¿Puede considerarse la ideología como una de las formas de la mentira? ¿Una especie de mentira?
El concepto de ideología tiene una fuerte historia. En la conferencia me referí a las modernas teorías de la mentira, a las cuales presto un gran interés porque plantean la cuestión de la historia de la mentira y de una modernidad política de la mentira, teniendo en cuenta las transformaciones de la técnica, de las imágenes, de los medios de comunicación, etc. Estos teóricos modernos de la mentira me interesan mucho; sin embargo, nunca hacen referencia ni a Heidegger ni a Freud ni a la teoría marxista de la ideología. Y, aunque haya mucho que decir contra el concepto marxista de ideología, es muy interesante en el sentido de que indica el lugar, un lugar problemático, donde la falsificación, la deformación de la verdad no es necesariamente una mentira, no responde simplemente a una intención consciente y voluntaria de deformar la realidad. Existe una deformación que impone sobre gran número de temas una cierta visión de la realidad, una cierta interpretación, pero que no pasa por una intención consciente de mentir. La ideología no es una mentira ni una ilusión, no es tampoco un error; hay, pues, desde el lado marxista, un esfuerzo por pensar algo sobre la ideología, algo que no es un error ni una mentira ni una ilusión, y eso me interesa.
Pienso que necesitamos una nueva categoría de pensamiento, una deformación, una transformación de la realidad que no sea simplemente una mentira. Sin embargo, existe la mentira, y quiero conservar el viejo concepto de mentira. Existe la mentira política: simples mentiras, intencionadas, deliberadas, a través de los grandes medios de comunicación y las grandes máquinas a la vez capitalistas, técnicas e internacionales. También hay una transformación de la realidad y unos efectos ideológicos, digamos, que no son simples errores ni mentiras, y que demandan otras categorías. Desde este punto de vista, no creo que la categoría marxista de ideología sea suficiente; pero, en cualquier caso, define un lugar problemático interesante y creo que es un error negar este ámbito marxista.
Michel Foucault: Un mao me decía: «entiendo bien por qué Sartre está con nosotros, por qué hace política y en qué sentido la hace: respecto a ti, en último término, comprendo un poco: tú has planteado siempre el problema del encierro. Pero Deleuze verdaderamente no lo entiendo». Esta cuestión me ha sorprendido enormemente porque a mí esto me parece muy claro.
Gilles Deleuze: Se debe posiblemente a que estamos viviendo de una nueva manera las relaciones teoría-práctica. La práctica se concebía tanto como una aplicación de la teoría, como una consecuencia, tanto al contrario como debiendo inspirar la teoría, como siendo ella misma creadora de una forma de teoría futura. De todos modos se concebían sus relaciones bajo la forma de un proceso de totalización, en un sentido o en el otro. Es posible que, para nosotros, la cuestión se plantee de otro modo. Las relaciones teoría-práctica son mucho más parciales y fragmentarias. Por una parte una teoría es siempre local, relativa a un campo pequeño, y puede tener su aplicación en otro dominio más o menos lejano. La relación de aplicación no es nunca de semejanza. Por otra parte, desde el momento en que la teoría se incrusta en su propio dominio se enfrenta con obstáculos, barreras, choques que hacen necesario que sea relevada por otro tipo de discurso (es este otro tipo el que hace pasar eventualmente a un dominio diferente). La práctica es un conjunto de conexiones de un punto teórico con otro, y la teoría un empalme de una práctica con otra. Ninguna teoría puede desarrollarse sin encontrar una especie de muro, y se precisa la práctica para agujerearlo. Por ejemplo, usted; usted ha comenzado por analizar teóricamente un modo de encierro como el manicomio en el siglo XIX en la sociedad capitalista. Después desembocó en la necesidad de que personas precisamente encerradas se pusiesen a hablar por su cuenta, que operasen una conexión (o bien al contrario es usted quien estaba en conexión con ellos), y esas personas se encuentran en las prisiones, están en las prisiones. Cuando usted organizó el grupo de información sobre las prisiones fue sobre esta base: instaurar las condiciones en la que los prisioneros pudiesen ellos mismos hablar. Sería completamente falso decir, como parecía decir el mao, que usted pasaba a la práctica aplicando sus teorías. No había en su trabajo ni aplicación, ni proyecto de reforma, ni encuesta en el sentido tradicional. Había algo muy distinto: un sistema de conexión en un conjunto, en una multiplicidad de piezas y de pedazos a la vez teóricos y prácticos. Para nosotros el intelectual teórico ha dejado de ser un sujeto, una conciencia representante o representativa. Los que actúan y los que luchan han dejado de ser representados ya sea por un partido, ya sea por un sindicato que se arrogaría a su vez el derecho de ser su conciencia. ¿Quién habla y quién actúa? Es siempre una multiplicidad, incluso en la persona, quien habla o quien actúa. Somos todos grupúsculos. No existe ya la representación, no hay más que acción, acción de teoría, acción de práctica en relaciones de conexión o de redes.
M. F.: Me parece que la politización de un intelectual se hace tradicionalmente a partir de dos cosas: su posición de intelectual en la sociedad burguesa, en el sistema de la producción capitalista, en la ideología que ésta produce o impone (ser explotado, reducido a la miseria, rechazado, «maldito», acusado de subversión, de inmoralidad, etc.); su propio discurso en tanto que revelador de una cierta verdad, descubridor de relaciones políticas allí donde éstas no eran percibidas. Estas dos formas de politización no eran extrañas la una a la otra, pero tampoco coincidían forzosamente. Había el tipo del «maldito» y el tipo del "socialista". Estas dos politizaciones se confundirían fácilmente en ciertos momentos de reacción violenta por parte del poder, después del 48, después de la Comuna, después de 1940: el intelectual era rechazado, perseguido en el momento mismo en que las «cosas» aparecían en su «verdad», en el momento en que no era preciso decir que el rey estaba desnudo. El intelectual decía lo verdadero a quienes a aun no lo veían y en nombre de aquellos que no podían decirlo: conciencia y elocuencia.
Ahora bien, lo que los intelectuales han descubierto después de la avalancha reciente que las masas no tienen necesidad de ellos para saber; saben claramente, perfectamente, mucho mejor que ellos; y lo afirman extremadamente bien. Pero existe un sistema de poder que obstaculiza, que prohibe, que invalida ese discurso y ese saber. Poder que no está solamente en las instancias superiores de la censura, sino que se hunde más profundamente, más sutilmente en toda la malla de la sociedad. Ellos mismos, intelectuales, forman parte de ese sistema de poder, la idea de que son los agentes de la «conciencia» y del discurso pertenece a este sistema. El papel del intelectual no es el de situarse «un poco en avance o un poco al margen» para decir la muda verdad de todos; es ante todo luchar contra las formas de poder allí donde éste es a la vez el objeto y el instrumento: en el orden del «saber», de la «verdad», de la «conciencia» del «discurso».
Es en esto en lo que la teoría no expresa; no traduce, no aplica una práctica; es una práctica. Pero local y regional, como usted dice: no totalizadora. Lucha contra el poder, lucha para hacerlo aparecer y golpearlo allí donde es más invisible y más insidioso. Lucha no por una «toma de conciencia» (hace tiempo que la conciencia como saber a sido adquirida por las masas, y que la conciencia como sujeto ha sido tomada, ocupada por la burguesía), sino por la infiltración y la toma de poder, al lado, con todos aquellos que luchan por esto, y no retirado para darles luz. Una «teoría» es el sistema regional de esta lucha.
G.D.: Eso es, una teoría es exactamente como una caja de herramientas. Ninguna relación con el significante... Es preciso que sirva, que funcione. Y no para uno mismo. Si no hay personas para utilizarla, comenzando por el teórico mismo, que deja entonces de ser teórico, es que no vale nada, o que el momento no llegó aún. No se vuelve sobre una teoría, se hacen otras, hay otras a hacer. Es curioso que sea un autor que pasa por un puro intelectual, Poust quien lo haya dicho tan claramente: tratad mi libro como un par de lentes dirigidos hacia el exterior, y bien, si no os sirven tomad otros, encontrad vosotros mismos vuestro aparato que es necesariamente un aparato de combate. La teoría no se totaliza, se multiplica y multiplica. Es el poder quien por naturaleza opera totalizaciones, y usted, usted dice exactamente: la teoría por naturaleza esta contra el poder. Desde que una teoría se incrusta en tal o cual punto se enfrenta a la imposibilidad de tener la menor consecuencia práctica, sin que tenga lugar una explosión. incluso en otro punto. Por esto la noción de reforma es tan estúpida como hipócrita. O bien la reforma es realizada por personas que se pretenden representativas y que hacen profesión de hablar por los otros, en su nombre, y entonces es un remodelamiento del poder, una distribución del poder que va acompañada de una represión acentuada; o bien es una reforma, reclamada. exigida. por aquellos a quienes concierne y entonces deja de ser una reforma es una acción revolucionaria que, desde el fondo de su carácter parcial está determinada o a poner en entredicho la totalidad del poder y de su jerarquía. Es evidente en el caso de las prisiones: la más minúscula, la más modesta reivindicación de los prisioneros basta para desinflar la pseudo-reforma PIeven. Si los niños consiguen que se oigan sus protestas en una Maternal, o incluso simplemente sus preguntas, esto sería suficiente para producir una explosión en el conjunto del sistema de la enseñanza: verdaderamente, este sistema en el que vivimos no puede soporta nada: de ahí su fragilidad radical en cada punto, al mismo tiempo que su fuerza de represión global. A mi juicio usted ha sido el primero en enseñarnos algo fundamental, a la vez en sus libros y en un terreno práctico: la indignidad de hablar por los otros. Quiero decir: la representación provoca la risa, se decía que había terminado pero no se sacaba la consecuencia de esta reconversión «teórica» -a saber, que la teoría exigía que las personas concernidas hablasen al fin prácticamente por su cuenta.
