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Artaud por Stella Maris

Artaud para Crítica Medicina



Llevándolo por última vez

a la mesa de autopsias

para rehacerle su anatomía.

El hombre está enfermo porque está mal

construido.

Átenme si quieren,

Pero tenemos que desnudar al hombre

para arrancarle ese microbio que lo pica

de forma mortal

dios

y con dios

sus órganos

porque no hay nada más inútil que un órgano.

cuando ustedes le hayan hecho un cuerpo

sin órganos lo habrán liberado de todos

sus automatismos y lo habrán devuelto

a su verdadera libertad.

Entonces podrán enseñarle a danzar al revés

como en el delirio de los bailes populares

y ese revés será

su verdadero lugar.

Misa negra Guidos

Integrar lo diferente, no es aceptarlo como indiferente . Reconciliarse con el mal puede favorecer la plenitud o la vacuidad. El destape de lo que durante muchos años ha estado reprimido no necesariamente nos vuelve más consciente ni más libre. Las puertas de la percepción abiertas por las drogas pueden ser una esclavitud idiota. La inversión carnavalesca puede ser una chabacanada . Las misas negras que ofrendan un cuerpo de mujer como hostia son cursis, cuando no degeneran en asesinatos rituales. La banalidad del mal puede ser espantosa.

Economia de los cuerpos por Guidos

Michel Foucault (Historia de la sexualidad. La voluntad de saber) se burla de la confusión entre el sexo como obsesión temática y el arte de vivirlo. El arte erótico es......... íntimo, muy personal;pero la tematización sexual es pública y despersonaliza, reduce las personas a objetos. Las ganas de hablar del sexo expresan una voluntad de saber y poder, no un placer corporal. Las confesiones con el cura o el siquiatra , las terapias de grupo o individuales , las discusiones, estudios, reportajes, novelas, espectáculos, anuncios comerciales y tiendas que se refieren al sexo se han multiplicado; pero la obsesión de tematizar el sexo, no es el sexo.

Quizás un día, en otra economía de los cuerpos y los placeres, podamos comprender cómo lograron someternos a esta austera monarquía del sexo haciéndonos creer que en ello reside nuestra liberación.

el otro lado del riesgo quirurgico (primera parte) Wajner

El Otro lado del Riesgo Quirúrgico:

La relación paciente- médico

"De eso mejor no hablar"

La valoración de la vulnerabilidad de los pacientes, su potencial riesgo a
complicarse o morirse durante la cirugía no completa el Riesgo Total del
acto.
La Otra parte es la relación paciente- médico que determina y condiciona el
futuro del mismo.
El equipo quirúrgico debe conocer y actuar al lado de él (paciente).
Mejorar las variables de comunicación y aprendizaje que intervienen en este
vínculo.
Anestesista, cirujanos , cardiólogo y auxiliares deben conocer al paciente
y a su estado
de enfermedad.
Desarrollar un plan de tratamiento.
Evaluar beneficios y daños.
Pronosticar la evolución.

El paciente ingresa a un espacio desconocido y temido.
Necesita contención y tranquilidad.

El anestesista no puede improvisar en el momento de la cirugía.
Porque conocer ayuda a saber obrar y prevenir eventos catastróficos.

El cirujano "que conoce al Otro", ayuda a facilitar el éxito de la
intervención, incorporandolo como sujeto.

La Medicina- negocio actual acelera la relación paciente- médico, la
simplifica y reduce a pocas variables, en general orgánicas y economicistas.

Opera partes del cuerpo, en vez de actuar sobre un ser- enfermo- en queja o
a
modificar.

El equipo quirúrgico trabaja simplificando la realidad.
Una cadera, tres vasos, una carótida...
No hay personas en el pensamiento médico.
Sólo fragmentos de las mismas.

La estructura económica de la medicina empeora la relación paciente- médico
y nos pena con la judicialización de la misma.

El negocio trabaja con rapidez y necesita cuerpos- mercancías para acumular
Capital.
Los médicos pasamos a ser agentes pasivos de la mercantilización de la
relación donde todos somos clientes y consumidores. T

Dos o tres apéndices...
Un tronco y tres vasos.
Un dilatado o coronario severo.

Todos somos pedazos o retazos de seres excluidos del vínculo terapéutico.

Ignorancia.
Soberbia
y mediocridad.

