Medicina es sociedad
Articulo de la OMS
http://medicina-general-familiar.blogspot.com/2008/08/la-justicia-social-es-una-cuestin-de.html
Dr. Rubén Roa
Articulo de la OMS
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Dr. Rubén Roa
Ingrese a su blog y entre lo textos, opiniones y demás materiales encontré un envío que realice esta Lista en la cual el día 17 de agosto de 2008 con mis consideraciones relacionadas a la nota de la Agencia Nova del 13 de agosto.
Entendiendo que cuando escribimos en un espacio como es una Lista, esperamos ser leídos y comunicar aquello que creemos necesario/ oportuno.
Por eso cuando uno firma sus ideas las titula/encabeza en el “Asunto” del envío
En este caso mi envío tuvo como Asunto: “Nota 13 de agosto/ Presente complejo y futuro sombrío para la Enfermeria en la Prov. de Bs. As” Copio abajo referencias completas. Agradezco que mi mensaje haya sido de interés y lo haya subido al a su blog ya que la motivación reitero es que la opinión circule, genere debate, dialogue con la realidad y tenga el mayor número de interlocutores.
En su blog aparece el texto completo con mi firma, sin mención de donde fue tomado/publicado, cosa que creo importante no omitir, ya que sacar de contexto no favorece al tratamiento. Pero lo que creo no puede usted hacer y no permito es cambiar el Titulo
En su Blog figura este encabezado que copio y pego:
“20/08/2008 08:19 Autor: criticamedicina. Enlace permanente. Tema: colaboraciones. No hay comentarios. Comentar.
Enfermeria y las mentiras del Ministro” con mi texto y firma
Desde Bonn, Alemania
Más de lo mismo. O peor. Si uno no fuese pesimista, llegaría a serlo. Basta leer las últimas estadísticas, los últimos estudios, para preguntarnos por enésima vez: ¿en qué mundo vivimos?
Pero basta de prolegómenos. A los hechos. El Banco Mundial lo acaba de decir: un cuarto de la población mundial vive por debajo del nivel de pobreza. ¿Y el progreso, cuál es el progreso? ¿Y quién es pobre? Para hacer esa estadística la organización calificó de pobre a quien gana menos de 1,25 dólar por día. En el Africa al sur del Sahara, la mitad de la población vive en estado de pobreza extrema. Por otra parte, 850 millones de seres humanos no saben cómo van a alimentarse al día siguiente. La mitad, niños.
Saltemos de esa Africa a Alemania, uno de los países mejor organizados económicamente del mundo. Claro, según el punto de vista de lo que se entienda por organización. Un estudio sobre la situación económica desde el 2004 hasta los seis primeros meses del 2008, realizado por la Fundación Hans-Bö-ckler, lo dice con estas palabras: “El impulso económico pasó de largo ante los asalariados, los jubilados y los pobres. Los salarios reales netos entre esos dos años se han visto rebajados en un 3,5 por ciento. En cambio, las ganancias de las empresas y sus ejecutivos han tenido una “verdadera explosión” (textual). Han crecido en el mismo período del 21,8 al 26,3 por ciento.
De esas cifras pasemos a Estados Unidos. Vayamos a las estadísticas oficiales que acaba de publicar el Washington Post. Según las mismas “el umbral de pobreza oficial para una familia de cuatro miembros ha sido fijado en 21.203 dólares por año. La cifra de estadounidenses que viven por debajo de esa barrera de nivel de pobreza subió de 36,5 millones de personas en el 2006 a 37,3 millones en 2007.
Otro estudio oficial, de la Organización Mundial de la Salud, pone el siguiente ejemplo patético que nos llama a preguntarnos: ¿vivimos en un mundo racional? Se señala el caso de la ciudad escocesa de Glasgow, típico Primer Mundo. Se ha constatado que un niño del barrio pobre de Calton tiene una esperanza de vida de 28 años menor que otro del barrio aristocrático de Lenzie. Y partiendo del ejemplo increíble de esos dos barrios británicos comienza a analizar el problema de los “países en desarrollo”, como amablemente se les califica. Basta un caso ejemplar: en Nigeria, un niño de cada cuatro muere antes de los cinco años. En cambio, en los países del Primer Mundo, en los primeros cinco años de vida, muere un niño cada 150. “La biología no puede explicar eso”, dice la Organización Mundial de la Salud. Pero sí la pobreza, la explotación, la falta de medios, agregamos. Y algo más increíble pero cierto, para repetir: “Niños de madres bolivianas analfabetas tienen un riesgo de morir del 10 por ciento; los de madres con instrucción tienen un riesgo de morir del 0,4 por ciento”.