M. F.: Y cuando los prisioneros se pusieron a hablar, tenían una teoría de la prisión, de la penalidad, de la justicia. Esta especie de discurso contra el poder, este contradiscurso mantenido por los prisioneros o por aquellos a quienes se llama delincuentes es en realidad lo importante, y no una teoría sobre la delincuencia. El problema de la prisión es un problema local y marginal puesto que no pasan más de 100.000 personas cada año por las prisiones; en total actualmente en Francia hay probablemente 300 ó 400.000 personas que pasaron por la prisión. Ahora bien, este problema marginal sacude a la gente. Me ha sorprendido ver que se pudiesen interesar por el problema de las prisiones tantas personas que no estaban en prisión; me ha sorprendido que tanta gente que no estaba predestinada a escuchar este discurso de los detenidos, lo haya finalmente escuchado. ¿Cómo explicarlo? ¿No será porque de un modo general el sistema penal es la forma. en la que el poder como poder, se muestra del modo más manifiesto? Meter a alguien en prisión encerrarlo, privarlo de comida, de calefacción, impedirle salir hacer el amor..., etc., ahí está la manifestación del poder más delirante que se puede imaginar. El otro día hablaba con una mujer que había estado en prisión y ella decía: «cuando se piensa que a mí, que tengo cuarenta años, se me ha castigado un día en prisión poniéndome a pan sólo». Lo que me llama la atención en esta historia es no solamente la puerilidad del ejercicio del poder, sino también el cinismo con el que se ejerce como poder, bajo la forma más arcaica, la más pueril, la más infantil. Reducir a alguien a pan y agua, eso se nos enseña de pequeños. La prisión es el único lugar en el que el poder puede manifestarse de forma desnuda, en sus dimensiones más excesivas, y justificarse como poder moral. «Tengo razón para castigar puesto que sabéis que es mezquino robar, matar...». Es esto lo que es fascinante en las prisiones, que por una vez el poder no se oculta, no se enmascara, se muestra como tiranía llevada hasta los más ínfimos detalles, poder cínico y al mismo tiempo puro, enteramente «justificado» ya que puede formularse enteramente en el interior de una moral que enmarca su ejercicio: su tiranía salvaje aparece entonces como dominación serena del Bien sobre el Mal, del orden sobre el desorden.
G. D.: Al mismo tiempo lo inverso es igualmente verdad. No son solamente los prisioneros los que son tratados como niños, sino los niños como prisioneros. Los niños sufren una infantilización que no es la suya. En este sentido es cierto que las escuelas son un poco prisiones, las fábricas son mucho más prisiones. Basta con ver la entrada en Renault. O en otros sitios: tres bonos para hacer pipi en el día. Usted ha encontrado un texto de Jeremias Bentham en el siglo XVIII que precisamente propone una reforma de las prisiones: en nombre de esta alta reforma, establece un sistema circular que hace a la vez que la prisión renovada sirva de modelo, y que se pase insensiblemente de la escuela a la manufactura, de la manufactura a la prisión e inversamente. Es esto la esencia del reformismo, de la representación reformada. Al contrario, cuando las gentes a otra semejante invertida, no oponen una representatividad a la falsa representatividad del poder. Por ejemplo, recuerdo que usted decía que no existe justicia popular contra la justicia, eso sucede a otro nivel.
M. F.: Pienso que, bajo el odio que el pueblo tiene a la justicia, a los jueces, a los tribunales, a las prisiones, no es conveniente ver solamente la idea de otra justicia mejor, más justa, sino, y en primer lugar, y ante todo, la percepción de un punto singular en el que el poder se ejerce a expensas del pueblo. La lucha anti-judicial es una lucha contra el Poder. no creo que esto sea una lucha contra las injusticias, contra las injusticias de la justicia, y por un mejor funcionamiento de la institución judicial. Es asimismo sorprendente que cada vez que ha habido motines, revueltas y sediciones, el aparato judicial ha sido el blanco, al mismo tiempo y al mismo título que el aparato fiscal, el ejército y las otras formas de poder. Mi hipótesis, pero no es más que una hipótesis, es que los tribunales populares, por ejemplo en el momento de la Revolución. han sido una manera, utilizada por la pequeña burguesía aliada a las masas, para recuperar, para recobrar el movimiento de lucha contra la justicia. Y para recobrarlo. se ha propuesto este sistema de tribunal que se refiere a una justicia que podría ser justa, a un juez que podría dictar una sentencia justa. La forma misma del tribunal pertenece a una ideología de la justicia que es la de la burguesía.
G. D.: Si se considera la situación actual. el poder tiene por fuerza una visión total o global. Quiero decir que todas las formas de represión actuales, que son múltiples, se totalizan fácilmente desde el punto de vista del poder: la represión racista contra los inmigrados, la represión en las fábricas, la represión en la enseñanza, La represión contra los jóvenes en general. No es preciso buscar solamente la unidad de todas estas formas en una reacción de Mayo del 68, sino mucho más en una preparación y en una organización concertadas de nuestro próximo futuro. El capitalismo francés necesita de un «volante» de paro, y abandona la máscara liberal y paternal del pleno empleo. Es desde este punto de vista como encuentran su unidad: la limitación de la inmigración, una vez dicho que se confiaba a los emigrados los trabajos más duros e ingratos, la represión en las fábricas, ya que se trata de devolverle al francés el «gusto» por un trabajo cada vez más duro. La lucha contra los jóvenes y la represión en la enseñanza, ya que la represión de la policía es tanto más viva cuanto menos necesidad de jóvenes hay en el mercado de trabajo. Todas las clases de categorías profesionales van a ser convidadas a ejercer funciones policiales cada vez más precisas: profesores, psiquiatras. educadores en general, etc. Hay aquí algo que usted anuncia desde hace tiempo y que se pensaba que no se produciría: el refuerzo de todas las estructuras de encierro. Entonces, frente a esta política global del poder se hacen respuestas locales, cortafuegos, defensas activas y a veces preventivas. Nosotros no tenernos que totalizar lo que es totalizado por parte del poder, y que no podríamos totalizar de nuestro lado mas que restaurando formas representativas de centralismo y de jerarquía. En contrapartida, lo que nosotros podemos hacer es llegar a instaurar conexiones laterales, todo un sistema de redes, de base popular. Y es esto lo que es difícil. En todo caso, la realidad para nosotros no pasa en absoluto por la política en sentido tradicional de competición y de distribución de poder de instancias llamadas representativas a lo PC o a lo CGT. La realidad es lo que pasa efectivamente hoy en una fábrica, en una escuela, en un cuartel, en una prisión, en una comisaría. Si bien la acción comporta un tipo de información de naturaleza muy diferente a las informaciones de los periódicos (así el tipo de información de L'Agence de Presse Libération).