Pan para el negocio de los abogados y la acción de la justicia sobre los
médicos.

Si uno no conoce al otro, tendrá muchos mas problemas que resolver.
Si todos piensan de manera mecanicista: los cuerpos como piezas a reparar y
los agentes como técnicos, los conflictos quedarán latentes hasta que
aparezca alguna complicación.

Sin plan con tácticas y estrategias médicas, las dificultades pueden surgir
y molestar el vínculo, dañando a ambas partes.

La vulnerabilidad del paciente empeora con la del equipo quirúrgico.
Hay que incorporar los momentos dialécticos del: Conocer- Querer- Poder.

continua...

© Dr. Alejandro Wajner

pensar la subjetividad por DenisseNajmanovich

Pensar la subjetividad

Denise Najmanovich

"Hay que ir por el lado en que la razón
gusta de estar en peligro".
G. Bachelard

Una provocativa maldición china reza así: ¡Que vivas en una época muy
interesante! Nosotros que estamos navegando ­o chapoteando- en una de ellas,
estamos en condiciones de comprender la ironía de esas sabias palabras. Pero
también, y abrevando en las mismas fuentes, podemos tomar la crisis por el
lado de la oportunidad y sus desafíos, y no dejar que nos abrume su faceta
de riesgo.
El espacio conceptual de la modernidad se correspondía con la geometría
euclideana, que se soñaba como única y soberana. Las coordenadas cartesianas
ofrecían una grilla tranquilizadora, y la ciencia presentaba un universo
mecánico, manipulable y predecible. Un mundo domesticado y desencantado. El
siglo XX despertó del sueño absolutista con el desarrollo de las geometrías
no euclidianas, y fue conmovido por la proliferación de nuevas y extrañas
perspectivas. El XXI requiere imperiosamente de otros escenarios donde sea
posible desplegar la actividad subjetiva y la transformación del mundo
experiencial en un espacio multidimensional para poder comprender y actuar
en este agitado e interesantísimo tiempo en que nos toca vivir. La lógica de
la simplicidad ha dejado de ser funcional y precisamos herramientas que nos
permitan pensar de una manera no lineal, dar cuenta de las paradojas
constitutivas de nuestro modo de experimentar(nos), acceder a un espacio
cognitivo caracterizado por las formaciones de bucles donde, por un lado, el
Sujeto construye al Objeto en su interacción con él y, por otro, el propio
Sujeto es construido en la interacción con el medioambiente natural y
social. No nacemos "sujetos" sino que devenimos tales en y a través del
juego social.
Desde las perspectivas de la modernidad el Sujeto se presentaba como una
sustancia pura, independiente, incorpórea pero interior - a la vez y
paradójicamente-, al modo de un carozo que anida en el cuerpo pero que
misteriosamente es radicalmente ajeno a él. En la contemporaneidad estamos
asistiendo a una "revolución epistemológica" que ha llevado a una puesta en
cuestión radical del "Mito Objetivista", y que como correlato necesario
abrió la puerta para poner en tela de juicio el "Mito del Sujeto". Desde una
mirada que parte de la vincularidad y la interacción como formas básicas de
la experiencia humana, la subjetividad no puede ser un carozo, una
estructura fija, un núcleo estable e independiente. Estamos dejando de
pensar en términos de sustancias, esencias o estructuras para acceder a la
fluidez y variabilidad de la experiencia contemporánea que exige considerar
la productividad, actividad, circulación, creatividad.
La filosofía de la escisión ­característica de pensamiento occidental- se
basa en una lógica de la pureza, la definición absoluta y la exclusión (El
Ser Es). Desde esa mirada, la diversidad, la vaguedad, la heterogeneidad son
inconcebibles (El no ser no es). La diferencia remite siempre a la
identidad, como desviación o degradación del "verdadero ser". Esta versión
monista del mundo, admite también una proliferación dualista (materia/razón,
cuerpo/mente, sujeto/objeto) a condición de mantener las fronteras
infranqueables, los compartimentos estancos. Cada uno de los polos de las
dicotomías se define en y por sí mismo, no se contamina con su contraparte,
estamos frente a un dualismo excluyente. La interacción transformadora, la
hibridación, la interpenetración, el vínculo instituyente y constituyente no
tienen cabida ni en los modelos de pensamiento monistas, ni en los
dualistas.
Las teorías psicológicas de la modernidad también se han visto afectadas,
arrastradas, e incluso han quedado empantanadas en sus posibilidades
creativas por la pregnancia e influjo de la filosofía de la escisión y las
concepciones positivistas del conocimiento, incapaces de hacer lugar a una
mirada interactiva de la experiencia humana del mundo que hoy está comenzado
a desplegarse, expandirse y proliferar.
Las concepciones interactivas son no-dualistas se caracterizan por ser
dinámicas, multidimensionales y complejas. Algunas de las nociones claves
que las atraviesan son:
Vínculos, Sistemas Abiertos y Organizaciones Complejas
Dinámicas no lineales
Emergencia, Historia y Devenir
Acontecimiento, Azar e Irreversibilidad
Tensiones, Flujos y Circulaciones
Escenarios, Espacios de Posibilidad
Co-evolución multidimensional
Juegos de productores: de sentido, de subjetividad, de mundo

