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ideologia por Derrida

¿Puede considerarse la ideología como una de las formas de la mentira? ¿Una
especie de mentira?

El concepto de ideología tiene una fuerte historia. En la conferencia me
referí a las modernas teorías de la mentira, a las cuales presto un gran
interés porque plantean la cuestión de la historia de la mentira y de una
modernidad política de la mentira, teniendo en cuenta las transformaciones
de la técnica, de las imágenes, de los medios de comunicación, etc. Estos
teóricos modernos de la mentira me interesan mucho; sin embargo, nunca hacen
referencia ni a Heidegger ni a Freud ni a la teoría marxista de la
ideología. Y, aunque haya mucho que decir contra el concepto marxista de
ideología, es muy interesante en el sentido de que indica el lugar, un lugar
problemático, donde la falsificación, la deformación de la verdad no es
necesariamente una mentira, no responde simplemente a una intención
consciente y voluntaria de deformar la realidad. Existe una deformación que
impone sobre gran número de temas una cierta visión de la realidad, una
cierta interpretación, pero que no pasa por una intención consciente de
mentir. La ideología no es una mentira ni una ilusión, no es tampoco un
error; hay, pues, desde el lado marxista, un esfuerzo por pensar algo sobre
la ideología, algo que no es un error ni una mentira ni una ilusión, y eso
me interesa.

Pienso que necesitamos una nueva categoría de pensamiento, una deformación,
una transformación de la realidad que no sea simplemente una mentira. Sin
embargo, existe la mentira, y quiero conservar el viejo concepto de mentira.
Existe la mentira política: simples mentiras, intencionadas, deliberadas, a
través de los grandes medios de comunicación y las grandes máquinas a la vez
capitalistas, técnicas e internacionales. También hay una transformación de
la realidad y unos efectos ideológicos, digamos, que no son simples errores
ni mentiras, y que demandan otras categorías. Desde este punto de vista, no
creo que la categoría marxista de ideología sea suficiente; pero, en
cualquier caso, define un lugar problemático interesante y creo que es un
error negar este ámbito marxista.

Derrida 1997

Los intelectuales y el poder

LOS INTELECTUALES Y EL PODER

Entrevista a Michel Foucault por Gilles Deleuze. "Microfísica del Poder". M.
Foucault.

Edit. La Epiqueta. Madrid. (pp. 77 - 86.)

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Michel Foucault: Un mao me decía: «entiendo bien por qué Sartre está con
nosotros, por qué hace política y en qué sentido la hace: respecto a ti, en
último término, comprendo un poco: tú has planteado siempre el problema del
encierro. Pero Deleuze verdaderamente no lo entiendo». Esta cuestión me ha
sorprendido enormemente porque a mí esto me parece muy claro.

Gilles Deleuze: Se debe posiblemente a que estamos viviendo de una nueva
manera las relaciones teoría-práctica. La práctica se concebía tanto como
una aplicación de la teoría, como una consecuencia, tanto al contrario como
debiendo inspirar la teoría, como siendo ella misma creadora de una forma de
teoría futura. De todos modos se concebían sus relaciones bajo la forma de
un proceso de totalización, en un sentido o en el otro. Es posible que, para
nosotros, la cuestión se plantee de otro modo. Las relaciones
teoría-práctica son mucho más parciales y fragmentarias. Por una parte una
teoría es siempre local, relativa a un campo pequeño, y puede tener su
aplicación en otro dominio más o menos lejano. La relación de aplicación no
es nunca de semejanza. Por otra parte, desde el momento en que la teoría se
incrusta en su propio dominio se enfrenta con obstáculos, barreras, choques
que hacen necesario que sea relevada por otro tipo de discurso (es este otro
tipo el que hace pasar eventualmente a un dominio diferente). La práctica es
un conjunto de conexiones de un punto teórico con otro, y la teoría un
empalme de una práctica con otra. Ninguna teoría puede desarrollarse sin
encontrar una especie de muro, y se precisa la práctica para agujerearlo.
Por ejemplo, usted; usted ha comenzado por analizar teóricamente un modo de
encierro como el manicomio en el siglo XIX en la sociedad capitalista.
Después desembocó en la necesidad de que personas precisamente encerradas se
pusiesen a hablar por su cuenta, que operasen una conexión (o bien al
contrario es usted quien estaba en conexión con ellos), y esas personas se
encuentran en las prisiones, están en las prisiones. Cuando usted organizó
el grupo de información sobre las prisiones fue sobre esta base: instaurar
las condiciones en la que los prisioneros pudiesen ellos mismos hablar.
Sería completamente falso decir, como parecía decir el mao, que usted pasaba
a la práctica aplicando sus teorías. No había en su trabajo ni aplicación,
ni proyecto de reforma, ni encuesta en el sentido tradicional. Había algo
muy distinto: un sistema de conexión en un conjunto, en una multiplicidad de
piezas y de pedazos a la vez teóricos y prácticos. Para nosotros el
intelectual teórico ha dejado de ser un sujeto, una conciencia representante
o representativa. Los que actúan y los que luchan han dejado de ser
representados ya sea por un partido, ya sea por un sindicato que se
arrogaría a su vez el derecho de ser su conciencia. ¿Quién habla y quién
actúa? Es siempre una multiplicidad, incluso en la persona, quien habla o
quien actúa. Somos todos grupúsculos. No existe ya la representación, no hay
más que acción, acción de teoría, acción de práctica en relaciones de
conexión o de redes.

M. F.: Me parece que la politización de un intelectual se hace
tradicionalmente a partir de dos cosas: su posición de intelectual en la
sociedad burguesa, en el sistema de la producción capitalista, en la
ideología que ésta produce o impone (ser explotado, reducido a la miseria,
rechazado, «maldito», acusado de subversión, de inmoralidad, etc.); su
propio discurso en tanto que revelador de una cierta verdad, descubridor de
relaciones políticas allí donde éstas no eran percibidas. Estas dos formas
de politización no eran extrañas la una a la otra, pero tampoco coincidían
forzosamente. Había el tipo del «maldito» y el tipo del "socialista". Estas
dos politizaciones se confundirían fácilmente en ciertos momentos de
reacción violenta por parte del poder, después del 48, después de la Comuna,
después de 1940: el intelectual era rechazado, perseguido en el momento
mismo en que las «cosas» aparecían en su «verdad», en el momento en que no
era preciso decir que el rey estaba desnudo. El intelectual decía lo
verdadero a quienes a aun no lo veían y en nombre de aquellos que no podían
decirlo: conciencia y elocuencia.

Ahora bien, lo que los intelectuales han descubierto después de la avalancha
reciente que las masas no tienen necesidad de ellos para saber; saben
claramente, perfectamente, mucho mejor que ellos; y lo afirman
extremadamente bien. Pero existe un sistema de poder que obstaculiza, que
prohibe, que invalida ese discurso y ese saber. Poder que no está solamente
en las instancias superiores de la censura, sino que se hunde más
profundamente, más sutilmente en toda la malla de la sociedad. Ellos mismos,
intelectuales, forman parte de ese sistema de poder, la idea de que son los
agentes de la «conciencia» y del discurso pertenece a este sistema. El papel
del intelectual no es el de situarse «un poco en avance o un poco al margen»
para decir la muda verdad de todos; es ante todo luchar contra las formas de
poder allí donde éste es a la vez el objeto y el instrumento: en el orden
del «saber», de la «verdad», de la «conciencia» del «discurso».

Es en esto en lo que la teoría no expresa; no traduce, no aplica una
práctica; es una práctica. Pero local y regional, como usted dice: no
totalizadora. Lucha contra el poder, lucha para hacerlo aparecer y golpearlo
allí donde es más invisible y más insidioso. Lucha no por una «toma de
conciencia» (hace tiempo que la conciencia como saber a sido adquirida por
las masas, y que la conciencia como sujeto ha sido tomada, ocupada por la
burguesía), sino por la infiltración y la toma de poder, al lado, con todos
aquellos que luchan por esto, y no retirado para darles luz. Una «teoría» es
el sistema regional de esta lucha.

G.D.: Eso es, una teoría es exactamente como una caja de herramientas.
Ninguna relación con el significante... Es preciso que sirva, que funcione.
Y no para uno mismo. Si no hay personas para utilizarla, comenzando por el
teórico mismo, que deja entonces de ser teórico, es que no vale nada, o que
el momento no llegó aún. No se vuelve sobre una teoría, se hacen otras, hay
otras a hacer. Es curioso que sea un autor que pasa por un puro intelectual,
Poust quien lo haya dicho tan claramente: tratad mi libro como un par de
lentes dirigidos hacia el exterior, y bien, si no os sirven tomad otros,
encontrad vosotros mismos vuestro aparato que es necesariamente un aparato
de combate. La teoría no se totaliza, se multiplica y multiplica. Es el
poder quien por naturaleza opera totalizaciones, y usted, usted dice
exactamente: la teoría por naturaleza esta contra el poder. Desde que una
teoría se incrusta en tal o cual punto se enfrenta a la imposibilidad de
tener la menor consecuencia práctica, sin que tenga lugar una explosión.
incluso en otro punto. Por esto la noción de reforma es tan estúpida como
hipócrita. O bien la reforma es realizada por personas que se pretenden
representativas y que hacen profesión de hablar por los otros, en su nombre,
y entonces es un remodelamiento del poder, una distribución del poder que va
acompañada de una represión acentuada; o bien es una reforma, reclamada.
exigida. por aquellos a quienes concierne y entonces deja de ser una reforma
es una acción revolucionaria que, desde el fondo de su carácter parcial está
determinada o a poner en entredicho la totalidad del poder y de su
jerarquía. Es evidente en el caso de las prisiones: la más minúscula, la más
modesta reivindicación de los prisioneros basta para desinflar la
pseudo-reforma PIeven. Si los niños consiguen que se oigan sus protestas en
una Maternal, o incluso simplemente sus preguntas, esto sería suficiente
para producir una explosión en el conjunto del sistema de la enseñanza:
verdaderamente, este sistema en el que vivimos no puede soporta nada: de ahí
su fragilidad radical en cada punto, al mismo tiempo que su fuerza de
represión global. A mi juicio usted ha sido el primero en enseñarnos algo
fundamental, a la vez en sus libros y en un terreno práctico: la indignidad
de hablar por los otros. Quiero decir: la representación provoca la risa, se
decía que había terminado pero no se sacaba la consecuencia de esta
reconversión «teórica» -a saber, que la teoría exigía que las personas
concernidas hablasen al fin prácticamente por su cuenta.

M. F.: Y cuando los prisioneros se pusieron a hablar, tenían una teoría de
la prisión, de la penalidad, de la justicia. Esta especie de discurso contra
el poder, este contradiscurso mantenido por los prisioneros o por aquellos a
quienes se llama delincuentes es en realidad lo importante, y no una teoría
sobre la delincuencia. El problema de la prisión es un problema local y
marginal puesto que no pasan más de 100.000 personas cada año por las
prisiones; en total actualmente en Francia hay probablemente 300 ó 400.000
personas que pasaron por la prisión. Ahora bien, este problema marginal
sacude a la gente. Me ha sorprendido ver que se pudiesen interesar por el
problema de las prisiones tantas personas que no estaban en prisión; me ha
sorprendido que tanta gente que no estaba predestinada a escuchar este
discurso de los detenidos, lo haya finalmente escuchado. ¿Cómo explicarlo?
¿No será porque de un modo general el sistema penal es la forma. en la que
el poder como poder, se muestra del modo más manifiesto? Meter a alguien en
prisión encerrarlo, privarlo de comida, de calefacción, impedirle salir
hacer el amor..., etc., ahí está la manifestación del poder más delirante
que se puede imaginar. El otro día hablaba con una mujer que había estado en
prisión y ella decía: «cuando se piensa que a mí, que tengo cuarenta años,
se me ha castigado un día en prisión poniéndome a pan sólo». Lo que me llama
la atención en esta historia es no solamente la puerilidad del ejercicio del
poder, sino también el cinismo con el que se ejerce como poder, bajo la
forma más arcaica, la más pueril, la más infantil. Reducir a alguien a pan y
agua, eso se nos enseña de pequeños. La prisión es el único lugar en el que
el poder puede manifestarse de forma desnuda, en sus dimensiones más
excesivas, y justificarse como poder moral. «Tengo razón para castigar
puesto que sabéis que es mezquino robar, matar...». Es esto lo que es
fascinante en las prisiones, que por una vez el poder no se oculta, no se
enmascara, se muestra como tiranía llevada hasta los más ínfimos detalles,
poder cínico y al mismo tiempo puro, enteramente «justificado» ya que puede
formularse enteramente en el interior de una moral que enmarca su ejercicio:
su tiranía salvaje aparece entonces como dominación serena del Bien sobre el
Mal, del orden sobre el desorden.

G. D.: Al mismo tiempo lo inverso es igualmente verdad. No son solamente los
prisioneros los que son tratados como niños, sino los niños como
prisioneros. Los niños sufren una infantilización que no es la suya. En este
sentido es cierto que las escuelas son un poco prisiones, las fábricas son
mucho más prisiones. Basta con ver la entrada en Renault. O en otros sitios:
tres bonos para hacer pipi en el día. Usted ha encontrado un texto de
Jeremias Bentham en el siglo XVIII que precisamente propone una reforma de
las prisiones: en nombre de esta alta reforma, establece un sistema circular
que hace a la vez que la prisión renovada sirva de modelo, y que se pase
insensiblemente de la escuela a la manufactura, de la manufactura a la
prisión e inversamente. Es esto la esencia del reformismo, de la
representación reformada. Al contrario, cuando las gentes a otra semejante
invertida, no oponen una representatividad a la falsa representatividad del
poder. Por ejemplo, recuerdo que usted decía que no existe justicia popular
contra la justicia, eso sucede a otro nivel.

M. F.: Pienso que, bajo el odio que el pueblo tiene a la justicia, a los
jueces, a los tribunales, a las prisiones, no es conveniente ver solamente
la idea de otra justicia mejor, más justa, sino, y en primer lugar, y ante
todo, la percepción de un punto singular en el que el poder se ejerce a
expensas del pueblo. La lucha anti-judicial es una lucha contra el Poder. no
creo que esto sea una lucha contra las injusticias, contra las injusticias
de la justicia, y por un mejor funcionamiento de la institución judicial. Es
asimismo sorprendente que cada vez que ha habido motines, revueltas y
sediciones, el aparato judicial ha sido el blanco, al mismo tiempo y al
mismo título que el aparato fiscal, el ejército y las otras formas de poder.
Mi hipótesis, pero no es más que una hipótesis, es que los tribunales
populares, por ejemplo en el momento de la Revolución. han sido una manera,
utilizada por la pequeña burguesía aliada a las masas, para recuperar, para
recobrar el movimiento de lucha contra la justicia. Y para recobrarlo. se ha
propuesto este sistema de tribunal que se refiere a una justicia que podría
ser justa, a un juez que podría dictar una sentencia justa. La forma misma
del tribunal pertenece a una ideología de la justicia que es la de la
burguesía.

G. D.: Si se considera la situación actual. el poder tiene por fuerza una
visión total o global. Quiero decir que todas las formas de represión
actuales, que son múltiples, se totalizan fácilmente desde el punto de vista
del poder: la represión racista contra los inmigrados, la represión en las
fábricas, la represión en la enseñanza, La represión contra los jóvenes en
general. No es preciso buscar solamente la unidad de todas estas formas en
una reacción de Mayo del 68, sino mucho más en una preparación y en una
organización concertadas de nuestro próximo futuro. El capitalismo francés
necesita de un «volante» de paro, y abandona la máscara liberal y paternal
del pleno empleo. Es desde este punto de vista como encuentran su unidad: la
limitación de la inmigración, una vez dicho que se confiaba a los emigrados
los trabajos más duros e ingratos, la represión en las fábricas, ya que se
trata de devolverle al francés el «gusto» por un trabajo cada vez más duro.
La lucha contra los jóvenes y la represión en la enseñanza, ya que la
represión de la policía es tanto más viva cuanto menos necesidad de jóvenes
hay en el mercado de trabajo. Todas las clases de categorías profesionales
van a ser convidadas a ejercer funciones policiales cada vez más precisas:
profesores, psiquiatras. educadores en general, etc. Hay aquí algo que usted
anuncia desde hace tiempo y que se pensaba que no se produciría: el refuerzo
de todas las estructuras de encierro. Entonces, frente a esta política
global del poder se hacen respuestas locales, cortafuegos, defensas activas
y a veces preventivas. Nosotros no tenernos que totalizar lo que es
totalizado por parte del poder, y que no podríamos totalizar de nuestro lado
mas que restaurando formas representativas de centralismo y de jerarquía. En
contrapartida, lo que nosotros podemos hacer es llegar a instaurar
conexiones laterales, todo un sistema de redes, de base popular. Y es esto
lo que es difícil. En todo caso, la realidad para nosotros no pasa en
absoluto por la política en sentido tradicional de competición y de
distribución de poder de instancias llamadas representativas a lo PC o a lo
CGT. La realidad es lo que pasa efectivamente hoy en una fábrica, en una
escuela, en un cuartel, en una prisión, en una comisaría. Si bien la acción
comporta un tipo de información de naturaleza muy diferente a las
informaciones de los periódicos (así el tipo de información de L'Agence de
Presse Libération).