M. F.: Esta dificultad, nuestra dificultad para encontrar las formas de lucha adecuadas, ¿no proviene de que ignoramos todavía en qué consiste el poder? Después de todo ha sido necesario llegar al siglo XIX para saber lo que era la explotación, pero no se sabe quizá siempre qué es el poder. Y Marx y Freud no son quizá suficientes para ayudarnos a conocer esta cosa tan enigmática, a la vez visible e invisible, presente y oculta, investida en todas partes, que se llama poder. La teoría del Estado, el análisis tradicional de los aparatos de Estado no agotan sin duda el campo del ejercicio y del funcionamiento del poder. La gran incógnita actualmente es. ¿quién ejerce el poder? y ¿dónde lo ejerce? Actualmente se sabe prácticamente quién explota, a dónde va el provecho, entre qué manos pasa y dónde se invierte, mientras que el poder... Se sabe bien que no son los gobernantes los que detentan el poder. Pero la noción de «clase dirigente» no es ni muy clara ni está muy elaborada. «Dominar», «dirigir», «gobernar», «grupo en el poder», «aparato de Estado», etc., existen toda una gama de nociones que exigen ser analizadas. Del mismo modo, sería necesario saber bien hasta dónde se ejerce el poder, por qué conexiones y hasta que: instancias ínfimas con frecuencia, de jerarquía, de control, de vigilancia, de prohibiciones, de sujeciones. Por todas partes en donde existe poder, el poder se ejerce. Nadie, hablando con propiedad ,es el titular de él; y sin embargo, se ejerce siempre en una determinada dirección, con los unos de una parte y los otros de otra; no se sabe quién lo tiene exactamente; pero se sabe quién no lo tiene. Si la lectura de sus libros (desde el Nietzsche hasta lo que yo presiento de Capitalismo y esquizofrenia) ha sido para mí tan esencial es porque me parece que van muy lejos en el planteamiento de este problema: bajo ese viejo tema del sentido, significado, significante, etc., al fin la cuestión del poder, de la desigualdad de los poderes, de sus luchas. Cada lucha se desarrolla alrededor de un centro particular del poder (uno de esos innumerables pequeños focos que van desde un jefecillo. un guarda de viviendas populares, un director de prisiones, un juez, un responsable sindical, hasta un redactor jefe de un periódico). Y si designar los núcleos, denunciarlos, hablar públicamente de ellos, es una lucha, no se debe a que nadie tuviera conciencia, sino a que hablar de este tema, forzar la red de información institucional, nombrar, decir quién ha hecho, qué, designar el blanco, es una primera inversión del poder, es un primer paso en función de otras luchas contra el poder. Si los discursos como los detenidos o los de los médicos de las prisiones son luchas, es porque confiscan un instante al menos el poder de hablar de las prisiones, actualmente ocupado exclusivamente por la administración y por sus compadres reformadores. E1 discurso de lucha no opone al inconsciente: se opone al secreto. Eso da la impresión de ser mucho menos importante. ¿Y si fuese mucho más importante? Existen toda una serie de equívocos en relación a lo «oculto», a lo «reprimido», a lo «no dicho», que permiten «psicoanalizar» a bajo precio lo que debe ser objeto de una lucha. Es posible que sea más difícil destapar el secreto que el inconsciente. Los dos temas que aparecían frecuentemente hasta hace poco: «la escritura es lo reprimido» y «la escritura es de pleno derecho subversiva» me parece que traicionan un cierto número de operaciones que es preciso denunciar severamente.
G. D.: En cuanto a este problema que usted plantea: se ve bien quien explota, quien se aprovecha, quien gobierna, pero el poder es todavía algo más difuso -yo haría la hipótesis siguiente: incluso y sobre todo el marxismo ha determinado el problema en términos de interés (el poder está poseído por una clase dominante definida por sus intereses)-. De repente, se tropieza con la cuestión: ¿cómo es posible que gentes que no tienen precisamente interés sigan, hagan un maridaje estrecho con el poder, reclamando una de sus parcelas? Es posible que, en términos de inversiones, tanto económicas como inconscientes, el interés no tenga la última palabra, existen inversiones de deseo que explican que se tenga la necesidad de desear, no contra su interés, ya que el interés sigue siempre y se encuentra allí donde el deseo lo sitúa, sino desear de una forma más profunda y difusa que su interés. Es preciso estar dispuesto a escuchar el grito de Reich: y no, las masas no han sido engañadas, ellas han deseado el fascismo en un momento determinado! Hay inversiones de deseo que modelan el poder, y lo difunden, y hacen que el poder se encuentre tanto a nivel del policía como del primer ministro, y que no exista en absoluto una diferencia de naturaleza entre el poder que ejerce un simple policía y el poder que ejerce un ministro. La naturaleza de estas inversiones de deseo sobre un cuerpo social es lo que explica por qué los partidos o los sindicatos. que tendrían o deberían tener inversiones revolucionarias en nombre de los intereses de clase, pueden tener inversiones reformistas o perfectamente reaccionarias a nivel del deseo.
M. F.: Como usted dice, las relaciones entre deseo, poder e interés, son más complejas de lo que ordinariamente se piensa, y resulta que aquellos que ejercen el poder no tienen por fuerza interés en ejercerlo, aquellos que tienen interés en ejercerlo no lo ejercen, y el deseo de poder juega entre el poder y el interés un juego que es todavía singular. Sucede que las masas, en el momento del fascismo, desean que algunos ejerzan el poder, algunos que, sin embargo, no se confunden con ellas, ya que el poder se ejercerá sobre ellas y a sus expensas, ,hasta su muerte, su sacrificio, su masacre, y ellas, sin embargo, desean este poder, desean que este poder sea ejercido. Este juego del deseo, del poder y del interés es todavía poco conocido. Hizo falta mucho tiempo para saber lo que era la explotación. Y el deseo ha sido y es todavía un largo asunto. Es posible que ahora las luchas que se están llevando a cabo, y además estas teorías locales, regionales, discontinuas que se están elaborando en estas luchas y que hacen cuerpo con ellas, es posible que esto sea el comienzo de un descubrimiento de la manera en que el poder se ejerce.
G. D.: Pues bien, yo vuelvo a la cuestión: el movimiento revolucionario actual tiene múltiples focos, y esto no es por debilidad ni por insuficiencia, ya que una determinada totalización pertenece más bien al poder y a la reacción. Por ejemplo, el Vietnam es una formidable respuesta local. Pero, ¿cómo concebir las redes, las conexiones transversales entre estos puntos activos discontinuos, de un país a otro o en el interior de un mismo país?
M. F.: Esta discontinuidad geográfica de la que usted habla significa quizá esto: desde el momento que se lucha contra la explotación, es el proletariado quien no sólo conduce la lucha sino que además define los blancos, los métodos, los lugares y los instrumentos de lucha; aliarse al proletariado es unirse a él en sus posiciones, su ideología, es retomar los motivos de su combate. Es fundirse. Pero si se lucha contra el poder, entonces todos aquellos sobre los que se ejerce el poder como abuso, todos aquellos que lo reconocen como intolerable, pueden comprometerse en la lucha allí donde se encuentran y a partir de su actividad (o pasividad) propia. Comprometiéndose en esta lucha que es la suya, de la que conocen perfectamente el blanco y de la que pueden determinar el método, entran en el proceso revolucionario. Como aliados ciertamente del proletariado ya que, si el poder se ejerce tal como se ejerce, es ciertamente para mantener la explotación capitalista. Sirven realmente la causa de la revolución proletaria luchando precisamente allí donde la opresión se ejerce sobre ellos. Las mujeres, los prisioneros, los soldados, los enfermos en los hospitales, los homosexuales han abierto en este momento una lucha específica contra la forma particular de poder, de imposición, de control que se ejerce sobre ellos. Estas luchas forman parte actualmente del movimiento revolucionario, a condición de que sean radicales sin compromisos ni reformismos, sin tentativas para modelar el mismo poder consiguiendo como máximo un cambio de titular. Y estos movimientos están unidos al movimiento revolucionario del proletariado mismo en la medida en que él ha de combatir todos los controles e imposiciones que reproducen en todas partes el mismo poder.
Es decir, que la generalidad de la lucha no se hace ciertamente en la forma de esta totalización de la que usted hablaba hace un momento, esta totalización teórica, en la forma de "verdad". Lo que produce la generalidad de la lucha, es el sistema mismo de poder, todas las formas de ejercicio y de aplicación del poder.
G. D.: Y no se puede tocar un punto cualquiera de aplicación sin encontrarse enfrentado a este conjunto difuso que desde ese momento se estará forzando a intentar reverter, a partir de las más pequeñas reinvindicación. Toda defensa o ataque revolucionario parciales se ensamblan así con la lucha obrera.
C. MARX SOBRE PROUDHON (Carta a J. B. Schweitzer) [1]
Londres, 24 de enero de 1865.
Muy señor mío:
Ayer recibí su carta en la que me invita usted a dar un juicio detallado sobre Proudhon. La falta de tiempo no me permite atender a su deseo. Además, no tengo a mano ni un solo trabajo de Proudhon. Sin embargo, y en prueba de mi buena voluntad, he trazado a toda prisa un breve esbozo. Puede usted completarlo, alargarlo o reducirlo; en una palabra, puede usted hacer con él lo que mejor le parezca [*]*** [2].
No recuerdo ya cuáles fueron los primeros ensayos de Proudhon. Su trabajo de escolar sobre "La lengua universal" [3] demuestra la falta de escrúpulo con que trataba problemas para cuya solución le faltaban los conocimientos más elementales.
Su primera obra "Qu' est-ce que la propiété?" [*]**** es indudablemente la mejor de todas. Aunque no por la novedad de su contenido, sí por la forma nueva y audaz de decir lo viejo, el trabajo marca una época. En las obras de los socialistas y comunistas franceses conocidas por él, la «propiété» no sólo había sido, como es natural, criticada desde varios puntos de vista, sino también utópicamente «abolida». Con este libro, Proudhon se coloca con respecto a Saint-Simon y Fourier aproximadamente en el mismo [21] plano en que Feuerbach se encuentra con respecto a Hegel. Comparado con Hegel, Feuerbach es extremadamente pobre. Sin embargo, después de Hegel señala una época, ya que realza algunos puntos desagradables para la conciencia cristiana e importantes para el progreso de la crítica y que Hegel dejó en una mística penumbra.
