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el trasvestismo del peronismo K

PJ: ¿El partido de los Derechos Humanos?
 
Alcira Argumedo
 
                                                Confusiones entre el campeón y la copa
A veces se producen confusiones en los méritos y el protagonismo de diferentes actores, cuyo resultado son absurdas paradojas. Es el caso del corredor que gana la carrera de los 10.000 metros llanos y sale campeón: como corresponde, determinada persona le entrega una copa. Pero, quizás debido a la emoción o al cansancio, el corredor comienza a sentir que es campeón porque ha recibido una copa y no por la carrera de los 10.000 metros llanos. A su vez, ese sentimiento da un valor cada vez mayor a quien entregó la copa. La carrera de los 10.000 metros llanos va quedando en la bruma; y el corredor confundido idolatra y se subordina al que supuestamente tuvo todo el mérito y la grandeza de hacerlo campeón, en tanto le entregó la copa.
 
El peronismo es sin duda el fenómeno político argentino más difícil de explicar. De todas formas, durante la vida del Gral. Perón hubo ciertas líneas de definición de su política que se mantuvieron como una constante -tanto en las etapas de gobierno como en el período de exilio- por encima de las variaciones tácticas, las definiciones coyunturales, los guiños y apoyos que descolocaban o jerarquizaban a sus múltiples y contradictorias corrientes internas. La primera línea nace con la campaña para las elecciones de febrero de 1946 bajo la consigna “Braden o Perón”: nadie puede negar la persistencia de esa posición antiimperialista hasta su muerte en 1974. La segunda se expresa en la sistemática promoción de los derechos sociales y laborales, fundada con el mítico Estatuto del Peón Rural, que sustenta a la justicia social y el bienestar de los trabajadores como pilar esencial de sus concepciones. Finalmente, la defensa de los intereses y recursos estratégicos nacionales -sintetizada en el artículo 40 de la Constitución de 1949- constituye la tercera de esas líneas inconmovibles. La férrea lealtad popular concitada por estas definiciones alimentaría la larga resistencia peronista durante dieciocho años, sin que el grueso de sus protagonistas aspirara a recibir cargos o prebendas como pago por sus luchas. Todo lo demás, está en discusión.
 
Miremos en ese espejo la reciente reorganización del Partido Justicialista en el congreso del 7 de marzo de 2008. El periodista Horacio Verbitsky -cuyas fuentes de información suelen ser muy buenas- señala en su nota de Página 12 “Jaque a Kirchner”, que la principal jugada estratégica del futuro presidente del partido sería:”la redefinición del justicialismo como el partido de los derechos humanos y el ingreso a la Internacional Socialista. (1) Se agrega así un elemento más a esa dificultad para explicar el peronismo. Luego de una década de menemismo, ahora se plantea como el “partido de los derechos humanos “y busca “vencer al tiempo” para “volver a enamorar a la juventud”. Pero el menemismo no dependió solamente de la figura del señor Menem: para llevar adelante el proyecto más entreguista y antipopular de la historia argentina, enarbolando las banderas del peronismo y cantando la Marcha, necesitó del apoyo de muchos miles de cuadros; y lo tuvo. En el campo de los Derechos Humanos, el 28 de diciembre de 1990 se decreta el indulto a los responsables del genocidio y se mantiene la aberrante Ley de Obediencia Debida, en un Parlamento dominado por el peronismo. El mismo Parlamento que apoya la Ley de Reforma del Estado y con ella las privatizaciones que entregan vilmente el patrimonio público -exacta contracara del Artículo 40- además de imponer una legislación que barre con todos los derechos de los trabajadores.
En 1991, siendo gobernador de su provincia Néstor Kirchner recibía a Menem en un acto donde, entre otros conceptos, declaraba:”Aquí está el pueblo de Santa Cruz apoyando el proyecto de transformación y cambio que la República Argentina debe llevar adelante”.(2) Un proyecto de transformación y cambio que incluía los indultos y las privatizaciones: en el caso de YPF, el miembro informante de su desguace fue el diputado Oscar Parrilli, integrante del grupo de Kirchner, quien el 24 de febrero de 1992 apoyara entusiastamente esa privatización, afirmando que se trataba de un acto de soberanía.(3) Otro acto de soberanía parece haber sido la reciente reprivatización, avalada por el ex presidente, de las reservas de Cerro Dragón hasta el 2047 -es decir, hasta su extinción total- a manos de la British Petroleoum y socios menores:¿a quién realmente beneficia esa medida?¿Qué hubiera pensado Perón sobre esto, en momentos de crisis energética y cuando el barril de petróleo en el mundo supera los 100 dólares? Difícil de explicar lo que en la actualidad se llama peronismo. Tal vez la dificultad de comprensión se encuentre en los nuevos aportes doctrinarios de integrantes del PJ que concurrieron al congreso. Por ejemplo, el aporte a la teoría económica de Luis Barrionuevo con su inolvidable “ Si dejamos de robar por dos años...”. Asimismo Antonio Cafiero -quien presidiera dicho congreso- ha hecho aportes a la ética política, con sus enfáticas recomendaciones del libro “El elogio de la traición” y su convencimiento de que la traición es necesaria en la metodología de acción de los dirigentes.(4) De todos estos sucesos existe material audiovisual disponible, aunque no así de eventuales declaraciones en contra del indulto o de la Ley de Obediencia Debida y en defensa de los Derechos Humanos durante esa larga etapa.
 
En realidad, Menem fue un títere más -aunque bien recompensado por cierto- de una estrategia de despojo nacional y social de la Argentina, impulsada por Estados Unidos, cuyo cuadro orgánico por excelencia fue Domingo Cavallo. Funcionario eficaz de la dictadura militar, del menemismo y de la Alianza integrada por el Partido Radical y el progresismo del Frepaso, estos méritos permiten considerarlo como la reencarnación local del embajador Spruille Braden en los tiempos modernos. En octubre de 2001 se presenta a elecciones un grupo llamado Peronismo que apoya a Cavallo: en los tiempos modernos equivale a Peronismo que apoya a Braden. A su vez, llama la atención la escasa capacidad de previsión de futuro de sus impulsores; en tanto estaban a unos sesenta días de la pueblada del 19 y 20 de diciembre que repudiara a Cavallo, esperemos que para siempre. En la actualidad, algunos miembros de ese agrupamiento participan activamente en el gobierno de Cristina Fernández y en la reorganización del Partido Justicialista; entre ellos, el Jefe de Gabinete Alberto Fernández, estrecho colaborador del moderno Braden desde los inicios del menemismo. Al hacerse cargo de sus funciones de Jefe de Gabinete del presidente Kirchner en mayo de 2003, Alberto Fernández -elegido legislador de la Ciudad de Buenos Aires en 1999 bajo la fórmula Cavallo-Béliz- fue reemplazado por su compañera Elena Cruz para finalizar el mandato: pocos militantes de Derechos Humanos habrán olvidado esa pública y enfática defensa de Videla y la dictadura militar. En contraste, muchos militantes de Derechos Humanos saben hoy que uno de los principales mentores y operadores del Partido Justicialista, para convertirlo en el “partido de los derechos humanos”, es ni más ni menos que el Jefe de Gabinete Alberto Fernández: la ética de los dirigentes aportada por Antonio Cafiero le permite realizar un peculiar recorrido, que en pocos años lo lleva desde sus acuerdos con Cavallo y Elena Cruz a intentar apropiarse de las banderas y la orientación de la política de Derechos Humanos. ¿Qué hubieran pensado nuestros compañeros peronistas muertos y desaparecidos de este recorrido?
 
Otro participante del congreso, como uno de sus secretarios y miembro del “partido de los derechos humanos” es el ex gobernador de Salta, Juan Carlos Romero: además de la brutal represión a los movimientos piqueteros, de condenar al hambre a comunidades indígenas de su provincia y producir irreparables daños ecológicos debido a la irresponsable devastación de los montes nativos para los negocios de la soja, Romero ha sido y es un pilar de la defensa de las petroleras. En su artículo “Ensueños” de Página 12, el periodista José María Pasquini Durán comentaba el lobby realizado por tres gobernadores entre los parlamentarios y el Poder Ejecutivo, cuyas presiones intentaban revertir una de las pocas medidas correctas tomadas por el gobierno de Eduardo Duhalde; la retención a las exportaciones de petróleo decretada en febrero de 2002, después de diez años de saqueo impune de las reservas:
 
Esta semana tres gobernadores (Salta, Neuquén, Santa Cruz) llegaron a la Rosada y al Congreso para defender los intereses de las petroleras exportadoras, oponiéndose a la aplicación de la retención del 20% dispuesta por el Poder Ejecutivo nacional. El trío aseguró que una medida semejante afectaría a la economía de esas provincias, porque disminuiría las inversiones de las compañías privadas y las regalías que cobran los tesoros que ellos controlan. Escuchándolos vuelve la memoria todavía fresca de Cutral-Có, Tartagal, General Mosconi y otras localidades de esas provincias, cuyas poblaciones fueron condenadas a la miseria sin destino por el cierre de las fuentes de trabajo controladas por esas mismas empresas que para tales gobernantes son benefactoras. (5)
 
Los tres gobernadores eran Juan Carlos Romero de Salta, Jorge Sobisch de Neuquén y Néstor Kirchner de Santa Cruz: ahora solamente Sobisch no está en el “partido de los derechos humanos”. Pero el que sí está es José Luis Gioja de San Juan, designado como uno de los vicepresidentes del congreso y conocido por sus intereses en una minería tratada con cianuro, con la consiguiente depredación de las tierras y contaminación de las fuentes de agua. Explotaciones mineras que, por lo demás, carecen de todo tipo de control y se permite a las empresas llevarse impunemente metales valiosos a mera declaración jurada y sin retenciones: un símil de la tristemente célebre La Forestal en Chaco y Santiago del Estero. Si de “enamorar a la juventud” se trata, no parece pertinente ofrecer como posibles amados a Luis Barrionuevo, Juan Carlos Romero, Antonio Cafiero o José Luis Gioja entre otros, salvo que la intención sea que no los una el amor sino el espanto. Pero eso es un problema del Partido Justicialista.  
 
Estos pocos ejemplos dan cuenta de la catadura moral de varios que integran o conducen el pretendido “partido de los derechos humanos”. No podemos permitir esta burla a los sufrimientos, al coraje y a la ética de la lucha por los Derechos Humanos en nuestro país. Lucha iniciada en el contexto de una abismal correlación desfavorable de fuerzas: esas mujeres de pañuelos blancos junto a los otros organismos de la época, enfrentaban a las tres Fuerzas Armadas, a la Gendarmería, a la Prefectura Naval, a las policías federales y provinciales, a los servicios de inteligencia locales, al Departamento de Estado norteamericano, al Pentágono, a la CIA, al Plan Cóndor y a los veteranos franceses de la guerra de Argelia. Más tarde, ya en democracia, enfrentaron a la Ley de Punto Final, a la Ley de Obediencia Debida, a los indultos y, demasiadas veces, también a la soledad. Veinticinco años después, habían triunfado. Tal fue la magnitud de esa dolorosa epopeya, que preocupó especialmente a los tanques de pensamiento del establishment de Estados Unidos. El Documento de Santa Fe IV del 2001 -guía de las estrategias de George W.Bush- señala:
En este momento de la historia, Estados Unidos se encuentra en los primeros estadios de un desafío mayor a nuestro sistema político, concretado en la penetración de nuestro hemisferio. No está usando necesariamente medios militares tradicionales. Por el contrario, están comprometidos en esfuerzos no convencionales, que son difíciles de enfrentar para nuestro país, sobre todo cuando se entra en la zona de los derechos humanos, que ha sido el bastión de los intentos de la izquierda para abortar todos los esfuerzos tendientes a proteger la libertad del individuo en esta parte del mundo.
Este problema se ha convertido en el tema central de la izquierda frente a nuestros intentos por enfrentar los problemas de droga en Colombia, Perú, Bolivia, etcétera. Los esfuerzos de los comunistas por pintar las “guerras sucias” de Chile y Argentina como sólo otro intento de la “derecha perversa” por reprimir a la población civil, es un caso evidente de dejá vu. (6)
 
¿Y si el Peronismo que apoya a Braden en realidad no cambió tanto? Cuando se sabe que hay instrucciones del “partido de los derechos humanos” que remarcan la necesidad de desplazar a “la izquierda” de los organismos e instituciones de Derechos Humanos, una honda preocupación debe embargarnos. Porque “la izquierda” así como “el terrorismo” son definiciones que, en los hechos, engloban a todos aquellos considerados molestos u opositores; y se van introduciendo desde Estados Unidos con su Doctrina de Seguridad Nacional y sus guerras preventivas: esa democracia que acaba de aprobar la legalidad del “submarino” como un método válido de interrogatorio. Grave problema vinculado también con la reciente aprobación de la Ley Antiterrorista en el Parlamento argentino, donde el peronismo es mayoría e hizo suyo el proyecto elevado por el entonces presidente Kirchner, ignorando la total oposición a esa ley del conjunto de los militantes en Derechos Humanos. El malestar y las tensiones que afectan a algunos organismos de Derechos Humanos, derivados de la intromisión directa o indirecta de funcionarios en sus actividades -que en muchos casos lleva a una agresividad interna hasta hace poco desconocida- son demasiado peligrosos. Ese desgaste busca desmoralizar o expulsar a quienes pretenden mantener la autonomía y la cohesión que les permitiera afrontar históricas batallas. De esta manera tienden a ser transformados en meras cáscaras vacías, cuyo poderoso valor simbólico quede en manos de unos pocos, dispuestos a subordinarse a las orientaciones del “partido de los derechos humanos”. La eficacia en el uso de la traición de muchos de los dirigentes de ese partido, los ha dotado de una larga experiencia en travestismos e hipocresías que -como sucediera con el movimiento peronista- pueden utilizarse en los organismos de Derechos Humanos. Es imprescindible entonces retomar la calma y debatir en profundidad; en tanto consciente o inconscientemente, se estaría haciendo el juego a esa estrategia explícitamente planteada por el Documento de Santa Fe IV, que busca desplazar de las decisiones políticas sobre el tema a quienes, con una trayectoria impecable, protagonizaron en Argentina la epopeya de la lucha por los Derechos Humanos. 
 
