a pesar de que el número de trabajadores aumentase. Además, esto ocurría independientemente del ciclo económico.
El gráfico 4 indica que la intensidad y el estrés en el trabajo aumentaron en casi todos los países de la EU-15. En promedio, el número de trabajadores que viven bajo presión se incrementó de un 32% en 1991 al 45% en 2005. Una consecuencia de esto es que, en el lugar de trabajo, las enfermedades relacionadas con los aspectos laborales también se han incrementado.

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La tasa del crecimiento del gasto público social, como lo muestra la figura 5, disminuyó durante 1990-2004. Y en la tabla 1 se observa como los beneficios sociales (compensación por enfermedad, compensación por accidente de trabajo y seguro de desempleo) disminuyeron en todos los países de la UE en el periodo 1975-1995. En los países anglosajones liberales (Australia, Canadá, EUA, Irlanda, Nueva Zelanda y Reino Unido) se aprecia el mayor recorte en los beneficios, seguidos por los países demócrata cristianos y luego por los socialdemócratas; la reducción no es lineal, algunos recortes son más marcados en los países socialdemócratas que en algunos países liberales. Pero en todos los países de la UE-15 los beneficios sociales se redujeron.
Como estas figuras y tablas muestran, las condiciones de trabajo y de cobertura de los beneficios sociales para la clase trabajadora y otros sectores de las clases populares se han deteriorado, lo cual contrasta con los exuberantes beneficios de la clase empresarial. Desde 1999 a 2006, sus beneficios se incrementaron 33,2% en los EUA y 36% en la Euro zona. Los costes laborales, sin embargo, solo se incrementaron un 18,2%.
En resumen durante los años de creación de la UE-15 a la vez que se incrementaron los ingresos de capital, disminuyeron los ingresos de los trabajadores, incrementaron las desigualdades salariales, se incrementó la regresividad fiscal, disminuyeron los beneficios sociales y disminuyó la protección social –todo ello determinando, como resultado, un incremento de las desigualdades sociales. Ello ha ido acompañado de un aumento del porcentaje de población de los países de la UE-15 que considera que existen excesivas desigualdades sociales (78%, el mayor porcentaje desde la II Guerra Mundial). También vale la pena comentar que un creciente número de personas de las clases trabajadoras y de las clases populares considera que existe un deterioro en su situación social debido a las políticas desarrolladas como consecuencia del establecimiento de la UE. ¿Tienen razón?

¿QUÉ EXPLICACIÓN TIENE EL SENTIMIENTO ANTI-EUROPA ENTRE LAS CLASES TRABAJADORAS DE EUROPA?
Para dar respuesta a esta pregunta debemos tener en cuenta, en primer lugar, cuales son las razones que da el establishment europeo - el Consenso de Brúselas - para explicar el crecimiento del desempleo entre los países de la UE-15. El establishment en la UE atribuye este incremento del desempleo a tres factores:
a) una excesiva regulación de los mercados laborales,
b) una excesiva generosidad en los beneficios sociales y
c) un excesivo gasto público.
Como consecuencia, las políticas promovidas por el Consejo, la Comisión Europea y el Banco Central Europeo (los mayores componentes del establishment de la UE) han incluido medidas que:
a) promueven la desregulación de los mercados laborales,
b) restricciones y/o reducciones del gasto público. Un ejemplo, entre muchos otros, es la declaración de Pedro Solbes, quien durante muchos años fue Comisario Europeo de Asuntos Económicos y Monetarios de la UE y hasta hace poco era el Ministro de Economía del Gobierno Socialista en España: “la política de la que más orgulloso me siento es la de no haber incrementado el gasto público en España”, una declaración hecha en el país donde el gasto público es el más bajo en la UE (después de Portugal); y
c) una reducción de los beneficios sociales, lo cual ha llegado a la máxima expresión en la propuesta  de la Comisión Europea de incrementar el tiempo de trabajo permitido a más de 65 horas por semana.