Estas cifras deberían enseñarse en todos los colegios del mundo y los medios de comunicación tendrían que informar y promover diariamente debates acerca de estos temas. Los seres humanos, desde niños debieran aprender que estos problemas existen y que la búsqueda de una solución debe ser el fundamento de la existencia. No resolverlos es cinismo y perversión.
Pero el mismo diario en que leo esos informes entrega una cartulina lujosamente impresa que invita a conocer los nuevos hoteles de increíble lujo que se han levantado en las playas de Dubai, el emirato árabe del petróleo. Todo es de un lujo indescriptible –que se describe con talento publicitario– y está dedicado por supuesto para ejecutivos de grandes empresas mundiales y a todos aquellos que dispongan de mucho dinero. En este año ya se han inaugurado ocho hoteles con categoría feudal y para muy pronto diez hoteles más, todos, por supuesto, cinco estrellas. Se promete un “Shopping Heigh light” en un “verdadero paraíso del comprar”. Es un idioma con grata saliva como esta frase: “Quien ame lo individual y le dé especial importancia a las boutiques personales, él sí que llegará al placer total en Dubai. Allí encontrará la moda noble y la extravagante y una cantidad enorme de accesorios excepcionales”. Y después de eso, los restaurantes con comidas de “exóticos aromas”. Todo es de un lujo fino y entrador. “Shoppings, souks y cultura.” Una trilogía que se convierte en la última página de “Sport, playas y wellness”.
Y ya está. Por algo la Justicia argentina lo condenó al más bestial e inferior de los asesinos públicos, nuestro general Bussi, a prisión perpetua en su “country”. Quedamos a tono.
Y poco a poco las bellezas naturales y los tesoros culturales se van cerrando cada vez más para que lleguen hasta ellos los que pueden y lo merecen en esta sociedad. Aunque se alcen los pueblos con su infinita protesta. En la misma Argentina, ya vienen los hoteles cinco estrellas enfrente de las cataratas del Iguazú con vista directa, para que la gente de pro no tenga que molestarse. O la Quebrada de Humahuaca, ese escenario increíble de la nobleza del pasado y de lo autóctono, hoy depredado por la avidez de la “inversión” que destruye sólo para producir dinero, dinero, dinero. Todo se compra y se humilla a quienes han vivido siglos en ese silencio y en esa nobleza del estar y no del querer ser, como definía nuestro gran antropólogo Kusch al comparar las culturas originales con la llamada “civilización”.
O el hermosísimo lago Posadas, en la amada Patagonia, ese paisaje que quiere ser comprado para buscar ganancias aunque se envenene todo con el deseo de la codicia. Como dice la gente que vive desde hace siglos en esos paisajes, de pronto vienen con un papelito firmado y dicen que les pertenece todo. Buscan el oro, como los primeros conquistadores. Y para ello tienen un papelito firmado por las respectivas “autoridades”.