M. F.: Esta dificultad, nuestra dificultad para encontrar las formas de
lucha adecuadas, ¿no proviene de que ignoramos todavía en qué consiste el
poder? Después de todo ha sido necesario llegar al siglo XIX para saber lo
que era la explotación, pero no se sabe quizá siempre qué es el poder. Y
Marx y Freud no son quizá suficientes para ayudarnos a conocer esta cosa tan
enigmática, a la vez visible e invisible, presente y oculta, investida en
todas partes, que se llama poder. La teoría del Estado, el análisis
tradicional de los aparatos de Estado no agotan sin duda el campo del
ejercicio y del funcionamiento del poder. La gran incógnita actualmente es.
¿quién ejerce el poder? y ¿dónde lo ejerce? Actualmente se sabe
prácticamente quién explota, a dónde va el provecho, entre qué manos pasa y
dónde se invierte, mientras que el poder... Se sabe bien que no son los
gobernantes los que detentan el poder. Pero la noción de «clase dirigente»
no es ni muy clara ni está muy elaborada. «Dominar», «dirigir», «gobernar»,
«grupo en el poder», «aparato de Estado», etc., existen toda una gama de
nociones que exigen ser analizadas. Del mismo modo, sería necesario saber
bien hasta dónde se ejerce el poder, por qué conexiones y hasta que:
instancias ínfimas con frecuencia, de jerarquía, de control, de vigilancia,
de prohibiciones, de sujeciones. Por todas partes en donde existe poder, el
poder se ejerce. Nadie, hablando con propiedad ,es el titular de él; y sin
embargo, se ejerce siempre en una determinada dirección, con los unos de una
parte y los otros de otra; no se sabe quién lo tiene exactamente; pero se
sabe quién no lo tiene. Si la lectura de sus libros (desde el Nietzsche
hasta lo que yo presiento de Capitalismo y esquizofrenia) ha sido para mí
tan esencial es porque me parece que van muy lejos en el planteamiento de
este problema: bajo ese viejo tema del sentido, significado, significante,
etc., al fin la cuestión del poder, de la desigualdad de los poderes, de sus
luchas. Cada lucha se desarrolla alrededor de un centro particular del poder
(uno de esos innumerables pequeños focos que van desde un jefecillo. un
guarda de viviendas populares, un director de prisiones, un juez, un
responsable sindical, hasta un redactor jefe de un periódico). Y si designar
los núcleos, denunciarlos, hablar públicamente de ellos, es una lucha, no se
debe a que nadie tuviera conciencia, sino a que hablar de este tema, forzar
la red de información institucional, nombrar, decir quién ha hecho, qué,
designar el blanco, es una primera inversión del poder, es un primer paso en
función de otras luchas contra el poder. Si los discursos como los detenidos
o los de los médicos de las prisiones son luchas, es porque confiscan un
instante al menos el poder de hablar de las prisiones, actualmente ocupado
exclusivamente por la administración y por sus compadres reformadores. E1
discurso de lucha no opone al inconsciente: se opone al secreto. Eso da la
impresión de ser mucho menos importante. ¿Y si fuese mucho más importante?
Existen toda una serie de equívocos en relación a lo «oculto», a lo
«reprimido», a lo «no dicho», que permiten «psicoanalizar» a bajo precio lo
que debe ser objeto de una lucha. Es posible que sea más difícil destapar el
secreto que el inconsciente. Los dos temas que aparecían frecuentemente
hasta hace poco: «la escritura es lo reprimido» y «la escritura es de pleno
derecho subversiva» me parece que traicionan un cierto número de operaciones
que es preciso denunciar severamente.

G. D.: En cuanto a este problema que usted plantea: se ve bien quien
explota, quien se aprovecha, quien gobierna, pero el poder es todavía algo
más difuso -yo haría la hipótesis siguiente: incluso y sobre todo el
marxismo ha determinado el problema en términos de interés (el poder está
poseído por una clase dominante definida por sus intereses)-. De repente, se
tropieza con la cuestión: ¿cómo es posible que gentes que no tienen
precisamente interés sigan, hagan un maridaje estrecho con el poder,
reclamando una de sus parcelas? Es posible que, en términos de inversiones,
tanto económicas como inconscientes, el interés no tenga la última palabra,
existen inversiones de deseo que explican que se tenga la necesidad de
desear, no contra su interés, ya que el interés sigue siempre y se encuentra
allí donde el deseo lo sitúa, sino desear de una forma más profunda y difusa
que su interés. Es preciso estar dispuesto a escuchar el grito de Reich: y
no, las masas no han sido engañadas, ellas han deseado el fascismo en un
momento determinado! Hay inversiones de deseo que modelan el poder, y lo
difunden, y hacen que el poder se encuentre tanto a nivel del policía como
del primer ministro, y que no exista en absoluto una diferencia de
naturaleza entre el poder que ejerce un simple policía y el poder que ejerce
un ministro. La naturaleza de estas inversiones de deseo sobre un cuerpo
social es lo que explica por qué los partidos o los sindicatos. que tendrían
o deberían tener inversiones revolucionarias en nombre de los intereses de
clase, pueden tener inversiones reformistas o perfectamente reaccionarias a
nivel del deseo.

M. F.: Como usted dice, las relaciones entre deseo, poder e interés, son más
complejas de lo que ordinariamente se piensa, y resulta que aquellos que
ejercen el poder no tienen por fuerza interés en ejercerlo, aquellos que
tienen interés en ejercerlo no lo ejercen, y el deseo de poder juega entre
el poder y el interés un juego que es todavía singular. Sucede que las
masas, en el momento del fascismo, desean que algunos ejerzan el poder,
algunos que, sin embargo, no se confunden con ellas, ya que el poder se
ejercerá sobre ellas y a sus expensas, ,hasta su muerte, su sacrificio, su
masacre, y ellas, sin embargo, desean este poder, desean que este poder sea
ejercido. Este juego del deseo, del poder y del interés es todavía poco
conocido. Hizo falta mucho tiempo para saber lo que era la explotación. Y el
deseo ha sido y es todavía un largo asunto. Es posible que ahora las luchas
que se están llevando a cabo, y además estas teorías locales, regionales,
discontinuas que se están elaborando en estas luchas y que hacen cuerpo con
ellas, es posible que esto sea el comienzo de un descubrimiento de la manera
en que el poder se ejerce.

G. D.: Pues bien, yo vuelvo a la cuestión: el movimiento revolucionario
actual tiene múltiples focos, y esto no es por debilidad ni por
insuficiencia, ya que una determinada totalización pertenece más bien al
poder y a la reacción. Por ejemplo, el Vietnam es una formidable respuesta
local. Pero, ¿cómo concebir las redes, las conexiones transversales entre
estos puntos activos discontinuos, de un país a otro o en el interior de un
mismo país?

M. F.: Esta discontinuidad geográfica de la que usted habla significa quizá
esto: desde el momento que se lucha contra la explotación, es el
proletariado quien no sólo conduce la lucha sino que además define los
blancos, los métodos, los lugares y los instrumentos de lucha; aliarse al
proletariado es unirse a él en sus posiciones, su ideología, es retomar los
motivos de su combate. Es fundirse. Pero si se lucha contra el poder,
entonces todos aquellos sobre los que se ejerce el poder como abuso, todos
aquellos que lo reconocen como intolerable, pueden comprometerse en la lucha
allí donde se encuentran y a partir de su actividad (o pasividad) propia.
Comprometiéndose en esta lucha que es la suya, de la que conocen
perfectamente el blanco y de la que pueden determinar el método, entran en
el proceso revolucionario. Como aliados ciertamente del proletariado ya que,
si el poder se ejerce tal como se ejerce, es ciertamente para mantener la
explotación capitalista. Sirven realmente la causa de la revolución
proletaria luchando precisamente allí donde la opresión se ejerce sobre
ellos. Las mujeres, los prisioneros, los soldados, los enfermos en los
hospitales, los homosexuales han abierto en este momento una lucha
específica contra la forma particular de poder, de imposición, de control
que se ejerce sobre ellos. Estas luchas forman parte actualmente del
movimiento revolucionario, a condición de que sean radicales sin compromisos
ni reformismos, sin tentativas para modelar el mismo poder consiguiendo como
máximo un cambio de titular. Y estos movimientos están unidos al movimiento
revolucionario del proletariado mismo en la medida en que él ha de combatir
todos los controles e imposiciones que reproducen en todas partes el mismo
poder.

Es decir, que la generalidad de la lucha no se hace ciertamente en la forma
de esta totalización de la que usted hablaba hace un momento, esta
totalización teórica, en la forma de "verdad". Lo que produce la generalidad
de la lucha, es el sistema mismo de poder, todas las formas de ejercicio y
de aplicación del poder.

G. D.: Y no se puede tocar un punto cualquiera de aplicación sin encontrarse
enfrentado a este conjunto difuso que desde ese momento se estará forzando a
intentar reverter, a partir de las más pequeñas reinvindicación. Toda
defensa o ataque revolucionario parciales se ensamblan así con la lucha
obrera.

Marx y Proudhon

C. MARX
SOBRE PROUDHON
(Carta a J. B. Schweitzer) [1]

Londres, 24 de enero de 1865.

Muy señor mío:

Ayer recibí su carta en la que me invita usted a dar un juicio detallado
sobre Proudhon. La falta de tiempo no me permite atender a su deseo. Además,
no tengo a mano ni un solo trabajo de Proudhon. Sin embargo, y en prueba de
mi buena voluntad, he trazado a toda prisa un breve esbozo. Puede usted
completarlo, alargarlo o reducirlo; en una palabra, puede usted hacer con él
lo que mejor le parezca [*]*** [2].

No recuerdo ya cuáles fueron los primeros ensayos de Proudhon. Su trabajo de
escolar sobre "La lengua universal" [3] demuestra la falta de escrúpulo con
que trataba problemas para cuya solución le faltaban los conocimientos más
elementales.

Su primera obra "Qu' est-ce que la propiété?" [*]**** es indudablemente la
mejor de todas. Aunque no por la novedad de su contenido, sí por la forma
nueva y audaz de decir lo viejo, el trabajo marca una época. En las obras de
los socialistas y comunistas franceses conocidas por él, la «propiété» no
sólo había sido, como es natural, criticada desde varios puntos de vista,
sino también utópicamente «abolida». Con este libro, Proudhon se coloca con
respecto a Saint-Simon y Fourier aproximadamente en el mismo [21] plano en
que Feuerbach se encuentra con respecto a Hegel. Comparado con Hegel,
Feuerbach es extremadamente pobre. Sin embargo, después de Hegel señala una
época, ya que realza algunos puntos desagradables para la conciencia
cristiana e importantes para el progreso de la crítica y que Hegel dejó en
una mística penumbra.

En esta obra de Proudhon predomina aún, permítaseme la expresión, un estilo
de fuerte musculatura, el cual, a mi juicio, constituye su principal mérito.
Se ve que, incluso en los lugares donde Proudhon se limita a reproducir lo
viejo, dicha reproducción constituye para él un descubrimiento propio;
cuanto dice es para él algo nuevo y lo considera como tal. La audacia
provocativa con que ataca el sancta santorum de la Economía política, las
ingeniosas paradojas con que se burla del sentido común burgués, la crítica
demoledora, la ironía mordaz, ese profundo y sincero sentimiento de
indignación que manifiesta de cuando en cuando contra las infamias del orden
existente, su convicción revolucionaria, todas estas cualidades
contribuyeron a que el libro "¿Qué es la propiedad?" electrizase a los
lectores y produjese una gran impresión desde el primer momento de su salida
a la luz. En una historia rigurosamente científica de la Economía política,
dicho libro apenas hubiese merecido los honores de ser mencionado. Pero, lo
mismo que en la literatura, las obras sensacionales de este género juegan su
papel en la ciencia. Tómese, por ejemplo, el libro de la "Población" de
Malthus. En su primera edición no constituyó más que un «sensational
pamphlet», y, por añadidura, un plagio desde la primera hasta la última
línea. Y a pesar de todo, ¡cómo impresionó este libelo contra el género
humano!.

De tener a mano el libro de Proudhon me hubiese sido fácil demostrar con
algunos ejemplos su modalidad inicial. En los párrafos considerados por él
mismo como los más importantes, imita a Kant -el único filósofo alemán que
conocía en aquella época a través de las traducciones- en la manera de
tratar las antinomias, dejándonos la firme impresión de que para él, lo
mismo que para Kant, la solución de las antinomias es algo situado «más
allá» de la razón humana, es decir, algo que para su propio entendimiento
permanece en la oscuridad.

A pesar de todo su carácter aparentemente archirrevolucionario, en "¿Qué es
la propiedad?" nos encontramos ya con la contradicción de que Proudhon, de
una parte, critica la sociedad a través del prisma y con los ojos del
campesino parcelario francés (más tarde del petit bourgeois [*]), y de otra,
le aplica la escala que ha tomado prestada a los socialistas.

[22]

El propio título indica ya las deficiencias del libro. El problema había
sido planteado de un modo tan erróneo, que la solución no podía ser
acertada. Las «relaciones de propiedad» de los tiempos antiguos fueron
destruidas por las feudales, y éstas por las «burguesas». Así pues, la
propia historia se encargó de someter a crítica las relaciones de propiedad
del pasado. De lo que trata en el fondo Proudhon es de la moderna propiedad
burguesa, tal como existe hoy día. A la pregunta ¿qué es esa propiedad? sólo
se podía contestar con un análisis crítico de la «Economía política», que
abarcase el conjunto de esas relaciones de propiedad, no en su expresión
jurídica, como relaciones volitivas, sino en su forma real, es decir, como
relaciones de producción. Mas como Proudhon vinculaba todo el conjunto de
estas relaciones económicas al concepto jurídico general de «propiedad», «la
propiété» no podía ir más allá de la contestación que ya Brissot había dado
en una obra similar [4], antes de 1789, repitiéndola con las mismas
palabras: «La propiété c'est le vol» [*]*.

En el mejor de los casos, de aquí se puede deducir únicamente que el
concepto jurídico burgués del «robo» es aplicable también a las ganancias
«bien habidas» del propio burgués. Por otro lado, en vista de que el «robo»
como violación de la propiedad, presupone la propiedad, Proudhon se enredó
en toda clase de sutiles razonamientos, oscuros hasta para él mismo, sobre
la verdadera propiedad burguesa.

Durante mi estancia en París, en 1844, trabé conocimiento personal con
Proudhon. Menciono aquí este hecho porque, en cierto grado, soy responsable
de su «sophistication», como llaman los ingleses a la adulteración de las
mercancías. En nuestras largas discusiones, que con frecuencia duraban toda
la noche, le contagié, para gran desgracia suya, el hegelianismo, que por su
desconocimiento del alemán no pudo estudiar a fondo. Después de mi expulsión
de París, el señor Karl Grün continuó lo que yo había iniciado. Como
profesor de filosofía alemana me llevaba la ventaja de no entender una
palabra en la materia.

Poco antes de que apareciese su segunda obra importante, "Filosofía de la
miseria", etc., me anunció él mismo su próxima publicación en una carta muy
detallada, donde, entre otras cosas, me decía lo siguiente: «J'attends votre
férule critique» [*]. En efecto, mi crítica cayó muy pronto sobre él (en mi
libro «Miseria de la Filosofía», etc., París, 1847) en tal forma que puso
fin para siempre a nuestra amistad.

Por lo que acabo de decir verá usted que en su libro «Filosofía de la [23]
miseria o Sistema de las contradicciones económicas» Proudhon responde
realmente por vez primera a la pregunta «¿Qué es la propiedad?". De hecho,
tan sólo después de la publicación de su primer libro fue cuando Proudhon
inició sus estudios económicos; y descubrió que a la pregunta que había
planteado no se podía contestar con invectivas, sino únicamente con un
análisis de la «Economía política» moderna. Al mismo tiempo, hizo un intento
de exponer dialécticamente el sistema de las categorías económicas. En lugar
de las insolubles «antinomias» de Kant, ahora tenía que aparecer la
«contradicción» hegeliana como medio de desarrollo.

En el libro que escribí como réplica hallará usted la crítica de los dos
gruesos volúmenes de su obra. Allí demuestro entre otras cosas lo poco que
ha penetrado Proudhon en los secretos de la dialéctica científica y hasta
qué punto, por otro lado, comparte las ilusiones de la filosofía
especulativa, cuando, en lugar de considerar las categorías económicas como
expresiones teóricas de relaciones de producción formadas históricamente y
correspondientes a una determinada fase de desarrollo de la producción
material, las convierte en un modo absurdo en ideas eternas, existentes de
siempre, y cómo, después de dar este rodeo, retorna al punto de vista de la
Economía burguesa [*]*.