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Estas políticas han sido iniciadas en el marco de la política monetaria establecida en el pacto de Estabilidad, el cual requiere austeridad en el gasto público junto con la priorización de las políticas del Banco Central Europeo, que han dado prioridad al control de la inflación sobre el crecimiento económico y la creación del empleo. En el Reino Unido (el primer país que desarrolló estas políticas, bajo el gobierno de Thatcher), una consecuencia de estas políticas ha sido una lenta disminución de la mortalidad en todos los grupos de edad, como lo indica la figura 6.
¿CUÁLES SON LOS COMPONENTES DE UN PROGRAMA NACIONAL DE SALUD: QUÉ DEBE CONTENER?
Evidentemente, la tradicional respuesta de las instituciones de atención médica para todas estas realidades es completamente insuficiente. Las instituciones médicas proveen más cuidados (care, en inglés) que curación (cure, en inglés). Las mayores causas de mortalidad –el cáncer y las enfermedades cardiovasculares- no pueden ser resueltas con intervenciones médicas. Las instituciones médicas brindan atención a los individuos afectados por estas condiciones y pueden mejorar su calidad de vida, pero no pueden resolver ni éstos ni la mayoría de otros problemas crónicos. La prevención de enfermedades y la promoción de programas de salud basados fundamentalmente en intervenciones en el comportamiento y en el estilo de vida son también insuficientes. Tenemos la evidencia de que los programas dirigidos a los cambios de comportamiento a nivel individual tienen una efectividad limitada. Y por tanto, necesitamos amplias estrategias para mejorar la salud que incluyan intervenciones políticas, económicas, sociales y culturales que toquen los determinantes sociales de la salud (distinguiéndolos de los individuales). Estas intervenciones deben tener como primer objetivo el empoderamiento de las personas. Por tanto, una política nacional de salud debe enfocarse en los determinantes estructurales de la salud y debe contener dentro de sus componentes fundamentales:
a) políticas públicas que estimulen la participación y la capacidad de influencia de la población en la sociedad.
b) determinantes sociales y económicos
c) determinantes culturales
d) intervenciones en la vida laboral
e) intervenciones para la protección del medio ambiente y del consumidor
f) condiciones favorables y seguras durante la infancia, la adolescencia y la vejez,  y finalmente
g) intervenciones médicas que promuevan la salud.
Permítanme enfatizar que el empoderamiento de la gente es trascendental. Somos conscientes que en ambos lados del Atlántico, en EUA y en la UE, existe una crisis de la democracia. Las instituciones representativas se perciben ampliamente como controladas e instrumentalizadas por los grupos económicos y financieros de  la sociedad. En los EUA, la desconfianza en el establishment político (al que se le conoce comúnmente como Washington), se debe a que es percibido como influenciado por la clase empresarial. Todos los candidatos en las elecciones primarias para presidente en 2008, incluso John McCain, se presentaban como anti-Washington.  Una situación similar está ocurriendo en la UE, donde país tras país, la clase trabajadora está rechazando el proyecto europeo, el cual está siendo construido por los grupos económicos y financieros con mínima participación democrática. No es solo que Francia, Holanda e Irlanda hayan rechazado la Constitución Europea, sino que las encuestas también señalan que las clases trabajadoras en Dinamarca, Suecia, Alemania y muchos otros países están en contra de la Constitución Europea. Extremadamente importante y urgente es un proyecto de salud que recupere la importancia de la representatividad política. Es urgente que las instituciones representativas sean responsables y rindan cuentas a los representados. Y es ahí donde debo hacer mi crítica al informe de la Comisión de la OMS.
Como mencioné al inicio, yo aplaudí el establecimiento de la Comisión sobre los Determinantes Sociales de la OMS y apoyé su análisis y recomendaciones. De hecho, desearía que por su trabajo la Comisión recibiera el Premio Nóbel de Medicina o de la Paz. Esta Comisión ha elaborado un sólido, riguroso y valiente informe que ha ido más lejos que cualquier otro informe, denunciando los obstáculos para alcanzar un pleno desarrollo de la salud. Una frase del informe “desigualdades sociales matan” ha ofendido a las fuerzas conservadoras y liberales, quienes encuentran la narrativa y el discurso del Informe muy fuerte para el estómago.
Ahora bien, no es sólo que las desigualdades sociales maten, sino que los responsables de esas desigualdades (y los que se benefician de ellas) matan. La Comisión evita la categoría  poder (tanto el poder de clase, como de raza, género o nación) y tampoco analiza como el poder es producido y reproducido por las instituciones políticas. Ésta es la mayor debilidad del informe. Y esto se produce en una ya arraigada práctica de las agencias internacionales que hablan de políticas sin tocar lo político. Estas instituciones enfatizan, en términos generales, la necesidad de redistribuir los recursos, pero se mantienen en silencio en el tópico de qué recursos, y en el cómo y con qué instrumentos, y quien los controla. Desean ser profundamente apolíticos y aquí es donde  se encuentra la debilidad del informe.
Mis comentarios hasta aquí no son en parte una crítica a la propia Comisión sino a la  OMS – y a otras agencias internacionales que tratan la materia. Estas agencias siempre intentan llegar a un consenso y el consenso siempre da al más poderoso el poder de veto. Cualquier conclusión, tema o terminología que pueda ofender a un grupo de poderosos sentados en la mesa es eliminado. Quienes aprueban el informe pueden también rechazarlo. El informe de la Comisión se centra  más en describir como las desigualdades sociales matan a la gente. Pero nosotros conocemos los nombres de los asesinos. Conocemos sobre el crimen, cómo el proceso ocurre y a los agentes que son responsables. Y nosotros, como trabajadores de la Salud Pública debemos no solo denunciar el proceso, sino también a las fuerzas que cometen el asesinato. La OMS nunca ha hecho eso, pero nosotros como trabajadores de Salud Pública podemos y debemos hacerlo. No es suficiente con definir enfermedad como ausencia de salud. La enfermedad es una categoría social y política impuesta sobre la gente con una enorme presión social y económica del sistema capitalista, una de las mayores fuerzas en el mundo que causa enfermedad y muerte.
Recordemos que Chadwick, uno de los fundadores de la Salud Pública, cuando, como Comisionado del Comité de Salud de la Gran Bretaña entre 1848-1854, concluyó que las clases pobres del país estaban afectadas por una continua, creciente y segura causa de muerte, escribiendo que: “el resultado (de la situación social) es igual a que si 20 o 30 mil de estas personas fueran sacadas de sus miserables hogares y fueran llevadas a morir”. Un siglo y medio después, millones de personas tanto en el Norte como en el Sur, mueren de esta manera. Y nosotros conocemos a las fuerzas políticas, económicas y financieras  que son responsables de ello y tenemos que denunciarlas por su nombre.
Así lo hizo también Engels, quien en su excelente trabajo de salud pública sobre la condiciones de vida de la clase trabajadora británica, mostró la incompatibilidad entre el sistema económico capitalista vigente entonces y las condiciones de salud y laborales de la gente  trabajadora. Y fue también Virchow, quien en respuesta a la declaración hecha por la estructura de poder de Alemania, frente a su informe (en el cual pedía que se redistribuyera el agua, la tierra, y la propiedad) al cual los dueños de aquellos recursos se refirieron como un documento político, el respondió: “la medicina es una ciencia social y la política no es más que medicina a gran escala” (6). Lo que nosotros como trabajadores de salud pública necesitamos es actuar como agentes, incluso agentes políticos, para el cambio. Y  yo espero que ustedes estén de acuerdo.

Muchísimas gracias por su atención.

Referencias:
1.    Navarro, V. Race or class versus race and class: mortality differentials in the U.S. Lancet.1990; 336:1238-1240.
2.    Navarro, V. Assessment of the World Health Organization Report 2000. Lancet. 2000; 356:1598-1601.
3.    Navarro, V. World Health Report 2000: Responses to Murray and Frenk. Lancet 2000; 357: 1701-1702; discussion. 1702-1703, 2001.
4.    Williamson, J. What Washington Means by Policy Reform. Institute for International Economics, Washington, DC, 1990.
5.    New York Times, September 12, 1992.
6.    Virchow, R. Die Medizinische Reform, 2. In H. E. Sigerist, Medicine and Human Welfare, 93, 1941.
Traducción al Español por Giovanni Apráez Ippolito MD Ph.D (c). Universidad Nacional de Colombia, ngapraezi@unal.edu.co y Marta Tur, ayudante de investigación, de la Universidad Pompeu Fabra.

Elecciones en Uruguay: el Frente Amplio

Si no le interesa el tema, borre el mensaje. Es sobre Uruguay. Esto es una opinión de una persona sobre el tema y sobre lo que dice otra persona. 