En esta obra de Proudhon predomina aún, permítaseme la expresión, un estilo de fuerte musculatura, el cual, a mi juicio, constituye su principal mérito. Se ve que, incluso en los lugares donde Proudhon se limita a reproducir lo viejo, dicha reproducción constituye para él un descubrimiento propio; cuanto dice es para él algo nuevo y lo considera como tal. La audacia provocativa con que ataca el sancta santorum de la Economía política, las ingeniosas paradojas con que se burla del sentido común burgués, la crítica demoledora, la ironía mordaz, ese profundo y sincero sentimiento de indignación que manifiesta de cuando en cuando contra las infamias del orden existente, su convicción revolucionaria, todas estas cualidades contribuyeron a que el libro "¿Qué es la propiedad?" electrizase a los lectores y produjese una gran impresión desde el primer momento de su salida a la luz. En una historia rigurosamente científica de la Economía política, dicho libro apenas hubiese merecido los honores de ser mencionado. Pero, lo mismo que en la literatura, las obras sensacionales de este género juegan su papel en la ciencia. Tómese, por ejemplo, el libro de la "Población" de Malthus. En su primera edición no constituyó más que un «sensational pamphlet», y, por añadidura, un plagio desde la primera hasta la última línea. Y a pesar de todo, ¡cómo impresionó este libelo contra el género humano!.
De tener a mano el libro de Proudhon me hubiese sido fácil demostrar con algunos ejemplos su modalidad inicial. En los párrafos considerados por él mismo como los más importantes, imita a Kant -el único filósofo alemán que conocía en aquella época a través de las traducciones- en la manera de tratar las antinomias, dejándonos la firme impresión de que para él, lo mismo que para Kant, la solución de las antinomias es algo situado «más allá» de la razón humana, es decir, algo que para su propio entendimiento permanece en la oscuridad.
A pesar de todo su carácter aparentemente archirrevolucionario, en "¿Qué es la propiedad?" nos encontramos ya con la contradicción de que Proudhon, de una parte, critica la sociedad a través del prisma y con los ojos del campesino parcelario francés (más tarde del petit bourgeois [*]), y de otra, le aplica la escala que ha tomado prestada a los socialistas.
[22]
El propio título indica ya las deficiencias del libro. El problema había sido planteado de un modo tan erróneo, que la solución no podía ser acertada. Las «relaciones de propiedad» de los tiempos antiguos fueron destruidas por las feudales, y éstas por las «burguesas». Así pues, la propia historia se encargó de someter a crítica las relaciones de propiedad del pasado. De lo que trata en el fondo Proudhon es de la moderna propiedad burguesa, tal como existe hoy día. A la pregunta ¿qué es esa propiedad? sólo se podía contestar con un análisis crítico de la «Economía política», que abarcase el conjunto de esas relaciones de propiedad, no en su expresión jurídica, como relaciones volitivas, sino en su forma real, es decir, como relaciones de producción. Mas como Proudhon vinculaba todo el conjunto de estas relaciones económicas al concepto jurídico general de «propiedad», «la propiété» no podía ir más allá de la contestación que ya Brissot había dado en una obra similar [4], antes de 1789, repitiéndola con las mismas palabras: «La propiété c'est le vol» [*]*.
En el mejor de los casos, de aquí se puede deducir únicamente que el concepto jurídico burgués del «robo» es aplicable también a las ganancias «bien habidas» del propio burgués. Por otro lado, en vista de que el «robo» como violación de la propiedad, presupone la propiedad, Proudhon se enredó en toda clase de sutiles razonamientos, oscuros hasta para él mismo, sobre la verdadera propiedad burguesa.
Durante mi estancia en París, en 1844, trabé conocimiento personal con Proudhon. Menciono aquí este hecho porque, en cierto grado, soy responsable de su «sophistication», como llaman los ingleses a la adulteración de las mercancías. En nuestras largas discusiones, que con frecuencia duraban toda la noche, le contagié, para gran desgracia suya, el hegelianismo, que por su desconocimiento del alemán no pudo estudiar a fondo. Después de mi expulsión de París, el señor Karl Grün continuó lo que yo había iniciado. Como profesor de filosofía alemana me llevaba la ventaja de no entender una palabra en la materia.
Poco antes de que apareciese su segunda obra importante, "Filosofía de la miseria", etc., me anunció él mismo su próxima publicación en una carta muy detallada, donde, entre otras cosas, me decía lo siguiente: «J'attends votre férule critique» [*]. En efecto, mi crítica cayó muy pronto sobre él (en mi libro «Miseria de la Filosofía», etc., París, 1847) en tal forma que puso fin para siempre a nuestra amistad.
Por lo que acabo de decir verá usted que en su libro «Filosofía de la [23] miseria o Sistema de las contradicciones económicas» Proudhon responde realmente por vez primera a la pregunta «¿Qué es la propiedad?". De hecho, tan sólo después de la publicación de su primer libro fue cuando Proudhon inició sus estudios económicos; y descubrió que a la pregunta que había planteado no se podía contestar con invectivas, sino únicamente con un análisis de la «Economía política» moderna. Al mismo tiempo, hizo un intento de exponer dialécticamente el sistema de las categorías económicas. En lugar de las insolubles «antinomias» de Kant, ahora tenía que aparecer la «contradicción» hegeliana como medio de desarrollo.
En el libro que escribí como réplica hallará usted la crítica de los dos gruesos volúmenes de su obra. Allí demuestro entre otras cosas lo poco que ha penetrado Proudhon en los secretos de la dialéctica científica y hasta qué punto, por otro lado, comparte las ilusiones de la filosofía especulativa, cuando, en lugar de considerar las categorías económicas como expresiones teóricas de relaciones de producción formadas históricamente y correspondientes a una determinada fase de desarrollo de la producción material, las convierte en un modo absurdo en ideas eternas, existentes de siempre, y cómo, después de dar este rodeo, retorna al punto de vista de la Economía burguesa [*]*.
Más adelante demuestro también lo insuficiente que es su conocimiento -a veces digno de un escolar- de la «Economía política», a cuya crítica se dedica, y cómo, al igual que los utopistas, corre en pos de una pretendida «ciencia», con ayuda de la cual se puede elucubrar a priori una fórmula para la «solución del problema social», en lugar de ir a buscar la fuente de la ciencia en el conomiento crítico del movimiento histórico, de ese movimiento que crea por sí mismo las condiciones materiales de la emancipación. Demuestro allí, sobre todo, lo confusas, erróneas e incompletas que siguen siendo las concepciones de Proudhon sobre el valor de cambio, base de todas las cosas, y cómo, incluso, ve en la interpretación utópica de la teoría del valor de Ricardo la base de una nueva ciencia. Mi juicio sobre su punto de vista general lo resumo en las siguientes palabras:
«Toda relación económica tiene su lado bueno y su lado malo; éste es el único punto en que el Sr. Proudhon no se ha refutado [24] a sí mismo. En su opinión, el lado bueno lo exponen los economistas, y el lado malo lo denuncian los socialistas. De los economistas toma la necesidad de relaciones eternas, y de los socialistas, esa ilusión que no les permite ver en la miseria nada más que miseria (en lugar de ver en ella el lado revolucionario destructivo que ha de acabar con la vieja sociedad [*]). Proudhon está de acuerdo con unos y otros, tratando así de apoyarse en el prestigio de la ciencia. En él, la ciencia se reduce a las magras proporciones de una fórmula científica; es un hombre a la caza de fórmulas. De este modo, el Sr. Proudhon se envanece con la idea de haber sometido a crítica la Economía política y el comunismo, cuando en realidad está muy por debajo de los dos. Está por debajo de los economistas, pues se imagina que como filósofo detentador de una fórmula mágica se halla libre de entrar en detalles puramente económicos; está por debajo de los socialistas, pues carece de valor y perspicacia suficiente para situarse, aunque sólo sea especulativamente, por encima del horizonte intelecual burgués....
Quiere remontarse, como hombre de ciencia, por encima de los burgueses y de los propietarios, pero no es más que un pequeño burgués que oscila constantemente entre el capital y el trabajo, entre la Economía política y el comunismo». [*]*
Por severo que pueda parecer este juicio, suscribo hoy día cada una de sus palabras. Al mismo tiempo, es preciso tener presente que en la época en que yo afirmé y demostré teóricamente que el libro de Proudhon era el código del socialismo del petit bourgeois, los economistas y los socialistas excomulgaban a Proudhon por ultra-archirrevolucionario. Esta es la razón de que después jamás haya unido mi voz a la de los que gritaban su «traición» a la revolución. Y no es culpa suya si, mal comprendido en un principio tanto por los demás como por él mismo, no ha justificado las inmerecidas esperanzas.