Todas ellas están en el centro de las nuevas formas de pensar-sentir-actuar
en un mundo sacudido por agitaciones diversas, en que parece que todo lo
sólido se desvanece en el aire en una vertiginosa transformación. Desde una
perspectiva centrada en la dinámica vincular, el cambio como devenir, como
transformación, se ubica en el centro del espacio cognitivo. Estamos
viviendo la "disolución" de un mundo: el de la física clásica y el del
sujeto moderno. Ya a comienzos del siglo XX se hicieron evidentes las
fisuras del pensamiento atomista y esencialista. El quiebre de la
certidumbre en las ciencias duras fue recibido con alborozo en el mundo de
las humanidades, pero la satisfacción dio paso al temor y la inquietud
cuando le llegó el turno de ajustar las cuentas con el Sujeto. En relación a
este punto los humores y las actitudes fueron muy diferentes. ¿Qué es eso de
poner en tela de juicio nuestra identidad, nuestro concepto de experiencia,
nuestra independencia, nuestras caras creencias sobre nosotros mismos? ¿Qué
cosa extraña es esa de cuestionar la idea de una estructura psíquica, de un
carozo identitario, para pasar a pensar en términos de un escurridizo
devenir estructurante o de linajes de transformaciones? Los murmullos se
volvieron atronadores, y nuevas barreras se levantaron: que el mundo cambie,
vaya y pase, pero que nos arrastre junto con él, eso es harina de otro
costal. No en vano solemos recordar sólo una parte de la famosa frase de
Heráclito que sostiene que "Nunca nos bañamos dos veces en el mismo río",
pero se elude sistemáticamente la continuación del sabio pensador: "y las
almas se disuelven en las aguas".
Todas la concepciones modernas, incluido el estructuralismo, comparten la
característica de basarse y sostener modelos ideales, arquetípicos. La
diferencia radica exclusivamente en que los estructuralistas, en vez de
tener una partícula elemental, ubican el fundamento en una estructura
elemental, invariante, esencial y eterna. Estos modelos han sido muy
eficaces al aplicarse en contextos relativamente estables y aislados. Los
hombres modernos trabajaron con ahínco para construir un mundo tal que sus
productos mecánicos resultasen funcionales: en el laboratorio, en la
fábrica, en las instituciones fue generándose un ámbito estabilizado a
fuerza de estandarizar los parámetros ambientales y sociales. Aislamos las
máquinas con grandes caparazones de metal y construimos edificios para
albergarlas, edificamos ciudades y asfaltamos la tierra, disciplinamos los
cuerpos y estandarizamos la conducta, a través una multiplicidad de
tecnologías y dispositivos sociales ­que suelen ser mucho más "duras" de lo
que suele pensarse habitualmente, a pesar de no ser materiales-. Munidos de
un conocimiento que privilegia las explicaciones mecánicas, los hombres
modernos construyeron un mundo, donde estaban incluidos ellos mismos, a
imagen y semejanza del modelo "ideal" que usaban para explicarlo. De esta
manera la experiencia del sujeto entró dentro de la máquina estandarizadora,
aunque éste a veces presenta un poquito más de resistencia que los
electrones. La familia, la escuela, la fábrica, el ejército son las
instituciones encargadas de llevar adelante este proceso de estandarización
y domesticación del sujeto.
Los modelos teóricos de la modernidad se han caracterizado por una
restricción profunda a explorar lo diverso, a dar cuenta de lo diferente, lo
creativo, lo no domesticable, lo que se inscribe como acontecimiento y no
puede fosilizarse en un modelo, o en una estructura, o en un pattern fijo.
Abrir nuestro pensamiento creando espacios paro lo informal ­como "no
formal" y no como "sin forma"- implica dar lugar a los cambios como
verdaderas transformaciones y no como un despliegue de lo mismo, y es por lo
tanto una perspectiva tanto cognitiva como ética. En las ciencias duras la
tarea está en pleno auge. Nuevas perspectivas están en plena expansión
gestando modelos no lineales, complejos y extraños. El mundo "de los
ladrillitos elementales " se ha desmoronado al ritmo de las trompetas
cuánticas. Todo el universo físico es visto hoy como una inmensa " red de
interacciones " donde nada puede definirse de manera absolutamente
independiente, y en el que se enseñorea el "efecto mariposa " ( cuya versión
popular dice que cuando una mariposa aletea en el Mar de la China puede
"causar" un tornado en New York) La transformación conceptual que viene de