NOTA: Igual que -pero diferente de- cada vez, lo que sigue es una opinión personal y lo que sigue a lo que sigue es la difusión de un tema/noticia/análisis... en este caso específicamente un análisis de la situación de Uruguay frente (sic) a las elecciones. O mejor, un análisis de cómo se llega a las elecciones en Uruguay, es decir, de qué forma termina imponiéndose -en los hechos- 'definiciones' que aparecen como de hierro pero que en realidad han sido construidas como de barro, y se ponen por delante de las de hierro. Voy a aclarar esto en más de una oportunidad, porque el tema es este, y quien no tenga ganas de leerlo puede no leerlo, puede guardarlo, puede borrarlo, incluso puede romper la PC (recomiendo en este caso ir a un locutorio y luego aducir alguna forma de estado emocional que diluya responsabilidades de daño), porque el tema es este y seguramente importará a poca gente. Pero -en estos días parece evidente- la libertad de expresión debería estar por encima de las molestias por recibir textos que no interesan. Sobre todo porque todos los días ocurre, y porque existe el mecanismo rápido y seguro de sacarse de encima lo que no se quiere leer, apretando un botoncito, generalmente arriba a la derecha (oia!).
En definitiva, lo que se decide en Uruguay es mucho menos de lo que se dice, y se ha llegado hasta aquí luego de ir pateando para afuera las definciones necesarias que han sido todas ellas postergadas en función de lo que se ha perfilado como lo urgente. Paralelamente (sic) a eso, en Uruguay se define también la anulación (o no) de la llamada "ley de caducidad" (o sea la ley de amnistía que se impuso a fines de los '80, 'paralelamente' a las leyes de impunidad en Argentina). La política del gobierno sobre el tema es similar a la de aquí, con la interesante diferencia que el Movimiento de DDHH de aquí logró imponerle al gobierno la anulación efectiva de la ley y el gobierno se vio obligado a 'comprar' algo que nunca quiso. El Movimento de DDHH en Uruguay está mucho más cooptado desde el inicio por la burocracia política (salvo sectores muy coherentes, como la Plenaria Verdad y Justicia y otros) y han pasado a servirse de los beneficios de moderar su discurso. Aquí esto también pasó, pero no en el grado y la efectividad que en Uruguay.
Difiero en muy pocas cosas con Fernando Moyano (contrariamente a lo que suelo decir cuando menciono a mi tocayo de acá, Hugo Moyano, y digo 'nada que ver con Hugo', con Fernando sí me une el apellido de mi padre tanto como el de él, dado que es mi hermano), diría en dos detalles que seguramente vistos desde acá conviene aclararlos, y desde allá tal vez no. Uno es respecto de lo que menciona como 'progresistas'. En realidad es un término que no me gusta ni comparto para la ubicación política de lo que uno dice. No es para desarrollar acá, pero sintéticamente, los progresistas nunca estuvieron con lxs indixs. Más vale explicaron (incluso les explicaron) que su existencia debe ser sacrificada en función del progreso. Sé que es una metáfora, y precisamente lo digo contando con eso. Lo segundo es una leve precisión respecto a lo que cita de Zibechi. Es como aquí se dice, pero lo que debería aclararse (o aclararse más, o mejor) es que justamente la candidatura de Mujica explota el imaginario (vacío) de la 'línea' de los comités de base del Frente. Los han vaciado 'progresivamente' desde hace 20 años, y en general el MPP ha sido uno de los motores de ese vaciamiento, suplantando la participación de los sujetos por la adhesión al simbolismo 'campechano' que Mujica encarna, o más aun, compone. Y ha sido acompañado básicamente por todo el 'sector de izquierda' del Frente, que ha 'comprado' las urgencias con tal de llegar a... en fin, la frase de Fernández Huidobro, malversando la de Buenaventura Durruti ('renunciamos a todo excepto a la victoria') lo dice todo.
Entre los muchos ejemplos que pueden ponerse, el horrible papel que jugó el Frente con el tema de la ley de aborto es bien ilustrativo. Y un ejemplo de paralelismo con Argentina. No hay manera de justificar semejante traición. De la que participaron de diferente manera (pero como un conjunto afiatado) la mayoría de los actores que se están mencionado (Mujica, Astori, Fernández Huidobro y Tabaré Vazquez).
Si todos estos personajes tuvieran algo de ética, ni por este tema ni por lo que hicieron con la ley de caducidad, podrían dormir.
Un saludo
Gonzalo (persona física)
PD: las implicancias que tiene esta historia con la de aquí son enormes y daría para comentarios mucho más interesantes para las dos o tres personas que les interesaría, pero quizá provoque que el resto venga a mi casa a romperme esta PC. Solo introduciré un tema que más adelante retomaré. Es muy interesante que el 'populismo' haya resucitado. Es notable que uno de quienes lo ha hecho sea Laclau. Mucho más interesante aun que lo haga de la mano de Feinman y otros notables reivindicadores del populismo. Lo digo porque Laclau postuló hace años el concepto de "significante vacío", y su ejemplo para describirlo era el peronismo.
PD2: Incluyo la difusión del  voto del plebiscito contra la ley de 'caducidad'. Mario Benedetti legó parte de su pequeña fortuna para la campaña por este voto "SÍ". La miserabilidad no respeta ciertas fronteras. No se sabe en qué se gastó ese dinero. Este plebiscito está lejos de asegurar su victoria. Pero como en todas las cosas, hay gente que ganó su propia victoria, con o contra este tema.
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Elecciones en Uruguay. "Hermano, ha muerto una esperanza"
Autor: Fernando Moyano 

¿Quién hizo sonar nuevamente el viejo tambor destemplado?/
¿Quién fue que arrimó los barriles que aguantan el nuevo tablado?/ 
Rascá la cáscara.
Jorge Lazaroff, Baile de máscaras


http://www.herramienta.com.ar/content/elecciones-en-uruguay-hermano-ha-muerto-una-esperanza
En Uruguay es usual hablar del “carnaval electoral” para referirse al espectáculo mediático e incluso al ritual que regularmente aparece y moviliza las energías de la sociedad. Desganada, escéptica, incluso indignada ante tanta mentira descarada... pero la moviliza, captura su atención, logra renovar por un tiempo más el crédito que la sociedad concede al sistema político metiendo de nuevo en el paquete, refinanciando, las promesas incumplidas, aceptando ridículas excusas para justificar los incumplimientos. En El país de la cola paja (1960) Mario Benedetti señala que el humor irónico y cínico característico del uruguayo es una forma de mostrar y mostrarse a sí mismo que no ha sido engañado, mientras acepta ser engañado. De alguna forma el carnaval electoral renueva el mito del “como si” del régimen político democrático burgués. Como si se discutiesen los problemas del país, como si los integrantes de cada comparsa realmente creyesen en la letra que recitan, como si hubiese habido un cambio desde el carnaval pasado o si nos esperase otra cosa en el futuro que no sea un nuevo desfile de carnaval. La competencia por la mejor forma de la representación desplaza a la disputa sobre contenidos, porque al fin de cuentas todos sabemos que no hay verdadero contenido.

Representantes/representación. Como apunta George Balandier en El poder en escenas, la representación del poder evidencia el poder de la representación, exorciza la carga del conflicto social, la evanece y trasfiere al escenario periódico murguero la rebeldía permitida y la protesta social para que haga su catarsis. Luego todo podrá seguir igual un tiempo más, pero nos habremos burlado de quienes se burlan de nosotros porque como decía Machado: “cuando dos gitanos hablan / se mienten pero no se engañan”.
Es posible, si le creemos a Carlos Real de Azúa (ver por ejemplo Uruguay, ¿una sociedad amortiguadora?, 1973), que la causa última de la “democracia uruguaya” que tanto asombra al mundo sea la debilidad estructural de base de los actores sociales, no más civilizados que sus similares en la Latinoamérica convulsionada, pero que no les da el cuero para otra cosa. Ninguno de los dos polos (burguesía/proletariado) tiene en Uruguay fuerza suficiente como para un ataque frontal contra el otro: La “coexistencia pacífica” democrática viene a ser un “plan B” dictado por esa debilidad que deriva de la particular de la implantación del modo de producción capitalista (“capitalismo sin sector I”) en esta formación social que nace ya como “estado tapón”.
Estas de 2009 son las elecciones al final del primer período de gobierno de una fuerza de izquierda en toda la historia uruguaya: o sea, ha llegado la hora de rendir dos cuentas diferentes. Del gobierno del Frente Amplio ante la ciudadanía, y de la izquierda uruguaya ante sí misma.