En comparación con "¿Qué es la propiedad?", en la "Philosophie de la misère" [*]** todos los defectos del modo de exposición proudhoniano resaltan con particular desventaja. El estilo es a cada paso ampoulè [*]***, como dicen los franceses. Siempre que le falla la agudeza gala aparece una pomposa jerga especulativa que pretende ser el estilo filosófico alemán. Dan verdadera grima sus alabanzas a sí mismo, su tono chillón de pregonero y, sobre todo, los alardes que hace de una supuesta «ciencia» y toda su cháchara en torno a ella. El sincero calor que anima su primera obra, aquí, [25] en determinados pasajes, se sustituye de un modo sistemático por el ardor febril de la declamación. A todo esto viene a sumarse ese afán impotente y repulsivo por hacer gala de erudición, afán propio de un autodidacta, cuyo orgullo nato por su pensamiento original e independiente ya está quebrantado, y que en su calidad de parvenu [*]**** de la ciencia se considera obligado a presumir de lo que no es y de lo que no tiene. Y, por añadidura, esa mentalidad de pequeño burgués, que le impulsa a atacar de un modo indigno, grosero, torpe, superficial y hasta injusto a un hombre como Cabet -merecedor de respeto por su actividad práctica en el movimiento del proletariado francés-, mientras extrema su amabilidad, por ejemplo, con Dunoyer (consejero de Estado, ciertamente), a pesar de que toda la significación de este Dunoyer se reduce a la cómica seriedad con que en tres gruesos volúmenes [5], insoportablemente tediosos, predica el rigorismo, caracterizado por Helvetius en los términos siguientes: «On veut que les malheureux soient parfaits.» (Se quiere que los desgraciados sean perfectos.)
La revolución de Febrero [6] fue realmente muy inoportuna para Proudhon, pues tan sólo unas semanas antes había demostrado de un modo irrefutable que «la era de las revoluciones» había pasado para siempre. Su intervención en la Asamblea Nacional merece todos los elogios, a pesar de haber puesto de manifiesto lo poco que comprendía todo lo que estaba ocurriendo [7]. Después de la insurrección de Junio [8] constituyó un acto de gran valor. Su intervención tuvo, además, resultados positivos: en el discurso [9] que pronunció para oponerse a las proposiciones de Proudhon, y que fue editado más tarde en folleto aparte, el Sr. Thiers demostró a toda Europa cuán mísero e infantil era el catecismo que servía de pedestal a ese pilar espiritual de la burguesía francesa. Comparado con el Sr. Thiers, Proudhon adquiría ciertamente las dimensiones de un coloso antediluviano.
El descubrimiento del «crédit gratuit» y el «banque du peuple», basado en él, son las últimas «hazañas» económicas de Proudhon. En mi "Contribución a la crítica de la Economía Política, fasc. I", Berlín, 1859 (págs. 59-64), se demuestra que la base teórica de sus ideas tiene su origen en el desconocimiento de los principios elementales de la «Economía política» burguesa, a saber, la relación entre la mercancía y el dinero, mientras que la superestructura práctica no es más que una simple reproducción de esquemas mucho más viejos y mejor desarrollados. No cabe duda y es de por sí evidente que el crédito, como ocurrió en Inglaterra a principios del siglo XVIII, y como volvió a ocurrir en ese mismo país a principios del XIX, ha contribuido a que las riquezas pasen [26] de manos de una clase a las de otra, que, en determinadas condiciones económicas y políticas, puede ser un factor que acelere la emancipación del proletariado. Pero es una fantasía genuinamente filistea considerar que el capital que produce interés es la forma principal del capital y tratar de convertir una aplicación particular del crédito -una supuesta abolición del interés- en la base de la transformación de la sociedad. En efecto, esa fantasía ya había sido minuciosamente desarrollada por los portavoces económicos de la pequeña burguesía inglesa del siglo XVII. La polémica de Proudhon con Bastiat (1850) sobre el capital que produce interés [10] está muy por debajo de la "Filosofía de la miseria". Proudhon llega al extremo de ser derrotado hasta por Bastiat, y entra en un cómico furor cada vez que el adversario le asesta algún golpe.
Hace unos cuantos años, Proudhon escribió para un concurso organizado, si mal no recuerdo, por el Gobierno de Lausana, un trabajo sobre "Los impuestos". Aquí desaparecen por completo los últimos vestigios del genio y no queda más que el petit bourgeois tout pur [*].
Por lo que respecta a las obras políticas y filosóficas de Proudhon, todas ellas demuestran el mismo carácter doble y contradictorio que en sus trabajos sobre Economía. Además, su valor es puramente local; se refieren únicamente a Francia. Sin embargo, sus ataques contra la religión, la Iglesia, etc. tienen un gran mérito por haber sido escritos en Francia en una época en que los socialistas franceses creían oportuno hacer constar que sus sentimientos religiosos les situaban por encima del volterianismo burgués del siglo XVIII y del ateísmo alemán del siglo XIX. Si Pedro el Grande había derrotado la barbarie rusa recurriendo a la barbarie, Proudhon hizo todo lo que pudo para derrotar con la frase la fraseología francesa.
Su libro sobre el "Coup d'état" [*] no debe ser considerado simplemente como una obra mala, sino como una verdadera villanía que, por otra parte, corresponde plenamente a su punto de vista pequeñoburgués. En este libro coquetea con Luis Bonaparte y trata de hacerle aceptable para los obreros franceses. Otro tanto ocurre con su última obra contra Polonia [11], en la que, para mayor gloria del zar, demuestra el cinismo propio de un cretino.
Proudhon ha sido frecuentemente comparado con Rousseau. Nada más erróneo. Más bien se parece a Nic. Linguet, cuyo libro, "La teoría de las leyes civiles", es, dicho sea de paso, una obra de talento.
[27]
Proudhon tenía una inclinación natural por la dialéctica. Pero como nunca comprendió la verdadera dialéctica científica, no pudo ir más allá de la sofística. En realidad, esto estaba ligado a su punto de vista pequeñoburgués. Al igual que el historiador Raumer, el pequeño burgués consta de «por una parte» y de «por otra parte». Como tal se nos aparece en sus intereses económicos, y por consiguiente, también en su política y en sus concepciones religiosas, científicas y artísticas. Así se nos aparece en su moral e in everything [*]*. Es la contradicción personificada. Y si por añadidura es, como Proudhon, una persona de ingenio, pronto aprenderá a hacer juegos de manos con sus propias contradicciones y a convertirlas, según las circunstancias, en paradojas inesperadas, espectaculares, ora escandalosas, ora brillantes. El charlatanismo en la ciencia y la contemporización en la política son compañeros inseparables de semejante punto de vista. A tales individuos no les queda más que un acicate: la vanidad; como todos los vanidosos, sólo les preocupa el éxito momentáneo, la sensación. Y aquí es donde se pierde indefectiblemente ese tacto moral que siempre preservó a un Rousseau, por ejemplo, de todo compromiso, siquiera fuese aparente, con los poderes existentes.
Tal vez la posteridad distinga este reciente período de la historia de Francia diciendo que Luis Bonaparte fue su Napoleón y Proudhon su Rousseau-Voltaire.
Ahora hago recaer sobre usted toda la responsabilidad por haberme impuesto tan pronto después de la muerte de este hombre el papel de juez póstumo.
Sinceramente suyo
Karl Marx
Escrito por K. Marx el 24 de Se publica de acuerdo con el texto
enero de 1865. del periódico.
Publicado en el "Social-Demokrat", Traducido del alemán.
NOTAS [1] 12. Con motivo de la muerte de Proudhon, Marx escribió el artículo "Sobre Proudhon" a petición de Schweitzer, redactor del periódico "Social-Demokrat". Como si hiciese un resumen de la crítica de las concepciones filosóficas, económicas y políticas de Proudhon, expuesta en los trabajos "Miseria de la Filosofía" y otros, Marx pone al descubierto todo lo insostenible que es la ideología del proudhonismo. Al referirse a los proyectos prácticos de Proudhon de «solución de la cuestión social», Marx somete a una crítica demoledora la idea de Proudhon acerca del «crédito gratuito» y la del «banco del pueblo» basado en el primero, esa, según expresión de Marx, «fantasía genuinamente pequeñoburguesa», de la que hace tanta propaganda la escuela de Proudhon. Marx califica a Proudhon de típico ideólogo de la pequeña burguesía.- 20
[**]** Hemos considerado lo más oportuno publicar la carta sin cualquier cambios. (Nota de la Redacción del periódico «Social-Demokrat».)
[2] 13. El "Social-Demokrat" («Socialdemócrata») era órgano de la lassalleana Asociación General de Obreros Alemanes. Con ese título, el periódico se publicó en Berlín desde el 15 de diciembre de 1864 hasta el año de 1871; en el período de 1864 a 1867 su redactor fue J. B. Schweitzer.- 20, 43
[3] 14. Alusión al trabajo de Proudhon "Essai de grammaire générale" («Ensayo de gramática general») insertado en el libro: Bergier. "Les éléments primitifs des langues". Besançon, 1837.- 20
[**]*** ¿Qué es la propiedad? (N. de la Edit.)
[*] Pequeño burgués. (N. de la Edit.)
[4] 15. Trátase del trabajo de J. P. Brissot de Warville "Recherches philosophiques. Sur le droit de propiété et sur le vol, considérés dans la nature et dans la société" («Investigaciones filosóficas. Del derecho de propiedad y del robo, considerados en la naturaleza y en la sociedad»).- 22
[**] «La propiedad es un robo». (N. de la Edit.)
[*] «Espero la férula de su crítica». (N. de la Edit.)