Más adelante demuestro también lo insuficiente que es su conocimiento -a
veces digno de un escolar- de la «Economía política», a cuya crítica se
dedica, y cómo, al igual que los utopistas, corre en pos de una pretendida
«ciencia», con ayuda de la cual se puede elucubrar a priori una fórmula para
la «solución del problema social», en lugar de ir a buscar la fuente de la
ciencia en el conomiento crítico del movimiento histórico, de ese movimiento
que crea por sí mismo las condiciones materiales de la emancipación.
Demuestro allí, sobre todo, lo confusas, erróneas e incompletas que siguen
siendo las concepciones de Proudhon sobre el valor de cambio, base de todas
las cosas, y cómo, incluso, ve en la interpretación utópica de la teoría del
valor de Ricardo la base de una nueva ciencia. Mi juicio sobre su punto de
vista general lo resumo en las siguientes palabras:

«Toda relación económica tiene su lado bueno y su lado malo; éste es el
único punto en que el Sr. Proudhon no se ha refutado [24] a sí mismo. En su
opinión, el lado bueno lo exponen los economistas, y el lado malo lo
denuncian los socialistas. De los economistas toma la necesidad de
relaciones eternas, y de los socialistas, esa ilusión que no les permite ver
en la miseria nada más que miseria (en lugar de ver en ella el lado
revolucionario destructivo que ha de acabar con la vieja sociedad [*]).
Proudhon está de acuerdo con unos y otros, tratando así de apoyarse en el
prestigio de la ciencia. En él, la ciencia se reduce a las magras
proporciones de una fórmula científica; es un hombre a la caza de fórmulas.
De este modo, el Sr. Proudhon se envanece con la idea de haber sometido a
crítica la Economía política y el comunismo, cuando en realidad está muy por
debajo de los dos. Está por debajo de los economistas, pues se imagina que
como filósofo detentador de una fórmula mágica se halla libre de entrar en
detalles puramente económicos; está por debajo de los socialistas, pues
carece de valor y perspicacia suficiente para situarse, aunque sólo sea
especulativamente, por encima del horizonte intelecual burgués....

Quiere remontarse, como hombre de ciencia, por encima de los burgueses y de
los propietarios, pero no es más que un pequeño burgués que oscila
constantemente entre el capital y el trabajo, entre la Economía política y
el comunismo». [*]*

Por severo que pueda parecer este juicio, suscribo hoy día cada una de sus
palabras. Al mismo tiempo, es preciso tener presente que en la época en que
yo afirmé y demostré teóricamente que el libro de Proudhon era el código del
socialismo del petit bourgeois, los economistas y los socialistas
excomulgaban a Proudhon por ultra-archirrevolucionario. Esta es la razón de
que después jamás haya unido mi voz a la de los que gritaban su «traición» a
la revolución. Y no es culpa suya si, mal comprendido en un principio tanto
por los demás como por él mismo, no ha justificado las inmerecidas
esperanzas.

En comparación con "¿Qué es la propiedad?", en la "Philosophie de la misère"
[*]** todos los defectos del modo de exposición proudhoniano resaltan con
particular desventaja. El estilo es a cada paso ampoulè [*]***, como dicen
los franceses. Siempre que le falla la agudeza gala aparece una pomposa
jerga especulativa que pretende ser el estilo filosófico alemán. Dan
verdadera grima sus alabanzas a sí mismo, su tono chillón de pregonero y,
sobre todo, los alardes que hace de una supuesta «ciencia» y toda su
cháchara en torno a ella. El sincero calor que anima su primera obra, aquí,
[25] en determinados pasajes, se sustituye de un modo sistemático por el
ardor febril de la declamación. A todo esto viene a sumarse ese afán
impotente y repulsivo por hacer gala de erudición, afán propio de un
autodidacta, cuyo orgullo nato por su pensamiento original e independiente
ya está quebrantado, y que en su calidad de parvenu [*]**** de la ciencia se
considera obligado a presumir de lo que no es y de lo que no tiene. Y, por
añadidura, esa mentalidad de pequeño burgués, que le impulsa a atacar de un
modo indigno, grosero, torpe, superficial y hasta injusto a un hombre como
Cabet -merecedor de respeto por su actividad práctica en el movimiento del
proletariado francés-, mientras extrema su amabilidad, por ejemplo, con
Dunoyer (consejero de Estado, ciertamente), a pesar de que toda la
significación de este Dunoyer se reduce a la cómica seriedad con que en tres
gruesos volúmenes [5], insoportablemente tediosos, predica el rigorismo,
caracterizado por Helvetius en los términos siguientes: «On veut que les
malheureux soient parfaits.» (Se quiere que los desgraciados sean
perfectos.)

La revolución de Febrero [6] fue realmente muy inoportuna para Proudhon,
pues tan sólo unas semanas antes había demostrado de un modo irrefutable que
«la era de las revoluciones» había pasado para siempre. Su intervención en
la Asamblea Nacional merece todos los elogios, a pesar de haber puesto de
manifiesto lo poco que comprendía todo lo que estaba ocurriendo [7]. Después
de la insurrección de Junio [8] constituyó un acto de gran valor. Su
intervención tuvo, además, resultados positivos: en el discurso [9] que
pronunció para oponerse a las proposiciones de Proudhon, y que fue editado
más tarde en folleto aparte, el Sr. Thiers demostró a toda Europa cuán
mísero e infantil era el catecismo que servía de pedestal a ese pilar
espiritual de la burguesía francesa. Comparado con el Sr. Thiers, Proudhon
adquiría ciertamente las dimensiones de un coloso antediluviano.

El descubrimiento del «crédit gratuit» y el «banque du peuple», basado en
él, son las últimas «hazañas» económicas de Proudhon. En mi "Contribución a
la crítica de la Economía Política, fasc. I", Berlín, 1859 (págs. 59-64), se
demuestra que la base teórica de sus ideas tiene su origen en el
desconocimiento de los principios elementales de la «Economía política»
burguesa, a saber, la relación entre la mercancía y el dinero, mientras que
la superestructura práctica no es más que una simple reproducción de
esquemas mucho más viejos y mejor desarrollados. No cabe duda y es de por sí
evidente que el crédito, como ocurrió en Inglaterra a principios del siglo
XVIII, y como volvió a ocurrir en ese mismo país a principios del XIX, ha
contribuido a que las riquezas pasen [26] de manos de una clase a las de
otra, que, en determinadas condiciones económicas y políticas, puede ser un
factor que acelere la emancipación del proletariado. Pero es una fantasía
genuinamente filistea considerar que el capital que produce interés es la
forma principal del capital y tratar de convertir una aplicación particular
del crédito -una supuesta abolición del interés- en la base de la
transformación de la sociedad. En efecto, esa fantasía ya había sido
minuciosamente desarrollada por los portavoces económicos de la pequeña
burguesía inglesa del siglo XVII. La polémica de Proudhon con Bastiat (1850)
sobre el capital que produce interés [10] está muy por debajo de la
"Filosofía de la miseria". Proudhon llega al extremo de ser derrotado hasta
por Bastiat, y entra en un cómico furor cada vez que el adversario le asesta
algún golpe.

Hace unos cuantos años, Proudhon escribió para un concurso organizado, si
mal no recuerdo, por el Gobierno de Lausana, un trabajo sobre "Los
impuestos". Aquí desaparecen por completo los últimos vestigios del genio y
no queda más que el petit bourgeois tout pur [*].

Por lo que respecta a las obras políticas y filosóficas de Proudhon, todas
ellas demuestran el mismo carácter doble y contradictorio que en sus
trabajos sobre Economía. Además, su valor es puramente local; se refieren
únicamente a Francia. Sin embargo, sus ataques contra la religión, la
Iglesia, etc. tienen un gran mérito por haber sido escritos en Francia en
una época en que los socialistas franceses creían oportuno hacer constar que
sus sentimientos religiosos les situaban por encima del volterianismo
burgués del siglo XVIII y del ateísmo alemán del siglo XIX. Si Pedro el
Grande había derrotado la barbarie rusa recurriendo a la barbarie, Proudhon
hizo todo lo que pudo para derrotar con la frase la fraseología francesa.

Su libro sobre el "Coup d'état" [*] no debe ser considerado simplemente como
una obra mala, sino como una verdadera villanía que, por otra parte,
corresponde plenamente a su punto de vista pequeñoburgués. En este libro
coquetea con Luis Bonaparte y trata de hacerle aceptable para los obreros
franceses. Otro tanto ocurre con su última obra contra Polonia [11], en la
que, para mayor gloria del zar, demuestra el cinismo propio de un cretino.

Proudhon ha sido frecuentemente comparado con Rousseau. Nada más erróneo.
Más bien se parece a Nic. Linguet, cuyo libro, "La teoría de las leyes
civiles", es, dicho sea de paso, una obra de talento.

[27]

Proudhon tenía una inclinación natural por la dialéctica. Pero como nunca
comprendió la verdadera dialéctica científica, no pudo ir más allá de la
sofística. En realidad, esto estaba ligado a su punto de vista
pequeñoburgués. Al igual que el historiador Raumer, el pequeño burgués
consta de «por una parte» y de «por otra parte». Como tal se nos aparece en
sus intereses económicos, y por consiguiente, también en su política y en
sus concepciones religiosas, científicas y artísticas. Así se nos aparece en
su moral e in everything [*]*. Es la contradicción personificada. Y si por
añadidura es, como Proudhon, una persona de ingenio, pronto aprenderá a
hacer juegos de manos con sus propias contradicciones y a convertirlas,
según las circunstancias, en paradojas inesperadas, espectaculares, ora
escandalosas, ora brillantes. El charlatanismo en la ciencia y la
contemporización en la política son compañeros inseparables de semejante
punto de vista. A tales individuos no les queda más que un acicate: la
vanidad; como todos los vanidosos, sólo les preocupa el éxito momentáneo, la
sensación. Y aquí es donde se pierde indefectiblemente ese tacto moral que
siempre preservó a un Rousseau, por ejemplo, de todo compromiso, siquiera
fuese aparente, con los poderes existentes.

Tal vez la posteridad distinga este reciente período de la historia de
Francia diciendo que Luis Bonaparte fue su Napoleón y Proudhon su
Rousseau-Voltaire.

Ahora hago recaer sobre usted toda la responsabilidad por haberme impuesto
tan pronto después de la muerte de este hombre el papel de juez póstumo.

Sinceramente suyo

Karl Marx

Escrito por K. Marx el 24 de Se publica de acuerdo con el texto

enero de 1865. del periódico.

Publicado en el "Social-Demokrat", Traducido del alemán.

en los núms. 16, 17 y 18 del

1, 3 y 5 de febrero de 1865.

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NOTAS
[1]
12. Con motivo de la muerte de Proudhon, Marx escribió el artículo "Sobre
Proudhon" a petición de Schweitzer, redactor del periódico
"Social-Demokrat". Como si hiciese un resumen de la crítica de las
concepciones filosóficas, económicas y políticas de Proudhon, expuesta en
los trabajos "Miseria de la Filosofía" y otros, Marx pone al descubierto
todo lo insostenible que es la ideología del proudhonismo. Al referirse a
los proyectos prácticos de Proudhon de «solución de la cuestión social»,
Marx somete a una crítica demoledora la idea de Proudhon acerca del «crédito
gratuito» y la del «banco del pueblo» basado en el primero, esa, según
expresión de Marx, «fantasía genuinamente pequeñoburguesa», de la que hace
tanta propaganda la escuela de Proudhon. Marx califica a Proudhon de típico
ideólogo de la pequeña burguesía.- 20

[**]** Hemos considerado lo más oportuno publicar la carta sin cualquier
cambios. (Nota de la Redacción del periódico «Social-Demokrat».)

[2] 13. El "Social-Demokrat" («Socialdemócrata») era órgano de la
lassalleana Asociación General de Obreros Alemanes. Con ese título, el
periódico se publicó en Berlín desde el 15 de diciembre de 1864 hasta el año
de 1871; en el período de 1864 a 1867 su redactor fue J. B. Schweitzer.- 20,
43

[3] 14. Alusión al trabajo de Proudhon "Essai de grammaire générale"
(«Ensayo de gramática general») insertado en el libro: Bergier. "Les
éléments primitifs des langues". Besançon, 1837.- 20

[**]*** ¿Qué es la propiedad? (N. de la Edit.)

[*] Pequeño burgués. (N. de la Edit.)

[4] 15. Trátase del trabajo de J. P. Brissot de Warville "Recherches
philosophiques. Sur le droit de propiété et sur le vol, considérés dans la
nature et dans la société" («Investigaciones filosóficas. Del derecho de
propiedad y del robo, considerados en la naturaleza y en la sociedad»).- 22

[**] «La propiedad es un robo». (N. de la Edit.)

[*] «Espero la férula de su crítica». (N. de la Edit.)

[**] "Al decir que las actuales relaciones -las de la producción burguesa-
son unas relaciones naturales, los economistas dan a entender que se trata
precisamente de unas relaciones bajo las cuales la creación de la riqueza y
el desarrollo de las fuerzas productivas se producen de acuerdo con las
leyes de la naturaleza. Por consiguiente, estas relaciones son en sí leyes
naturales, independientes de la influencia del tiempo. Son leyes eternas que
deben regir siempre la sociedad. De este modo, hasta ahora ha habido
historia, pero ahora ya no la hay» (pág. 113 de mi libro).

[*] La frase entre paréntesis está añadida por Marx en el presente artículo.
(N. de la Edit.)

[**] Lugar citado, págs. 119 y 120.

[***] "Filosofía de la miseria" (N. de la Edit.)

[****] Ampuloso. (N. de la Edit.)

[*****] Advenedizo. (N. de la Edit.)

[5] 16. Ch. Dunoyer. "De la liberté du travail, ou Simple exposé des
conditions dans lesquelles les forces humaines s'exercent avec le plus de
puissance" («De la libertad del trabajo o Simple exposición de las
condiciones en que las fuerzas humanas se manifiestan con la mayor
eficacia»). T. I-III, París, 1845.- 25

[6] 17. Trátase de la revolución de Febrero de 1848 en Francia.- 25

[7] 18. Se alude al discurso de Proudhon pronunciado el 31 de julio de 1848
en la Asamblea Nacional de Francia. Tras de hacer varias propuestas
concebidas en el espíritu de las doctrinas utópicas pequeñoburguesas
(crédito gratuito, etc.), Proudhon calificó de violencia y arbitrariedad las
represiones emprendidas por las autoridades contra los participantes en la
insurrección proletaria de París el 23-26 de junio de 1848.- 25.

[8] 19. La insurrección de Junio, heroica insurrección de los obreros de
París el 23-26 de junio de 1848, reprimida con inaudita crueldad por la
burguesía francesa, fue la primera gran guerra civil entre el proletariado y
la burguesía.- 25, 172, 190, 212, 219, 331

[9] 20. Trátase del discurso de Thiers pronunciado el 26 de julio de 1848
contra las propuestas de Proudhon presentadas a la comisión financiera de la
Asamblea Nacional de Francia.- 25

[10] 21. "Gratuité du crédit. Discussion entre M. Fr. Bastiat et M.
Proudhon" («Crédito gratuito. Discusión entre el señor Fr. Bastiat y el
señor Proudhon»). París, 1850.- 26

[*] Pequeño burgués puro y simple. (N. de la Edit.)

[*] Golpe de Estado. (N. de la Edit.)

[11] 22. P. J. Proudhon. "Si les traités de 1815 ont cessé d'exister? Actes
du futur congrès" («¿Han dejado de regir los tratados de 1815? Actas del
futuro congreso».). París, 1863. En esta obra, Proudhon se opone a la
revisión de los acuerdos del Congreso de Viena sobre Polonia y a que la
democracia europea apoye el movimiento de liberación nacional de Polonia,
justificando de esta manera la política opresora aplicada por el zarismo
ruso.- 26

[**] En todo. (N. de la Edit.)

"SER GOBERNADO SIGNIFICA:
SER OBSERVADO, INSPECCIONADO, ESPIADO, DIRIGIDO, LEGISLADO, REGULADO,
INSCRITO, ADOCTRINADO, SERMONEADO, CONTROLADO, MEDIDO, SOPESADO, CENSURADO E
INSTRUIDO POR HOMBRES QUE NO TIENEN EL DERECHO, LOS CONOCIMIENTOS, NI LA
VIRTUD NECESARIOS PARA ELLO.
SER GOBERNADO SIGNIFICA, CON MOTIVO DE CADA OPERACIÓN, TRANSACCIÓN O
MOVIMIENTO, SER ANOTADO, REGISTRADO, CONTROLADO, GRAVADO, SELLADO, MEDIDO,
EVALUADO, SOPESADO, APUNTADO, PATENTADO, AUTORIZADO, LICENCIADO, APROBADO,
AUMENTADO, OBSTACULIZADO, REFORMADO, REPRENDIDO Y DETENIDO.
ES, CON EL PRETEXTO DEL INTERÉS GENERAL, SER ABRUMADO, DISCIPLINADO, PUESTO
EN RESCATE, EXPLOTADO, MONOPOLIZADO, EXTORSIONADO, OPRIMIDO, FALSEADO Y
DESVALIJADO, PARA SER LUEGO, AL MENOR MOVIMIENTO DE RESISTENCIA, A LA MENOR
PALABRA DE PROTESTA: REPRIMIDO, MULTADO, OBJETO DE ABUSOS, HOSTIGADO,
SEGUIDO, INTIMIDADO A VOCES, GOLPEADO, DESARMADO, ESTRANGULADO POR EL
GARROTE, ENCARCELADO, FUSILADO, JUZGADO, CONDENADO, DEPORTADO, FLAGELADO,
VENDIDO, TRAICIONADO Y POR ULTIMO, SOMETIDO A ESCARNIO, RIDICULIZADO,
INSULTADO Y DESHONRADO.