“Hermano, no te vayas. Ha nacido una esperanza”, fue una de las consignas del Frente Amplio en su fundación en 1971. El Uruguay es un país de emigración. La débil implantación capitalista y su condición de periferia de periferia ha encontrado también esa forma autodestructiva de amortizar el conflicto social, motivando a salir además a los elementos más activos, mejor preparados, e incluso más peligrosos de la clase trabajadora. El Frente Amplio del 71 quería ofrecer una alternativa de esperanza para ese pueblo sin esperanzas. La esperanza en un “cambio de estructuras” -según el lenguaje de los ’60- que permitiese atender a las necesidades más urgentes de los sectores populares y abriese el camino hacia la construcción de una sociedad de justicia e igualdad.
Era un Frente que nacía con muchísimos defectos. Su conducción mayoritaria se inclinaba a la conciliación de clases, su estrategia buscaba un desarrollo capitalista que significase alguna mejora para los explotados por medio de una alianza con una supuesta e inexistente “burguesía nacional”, su táctica se centraba en la acumulación electoral, ofrecer al pueblo una opción institucional que lo apartase de la tentación del levantamiento violento. Pero pese a todo ello, estaba muy permeado por el medio en que crecía, la combatividad de la militancia social, el espíritu de la época de la Revolución Cubana y el Mayo Francés, la radicalización de los sectores populares. De modo que su programa recogía medidas avanzadas que cuestionaban al orden social imperante, y tenía una política antiimperialista.
¿Qué ha quedado de esa esperanza fundacional? La salida de la dictadura vio una izquierda en que la derrota había calado internamente, y que se plantea abiertamente jugar el papel de co-gestor del capitalismo. La transición no fue instantánea, duró aproximadamente dos décadas, y el viraje se completó en el 2002 cuando se precipita la crisis financiero-bancaria. La izquierda había crecido mucho en términos institucionales (40% del Parlamento, Intendencia de Montevideo), y había rebajado más y más su programa político. En ese momento la conducción frentista aprovecha para ofrecer garantías al poder burgués conteniendo al movimiento popular y avalando la política del gobierno. Sobrevino entonces el relevo y el gobierno de Tabaré Vázquez, que veremos más detenidamente. ¿Y hoy?
Nuestra tesis es también que la parodia necesaria para la renovación de los créditos políticos cobra hoy la forma de la representación de un conflicto aparente entre “dos izquierdas” dentro del Frente Amplio, como si hubiese una evolución interna de la izquierda en el poder. También aquí podríamos traer a colación una imagen de otro cantautor uruguayo.
“Y todo así, siempre sucesivamente
Cada sueño habría las puertas del siguiente
Como un espejo que refleja otro espejo…”
Leo Masliah, Balada del Pocho Martínez

Esa Balada termina con una “tragedia graciosa”, el Pocho Martínez demora tanto en despertar de sus sucesivos sueños que cuando al final despierta del todo entra en el “sueño definitivo”.
Por último, resulta especialmente doloroso hablar hoy desde un país que en su momento tuvo un pensamiento social rico y creativo, y que hoy muestra un panorama tan desolador en ese rubro. Es otra de las cosas que han resultado de la sucesión dictadura militar –> neoliberalismo “democrático” –> izquierda en el gobierno.

El pensamiento miserable

La escena política tiene hoy la virtud de desnudar la involución ideológica y cultural de las últimas décadas, no solo en el ambiente político, también en el pensamiento popular y en los “cientistas sociales”. Esto puede verse si tratamos de abordar ese problema teórico que se conoce en el marxismo como “el papel del individuo en la Historia”.
Decíamos hace diez años en Alfaguara Nº 22 (“Mejores caciques eran los indios”):
Los partidos de izquierda histórica de este país se denominaron a sí mismos “partidos de ideas” diferenciándose de los partidos tradicionales que han sido en su fundación -y siguen siendo- partidos de caudillos. Hemos rechazado siempre la esencia y estilo de organizar una corriente política a partir de un liderazgo personal, reivindicando por el contrario que las corrientes políticas son primero corrientes de ideas y acciones colectivas, y los liderazgos son secundarios, incluso prescindibles. Dentro de las tradiciones políticas y culturales ha sido siempre el pensamiento conservador y reaccionario el que ha sobredimensionado el papel de los líderes, el verticalismo, la disciplina, la unidad monolítica, el acatamiento. Y el pensamiento progresista en su acepción más amplia, es el que ha privilegiado la igualdad, los vínculos horizontales, la libertad de disenso, el respeto a las minorías, la pluralidad. Quienes en la vida política hacen pasar todo por caciques, conflicto entre caciques, elección de caciques, son los reaccionarios. Los progresistas siempre estuvimos con los indios,
Nada más lejos de eso que esta “izquierda” y esta “ciencia social” de hoy que solo piensa en caciques. El marco conceptual implícito en todos los seguimientos de la campaña electoral y en toda la conducta partidaria es el pensamiento social reaccionario que además se ha naturalizado, se lo da por evidente. No hay nada más que la disputa entre los candidatos en tanto tales.
Para los “analistas políticos” ya no hay por qués ni para qués, en vez de análisis y relación causal hay tautología y descripción. Ya no emulan al comentarista deportivo, ni siquiera al relator, sino al panel electrónico del Estadio: se limitan a anunciar los tantos, y que los tantos se expliquen por sí mismos. Miseria de la filosofía señaló Marx una vez. Hoy podemos agregar varias “ías” de pensamiento miserable.
Pero en esta mente en blanco hay un pensamiento implícito, la vuelta a la interpretación carlyliana de la historia (Thomas Carlyle, Los héroes) como sucesión de “grandes hombres”, o peor, a la historia palaciega, sucesión de reyes, y si hay guerras es porque varios quieren ser rey al mismo tiempo.
Pero lo que realmente importa es que esta forma de pensar es manifestación de una involución política y cultural, síntoma a su vez de la decadencia y el colapso intelectual y moral de la vieja izquierda. Porque la izquierda de los sesenta-setenta, que supo tener un proyecto histórico explícito, vino acompañada de un pensamiento social muy diferente.
Esta decadencia conceptual abarca a muchos. Veamos por ejemplo Raúl Zibechi en “La mimetización de la izquierda” (La Jornada, 19/12/08), cuando acababa de ocurrir el Congreso del Frente Amplio (diciembre de 2008) que proclamó la candidatura del ex–guerrillero José Mujica dejando en tercer lugar al ex–ministro de Economía del gobierno de Tabaré Vázquez, Danilo Astori, que supuestamente debería ser el delfín designado por el dedo presidencial.
... se trata de dos concepciones opuestas que dividen a la izquierda. Quienes defienden una fuerza integrada por militantes y comités de base... básicamente tupamaros y comunistas, [y... ] quienes apuestan al votante anónimo como sujeto de la política... Los primeros se sitúan más a la izquierda, representan a los sectores populares y a los trabajadores manuales... El sector más socialdemócrata recluta sus seguidores entre las clases medias y los empresarios.... Hasta ahora, ambas culturas pudieron convivir en gran medida gracias al carisma de Vázquez...
Esto es lo más que podemos encontrar en materia de análisis político hoy día. Y llama la atención cuando recordamos que Raúl Zibechi es un verdadero investigador social que analizó el papel del Partido Comunista Uruguayo no como “representante” de los trabajadores sino como su regimentador político dentro del marco capitalista. Este fue un planteo muy marcado en su producción anterior (por ejemplo La mirada horizontal). También es cierto que hay allí sí una continuidad en su pensamiento al ver a la concepción organizacional como madre y no hija de la política concreta; en este caso parecería ser que la contradicción básica es entre dos formas partidarias distintas. Sin embargo también en eso las cosas han cambiado. Antes para Zibechi la revolución social partía de una concepción organizacional autonomista inspirada en el Zapatismo (Los arroyos cuando bajan). Pero como nada de eso hay ya en escena él también debe tomar un Plan B, y lo que era su bestia negra, el verticalismo de corte estalinista que reproduce el poder burgués, aparece allí siendo hoy lo menos malo frente a lo peor, la izquierda tecnocrática asimilada.
Pero sigue sin haber una explicación de por qué pasó esto. Hemos traído a cuento este pasaje porque como dijimos, queda allí aún un resabio de análisis, y además para empezar por la perla de ese texto: “el carisma de Tabaré Vázquez”. Es un ejemplo de pensamiento escénico o impresionista, tomar lo aparente por real. Aún si fuese cierto, ¿por qué ese “carisma” ya no existe y Tabaré es hoy un muerto político?
Vamos a ver el misterio de la “magia” de la corta monarquía del cacique Tabaré partiendo de su base material: la teta del Estado y la administración de su ordeñe. Porque, como dice Le Corbusier: “Hay que decir siempre lo que se ve. Pero sobre todo siempre hay que (y eso ya es más difícil) ver lo que se ve”.