[**] "Al decir que las actuales relaciones -las de la producción burguesa- son unas relaciones naturales, los economistas dan a entender que se trata precisamente de unas relaciones bajo las cuales la creación de la riqueza y el desarrollo de las fuerzas productivas se producen de acuerdo con las leyes de la naturaleza. Por consiguiente, estas relaciones son en sí leyes naturales, independientes de la influencia del tiempo. Son leyes eternas que deben regir siempre la sociedad. De este modo, hasta ahora ha habido historia, pero ahora ya no la hay» (pág. 113 de mi libro).
[*] La frase entre paréntesis está añadida por Marx en el presente artículo. (N. de la Edit.)
[**] Lugar citado, págs. 119 y 120.
[***] "Filosofía de la miseria" (N. de la Edit.)
[****] Ampuloso. (N. de la Edit.)
[*****] Advenedizo. (N. de la Edit.)
[5] 16. Ch. Dunoyer. "De la liberté du travail, ou Simple exposé des conditions dans lesquelles les forces humaines s'exercent avec le plus de puissance" («De la libertad del trabajo o Simple exposición de las condiciones en que las fuerzas humanas se manifiestan con la mayor eficacia»). T. I-III, París, 1845.- 25
[6] 17. Trátase de la revolución de Febrero de 1848 en Francia.- 25
[7] 18. Se alude al discurso de Proudhon pronunciado el 31 de julio de 1848 en la Asamblea Nacional de Francia. Tras de hacer varias propuestas concebidas en el espíritu de las doctrinas utópicas pequeñoburguesas (crédito gratuito, etc.), Proudhon calificó de violencia y arbitrariedad las represiones emprendidas por las autoridades contra los participantes en la insurrección proletaria de París el 23-26 de junio de 1848.- 25.
[8] 19. La insurrección de Junio, heroica insurrección de los obreros de París el 23-26 de junio de 1848, reprimida con inaudita crueldad por la burguesía francesa, fue la primera gran guerra civil entre el proletariado y la burguesía.- 25, 172, 190, 212, 219, 331
[9] 20. Trátase del discurso de Thiers pronunciado el 26 de julio de 1848 contra las propuestas de Proudhon presentadas a la comisión financiera de la Asamblea Nacional de Francia.- 25
[10] 21. "Gratuité du crédit. Discussion entre M. Fr. Bastiat et M. Proudhon" («Crédito gratuito. Discusión entre el señor Fr. Bastiat y el señor Proudhon»). París, 1850.- 26
[*] Pequeño burgués puro y simple. (N. de la Edit.)
[*] Golpe de Estado. (N. de la Edit.)
[11] 22. P. J. Proudhon. "Si les traités de 1815 ont cessé d'exister? Actes du futur congrès" («¿Han dejado de regir los tratados de 1815? Actas del futuro congreso».). París, 1863. En esta obra, Proudhon se opone a la revisión de los acuerdos del Congreso de Viena sobre Polonia y a que la democracia europea apoye el movimiento de liberación nacional de Polonia, justificando de esta manera la política opresora aplicada por el zarismo ruso.- 26
[**] En todo. (N. de la Edit.)
"SER GOBERNADO SIGNIFICA: SER OBSERVADO, INSPECCIONADO, ESPIADO, DIRIGIDO, LEGISLADO, REGULADO, INSCRITO, ADOCTRINADO, SERMONEADO, CONTROLADO, MEDIDO, SOPESADO, CENSURADO E INSTRUIDO POR HOMBRES QUE NO TIENEN EL DERECHO, LOS CONOCIMIENTOS, NI LA VIRTUD NECESARIOS PARA ELLO. SER GOBERNADO SIGNIFICA, CON MOTIVO DE CADA OPERACIÓN, TRANSACCIÓN O MOVIMIENTO, SER ANOTADO, REGISTRADO, CONTROLADO, GRAVADO, SELLADO, MEDIDO, EVALUADO, SOPESADO, APUNTADO, PATENTADO, AUTORIZADO, LICENCIADO, APROBADO, AUMENTADO, OBSTACULIZADO, REFORMADO, REPRENDIDO Y DETENIDO. ES, CON EL PRETEXTO DEL INTERÉS GENERAL, SER ABRUMADO, DISCIPLINADO, PUESTO EN RESCATE, EXPLOTADO, MONOPOLIZADO, EXTORSIONADO, OPRIMIDO, FALSEADO Y DESVALIJADO, PARA SER LUEGO, AL MENOR MOVIMIENTO DE RESISTENCIA, A LA MENOR PALABRA DE PROTESTA: REPRIMIDO, MULTADO, OBJETO DE ABUSOS, HOSTIGADO, SEGUIDO, INTIMIDADO A VOCES, GOLPEADO, DESARMADO, ESTRANGULADO POR EL GARROTE, ENCARCELADO, FUSILADO, JUZGADO, CONDENADO, DEPORTADO, FLAGELADO, VENDIDO, TRAICIONADO Y POR ULTIMO, SOMETIDO A ESCARNIO, RIDICULIZADO, INSULTADO Y DESHONRADO.
ESTE ES EL GOBIERNO, ESTA LA JUSTICIA, ESTA ES LA MORALIDAD!!! "
"No nos une el amor, sino el espanto" J. L. Borges
1) Definiciones de Hipótesis y Tesis Hipótesis: "Suposición de una cosa para inferir una consecuencia". Tesis: "Conclusión que se mantiene con razonamientos"
Hipótesis de la cual se parte: El desarrollo de las ciencias se halla no sólo dirigido, sino también orientado por el poder económico, recostado a su vez en el poderío militar. La ciencia no "avanza" por los caminos de la utilidad hacia la "concreción tecnológica" de sus inquisiciones. Ello implica, pues, que mientras no logre liberarse de la esfera exclusiva de lo pragmático, no laborará en pos del beneficio común. Ahora bien: la ciencia se halla posibilitada por la herramienta tal vez más compleja que puede ofrecer sobre el planeta la Naturaleza: el cerebro humano. Y nos encontramos por tanto abocados a la siguiente paradoja: si se limitan los beneficios que una investigación científica libre, no acotada, acarrearía, el propio sistema capitalista limita sus posibilidades de expansión. Iremos detallando, a continuación, algunos de los ítems que nos acercan a dicho aserto. Sin pretender obviamente agotar posibilidades extensión y consecuencias que de los mismos podrían llegar a inferirse. Dada la magnitud acotada del presente trabajo, descansamos pues en nuestros amables lectores, en la inteligencia que sabrán ellos completar el universo de aquellos conceptos que estamos a punto de enumerar, y aún de ampliarlo.
1.Así es; la pregonada "libertad de mercado", al descansar casi en su totalidad en la concreción de intereses individuales (ello es no globales), lo único que acaba logrando es limitarlo. Vemos pues, que el capitalismo no tiende hacia una ciencia como motor del desarrollo humano, sino que tutela su dirección como instrumento para la acumulación de capital, y, al mismo tiempo, como freno a la posible competencia que para su hegemonía implicaría un dominio y difusión uniformes de los logros basados en investigaciones técnicas y/o aplicadas. Resulta central en la concepción capitalista del mundo, cierta visión cortoplacista en sus objetivos, y dicha concepción suele enemistarse con otra que, al estudiar las causas, reconoce a largo plazo sus efectos. De ello se desprende que, si los intereses sectoriales o individuales del capitalismo se ubicasen bajo los parámetros de la lógica científica en su diversidad de ramas, maximizarían sus ganancias y lograrían, en conjunto, el crecimiento global del sistema y la factibilidad de su viabilidad a mediano y largo plazo. De aquí en adelante, nos dedicaremos a realizar algunas puntuaciones y reflexiones a las cuales nuestro punto de partida nos conduce.
a) Pensamiento científico como opuesto a pensamiento capitalista: el científico solo aspira al regalo, hacia aquello que podríamos denominar una "donación consensuada" del resultado de su labor, apuntando a lograr la máxima difusión de sus actividades entre la mayor cantidad de individuos posible. Mide su éxito o fracaso por la aceptación de sus descubrimientos, y no por el rédito económico de los mismos. Por el contrario, la máxima aspiración del segundo apunta a que todo conocimiento, toda investigación, redunde en ganancias concretas, tangibles, y, en la medida de lo posible, en un horizonte que no exceda, a lo sumo, el mediano plazo. Cuando el modelo obtiene algún avance científico, o bien tecnológico sobre sus competidores de mercado, tiende, bien a ocultarlo, bien a capitalizar para sí la exclusividad de las ganancias que dicho conocimiento generen. Contrario sensua, la actitud del científico de exponer sus logros a la mayor cantidad de gente y en forma, la más de las veces, gratuita, pues en el orgullo que provoca, per se, el logro obtenido, se halla el placer de su realización.
b) Los desarrollos científicos se hallan, cada época, subordinados a la utilización que de ellos pretenda hacer el sistema. Así verbigracia, la investigación pura, para lograr aportes de capital, debe resultar factible en la producción de beneficios económicos colaterales.