Buenos Aires, abril de 2008
 
1.- Verbitsky, Horacio:”Jaque a Kirchner”, Página 12, 2 de marzo 2008
2.- Iñurrieta, Sebastián: La Patagonia olvidada. DVD-video
3.- López Masía, Marcelo: Serás lo que has sido. DVD-video
4.- Solanas, Fernando: Memoria del saqueo. DVD-video 
5.- Pasquín Durán, José María:”Ensueños”, Página 12, 9 de marzo 2002
6.- El Documento de Santa Fe IV. Ediciones Siena. Buenos Aires. 2001 (el subrayado es nuestro)

Horizonte Sur

 EDITORIAL DEL DOMINGO 6 DE ABRIL DE 2008    En primer lugar, nuestro mayor agradecimiento a todos aquellos que en estas últimas semanas se movilizaron a favor de que continuemos en el aire de Radio Nacional. Nuestro agradecimiento, que se acompaña una vez más con el  compromiso de canalizar aún más, en esta nueva etapa de Horizonte Sur, las voces de los que no la tienen o de los que necesitan expresarse a través de este espacio. Debemos decir que sin ustedes no estaríamos aquí donde estamos, y que este reconocimiento expreso que realizo, refiere a una creciente conciencia para valorar los espacios que la lucha conquista y la creciente disposición a defender lo que se considera propio, ejerciendo para ello, el valor de la palabra y el derecho de peticionar, de peticionar hasta el cansancio o el agotamiento… del otro… Tal como alguna vez dijo Petra Kelly: “La política desde arriba es casi siempre corrupta y de compromiso. Efectuar un cambio desde abajo es desafiar la autoridad moral de aquellos que toman decisiones en nuestro nombre”.    Y sigamos, entonces, nosotros, diciendo que también refiere ese reconocimiento a que después de muchos años de anticipar las situaciones que se vivieron con crudeza en las últimas semanas, debemos advertir que estamos en una nuevo período de nuestro accionar colectivo. Hoy, desde la Presidencia de la República hasta sectores de la oposición, repiten conceptos que acuñamos en los últimos años de ostracismo ideológico, por denominar de alguna manera el difícil papel de haber sido precursores en la materia e invisibilizados. Estamos obligados ahora, a tomar conciencia del trabajo realizado y de los caminos para el pensamiento que hemos abierto en la jungla de las nuevas complejidades globales, pero también estamos obligados a continuar ejerciendo el pensamiento como quien usa el machete para abrir la picada, ya que todos aquellos que están entrando ahora de a  miles en la página del GRR y haciendo lecturas veloces de nuestros documentos para poder improvisar sobre la marcha los nuevos discursos, difícilmente podrían desentrañar las criptografías más herméticas que esconden las nuevas sumisiones y las amenazas que se vislumbran.  En definitiva, que estamos obligados a continuar pensando. Y agradecemos tener este espacio de radio que nos permite en la escuela de nuestro recordado amigo Ignacio Lewkowicz, combinar la trama social con las urdimbres grupales, y hacerlo cada domingo, para que esta tarea siga siendo una empresa que exprese lo colectivo y a la vez siga siendo  anticipatoria.    Por debajo de tanto vocerío, de tanto esfuerzo vano por poner todo en blanco y negro, de tanto ardor por retornar a los viejos esquemas y antinomias en un país en que al común le atrasa el reloj de la historia, un país en que la militancia política parece haberse quedado detenida en el tiempo repitiendo como un mantra los conceptos y las consignas congeladas… por debajo de tanto vocerío hueco y entontecido,  hay otro país, hay otro país y a ese país, debemos develarlo. Que la consigna Liberación o dependencia continúe siendo válida no está en discusión. Lo que ponemos en duda es que del lado de la Liberación puedan estar Cargill, Vicentín y el mantenimiento del modelo menemista de privatización de los puertos y de ausencia del Estado. Que a nivel de la presidencia de la República se reconozca que la producción masiva de sojas transgénicas es una política de Estado, transparenta situaciones que hace años veníamos denunciando y que se nos negaban de modo pertinaz.  Nos preguntamos ahora, si acaso estamos en una nueva fase del proceso neocolonial. ¿Y en ese caso, cuál es esa fase?    En principio, podemos advertir que en los cortes de ruta abundaron los sojeros de pequeña y de mediana escala, los que arriendan sus tierras a los pooles, y los que buscan sobrevivir en las escalas mínimas que se aceptan para el modelo de la agricultura industrial. Ellos pelearían por permanecer en el modelo. En el fondo yo supongo que saben que están históricamente condenados, no importa lo que logren del gobierno, pero alimentan la esperanza de conseguir ciertos respaldos, ciertas cargas diferenciadas y subsidios que los pongan a reparo de quedar fuera de juego. Que el Estado establezca algunas políticas agrarias reguladoras que los protejan o que les permita continuar enganchados al modelo y a la vez superar las relativas iniquidades interiores al proceso de la producción de commodities, no cuestionan el modelo de la sojización sino por el contrario, lo legitiman. Desde esta perspectiva, lo que habríamos tenido a partir de los cortes de ruta es algo parecido a una rebelión de aquellos que Grobocopatel no hace mucho denominara: los “perdedores” del modelo, los perdedores a quienes según él, el Estado debía recoger y asistir para que no se tornaran fundamentalistas, o sea para que continuaran siendo leales al modelo que tiende a expulsarlos por un  problema de escalas y de costos, para que continuaran creyendo que podían de alguna manera permanecer o retornar, y que se evitara el que acabaran enfrentando a ese modelo… Me temo que esta es entonces, la tarea que el gobierno se ha dado: la de asistir a los quejosos para que permanezcan si no en el modelo de la soja, al menos dentro del modelo de la Agro exportación imperante y que no ha sido en absoluto cuestionado.    El mencionar tal como hago, al modelo agroexportador que contiene al modelo de la soja, así como también, al proceso de commoditización sufrido por la sociedad argentina en estos últimos años, nos recuerda una vez más la desaparición del concepto de mercado interno, concepto extraviado en las alucinaciones de la etapa neoliberal de los años noventa, y lamentablemente, nunca recuperado, demostrándose una vez más, que las bases de aquella etapa parecieran todavía respetarse como un dogma. Apenas unos días de corte de ruta pusieron en evidencia, con el vaciamiento de las góndolas y el cierre de las carnicerias o el racionamiento de pan y de fideos, la obscena inseguridad alimentaria de los argentinos. La cartelización y monopolización creciente de todas las cadenas alimentarias en la Argentina dominada por los agronegocios, ha construido pacientemente nuestra actual indefensión. Este rol pasivo y dependiente de los agronegocios por parte de los consumidores, no se encuentra presente en los debates que se prevén, sino como nuevos artificios para ahondar todavía más, los mecanismos que priorizan la centralización y la intermediación de toda comercialización por parte de las cadenas agroalimentarias y del supermercadismo.    Otro elemento escandaloso digno de destacarse, es la ausencia de los exportadores del escenario de la crisis. Pareciera que la situación les fuera ajena, pese que, llamativamente se está protestando contra tributos que el Estado debería aplicar presuntamente a la exportación y no a la producción. Es como si todos los actores se hubiesen puesto de acuerdo en no mencionar las zonas invisibilizadas del escenario. ¿Se repetirá una vez más la historia de Cargill, el gigante invisible? Una rápida investigación de un periodista avezado nos deja saber que Cargill Uruguay factura mucho más que Cargill Argentina… Cómo puede ocurrir tal cosa sino porque se está transgrediendo nuestra Ley, triangulando las exportaciones de granos con una sucursal de la propia empresa para subfacturar  y robarle tributos al Estado Argentino. Y pensemos que quien lo hace ha sido durante años respaldado por los funcionarios del área para representar al Estado en la cobranza de los tributos de exportación que denominamos retenciones. ¿Se puede imaginar mayor escándalo? Sin embargo, en los debates y en las discusiones estos temas brillan por su ausencia, cuanto más en las declaraciones tremendistas de ambos bandos que parecieran concertados para callar lo importante y ocultar las consentidas dependencias al modelo biotecnológico.    La crisis es  la consecuencia de ajustes y reacomodos globales en que el proceso de la soja avanza rápidamente, con la incorporación de los fondos de inversión, hacia nuevas metas de integración vertical corporativa, con producción de agrocombustibles y de carnes criadas en encierro, con los deshechos industriales producidos en la fabricación de los biodieseles y del etanol. Han sido los crujidos propios de un momento de tránsito hacia una importante reconfiguración de la Argentina agroindustrial. En la fase superior del modelo de los Agronegocios se imponen los intereses de las grandes Corporaciones exportadoras y de sus empresas asociadas, tales como Vicentín y los Grobo. Es probable que los productores que cortaron  las rutas, más allá de las cuatro por cuatro y de sus actuales ganancias rentísticas, estén condenados a desaparecer en ese país que se avizora o que deban refugiarse en los espacios protegidos, con devolución de retenciones, condiciones de diferenciación e indulgencias, que ellos reclaman y que probablemente ahora se les ofrecerían. Por sobre todas las cosas, la Argentina continúa siendo un país laboratorio y si en los discursos  del Gobierno se cuelan ahora conceptos como los del glifosato y la Soja RR, no es solamente porque las circunstancias obligaron a ello, es decir, que no solamente hubo una compulsión social para que la dirigencia deba reconocer con atraso una realidad que desbordaba, y a la que durante años evitó referirse de manera obstinada, sino porque ahora tal vez esté permitido mencionar los abalorios de la etapa que termina y tanto ello como el mostrarse preocupados por solucionar las iniquidades internas al modelo, seria ser funcional a la que viene.    ¿Qué es lo que viene? No lo sabemos con exactitud, pero sí podemos señalar los nuevos elementos que entran en el gran juego. En primer lugar los fondos de inversión y las enormes inversiones extranjeras en tierras, que se acompañan por la demolición de estancias y de montes centenarios, la fumigaciones apuntando a liquidar los bancos de biodiversidad en las banquinas y en zonas en que no se hacen laboreos agrícolas, la extensión brutal de la frontera agrícola a zonas de bosque y de vida campesina o minifundista, tanto en la zona del Chaco como en la zona de Islas del Paraná desplazando a los productores pequeños. Asimismo, podemos señalar la construcción a lo largo de los puertos del Paraná de las nuevas y numerosas plantas para Agrocombustibles y los corrales de hacienda para el engorde con los residuos de biomasa que dejarán esas mismas plantas. Vemos entonces, un proceso en acelerado crecimiento, tanto en inversiones como en integración vertical, un proceso en que el lugar para el productor nativo va disminuyendo y se amplia rápidamente el espacio corporativo o de las empresas a él asociado.    Y por último, otro dato importante. Se organizan a nivel global nuevos mercados calificados de los OGM que aseguren poder debilitar la resistencia de los consumidores a este tipo de producciones. A finales de este mes de abril se realizará en el Hotel Hilton de Buenos Aires un encuentro internacional de lo que se denomina la Mesa Redonda de la Soja Responsable, en esa mesa coincidirán organizaciones tan diversas como las Corporaciones cerealeras y Biotecnológicas, bancos holandeses, grandes supermercados europeos, las asociaciones de los Agronegocios argentinos, la organización ambientalista del osito panda WWF y la presuntamente católica FUNDAPAZ, que actuará como anfitriona. Que  se elija Buenos Aires para  reunir a las principales cabezas del modelo sojero global para un intento de certificación y maquillaje de los mercados internacionales no parece un dato casual. El proceso global no deja de crecer y de concentrarse, mientras las estrategias corporativas prevén todas las posibles alternativas y las transforman en nuevos negocios. Uno de esos negocios es la agricultura certificada, práctica que da lugar a nuevos procesos tecnológicos y de utilización de insumos externos, en especial empresas consultoras encargadas de establecer los nuevos registros de calidad del suelo, de captación de carbono y de privatización de la investigación involucrada. Si a estos negocios le sumamos todos los relativos a la ganadería que viene, la inseminación artificial, la superovulación, las transferencias embrionarias, la fertilización in Vitro y la clonación, tendremos un panorama apretado de los inmensos agronegocios que están en un horizonte, que no es precisamente el horizonte sur.    Tenemos frente a tantas amenazas un puñado de propuestas generadoras de Soberanía y capaces de preservarnos frente a los impactos de los proyectos globales. Proponemos Ecolocalismo con desarrollos locales, recuperación de los antiguos cinturones verdes alrededor de las localidades y en las llamadas zonas de chacras, exclusivamente para producir comida para el mercadeo interno; habilitación de ferias de cercanías en cada pueblo o barrio, en las que logremos aumentar la relación entre productores y consumidores, evitando los traslados de alimentos, las cadenas de frío y el packaching. Volver a establecer precios sostén para los alimentos propios de la mesa de los argentinos, para la harina, el maíz, la avena, la carne pastoril, la leche y las lentejas. Intervención del Estado en los puertos, incluyendo auditorias y procesos de recuperación del patrimonio material y de nacionalización, para cerrar la tremenda hemorragia de ganancias y energías, que se va por ellos de manera descontrolada,  y para poder reconstruir los instrumentos tradicionales del Estado Argentino para el Comercio Exterior: las Juntas Nacionales de Carnes y de granos. Para hacer todo eso necesitamos algo más que discursos y algarada, necesitamos tan solo un poco de buena voluntad, mucho de patriotismo y comenzar a tener un Proyecto Nacional.    Jorge Eduardo Rulli    http://horizontesurblog.blogspot.com/   