Tabaré Vázquez y la burocracia frentista

Hablemos entonces de ese tema que no existe: el carisma de Tabaré Vázquez. Hace algún tiempo se publicaron unos cuantos libros sobre él, pero todos sabemos que Tabaré Vázquez no existe. Lo que queremos decir es que en general no existen los dirigentes políticos, menos en Uruguay hoy, en el sentido de que no son el deus ex machina de la política. Las cabezas políticas visibles son casi siempre fabricadas por las agencias de maquillaje y escenografía de la política, redactores de discursos, asesores de imagen, directores de campaña y recaudadores. Y todo ese dispositivo depende de fuentes de financiación, centros de decisión, negociación, intermediación y usinas de ideas, que remiten siempre a un lugar social: la lucha de clases. Lo que importa entonces es mirar esa “fábrica de dirigentes”. Los dirigentes son la forma antropomórfica en que se presentan los sectores sociales en disputa en la escena política, donde, como decía El Principito, “lo esencial es invisible a los ojos”. Tabaré no existe, fue inventado.
¿A qué sector social responde? Nuestro planteo es que Tabaré Vázquez es una figura puesta allí por la burocracia política frentista, que es una versión actualizada de la burocracia político-estatal de este país, que nunca fue un estamento social autónomo y autodefinido, una clase social en sentido estricto, sino un estamento de gestión del poder por cuenta de otro sector social, un dispositivo funcional diferenciado en la lucha de clases porque y en cuanto ha sido necesario disponer de un actor de presentación –”frente” también en sentido de fachada- y administración. Les ha sido necesario. A las clases sociales dominantes.
Vamos a desarrollar este concepto. Pero primero prestemos atención al Frente Amplio como fenómeno social. Demos un vistazo a los Comités de Base de la periferia de Montevideo. Comenzando por aclarar algo acerca de eso. Cuando el Frente Amplio nació a principios de los setenta, nacieron casi espontáneamente los Comités de Base. El Frente siempre fue algo más que un simple frente político entre distintos partidos al estilo de los frentes populares, se aproximó más a aquello que la Tercera Internacional de los primeros congresos llamó frente único por la base. Los comités de base fueron organismos de base comunes a toda la coalición política, que además de “mezclar” las bases de sus distintos partidos constitutivos incluía además a una gran masa, incluso mayoritaria en muchos momentos, de militantes no sectorizados que no pertenecían a ninguno de ellos, los llamados “independientes” o “frenteamplistas de a pie”. Esa particularidad dio al Frente Amplio una riqueza política singular que permitió retener abajo una parte del poder de decisión, no mucha. Pues bien, ese fenómeno ya no existe. Cuando Zibechi se refiere a esa red de comités de base como parte de un modelo organizativo específico (en pugna con otro), está hablando en todo caso del pasado, de un tipo organizativo que ha sido desplazado por otro, una pugna ya resuelta. Porque hoy los comités se han reducido, secado y perdido toda autonomía y poder de decisión que, aún parcial, alguna vez tuvieron.
Pese a lo cual, sirve visitarlos hoy tal como existen, de la misma forma en que se analiza un fósil para comprender al organismo vivo. Veremos allí una población de pobrerío. Trabajadores humildes, amas de casa, jubilados, cuentapropistas. Los cargos son ocupados por gente un poco más estable, empleados públicos o estudiantes. En la Coordinadora encima del Comité encontramos algún pequeño comerciante, profesionales, funcionarios de carrera. A medida que subamos por el aparato subiremos también en la escala social hacia los sectores medios, que están imbricados con el estado. En un país de pobre desarrollo capitalista toda la actividad económica importante y los servicios giran en torno al Estado, dependen o son ejercidos directamente por éste.
El Frente Amplio es un fenómeno clasista complejo, tiene dos bases sociales. Su base social electoral y de referencia es el pobrerío del país, los trabajadores asalariados, trabajadores independientes, desocupados. Pero la base social de su aparato político son los sectores medios que tienen su centro en una articulación entre la pequeño-burguesía y la burocracia estatal, fenómeno corriente en el capitalismo moderno pero que en Uruguay es primordial por esa forma particular de implantación del capitalismo en nuestra formación social a la que hicimos referencia, que determina el papel tutelar del estado.
No siempre fue así. En sus orígenes el Frente no tuvo amplio predicamento en el pobrerío. Lo tenía sí entre los trabajadores organizados (una parte de los trabajadores, ya que en Uruguay el nivel de sindicalización es bajo), los modernos sectores medios y la intelectualidad. La transformación del Frente en un fenómeno popular es reciente (unos quince años) y va acompañada de una transformación interna de reflejo: el populismo. Estamos hablando de “populismo” en un sentido muy lavado y tenue si lo hacemos en términos de América Latina, donde ese término tiene una historia muy fuerte: Pero con eso alcanza para aterrorizar al pensamiento liberal burgués, que también es el pensamiento de la misma izquierda socialdemócrata frenteamplista. Por eso la interna frentista vive el populismo con una relación amor-odio.
Veremos ahora el tema de la burocracia político-estatal de gestión. En nuestra historia ha habido tres estamentos sucesivos de gestión político-estatal capitalista, tres versiones de “clase política”. En el Siglo XIX fue el “patriciado”, que era un estamento derivado de sectores pobres de terratenientes que se diferencia para la administración política y cultural del país. En el Siglo XX fue la burocracia batllista (constituida en el ciclo de José Batlle y Ordóñez), un sector que imbrica burocracia estatal, profesionales, intelectuales, sectores de burguesía media y agentes del capital. El batllismo formó un “colchón” de sectores medios y un aparato estatal hipertrofiado para compensar la debilidad de la burguesía uruguaya. Ese conglomerado social dio una impronta ideológica y cultural al país y tuvo su expresión político-partidaria en un partido monopólico clientelístico (el Partido Colorado, que venía de antes pero fue fuertemente modificado por Batlle y Ordóñez) que desarrolla “punteros” políticos hacia los sectores populares (el “Club Político” de Batlle y Ordóñez). Ahora, el Siglo XXI ve nacer un nuevo formato de clase política. Al comenzar el siglo termina de colapsar el centro del sistema batllista por la crisis de la política neoliberal que lo arrastra: En ese momento son los punteros socialdemócratas quienes heredan la función de sus precedentes batllistas, y reproducen de afuera hacia adentro un aparato político similar. La burocracia político-partidaria previa de la izquierda, la burocracia sindical, la burocracia cultural, la pequeño-burguesía de las profesiones liberales y los negocios para-estatales, las ONGs, los funcionarios de medios de comunicación, todo un magma burocrático y pequeño-burgués (que cumplía la función de sostener una política reformista de base popular que actuase dentro de los marcos del “estado de bienestar” de tipo batllista) , se ha visto a partir de la crisis del 2002 como el mayordomo que debe administrar la casa del amo mientras éste está enfermo. Por supuesto que no se inclinó en esa emergencia por alentar la rebeldía popular, por contrario se ocupó de contenerla y dar pruebas de su “responsabilidad” ante las clases dominantes, en ese momento en que el aparato político de representación tradicional de esas clases (los partidos burgueses tradicionales Colorado y Nacional) podía quedar desbordado. Así se propició el relevo pacífico de 2004 que llevó al gobierno de Tabaré Vázquez.
Esa es la burocracia frentista en sentido histórico, producto de la llegada del Frente al gobierno, y también en sentido funcional, porque es frente o fachada del poder burgués ante la sociedad y sectores populares.
En la dualidad social frenteamplista señalada hay dos conglomerados sociales con necesidades programáticas divergentes. Si queremos entender al Frente debemos entender esa realidad.
Para los sectores populares la necesidad es subvertir y superar el modo capitalista de producción.
Para los sectores medios importa el aprovechamiento de los espacios de intermediación y pequeña gestión que puedan desarrollarse dentro del propio sistema en tanto tenga continuidad y no colapse.
Un interés revolucionario de los que no tienen nada para perder, y un interés contrarrevolucionario de los que tienen todo para perder. Cómo se imbricaron la derrota de unos y el oportunismo de otros, y cómo se montó en esa coyuntura el proyecto de gobierno frentista y Tabaré como vocero de ese sector social es algo que analizaremos recurriendo a ese pensamiento social que una vez tuvo tener este país. La figura intelectual a la que nos referimos más arriba, Carlos Real de Azúa, nos aportará parte de ese marco conceptual.