Voy a mi biblioteca y lo encuentro. Sonrío. Allí, en un cuadernillo, tengo los sueños de un socialista libertario. Alexander Berkman, un pensador increíble, un maestro de la bondad y el debate, tan perseguido y siempre tan actual. Describe la realidad con una sabiduría más vigente que nunca: “Supongamos que tú y yo y un grupo de gente sufrimos un naufragio y podemos llegar a una isla rica en toda clase de frutos. Por supuesto tenemos que trabajar para recoger los alimentos. Pero supongamos que de pronto uno de nosotros nos señala que toda la isla le pertenece a él y que ninguno de nosotros tendría derecho ni siquiera a un bocado sin antes pagarle a él un tributo. Nos quedaríamos perplejos, ¿no es cierto? Hasta nos reiríamos a carcajadas por tal estúpida arrogancia. Pero si hubiera seguido molestando lo habríamos tirado al mar con toda justicia. Supongamos más: que nosotros y nuestros antepasados hubiéramos cultivado la isla y producido todo lo que necesitábamos. Y de pronto llega alguien y se declarara dueño de todo. ¿Qué le responderíamos? Creo que ni siquiera le prestaríamos atención. Le diríamos que tendría que compartir con nosotros el trabajo para vivir allí. Pero supongamos que él insistiera en su ‘derecho a la propiedad’ y nos mostrara un papel firmado por alguien sosteniendo que todo le pertenece a él. No-sotros le responderíamos que está loco. Pero si él hubiera tenido un gobierno como respaldo, habría recurrido a él para que ‘protegiera su derecho’. Y entonces, el gobierno hubiera enviado policías y militares, que nos habrían expulsado para defender así ‘el derecho a la propiedad’. Y se convertiría in aeternum en el ‘propietario legal’.”
Tal cual, Berkman nos describe lo que ocurrió en la historia de la humanidad. ¡Si lo sabrán los pueblos originarios cuando llegaron los conquistadores con la cruz y la espada!
En la Argentina tenemos en nuestra historia cientos de esos casos. El devenir patagónico tal vez sea el caso más emblemático. Y hace pocos días, en varios actos, se trató de no olvidar esa historia del despojo y del llamado “derecho de la propiedad”. Se cumplió el centenario de La Anónima, empresa fundada hace justo cien años por Mauricio Braun y José Menéndez, dueños de la tierra, de las ovejas, de la explotación del cobre, de entidades financieras, de las comunicaciones navales y todo lo subsidiario a ellas, etc. etc. Epoca de los “liberales positivistas”. El “derecho” a la propiedad. En el acto del centenario, en el local del supermercado de los herederos de los nombrados Braun y Menéndez de Puerto Madryn, vecinos hicieron un acto en el cual habló el escritor patagónico Jorge Espíndola y se entregaron cien orejas de yeso para recordar el genocidio que los “propietarios” llevaron a cabo con los pueblos originarios del sur. Los dueños de todo pagaban a los llamados “cazadores de indios” una libra esterlina por par de orejas de esos seres humanos originarios de esas tierras. Todo un símbolo. Además, los muralistas Chelo Candia y Román Cura hicieron un mural de protesta en una pared de baldío, pero que prestamente fue tapado por “desconocidos”.
Niños con hambre. Violencia en las calles. Guerras por todos lados. Riqueza desmesurada y pobreza humillante. Una constante degradación. ¿Nos queda solamente llorar nuestro cinismo como Bussi, o imaginarnos el mundo como lo pensaba Alexander Berkman, una isla plena de frutos para todos?
Sí, reconozco, la ingenuidad también existe. ¿Por qué no? Aunque comencemos por pintar un mural en Puerto Madryn y nos lo borren de inmediato. Aceptar un mundo así es tratar de consolar las lágrimas de Bussi.
Me atrevo a publicar esta critica solapada sobre el tema salud de la ciudad de Alta Gracia, del interior cordobes. Tal vez no la entiendan los que no son de ahi.Lo hago de esta forma para lograr decir algo sin ser blanco de ataques directos hacia mi persona. Pero no puedo callar.
Menciono el hecho de que un colega y compañero "se robo" todo tan bien, que ni nos dio tiempo a darnos cuenta y ya llevó a la quiebra o está a punto, a todas (las4) clinicas de alli, sin que pudieramos o tal vez por falta de coraje, hacer nada Mi intención es relatarlo pues seguramente, esto se repite en muchos lugares de nuestro pais.
29-08-08
Carta para el Director del Nuevo Sumario, (semanario de Alta Gracia) y para Hans, que me rescató del bosque
Nadie me lo había pedido.
Pero comprendí, que ya era tiempo. Porque recordar años vividos, de ese pasado que se quiere olvidar, es difícil, mas cuando jamás, tendrá respuesta.
Y menos aun si se espera una resolución favorable desde el tribunal supremo en nuestro propio juicio.