ESTE ES EL GOBIERNO, ESTA LA JUSTICIA, ESTA ES LA MORALIDAD!!! "

Pierre Joseph Proudhon

Ciencia y capitalismo Adriana Divito

Ciencia y capitalismo

Lic. Adriana Rita Divito

E-mail: adivito@iapg.org.ar

"No nos une el amor, sino el espanto"
J. L. Borges

1) Definiciones de Hipótesis y Tesis
Hipótesis: "Suposición de una cosa para inferir una consecuencia".
Tesis: "Conclusión que se mantiene con razonamientos"

Hipótesis de la cual se parte:
El desarrollo de las ciencias se halla no sólo dirigido, sino también
orientado por el poder económico, recostado a su vez en el poderío militar.
La ciencia no "avanza" por los caminos de la utilidad hacia la "concreción
tecnológica" de sus inquisiciones. Ello implica, pues, que mientras no logre
liberarse de la esfera exclusiva de lo pragmático, no laborará en pos del
beneficio común.
Ahora bien: la ciencia se halla posibilitada por la herramienta tal vez más
compleja que puede ofrecer sobre el planeta la Naturaleza: el cerebro
humano. Y nos encontramos por tanto abocados a la siguiente paradoja: si se
limitan los beneficios que una investigación científica libre, no acotada,
acarrearía, el propio sistema capitalista limita sus posibilidades de
expansión.
Iremos detallando, a continuación, algunos de los ítems que nos acercan a
dicho aserto.
Sin pretender obviamente agotar posibilidades extensión y consecuencias que
de los mismos podrían llegar a inferirse. Dada la magnitud acotada del
presente trabajo, descansamos pues en nuestros amables lectores, en la
inteligencia que sabrán ellos completar el universo de aquellos conceptos
que estamos a punto de enumerar, y aún de ampliarlo.

1.Así es; la pregonada "libertad de mercado", al descansar casi en su
totalidad en la concreción de intereses individuales (ello es no globales),
lo único que acaba logrando es limitarlo. Vemos pues, que el capitalismo no
tiende hacia una ciencia como motor del desarrollo humano, sino que tutela
su dirección como instrumento para la acumulación de capital, y, al mismo
tiempo, como freno a la posible competencia que para su hegemonía implicaría
un dominio y difusión uniformes de los logros basados en investigaciones
técnicas y/o aplicadas.
Resulta central en la concepción capitalista del mundo, cierta visión
cortoplacista en sus objetivos, y dicha concepción suele enemistarse con
otra que, al estudiar las causas, reconoce a largo plazo sus efectos. De
ello se desprende que, si los intereses sectoriales o individuales del
capitalismo se ubicasen bajo los parámetros de la lógica científica en su
diversidad de ramas, maximizarían sus ganancias y lograrían, en conjunto, el
crecimiento global del sistema y la factibilidad de su viabilidad a mediano
y largo plazo.
De aquí en adelante, nos dedicaremos a realizar algunas puntuaciones y
reflexiones a las cuales nuestro punto de partida nos conduce.

a) Pensamiento científico como opuesto a pensamiento capitalista: el
científico solo aspira al regalo, hacia aquello que podríamos denominar una
"donación consensuada" del resultado de su labor, apuntando a lograr la
máxima difusión de sus actividades entre la mayor cantidad de individuos
posible.
Mide su éxito o fracaso por la aceptación de sus descubrimientos, y no por
el rédito económico de los mismos.
Por el contrario, la máxima aspiración del segundo apunta a que todo
conocimiento, toda investigación, redunde en ganancias concretas, tangibles,
y, en la medida de lo posible, en un horizonte que no exceda, a lo sumo, el
mediano plazo.
Cuando el modelo obtiene algún avance científico, o bien tecnológico sobre
sus competidores de mercado, tiende, bien a ocultarlo, bien a capitalizar
para sí la exclusividad de las ganancias que dicho conocimiento generen.
Contrario sensua, la actitud del científico de exponer sus logros a la mayor
cantidad de gente y en forma, la más de las veces, gratuita, pues en el
orgullo que provoca, per se, el logro obtenido, se halla el placer de su
realización.

b) Los desarrollos científicos se hallan, cada época, subordinados a la
utilización que de ellos pretenda hacer el sistema. Así verbigracia, la
investigación pura, para lograr aportes de capital, debe resultar factible
en la producción de beneficios económicos colaterales.

c) El desarrollo de las ciencias se halla dirigido y orientado por el poder
económico, apoyado a su vez en el poder militar.
La ciencia pues, no "avanza" hacia la realización de logros de utilidad
general, sino que apunta más bien a la "concreción tecnológica" de sus
postulados; y ello implica per se, una amplia gama del espectro del
conocimiento posible (vg. en disciplinas tales como la Antropología, la
Arqueología, la Historia, la Biología, etc.), que ve detenidas sus
aspiraciones al no ser considerados sus descubrimientos, prima facie,
redituables.
Al mismo tiempo y por similares razones, el sistema delimitará, en el campo
del saber, "bettes noires" cuyo desarrollo debe ser quisquillosamente
vigilado y sus descubrimientos cuidadosamente silenciados al resultar sus
contenidos francamente adversos a una ideología que pretende convertirse no
solo en hegemonizante, sino también eterna. (Baste al respecto recordar la
difusión alcanzada en su momento por trabajos "académicos" como el puesto a
nuestra consideración con el ampuloso postulado "Fin de la Historia", sin
dar en mientes que el simple desarrollo de un concepto tal implica dar por
anuladas aquellas capacidades que han permitido a la especie humana
evolucionar y construir su propia historia, y que sólo tendrá su fin cuando
se ponga freno a su inventiva.)

d) Mientras la ciencia no logre liberarse pues de los mecanismos de presión
que una visión capitalista del mundo aplica sobre ella, seguirán
produciéndose algunas interesantes paradojas:
Al ser los frutos de su investigación inconvenientemente distribuidos, la
ciencia, utilizada al servicio de una maximización de las ganancias,
producirá en realidad menores beneficios.
La técnica (aplicación de los saberes científicos concebidos) limitará la
extensión de sus ganancias por la simple reducción del mercado demandante.
Esta reducción del mercado demandante (debida a la concentración de capital
y su inequitativa distribución) obligará a su vez a la restricción de
aportes hacia el campo de la ciencia pura, de la investigación base,
alejada, por razones de índole temporal, de la concreción de beneficios en
términos de transferencia a tecnología. La inevitable restricción de
inyección de capitales implica a su vez un recorte al presupuesto otorgado
por las potencias centrales a ramas de investigación consideradas como "no
estratégicas" según el modelo ideológico imperante; desinversión que, a
mediano y largo plazo, acotará la capacidad de aplicación de los modelos
científicos previamente diseñados por simple disminución de estos últimos.
Vemos así que el esquema basado en la "libertad de mercado" lo único que
logra es concentrarlo, lo cual implica limitarlo.

¿A cuántos futuros cerebros, potenciales productores de nueva ciencia y
tecnología condena este modelo? ¿Y no es un modelo que condena al ostracismo
a buena parte de sus generadores y consumidores, un modelo suicida? ¿Uno
condenado a agotarse? El humano es, entre todas las especies que habitan el
planeta, aquel que mayor individuación alcanza. Su instrumento principal: el
sistema nervioso central. Reducir pues la cantidad de cerebros
potencialmente aptos para producir nueva ciencia, tecnología, y
conocimiento, resulta ser francamente vesánico.

e)La pregunta central resultaría, pues, ser: ¿Es lógico el modelo
capitalista?, ¿Válida su visión del mundo, sus implicancias y consecuencias?
¿Si su idea central se halla basada en la iniciativa individual, es decir,
en el potencial que cada sujeto/cerebro posee para aportar al desarrollo de
la especie: ¿Cómo se compatibiliza ello cuando es el sistema en sí quien
deja de lado al menos 2/3 partes de la cantidad total de individualidades
capaces de llevar a buen puerto sus declarados objetivos?
Estos datos no deben ser imputados a una visión distorsionada de la realidad
por nuestra parte. Surgen por el contrario, de datos que organismos
dependientes de las U.N. tales como el P.N.U.D. y la O.M.S. proporcionan
anual o bianualmente. A la lectura de tales informes remitimos, pues, a
nuestros lectores.
Lo cual, lógicamente, nos lleva a formularnos la próxima pregunta: ¿Sus
objetivos declarados,: ¿Coincidirán con sus objetivos reales?

f)A esta altura de nuestros razonamientos, se nos antoja lógica una sola
conclusión: En realidad, tras la ilusoria "mascarada" de la "iniciativa
individual", el "sistema se halla diseñado para obtener el poder y los
beneficios que de él dimanan, en beneficio de, a lo sumo, 15 / 20 % de la
población del planeta, hecho con el cual plantea su propia inutilidad: ¿Qué
no lograría con el 70/80% de los cerebros hambreados restante?
Pensamos por ello: en contra de sus ilusorios postulados, el sistema
capitalista resulta ser profundamente conservador y antiprogresista.

g)Considerando lo anteriormente expuesto, afirmamos, pues, que el
capitalismo no aspira a una ciencia como potencial de un desarrollo humano
sostenible, sino que utiliza a la misma como un instrumento para la
acumulación de capital. Y si, como sostenemos, el conocimiento científico se
halla subordinado a intereses económicos, valdría formularnos el
interrogante: ¿Qué cosa es, por tanto, ciencia? ¿Qué "conocimiento
científico"?

h)Lo anteriormente consignado nos obliga a reflexionar concordantemente a
nuestras elucubraciones ya consignadas en el apartado "C", sobre el
siguiente punto: ¿Existirían, existen, por tanto, áreas del conocimiento a
las cuales resulta beneficioso acceder, y por tanto, resultan ser
recompensadas con mayores aportes de capital, y conceptos, ello es, líneas
del conocimiento a las cuales, merced a la ideología imperante, resulta
"beneficioso" ignorar y evitar, con la consiguiente mengua del capital
(tanto en volumen como en composición) que ello conlleva?
Creemos que las recientes investigaciones (últimos 40, 50 años) en el ámbito
de la ecología, y la luz que sus reflexiones arrojan sobre los efectos que
nuestra interacción con el medio establecen, ameritan ser pruebas asaz
suficientes de la sospecha que con anterioridad hemos dejado planteada.

i)La relación que la ciencia guarda con el capitalismo podría pues, ser
perfectamente descripta con los versos finales de un poema de J.L.Borges:
"No nos une el amor, sino el espanto".
El científico conoce perfectamente las circunstancias bajo las cuales se
torna posible la obtención de fondos por parte del poder económico. Sabe,
con absoluta certeza, que cualquier investigación que realice debe
necesariamente redundar, directa o indirectamente, y a corto o mediano
plazo, en una técnica capaz de asegurar beneficios económicos significativos
a los aportantes de capital para el mantenimiento del proyecto, así también
como a no contrariar los postulados ideológicos a los cuales el flujo de
dichos fondos se encuentra atado.

j)Se impone, pues, una profunda diacronía entre las concepciones temporales
en el plano científico con aquellas que maneja el sistema global.
La ciencia por su estructura puede pensar y fijarse objetivos a mediano y
largo plazo. En este sentido, puede "ver", "preveer", las contingencias de
un desarrollo determinado.
Cierta cortedad de puntos de vista parece imperar por el contrario en las
concepciones capitalistas de objeto, posición cuasi inevitable dada su
actitud basada en tratar de obtener los máximos beneficios en el lapso de
tiempo más acotado posible. No mide, pues, las consecuencias de su accionar
a largo plazo.
Su concepción del mundo es la que impone la miopía de sus procederes. Su
visión se dirige al cortoplacismo, o al mediano plazo ocasionalmente.
Coincidimos en este aspecto plenamente con el aserto: "Nada hay más
importante que una ideología".
La desertificación de zonas anteriormente feraces, el uso indiscriminado de
recursos no renovables, la contaminación de aire y agua resultante de las
incontroladas prácticas industriales, son prueba elocuente de los conceptos
anteriormente expresados. Y esta concepción suele enfrentarse por tanto a
aquella otra que, al dedicarse al estudio de las causas, reconoce con
luengas miras sus efectos. Lo cual nos introduce de pleno en otra
sorprendente paradoja:
Mientras el científico logra una visión más fructífera acerca de las
ganancias futuras, el capitalismo, en su cortedad de miras, aspira sólo a
los emolumentos que el presente, o a lo sumo el magro futuro, le ofrezcan
por señuelo.
Lo cual nos impone una nueva, absurda, más inevitable conclusión: si los
intereses sectoriales o individuales al servicio de los cuales labora el
sistema se ubicasen bajo los parámetros dictados por el método científico en
su diversidad de ramas, maximizaría sus ganancias, logrando un crecimiento
conjunto de la idea en sí y tornando sustentable su futuro desarrollo.

k)La forzada oposición entre ciencia y capitalismo deviene, pues, de una
incorrecta estimación de las ganancias realmente obtenidas, desdeñando los
gastos o pérdida de utilidades(achicamiento del mercado adquisidor,
agotamiento de los recursos naturales, gastos originados en la represión de
los grupos hambreados, asistencia alimentaria y sanitaria resultantes, etc.)
que sus efectos colaterales ocasionan. La aplicación de principios
científicos devendría, pues, en una correcta estimación de la ganancia neta
de una inversión de capital, al realizar una estimación más correcta de
todos los factores involucrados.
Pensamos, en realidad, que una de las fallas principales de la concepción
hoy por hoy imperante es la impropia, absolutamente inadecuada metodología
con arreglo a la cual estima sus ganancias. Con llamativa frecuencia, son
desdeñados gastos que determinada actividad ocasionan en ramas colaterales a
la actividad en sí; gastos que no son, pues, suficientemente valorados y
alteran la ganancia efectivamente obtenida.
Ejemplificaremos con el resumen de un solo caso: los criterios utilizados en
la manera de contabilizar los beneficios obtenidos por el sistema de hiper y
supermercados. Una conocida cadena de supermercados francesa opera en varios
países de América latina, provocando, colateralmente, la pérdida de decenas,
y aún centenas de miles de puestos de trabajo locales. A su vez, otra
importante empresa francesa, en el rubro de las Telecomunicaciones, opera
simultáneamente en varios de los países citados. Y lógicamente sus ganancias
se constriñen a las posibilidades económicas de sus potenciales usuarios,
los cuales, por pertenecer al rubro de los sin trabajo, las limitan
severamente.
Pues bien: observamos aquí la puja entre dos compañías, de afán capitalista,
una de las cuales limita la ganancia de la otra. Mas el flujo de capital
resultante, por empobrecimiento del mercado adquisidor perjudica a las dos
en realidad. Tentados estamos de afirmar: Demasiados caciques...
¿Alguno de estos factores está presente al estimar, no ya su ganancia
efectiva, sino la pérdida de ganancia factible en caso de darse una realidad
social diferente a aquella que han contribuido a consolidar? No haremos
ninguna otra consideración en el presente trabajo, pero creemos que lo
anteriormente expresado servirá, por el momento, para aclarar el enunciado
del apartado.

l)Tampoco toma en cuenta el cortoplacismo capitalista con seriedad
suficiente el siguiente factor. Suele suceder en cualquier investigación
científica, sea cual fuere el campo de saber considerado, que esta (ello es,
la investigación en sí) funciona a modo de "caja de Pandora"; innúmeras
veces, el "chamán", "el alquimista" científico topa con desarrollos
colaterales no tomados en cuenta al principio de la actividad, los cuales,
incluso desde el punto de vista económico, superan las expectativas que al
inicio del proceso investigativo se tenían acerca del mismo. Recurriremos,
por conocido, al descubrimiento del radio para simplemente puntuar nuestro
anterior decir. De la búsqueda de la piedra filosofal, muchas piedras
filosofales se han obtenido.

m)Las así llamadas "heridas narcisísticas" en la historia de la evolución
del saber humano (Copérnico-Darwin-Freud), así también como otras profundas
transformaciones en la concepción del campo de la realidad (Marx, Einstein)
no surgieron del acatamiento a las respectivas concepciones imperantes, sino
de la subversión de éstas a través de la percepción del mundo, de la
realidad de una manera diferente. Vemos con claridad, en los ejemplos
citados, la actitud "reaccionaria" del status quo dominante ante las
innovaciones planteadas. ¿Cómo compatibilizar ello con la visión de una
ciencia atada a un capital que, en general, aspira a mantener su
posicionamiento ideológico mientras el mismo implique maximizar las
ganancias?
Pues la ciencia avanza, en verdad, en base a variaciones de los puntos de
vista que sobre la realidad se adoptan. Coincidimos con el autor (del cual
imperdonablemente olvidamos su nombre) en aquello de "La salida de cualquier
pesadilla consiste siempre en la adopción de un punto de vista diferente."
Citamos nuevamente a Borges: "Insomne, poseído, casi feliz, pensé que nada
hay menos material que el dinero, ya que cualquier moneda es, en rigor, un
repertorio de futuros posibles. El dinero es abstracto, repetí, el dinero es
tiempo futuro".

n)Siguiendo toda la línea de razonamiento anteriormente expuesta, resulta
interesante tomarla como guía en una interpretación de las relaciones entre
ciencia y el vínculo que los medios masivos de comunicación establecen con
ella. La difusión vg., de los nombres comerciales, nombres de "fantasía" que
los laboratorios asignan a determinados monodrogas (modificando, por tanto,
el costo de una droga que posee, básicamente, iguales costos de producción e
idénticas virtudes terapéuticas); el desprestigio que soportan aportes
farmacológicos de países no gobernados por la multinacional de la salud
(citemos aquí, a guisa de ejemplo, el sufrido por la vacuna cubana contra la
meningitis en la Argentina), resultan esclarecedoras del tipo de vínculo que
tenemos en vista.
Por ahora, y para no extendernos en demasía, dejaremos apenas esbozado este
punto. Pero de lo anteriormente expresado creemos que se rescata, en
realidad, la idea rectora en las relaciones entre M.M.C y los aportes que la
ciencia efectúa en cualquier rama del saber considerada.
En fin, que, como cualquier publicista conoce a la perfección, buena parte
de la concepción del mundo resulta ser imaginaria. Y si ello así fuere,
dicha concepción sería factible de ser modificada por aquellas que, hoy por
hoy dirigen la opinión y el saber del "mass-media". Así, aún aceptando el
hecho de que no logren dirigir completamente las concepciones de las capas,
(cada vez más minoritarias) de la humanidad con acceso al saber y, por
tanto, a la posibilidad de la diversidad, logran en su cuasi totalidad
orientar los temas en torno a los cuales la sociedad opina. Ciertamente,
resultaría pueril de nuestra parte ignorar que las M.M.C. devienen
intermediarios entre "la realidad" y el "individuo" que (cada vez más a
través de ellos) la estima fútil, asimismo, denotan en los M.M.C los
intereses que pretendidas "objetividades" enmascaran.
Cualquier lectura de "la realidad" implica en sí misma un recorte de
aquellos "hechos" destinados a "ser leídos". Y este recorte no será
discordante de los intereses que del cúmulo de datos diversos lo troquelan.
En fin, que no nos conviene opinar sobre leones en casa del león.