la mano de una nueva metáfora como la del universo como red o entramado de
relaciones, y los individuos como nodos de esa red, hoy excede largamente a
la transformación de la imagen del mundo propuesta por la física, para
abarcar desde la lingüística hasta las teorías organizacionales, la
psicología y la economía, donde está comenzando a tallar con fuerza. Desde
la perspectiva clásica las interacciones resultaban invisibles, ya que el
tamiz metodológico-conceptual no permitía captarlas. Aún hoy tenemos grandes
dificultades para incorporar el punto de vista implicado en la metáfora de
la red y la mayoría de las personas siguen pensándose como individuos
aislados (partículas elementales ) y no como parte de múltiples redes de
interacciones: familiares, de amistad, laborales, recreativas (participar en
un club), políticas ( militar en un partido, votar, integrar una ONG),
culturales ( pertenecer a una institución cultural o educativa),
informativas (ser lectores o escritores o productores en o de un medio de
comunicación), sin olvidar las redes lingüísticas y de comunicación que son
el tejido conectivo de nuestro mundo de interacciones.
Recién en las últimas décadas, el giro epistemológico hacia la complejidad
ha permitido que comenzáramos a dar cuenta de la multidimensionalidad que se
abre cuando pasamos de las metáforas mecánicas al pensamiento complejo, que
toma en cuenta las interacciones dinámicas y las transformaciones. Ha
comenzado a gestarse una cultura que no piensa al universo como un reloj
sino como "archipiélagos de orden en un mar de caos": la cultura de la
complejidad. Los investigadores en ciencias "blandas", los intelectuales
"humanistas", los profesionales de las áreas sociales, tienen todavía muchas
dificultades para legitimar los nuevos puntos de vista ligados a la
complejidad y las concepciones interactivas, puesto que no se ha sacudido el
yugo metodológico impuesto por la epistemología empirísta-positivista. Para
cortar el nudo gordiano es necesario destrabar tanto la creencia en un
acceso privilegiado a una realidad externa, como la ilusión de una
subjetividad desencarnada, puramente racional e individual.
El conocimiento, desde la perspectiva pos-positivista, no es el producto de
un sujeto radicalmente separado de la naturaleza sino el resultado de la
interacción global del hombre con el mundo al que pertenece. El observador
es hoy partícipe y creador del conocimiento. El mundo en el que vivimos los
humanos no es un mundo abstracto, un contexto pasivo, sino nuestra propia
creación simbólico-vivencial. Sin embargo, que nuestras ideas del mundo sean
construcciones no quiere decir que el universo sea un "objeto mental", sino
que al conocer no podemos desconectar nuestras propias categorías de
conocimiento, nuestra corporalidad, nuestra historia, nuestras experiencias
y nuestras sensaciones. El mundo que construimos no depende sólo de
nosotros, sino que emerge en la interacción multidimensional de los seres
humanos con su ambiente, del que somos inseparables.
Desde los enfoques de la complejidad, el sujeto no es meramente un
individuo, es decir un átomo social, ni una sumatoria de células que forman
una aparato mecánico, sino que es una "unidad heterogénea" y abierta al
intercambio. El sujeto no es una sumatoria de capacidades, propiedades o
constituyentes elementales, es una organización emergente. El sujeto sólo
adviene como tal en la trama relacional de su sociedad.
Las propiedades ya no están en las cosas sino "entre" las cosas, en el
intercambio. Desde esta nueva mirada, tampoco el sujeto es un ser, una
sustancia, una estructura o una cosa sino un devenir en las interacciones.
Las nociones de historia y vínculos son los pilares fundamentales para la
construcción de una nueva perspectiva transformadora de nuestra experiencia
del mundo y de nosotros mismos. Y este cambio no sólo se da a nivel
conceptual, sino que implica también abrirnos a una nueva sensibilidad y a
otras formas de actuar y de conocer, a otra ética y otra estética, ya que
desde la mirada compleja estas dimensiones son inseparables en el con-vivir
humano.
Estamos pasando de las ciencias de la conservación a las de la creación,
porque, aunque parezca paradójico a primera vista, la noción de historia
está estrechamente ligada a la de creatividad en un universo evolutivo
complejo. Liberadas del determinismo clásico, las teorizaciones actuales han
dejado lugar a la diferencia como factor de creación y cambio, de selección