Sobre el modelo sojero colonialista: Gonzalo M y Pag K12

Las denuncias que veníamos realizando y/o difundiendo, como ocurrió con Al Capone, terminan teniendo prensa por motivos anómalos (valga la palabra, en este caso). Entre decenas de ejemplos cito un correo (http://ar.groups.yahoo.com/group/alamesargentina/message/5222) que trata el tema (incluso esta vez no enviado por mí) que data de hace casi dos años, y no fue el primero y claramente tampoco el último. Increíblemente, todo esto sale del placard cuando es más "útil" a la vista que oculto, aunque -vista esta dinámica- aun no sabremos hasta donde se llegará. Hasta ahora, estas denuncias no fueron suficientes para mover el amperímetro. Ni digo (no porque no crea que corresponde) que se termine en el juicio penal que corresponde (la evidencia científica del efecto de estas sustancias es incontrastable), pero no ha servido ni siquiera para frenar su uso, ni siquiera para frenar el "uso" de los niños como bandera para las fumigaciones. Curiosa manera de aplicar aquel principio de in dubio pro reo. Y no me refiero a que no sean reos, sino al uso de la "duda razonable" que hubiera debido frenar todo este modelo si realmente les importara. Aquí, más que eso, es la aplicación de la duda sistemática al servicio, precisamente, del sistema. Dudo de todo perjuicio que el glifosfato pueda ocasionar hasta que Monsanto me lo indique. Decenas de veces (además del agotamiento del suelo, de la caída del empleo, de la sustitución de cultivos de mejor calidad nutricional, de la pérdida de tambos y tierras de cría) hemos desnudado el sistema perverso del uso del glifosfato para hacer que la "única" semilla que se pueda usar sea la (que tiene el gen)RR que es precisamente Rondup Ready, es decir: "lista" para se usada con glifosfato (= Rondup). Sé que digo cosas ya dichas, pero por alguna razón (voto a Al Capone y a Eliott Ness) solo ahora son visibles. El 80% de la soja es transgénica (con el gen RR) y Monsanto ha llegado a hacerle juicio a chacareros que no habían plantado RR pero que -por esas cosas de los cruces genéticos- alguna semilla había llegado al campo y fue contaminado por ese gen. O sea: somos soja dependientes, la soja es glifosfato dependiente (y además esa soja contamina campos que luego obligan al agricultor a sembrar con esa semilla que antes no usaba y que ahora debe comprarla a Monsanto, por lo cual somos Monsanto dependientes. Agente de Monsanto y de todo este modelo, es Grobocopatel, que ha venido cerrando negocios con este gobierno y con el anterior y con el anterior. Y ahora que se genera una fisura por los márgenes de ganancia de los dos socios complacientes del modelo, termina aflorando toda la mierda que el modelo contiene y que -conocida- era tolerada o -mejor- alentada por el gobierno (era tan conocida que vivía de ella y el problema fue, como en cualquier sociedad de cuarta, discutir por los dividendos de la sociedad). No faltará quien diga (con una total pereza hasta de pulsar un par de dedos en el google) que "ahora se nos ocurre decir esto". Para los demás, reitero, desde hace 5 años que denunciamos esto. El tiempo, la enfermedad y la muerte que ha producido debería tener responsables. Pero aun no sabemos cual será el final. Dudo mucho que sea un cambio de modelo. Una rencilla entre socios puede terminar mal, pero las más de las veces se arregla y los que pagaremos seremos nosotros. Una vez más.
Un saludo
Gonzalo
PD: ayer me tocó participar de una discusión en un programa de radio, donde un ex presidente del INTA en los '80 (Edgardo Moscardi) defendía el uso a ultranza de la soja. Luego me entero que no solo es parte de sus cultivos, sino que además fue -posterior a aquella fecha- funcionario del BID y del Banco Mundial.
PD2: habrá que esperar otras anomalías para poner bajo la lupa a las mineras (apañadas por el socio de K, Gioja y toooda su familia)? Alguien nos dirá en esa oportunidad que "hablamos una vez que pasan los acontecimientos"?

Martes, 08 de Abril de 2008
http://www.pagina12.com.ar/diario/elpais/subnotas/102045-32167-2008-04-08.html
Las consecuencias en la población del herbicida del monocultivo

Soja para hoy, enfermedad para mañana

El modelo sojero funciona sobre la base de un agrotóxico, el glifosato, denunciado por causar malformaciones a recién nacidos, abortos espontáneos, cáncer y muerte. Varios estudios confirman el daño que produce en humanos. Los casos.

    
Por Darío Aranda

Ojos irritados. Dolor de cabeza y estómago. Vómitos. Piel –de manos, cara y piernas– en carne viva. Es la historia clínica de Maira Castillo, de sólo 4 años, que tuvo su primera intoxicación aguda con agrotóxicos, con posterior internación y terapia intensiva. La familia Castillo vive en Quimilí, integra el Movimiento Campesino de Santiago del Estero (Mocase-Vía Campesina), trabaja esa chacra desde hace cinco décadas y no duda en la causa de sus males: miran al campo vecino, millares de hectáreas con soja, y señalan una avioneta bimotor que fumiga con veneno. Miles de casos, y cientos de denuncias, se repiten desde hace diez años en decenas de provincias, pero siempre chocaron con la misma barrera legal, la falta de estudios que avalen el padecimiento campesino. Aquí, una serie de investigaciones que confirman el efecto tóxico y contaminante del glifosato, el herbicida más utilizado en la industria sojera. Todas las acusaciones apuntan al producto comercial Roundup –de la compañía estadounidense Monsanto, la empresa de agronegocios más grande del mundo–, acusado de provocar alergias, intoxicaciones, malformaciones, abortos espontáneos, cáncer y muerte. Campesinos, pueblos originarios, médicos rurales, bioquímicos e investigadores coinciden en las denuncias y responsabilizan al actual modelo agropecuario, de monocultivo, semillas transgénicas y químicos.

Soja, químicos y acusaciones

La soja sembrada en el país ocupa 16,6 millones de hectáreas de diez provincias y tiene nombre y apellido: “Soja RR”, de la empresa Monsanto. Se llama así porque es “Resistente al Roundup”, nombre comercial del glifosato. El químico se aplica en forma líquida sobre las malezas, que absorben el veneno y mueren en pocos días. Lo único que crece en la tierra rociada es soja transgénica, modificada en laboratorio.

Jesús María, Las Peñas, Sebastián Elcano, Villa del Totoral. Todos pueblos y ciudades del noreste cordobés donde las poblaciones rurales ancestrales sufrieron intentos de desalojos por parte de empresarios y productores sojeros. Quienes resistieron, organizados en el Movimiento Campesino de Córdoba (MCC), este año sufre un nuevo embate: aviones fumigadores pasan sobres sus casas, arruinan los sembradíos, mueren los animales y la salud comienza a resentirse. “Ya hubo intoxicaciones. Después de cada fumigación tienen que ir al hospital. Lo que no pudieron hacer con las topadoras lo quieren lograr con el veneno para la soja”, afirmaron desde el MCC, integrante a nivel nacional del Movimiento Campesino Indígena (MNCI).

Comunidades ancestrales acusan a la industria de los agronegocios de contaminar aire, agua, alimentos y suelo. Estudios médicos puntualizan en efectos agudos. “Los síntomas de envenenamiento incluyen irritaciones dérmicas y oculares, náuseas y mareos, edema pulmonar, descenso de la presión sanguínea, reacciones alérgicas, dolor abdominal, pérdida masiva de líquido gastrointestinal, vómito, pérdida de conciencia, destrucción de glóbulos rojos, cambios de coloración de piel, quemaduras, diarrea, falla cardíaca, electrocardiogramas anormales y daño renal”, asegura una recopilación de estudios realizada por el médico de la UBA Jorge Kaczewer, especializado en ecotoxicología.

Las empresas sojeras reconocen la utilización, como mínimo, de diez litros de Roundup por hectárea. Los campos argentinos fueron rociados el último año con 165 millones de litros del cuestionado herbicida. Un volumen similar al contenido en 330 mil tanques de agua hogareños.

Malformaciones y abortos

San Cristóbal es un poblado de quince mil habitantes en el norte de Santa Fe. En agosto de 2005, el intendente Edgardo Martino denunció que en el primer semestre del año se habían producido once nacimientos con malformaciones congénitas, y tres habían fallecido a los pocos días. También advirtió la existencia de otros tres casos en localidades vecinas. No aventuraba causas posibles, pero reconocía que todas las acusaciones apuntaban a las plantaciones de soja –y los agrotóxicos utilizados–, que habían crecido de forma exponencial en la última década.

En el mismo fenómeno habían fijado su interés un equipo multidisciplinario de profesionales. A partir de un estudio científico, realizado durante dos años y encabezado por el Hospital Italiano de Rosario, vincularon malformaciones, cáncer y problemas reproductivos con exposiciones a contaminantes ambientales, entre ellos el glifosato y sus agregados. El estudio, a cargo del médico e investigador Alejandro Oliva, abarcó seis pueblos de la Pampa Húmeda y encontró “relaciones causales de casos de cáncer y malformaciones infantiles entre los habitantes expuestos a factores de contaminación ambiental, como los agroquímicos”.

El relevamiento confirmó que las funciones reproductivas, tanto femeninas como masculinas, son altamente sensitivas a diferentes agentes químicos de la actividad agrícola. También destaca que el efecto tóxico puede producirse mediante dos mecanismos: el contacto directo con la sustancia, o bien que los padres la hayan absorbido y transmitido a través de sus espermatozoides y óvulos a los hijos. Remarca que los factores ambientales, como la exposición a pesticidas y solventes, contribuyen a la infertilidad.

“Momento de parto. El bebé no llora. La madre desespera. El niño está muerto”, relata en su libro La soja, la salud y la gente el médico rural de Entre Ríos Gabriel Gianfellice que, aturdido por las muertes prenatales, los embarazos que no llegaban a término, los casos de cáncer y los arroyos sembrados de peces muertos –todo citado en su escrito–, comenzó a investigar qué sucedía en Cerrito –al noroeste provincial–, lugar donde vive desde hace 28 años. “Empezaron a aparecer dos patologías, la muerte de bebés durante el parto y muerte fetal precoz (situación donde se produce el embarazo, la bolsa, la placenta, pero no se produce el bebé), que aumentó en forma extraordinaria en toda la zona desde 1999”, asegura.

El bioquímico Eric Seralini, de la Universidad de Caen (Francia), descubrió que el glifosato mata una gran proporción de células de la placenta, aun en concentraciones menores a las utilizadas en agricultura. “Esto podría explicar la gran incidencia de partos prematuros y abortos espontáneos”, señaló. El médico e investigador Jorge Kaczewer remarcó que el estudio francés “confirmó que el Roundup siempre es más tóxico que su ingrediente activo, el glifosato”, y también confirmó que el herbicida provoca malformación congénita, muerte neonatal y aborto espontáneo.