c) El desarrollo de las ciencias se halla dirigido y orientado por el poder económico, apoyado a su vez en el poder militar. La ciencia pues, no "avanza" hacia la realización de logros de utilidad general, sino que apunta más bien a la "concreción tecnológica" de sus postulados; y ello implica per se, una amplia gama del espectro del conocimiento posible (vg. en disciplinas tales como la Antropología, la Arqueología, la Historia, la Biología, etc.), que ve detenidas sus aspiraciones al no ser considerados sus descubrimientos, prima facie, redituables. Al mismo tiempo y por similares razones, el sistema delimitará, en el campo del saber, "bettes noires" cuyo desarrollo debe ser quisquillosamente vigilado y sus descubrimientos cuidadosamente silenciados al resultar sus contenidos francamente adversos a una ideología que pretende convertirse no solo en hegemonizante, sino también eterna. (Baste al respecto recordar la difusión alcanzada en su momento por trabajos "académicos" como el puesto a nuestra consideración con el ampuloso postulado "Fin de la Historia", sin dar en mientes que el simple desarrollo de un concepto tal implica dar por anuladas aquellas capacidades que han permitido a la especie humana evolucionar y construir su propia historia, y que sólo tendrá su fin cuando se ponga freno a su inventiva.)
d) Mientras la ciencia no logre liberarse pues de los mecanismos de presión que una visión capitalista del mundo aplica sobre ella, seguirán produciéndose algunas interesantes paradojas: Al ser los frutos de su investigación inconvenientemente distribuidos, la ciencia, utilizada al servicio de una maximización de las ganancias, producirá en realidad menores beneficios. La técnica (aplicación de los saberes científicos concebidos) limitará la extensión de sus ganancias por la simple reducción del mercado demandante. Esta reducción del mercado demandante (debida a la concentración de capital y su inequitativa distribución) obligará a su vez a la restricción de aportes hacia el campo de la ciencia pura, de la investigación base, alejada, por razones de índole temporal, de la concreción de beneficios en términos de transferencia a tecnología. La inevitable restricción de inyección de capitales implica a su vez un recorte al presupuesto otorgado por las potencias centrales a ramas de investigación consideradas como "no estratégicas" según el modelo ideológico imperante; desinversión que, a mediano y largo plazo, acotará la capacidad de aplicación de los modelos científicos previamente diseñados por simple disminución de estos últimos. Vemos así que el esquema basado en la "libertad de mercado" lo único que logra es concentrarlo, lo cual implica limitarlo.
¿A cuántos futuros cerebros, potenciales productores de nueva ciencia y tecnología condena este modelo? ¿Y no es un modelo que condena al ostracismo a buena parte de sus generadores y consumidores, un modelo suicida? ¿Uno condenado a agotarse? El humano es, entre todas las especies que habitan el planeta, aquel que mayor individuación alcanza. Su instrumento principal: el sistema nervioso central. Reducir pues la cantidad de cerebros potencialmente aptos para producir nueva ciencia, tecnología, y conocimiento, resulta ser francamente vesánico.
e)La pregunta central resultaría, pues, ser: ¿Es lógico el modelo capitalista?, ¿Válida su visión del mundo, sus implicancias y consecuencias? ¿Si su idea central se halla basada en la iniciativa individual, es decir, en el potencial que cada sujeto/cerebro posee para aportar al desarrollo de la especie: ¿Cómo se compatibiliza ello cuando es el sistema en sí quien deja de lado al menos 2/3 partes de la cantidad total de individualidades capaces de llevar a buen puerto sus declarados objetivos? Estos datos no deben ser imputados a una visión distorsionada de la realidad por nuestra parte. Surgen por el contrario, de datos que organismos dependientes de las U.N. tales como el P.N.U.D. y la O.M.S. proporcionan anual o bianualmente. A la lectura de tales informes remitimos, pues, a nuestros lectores. Lo cual, lógicamente, nos lleva a formularnos la próxima pregunta: ¿Sus objetivos declarados,: ¿Coincidirán con sus objetivos reales?
f)A esta altura de nuestros razonamientos, se nos antoja lógica una sola conclusión: En realidad, tras la ilusoria "mascarada" de la "iniciativa individual", el "sistema se halla diseñado para obtener el poder y los beneficios que de él dimanan, en beneficio de, a lo sumo, 15 / 20 % de la población del planeta, hecho con el cual plantea su propia inutilidad: ¿Qué no lograría con el 70/80% de los cerebros hambreados restante? Pensamos por ello: en contra de sus ilusorios postulados, el sistema capitalista resulta ser profundamente conservador y antiprogresista.
g)Considerando lo anteriormente expuesto, afirmamos, pues, que el capitalismo no aspira a una ciencia como potencial de un desarrollo humano sostenible, sino que utiliza a la misma como un instrumento para la acumulación de capital. Y si, como sostenemos, el conocimiento científico se halla subordinado a intereses económicos, valdría formularnos el interrogante: ¿Qué cosa es, por tanto, ciencia? ¿Qué "conocimiento científico"?
h)Lo anteriormente consignado nos obliga a reflexionar concordantemente a nuestras elucubraciones ya consignadas en el apartado "C", sobre el siguiente punto: ¿Existirían, existen, por tanto, áreas del conocimiento a las cuales resulta beneficioso acceder, y por tanto, resultan ser recompensadas con mayores aportes de capital, y conceptos, ello es, líneas del conocimiento a las cuales, merced a la ideología imperante, resulta "beneficioso" ignorar y evitar, con la consiguiente mengua del capital (tanto en volumen como en composición) que ello conlleva? Creemos que las recientes investigaciones (últimos 40, 50 años) en el ámbito de la ecología, y la luz que sus reflexiones arrojan sobre los efectos que nuestra interacción con el medio establecen, ameritan ser pruebas asaz suficientes de la sospecha que con anterioridad hemos dejado planteada.
i)La relación que la ciencia guarda con el capitalismo podría pues, ser perfectamente descripta con los versos finales de un poema de J.L.Borges: "No nos une el amor, sino el espanto". El científico conoce perfectamente las circunstancias bajo las cuales se torna posible la obtención de fondos por parte del poder económico. Sabe, con absoluta certeza, que cualquier investigación que realice debe necesariamente redundar, directa o indirectamente, y a corto o mediano plazo, en una técnica capaz de asegurar beneficios económicos significativos a los aportantes de capital para el mantenimiento del proyecto, así también como a no contrariar los postulados ideológicos a los cuales el flujo de dichos fondos se encuentra atado.
j)Se impone, pues, una profunda diacronía entre las concepciones temporales en el plano científico con aquellas que maneja el sistema global. La ciencia por su estructura puede pensar y fijarse objetivos a mediano y largo plazo. En este sentido, puede "ver", "preveer", las contingencias de un desarrollo determinado. Cierta cortedad de puntos de vista parece imperar por el contrario en las concepciones capitalistas de objeto, posición cuasi inevitable dada su actitud basada en tratar de obtener los máximos beneficios en el lapso de tiempo más acotado posible. No mide, pues, las consecuencias de su accionar a largo plazo. Su concepción del mundo es la que impone la miopía de sus procederes. Su visión se dirige al cortoplacismo, o al mediano plazo ocasionalmente. Coincidimos en este aspecto plenamente con el aserto: "Nada hay más importante que una ideología". La desertificación de zonas anteriormente feraces, el uso indiscriminado de recursos no renovables, la contaminación de aire y agua resultante de las incontroladas prácticas industriales, son prueba elocuente de los conceptos anteriormente expresados. Y esta concepción suele enfrentarse por tanto a aquella otra que, al dedicarse al estudio de las causas, reconoce con luengas miras sus efectos. Lo cual nos introduce de pleno en otra sorprendente paradoja: Mientras el científico logra una visión más fructífera acerca de las ganancias futuras, el capitalismo, en su cortedad de miras, aspira sólo a los emolumentos que el presente, o a lo sumo el magro futuro, le ofrezcan por señuelo. Lo cual nos impone una nueva, absurda, más inevitable conclusión: si los intereses sectoriales o individuales al servicio de los cuales labora el sistema se ubicasen bajo los parámetros dictados por el método científico en su diversidad de ramas, maximizaría sus ganancias, logrando un crecimiento conjunto de la idea en sí y tornando sustentable su futuro desarrollo.