El aparato del estado como botín político

Nos hemos ocupado de presentar este tema complejo, donde la pérdida de hábitos de cultura política nos obliga a muchas explicaciones de conceptos. El significado político-social del primer gobierno frenteamplista y la era de Tabaré, la burocracia frentista y sus relaciones sociales externas e internas. Entremos a detallar su contenido.
Situémonos en la víspera de la llegada del Frente al gobierno, al completarse la transición del partido de la alternativa al partido de la alternancia. Tabaré fue el instrumento del proyecto político de un estamento social, una versión actualizada de la burocracia político-estatal de administración y presentación (front-end) del poder burgués. Esa versión se vehiculiza y se termina de construir a partir de ese proyecto político de gobierno. Para ello necesitó vender y que le comprasen tres productos políticos que formaban un paquete:
1. A los sectores populares subalternos, imponer la idea de que es preferible abandonar los proyectos de transformación radical en favor del cambio mínimo (ni siquiera el cambio “posible” sino absolutamente mínimo) que no “desestabilice” el sistema capitalista, y de que si se intentase otra cosa serían ellos, los sectores populares subalternos, los que llevarían las de perder.
2. Al bloque dominante, ofrecer una forma de control social más efectiva y eficiente que el modelo puramente represor y confrontativo del estilo político burgués tradicional: hay momentos delicados de la lucha de clases en que eso hubiese sido como querer apagar un incendio con nafta. Entonces, mejor controlar a la tribu desde adentro que seguir barriendo indios.
3. Y hacia adentro, hacia todo ese conglomerado burocrático y pequeño-burgués al que hicimos referencia, un disciplinamiento mínimo que supere las disputas internas y los problemas de “hambre atrasada”. Un padre de familia que reparta y ponga orden.
Era necesario además que tales productos fuesen comprados por esos tres clientes y los tres a la vez, para que la operación fuese posible. Comencemos por el último punto.
En un país de pobre desarrollo capitalista hay pocas posibilidades de empleo en la actividad privada para profesionales, técnicos, administradores; menos aún con recesión. Para esos sectores, apoderarse de la plantilla del estado es cuestión de vida o muerte. Sus intereses tienen un cierto grado de contradicción con la burguesía, que siempre quiere menos impuestos, abatir el gasto público, y más espacio para la empresa privada. Otro punto de fricción es su necesidad de construir una estructura asistencialista como aparato de control político y clientelístico sobre los sectores subalternos. Es por ello que la política frenteamplista, haciendo hincapié en esa fricción, presentó una apariencia socialdemócrata tenue, o social-liberal, que le permitió distinguirse del proyecto político crudamente neoliberal precedente de los partidos Colorado y Nacional. Pero además se necesitaba un control monopólico de la canilla presupuestal para contener las luchas internas. El gran jefe Tabaré y su brujo Danilo fueron el precio que la burocracia frentista estuvo dispuesta a bancar… por algún tiempo. Esa necesidad de una jefatura bonapartista explica el fenómeno de un “culto a la personalidad sin personalidad” hacia una persona tan mediocre y deslucida como Tabaré Vázquez, que para algunos es “carisma”. La clave de la jefatura autoritaria de Tabaré es simple: alguien tenía que tener la llave de la caja. Esa autoridad era muy importante para llegar, una vez arriba ya no lo es tanto y se puede abrir el juego. Costó un tiempo liberarse de ella, no por la gran habilidad política de Tabaré sino por lo contrario: su estrechez mental, su avaricia de poder y ser el primer creyente del culto a él. Pero el tiempo institucional le dio el tiro de gracia. Durante el primer tiempo de su gobierno Tabaré logró retener un control muy firme. Incluso hubo un intento de proclamar su reelección, pero en las condiciones de Uruguay eso era totalmente imposible. Cuando la necesidad de la sucesión se avizora, todo el aparato frentista le da la espalda. Esto es lo que tenemos para decir sobre el “carisma” de Tabaré y su agotamiento en el escenario interno del Frente Amplio.
Veamos ahora el afuera, su relación con los sectores populares subalternos. Para poder montar sobre la derrota sufrida por estos sectores una rendición disfrazada de triunfo (que es la realidad del gobierno de Frente Amplio) era necesario teñir el discurso reformista socialdemócrata de la izquierda con un matiz populista, al mismo tiempo que se lo desteñía más aún de contenido reformista. Como no se podía levantar un proyecto de transformación como mito movilizador, se optó por otra cosa. Se invistió a Tabaré con el rol de líder mágico, único capaz de conseguir el milagro del triunfo de la izquierda. El acceso al gobierno de la izquierda ya asimilada al poder fue un simple acto de recambio mecánico del staff superior de la administración manteniendo las mismas políticas, pero fue vestido de dramatismo representando un conflicto aparente, como si fuese un “hito” de nuestra historia. Lo fue, pero en el sentido de representación dramática de lo que “podría haber sido” y no en el sentido de realidad. Y como toda ilusión, puede ser vendida porque alguien desea comprarla. El deseo de los sectores populares tuvo aquí una satisfacción simbólica en vez de la satisfacción real. Esto fue posible porque la derrota de nuestra clase obrera ha sido muy profunda y extendida. De la misma forma en que se habían vaciado los comités frenteamplistas, también estaba en retroceso el grado de sindicalización, y más aún el de participación efectiva en los sindicatos. Y junto con esto hubo una serie de derrotas sucesivas, se profundizó el desmantelamiento industrial por la entrada de Uruguay en el Mercosur, etc. Es sobre esta derrota que se justificó el cambio mínimo, y se le dio el dramatismo de la representación de un cambio trascendental.
Cumplida la tarea, el hombre a cargo pagará el costo. Olvidarlo, votarle todo en contra, humillar al sucesor que quiso imponer (“cuándo manyés que a tu lado se prueban la ropa que vas a dejar…”). Dado que Tabaré se hizo cargo, porque para eso estaba, del abandono desfachatado de todo el contenido transformador del programa de la izquierda histórica, no podía esperar otra cosa.
La clave para del ciclo de Tabaré es también la clave de su sucesión. No será la continuidad del gran jefe ni su recambio por el brujo, sino por el bufón de la corte, el que cumplía el rol de la rebeldía permitida dentro de la misma escena. Este es el papel que cumplió José Mujica durante toda la primer parte del gobierno de Tabaré, hasta que se lo llama a cumplir otro rol.
El populismo pasa de matiz a tono dominante, para seguir cumpliendo la misma función de catarsis de la rebeldía de los sectores populares. Llamaremos a esto populismo simbólico, para diferenciarlo de los populismos reales de la historia de América Latina, porque aquí, con tan poco pan para dar, no queda otra que dar más circo. Un estilo político que privilegia el reparto de bienes simbólicos, a diferencia de las políticas socialdemócratas o keynesianas que se ocuparon del reparto de bienes reales.
Pero antes de desarrollar este tema, debemos concluir con el balance de este primer período de gobierno del Frente Amplio.