Fumigaciones y cáncer

El Grupo de Reflexión Rural (GRR) censó diez pueblos con denuncias sobre contaminación con Roundup. El caso testigo fue el barrio Ituzaingó, en las afueras de Córdoba. Allí viven cinco mil personas, 200 de ellas padecen cáncer. El barrio, humilde, de casas bajas, está rodeado de monocultivo. Al este, norte y sur hay campos con soja, sólo separados por la calle. “En todas las cuadras hay mujeres con pañuelos en la cabeza, por la quimioterapia, y niños con barbijo, por la leucemia”, lamenta Sofía Gatica, integrante de las Madres de Ituzaingó (organización nacida a medida que las enfermedades se multiplicaban), que padeció la muerte de un bebé recién nacido (con una extraña malformación de riñón) y, en la actualidad, su hija de 14 años convive con dos plaguicidas en la sangre, intoxicación confirmada por estudios oficiales.

El relevamiento del GRR confirmó alergias respiratorias y de piel, enfermedades neurológicas, casos de malformaciones, espina bífida, malformaciones de riñón en fetos y embarazadas. En marzo de 2006, la Dirección de Ambiente municipal analizó la sangre de 30 chicos: en 23 había presencia de pesticidas. “En todas las familias hay algún enfermo de cáncer, de todo tipo, pero sobre todo de mamas, estómago o garganta”, relató Sofía, con veinte años en el lugar, y se larga con una lista de otras consecuencias: bebés sin dedos, con órganos cambiados, sin maxilares y cambios hormonales. “En mi cuadra hay una sola familia sin enfermos”, lamenta, y reconoce que todos quisieran dejar el barrio.

Otro de los pueblos censados fue Monte Cristo, Córdoba, donde sobre una población de 5000 personas, entre 2003 y 2004 se registraron 37 casos oncológicos, 29 malformaciones congénitas e innumerables fumigaciones. En Las Petacas, Santa Fe, 200 kilómetros al sudoeste de Rosario, viven 800 habitantes y en los últimos diez años hubo 42 casos de cáncer y 400 personas con alergias. Sólo en octubre de 2005 murieron cinco personas de cáncer y dos de leucemia. Todos acusan a las fumigaciones. Se repiten las historias en San Francisco (Córdoba) y San Lorenzo, San Justo, Piamonte, Alcorta y Máximo Paz (Santa Fe). “El cáncer se ha convertido en una epidemia masiva en miles de localidades y el responsables es sin duda el modelo rural. Es una catástrofe sanitaria impulsada por las grandes corporaciones”, denuncia el GRR.


Una historia oscura

Por D. A.

Monsanto es la empresa de agronegocios más grande del mundo, con ventas en 2006 por 4476 millones de dólares, controla el 20 por ciento del mercado de semillas. La empresa, que rechazó hablar con este diario, publicitaba que el Roundup era “biodegradable” y resaltaba el carácter “ambientalmente positivo” del químico. La Fiscalía General de Nueva York reclamó durante cinco años por publicidad engañosa. Recién en 1997, Monsanto eliminó esas palabras en sus envases. Tuvo que pagar 50 mil dólares de multa. “Es la última de una serie de grandes multas y decisiones judiciales contra Monsanto, incluyendo los 108 millones de dólares por responsabilidad en la muerte por leucemia de un empleado texano en 1986; una indemnización de 648 mil dólares por no comunicar a la EPA datos sanitarios requeridos en 1990; una multa de un millón impuesta por el fiscal general del estado de Massachusetts en 1991 por el vertido de 750 mil litros de agua residual ácida; y otra indemnización de 39 millones en Houston (Texas), por depositar productos peligrosos en pozos sin aislamiento”, acusa el investigador. En Argentina, Monsanto cuenta desde 1956 con una fábrica en Zárate (Buenos Aires), donde radica su planta de producción de glifosato, la más importante de América latina. Publicidad corporativa asegura que controla el 95 por ciento del mercado de la soja sembrada en el país y, sobre el Roundup, festeja: “Es líder mundial en su especialidad y ha creado una verdadera revolución en la actividad agropecuaria de cientos de países”.


Las muertes y las dudas

Alexis, de un año y medio. Rocío y Cristian, ambos de 8 años. “Los primos Portillo”, como los conocían en el paraje rural Rosario del Tala, poblado de Gilbert, departamento entrerriano de Gualeguaychú. En siete años, de mayo de 2000 a enero de 2007, los tres fallecieron. Otra prima, Ludmila, de 18 meses, fue internada con un grave cuadro de intoxicación. Norma Portillo, mamá de Cristian, denunció la contaminación del agua y apuntó contra el uso de agroquímicos en las plantaciones de soja que rodean la vivienda familiar. Luego de cada fumigación, los chicos sufrían mareos, vómitos y dolores de cabeza. El 15 de enero de 2007, dos días antes de la muerte de Cristian, las avionetas habían fumigado durante todo el día.

La familia Portillo ya no se refresca en el arroyo cercano, ya no usa el agua de pozo para cocinar y beber y ya no habita donde siempre había vivido. Abandonaron su histórica vivienda hace un año y se trasladaron al pueblo. “Cuando fumigaban, nos encerrábamos en la pieza. Por días nos dolía la cabeza, picaba la garganta y ojos. Y si llovía, el arroyo bajaba con peces muertos. En el campo hay palomas, perdices y liebres muertas, nada deja el veneno”, explica Norma.

Por lo bajo, en la Dirección de Maternidad e Infancia de Entre Ríos ya hablan del “efecto sojero”. Las versiones oficiales, del hospital local y la Coordinación de Salud de Gualeguaychú, primero hablaron de consanguinidad de los padres (un matrimonio está conformado por primos hermanos), luego echaron culpas a “una bacteria desconocida” y más tarde al supuesto estado de desnutrición de los niños. “Es mentira. Somos pobres, pero la comida no les faltaba”, lamenta Norma, llora y se indigna: “Los sojeros nos envenenan, matan a nuestros hijos y resulta que la culpa es nuestra”.

Sobre el modelo de agronegocios industrial: Gonzalo Moyano y Jorge Rulli

Solo para ilustrar lo que dijimos en otro lado (ahora) reenvío algo que dijimos en otra hora (hace más de un año).Sinceramente creo que vale la pena recordar lo que decíamos. Ha pasado tiempo. Ha pasado tiempo?
Un saludo
Gonzalo


NOTA: Hay demasiadas cosas que estamos dejando pasar: la desaparición de Julio López, la Mortalidad Infantil, la desigualdad, la crisis de la vivienda, la impunidad, los indultos, el trabajo en negro, el gatillo fácil, las torturas de hoy, las torturas impunes de ayer, las minas a cielo abierto, el negocio de los medicamentos, la falta de acceso a la salud, la desnutrición en un país productor de alimentos, el enriquecimiento indignante de un grupito de parásitos, las presiones a la prensa, las presiones al INDEC, las presiones a los testigos de las causas, las presiones a las causas, los planes del Banco Mundial que se siguen aplicando, los planes del Banco Mundial en salud que se siguen aplicando, las críticas al Banco Mundial mientras se siguen aplicando los planes del Banco Mundial, el dibujo de los números, el dengue, el chagas, las sucesivas epidemias de coqueluche con una vacuna adecuada que no se usa, los muertos por coqueluche en epidemias mientras no se usa la vacuna, el aumento de los casos de sífilis, la falta de medicamentos para el VIH, el aumento de la deuda externa, el aumento de la deuda interna, las bravatas "contra" el "imperio", las bravatas contra las pasteras (que no deben pasar) mientras sigue la contaminación actual (que no debe pasar), las fumigaciones con tóxicos, las fumigaciones con tóxicos usando "niños bandera" que reciben los tóxicos mientras señalan los campos, las contaminaciones en las tierras del neoecologista de Busti, las tropas en Haití, la represión en Haití con las tropas que mandamos a Haití, la prostitución infantil, la corrupción policial y política que apaña la prostitución infantil, la trata, la Mortalidad Materna por abortos mal hechos, las gárgaras que se hace el ministro sobre la necesidad de legislar sobre el aborto, l@s legislador@s que se hacen los boludos con el aborto, los legisladores que se hacen los boludos con los indultos, los legisladores que se hacen los boludos, los negocios de la Barrick mientras se declama el amor por el ambiente, la liberación de Olvera Róvere, los trenes de mala muerte, los subtes de mala muerte, las gastadas de Aníbal Fernández, las represiones diciendo que no reprimen, los presos por luchar, los procesados por luchar, la crisis del Hospital de Clínicas, la falta de personal de salud, la crisis -que aun permanece- del Hospital Garrahan, la falta de enfermer@s, la estafa del Remediar, los manejos de la prensa de GGG a cambio de migajas a una prensa indigna, los secuestradores impunes de Gerez, la desparición de Julio López, la segunda desparición de Julio López, la tercera desparición de Julio López.
Y además están destrozando la tierra con la soja, y además se está dejando de desarrollar la ganadería por la soja, y además se está hipotencando el futuro con la soja, y además se siguen haciendo los boludos con la soja. Y podríamos seguir.......
Nos siguen quitando los recursos y el futuro y nosotros mirando Gran Hermano.
Un saludo
Gonzalo

 
 
 
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Argentina: No puede haber una población sana en un hábitat enfermo
El desierto verde de las Sojas transgénicas se ha impuesto sobre el paisaje entrerriano
Por: Jorge Eduardo Rulli (HORIZONTE SUR)
Esta semana estuvimos recorriendo la zona sur de la provincia de Entre Ríos, más concretamente: estuvimos en el Departamento de Concepción del Uruguay. O sea que estuvimos en el corazón de los antiguos pagos de Urquiza, en las cercanías del Palacio San José. Fuimos para verificar las denuncias que nos llegaban y la realidad que hallamos superó por lejos nuestras peores anticipaciones. El desierto verde de las Sojas transgénicas se ha impuesto sobre la complejidad del paisaje entrerriano, ha barrido los alambrados y hecho desaparecer la fauna y toda flora biodiversa que no sea la del yuyito verde que colma de alegría a los progresistas y a los exportadores. Ahora el panorama es una verdadera pinturita: solo sojales hasta el horizonte.
De vez en vez, y contrariando la monotonía y la regla generalizada de ocupar con soja las banquinas, aparecen algunas zonas bajas donde pervive el antiguo paisaje de pastos y vacunos; y algún arroyo con árboles y algún hombre de a caballo, nos recuerdan como una herida en los ojos, aquel país que fuimos alguna vez.. Ahora, no hay perdices, ni liebres, ya no quedan pájaros... El campo es un espacio hostil para la vida, el campo es el territorio de los agronegocios y la soja es su epítome inabarcable y glorioso. La soja es el nuevo paradigma de la globalización, la expresión de una monotonía implacable que no es más que la antelación de la muerte de los ecosistemas. El campo como los shopping de los nuevos conurbanos anonimizados y de los aeropuertos privatizados y sin alma, deviene rápidamente en reino de los no lugares, un reino acorde a la perspectiva brutal de los intereses corporativos hegemónicos del modelo de agricultura industrial de exportación.

Líbaros, Santa Anita, Herrera, y tantas otras pequeñas localidades entrerrianas y los barrios periféricos de Basabilvaso, que visitamos o de los que tuvimos testimonios, son la manifestación de una condena y de una crucifixión silenciada, una crucifixión que obliga a las poblaciones a desarraigarse y emigrar a las grandes ciudades o a permanecer en sus lugares de nacimiento bajo el encierro de las propias paredes, y bajo el peso de sucesivos males y enfermedades propios de un ambiente deletéreo en que la aspersión de venenos resulta constante y absolutamente impune por parte de los sojeros y las autoridades cómplices. En un pueblo como Líbaros de no mucho más de trescientas personas, bastante más de cincuenta se reunieron para ver Hambre de Soja y a escucharnos. No pudimos, sin embargo, por varios motivos explayarnos demasiado. Por una parte, porque nunca habíamos tenido que exponer ante vecinos que requieren una máscara para salir de sus casas y que la usaban para aspirar mientras veían la película de Marcelo Viñas, una película terrible en otros ámbitos y que en ese escenario parecía casi como un film de Walt Disney.