o)Hasta ahora hemos centrado nuestra atención sobre la observación de cierta
"miopía", cierta inmediatez del punto de vista capitalista con relación a
los desarrollos que la ciencia le propone.
Pero debemos también consignar una miopía especular de las ciencias acerca
de la utilización que un sistema determinado realizará con sus aportes,
utilización que rara vez coincide con aquella por los científicos deseada o
imaginada.
Creemos que resulta ser claro ejemplo de ello la división que, dentro de la
comunidad científica (encabezada por los esfuerzos de Albert Einstein)
produjo la "domesticación"del átomo, y los fines a los cuales el sistema
político capitalista destinó sus resultados, bien alejados de aquellos que
soñaron sus descubridores.
Remitiremos a los lectores del presente trabajo a los interesantes conceptos
vertidos por el investigador norteamericano Andrew Feenberg acerca de las
relaciones establecidas entre el descubrimiento, por parte de la comunidad
científica de los usos a los cuales la autoridad política destinó sus
logros, y los diversos períodos o concepciones por los cuales atravesó la
ciencia ficción norteamericana, muchas veces redactada por científicos de
primera línea. Más allá de las lúcidas digreciones que el autor detalla en
su trabajo, nos da la impresión basal, de un "no tuvimos nada que ver con
esto, o bien "no destinamos los frutos de nuestra labor a estos fines" que
subyace bajo las diferentes concepciones que, en el género de la ciencia
ficción plantean sus autores. Extraño medio para realizar, a fin de cuentas,
lo que podríamos denominar un "mea culpa". Citamos literalmente esta vez, al
autor norteamericano:
"La ciencia ficción era el medio mas libre para expresar la muy intensa
ansiedad y hasta oposición de los científicos. Judith Merill exagera solo un
poco cuando dice que en la era Mac Karthy la ciencia ficción virtualmente se
convirtió, por un tiempo, en el único medio de disidencia política... Se
sospechó de los científicos; sólo la lealtad y la obediencia incondicionales
a los ideales occidentales podía aliviar los temores públicos"

Quisiéramos a lo anterior agregar una reflexión de Julius Oppenheimer, uno
de los padres de la "Criatura H": "En cierto sentido, cuya crudeza nunca
podrán extinguir la trivialidad ni el humor, ni la exageración, los físicos
han conocido el pecado; y este es un conocimiento que no podrán perder". "Et
proper vitam, vivendi perdere causas", deberíamos añadir.
A diferencia de la Biblia opinamos, sin embargo, que no necesariamente será
la posesión del conocimiento la que nos arrojará del paraíso, sino más bien
que debería, debe ser, aquella herramienta que hacia el Edén nos conduzca.

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La enfermedad de Freud por Jose Schavelzon

©elSigma.com

Entrevista a José Schavelzon

por Emilia Cueto

El tema de la enfermedad de Freud es muy importante no solo para el hombre
sino porque su producción se ajusta a las diferentes etapas de su
enfermedad. Y cuando él por la evolución de la enfermedad, pierde algo de
las esperanzas de curación aparece un trabajo fundamental que es Más allá
del principio del placer donde dice de alguna manera muy sutil: todo lo que
vino hasta acá no es así, no es exactamente así.(...) Antes de abrir juicio
sobre la enfermedad de Freud intenté revisar los preparados histológicos. Lo
curioso es no solo que no era cáncer, sino que sus patólogos informaron que
no era cáncer, y lo operaban por cáncer. En todas las comunidades se manejan
determinadas enfermedades, determinadas características de cierta
enfermedad, que reciben el nombre de enfermedades malignas. A los individuos
afectos de esa enfermedad se les atribuye una serie de características
malignas y se procede con ellos de la misma manera a través de la historia
hasta hoy marzo de 2005. Se los interna quitándoles todos los valores
personales de su estructura, se los segrega, se le asignan potenciales
malignos y la comunidad deposita todos sus sentimientos de culpa en esos
chivos emisarios. Cuando una de las enfermedades tiende a desaparecer por
razones desconocidas, aparece y surge otra enfermedad que toma en la
comunidad, en la sociedad en general esas características. Se llaman
enfermedades sagradas.

-Viniendo del campo de la medicina, comenzó siendo cirujano cancerólogo para
pasar luego al psicoanálisis, ¿en qué momento se produjo ese viraje en su
profesión?

-Es muy complejo el tema y, por supuesto, llevó muchos años de análisis,
tengo callos en la espalda de tanto diván.

Me sentí absolutamente inoperante. Sentí que los elementos con los que
trataba a un paciente eran totalmente paliativos -hoy sigue siendo igual-
sin poder precisar si lo que estaba haciendo estaba bien, con resultados
impredecibles. Operaba a un paciente, una operación muy satisfactoria, de la
que se podría decir ¡qué bien se pudo resecar el tumor ampliamente! No había
adenopatías, no había diseminación del tumor. El paciente -él o la-
evolucionaba maravillosamente bien. Se le hacía radioterapia por el mejor
radioterapeuta que usted pueda encontrar acá -todo un tema la radioterapia
en la Argentina-, o era tratada por un quimioterapeuta con drogas de acuerdo
a los mejores criterios y a los mejores conceptos. Uno de los pacientes
evolucionaba muy bien, y dos, para el diablo. ¿Cuáles andaban realmente
bien? ¿Cuáles no? ¿Qué decidía que uno evolucionara bien y el otro mal? Una
paciente con un tumor de mamas, hacía diez años que cargaba con ese tumor y
seguía viviendo perfectamente bien con un tumor de diez centímetros de
diámetro. Y otra, paciente con un nódulo de un centímetro de diámetro, sin
ningún signo de diseminación, a los tres meses era cadáver. ¿Por qué sucedía
esto?

- No lo sabemos... no lo sabemos.

Estadísticamente, puedo decir que tal tipo de lesión, con los tratamientos
actuales, se controla en el 60% ó 70% de los casos, digamos. Pero a mí me
interesa saber qué pasa con este paciente.

- ¡Ah, no! Eso no lo sé. Si juntamos mil pacientes, el 60% va a evolucionar
muy bien. Pero yo preguntaba: ¿Y con este?

- Ah, no tengo la menor idea.

- Entonces, no sé nada, no tengo nada.

La cirugía no ha evolucionado, no ha cambiado desde la descripción de los
anatomistas del siglo XVIII. Lo que evolucionó es la anestesia, lo que
evolucionó es el cuidado postoperatorio, es la enfermería. La técnica
quirúrgica está descrita desde el siglo XVIII. Igual. Entonces me pregunté
¿Qué estoy haciendo?

-Pero usted en lugar de investigar por el lado de la técnica quirúrgica, que
era el campo para el que se había formado, decide apoyarse en el
psicoanálisis.

-La técnica no da más. La técnica tiene un límite. Cómo extirpar un pulmón
está re-descrito. Los medios tecnológicos, lo que se llama progreso de la
cirugía no es progreso de técnica quirúrgica, es progreso de anestesia, de
preparación, hidratación, analgesia, cuidado del paciente. El cirujano es el
mismo narcisista del siglo XVII, lo que ha progresado es cómo acceder al
pulmón. Todo este cambio del que hablaba es maravilloso, pero eso en
relación al cáncer no tiene nada que ver.

También, intervino ese algo más que tenemos todos los seres humanos. Lo
otro. Por razones... ¿quiere que hablemos de papá y mamá? O de mis abuelos,
o de Adán y Eva. Por razones complejas, indudablemente, tuve algunos amigos
que fueron figuras magnéticas en lo que se refiere a psicología, que fueron
María Langer (a la cual, además, pude atender cuando se enfermó; vino de
México y terminó muriendo acá), José Bleger y la esposa. Éramos muy amigos
(veranear y salir juntos; nuestros hijos siguen siendo amigos; nuestros
nietos se han conocido, aunque ellos hayan fallecido). Pero eso es una
cuestión de suerte. La suerte no existe. ¿O sí?

Por supuesto que, sentado en el diván, podemos encontrar razones. A través
de los años, uno puede encontrar explicación para casi todo lo de la vida.
Que eso sea legítimo o no, no se lo cuente a mis pacientes. No me gustaría
que ellos se enteren. A medida que uno es más "canchero", sabe construir
artefactos más perfectos, pero que no dejan de ser artefactos. Y que al
primero que engrupen es a uno. Entonces, si un paciente sale de mi
consultorio y dice: "Ah, ya sé, perfecto. Tiene razón". Al irse yo me digo:
"¿Tengo razón?". La próxima se lo voy a presentar de otra manera.

-En 1950 creó lo que hoy conocemos como psiconcología. ¿Qué lo llevó a
recortar un campo particular en torno al cáncer?

-Primero, parece que es una tendencia de los seres humanos buscar a otros
seres humanos que piensen como uno. Así se fundaron y se extendieron todas
las creencias por el mundo. No es suficiente que yo crea en esto, necesito,
hay una fuerza, una pulsión que hace que necesite que otros también lo
crean.

Por otro lado, ver que el tratamiento de los pacientes era absolutamente
primitivo. Era un período de la cirugía donde el progreso sensacional de los
medios auxiliares permitía el concepto de perseguir la célula tumoral con el
bisturí. Para esa época, en diferentes lugares del mundo, y en Estados
Unidos, para el tratamiento del cáncer, se proponía que si una mujer tenía
un tumor de mama, sacarle las dos mamas, por las dudas, y el útero. ¿Por
qué? Por lo que pudiese tener. Por suerte pararon ahí.

En Rusia, en esos años, se proponía la amputación por la cintura en los
tumores avanzados del útero. En Brasil, otro cirujano, del cual el hospital
de San Pablo lleva el nombre, en el cáncer de mama, proponía la amputación
por el hombro del brazo, la mama y la parte del tórax. ¿Eso es progreso de
cirugía? No, eso era progreso de quien podía mantener ese paciente. Y eso se
hacía en diferentes cirugías, en esa época. Era el tiempo en que apareció la
frase: "El pedazo más grande a la cama, el pedazo más chico lo tiran". O al
revés. Eso se hacía. Los rusos presentaron en un par de congresos pacientes
amputados por la cintura.

En cirugía de cabeza y cuello, se empezaron a hacer las barbaridades, que
todavía se hacen, por las cuales el paciente no sale nunca más del hospital.
Se cura de cáncer, pero queda internado hasta que se muera de viejo. Es un
monstruo donde, en la sala, ni los otros pacientes lo toleran, ni hay
enfermera que lo quiera atender. Lo cito en algún trabajo, un paciente me
decía: "¿Me curaron o me castigaron?" Fue la época en la cual renuncié a la
cátedra, cosa por la cual el decano me llamó y me dijo que estaba totalmente
chiflado. Y a lo mejor, tenía razón, no sé. Inicié la carrera analítica.
Dejé el hospital. Mi señora pasó las suyas, porque teníamos tres hijos y la
costumbre de comer todos los días y, bueno, pasamos ratos muy difíciles, y
ella se aguantó piola. Había que empezar a estudiar de nuevo y, a poco
andar, me encontré con una enorme gratificación. No es que ahora ya sé más o
curo a los pacientes. No, de ninguna manera, pero lo más importante de todo:
me siento mejor. Casi nada.

-¿Y así surgió la psicooncología?

-Y así surgió la psicooncología en esa época. Le cuento una anécdota. En el
año 1956, yo era Presidente de la Sociedad de Cancerología. Con Bleger,
Isaac Luchina, Maria Langer -no me acuerdo quién era un cuarto- hicimos una
reunión sobre Psicología y Cáncer. Uno de los colegas asistentes pidió la
palabra para decir que un profesional que incidentalmente es Presidente de
la Sociedad y que reúne temas como la psicología y el cáncer, evidentemente,
no está en su sano juicio, por eso agregó: propongo que renuncie y que
elijamos un nuevo presidente. Sencillito ¿no? Es decir, reunir las dos
cosas. Por suerte -otra vez la suerte- las cosas se dieron de acuerdo a la
tradición china. Sentado a la puerta de mi casa vi pasar el cadáver. Se dio.
Nadie se puede alegrar de la muerte de otro. Nadie, no,. alguno, sí.

Y hoy sabemos, por ejemplo, que en las razones biológicas por las que un
tumor hace una diseminación y ocurren las metástasis, intervienen los
neurotransmisores que se segregan en las situaciones de estrés. Hoy sabemos
que los neurotransmisores regulan el manejo inmunológico del tumor. Hoy
sabemos muchas cosas. Cada día sabemos más.

-Dentro de sus desarrollos teóricos le da un lugar de capital importancia al
Yo dado que considera al cáncer como una mala lectura por parte del Yo.
Refiere que lo patológico es esa lectura ahora diferente. ¿Por que "ahora"?,
¿Qué es lo que determina ese cambio en la relación YO-NOYO?

-Eso es lo que desarrollé en un articulito del libro Psiconcología donde
planteo si el paciente elige tener cáncer. Primero, elige enfermarse. Elige,
lo decide en forma parcialmente inconsciente. ¿Y por qué elige cáncer? ¿Por
qué no elige un infarto o una enterocolitis u otra cosa? Esas son sus
representaciones. En nuestra vida permanente, nos manejamos, en gran medida,
por los significados simbólicos de las cosas. Entonces, el paciente elige
tener cáncer. Elige enfermarse. Eso se refiere a lo que me cuenta de su
vida. Y efectivamente, en cierto número de casos, de la relación
transferencial surge que este paciente tenía razón en enfermarse en este
momento. Entre otras cosas, dicen los psicólogos que lo que no se puede
decir se expresa por el cuerpo. Bueno, es una de las respuestas.

-¿Tenía razón, o tenía razones?

-Tenía, las dos cosas. Tenía razones. Las razones son razonables para él. Es
una dificultad en el aprendizaje de la psicoterapia, que es el manejo de la
proyección y poder comprender, aunque no lo acepte, lo razonable para usted
de lo razonable para mí. La proyección psicológica es una de las grandes
dificultades del terapeuta en procesos muy reactivos. La proyección es menor
cuando el paciente tiene una gripe. La proyección es monstruosa cuando el
paciente tiene cáncer. Es decir, aplicarle al otro pensamientos, ideas,
razones, argumentos, etcétera, que yo desearía que él tuviera. Son míos,
entonces, proyecto.

Por eso es que me resisto y le propongo una corrección al decir que es una
mala lectura cuando en realidad se trata de una lectura diferente.

Decir procedió mal, eso es proyección. Lo mejor que podía hacer en ese
momento era eso. En todo momento, a un individuo le pasa lo mejor que le
podía pasar en ese instante a él. Si un paciente se enfermó de cáncer -en
más de un caso- es la obra de arte máxima de toda su vida. Logró el máximo.
Pero claro, eso choca contra mis prejuicios. Y morirse es un clarísimo
objetivo. Y tener una recidiva o una metástasis es cumplir uno de los
preceptos fundamentales del psicoanálisis con Freud, Lacan y todos los que
usted quiera, que es repetir. La repetición. Y se vale de mecanismos
sensacionales para cumplir con la repetición.

-Así mismo, en el libro Psiconcología expresa que "el paciente con cáncer
no es un psicótico, ni aún neurótico por tener cáncer", pero por otro lado
ubica a esta enfermedad en relación con la pulsión de muerte, el yo, la
historia del sujeto y no como la afección que aparece en un órgano. ¿Se
podría pensar, entonces al cáncer como la expresión de un conflicto y por lo
tanto ubicarlo -por lo menos- como manifestación de las neurosis?

-Por eso dice en ese artículo que enviarlo a salud mental es algo que no
tiene sentido, no tiene lógica. No es un paciente psicótico. Puede serlo,
como cualquiera de nosotros, pero no es por tener cáncer. El cáncer no es
locura.

Puede ser neurótico y tener cáncer, pero no es neurótico por tener cáncer.
No sé si explico la diferencia. Un individuo puede ser psicótico, aunque los
psicóticos no tienen cáncer, pero no importa. También en alguna parte digo
que los asesinos y los esquizofrénicos no tienen cáncer.

El cáncer no es la locura, aunque se dijo que es la locura de las células y
se dicen muchas cosas.

-¿Usted no acuerda con esa manera de pensar?