Pero como el final aun no está escrito, me atrevo a asomar la cabeza sobre la muralla china, porque se ve desde la luna y porque además en este momento, nadie nos mira.
Y si pudiera, también me ofrecería para la prueba piloto de cómo es eso de hacer el amor en el espacio, lo haría gratis, sólo por la magnanimidad que despierta en mí, la ciencia.
Porque las mil burbujas del espumante, no lograron borrar de mi memoria, esa noche de calor y coraje en el febrero de hace tiempo, cuando las colectividades eran solo el prólogo de un Jorge Rojas desconocido y la UCR, como ahora, la misma comunión, el mismo ánimo, los anfitriones de siempre.
Es que por ese entonces, Juan Salvador Gaviota me prestó su cielo para poder volar.
Para mis amigos de entonces, y de ahora, pero en especial para aquel que vislumbro, rescató lo mejor de mi.
Para tí también, J. Conalbi, porque te tildan de “amarillo” aunque no seas oriental, simplemente un cuenta verdades para el silencio de los inocentes.
Porque hace falta un poco de imaginación para penetrar el alma de este pueblo, también ganas y coraje, para abrazar el Tajamar, haciendo un circulo redondo con los dedos.
Y entonces, tus fantasías rebotarán hacia arriba como globos de colores y festejaremos todos por la alegría de estar juntos y me ayudarás a volver a amar esta tierra, que ya siento , no me pertenece, aunque siga siendo tuya.
Y de Jorge Perreyra, aquel que con un solo toque de magia, borró la historia de las cuatro clínicas de la ciudad y con otro golpe, vació de principios al “acto médico”y a los anales de la ética y las premisas de Carrillo y aun, nos hizo olvidar hasta, del juramento hipocrático.
Entonces, estaremos preparados.
Sólo debes salir de ti, sentirás que puedes mover los hilos, que sin verlos atan un nudo a cada articulación de tu esqueleto y te producen artrosis.
Y caminarás impelido por esa extraña fuerza que da color a los hombres y vida al reloj de tus días.
Para colmo, cuando salte el corcho de la última botella, en esta fiesta de la libertad en democracia, todo el gas habrá subido a tu cabeza y ya nada será como antes.
Y me alegro, pues las páginas de los matutinos nos informan que no hay más desnutrición infantil, ni abortos provocados, ni asaltos, aunque dando una vuelta a la manzana, encontrarás hambre y frío y miedo.
Te das cuenta? Si la gente pide de todo, pero se olvidó de reclamar por el derecho a sentirse digna. Sana, y digna.
Graciela Ghirardi
médica
Alta Gracia, Cordoba, Argentina
Medicina Crítica en tiempos de domesticación, dominio y control político de los cuerpos (por el Capital)
¿Qué es la Medicina crítica?
Es aquella que cuestiona las certezas, las verdades y las evidencias que rigen en un momento histórico del desarrollo vinculado con la época y con sus condiciones de producción, circulación, intercambio y consumo de objetos, productos y valores económico sociales.
La que descubre las relaciones políticas que construyen las ideas y las herramientas de uso y de circulación.
La que explica cómo los cuerpos están preparados para ser y funcionar en este mundo, desde sus relaciones político sociales, más allá del discurso que engaña y oculta, que vende otro mundo irreal y ficticio.
La que no se conforma con ser un texto del conquistador, una trama compleja para dominar a los seres entrenándolos y entregándolos al modelo económico vigente de injusticia y desigualdad criminal.
ES una medicina que no cree en las verdades como pedazos de trascendencia. En revelaciones de Dios.
Sea este la ciencia y su tecnología.
Los críticos somos inmanentes. No necesitamos de dioses ni nos creemos tales.
Somos poetas de la vida y de nuestra medicina.
Vamos a contracorriente de las masas anestesiadas, angustiadas y dominadas por este modelo de sociedad y vida global, tecnológica, consumista y antiecológica, destructora de vidas y de naturaleza.
NO conquistamos puestos en las instituciones médicas asociadas a las Corporaciones Industriales tecnológicas que dominan la Medicina: mercado de los cuerpos y de su salud, juventud y belleza.