Que algunos de los que allí estaban viendo la película o escuchándonos, sabíamos tenían a alguno de los suyos postrados en la cama con gravísimos problemas neurológicos, sin duda causados por los tóxicos que emponzoñan el aire. Porque era tanta la angustia de esa gente que necesitaban hablar ellos, más que escuchar al que viene de afuera. Porque durante años han denunciado al Gobierno de la Provincia inútilmente su victimización por el modelo sojero, porque gran parte de los decisores y de los responsables del Estado en todos los niveles son sojeros o están vinculados con sojeros y son cómplices, y porque los expedientes y las denuncias se extravían sin excepciones en los laberintos burocráticos del Gobierno de Busti o se olvidan en los cajones de los que pasan sin dilación a los cestos de basura. Porque el farmacéutico de Santa Anita necesitaba decirnos que ya había agotado la crema de bismuto de que se disponía en la zona, y que es utilizada para detener las diarreas, que tampoco tenía debido a la demanda de antialérgicos ni colirios, y que ya no sabía que hacer con tanta gente enferma en el vecindario. Que el médico de la zona necesitaba contarnos de cómo fotografía los mosquitos cargados de veneno que circulan por las calles de los pueblos, que llegan a cargar agua en las mismas tomas en que abreva la gente, que tiene los congeladores llenos de gallinas y de patos muertos por envenenamiento y con los estómagos llenos de las isocas que escapan de los sojales y que ante tanta denuncia inútil ya no sabe qué hacer con esas pruebas que a nadie del poder interesan. Que unas bellas mujeres, vecinas de Santa Anita nos habían traído los certificados médicos que indican que debieron ser internadas reiteradamente por intoxicación con pesticidas órganoclorados y que la diarrea, las cefaleas, la rinitis, la gastroenteritis, el eritema facial que sufren y que evidenciaban ante nuestros ojos, era también, la consecuencia del paquete tecnológico de las Sojas de Monsanto.

Las anécdotas de tanto dolor que hemos recogido en estos días supera la capacidad en nosotros de registrar tanto sufrimiento. En un momento dado renuncié a visitar a una enferma de ELA a que me invitaban sus hijos hombres que la cuidan amorosamente. El ELA es una esclerosis lateral amiotrófica, una enfermedad neuromuscular progresiva similar a la que sufre el científico Stephen Hawking, afección de la que los familiares insistían en responsabilizar a las fumigaciones habidas años atrás, cuando comenzó en la zona el boom de la Soja. Este tipo de males y otros que reconocimos en la zona, responden sin duda, a un hábitat enfermo, un hábitat en que debido a las fumigaciones, es decir, a los tóxicos y disruptores hormonales que se asperjan continuamente, causa el desplome de los sistemas inmunitarios de la población, a la vez que genera en los ecosistemas microbianos, desequilibrios y disturbios que propician la generación de patógenos y la multiplicación de elementos de descomposición incompleta en el suelo.

Aceptemos que no puede haber una población sana en un hábitat enfermo, un hábitat en que el hombre vive sobre un suelo donde las colonias de bacterias con capacidad de humificar, o sea de digerir e incorporar, los restos orgánicos, tanto animales como vegetales, están seriamente disminuidas; donde la tierra está contaminada y las lombrices han desaparecido. La erisipela y otras infecciones que pudimos comprobar en el entorno humano, las neumonías, los problemas oculares, las diarreas intestinales, así como los casos de espina bífida de que nos hablaron, y en general las malformaciones congénitas en niños que se han convertido en una pesadilla, son por ello la consecuencia directa o indirecta de las fumigaciones y por lo tanto del modelo industrial de la Soja, no importa cuál haya sido la causa desencadenante de la patología visible. Los procesos de putrefacción incompletos del suelo, resultado de los desequilibrios profundos en la química y en la vida microbiana del suelo, y consecuencias de la contaminación, son generadores de complejos procesos de muerte, y atentan en forma persistente contra la vida del ecosistema en todas sus manifestaciones.

Y como si algo faltara para consumar estas batallas cósmicas del GRR en que sólo nos falta el arcángel justiciero para ayudar a que acosada por los procesos de muerte y de devastación logre sobrevivir la vida, debemos decir que en medio de tanto dolor y de tanto capitalismo salvaje y globalizado, reencontramos nada menos que a uno de los exponentes más crueles y aprovechados del modelo de la Soja: me refiero a nuestro viejo conocido Guillermo Grobocopatel. Sí, Grobocopatel, el dueño de la empresa Los Grobo, el sojero mayor de la Republiqueta, aquel que organizara en Venezuela junto con Cheppi, el Presidente del INTA, la exposición de maquinaria agrícola conque pagamos los primeros fuel oil que nos enviara el presidente Chávez, el mismo que una vez nos interrumpiera un debate en Carlos Casares gritándonos que la Soja es bolivariana, y que resultó ser el dueño de uno de los pooles de soja mayores de esa zona del departamento de Concepción del Uruguay. Sus flotas de centenares de camiones se llevan en cada cosecha la riqueza y los nutrientes del suelo entrerriano, para sus inmensos silos en la Provincia de Buenos Aires y luego de marcar las pautas de la agricultura industrial que, con escarnio para nuestra inteligencia, él gusta denominar como 'el poder del conocimiento', deja detrás de sí un escenario inenarrable de contaminación, de devastación y de muerte.

Los sojeros, los pooles y los políticos que los respaldan y les aseguran las reglas de juego, han transformado a esos pequeños pueblos antiguamente paradisíacos en un infierno difícil de describir. Han condenado a la vez, a las poblaciones y en especial a las generaciones futuras a un destino pavoroso. No tienen justificación alguna. No tienen perdón tampoco las autoridades y los funcionarios en su actual indiferencia, en la impunidad que les aseguran a los fumigadores y en la rentabilidad que le aseguran a las Corporaciones que producen los tóxicos. No tiene justificación ni perdón la progresía en ese entusiasmo por transformarnos en un país productor de Biocombustibles, en que todos y cada uno de los actuales problemas, habrá de multiplicarse exponencialmente hasta lo impensable.
Nos dicen que el modelo de la agroenergía transformará los campos agrícolas en campos de petróleo, pero ocultan que la opción de alimentar los motores europeos y norteamericanos, nos condena irremisiblemente al hambre, a la destrucción y a la definitiva contaminación de los ecosistemas. Por este camino de crecimiento y de progreso en el que vamos, en no mucho tiempo más, deberemos recordar las muchas tragedias argentinas como la antelación en la historia contemporánea, de la gran tragedia impuesta por los modelos de la neocolonización. Con el extravío de los sentimientos nacionales operado desde las usinas de los multimedios; en medio de una mutación civilizatoria y ante la catástrofe planetaria que anticipan los cambios climáticos, los modelos de la neocolonización son invisibilizados por los mismos progresistas y desarrollistas que han hecho de las políticas de los Derechos Humanos un discurso evasivo sobre el pasado; un discurso ideológico que maquilla el genocidio a que se nos somete: el del horror económico de la Globalización.
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solidaridad medica cubana

Hace 16 meses llegó la primera Brigada Médica Cubana a Ciriboya, una aldea del municipio de Iriona. Ganó inmediatamente el cariño y el amor de la población garifuna. Trabajaron los cubanos un año y fueron reemplazados por un nuevo contingente. Con ellos conversé cuando solo faltaba un mes antes de que inaugurara un hermoso hospital de dos pisos el 8 de diciembre.

Los tres cubanos con que conversamos son la Licenciada en Enfermería LOYNA CARIDAD MILANES ALDAZABAL, la especialista en Medicina Integral (MGI) KENYA FERNANDEZ MORA y el Estomatólogo, JORGE LUIS CHIVAS.

Tres meses llevan aquí en este lugar donde no hay luz, es una zona inhóspita, sin ningún tipo de comodidad y vienen aquí a trabajar. Primero que nada muchísimas gracias por esta entrevista.

– ¿Cómo fue la decisión de venir acá y ponerse al servicio de una población, como la garífuna, que ha sido históricamente olvidada?

Kenya: Sucede que en nuestro país existe una estrategia para mejorar la Salud de la población de los países más pobres y entonces se ha creado Escuelas que faciliten eso. Además, una forma de ayudar es enviando a los Médicos Generales Integrales (MGI) que incluye por supuesto, a los licenciados en Enfermería, a los especialistas en Estomatología y distintas especialidades para dar ese apoyo.

A nosotros se nos encomienda, se nos orienta, de lo que existe en diferentes países y se nos da las opciones para optar por estos países para brindar la ayuda humanitaria a estas Comunidades que son olvidadas y brindar nuestra atención médico sin nada a cambio que no sea salvar vidas y brindar la amistad, la solidaridad y el altruismo que brinda el Pueblo Cubano.

– ¿Cuál es la condición para ofrecerse o luego, ser seleccionado?

Kenya: Las condición principal es por supuesto, que las personas tengan buen dominio de su especialidad, depende de lo que vaya a ejercer. Además hay diferentes factores que se tienen en cuenta para que esa persona pueda ser seleccionada. En nuestro país existe una lista –llamada “bolsa”– donde están los nombres de todo el personal de Salud y entonces, según la necesidad del país es la oferta que se da. Y bueno, se va decantando por provincias según las necesidades que tengan. Por ejemplo Honduras solicita 100 médicos y entonces en Cuba se selecciona tantos por esta provincia, tantos por la otra provincia.

– ¿Y cuáles son vuestras expectativas? Loyna, ¿cuando decidió venir a Honduras sabía que iba a ser asignada a este lugar?

Loyna: No.

Nosotros sabíamos que veníamos a prestar asistencia médica a Honduras, pero específicamente de la región de Honduras donde nos tocaría no sabíamos hasta que llegamos acá. Esa distribución por Brigadas dependiendo de la especialidad que se necesita en cada región del país.

– Cuba ha tenido miles de médicos en más de 65 países. Ustedes cuando ven a sus colegas compatriotas que están en un rincón de del mundo, en la selva o en la montaña, con calor o nieve, ¿no temen de ser destinados a un lugar muy incómodo?

Luís: Mi respuesta es no. El caso mío es muy particular debido a que en mi trayectoria de Dentista he estado ya en tres países.

En Africa yo estuve en la década del ‘90 en República de Guinea; ahora hasta el mes de mayo estuve en República de Timor, una isla del continente asiático. Y ahora me incorporé aquí, en el mes de julio. O sea que para mí no es el lugar lo preocupante, pues como cubano que ya tenía experiencia anterior, por eso fue aquí muy normal.

– ¿Cómo es la reacción de la población cuando llegan ustedes acá? ¿Los miran con reserva o saben que vienen a ayudarlos, a curarlos?

Loyna: Es que nosotros somos la segunda Brigada que estamos aquí.

Cuando uno llega se identifica con uno, somos muy bien acogidos desde que llegamos y eso es lo bueno que hace a uno – que llega a un país desconocido sentirse bien porque ven que las personas lo quieren, porque estamos lejos de nuestras familias y las personas te aceptan.

Además saben desde un primer momento que a lo que uno viene que es ayudarlos a ellos, a salvar vidas.

– ¿Cuáles son las enfermedades que se enfrentan acá en la población?

Kenya: En el poco tiempo que llevamos acá hemos podido ver que hay una alta incidencia de Malaria, de Chagas, de Leishmaniasis...

– ¿Chagas qué es?

Kenya: Es una enfermedad que es producida por la vinchuca, un tipo de cucaracha que transmite esa enfermedad, sabemos que existen casos pero todavía no hemos tenido la oportunidad de verlo frente a frente. A mi me tocó ver un paciente con leishmaniasis a nivel de la oreja. Eso nos demuestra de la necesidad que tienen este pueblo de la ayuda médica porque son enfermedades que para nosotros son raras porque no se ven en nuestro país.

Otras enfermedades que tenemos aquí es el parasitismo intestinal que es muy frecuente, las afecciones crónicas como hipertensión arterial, diabetes, insuficiencia cardiaca producto mismo de la idiosincrasia, del tipo de nutrición que tienen, la raza -que aunque no parezca si tiene influencia en algunas enfermedades que son más frecuentes en estas zonas y hemos visto asma bronquial, en lo que también influye el clima, en estos momentos hay una agradable temperatura de momento hace calor, empieza a llover, escampa. Eso tiene gran influencia sobre la salud de la población que vive en estos lugares.

También incide en la Salud las condiciones como viven, generalmente les gusta andar descalzos, porque le posibilitan el caminar por la playa, por el campo y eso también provoca que hayan enfermedades que puedan adquirir a través del no uso de calzados.

Otras enfermedades que he visto en muchos niños son insuficiencia respiratoria aguda, diarrea en repetición y es producto de esa misma forma de vivir. Pero nosotros no venimos a cambiar nada, sino a modificar estilos de vida para puedan tener mejor calidad de vida que en definitiva eso es lo que se persigue a través de la ayuda que brinda nuestro país.

– En tu caso ¿cómo es hacer el diagnóstico de la boca de la gente comparándolo con lo que sucede con el pueblo cubano?

Jorge Luís: En esta zona, alejada de las ciudades es raro que venga un Dentista a hacer consultas y a diagnosticar algo; se entiende que es lógico que la población tenga bastante caries, bastante gingivitis, bastante enfermedades periodentales crónica, abscesos, etc. Es una problemática que tiene el pueblo hondureño, los Dentistas radican en las ciudades con equipos y hacia esta zona no se trasladan ninguno. Entonces si lo comparamos con Cuba es abismal la diferencia.