-No. Hay diferencia entre la alienación y el caso del cáncer. Cuando un
patólogo se asoma al microscopio y dice: "Esto es un cáncer de estómago",
¿por qué lo dice? Porque todos los cánceres de estómago son iguales. Porque
su reproducción es similar. Porque la bioquímica es similar, su sensibilidad
a las drogas es similar, la evolución. Por eso existe la cancerología. La
alienación se caracteriza porque se asoma al microscopio y dice: "Yo no sé
lo que es". Entonces, ahí no hay nada loco. Es la diferencia entre la
subversión y la locura. En la subversión, yo quiero cambiar un sistema.
Propongo o no otro, pero no estoy loco. En la locura, no propongo nada
coherente. El cáncer es perfectamente coherente. Por eso existen los
tratamientos, por eso lo puedo atender, porque sé de qué se trata. No hay
ninguna locura de los tejidos. Es otra estructura. ¿Que no me gusta? Y
bueno. Entonces, si lo que no me gusta es subversivo y a lo subversivo lo
meto en la cárcel, eso es lo que caracteriza a las dictaduras. Pero eso no
quiere decir que tenga razón.

¿Qué es lo primero que hace un sistema dictatorial contra la subversión o lo
que entiende por subversión, lo que ataca a su estructura? El ejemplo es un
gobierno militar. Lo primero que hace es cortarle el pelo. ¿Qué es esto en
nuestra estructura? La castración. ¿Qué hace un cancerólogo con un tumor? Lo
castra al individuo. Qué coincidencia ¿no?

-Si bien su marco de referencia está dado por la teoría psicoanalítica,
respecto del tratamiento del paciente con cáncer propone la psicoterapia
breve psicoanalítica de predominio cognitivo, contraindicando el uso del
psicoanálisis, ¿en qué se basa para tal indicación?

-No puedo dejar de apoyarme en el psicoanálisis, pero me opongo al
tratamiento psicoanalítico. El psicoanalista tiene que utilizar los
elementos del psicoanálisis, pero el tratamiento del paciente no es un
tratamiento psicoanalítico, sino psicoterápico de fundamento psicoanalítico,
por supuesto.

El paciente con cáncer al tanto de su enfermedad, de los prejuicios, de ese
bla, bla, bla, de lo que tiene -imagine por un momento un individuo al que
le han dicho que tiene cáncer y si no lo han dicho, peor todavía- está en un
momento donde la remoción que implica un tratamiento psicoanalítico
solamente le hace daño, porque no tengo nada que ofrecerle a cambio. Y
además, porque hay una cuestión de tiempo. Es otro tema muy amplio. El
tiempo del paciente enfermo es totalmente diferente del tiempo del
terapeuta. El tema tiempo del terapeuta, psicoanalista, siempre tiene
mañana. El paciente con cáncer no tiene mañana. Si yo le digo: "Esto lo
vamos a ver en la próxima", se vuelve a sentar y me dice: "No, veámoslo hoy"
. Lo diga o no, esto está presente. "Veámoslo hoy" porque la idea del
tiempo, es totalmente diferente. Esto hace que el tratamiento convencional,
la conducta convencional psicoanalítica más que el tratamiento, no la siente
útil el paciente, no le sirve. Normalmente, está profundamente angustiado,
tiene mucho miedo. El miedo del paciente con cáncer es un tema en
especial -lo vamos a tratar ahora en un ateneo-, muy diferente y que tiene
razón. Si un paciente con cáncer no tiene miedo, ese o está loco o está
mintiendo. Y si tiene miedo y lo expresa, es lo mejor. Además, el terapeuta
tiene que saber que tiene que apoyar el miedo del paciente y no cometer la
tontería de decir no tenga miedo. No tener miedo al cáncer en este momento
es patológico. Tiene que tener miedo. Es lo normal. Si yo le digo no tenga
miedo, ahí hay un estúpido seguro. ¡Cómo no va a tener miedo! Tiene una
elevadísima posibilidad de morirse mal. Lo voy a operar, con lo cual se le
está cayendo el techo encima. Y le digo "quédese tranquila, señora". ¿Quién
está chiflado ahí? Pero si yo la acompaño en sus miedos, comparto sus
temores y tratamos de hablar sobre sus temores es una conducta más racional,
en mi manera de pensar. Entonces, para ese miedo, una revisión
psicoanalítica, una reactualización histórica puede ser muy destructora y no
le ofrece nada porque no tengo tiempo.

-Sin embargo, teniendo en cuenta que el cáncer se inició tiempo antes
(aprox.3 años) de su manifestación clínica, ¿es posible intentar un cambio
de posición en un sujeto sin tener en cuenta lo previo, la historia, y en
tal sentido precisamente aplicar un psicoanálisis?

-El tiempo es mucho más largo de lo que la gente cree. Hay que diferenciar
la evolución biológica del tumor, que pueden ser años, del diagnóstico
clínico, que es un tema cultural. Un cáncer de mama se diagnostica en un
momento dado, en una persona con dinero, en la Ciudad de Buenos Aires, y en
otro en una pobre mujer en algún pueblito perdido del norte de Jujuy. El
diagnóstico es un problema sociocultural. El tiempo de evolución del tumor,
ese puede ser de años.

Respecto de su planteo considero que si hay que aplicar un psicoanálisis,
pero no en ese momento. Donde digo eso, digo también que eventualmente ese
paciente en el futuro será sometido a psicoanálisis o puede serlo, pero
ahora no. Ahora no es operativo. Lo voy a angustiar más, con toda
probabilidad. No le ofrezco salida.

-¿Qué sucede en el caso de que el cáncer se manifieste en el curso de un
análisis?

-Es muy interesante. Hace pocos días vino una paciente, psicoanalista de
amplia experiencia que hace cinco o diez años que está en análisis, cambió
como tres analistas, todo eso tiene su significado, y ahora le descubrieron
un cáncer de mama. Se derrumbó, porque esta paciente -como es habitual-
siente que todo su análisis no sirvió para nada si ahora tiene cáncer de
mama. Porque el análisis, al analista, puede proveerle de una concepción de
omnipotencia, por lo mismo que el médico se hace cancerólogo, en cierta
medida, para evitar tener cáncer, inconscientemente, porque dice ahora ya
estoy a salvo. Y cuando atiendo un médico que tiene un tumor maligno, se
siente el derrumbe de toda su estructura médica. Aparecen preguntas tales
como: ¿Para qué estudié medicina? ¿Para qué hice tantas cosas, atendí tantos
pacientes, para ahora ser paciente? Es como un fracaso de su actuación. Es
decir, que inició la medicina por temor a la enfermedad o algo parecido,
como algo simbólicamente significativo de enfermedad. Lo simbólico ocupa una
parte de nuestra vida impresionante, terrible. En la elección de enfermedad,
intervienen fundamentalmente los significados simbólicos de la enfermedad.

En estos casos la regresión es impresionante. El razonamiento es totalmente
elemental. Se derriban los valores y sienten la enfermedad como una
frustración de todo lo que construyeron. El psicoanalista es muy complicado
para esto, hay que tener muchísimo cuidado y, especialmente, con esa
regresión, a veces, increíble. Un paciente, médico neumonólogo, con treinta
años de experiencia, con cáncer de pulmón, a quien la familia y su médico le
mintieron diciéndole que tenía una virosis. El paciente viene con las
radiografías. Las radiografías gritan desde adentro del sobre que es un
cáncer. Él hubiera diagnosticado eso en sus pacientes a media cuadra y no
hay quién lo saque de la virosis. Y hubo algún momento en que me acusó de
que yo lo estaba agravando, aunque yo no soy el informante. Al preguntarle,
tiene que salir de él, porque en algún plano, él sabe. Por supuesto que lo
sabe. Sabe leer radiografías. ¡Por favor! Tiene una biopsia que está dentro
del sobre y que, me dice, no la leyó todavía. El tema es muy atractivo.
Estoy escribiendo un libro para hacer una película.

La familia lo engaña, y él me pregunta: "¿Usted cree que me engañan?" ¿Qué
piensa usted de un paciente que le pregunta "usted cree que me engañan"? Que
en su mente está que lo engañan. Está poniendo en una pregunta lo que es una
afirmación: mi familia me está engañando.

-Él es el primero que se engaña.

-Claro, el tema del engaño es otro tema muy interesante. Nos lleva a pensar
cómo se hace la rueda y cómo el individuo entra en eso por sus propias
necesidades, porque los engaños son muy infantiles, muy torpes.

-El abordaje de pacientes con cáncer hace muy presente el trabajo con la
pulsión tanática y las fantasías de muerte, ¿Cómo piensa al hombre frente a
la muerte?

-Hay un libro que recomiendo, que se llama Mis ancestros de Ancelin
Schutzenberger, una psicoanalista francesa. La muerte es, desde el punto de
vista psicoanalítico, ceder a la pulsión de repetición, porque la muerte es
repetir un proceso biológico, que es nacimiento, formación y muerte, y
volver a empezar. Entonces, morirse es repetir algo que, biológicamente,
viene ocurriendo desde millones de años. Desde que pienso o encontré o me
parece encontrar que la muerte puede ser con frecuencia un objetivo del
individuo, entonces, no le temo a esa pulsión de muerte ni pretendo oponerme
frontalmente, ni pretendo que no se muera. Pero si realmente es un objetivo
inconsciente morirse, responder a esa pulsión de repetición, que es uno de
los cuatro principios fundamentales del psicoanálisis, según Lacan, dejó de
tener tanta importancia. Su pregunta va a mi actitud. No me impresiona
tanto. No le temo a lo que el paciente me plantea de diferentes maneras -la
más común es enojándose- que es su miedo a morirse, conscientemente es su
miedo a morirse. Pero en la evolución de la enfermedad y en algo muy
interesante que es su respuesta al tratamiento -las respuestas a los
diferentes tratamientos del cáncer pueden ser terriblemente reactivas. La
más reactiva es la quimioterapia- puedo oler que se está oponiendo al
tratamiento. Se está oponiendo inconscientemente. Se está enfrentando a lo
que es una pulsión fundamental de ese individuo. Yo no le muestro temor al
hablar de la muerte, ni de que pudiera ocurrir la muerte, ni interpreto -una
de las derivaciones habituales es el enojo, la bronca, la pelea, hablar mal
del médico, de la enfermera, etcétera, etcétera, todas expresiones de miedo-
desde que acepto que tener miedo me parece que está bien, tiene razón, es
lógico que tenga miedo. Si yo estuviera en su situación, estaría muerto de
miedo. No le quepa ninguna duda.

En estos momentos tengo un problema de columna, me duele la pierna, por lo
cual fui a ver a un colega que me dijo: "Sí, doctor, pero tenga en cuenta
que son cosas de la edad". Entonces, le dije: "Mire doctor, esas son ideas
muy elementales". Sí, tengo muchísima edad. Estadísticamente ya estoy
re-muerto, pero no vine para que usted me diga que es la edad, vine a buscar
una solución, una ayuda en este proceso, porque me duele mucho para caminar.
El tipo se quedó. No entendía un cuerno y me fui. Es así, yo le puse el
nombre de "palmoterapia". Váyase y quédese tranquilo que todo va a andar
bien. No. No es una medicina de un tipo que tenga dos neuronas conectadas.

La pulsión de muerte, como muerte, es mucho más impresionante para el
terapeuta que para el paciente en su realidad. Mucho más miedo le tiene el
terapeuta a la muerte. La muerte no es un hecho biológico en nuestra manera
de sentir. Los únicos que encontraron realmente la verdad fueron los
griegos. La muerte no es un hecho biológico que ocurra en un individuo, sino
que sigue siendo la figura con la guadaña que se lo lleva. La enfermedad lo
mató, y la muerte se lo llevó. Entonces, la muerte es una cosa viva que
existe realmente, tiene existencia real, está dando vueltas alrededor de ese
individuo, y todos los que vamos al velorio le tenemos miedo, ¡no se vaya a
equivocar!

Le tenemos miedo no a morirse, sino a la muerte. A esa figura con la guadaña
que nos puede llevar. El individuo jamás va a aceptar, que está bien que se
muera, pero al desgranar el tema de la muerte, al empezar a analizar a qué
le tiene miedo, resulta que el individuo no le tiene miedo a morirse, sino a
ciertos aspectos de la muerte, que se engloban dentro de ese conjunto que se
llama morirme. No tiene miedo a morirse, tiene miedo a sufrir, tiene miedo
al olvido. La pulsión de muerte es totalmente inconsciente y responde a esa
pulsión de repetición, concepto muy, muy importante y muy presente. Por lo
cual si tuvo un cáncer y si esa pulsión es suficientemente fuerte, va a
hacer su metástasis, va a hacer su recidiva, se va a volver a enfermar. ¿Qué
es volver a enfermarse? Repetir. Es una pulsión primitiva del hombre,
inicial. Cada vez que alguien ordena el ropero de su casa está respondiendo
a una pulsión de repetición.

Ordenar es repetir. Vivir es repetir. Es increíble de que manera toda esta
pulsión de repetición existe en nuestra vida. Morirse es una de ellas. Por
eso es importante cuando se consigue conversar, cuando el terapeuta logra
saltear su miedo a la muerte proyectada. Cuando llega un paciente con
cáncer, habitualmente, el que se muere de miedo es el terapeuta. En el caso
que mencionaba anteriormente de esta mujer que abandonó a su analista, ella
lo dijo así: "Mi analista se "cagaba" de miedo cada vez que yo entraba al
consultorio porque era una paciente que venía con cáncer. Lo abandoné, pero
se moría de miedo". Y es verdad. Eso es proyección.

-En base a su experiencia, ¿acuerda con el postulado freudiano, sostenido
por Lacan de que no hay representación en el inconsciente de la propia
muerte?

-Sí. Por eso decía que, lo que el paciente puede sentir como "su muerte" es
un conjunto de cosas que desgranadas lo alejan de eso que dijo "tengo miedo
de morirme". Porque él no sabe lo que es la muerte, pero ha puesto ahí el
abandono, el olvido, el sufrimiento, situaciones de la vida.

-¿Coincide con el criterio médico actual de tomar una "ventana" de 5 años en
la posible reaparición de tumores?

-Eso es una mentira. Esos cinco años -actualmente hay una tendencia a
extenderlos a diez-, son un período de tiempo en el cual la incidencia de la
recidiva o de la metástasis ha ido reclinando hasta valores mínimos. En el
caso del cáncer de mama, por ejemplo, los primeros dos años son los de mayor
incidencia y, luego, va bajando progresivamente hasta que a los cinco años,
en vez del 70% de los primeros dos años, estamos en un 5%. Nunca es cero.
Cinco años representa que las posibilidades de repetir la enfermedad han
descendido, pero nada más. De ninguna manera se curó. Eso es una mentira que
puede hacer mucho daño, porque además de alejar los controles -otro tema-,
hay un sentimiento de que "ahora me curé", que no siempre es positivo,
porque en el curso de los cinco años, lo habitual es que el paciente ha ido
aprovechando de segundos y terceros objetivos de la enfermedad, y cuando el
médico lo palmea, diciéndole "hemos cumplido cinco años", el paciente no
gana nada, sino que pierde inmensos valores.

- Lo que se denomina el beneficio secundario de la enfermedad.

-Beneficios secundarios importantísimos. De manera que no ganó nada. Pierde.
Primero, y segundo, no es verdad, es decir, no es totalmente verdad. Por
ejemplo, se suspenden, para el cáncer de mama, las drogas antiestrogénicas,
pero el impulso estrogénico de esa mujer puede ser igual, mejor, peor, qué
sé yo. Y luego, tenemos recidivas a los seis, a los siete, a los diez, a los
veinte, a los cuarenta años de la enfermedad.

Entonces, es la frecuencia, la posibilidad. Yo uso ese argumento para
explicarle a la paciente que como la curva de descenso de probabilidades de
enfermarse es una curva que baja del 80 al 5 %, cada día que pasa ha
mejorado sus posibilidades, lo cual es una buena noticia, pero que sabe que
va a llegar un momento en que todos sus beneficios secundarios, si han
existido, van a desaparecer. El marido deja de prestarle atención, como
primera medida. Eso ocurre con muchísima frecuencia. Y entonces la recidiva,
a los cinco años empieza a tener otro significado. En cualquier momento
tiene otros significados. Porque en cualquier individuo, las enfermedades en
cada momento tienen sus significados. Y acá, también. Por otro lado, hoy
sabemos que los controles -cosa muy interesante, la escuela europea en esto
ha avanzado enormemente- son lo que se llama en nuestro país "cerrar la
tranquera cuando se escapó la vaca". Los controles no evitan nada. Los
controles sirven para diagnosticar la recidiva de la enfermedad cuando ya
ocurrió. Es decir, "cerrar la tranquera cuando ya se escapó la vaca".

-Pero en todo caso los controles podrán permitir que se escape un ternero y
no la vaca que se escaparía si no hubiera tales seguimientos.

-Perfecto, pero cuando se compara la signología psicológica, la expresión de
la paciente versus los controles, la signología psicológica no sólo indica
la aparición de una recidiva, sino que se anticipa a las posibilidades de
una recidiva. Desde el punto de vista psicológico, usted puede cerrar la
tranquera antes que se le escape la vaca. Esto es la escuela italiana,
inglesa, noruega, australiana.

-Por eso usted postula que en el tratamiento de un paciente con cáncer junto
con operación, rayos y todo lo demás es necesario encarar un tratamiento
psicológico.

-Por supuesto. Entonces, todos estos controles pueden hacerse. Cuestan
fortunas que alguien paga sea a través de una cuota a fin de mes, o si va al
hospital, también alguien lo paga. Sin embargo, cuando se acompaña de una
asistencia psicoterapia adecuada -no cualquier psicólogo, no existe más el
concepto de que un psicólogo puede atender todo o sabe todo- existen
elementos para orientar y sugerir al médico. El psicólogo estará en
condiciones de decirle al médico: esta paciente está en peligro de recidiva.
Según el nivel de cultura médica, le lleva el apunte o sigue otro camino.
Pero eso se conoce hoy.