de rumbos. La historia no es mera repetición, ni despliegue de lo ya
contenido en el pasado. El ruido, el azar, el otro, lo distinto son las
fuentes de novedad radical y vías para el aumento de complejidad y no meros
"defectos despreciables". Esta transformación conceptual ha sido el producto
del deplazamiento del foco conceptual desde los sistemas cerrados y cerca
del equilibrio hacia los sistemas abiertos evolutivos en diálogo multiforme
con su ambiente. Desde esta perspectiva conceptual el sujeto no es lo dado
biológicamente, ni un "psique" pura, sino que el sujeto adviene y deviene en
el intercambio en un medio social humano en un mundo complejo. Ahora bien,
no debemos confundir el sujeto con la subjetividad. Esta es la forma
peculiar que adopta el vínculo humano-mundo en cada uno de nosotros, es el
espacio de libertad y creatividad, el espacio de la ética. El sujeto no se
caracteriza solamente por su subjetividad, sino por ser al mismo tiempo
capaz de objetivar, es decir, de convenir, de acordar en el seno de la
comunidad, de producir un imaginario común y por tanto de construir su
realidad. Lo que los positivistas llamaban "el mundo objetivo" es para las
ciencias de la complejidad una construcción imaginaria compartida, un mundo
simbólico creado en la interacción multidimensional del sujeto con el mundo
del que forma parte. El mundo en que vivimos es un mundo humano, un mundo
simbólico, un mundo construido en nuestra interacción con lo real, con lo
que está afuera del lenguaje, con el misterio que opone resistencia a
nuestras creaciones y a la vez es la condición de posibilidad de las mismas.
El enfoque de la complejidad se asienta sobre un conjunto de supuestos e
hipótesis fundamentales, entre los que se destacan: a) Las partes de un
sistema complejo sólo son "partes" por relación a la organización global,
que emerge de la interacción. b) La Unidad Global no puede explicarse por
sus componentes. El sistema presenta interacciones facilitadoras,
inhibidoras, y transformaciones internas que lo hacen no totalizable . c) El
sistema complejo surge de la dinámica de interacciones y la organización se
conserva a través de múltiples ligaduras con el medio, del que se nutre y al
que modifica, caracterizándose por poseer una autonomía relativa. Las
ligaduras con el medio son la condición de posibilidad para la libertad del
sistema. La flexibilidad del sistema, su apertura regulada, le provee la
posibilidad de cambiar o de mantenerse, en relación a sus interacciones con
su ambiente. d) El contexto no es un ámbito separado e inerte, sino el lugar
de los intercambios y a partir de allí el universo entero puede ser
considerado una inmensa " red de interacciones ", donde nada puede definirse
de manera absolutamente independiente e) En todas aquellas situaciones en
que se produzcan interacciones, ya sean positivas (sinérgicas) o negativas
(inhibidoras), o cuando intentemos pensar el cambio cualitativo, no tiene
sentido preguntarse por la causa de un acontecimiento, ya que no hay
independencia ni posibilidad de sumar efectos, sino transformación. Sólo
podemos preguntarnos por las condiciones de emergencia, por los factores
co-productores que se relacionan con la aparición de la novedad. Este modo
explicativo, apunta más a la comprensión global que a la predicción exacta,
y reconoce que ningún análisis puede agotar el fenómeno que es pensado desde
una perspectiva compleja.
La civilización que creyó en las certezas definitivas, en el conocimiento
absoluto y el progreso permanente está derrumbándose y están abriéndose paso
nuevos modos de pensar, de sentir, de actuar y vivir en el mundo. El sujeto
complejo ha producido un giro "recursivo" fundamental e irreversible. La
transformación de nuestra mirada, que estamos viviendo, implica pasar de la
búsqueda de certezas a la aceptación de la incertidumbre, del destino fijado
a la responsabilidad de la elección, de las leyes de la historia a la
función historizante, de una única perspectiva privilegiada al sesgo de la
mirada. En el camino nos encontramos con nosotros mismos profundamente
unidos al mundo en una interacción compleja y multidimensional. Ese
re-encuento del sujeto con su mirada ha dejado al descubierto nuestras
limitaciones y nuestras posibilidades, ha eliminado las garantías
tranquilizadoras y nos ha abierto las puertas al vértigo de la creación
¿Sabremos aceptar el desafío?