Debo decir que la ayuda nuestra aquí es bastante insuficiente en este tema porque no hay corriente eléctrica y una Clínica Dental no se puede montar donde no hay corriente eléctrica. Entonces, estamos ayudando pero se nos crea otro problema: las extracciones excesivas, que genera el uso de una prótesis posterior. Pero ¿quién se va a poner una prótesis? Su costo es alto, entonces tienen el problema económico. Y un protesista no va a venir aquí. Entonces, son muchos los factores que inciden. Entonces es mucho trabajo pero que se limita a las extracciones dentarias y eso no es bueno en una comunidad, porque estas dejando a la comunidad sin dientes. Es muy difícil. Y el problema es que sí hay problemas bucales, que en muchos casos ya no podemos hacer nada, pues la prevención no existió. Quizás en un futuro bastante lejano podamos contar con una Clínica Dental, que no está contemplada en esta primera etapa que se inaugura el día 8 de diciembre. Pero si ya se ha concebido para próximas etapas una Clínica Dental int
erna en el Hospital. Ya por ahí la población va a tener un acceso a un dentista que va a brindarle el servicio de extracciones, los empastes, la atención a las encías. Las mismas embarazadas hay que seguirlas periódicamente en la parte bucal, la salud bucal es muy importante para las embarazadas. Si hará falta un dentista en esta zona, pero estable en un Hospital. Confiamos que se logren esos objetivos.

– ¿Cómo se inserta vuestro trabajo en la Misión Milagro?

Kenya: El objetivo que persigue la Misión Milagro es ayudar a estos países a resolver un problema oftalmológico, que sabemos que pasa algo similar con el odontólogo porque es una especialidad exquisita, a la que no accede la gran mayoría de las personas. Entonces se ha establecido que aquellas personas que no tienen acceso a resolver ese problema oftalmológico, se resuelva a través de estas Misiones. Y pienso que en el tiempo va a durar, porque ya han resuelto su problema miles de personas.

Sin embargo, cada vez que nosotros como Médicos de Familia de Comunidad realizamos pesquisas, buscando las alteraciones oftalmológicas, para poder darles soluciones, es masivo el número de afectados.

Por tanto, repito, este tema va al unísono con lo de Estomatología. O sea, se necesitaría que en un futuro esta Clínica pudiese también tener esa posibilidad, para resolver su problema aquí y no tener que viajar, que también es algo traumático el tener que trasladarse porque este lugar es bastante distante y la persona tiene una afección oftalmológica. Entonces, si se le acerca ese servicio, se facilita el acceso y a la vez se puede crear prevención con nosotros como Médicos de Familia.

También pienso que un objetivo de la ELAM (Escuela Latinoamericana en la Habana) es formar Médicos Generales que puedan estar establecidos en la región y entonces puedan hacer los diferentes pesquisajes para que la población tenga acceso a las especialidades más exquisitas que aquí no tienen acceso.

– Precisamente, al sumarse al trabajo realizado por los médicos cubanos en la comunidad los médicos locales egresados de ELAM ¿les facilita el contacto con la población?

– Realmente si, es más fácil el contacto con la población porque estos médicos son nacidos de esta misma población y tienen su misma idiosincrasia. Tienen una mayor comunicación con ellos y es más fácil para nosotros mantener el contacto con la población.

Además, al tener más médicos locales se pueden distribuir por otras regiones de Iriona y entonces facilita la atención, porque cada médico tiene menos pacientes para atender.

– ¿Qué piensan ustedes cuando ustedes oyen a Bush decir que él quiere un cambio de régimen en Cuba pues “el pueblo cubano está sufriendo”?

Jorge Luís: Nosotros como cubanos y profesionales me parece que nuestra acción aquí o en otros continentes, es una respuesta que le estamos dando a esos planteamientos del Presidente de Estados Unidos. Porque no es problema de subirse a una tarima y hablar cosas que son internas de otro país.

Los médicos cubanos, en realidad, estamos convencidos de la labor que estamos realizando y no es que el Estado nuestro nos obligue. Venimos aquí voluntariamente. A nosotros Fidel no nos obligó a venir aquí. Y estamos conscientes de la labor que estamos desarrollando y contentos, porque vemos los resultados.

El Alcalde de Iriona nos manifestó que aquí antes de nuestra llegada, había un médico para 35.000 habitantes. Y nos dijo que con la llegada de la Brigada de Médicos Cubanos a Iriona la mortalidad infantil y la materna habían disminuido bastante, a raíz de la presencia de los médicos cubanos. Eso es una respuesta ante el mundo. Y estamos aquí.

– ¿Cuánto tiempo van a quedar acá?

Loyna: En Honduras dos años, aquí en esta región de Ciriboya un año, luego vamos a otra zona, donde se necesite.

– ¿Cómo reciben ustedes el salario?

– En Cuba nos pagan el salario allá y aquí nos pagan un estipendio (200 USD) que nos sirve para la alimentación nuestra acá y algo que nos queda en el bolsillo para más o menos comprar algo.

– ¿Es el sueldo de un médico hondureño?

– No! No! La atención nuestra aquí es gratuita.

– ¿Qué es lo que podría hacer Honduras para mejorar la calidad de vida del gente?

Jorge Luís: Desde mi punto de vista profesional Honduras debe revisar su política de Salud. La infraestructura que presenta no es la idónea para llevar a cabo la atención de Salud, independientemente de eso, hay que cambiarle la conciencia de los médicos hondureños formados aquí. Porque de entrada un médico que no es humano, que tenga en primer orden la lempira (moneda hondureña) ante el dolor ajeno.

Para emprender la carrera de Medicina tienen que tener humanismo interno, que se va perfeccionando a través de los estudios, es la base. Y aquí nos dice la gente que a los médicos de Honduras le dicen “de escritorio”, porque hay un escritorio en medio del paciente y el médico; y si ese paciente no tiene dinero, tampoco tendrá atención. Los médicos cubanos los tratan, los curan, le hacen prevención y no se habla de lempiras ni de dólares.

Nuestra formación es esa y por eso actuamos así. Me parece que hay que rectificar esas cosas por aquí: la conciencia de los médicos formados aquí en Honduras y la infraestructura de salud que tiene Honduras que no es la idónea para estas comunidades garífunas que son pobres y no pueden tener acceso a un médico. Eso hay que cambiarlo.

– ¿Después de este tiempo acá se llevan una buena experiencia?

Kenya: Sí. En este breve tiempo, llevamos acá tres meses, hemos tenido la posibilidad de visitar otras comunidades mucho más alejada de acá y nos ha parecido muy productivo tener esa experiencia para llevar a Cuba y poder intercambiar con nuestros colegas que se quedaron allá supliendo la presencia de nosotros acá.

Casualmente hoy nosotros fuimos a otra de las comunidades que hay que viajar en lancha, yo ya había tenido la oportunidad con el Dr. Luther de viajar en lancha pero Loyna no, y no le he contado para que ella pudiera tener esa propia experiencia.

Cuando en Cuba miraba esto por televisión, de ver a mis colegas viajar en lancha yo decía; “¡oh, qué gran esfuerzo!”. ¡Jamás pensé que yo podría tener esa oportunidad! Y me parece que es muy bonito poder intercambiar con otras personas que inclusive no están al nivel nuestro del punto de vista educacional de Salud.

A pesar de todo, me parece que es muy bueno porque también uno aprende, en el poco tiempo que llevamos acá hemos aprendido también de ellos, de su cultura, de su idiosincrasia, hemos podido leer sobre la historia de los garífunas y me parece muy interesante el intercambio.

Pienso que, como decía el Doctor, es una lástima que los propios hondureños no puedan sentirse también identificados con este pueblo, que en definitiva lo que hace es subsistir como lo hace cualquier ser humano.

 


Loyna Caridad Milanes Aldazabal.
(foto: Dick Emanuelsson)

 
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Kenya Fernández Mora.
(foto: Dick Emanuelsson)

 
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Jorge Luis Chivas.
(foto: Dick Emanuelsson)

 
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Dick Emanuelsson con los especialistas cubanos.
(foto: Dick Emanuelsson)

 

 

de Argenpress.info

El Otro campo

El "Paro del campo", según el Mocase

Dom, 03/23/2008 - 01:12

http://eco21.com.ar/2008/el-paro-del-campo-segun-el-mocase.html

El Movimiento Campesino de Santiago del Estero, ligado a la Vía campesina envió un comunicado donde analiza el llamado paro del campo y aporta información vital para ver quién es quién en este conflicto de la Argentina.

¿Retenciones, control estatal de las exportaciones (monopolio de la Junta Nacional de Granos) o reino del "mercado"?

La actitud de los señores dueños de la tierra de la Argentina no deja de sorprender por su reiterada e inveterada audacia en la defensa de sus bolsillos, con una hipocresía digna de los mejores falsarios de la historia.

El aumento gradual de las retenciones y en particular las correspondientes a la soja ha disparado a la "lucha" a la sempiterna antisolidaria oligarquía terrateniente nacida en nuestro país.

La acompaña una vez más la desorientada Federación Agraria Argentina, que hace años no se atreve a separase de los oligarcas y hacer un planteo digno de reclamo de tierras, de límites a la extensión de los latifundios, de cese y recuperación de las enormes cantidades de tierras extranjerizadas y de cambio general de la política agropecuaria.

Durante el largo ciclo de la convertibilidad y de la expansión de la sojización, la FAA miró para otro lado, dejando hacer al "mercado" y al modelo neoliberal que se cargó casi 300.000 productores pequeños y medianos, la mayoría de ellos afiliados a ella.

Hace apenas poco tiempo se atrevió a cuestionar los lineamientos de la Argentina sojera pergeñada por Henry Kissinger, el grupo Perriaux, la SRA, AAPRESID, Cargill, Monsanto, Dreyfus, la FAUBA, Clarín Rural, Urquía y demás demiurgos de la recolonización nacional. De tal manera, el tránsito de la Argentina industrial tecnológica y científica existente entre 1945 a 1989, a la Argentina factoría agro-exportadora actual, contó -luego de la Marcha Federal de 1994- con la mirada complaciente de la FAA. Esta política permitió la devastación de los pequeños y medianos productores y el tránsito de una producción centrada en el desarrollo de alimentos en gran cantidad y de gran calidad, hacia un "campo" que produce forraje barato –"pasto soja"- para vender a China, India y la UE subsidiando de tal forma la industrialización de estos países a costa de nuestra industrialización, nuestra producción lechera, ganadera, porcina, frutal, hortícola, ovina y regional.

Se repite el modelo de siempre en el campo, donde la SRA -la vieja oligarquía terrateniente- se opone a cualquier control por parte del Estado de su tasa de ganancia lograda a costa del esfuerzo de toda la nación y en particular, mediante el monopolio absoluto de la renta agraria por su dominio total sobre las tierras existentes en la nación.

Lo reiteramos una vez más, oligarquía terrateniente implica por ejemplo que 6900 propietarios (familias, empresas o empresas-familias) sean dueñas del 49.7% de la superficie cultivable y productiva del país, o que según el Censo Agropecuario de 2002, 936 terratenientes poseen 35.515.000 Has (casi toda la superficie en cultivo), un promedio de 38.000 has c/u. Por el contrario 137.021 agricultores poseen sólo 2.288.000 has, con un promedio de 16.7 has c/u. (2)(pág. 158)

En 1966 había más de 600.000 productores agropecuarios, hoy sólo restan 330.000, de tal forma la oligarquía terrateniente recuperó con creces las tierras que Perón había obligado a venderles a los chacareros arrendatarios a través del 1º y 2º Plan Quinquenal. En lugar de enfrentar a la SRA y CARBAP, denunciando la concentración y brutal extranjerización de la tierra, unidas a la destrucción de un modelo soberano de producción de alimentos y su reemplazo por un modelo factoría productor de forrajes baratos para la exportación, la Federación Agraria Argentina se une a los terratenientes y multinacionales granarias que se adueñan hoy de la renta agraria en lucha contra las retenciones. Renta con la que, conviene recordar, junto a la petrolera, el peronismo industrializó la nación entre 1945 y 1955.

Por supuesto que las retenciones son sólo una medida frente a la necesidad de articular un Plan Nacional de Desarrollo Agropecuario, que debe obligatoriamente incluir la restitución de las Juntas Nacionales de Granos y de Carnes, la nacionalización del comercio exterior en ambos rubros, políticas que permitan el acceso democrático, barato y con créditos de largo aliento a la tierra para volver a tener cientos de miles de productores, repoblar el país y reconstruir la soberanía alimentaria y las economías regionales. También deben estar acompañadas de subsidios, políticas de reforestación de la superficie devastada por la sojización, de políticas de saneamiento de áreas infectadas por millones de litros de agrotóxicos y transgénicos, y de devolución de las cientos de miles de hectáreas robadas a los pueblos originarios en las últimas décadas.