-En el libro Freud, un paciente con cáncer, realiza un trabajo de
investigación muy importante en relación a la enfermedad de Freud, su
diagnóstico, el entorno y las incidencias en su obra.

-El tema de la enfermedad de Freud es muy importante no solo para el hombre
sino porque su producción se ajusta a las diferentes etapas de su
enfermedad. Y cuando él por la evolución de la enfermedad, pierde algo de
las esperanzas de curación aparece un trabajo fundamental que es Más allá
del principio del placer donde dice de alguna manera muy sutil: todo lo que
vino hasta acá no es así, no es exactamente así. Algo así como abjurando de
su propia ideología, de ese inmenso trabajo. Más allá del principio del
Placer es un trabajo donde se plantea: "tengo mis dudas sobre todo lo que
hice hasta acá", es muy curioso. Se puede leer que está diciendo: "todos los
tratamientos que me hicieron por ese pseudo cáncer han fracasado", en todo
el camino de su evolución, desde el año 1920 cuando probablemente aparece su
tumor.

-¿Ud. piensa que cuando escribe Más allá del principio del Placer ya había
perdido todas las esperanzas de curación?

-La impresión es esa. Hay una situación muy curiosa. Le hacen barbaridades
terapéuticas para los conocimientos de la época -porque hay que ponerse en
época-, realmente fue algo incomprensible, y él lo sabe. Hay una cartita
sensacional donde dice que el mejor cancerólogo del mundo en ese tiempo que
era el de París, manifiesta que lo que tiene no es cáncer y que no hay que
operarlo, por consiguiente, agrega: esta tarde me voy a someter a una nueva
operación. Entonces se podría plantear: por qué un hombre de quien admiramos
su mente, su capacidad intelectual, en el momento más brillante de su
actuación escribe una cosa tan incoherente.

-Desconociendo absolutamente lo que el mismo reveló acerca del determinismo
inconsciente, por ejemplo. Como si hubiera borrado su propio descubrimiento
y se somete.

-Por supuesto. Lo único que tiene de original mi publicación es que antes de
abrir juicio sobre la enfermedad de Freud intenté revisar los preparados
histológicos. Lo curioso es no solo que no era cáncer, sino que sus
patólogos informaron que no era cáncer, y lo operaban por cáncer.

En Berlín y en Viena hay documentación, de la cual algunos originales de las
biopsias de Freud tengo yo. Por eso incluí -no solo- las fotografías para
que algún patólogo pueda certificar eso, sino también el informe manuscrito
de su patólogo donde dice que no es cáncer. En ningún momento estuvo
diagnosticado de cáncer por patólogos, pero sí por su médico de cabecera. Un
tipo siniestro, terrible, maligno, que en el último momento cuando Freud se
estaba muriendo se fue a Estados Unidos y desde ahí le escribía a otro para
que le cuente como estaba Freud. Después nos cuenta como un paciente en esas
condiciones con 10 miligramos de morfina se murió. Eso no existe, con 10
miligramos de morfina un individuo anda paseando por la calle, entonces son
mentiras.

A este nivel con individuos y con biografías de tanta importancia y de tanta
trascendencia internacional no se miente, si no lo quiere decir que no lo
diga. Dice que le inyectó diez miligramos y doce horas después otros diez
miligramos y con eso murió. Es una mentira, con una ampollita de morfina de
10 miligramos a lo sumo se duerme un buen rato.

-¿No se podría pensar que el estado de deterioro, de debilitamiento que
tenía Freud ayudó en el desenlace?

-No lo creo.

-¿Cual es su hipótesis?

-Está macaneando como macaneó toda la vida, porque además su médico no
intervino en la operación original, no sabe que pasó originalmente. Empezó a
atenderlo seis años después, en 1929 cuando lo recomendaron como médico de
cabecera. Me gustaría hacer una reedición. Cuando escribí esto, -yo también
estoy comprometido como es lógico-, tenía mucho miedo, miedo a lo que estaba
diciendo contra un edificio de docenas de miles de biografías donde se habla
del cáncer de Freud. Y sale un "fulano" a decir son todas macanas, "se dice
que dicen", pero miremos las biopsias y veremos que no es verdad.

-Freud mismo lo llamaba "mi querido cáncer".

-El podía decirlo, pero el cirujano que lo tenía que operar, el patólogo, el
que le puso una dosis de radium monstruosa, ese no se guiaba por lo que
"dicen que dicen". Tenía que ver una biopsia, que por otra parte le hicieron
muchísimas.

-Si tal como Ud. relata en Freud un paciente con cáncer el resultado de esas
biopsias siempre era benigno, ¿cómo se explica tal actitud?

-Lo cual muestra que si le pasó a él, con su nivel intelectual, con la
calidad de los médicos que consultaba, que puede pasar con el pobre tipo de
acá a la vuelta que tiene un tumor. Aquí entramos en otro capítulo
sensacional: el mal y lo maligno. Quien tiene cáncer es un individuo que ha
sido invadido por el mal, esto resuena al diablo. El cáncer es un tejido
maligno. Por lo tanto, si ha sido poseído, para usar la palabra más
adecuada -ahora está de moda por una novedad que apareció en el Vaticano-,
¿cómo tienen que ser los tratamiento? Tienen que ser exorcistas, estamos en
el siglo XXI y no tenemos tratamientos que no sean exorcistas, la
extirpación, el fuego o el veneno. No tenemos, ¿cómo se puede concebir? Es
porque mentalmente no podemos ir más allá del exorcismo. Exorcismo no solo
en los medios terapéuticos, sino también en los modos, ¿qué pasa con el
paciente con cáncer? Entonces, nos preguntamos ¿año 2005 o siglo XV?

-Ud. mantuvo una profusa correspondencia con Anna Freud, ¿Qué es lo que más
le impactó de ese intercambio?

-Profusa, no, pero unas cuantas si durante dos años porque después falleció.

Con respecto a Freud, estaba embarcada en el concepto tradicional, que era
un cáncer, y gracias a que lo operaban a cada rato -tuvo veintisiete
operaciones, intervenciones-, vivió todos esos años, a diferencia de lo que
yo escribo en el libro que fue a pesar de las operaciones que vivió.
Sobrevivió por una vitalidad extraordinaria. En tal caso, no fue "gracias a"
, sino "a pesar de".

Con respecto a ella, no tuve oportunidad de acercarme. Yo la entrevisté en
Londres, ella estaba cuidada por la familia de un psicoanalista importante,
John Clarke, que tenía como un anillo de protección y de cuidados, es decir,
que a los pocos minutos de conversar, lo venían a buscar para llevárselo a
la puerta de calle. Tengo un par de cartas. Alguna donde dice que ella
espera que de este estudio, le podamos enseñar algo de la realidad que
sucedió. Que ella diga que alguien podría explicarle hoy la realidad de lo
que pasó, en mi manera de entender, es porque ella misma no estaba segura de
lo que había pasado. Cuando yo la conocí en Londres, estaba muy enferma,
tenía una insuficiencia renal muy grave, las piernas monstruosamente
hinchadas. Estaba muy mal. Absolutamente imposible. No puedo decir nada. Era
evidente que estaba en una situación muy grave.

-Incluso, en el libro anteriormente citado, refiere que en una carta que
Anna le enviara escribe: "me sorprendió el saber que fue identificada tan
tarde" -se refiere a la enfermedad de Freud-. ¿Cómo es posible que
justamente ella, tan cercana a su padre, no supiera el momento en que se
diagnosticó la enfermedad?

-El tipo histológico de lesión, en ese momento, no estaba identificado. Se
sabía que era una enfermedad benigna, pero eso fue recién después. Le digo
que es una afección benigna y que fue identificada en otro momento.

-¿La papilomatosis florida oral?

Exactamente. De la cual un patólogo Argentino es uno de los que han ayudado
a la divulgación de ese concepto y es un tipo de enfermedad que al no ser
una enfermedad maligna requiere tratamientos muy leves.

-Si a pesar de no estar identificada la enfermedad, se sabía que no era
maligna, ¿por qué cree que la trataron como tal?, ¿Cuál es su hipótesis?

-Porque el que lo orientó en esto era el esposo de una ex paciente de él.

-Félix Deutsch, el marido de Helen Deutsch.

-Helene Deutsch era una admiradora de Freud. Estaba enamorada de Freud. Su
marido estaba atendiendo a Freud. El amor de Helene Deutsch por Freud hizo
que él se la saque de encima y la mandó a Berlín. Freud dice que nadie debe
hacerse atender en estas circunstancias y él se hizo atender. Entonces en
toda la conducta de este hombre -su médico- hay una agresión monstruosa
hacia Freud. Como la habría hacia el amante de mi mujer. El radioterapeuta
que hizo esos tratamientos terribles de radio y de radioterapia también fue
ex paciente de Freud. Con lo cual Freud no cumplió con lo que decía en 1915
con "las lecciones". No se acordó de lo que él aconsejaba. Siempre dijo: los
familiares escupen en el campo, como en una operación. Y que si uno atiende
a una persona tiene que esperar que el familiar se convierta en enemigo de
él, y él lo hizo.

-¿Tuvo Ud. acceso a los manuscritos que dejó Deutsch en la Biblioteca del
Congreso de los Estados Unidos?

-No, eso no está accesible. Es el relato de Deutsch, pero le asigno poca
importancia porque es un macaneador y como agredió a mi autor, a mi
personaje, le tengo bronca.

-Acuerda entonces que la terapéutica del comienzo tuvo incidencias en el
desarrollo posterior.

-La conducta fue "equivocada", o mal intencionada, diría yo. Cuando lo
operaron la primera vez cometieron gravísimos errores quirúrgicos. Lo
atendió un pésimo cirujano, lo operaron sentado, en una cocina. Se
cometieron errores quirúrgicos imperdonables para la época como es dejar
superficies sin cubrir, porque eso va a la necrosis. Cuando eso se
erosionaba le ponían una pomada que provoca costras en las mucosas, esa
sustancia cuando toca las mucosas, en la boca o en cualquier lado, produce
una costra dura, lo cual llevaba a otra operación más. Le sacaban las
costras y le ponían la pomada, eso se hizo infinidad de veces. Pensemos que
Viena era el centro más elevado de la medicina mundial. Mi miedo -en el
libro- se pone de manifiesto porque yo esa observación la pongo como una
llamada al pie donde dice: esta pomada produce costras.

-¿Su miedo?

-Si, cuando yo escribí este texto tenía mucho miedo, me aterrorizaba la
envergadura del descubrimiento.

-Estamos hablando del año 1983, es decir 22 años atrás.

-Yo estaba incursionando, recién haciendo mis primeros palotes en
psicoanálisis. Hay miles y miles de biografías de Freud que dicen otra cosa.

-Tomando en cuenta la fecha del diagnóstico del cáncer de Freud, Ud.
considera que el origen hay que rastrearlo algunos años antes en el '20,
fecha que coincide con la muerte de su hija Sophie ¿que desarrollos ha
podido hacer Ud. al respecto?

-Creo que lo más importante de esto es poder sacar algún tipo de
conclusiones sobre el cáncer hoy, su tratamiento, el manejo de los
prejuicios y toda la conducta reactiva que la enfermedad provoca. Que nos
sirva eso para hacernos más sensatos para con una enfermedad y quitarle la
aureola diabólica que tiene. En un momento que lo diabólico tiene mucha
actualidad. En este momento hay un curso para sacerdotes en el Vaticano
sobre el manejo del exorcismo ante el mal. Volvemos a lo que decía un señor
Robert Muchembled en un libro que recomiendo que se llama La historia del
diablo. Como referí anteriormente el cáncer es diabólico, es el mal, es lo
maligno, es tejido maligno, ¿que significa en nuestra mente maligno? Estamos
hablando del diablo. El que lo reconoció fue Hipócrates. En todas las
comunidades se manejan determinadas enfermedades, determinadas
características de cierta enfermedad, que reciben el nombre de enfermedades
"malignas". A los individuos afectos de esa enfermedad se les atribuye una
serie de características malignas y se procede con ellos de la misma manera
a través de la historia hasta hoy marzo de 2005. Se los interna quitándoles
todos los valores personales de su estructura, se los segrega, se le asignan
potenciales malignos y la comunidad deposita todos sus sentimientos de culpa
en esos chivos emisarios. Entonces, cuando una de las enfermedades tiende a
desaparecer por razones desconocidas, aparece y surge otra enfermedad que
toma en la comunidad, en la sociedad en general esas características. Se
llaman "enfermedades sagradas". A las cuales, creo haberles puesto el
nombre, aunque pienso que estoy plagiando a Hipócrates. Él lo hizo con la
epilepsia, cuando ésta como enfermedad sagrada se atenuó y desapareció la
siguió la lepra. Hay un libro que se llama Historia de las enfermedades de
un patólogo Mexicano muy interesante. Luego siguen toda una serie de
enfermedades como la peste, las sífilis, la enfermedad de la risa, el hipo
epidémico, el cáncer y actualmente el sida. Cuando la incidencia del cáncer
se atenúe. Porque la mayoría de esas enfermedades aparecieron, tuvieron un
acmé y desaparecieron. La peste en Europa mató a la mitad o a un tercio de
la población y un día no hubo más peste. No hubo medidas sanitarias, ni
nada.

-De manera que Ud. diría que el cáncer tendería a desaparecer cuando otra
enfermedad vaya a ocupara ese lugar.

-Por el momento, según la Organización Mundial de la Salud, las estadísticas
del cáncer están estables desde hace 50 años. La mortalidad es igual, todo
lo que dicen ahora que curamos son pavadas, el progreso ha sido que los
pacientes viven mucho más tiempo, no se mueren tan rápido. Cuando por
cualquier razón conocida o no el cáncer se atenúe aparecerá o ya estará
implantada otra enfermedad sagrada, que tendrá las mismas características
que tenía la peste en la época medieval o la lepra en tiempos de Jesús. Hay
toda una lista de enfermedades muy interesantes, desde el Mal de San Vito,
hasta las epidemias de risa.

-Lo interesante de lo que Ud. propone es que la desaparición de estas
enfermedades no vendría tanto de la mano de la tecnología o la ciencia, sino
de la significación sociocultural.

-Tal cual, porque la mayoría de esas enfermedades desaparecieron por razones
desconocidas, pero aparecía otra como una necesidad de la comunidad de
buscar el chivo emisario de nuestras culpas, o supuestas culpas. Entonces,
si seguimos con ese razonamiento las medidas tecnológicas probablemente
ayuden, pero aparece la que sigue. Es decir nuestras necesidades instintivas
siguen en pie como en tiempos de Hipócrates, y seguramente él lo sacó de
alguien que se lo dijo de la India, es probable. Lo que sucede en el caso de
Hipócrates es que quedó documentación y antes se trasmitía oralmente, pero
lo más probable es que existiera. El sida en su momento va a evolucionar,
tecnológica o por X razones va a declinar, pero siempre va a aparecer otra
nueva. Hasta ahora ha ocurrido en los últimos 2500 años, suponer que hoy en
día va a cambiar: Dios quiera.

En nombre de elSigma le agradezco la posibilidad que nos ha brindado para
conocer su pensamiento actual, producto de una amplia experiencia clínica y
una fértil investigación que da cuenta de una visión crítica y una
perspectiva desligada de dogmatismos.

Nota: El Dr. José Schavelzon es Presidente del Comité de Psiconcología de la
Asociación Médica Argentina y Miembro Honorario Extraordinario de la misma.
Presidente del Capítulo de Psiconcología de la Asociación de Psiquiatras
Argentinos. Su primer libro editado sobre la temática es "Psicología y
Cáncer", con los Drs. J. Bleger, Marie Langer e Isaac Luchina, 1965, Ed.
Hormé-Paidós. Entre sus textos publicados figuran: "Freud, un paciente con
cáncer", Ed. Paidós, 1983; "Psiconología. Principios Teóricos y Praxis para
el siglo XXI", Ed. Letra Viva, 2004.

©elSigma.com

Eutonía y dolor por Frida Kaplan

Otras maneras de pensar el dolor humano:

LA EUTONIA Y EL DOLOR por Frida Kaplan

HABITAR EL ESPACIO DOLORIDO

El Diccionario Espasa Calpe define al dolor (del latín, dolor) como una
sensación molesta y aflictiva de una parte del cuerpo por causa interior o
exterior, los cuales pueden ser
fulgurante,lancinante,sordo,latente,nefrítico,pungitivo,reflejo,urente,de
tripas, etc.
También están los que producen un sentimiento de pena y congoja que se
padece en el ánimo.
Cada disciplina tiene su abordaje como propio hacia los dolores físicos o
emocionales.
Lo específico de la Eutonía es el contacto. El mismo diccionario define al
contacto como la acción y efecto de tocarse dos o más cosas.
Desde la Eutonía sostenemos que el contacto es un fenómeno que existe
normalmente en estado inconsciente y que se refuerza dirigiendo la atención
hacia la zona a contactar.
Gerda Alexander, madre de la Eutonia, nació en Alemania. El haber nacido en
occidente le permitió investigar las necesidades propias de las personas
occidentales y buscando una solución a las mismas surge la Eutonía.
Nuestra cultura nos alienta a copiar, a seguir una moda, a vivir con la
mirada externa muy despierta buscando la aprobación del otro...Nos provee de
mucha información pero no nos enseña a relacionarnos con el dolor, por el
contrario ante la mínima presencia dolorosa todo nuestro ser (cuerpo y
mente) se tensa, se cierra, junto con la sensación dolorosa surgen
pensamientos paralizantes, inhibitorios, angustiantes, sentimos que el dolor
se adueñó de nosotros, nuestra calidad de vida se modifica, el "no puedo",
"no podré nunca más" se instalan...Sin embargo, es posible aprender desde el
dolor, usarlo como parte del aprendizaje. La Eutonía es una disciplina
corporal que facilita el auto conocimiento.
Cada clase es una investigación sobre determinada zona del cuerpo y el dolor
es una guía para hacer esta tarea de contacto. La propuesta es habitar el
espacio dolorido, ocuparlo con la atención. La dimensión del espacio interno
ocupado por el dolor puede modificarse porque las tensiones instaladas en
ese lugar se distienden La Eutonía propone aprender a dirigir la atención
para disminuir o liberar la tensión. Modificar el comportamiento que nos
lleva a retener y reemplazarlo por el de soltar el dolor. Esta actividad se
inicia con una decisión de cambiar la conducta de retener por la de soltar.
También ser concientes de modificar lo gestual, intentar cambiar el gesto de
dolor , por una actividad, un movimiento, un sutil cambio interno que
permita hacerse cargo de lo que se siente y utilizar los recursos aprendidos
para mitigar esa molestia .