NO dictamos textos para amansar a las masas pasivas y perpetuar este modelo asesino.
Nos plantamos enfrente a la maquinaria acelerada y apurada que nos consume y transforma en chatarra al deshumanizarnos cotidianamente.
La medicina del primer mundo vende sus productos, es una pieza más de una compleja maquinaria de producción, circulación y consumo de cosas, objetos y valores, de utilidades, ganancias y beneficios manejado por grandes Corporaciones y sus aparatos estatales asociados, sus gobernantes afines y leales, sus instituciones de dominio, control y domesticación de seres.
Sus textos son chatarra a pesar de su brillo y belleza convincente, de sus números e imágenes que condicionan los sentidos y preparan a los seres para perpetuar el modelo.
Nosotros cuestionamos permanentemente lo oficial, lo dicho por los sabios y sus instituciones de saber/ poder.
NO nos tragamos los sapos sin resistir este acto.
Tratamos de construir espacios corporales (de relaciones humanas) de resistencia al poder.
Pues el discurso que circula es el de El, el que nos domina y controla. El que incorporamos desde que nacemos hasta que morimos como natural y normal.
La construcción de la sociedad está en su discurso, en su textura (texto o discurso). La sociedad pretexta nuestro saber que siempre está contextuado por ella.
Los números e imágenes que inundan las palabras médicas son eslabones de la maquinaria económico política en manos del Capital imperial o globalizador, del conquistador o colonizador del Mundo, Amo del Universo.
Los críticos no somos universales, intentamos “multiversarnos”, abrirnos a todos los textos y mundos, mestizarnos. Incorporar lo originario, lo aborigen, lo indio que trabaja con otros mundos y tiempos sin dinero.
La medicina hegemónica se repite constantemente, es una modalidad econométrica, dedicada a la empresa de la salud- mercancía.
Nosotros diferenciamos nuestros lenguajes y actos, multiplicamos su potencia, “poetizamos- poemizamos” nuestra propia vida.
Tratamos de ser, ejercer la Ética.
Nuestra estética del vivir.
Con amor, solidaridad, cuidados, creatividad, pacíficamente y libertad.
Tarea bastante difícil y en soledad. Somos seres de diversas tribus y estamos dispersos por el Mundo.
Sugerimos enviar el texto que se encuentra más abajo a:
solidaridadsubte@metrodelegados.com.ar; Ministro de Trabajo <ctomada@trabajo.gov.ar>; Jefatura de Gabinete <infosig@jgm.gov.ar>; Defensor del Pueblo <mondino@defensor.gov.ar>
Nos solidarizamos con los trabajadores y cuerpo de delegados del subte frente al injusto proceso de discriminación ideológica llevado a cabo por la dirección de la Unión Tranviarios Automotor (UTA), en las que se ha decidido revocar el mandato de sus delegados y expulsarlos de la organización gremial.
Por esta razón adherimos al justo reclamo de los trabajadores del subte de ejercer sus derechos como trabajadores al poder elegir libremente sus representantes sindicales.
PEDIDO DE SOLIDARIDAD SUBTE
LOS TRABAJADORES DEL SUBTE RECLAMAMOS DEMOCRACIA SINDICAL y FIN A LAS PERSECUSIONES
Los trabajadores del subte nos encontramos frente a una situación de extrema gravedad: la Comicion de Etica Gremial de la Unión Tranviaria Automotor (UTA) ha decidido revocar el mandato de nuestros delegados y expulsarlos de la organización gremial.
Para ello ha organizado un Congreso Extraordinario el próximo lunes 2 de septiembre.
Esta resolución que se propone tomar nuestra organización sindical vulnera el derecho democrático más elemental en cuanto a la convivencia de diferentes formas de pensar. La dirección del sindicato nos acusa de no cumplir sus órdenes. La razón que esgrimen pone en evidencia que se trata finalmente de un claro caso de discriminación ideológica.
Al mismo tiempo se ha violado el derecho a la defensa ya que no hemos podido intervenir en el juicio que ha armado la dirección del sindicato contra nosotros.