La correcta política de retenciones graduales –primera medida seria tomada contra la sojización-, se debe acompañar también de créditos y subsidios amplios para las actividades afectadas por el monocultivo sojero, tales como la lechería, la ganadería, la horticultura, la fruticultura, la forestación y demás actividades afectadas. Pero sin duda alguna –pese a los gritos exasperados del lobby monsantiano, cargilliano y terrateniente-, es una mejora neta respecto de la política seguida hasta ahora y por supuesto mucho mejor, que 'dejar todo al sector privado' como proponen los dueños de la tierra, desde siempre, apoyados por Macri, Carrió, López Murphy, el menemismo, el cavallismo y el delasotismo.

Salir de la sojización

Pero tal vez, el dato más importante de las medidas anunciadas por el Ministro Losteau se refieran a que por primera vez desde la legalización ilegal de la soja RR en 1995, el gobierno ha decidido tomar medidas que desalientan la expansión del monocultivo de soja transgénica forrajera. Y ese es un hecho importante que saludamos. Que una medida tan importante, haya sido tomada en simultáneo con la descarada entrega de los yacimientos petroleros de la Cuenca del Golfo de San Jorge, por parte de la ultarkirchnerista provincia de Santa Cruz, habla a las claras, de la perversidad del modelo económico vigente en nuestro país, y de la estrecha relación del gobierno con las multinacionales y su doble discurso permanente. Pero en el tema de la sojización por primera vez desde 1995, se adopta una medida que desalienta el avance descontrolado del pequeño -y devastador- poroto.

Esto es así pese a los previsibles gritos policíacos del Ing. Héctor Huergo que, en un ejercicio extraño del pensamiento económico y agronómico, nos amenaza con que el abandono de la "sojización" nos devolvería a la "edad media".

El descaro de los demiurgos de la colonización cultural –a su vez empleados de Monsanto y Kissinger- no tiene límites. Una medida como el aumento diferencial de las retenciones –reclamada por quien esto escribe durante varios años- no sólo no nos devuelve a la 'edad media', sino que por el contrario, nos alejaría de la 'edad media' en que nos sumiera la desindustrialización y el retorno a la nación agro-exportadora. Es decir exactamente al revés de lo que Huergo vomita desde Clarín Rural. El aumento diferencial de las retenciones –a falta de nacionalización del comercio exterior de granos- permite disponer de fondos para alentar otras actividades económicas, tales como la reindustrialización del país u otras actividades agropecuarias que requieren de mayor valor agregado, mayor aporte de capital y utilizan mayor cantidad de mano de obra.

Por el contrario, como ya explicáramos reiteradamente en otros artículos, impulsar la sojización depreda la mano de obra y la pequeña y mediana producción, además de devastar al ecosistema y a la salud humana. Lo reiteramos una vez más: el sistema de la SD-sojaRR-herbicida glifosato, destruye 4 de cada 5 puestos de trabajo existentes y sólo crea un puesto de trabajo cada 500-600 has, siendo sólo viables y autosuficientes para este sistema, las explotaciones que superan las 500 has según la región agroecológica. Por el contrario la economía familiar genera 35 puestos de trabajo genuinos por cada 100has. Pero el gobierno debe saber que salir de la sojización implica antes que nada, redistribuir la tierra y repoblar el territorio nacional devastado por el pequeño poroto.

En el colmo del descaro y la desinformación agronómica se dice: "le explico si me permite(...) las vacas no hacen fotosíntesis (sic!!) una hectárea de maíz con la tecnología actual produce 10.000 kilos de grano. Un novillo encerrado en un corral convierte 7 kilos de maíz en uno de carne. Por lo tanto una hectárea de maíz da 1500 kilos de carne."(1) ¿Y la sojización, amigo Huergo donde está?

El viejo método goebbelliano de "miente, miente, miente, que algo quedará" sigue siendo el arma preferida del poder multinacional. Esto es en parte cierto para el maíz, pero no para la soja que se exporta toda (99% de la producción) sin ningún otro agregado que el hacerla aceite o harina y casi sin producir un solo kilo de carne, como sí hacen Brasil (segundo productor mundial de carne) o Chile (en este caso con la soja que nos compra).

De allí que las retenciones diferenciadas planteadas por Lousteau, estimulen al maíz y al trigo en contra de la soja, pero esto afecta a Monsanto-Cargill y por supuesto a las comisiones que cobran sus propagandistas y agentes. En segundo lugar, la carne que hacíamos "criada a campo" (la "edad media" para Huergo) era sin dudas la mejor carne del mundo ya que el animal se criaba en libertad, elegía lo que quería comer, se movía y se criaba naturalmente, produciendo un tipo especial de carne que nos caracteriza en el mundo. Hoy, en un planeta acorralado por la crisis ambiental global, esa carne tiene un valor agregado extra. Si decidiéramos un plan nacional de producción de carne de primera calidad en praderas, recuperaríamos nuestro lugar en el mercado mundial, obteniendo grandes beneficios económicos, sociales y ecológicos.

La ganadería genera muchos más puestos de trabajo que la devastación sojera y muchos más aún, si se estimulara el surgimiento de un gran número de pequeños productores. Por otra parte, lo que Huergo llama "novillo a corral" es el famoso feed-lot o "corral de engorde'" que, a diferencia del animal criado en pradera produce carne chatarra o carne basura. Carne repleta de antibióticos, hormonas, reguladores de crecimiento, agrotóxicos de todo tipo, etc., etc.

Sabrá Huergo ¿que la Argentina, no sólo es la primera en el mundo en muertes por accidentes de tránsito –debido en primer lugar a la destrucción ferroviaria sin cuya desaparición no habría sido posible la sojización- sino también es en la actualidad, el país con mayor tasa de cáncer en su población? ¿No se le habrá ocurrido al señor Huergo pensar que tamaña tragedia tiene algo que ver con la terrible contaminación por agrotóxicos que ha provocado la sojización y su consecuencia directa el feed-lot?. Este proceso afecta lo que respiramos, lo que bebemos y lo que comemos. Claro, es probable que este último argumento suene demasiado complejo para la lógica "simple" de la "mayor tasa de ganancia en el menor tiempo y con cualquier costo ambiental y social –total no lo pagamos-" que utiliza nuestra sempiterna parasitaria y estéril oligarquía terrateniente. Pese a lo que dice Huergo, la soja no sólo no crea pueblos sino que los devasta y los liquida, como puede verse en las miles de taperas que pueblan hoy nuestro campo y los más de 1200 pueblos abandonados. No sólo no nos saca de la edad media, sino que nos devuelve a ella como lo prueban las actuales inundaciones de Salta y Jujuy –y las anteriores de Salta y Santa Fe y las que vendrán-consecuencia directa de la deforestación y la Siembra Directa.

La 'pobreza' del 'campo' de ellos

Por último, de ¿qué paro del campo hablamos?. En todo el país sólo restan 330.000 explotaciones, las que sólo emplean a 310.000 trabajadores en blanco que ganan alrededor de $1200 mensuales, mientras hay algo más de 700.000 trabajadores en negro que viven miserablemente y trabajan sólo un período del año gracias al "poroto mágico". Ambos sectores prácticamente se han visto imposibilitados de defender sus derechos ante el achicamiento descomunal de las fuentes de trabajo que ha producido la sojización y la numerosa destrucción de establecimientos que la acompañaron. El nivel de ingresos del sector que ejerce el control sobre la propiedad de la tierra y por ende de la producción, es escandaloso y como siempre suntuario.

Ya en la campaña 2004-2005 los propietarios de la región pampeana, en el centro del proceso de la sojización, recibieron en concepto de Renta Terrateniente o renta de la tierra por el arrendamiento de las mejores tierras del mundo, la suma de algo más de 3000.000.000 de U$S, más de 10.000 millones de pesos. (2) Es decir una masa sideral de dinero sin invertir ni arriesgar un solo peso. En la actualidad esas cifras son mucho mayores, ya que hoy una hectárea en la zona sojizada de Buenos Aires, Córdoba, Santa Fe o Entre Ríos se vende a razón de entre 15.000 a 20.000 USS y se arrienda -para hacer soja- a razón de 20 Quintales la Ha, es decir unos 600 USS/ha. (3)

Para dar un ejemplo, sólo por arrendar 300 has el propietario recibe un ingreso parásito (sin invertir ni arriesgar un solo peso) de 180.000 USS o unos 570.000 pesos por ciclo sojero. Esa descomunal masa de dinero, imposible de obtener en cualquier otra actividad productiva -y ese es el diseño multinacional para paralizar nuestra reindustrialización- no se destina a mano de obra, ni inversiones productivas, a excepción de algunas cosechadoras o maquinarias importadas de altísimo costo y muchas veces renovadas innecesariamente, sólo por poseer la máquina '0 km'.

Sí se invierte, en varias camionetas 4x4 por familia (hasta 6-7 en algunas), en casas suntuarias, en edificios de renta y en "gatos finos" que ahora hacen su aparición en las localidades de la cuenca sojera, para beneplácito de los productores. Por el contrario, los capataces son echados, indemnizados y transformados en contratistas cuentapropistas con lo cual el terrateniente dispone de las labores sin arriesgar un solo peso, sin incluir costo social alguno y sin tener que poseer un parque de herramientas de alto costo y nivel de mantenimiento, que lo obligaría a tener mano de obra permanente.

A eso se suma que la mayoría no paga impuestos o lo hace por actividad ganadera y no agrícola, con tasas irrisorias de impuesto inmobiliario, y que las multinacionales exportadoras pagan impuestos en función de declaración jurada, se comprenderá que la sojización deja muy poca riqueza real, valor agregado productivo en la sociedad argentina.

A su vez, los trabajadores rurales son echados sin indemnización y contratados en negro cuando se los necesita, muy poco tiempo por cierto. El hecho que las dos terceras partes de los trabajadores vinculados a la sojización trabajen en negro, tiene que ver a su vez con las necesidades un negocio que evade impuestos o se realiza mayoritariamente en negro.(4) De allí la necesidad casi imperiosa para la economía nacional, de apropiarse de esa renta suntuaria e ilegítima en beneficio de la nación.

¿Qué hará el gobierno con esa renta?, es otra discusión, que no afecta el valor macroeconómico de la medida tomada. Como vemos, poco ha cambiado en la relación de la nación con la vieja oligarquía terrateniente, ahora asociada a algunos pools empresarios. Ella sigue allí y tan poderosa como siempre, pese a que la señora Carrió y algunos medios interesados -y asociados a ella- digan que ya no existe. La oligarquía una vez más, usa su poder económico contra el pueblo y la nación, reclamando quedarse con la totalidad de los precios internacionales para sus productos en el mercado interno, lo que supone, y ellos lo saben, el hambre para el pueblo y la castración de la nación, como lo hizo siempre. Sigue siendo como señalara el maestro Hernández Arregui, que para la SRA, "esa clase estéril e infecunda, siempre que el pueblo comió vio demagogia."

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Notas
1.- Huergo Héctor Clarín Rural, 15-3-08
2- Pengue Walter, Agricultura Industrial y Transnacionalización en América Latina. Red de Formación Ambiental. México 2005
3.- Clarín Rural 15-3-08, pag. 28

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MILES Y MILES DE FAMILIAS CAMPESINAS Y PEQUEÑAS PRODUCCIONES DE LA ARGENTINA NO DAMOS LA REPRESENTATIVIDAD NI A LA FAA NI A LA CRA.

¿HORA SE PREOCUPAN DE NOSOTROS, LUEGO QUE NOS MANDARON A TIPOS COMO LOS HERMANOS LÓNDERO A QUIMILÍ Y A CAMPO GALLO?

¿AHORA DICEN ESTAR PREOCUPADOS POR NUESTRA DESAPARICIÓN? NOSOTROS ESTAMOS BIEN ORGANIZADOS, NO NECESITAMOS NI DE FAA, NI DE CRA, ELLOS HAN TRAICIONADO EL PROYECTO DE PRODUCCION DE ALIMENTOS DIVERSIFICADO EN ARGENTINA, ELLOS HAN VENIDO AL CHACO ARGENTINO CON ARMAS EN LAS MANOS PARA DESALOJARNOS

SECRETARÍA DE COMUNICACIÓN DEL MOCASE VIA CAMPESINA MIEMBRO DEL MNCI MOVIMIENTO CAMPESINO INDÍGENA.

El otro campo

COMUNICADO DEL MCC (Movimiento Campesino de Córdoba)
A propósito del paro agropecuario

La negación del campo profundo y la ciudad marginada

Los piquetes del desconcierto hablan de campesinos de 4x4, pequeños
productores de 300 hectáreas de soja y de un campo que no es campo.