El espejo electoral


El 28 de junio ocurrieron las elecciones internas simultáneas para elección de candidatos en todos los partidos políticos. A diferencia de las elecciones generales de octubre / noviembre, estas son de voto voluntario.
Hagamos un resumen de las cifras electorales agrupadas en “familias ideológicas”.
Frente Amplio 40.4%
Derecha tradicional (P. Nacional, Colorado e Independiente) 57.2%
Izquierda extra-frentista (Asamblea Popular, P. Trabadores, Comuna) 0.4%
Voto en blanco + anulado 1.9%
En realidad debemos agrupar estas dos últimas en una única de posible “voto alternativo” que agrupa por lo tanto un 2.3%. El voto voluntario es de un 44.5% del padrón electoral, o sea hubo abstención del 55.5%. Debemos destacar que ese pequeño voto en blanco y anulado de 2% del total de los votos voluntarios emitidos, apenas un 1% del padrón electoral, es en este caso un voto militante.
Comparemos con las encuestas previas de intención de voto. Evaluar los pronósticos con el diario del lunes en la mano es complicado pero pueden señalarse dos cosas gruesas.
A) Todas las encuestas sucesivas en los meses previos preveían una votación superior al 50%. Pero sea respecto de esta previsión o de las elecciones internas precedentes de hace 5 y 10 años, hay una retracción del voto.
B) Si agrupamos también las cifras de las encuestas en “familias ideológicas, mostraron durante meses una oscilación en la que el FA superaba al conjunto de la oposición, o era superado por ella, en un punto o dos. Esta situación se mantuvo con gran estabilidad. Asumamos que el electorado nacional se parte en dos mitades más o menos iguales, el posible electorado frenteamplista, el posible electorado de la derecha burguesa tradicional, 50 y 50. Los elementos marginales existen pero no alteran esa distribución gruesa. Si comparamos las cifras esperables con las cifras efectivas resultantes vemos que no hay una “retracción” en general, lo que hay es una retracción del voto frenteamplista. Y es muy grande, del orden del 30% del voto frenteamplista esperable.
Si la gente se hubiese comportado como decían las encuestas, más o menos medio país se quedaría en su casa, el otro medio iría a votar y se repartiría en dos mitades entre derechistas y frenteamplistas. Si todos los derechistas fueron a votar, al FA le faltaron para igualar a la derecha algo parecido a la votación de Astori, estamos hablando de algo grande. (El FA presenta tres posibles candidatos que quedan ordenados así: Mujica, Astori, Carámbula).
En las cifras de las encuestas previas el FA conserva el 50% del electorado que alcanzó en 2004, lo que vemos en el voto efectivo en las internas es que se debilita la adhesión. No es razonable pensar que este voto se haya perdido definitivamente porque no se percibe la contrapartida de un verdadero fortalecimiento de los partidos de la derecha tradicional burguesa ni en presencia política ni en cifras que son similares a la interna de 2004.
Los “politólogos” uruguayos lo explican por falta de interés en una interna ya decidida. ¿Por qué entonces en internas que estaban mucho más claramente decididas, en 1999 y 2004, tuvo el FA una votación mayor? Es porque era un voto militante, en aquel momento se sentía la necesidad de expresar aquello de “Soy del Frente”. Hoy ya no.
¿Qué ha pasado, entonces? Dice Luis Eduardo González: “El gobierno del Frente rompió una esperanza… en el cambio de 2004… la gente tenía … muchas esperanzas. Se rompió la imagen de que había una diferencia cualitativa profunda” entre el Frente y el y los viejos partidos de la derecha tradicional (El País, 05/07, subrayado por nosotros). González señala que pese a que Tabaré hablaba de que no se esperasen cambios rápidos, esa cosa puntual en medio de una campaña no podía revertir el discurso tradicional frenteamplista de 30 años de que los cambios profundos son posibles, que la traba principal es política, que el responsable de ella son los partidos tradicionales, y que el mecanismo hábil para removerla es el voto. La retracción frenteamplista es, en primer lugar, resultado de una falta de motivación, de un desencanto. Porque ese discurso o no era cierto (en todo o en parte), o lo era y fue traicionado.