Como trabajadores y delegados hemos luchado siempre en la reivindicación de nuestros derechos. Es así que:
§ Desde hace más de 10 años no hay despidos en el subte.
§ Recuperamos la jornada de trabajo de 6 horas de trabajo por realizar un trabajo insalubre, con lo que se logró crear 1200 puestos de trabajo.
§ Logramos la incorporación a Metrovías de más de 800 trabajadores que pertenecían a empresas tercerizadas.
§ Denunciamos el mal estado de los trenes y la inseguridad en la que viajan los pasajeros.
Estás son nuestras faltas, por eso nos quieren echar. Todo esto lo hemos logrado nosotros junto con los delegados que hemos elegido.
Una vez más reclamamos que podamos trabajar tranquilos y que no se persiga a nuestros delegados. Nos proponemos poder ejercer nuestros legítimos derechos laborales y sindicales.
Reclamamos un sindicalismo democrático y sin persecuciones!!!
Por todo ello les pedimos a los trabajadores, a las organizaciones sociales, sindicales y políticas que nos envíen su apoyo y solidaridad.
Trabajadores y Cuerpo de Delegados del Subte
RODOLFO KUSCH Y EL VIVIR SIN MAGIA
Rodolfo Kusch es una de nuestras personalidades olvidadas. Su obra tuvo muy escasa aceptación en Argentina. En cambio, en Latinoamérica mereció elogios, atentas lecturas, y la aceptación de que, a través de su pensar, se rescata la dignidad filosófica de las cosmovisiones indígenas americanas. Kusch cristalizó un gesto intelectual intolerable para el común de los académicos: aprovechó una formación clásica en filosofía occidental no para desentrañar lo ya pensado por alguna de las consagradas luminarias del pensamiento europeo. Por el contrario, su empeño fue revalidar la visión de la realidad de la cultura incaica. Su obra paradigmática en este sentido es América profunda. Mediante el análisis de la visión del mundo andino, Kusch examina su categoría existencial del "estar" que contrapone al "ser" europeo. El "estar" supone un situarse cerca de un centro donde se concentran y conservan energías mágicas y divinas que se deben respetar y conjurar. Por contrapartida, el "ser" se entronca con la ansiedad occidental del "ser alguien", el deseo de colmar con contenido y significado un vacío que se amoneda en la intimidad profunda del sujeto de Occidente. Otras de las obras esenciales de Kusch son Indios, porteños y dioses (a la que pertenece el texto que transcribimos abajo); Charlas para vivir en América; El pensamiento indígena y popular en América. Todos estos títulos, y otros, han sido publicados recientemente en las Obras completas de Kusch, una loable iniciativa de la Editorial Fundación Ross.
Gracias a Kusch, podemos recuperar la audacia de un pensar que primero imagina. Imagina un cielo, una selva, una montaña y un surco arado de tierra, donde no se propagan los colores de los presupuestos occidentales. Cuando el pensar de ascendencia europea anhela entrever, aspirar, una cultura extraña, arcaica, premoderna, los pulmones se acaloran con un aire mágico. Por eso, ahora transcribiremos en este momento de Aperturas de Temakel la defensa del filósofo argentino de la magia indígena en contraste con el opaco realismo de la Buenos Aires moderna, o de cualquier ciudad contemporánea. Esteban Ierardo
SIN MAGIA PARA VIVIR
Uno de los motivos por los cuales rechazamos el altiplano, estriba en que allá se cree en la magia, y nosotros aquí en Buenos Aires, ya no creemos en ella. Somos extraordinariamente realistas y prácticos, por cuanto creemos en la realidad.
¿Y qué es realidad para nosotros? Pues eso que se da delante de uno: las calles, las paredes, los edificios, el río, la motaña o la llanura. Todo esto no se puede modificar, porque no puedo cambiar de lugar una casa, ni alterar la orientación de una calle, ni puedo traspasar diagonalmente una manzana para llegar a mi hogar, ya que mi cuerpo es mucho más endeble que las paredes. La realidad indudablemente se impone porque es dura, inflexible y lógica. Más aún, es una especie de punto de referencia para nuestra vida, porque, cuando andamos mucho en las nubes, viene una persona práctica y nos dice: "hay que estar en la realidad".