de Biblioteca Campo grupal

Otra mujer de Pagina 12

TIENE 20 AÑOS Y HACE TRES QUE ESPERA DETENIDA QUE LA JUZGUEN
Olga Verón, el otro caso Tejerina Su padre, un policía dado de baja por
homicidio, la golpeaba y violaba sistemáticamente.
Sus denuncias no sirvieron, porque en Jujuy no había Comisaría de la Mujer y
porque los amigos del padre en la fuerza lo protegían. Un día no pudo más y
lo mató con su propia arma. Después de varios intentos de suicidio, espera
presa.
Olga Verón en el penal de Jujuy, donde lleva tres años sin que nunca llegue
la fecha de su juicio.

Por Marta Dillon
Desde Jujuy

Cada una de las veces que en las puertas de los tribunales de San Salvador
de Jujuy se ha reclamado por la libertad de Romina Tejerina, se ha
mencionado también su nombre en plural. Por Romina y por todas las rominas,
se dijo como consigna, para nombrar de alguna manera otros destinos
silenciosos que siguieron la huella de patrones ancestrales hasta toparse
con la sin salida que impone la violencia de género. Olga Verón es un nombre
propio que se recorta de ese plural, aunque no se anote en ninguna bandera.
Tiene 20 años y está detenida en el mismo penal que Romina. Hace tres años
que espera una fecha para el juicio oral, que al menos podría poner palabras
a su historia. A los 17 mató a su padre, un policía al que Olga había
denunciado por haberla golpeado y violado reiteradamente. Es una presa sin
condena, su voz es tan débil que la única manera que encontró para hacer oír
su grito en el cielo es abrir su cuerpo hasta que sangre, tantas veces, que
apenas queda lugar en sus brazos para una nueva cicatriz.
Olga y Romina vivían en el mismo pueblo, San Pedro, a 47 kilómetros de San
Salvador, sobre ese camino que arranca en la capital de la provincia y se
conoce como "la ramada", en honor al trecho del ferrocarril que se abría de
las vías que conducían a Buenos Aires para unir los pequeños pueblos que se
acomodan -o acomodaban- en la zona más tropical de Jujuy. Es una línea que
terminaba en Pocitos, el límite con Bolivia. San Pedro, Palpalá, Zapla,
Libertador General San Martín, localidades que se podrían nombrar por sus
industrias, hoy casi desmanteladas: los ingenios La Esperanza y Ledesma, o
la acería de Altos Hornos, en Zapla, han vomitado desocupación en las
últimas décadas y hoy florece prácticamente como un trabajo alternativo la
prostitución o el tráfico hormiga de cocaína. La ramada, para las y los
jujeños, es una zona roja. Tanto, que hace escasos dos meses fue descubierta
allí una red de prostitución infantil que supuestamente regenteaba Gustavo
Ponce, dueño de radio Transamérica y conductor de Canal 7 de Jujuy. Ponce
también está acusado -y detenido- de haber violado a su hija. La violencia
sexual no reconoce clases sociales.
Las chicas se conocieron en la cárcel. Cuando Romina entró, Olga fue de las
que le gritaban "guasa", para enseñarle el desprecio que genera en cualquier
población penal una mujer que mata a su progenie. "Pero después, ella me
entendió -contó Romina a Página/12-, porque entiende lo que significa una
violación." Y también entiende el mandato de silencio de Olga: "Mi papá me
abusaba a mí y a una de mis hermanas, por lo menos, porque cuando a mí me
detuvieron, la que es más grande que yo, vino desde Buenos Aires para que
los jueces también la escuchen a ella. Pero mi mamá no nos hacía mucho caso,
porque ella también era golpeada. Además, yo lo denuncié muchas veces,
porque él me quería matar, pero como era policía, en la comisaría eran todos
sus amigos".
Una de esas veces en que Olga denunció a su padre por maltrato, los golpes
eran tan evidentes que el médico forense no pudo hacer otra cosa que elevar
su caso al juez Jorge Samman, el mismo que sobreseyó en 23 días a Emilio
"Pocho" Vargas, el hombre acusado por Romina de haberla violado. "Pero el
juez me llamó a una audiencia con mis padres y me dijo que tenía que
respetarlos, que mi papá iba a cambiar, a pesar de que le pedí por favor,