Partido de votantes, aparato de funcionarios. Los politólogos no han señalado el otro factor. Como ya dijimos, las dos formas organizativas de las que habla Zibechi no son formas enfrentadas en el presente sino estados sucesivos. Para poder llevar adelante su viraje programático y político la cúpula frenteamplista hizo un desmantelamiento sistemático, paso a paso y durante años, de la estructura militante, los Comités de Base, para escapar a su control y tener las manos libres. El Frente, de organización de activistas políticos que opinaban (aunque con capacidad de decisión acotada) y participaban e influían desde abajo en la formación de la opinión pasó a ser una masa de votantes pasivos con un pequeño casco de militantes aparato, dirigido por una cúpula, y con comunicación puramente mediática. Al adoptar la metodología de cualquier partido burgués, la merma del voto frenteamplista refleja la destrucción de su capacidad política, un crimen con premeditación y alevosía cometido desde arriba contra la vanguardia de nuestra clase trabajadora porque la desarma frente a la nueva embestida reaccionaria, la desmoviliza y desmoraliza.
En los números, y coherentes con nuestra hipótesis, supondremos que el Frente se recuperará de aquí a octubre-noviembre. El peligro del retorno de la derecha tradicional burguesa (que además no es un rival tan difícil porque no ha logrado renovarse y difícilmente lo haga a corto plazo por la debilidad estructural de su base social) hará que esa vanguardia de nuestra clase trabajadora, aún desmovilizada y desmoralizada, aún sabiéndose traicionada, prefiera no cobrarse todavía esa cuenta con tal de impedir el mal mayor.
Eso profundizará y consolidará el viraje reaccionario de la cúpula frenteamplista y la transformación del Frente en un partido de estilo burgués. Aunque no compartamos el premiar con el voto a los responsables de esta destrucción, en los números no es esperable otra cosa. No es el tema de este trabajo y no nos detendremos ni en las expresiones electorales de la izquierda extra frenteamplista ni en el voto en blanco y/o anulado, pero el lector puede ver claramente que no van a incidir en este proceso electoral. Además vemos que la izquierda que concurre a elecciones es apenas la sexta parte del voto “alternativo”. Un fracaso muy claro.

El populismo simbólico y lo que se nos viene

En la historia de América Latina el populismo es un fenómeno que expresa conflictos llevados adelante por los sectores populares y que logran ser mantenidos dentro del marco capitalista en virtud de: a) una política redistributiva relativamente amplia; b) una movilización controlada de esos sectores a partir del aparato estatal y en forma vertical. Lo que aquí llamamos “populismo simbólico” es un estilo político populista pero sin el contenido distributivo del viejo populismo, sin movilización social.
No hay hoy en Uruguay un proyecto burgués nacional expansivo sino un proyecto burgués exangüe y agotado, al que este populismo simbólico está ayudando a sobrevivir. Una de las características señaladas como invariables de la historia uruguaya por Real de Azúa es la de una clase dominante relativamente débil, junto con los rasgos de lo que generalmente se llama “estado tapón”. Es esa condición la que hizo necesaria la hipertrofia del aparato estatal del batllismo. Si esto era así en las coyunturas de relativa debilidad de las estructuras de dependencia (capacidad de maniobra para el país y magro botín para el imperialismo) mayor debilidad relativa tiene hoy nuestra burguesía en las condiciones actuales de reforzamiento de la dependencia y mayor rapacidad imperialista. Ya no hay margen redistributivo posible, la participación de los trabajadores en el producto es del 23%, mucho más bajo que en los países vecinos, en contraste con aquella situación histórica del “estado de bienestar de enclave periférico” que tuvo Uruguay. En cuanto al nivel de movilización y participación popular, como ya lo explicamos, ha sido desmantelado.
La candidatura de este supuesto ex-guerrillero (aún aceptando el exceso de lenguaje de llamar guerrilla a la incipiente lucha armada en el Uruguay de los sesenta, también en términos comparativos con los países vecinos), este candidato “desprolijo” y mal entrazado, representa la apariencia del conflicto social. Es una redistribución de bienes simbólicos en vez de bienes reales, una ilusión de “vuelco a la izquierda”, montaje de un aparente “segundo período más a la izquierda” para el Frente Amplio (comparado con el gobierno claramente continuista de Tabaré-Astori). Es solo aparente, pero cumple su función de control y es una forma novedosa de la “amortización del conflicto social” de que habla Real de Azúa.
No por ello deja de expresar una polarización social frente a su competidor netamente neoliberal y conservador Lacalle. Pero no por los personajes en sí mismos, sino por el agravamiento real de la penuria de nuestro pueblo.
Y además por la crisis que se avizora. El gobierno de Tabaré-Astori ha tirado para adelante la pelota de la deuda externa con la colocación de bonos que comprometen al país por 30 años. El nuevo auge agro-exportador ha sido por precios favorables coyunturales y no por crecimiento productivo. El descenso de la edad de faena siguiendo servilmente la demanda del mercado mundial de carne ha mermado peligrosamente la cantidad de vientres con un peligro para la exportación futura. También podemos mencionar las graves consecuencias del modelo forestal, etc. El país se ha hecho más débil y vulnerable en términos de economía material y estratégica por más que Astori señale “fortalezas” en términos financieros muy inmediatistas, que ya sabemos que tan poco aguantan cuando las papas pelan.
A esta polarización social real se suma el ajedrez de la política. La debilidad coyuntural de los sectores burgueses encima de su debilidad estructural no ha permitido la recuperación política de sus expresiones orgánicas más clásicas, los partidos de la derecha tradicional. Tal vez la burguesía esté más expuesta en un gobierno de Lacalle que en uno de Mujica.
Es probable, entonces, que el Frente tenga un segundo período, que lejos de ser un gobierno “tipo Chávez” será un nuevo y mayor deschave. Pero el voto desencantado de la gente, el voto instrumental y meramente táctico, muy parecido a nuestro propio voto crítico en elecciones anteriores, difícilmente venga con el disciplinamiento y el crédito que cimentó la “primavera” de Tabaré Vázquez. Sin embargo, con eso solo no alcanza.
No podemos dejar de mencionar en este cuadro, aunque sea un tema en el que no podemos entrar aquí, a la situación de la llamada “izquierda radical” y su decadencia continua en todo este período. A medida que el Frente Amplio tradicional (alternativa ambigua al régimen burgués) se reconvierte a sí mismo y pasa a ser sin ambigüedad un gestor del capitalismo, el sector político de “intención revolucionaria” tanto dentro y fuera del FA deja prácticamente de existir como alternativa política. Podríamos señalar muchos factores para ello, pero hay uno que tiene que ver directamente con lo expuesto. El levantamiento de una alternativa aparentemente “de izquierda” dentro del FA y además ahora como opción hegemónica, reduce drásticamente el espacio político de esa izquierda de pretensión revolucionaria. Porque además, y este es el gran tema, gran parte de ella no rompió a tiempo sus lazos ideológicos con el populismo, no se preparó en nada para lo que venía.
Lo que se ve en el horizonte es un posible nuevo ciclo de ofensiva reaccionaria fuerte en América Latina. Uruguay está muy mal preparado para eso.
Porque como dice Leo Masliah: “y mientras tanto corrían las estaciones”.