EUTONIA Y FIBROMIALGIA

La Sociedad Española de Reumatología considera que la fibro mialgia es una
enfermedad crónica que ocasiona a quien la padece dolores en múltiples
lugares del cuerpo y un cansancio generalizado.
La ansiedad, la depresión, acompañan a esta enfermedad al igual que en otras
patologías crónicas, por ejemplo la artritis reumatoidea o fiebre reumática
Los beneficios que la Eutonía proporciona a la fibromialgia surgen de la
creación de esta disciplina.
La señora Gerda Alexander fue la creadora de La Eutonía, nació en Alemania
en 1906 y falleció en Dinamarca en 1994 a la edad de 86 años.
A los 16 años, después de varios ataques de fiebre reumática, contrajo una
endocarditis. Los médicos le prohibieron realizar todo tipo de movimiento,
no podía hacer por sus propios medios lo elemental para su
autonomía.....tuvo que aprender a moverse utilizando el mínimo de energía y
a descansar antes de llegar a la fatiga. Estuvo postrada durante dos años,
pero no fueron años estériles, ella los utilizó para descubrir que si
movilizaba sus articulaciones con sutiles movimientos imperceptibles al ojo
humano, los dolores se mitigaban, también descubrió que deslizando desde la
intención los huesos por las partes blandas, la musculatura conservaba su
tono a pesar del reposo
Si bien la enfermedad de Gerda Alexander y la fibromialgia son patologías
diferentes la practica de la Eutonía ofrece recursos mitigadores a ambas.
La palabra eutonía fue creada en el año 1957 para expresar la idea de una
tonicidad armoniosamente equilibrada, en adaptación constante a la actividad
del momento.
La Eutonía es una disciplina corporal que facilita el auto- conocimiento. Es
un aprendizaje en la observación del cuerpo.
El objetivo en una clase es aprender a dirigir la atención al delicado
mecanismo que se pone en marcha cada vez que nuestro cuerpo ejecuta una
acción y su práctica permite corregir la mayoría de los malos hábitos que
nos llevan a enfermarnos.
Se produce un desarrollo de la percepción, del alerta, del darse cuenta.
Si bien el trabajo es corporal la ampliación de la conciencia se produce en
todas las áreas del ser.
Las personas que asistí que padecen fibromialgia llegan a la consulta
doloridas , angustiadas con la desesperanza instalada en su ser, llegan
temerosas a no ser comprendidas ya que los síntomas se parecen a otras
patologías que se van descartando con la realización de análisis y
radiografías , el desaliento se instala en todo el grupo familiar que
comienza a dudar sobre la veracidad de los dolores. La desazón aumenta aún
más la dolencia....a. una persona en esas condiciones nunca le hablo de las
bondades de la eutonía...pero haciendo la clase y cuando el dolor comienza a
ceder debido al trabajo de contacto realizado y el alumno vivencia un cambio
en la tensión muscular y constata que también se produjeron modificaciones
en su emoción y en sus pensamientos, vivencia que al liberar la tensión
muscular esa liberación se produce en su tono psico- físico, muchas veces
suele despertarse en esa persona el deseo de conocerse, de hacerse cargo de
lo que le pasa, de buscar, encontrar y repetir diariamente el trabajo
eutónico mitigador y ahí comienza a funcionar el aspecto filosófico de la
Eutonía, poder elegir, poder decidir, hacerse cargo, despertar los recursos
que todos tenemos, ponerlos en funcionamiento para que cada situación
dolorosa física o emocional no despierte estas preguntas: - ¿por qué a
mí?....¡qué mala suerte que tengo!- , aprender a reemplazar estas frases por
otras:- ¿ para qué a mí? ¿Qué puedo aprender de esta situación?.
Las respuestas a estas preguntas surgen del trabajo con uno mismo atentos al
uso de la mirada interna, no es un otro que responderá a estas
preguntas....en la mirada interna está la respuesta.
Observar la modificación de la circulación sanguínea o energética, los
cambios corporales que se producen en la temperatura, grado de tensión,
volumen de las partes blandas, longitud....incluir en la observación los
posibles cambios en la emoción y en los pensamientos, observarlos,
aceptarlos, dejarlos pasar sin juzgar, sin interpretar, dejar que
fluyan....y ahí puede surgir la respuesta a un conflicto o una pregunta.
Una vez que este aprendizaje se instaló aparece el recurso personal para
enfrentar al conflicto o a la situación de stress o a la tensión de la vida
diaria
Las personas que padecen fibromialgia y han transitado el aprendizaje
eutónico constataron una importante mejoría debido a que aprendieron a vivir
utilizando el movimiento eutónico, este se obtiene cuando una vez eliminadas
las tensiones innecesarias, los músculos obtienen un tono justo y el
movimiento se torna armonioso, fluido, no hay desgaste de energía porque el
movimiento económico y armonioso se instala
Cuando un ser que padece fibro mialgia y su vivir es un padecer físico y
emocional debido a dolores físicos acompañados por estados emocionales de
depresión, inquietud que lo llevan a cambiar su estilo de vida, pueden
realizando trabajos de Eutonía autoabastecerse y elevar su auto- estima.
Los beneficios de la práctica de Eutonía son múltiples en el aspecto físico
y psicológico
En lo físico:
Aumenta la capacidad de reacción. Alivia tensiones y dolores. Mejora la
postura corporal. Favorece el descanso. Equilibra el tono físico. Despierta
la sensibilidad. Recupera la movilidad de las articulaciones.
En lo psicológico:
Equilibra el tono psíquico. Despierta el sentido de alerta. Aumenta la
concentración. Provee seguridad. Estimula la reflexión y la elaboración de
las experiencias vitales. Agudiza el sentido de la observación. Disipa el
estrés.
Estos enunciados se logran aplicando los principios de la Eutonía que son
los aspectos y recursos fundamentales que se utilizan en cada clase y que
enunciaré a continuación:
1- Conciencia de piel: Es tomar conciencia de la piel como envoltura, como
sostén de nuestro esqueleto y músculos, además de todos los órganos
sensoriales que en ella se encuentran. Para desarrollar la sensibilidad de
la piel se utiliza el tacto consciente y a través de este se puede reconocer
la forma exterior.
2- Conciencia ósea: El esqueleto es nuestra estructura de sostén. Los huesos
son la fuente básica de energía para cada movimiento y en su forma está dada
su función. Conciencia ósea es la toma de conciencia de nuestra estructura
ósea, del esqueleto, de cada hueso y sus articulaciones.
3- Contacto consciente: Contacto significa "estar relacionado con"El
contacto consciente es una forma de dirigir la conciencia. Es un modo de
relacionarse de un sujeto consigo mismo, con un objeto, con otro sujeto o
con el espacio circundante donde la atención está dirigida hacia adentro y
hacia fuera simultáneamente.
4- Conciencia del espacio interno: El espacio interno es donde nos ocurren
los procesos fisiológicos, neurológicos, afectivos ,intelectuales y
psíquicos.
La experiencia del espacio interno es una percepción que se va
construyendo con el uso de distintos recursos de Eutonía. Entre los que está
fundamentalmente, el uso de la mirada interna, recorriendo con la atención
el ancho, largo ,grosor, profundidad , distancias , de la zona elegida para
luego percibir el contenido( tejidos, duros, blandos, músculos, huesos,
articulaciones y órganos )
5- Transporte :es la utilización conciente del reflejo postural o reflejo de
enderezamiento, entendiendo esto como el flujo de las fuerzas anti
gravitatorias a través de la estructura ósea de la columna vertebral desde
los pies hasta la cabeza.
Cada clase es una investigación sobre determinada zona del cuerpo y el dolor
es una guía para conectarse con ese espacio. Es posible aprender desde el
dolor, usarlo como parte del aprendizaje. La propuesta es habitar el espacio
dolorido y ocuparlo con la atención para disminuir o liberar la tensión.
Modificar el comportamiento que nos lleva a retener y reemplazarlo por el de
soltar el dolor. Esta actividad se inicia con una decisión de cambiar la
conducta de retener por la de soltar..
Por lo expuesto la Eutonía es la disciplina indicada para tratar patologías
que se instalan en el cuerpo debido a un elevado grado de tensión psico-
fisico. Está comprobado que para tratar la fibromialgia es una terapia de
complemento excelente.
Se puede obtener los beneficios de la Eutonía mediante clases grupales o con
un tratamiento. Llamamos tratamiento a la clase individual done el alumno,
imposibilitado de realizar lo grupal, obtiene los mismos resultados a través
del tacto y contacto consciente que realiza el eutonista.
No hay límite de edad para incursionar en esta disciplina

FRIDA KAPLAN
Eutonista Docente en la Escuela ACTA Santander España

Comentario (Dr. Wajner)

Pienso: la eutonía propone la atención, la intención , la direccionalidad de
la conciencia hacia el cuerpo. Habitar el espacio del dolor, por ejemplo,
con esos elementos y utilizarlo para caminar el aprendizaje.
Relacionarnos con nuestra corporalidad .
Aumentar los espacios sensoriales de la subjetividad.
Pasar de seres pasivos a activos trabajadores y aprendices corporales.
Apropiarnos de nuestro organismo alienado.
Transformar la dialéctica del Retener por el Soltar el dolor.
Desde el contacto: "estar relacionados con...nuestro cuerpo y nuestros
vínculos que le dan sentido e historia.

La medicalización de nuestras sociedades capitalistas nos educa en el uso de
la analgesia para tratar el dolor.
Entramos en la trampa del consumo de recursos tecnológicos y de drogas y
procedimientos diversos.
Los enfermos dependen de la industria de la salud- mercancía. Y los médicos
nos colocamos en una posición de supuesto saber- poder sobre el otro
padeciente.
Este recurso basado en las ideas del yoga, de los indúes y de otras culturas
orientales probablemente se desarrolló en las etapas precapitalistas de las
sociedades.
Donde los instrumentos terapéuticos eran pocos y la mirada estaba puesta en
el propio ser y su cuerpo.
Las sociedades industriales transforman a los seres en pasivos consumidores
de productos. El racionalismo científico es su ideología.
La gran productividad se acompaña de el actual discurso de actuar sobre los
seres humanos con cosas y objetos industriales.
Logramos desarrollar seres adictos: sin palabras, intercambiadores de
fetiches, de cosas, alienados en su subjetividad vaciada por el discurso
social imperante y hegemónico.
Ante tal signo o síntoma, recetar tal cosa o procedimiento.
No interpretamos el sentido de la semiología del ser- en queja, actuamos:
remediamos.
El círculo se cierra.
¿Por qué no abrirlo, tensarlo con el pensamiento complejo dialéctico?
Pasar de pasivos médicos a cuestionadores trabajadores de la Salud.
¿Tapar o borrar el dolor o ayudar a atravesarlo? ¿Cuidar o Curar al otro?
Dr. Alejandro Wajner
Diciembre 2003

Social Medicine Dr. Dennis Raphael- Canada

Dr.Alejandro Wajner:

I very much look forward to your new project Critica Medicina. I expect
that much of its content will be concerned with how economic and social
conditions -- the social determinants of health -- influence the health of
citizens. Interestingly, the idea that economic and social factors
determine health has a long history. Such ideas need to be rediscovered
ansd applied to contemporary health issues.

During the mid 1800's political economist Frederich Engels studied the
health conditions of working people in England and identified the factors
responsible for social class differences in health. His 1845 work, The
Condition of the Working Class in England, describes the horrendous living
and working conditions which workers were forced to endure (Engels,
1845/1987). Engels showed, as one of many examples, how profoundly
different death rates within a suburb of Manchester were directly
correlated with quality of housing and quality of streets. He was
remarkably perceptive in identifying the mechanisms by which disease and
early death came to the working classes. He described how material
conditions of life - poverty, poor housing, clothing, and diet, and lack of
sanitation -- directly led to the infections and diseases common among the
poor. Engels also explored how the day-to-day stress of living under such
conditions contributed to illness and injury. The adoption of
health-threatening behaviours such as
drink was seen as means of coping with such disastrous conditions of life.
Engels concluded:

"All conceivable evils are heaped upon the poor?They are given damp
dwellings, cellar dens that are not waterproof from below or garrets that
leak from above? They are supplied bad, tattered, or rotten clothing,
adulterated and indigestible food. They are exposed to the most exciting
changes of mental condition, the most violent vibrations between hope and
fear... They are deprived of all enjoyments except sexual indulgence and
drunkenness and are worked every day to the point of complete exhaustion of
their mental and physical energies?(Engels, 1845/1987)p. 129)"

Similarly, German physician Rudolph Virchow's (1821-1902) medical
discoveries were so extensive that he is known as the "Father of Modern
Pathology." But he was also a trailblazer in identifying how societal
policies determine health. In 1848, Virchow was sent by the Berlin
authorities to investigate the epidemic of typhus in Upper Silesia. His
Report on the Typhus Epidemic Prevailing in Upper Silesia argued that lack
of democracy, feudalism, and unfair tax policies in the province were the
primary determinants of the inhabitants' poor living conditions, inadequate
diet, and poor hygiene that fuelled the epidemic.

Virchow stated that "Disease is not something personal and special, but
only a manifestation of life under modified (pathological) conditions."
Arguing "Medicine is a social science and politics is nothing else but
medicine on a large scale", Virchow drew the direct links between social
conditions and health. He argued that improved health required recognition
that: "If medicine is to fulfil her great task, then she must enter the
political and social life. Do we not always find the diseases of the
populace traceable to defects in society?" (Virchow, 1848/1985).

I look forward then to hearing about how economic and social resources such
as conditions of childhood, income, availability of food, housing,
employment and working conditions, and health and social services are
affecting the health of the peoples of Latin America. Discussion should
also includes issues of gender, class, racism and other forms of social
exclusion. This emphasis will a welcome contrast to the traditional focus
upon biomedical and behavioural risk factors such as cholesterol, body
weight, physical activity, diet, and tobacco use. And since a social
determinants of health approach sees the mainsprings of health as being how
a society organises and distributes economic and social resources, Critica
Medicina should direct attention to economic and social policies as means
of improving health. It should be explicitly political.

Best wishes on your enterprise. Please enroll me as a Charter Member.
[Though my high school espanol is a little weak!]

References
Engels, F. (1845/1987), The condition of the working class in England.,
Penguin Classics, New York.
Virchow, R. (1848/1985), Collected essays on public health and
epidemiology, Science History Publications, Cambridge, UK.

Sincere best wishes,

Dennis Raphael, PhD
Associate Professor and Undergraduate Program Director
School of Health Policy and Management
Atkinson Faculty of Liberal and Professional Studies
York University
4700 Keele Street
Toronto, Ontario M3J 1P3
tel: 416-736-2100, ext. 22134
fax: 416-736-5227
email: draphael@yorku.ca
website: http://quartz.atkinson.yorku.ca/QuickPlace/draphael/Main.nsf/

Me duele este niño hambriento Elena Castañeda

Escribió Miguel:

Carne de yugo, ha nacido
más humillado que bello,
con el cuello perseguido
porel yugo para el cuello

....

Empieza a vivir, y empieza
a morir de punta a punta
levantando la corteza
de su madre con la yunta

Empieza a sentir, y siente
la vida como una guerra
y a dar fatigosamente
en los huesos de la tierra.

Contar sus años no sabe,
y ya sabe que el sudor
es una corona grave
de sal para el labrador

.....

Me duele este niño hambriento
como una grandiosa espina,
y su vivir ceniciento
revuelve mi alma de encina

...

¿Quién salvará este chiquillo
menor que un grano de avena?
¿De dónde saldrá el martillo
verdugo de esta cadena?

Que salga del corazón
de los hombres jornaleros,
que antes de ser hombres son
y han sido niños yunteros.

Escribió Elena:

Y el dolor se multiplicó, en los niños y niñas trabajadores, en los niños y
niñas de la calle y los de las alcantarías....

Y corrijo a Miguel, el verdugo de esta cadena, ha de salir de los hombres y
las mujeres, que tengan un corazón, una inteligencia, y sobre todo, un
compromiso ético, que no les permita ser indiferentes...¿vos? ¿yo?
Ojalá, ojalá....

Un abrazo grande,

Elena Castañeda