que ya no quería vivir con él." Esa audiencia fue dos meses antes de ese 10
de julio en que Olga dijo basta. "Ese día me había manoseado y me había
pegado y había dicho que iba a matar a la mami. Entonces, esperé que se
durmiera y fui a buscar su arma reglamentaria, le hablé para ver si
contestaba y disparé." Olga confesó que ella había percutado un arma que su
padre no debería haber tenido. Estaba retirado a la fuerza de la policía,
después de haber asesinado al novio de una de las dos hermanas de Olga.
Estuvo un poco más de un año detenida. El 23 de octubre de 2003 le otorgaron
una libertad vigilada, tenía 17 cuando disparó contra su padre y esa edad le
abrió la puerta al beneficio de poder esperar el juicio en compañía de su
mamá. "Pero ella no soportaba escuchar que el papi nos violaba, nunca se
había querido dar cuenta y me dejó muy sola." El 6 de diciembre de 2003
volvieron a detenerla, después de que rompiera un vidrio durante una
discusión con su madre. Algunos domingos, esta mujer visita a su hija en el
penal de Alto Comedero, pero está desocupada y el viaje desde San Pedro se
convierte la mayoría de las veces en una distancia infinita. De todos modos,
Olga grabó en una de sus piernas esa palabra que en abstracto le da
consuelo, "mamá", aunque cuando encarna en la figura de esa mujer sufrida la
comunicación se haga difícil.
Olga acusa al juez Samman por su situación, "creo que él podría haber hecho
algo antes de que yo no pudiera más". Y también se anima a pensar que le
hubiera hecho falta que la Comisaría de la Mujer de San Pedro hubiera estado
abierta para ella, "pero la cerraron por la misma época que me detuvieron".
La misma época, mitad del año 2002, en la que Romina denuncia que fue
violada por su vecino. ¿A dónde hubiera denunciado si hubiera tenido la
fuerza para hacerlo? ¿En la misma comisaría donde ella soñaba que alguna vez
iba ocupar, vestida de uniforme? "Yo quería ser policía -dijo Romina el
último miércoles-, pero ya sé que nunca voy a poder serlo. Por esto que
estuve detenida ¿no?", se preguntó antes del final del juicio, soñando con
que la detención pronto fuera pasado.
"Yo quisiera que alguien me escuche -dice Olga, desde el penal-, yo le
quiero mostrar un recorte de diario que tengo de una chica de Misiones que
también mató a su padre, así como yo. Porque yo pienso que también nos
podría ayudar que los padres nos dieran más contención, porque, a veces, las
chicas no sabemos a dónde pedir que nos ayuden." En la visita en la que Olga
habla, este jueves, su único disco de Los Redondos suena sin parar. Ella
acaba de romper una de las pocas remeras que tiene para usarla de soporte
para sus pinturas. Eso la calma, la música y los duendes y las hadas que
dibuja y que no parecen salir de esa mano marcada por los tatuajes
"tumberos" -hechos en la cárcel con elementos precarios- y por los cortes
que cada tanto le permiten, al menos, salir del penal para visitar el
hospital. "Ya no sé qué hacer, porque nunca me llaman del juzgado, mi
abogada no me visita. Hace una semana, después de que se ahorcó una
compañera -Sonia Sequeiro, de 25, quien pocos días antes había hecho otro
intento de suicidio- me tragué unos vidrios para que el juez me llame. Y me
llamó, pero a veces, no entiendo lo que me dicen."
Ahora, Olga y Romina ya no comparten el pabellón. Tal vez un resto de
resentimiento por lo acompañada que está la segunda, tal vez porque Olga
apenas puede encontrar un sentido al sinfín de días que lleva encerrada sin
que haya por delante un horizonte cierto. Romina dice que lo único que la
salva cuando está muy triste es "escribir cartas, como la que las mujeres
han leído, ¿usted las leyó?", pregunta con su voz infantil. Olga también
escribe, poemas a veces, palabras que quedan bajo su piel, otras tantas.
Entre cicatriz y cicatriz, en su antebrazo derecho tiene tatuado un sol. "Es
el que algún día tiene que salir para mí."