Y si no lo hacemos, se nos invoca la ciencia. Ella es la teoría que da una rara concreción a la realidad de tal modo que, no sólo ésta se refiere a las paredes y a las piedras, sino también a otros órdenes. Hay una ciencia económica para nuestros sueldos, otra para la política, otra para nuestras aspiraciones profesionales, otra para nuestros impulsos. Y todo es realidad, aunque "científica". La realidad es entonces como un mar de plomo, que abarca un sin fin de sectores, y en el cual debemos desplazarnos con cuidado.
Pero un día estamos tranquilos en nuestra casa, y viene un amigo y nos trae la noticia de que en la esquina hay un plato volador. ¿Y nosotros qué decimos? Pues ver para creer. De inmediato pensamos salir corriendo, claro está doblando prudentemente las esquinas para llegar al lugar donde se depositó el extraño artefacto. Ahí lo veremos, y luego creeremos. La realidad coincide con las cosas que se ven.
Pero podría ocurrir que no saliéramos corriendo, y le dijéramos a nuestro amigo: "¿Me vas a hacer creer que se trata de un plato volador?" Y el amigo nos respondiera: "Todo el mundo lo dice". Es curioso, ya lo dijimos, por una parte yo le hago notar al amigo que él me tiene que hacer creer, y por la otra, él se confabula con todo el mundo, o sea con los seis millones de habitantes de Buenos Aires, para que yo le crea. Y esto ya no es ver creer, sino al revés: creer para ver. A veces tengo que ver la realidad para creer en ella, otras veces tengo que creer en la realidad para verla. Por una parte quiero ver milagros para cambiar mi fe, y, por la otra, quiero cambiar mi fe para ver milagros.
Por eso, podemos creer en la realidad y en la ciencia, pero nos fascina que un hechicero del norte argentino haga saltar el fuego del fogón, para hacerlo correr por la habitación. También nos fascina que en Srinagar, en la India, algún guru o maestro realice la prueba de la cuerda, consistente en hacerla erguir en el espacio y en obligar a ascender por ella a un niño, quien probablemente nunca más volverá a descender. Y también nos fascinan los malabaristas en el teatro, porque hacen aparecer o desaparecer cosas, o seccionan a un ser humano en dos partes, y luego las vuelven a pegar sin más. ¿Y qué nos fascina en todo esto? Pues que la realidad se modifica. ¿Y en qué quedó el carácter inflexible, duro, lógico y científico de la realidad?
Mientras escribo estas líneas veo por mi ventana un árbol. Este pertenece a la dura realidad. ¿Si yo me muero, el árbol quedará ahí? No cabe ninguna duda. ¿Pero no podría pasarle al árbol lo que a nosotros, cuando muere un familiar querido? ¿En este caso qué lamentamos más: la ausencia definitiva del familiar, o más bien la hermosa opinión que él tenía de nosotros? ¿Le pasará lo mismo al árbol? Yo siempre lo he visto hermoso, y mi vecino, quien es muy práctico, ya no lo verá asi. Cuando yo muera, morirá mi opinión sobre el árbol, y el árbol se pondrá muy triste y se morirá también.
¿Pero no habíamos dicho que la realidad es dura, flexible y lógica? Así lo dicen los devotos de la ciencia. Pero a mí nadie me saca la sospecha de que los árboles no obstante piensan y sienten. Porque ¿qué es la ciencia? No es más que el invento de los débiles que siempre necesitan una dura realidad ante sí, llena de fórmulas matemáticas y deberes impuestos, sólo porque tienen miedo de que un árbol los salude alguna mañana cuando van al trabajo. Un árbol que dialoga seria la puerta abierta al espanto y nosotros queremos estar tranquilos, y dialogar con nuestros prójimos y con nadie más. Evidentemente no creemos en la magia, no sólo porque tengamos una firme convicción de la dureza de la realidad, sino ante todo porque necesitamos llevarnos bien con 6 millones de prójimos encerrados en la ciudad de Buenos Aires. Y para ello es preciso poner en vereda a los árboles con su lenguaje monstruoso y creer en la dura, inflexible y lógica realidad. (*)