Los cortes de ruta diseminados por toda la geografía provincial de
la última semana, donde grandes máquinas y algunos hombres intentan
poner a consideración pública una supuesta situación de injusticia
ante las medidas tomadas desde el gobierno nacional, dan cuenta de
la hipocresía profesada a la hora de hablar del campo, de nuestro
campo.
Las organizaciones ruralistas (FAA, CRA, CARTEZ, SRA) de Córdoba se
paran desde una posición de representación del sector rural hasta
con la intención de llegar a un juego maniqueo en la dualidad campo-
ciudad. Ellos hablan de un campo de trabajo, de esfuerzo, de
productividad, de alimento, que vendría a sustentar el consumismo
urbano centrado en el usufructo de los servicios y del confort.
Ahora bien, en ese análisis, que es precisamente el que ha generado
la discusión en los medios de comunicación, se está negando la
verdadera y profunda realidad de la situación actual: la del campo
profundo y, si se quiere, de la ciudad marginada.
Mientras estas organizaciones reclaman no más que el dinero que les
permitiría continuar con la renovación de los modelos de sus
camionetas año tras año y seguir sumando propiedades inmobiliarias
en la Ciudad, el campo profundo y la ciudad marginada se debaten su
supervivencia.

El campo profundo

Las organizaciones campesinas del la provincia de Córdoba nucleadas
en el Movimiento Campesino, venimos reclamando desde hace ya más de
ocho años medidas políticas profundas que impidan de una vez y para
siempre la extinción del campo. Y aquí hablar de campo es hablar de
vida rural, no de negociados rurales.
Empezando por la problemática de la tenencia de la tierra, que
precisamente no se soluciona con medidas económicas de retenciones o
de recurso para la compra o la venta, sino con el reconocimiento
ancestral de la tenencia de la tierra en manos de quien la trabaja.
Cuando hablamos de un campesino que comienza su jornada antes que el
sol para mantener su producción de alimentos que después de injustas
intermediaciones termina en el plato del habitante confortable de la
ciudad o del sojero, que precisamente no consume milanesas de soja,
o incluso del marginado de la ciudad, hablamos de otra economía, de
otra vida que hasta el día de hoy, solo se ha dignado a luchar para
sobrevivir.
Nuestra historia como Movimiento ya vivió piquetes, ya vivió
reclamos variados, ya vivió movilizaciones y las seguirá viviendo
porque las injusticias a las que estamos sometidos no se solucionan
con un paro ni con miles. La posibilidad de que cada familia parada
sobre esta tierra pueda acceder a situaciones de igualdad, en
armonía con otras familias y con el ambiente del cual somos un
elemento más, nos habla de un largo camino a recorrer, que en su
debido momento puede optar por los mismos métodos de quienes hoy
reclaman engordar aún más sus bolsillos.
El campo profundo, nuestro campo profundo, no el de los que hoy
están bajo un toldo mientras sus grandes maquinarias atraviesan el
asfalto, ha demostrado que a pesar de las nefastas condiciones
estructurales de producción y comercialización, tiene capacidad para
abastecer a la provincia de los cabritos de fin de año, de los
terneros que se engordan en los feed lots propiedad de los
piqueteros oligarcas, de la miel orgánica que corrió la soja de la
pampa y tantas otras cosas más. También ha demostrado que a pesar de
poder movilizarse cada tanto, no abandonará la lucha hasta lograr
repoblar el campo en pos de una sociedad más justa, repoblar ese
campo que los sojeros convirtieron en desierto con el amparo del
sistema económico que rige en nuestro país desde hace tanto tiempo.
El campo profundo reclama tierra. Reclama que esa tierra que es
nuestra, sea reconocida por quienes tienen el poder, precisamente
como nuestra, como el La Rinconada, La Envidia, Cañada Larga y El
Medanito, por citar algunos casos.
El campo profundo reclama que no se destruya más nuestro medio
ambiente. Reclama ese medio ambiente donde desarrollamos nuestra
vida y que permitirá que nuestros hijos, los hijos de la ciudad y
los hijos de los sojeros puedan seguir viviendo.
El campo profundo reclama agua. Reclama esa agua que es nuestra y no
tenemos, para poder producir, para que esa agua no se transforme en
el petróleo del futuro en manos de Roggio y Suez.

La ciudad marginada

¿Qué se dice de la ciudad marginada por estos días? ¿Por qué no se
dice que los piqueteros fashion son responsables de haber depositado
miles de campesinos en los bolsones de la pobreza urbana? ¿Por qué
no se dice que el sistema judicial actual actúa en sintonía?
Sin duda, no hay políticas para frenar el éxodo hacia las ciudades.
Y eso no depende de las retenciones. Que el campo se muera no
depende del aumento o la disminución de las retenciones. Depende de
un modelo de provincia y de país. La FAA no dice por estos días que
sus afiliados, con la complicidad del sistema político y jurídico de
la provincia, desaloja campesinos en los departamentos del norte,
como en el caso de Doña Ramona Bustamante. Campesinos que
indefectiblemente terminarán sobreviviendo en la ciudad marginada, a
base de bolsones y planes sociales que se pagan con las retenciones.
La ciudad marginada también esta compuesta por miles de trabajadores
rurales que, sojización mediante, quedaron desempleados. ¿De qué
economía regional habla la Sociedad Rural de Jesús María? Allí en
esa ciudad, imperio ideológico de la expansión de la frontera
agropecuaria en el norte del país, desaparecieron los pequeños
productores y no precisamente por obra de las retenciones, sino por
obra de sus propio plan corporativo de concentración de la tierra.
No olvidemos que esa Sociedad aplaudía con furia el plan económico
de Videla y Martinez de Hoz. En esa misma ciudad hoy, muchas
familias están en pie de guerra por ver a sus hijos intoxicarse
todas las semanas con los agrotóxicos que los sojeros lanzan sobre
sus vecinos, y hasta sobre sí mismos, en un claro ejemplo de
barbarie.
En resumidas cuentas, si la ciudad marginada tuviera que reclamar
por la utilización del dinero que hoy hay en el país las rutas se
cortarían los 365 días del año y en vez de cosechadoras, en el
asfalto habría bicicletas como en el 2001.

El principio de la negación

En definitiva las sociedades ruralistas pretenden llevar este juego
de reclamos y discursos a un duelo entre el gobierno y ellos,
intentando poner al "común de la gente" de su lado y con esa
intención niegan la existencia del verdadero reclamo que debe
emerger desde la sociedad.
En ese juego la FAA se atribuye la representación de los pequeños
productores. Entonces, si un productor de 300 hectáreas de soja es
pequeño, ¿qué tipo de productor es aquel que tiene 30 cabras o un
sembradío colectivo de ajos y cebolla? Es más, ese mismo eje de
análisis nos lleva cometer errores conceptuales que también son el
sustento discursivo de este paro. Los pequeños productores de la FAA
no producen alimentos en beneficio del pueblo, producen forrajes
para la especulación en el mercado externo. Nuestro campo negado en
este paro no piensa en el comercio exterior, por eso está lejos de
discutir retenciones. Si la patriada ruralista fuera tal no tendría
problemas con las retenciones porque produciría para nuestro mercado
interno; mercado interno que hoy se caracteriza por las góndolas
vacías y los tomates a 10 pesos el kilo.
De igual manera, cómo se entiende que la FAA que se atribuye la
representación del pequeño productor y se sitúa en el rol de la
víctima más víctima de este cruel gobierno, genera alianzas
largamente sostenidas en el tiempo con la oligarquía terrateniente
de la Sociedad Rural. A ver, despacio ... alguien que se insinúa
rebelde y contestatario, que hasta nos habla de reforma agraria, se
sienta hoy a planificar piquetes con la oligarquía golpista ...

Al margen de este y de todos los paros y acciones que realice la
alianza sojera, que por una lado despotrica contra el gobierno y por
el otro le pide planes, programas y cargos, es necesario que se
replantee una discusión más profunda sobre el campo y las ciudades.
Y justamente, que en esa discusión lo negado y lo marginado, también
sean de la partida.

Norte y Noroeste de Córdoba, 20 de marzo de 2008
Movimiento Campesino de Córdoba

Carta de un desaparecido por Dante Foresi

BÚSQUENME Carta de un desaparecido Por Dante López Foresi   No tengo nombre. En realidad si lo tuve. Me llamaba Santiago. Santiago Guevara. Hasta hoy pienso que esos tipos que entraron y me secuestraron lo hicieron porque no me perdonaban el apellido. Ahora todos me llaman N.N. Hasta la gente cuando habla sobre mí con buena leche, menciona esa misma letra por duplicado. Hoy hacen 30 años que yo estaba en el bar...con los muchachos del barrio. De mi querido Bernal Oeste. No voy a contar lo que siguió ni como llegué aquí porque ustedes ya estuvieron 30 años repitiéndolo una y otra vez. Recuerdo que tenía una novia. Mi compañera. De vez en cuando nos gustaba ir a la ribera de Quilmes y sentarnos a charlar sobre los Bee Gees o Beatles, sobre Vox Dei o Arco Iris, sobre Ford o Chevrolet o sobre Marx y Trotszky. Siempre había un opuesto. Eso nos llamaba la atención. Pero los opuestos convivían.   Hace 30 años que 30 mil hermanos y yo venimos rezando por ustedes. Por nuestras madres y abuelas. ¿No les parece que ya están demasiado viejitas para pelear solas?. ¿Porqué no les dan una mano?. Esos tipos que nos secuestraron no pueden salir a la calle. Hasta estoy seguro de que el sargento ese debe recordar mis alaridos y mis ojos sin brillo más de una vez. Yo sé que él no duerme en paz desde hace 30 años. Por eso, siento que les gané. Ganamos. Todos. Ellos ya tienen el castigo que merecen. Pero, ¿y nosotros?. ¿Alguna vez alguien se va a preocupar por encontrarnos?. ¿A alguno le interesa saber realmente donde estamos?. ¿O tienen miedo de que si nos encuentran los retemos porque mientras a nosotros nos torturaban ustedes festejaban el mundial 78?. No se preocupen que nosotros también hubiésemos gritado los goles de Luque y Kempes. Pero estábamos ocupados en otro tipo de gritos.   Nosotros queremos ser encontrados. Necesitamos que nos busquen. Y nuestras familias lo necesitan. A veces charlando entre nosotros, llegamos a pensar que ustedes están esperando que los criminales que nos hicieron desaparecer se mueran, para así no tener a quién preguntarle dónde nos dejaron. Fantasía de olvido colectivo, la podríamos llamar. Pero quiero que mi vieja sepa donde dejarme una flor. ¿Es mucho pedir?.   Nosotros ya estamos jugados. Pasaron 30 años. ¡¡30 años!!. ¿Se imaginan ustedes las cosas que proyectábamos y soñábamos en el 76?. Pero ya está. No podemos vivir lamentándonos. En realidad no podemos vivir. No nos dejaron. Con mi novia no pudimos tener al hijo que imaginábamos. Se iba a llamar Francisco, como mi viejo. Sin embargo eso no es lo que más nos preocupa. Sería muy egoísta seguir pensando solamente en nosotros. En realidad nos preocupan ustedes.   ¿Ustedes no creen que también desaparecieron un poco desde 1976?. A ver...cuéntenme qué recuerdan de sus 20 años. ¿Qué hacían?. Yo al menos recuerdo que iba a bailar a Kamote y usaba esos pantalones Oxford que me cosía la vieja. Eran horribles, pero si no me los ponía la vieja se enojaba. Y que en la facultad nos juntábamos para salir, o para hacer política, o para soñar con mejorar al mundo y al hombre. Crear al “hombre nuevo”. Pero..¿ustedes?. ¿Qué anécdotas les cuentan a sus hijos?. ¿No se dan cuenta que saltean unas 3 décadas cuando hurgan entre sus recuerdos?. ¿En serio que no sienten que los mataron a ustedes también y les hicieron desaparecer los sueños igual que a nosotros?. ¿No se acuerdan que hacían las reuniones de amigos a escondidas?. ¿O que si entraban a una librería o encendían el televisor solo encontraban mierda?. Nosotros somos capaces de olvidar que muchos apoyaron los indultos, que dejaron que se hicieran millonarios a periodistas, empresarios, políticos y curas que colaboraron con los criminales y que hoy hasta algunos de ellos nos van a homenajear. Pero...¿cómo hacemos para perdonar que nos hayan robado los sueños?. Los proyectos. ¡Yo tenía 19 años carajo!. ¿Ustedes pueden perdonar eso?. Pero a ver si me entienden. Lo que más me duele hoy son los sueños de ustedes, porque de los míos ya no quedan ni cenizas.   Ya no se los pido por mi, ni por mis 30 mil amigos. Sino por ustedes. Hagan algo por encontrarnos. Es fácil decir que los asesinos fueron unos hijos de puta o ponerse una remera del guerrillero que se llamaba como yo. ¿No pueden hacer algo para que los dictadores que aún viven les cuenten donde estamos?. Hay mucha oscuridad aquí. Y siento ese olor húmedo desde hace 30 años.   Gracias por tenernos tan en cuenta desde que no volvimos a casa. Pero ahora, me parece que es hora de que piensen un poquito en ustedes mismos. Si nos encuentran a nosotros, estoy seguro de que hallarán sus propias historias que les fueron robadas. Búsquennos. Yo sé que ustedes pueden. Búsquenme. Se los pido por favor.