ideas Guidos

Oración de un desocupado

Padre,
desde los cielos bájate, he olvidado
las oraciones que me enseñó la abuela,
pobrecita, ella reposa ahora,
no tiene que lavar, limpiar, no tiene
que preocuparse andando el día por la ropa,
no tiene que velar la noche, pena y pena,
rezar, pedirte cosas, rezongarte dulcemente.

Desde los cielos bájate, si estás, bájate entonces,
que me muero de hambre en esta esquina,
que no sé de qué sirve haber nacido,
que me miro las manos rechazadas,
que no hay trabajo, no hay,
bájate un poco, contempla
esto que soy, este zapato roto,
esta angustia, este estómago vacío,
esta ciudad sin pan para mis dientes, la fiebre
cavándome la carne,
este dormir así,
bajo la lluvia, castigado por el frío, perseguido
te digo que no entiendo, Padre, bájate,
tócame el alma, mírame
el corazón,
yo no robé, no asesiné, fui niño
y en cambio me golpean y golpean,
te digo que no entiendo, Padre, bájate,
si estás, que busco
resignación en mí y no tengo y voy
a agarrarme la rabia y a afilarla
para pegar y voy
a gritar a sangre en cuello
por que no puedo más, tengo riñones
y soy un hombre,
bájate, qué han hecho
de tu criatura, Padre?
un animal furioso
que mastica la piedra de la calle?
-----------------
Mi Buenos Aires querido

Sentado al borde de una silla desfondada,
mareado, enfermo, casi vivo,
escribo versos previamente llorados
por la ciudad donde nací.
Hay que atraparlos, también aquí
nacieron hijos dulces míos
que entre tanto castigo te endulzan bellamente.
Hay que aprender a resistir.

Ni a irse ni a quedarse,
a resistir,
aunque es seguro
que habrá más penas y olvido.
-----------------
El juego en que andamos
Si me dieran a elegir, yo elegiría
esta salud de saber que estamos muy enfermos,
esta dicha de andar tan infelices.

Si me dieran a elegir, yo elegiría
esta inocencia de no ser un inocente,
esta pureza en que ando por impuro.

Si me dieran a elegir, yo elegiría
este amor con que odio,
esta esperanza que come panes desesperados.

Aquí pasa, señores,
que me juego la muerte.

Dr.Ernesto Guidos

Paul Celan por Stella Maris Villegas

Primeras Jornadas Virtuales de Esquizoanalisis
Stella Maris Angel Villegas



Alejandro, ¿cómo estás?. Te envío un link y un poema de Paul Celan. http://www.philosophia.cl/biblioteca.htm

Un abrazo

Stella Maris


OI DECIR

Oí decir que en el agua

hay una piedra y un círculo

y sobre el agua una palabra,

que pone el círculo en torno a la piedra.

Yo miré mi álamo descender hacia el agua,

miré cómo su brazo se alargó hacia la hondura,

miré sus raíces vueltas al cielo implorando noche.

Yo no corrí tras ellas,

sólo recogí del suelo esa migaja

que tiene de tu ojo la figura y la nobleza,

te quité del cuello la cadena de los dichos

y con ella orlé la mesa donde yace la migaja.

Y ya no vi más a mi álamo.