k)La forzada oposición entre ciencia y capitalismo deviene, pues, de una incorrecta estimación de las ganancias realmente obtenidas, desdeñando los gastos o pérdida de utilidades(achicamiento del mercado adquisidor, agotamiento de los recursos naturales, gastos originados en la represión de los grupos hambreados, asistencia alimentaria y sanitaria resultantes, etc.) que sus efectos colaterales ocasionan. La aplicación de principios científicos devendría, pues, en una correcta estimación de la ganancia neta de una inversión de capital, al realizar una estimación más correcta de todos los factores involucrados. Pensamos, en realidad, que una de las fallas principales de la concepción hoy por hoy imperante es la impropia, absolutamente inadecuada metodología con arreglo a la cual estima sus ganancias. Con llamativa frecuencia, son desdeñados gastos que determinada actividad ocasionan en ramas colaterales a la actividad en sí; gastos que no son, pues, suficientemente valorados y alteran la ganancia efectivamente obtenida. Ejemplificaremos con el resumen de un solo caso: los criterios utilizados en la manera de contabilizar los beneficios obtenidos por el sistema de hiper y supermercados. Una conocida cadena de supermercados francesa opera en varios países de América latina, provocando, colateralmente, la pérdida de decenas, y aún centenas de miles de puestos de trabajo locales. A su vez, otra importante empresa francesa, en el rubro de las Telecomunicaciones, opera simultáneamente en varios de los países citados. Y lógicamente sus ganancias se constriñen a las posibilidades económicas de sus potenciales usuarios, los cuales, por pertenecer al rubro de los sin trabajo, las limitan severamente. Pues bien: observamos aquí la puja entre dos compañías, de afán capitalista, una de las cuales limita la ganancia de la otra. Mas el flujo de capital resultante, por empobrecimiento del mercado adquisidor perjudica a las dos en realidad. Tentados estamos de afirmar: Demasiados caciques... ¿Alguno de estos factores está presente al estimar, no ya su ganancia efectiva, sino la pérdida de ganancia factible en caso de darse una realidad social diferente a aquella que han contribuido a consolidar? No haremos ninguna otra consideración en el presente trabajo, pero creemos que lo anteriormente expresado servirá, por el momento, para aclarar el enunciado del apartado.
l)Tampoco toma en cuenta el cortoplacismo capitalista con seriedad suficiente el siguiente factor. Suele suceder en cualquier investigación científica, sea cual fuere el campo de saber considerado, que esta (ello es, la investigación en sí) funciona a modo de "caja de Pandora"; innúmeras veces, el "chamán", "el alquimista" científico topa con desarrollos colaterales no tomados en cuenta al principio de la actividad, los cuales, incluso desde el punto de vista económico, superan las expectativas que al inicio del proceso investigativo se tenían acerca del mismo. Recurriremos, por conocido, al descubrimiento del radio para simplemente puntuar nuestro anterior decir. De la búsqueda de la piedra filosofal, muchas piedras filosofales se han obtenido.
m)Las así llamadas "heridas narcisísticas" en la historia de la evolución del saber humano (Copérnico-Darwin-Freud), así también como otras profundas transformaciones en la concepción del campo de la realidad (Marx, Einstein) no surgieron del acatamiento a las respectivas concepciones imperantes, sino de la subversión de éstas a través de la percepción del mundo, de la realidad de una manera diferente. Vemos con claridad, en los ejemplos citados, la actitud "reaccionaria" del status quo dominante ante las innovaciones planteadas. ¿Cómo compatibilizar ello con la visión de una ciencia atada a un capital que, en general, aspira a mantener su posicionamiento ideológico mientras el mismo implique maximizar las ganancias? Pues la ciencia avanza, en verdad, en base a variaciones de los puntos de vista que sobre la realidad se adoptan. Coincidimos con el autor (del cual imperdonablemente olvidamos su nombre) en aquello de "La salida de cualquier pesadilla consiste siempre en la adopción de un punto de vista diferente." Citamos nuevamente a Borges: "Insomne, poseído, casi feliz, pensé que nada hay menos material que el dinero, ya que cualquier moneda es, en rigor, un repertorio de futuros posibles. El dinero es abstracto, repetí, el dinero es tiempo futuro".
n)Siguiendo toda la línea de razonamiento anteriormente expuesta, resulta interesante tomarla como guía en una interpretación de las relaciones entre ciencia y el vínculo que los medios masivos de comunicación establecen con ella. La difusión vg., de los nombres comerciales, nombres de "fantasía" que los laboratorios asignan a determinados monodrogas (modificando, por tanto, el costo de una droga que posee, básicamente, iguales costos de producción e idénticas virtudes terapéuticas); el desprestigio que soportan aportes farmacológicos de países no gobernados por la multinacional de la salud (citemos aquí, a guisa de ejemplo, el sufrido por la vacuna cubana contra la meningitis en la Argentina), resultan esclarecedoras del tipo de vínculo que tenemos en vista. Por ahora, y para no extendernos en demasía, dejaremos apenas esbozado este punto. Pero de lo anteriormente expresado creemos que se rescata, en realidad, la idea rectora en las relaciones entre M.M.C y los aportes que la ciencia efectúa en cualquier rama del saber considerada. En fin, que, como cualquier publicista conoce a la perfección, buena parte de la concepción del mundo resulta ser imaginaria. Y si ello así fuere, dicha concepción sería factible de ser modificada por aquellas que, hoy por hoy dirigen la opinión y el saber del "mass-media". Así, aún aceptando el hecho de que no logren dirigir completamente las concepciones de las capas, (cada vez más minoritarias) de la humanidad con acceso al saber y, por tanto, a la posibilidad de la diversidad, logran en su cuasi totalidad orientar los temas en torno a los cuales la sociedad opina. Ciertamente, resultaría pueril de nuestra parte ignorar que las M.M.C. devienen intermediarios entre "la realidad" y el "individuo" que (cada vez más a través de ellos) la estima fútil, asimismo, denotan en los M.M.C los intereses que pretendidas "objetividades" enmascaran. Cualquier lectura de "la realidad" implica en sí misma un recorte de aquellos "hechos" destinados a "ser leídos". Y este recorte no será discordante de los intereses que del cúmulo de datos diversos lo troquelan. En fin, que no nos conviene opinar sobre leones en casa del león.
o)Hasta ahora hemos centrado nuestra atención sobre la observación de cierta "miopía", cierta inmediatez del punto de vista capitalista con relación a los desarrollos que la ciencia le propone. Pero debemos también consignar una miopía especular de las ciencias acerca de la utilización que un sistema determinado realizará con sus aportes, utilización que rara vez coincide con aquella por los científicos deseada o imaginada. Creemos que resulta ser claro ejemplo de ello la división que, dentro de la comunidad científica (encabezada por los esfuerzos de Albert Einstein) produjo la "domesticación"del átomo, y los fines a los cuales el sistema político capitalista destinó sus resultados, bien alejados de aquellos que soñaron sus descubridores. Remitiremos a los lectores del presente trabajo a los interesantes conceptos vertidos por el investigador norteamericano Andrew Feenberg acerca de las relaciones establecidas entre el descubrimiento, por parte de la comunidad científica de los usos a los cuales la autoridad política destinó sus logros, y los diversos períodos o concepciones por los cuales atravesó la ciencia ficción norteamericana, muchas veces redactada por científicos de primera línea. Más allá de las lúcidas digreciones que el autor detalla en su trabajo, nos da la impresión basal, de un "no tuvimos nada que ver con esto, o bien "no destinamos los frutos de nuestra labor a estos fines" que subyace bajo las diferentes concepciones que, en el género de la ciencia ficción plantean sus autores. Extraño medio para realizar, a fin de cuentas, lo que podríamos denominar un "mea culpa". Citamos literalmente esta vez, al autor norteamericano: "La ciencia ficción era el medio mas libre para expresar la muy intensa ansiedad y hasta oposición de los científicos. Judith Merill exagera solo un poco cuando dice que en la era Mac Karthy la ciencia ficción virtualmente se convirtió, por un tiempo, en el único medio de disidencia política... Se sospechó de los científicos; sólo la lealtad y la obediencia incondicionales a los ideales occidentales podía aliviar los temores públicos"
Quisiéramos a lo anterior agregar una reflexión de Julius Oppenheimer, uno de los padres de la "Criatura H": "En cierto sentido, cuya crudeza nunca podrán extinguir la trivialidad ni el humor, ni la exageración, los físicos han conocido el pecado; y este es un conocimiento que no podrán perder". "Et proper vitam, vivendi perdere causas", deberíamos añadir. A diferencia de la Biblia opinamos, sin embargo, que no necesariamente será la posesión del conocimiento la que nos arrojará del paraíso, sino más bien que debería, debe ser, aquella herramienta que hacia el Edén nos conduzca.
El tema de la enfermedad de Freud es muy importante no solo para el hombre sino porque su producción se ajusta a las diferentes etapas de su enfermedad. Y cuando él por la evolución de la enfermedad, pierde algo de las esperanzas de curación aparece un trabajo fundamental que es Más allá del principio del placer donde dice de alguna manera muy sutil: todo lo que vino hasta acá no es así, no es exactamente así.(...) Antes de abrir juicio sobre la enfermedad de Freud intenté revisar los preparados histológicos. Lo curioso es no solo que no era cáncer, sino que sus patólogos informaron que no era cáncer, y lo operaban por cáncer. En todas las comunidades se manejan determinadas enfermedades, determinadas características de cierta enfermedad, que reciben el nombre de enfermedades malignas. A los individuos afectos de esa enfermedad se les atribuye una serie de características malignas y se procede con ellos de la misma manera a través de la historia hasta hoy marzo de 2005. Se los interna quitándoles todos los valores personales de su estructura, se los segrega, se le asignan potenciales malignos y la comunidad deposita todos sus sentimientos de culpa en esos chivos emisarios. Cuando una de las enfermedades tiende a desaparecer por razones desconocidas, aparece y surge otra enfermedad que toma en la comunidad, en la sociedad en general esas características. Se llaman enfermedades sagradas.
-Viniendo del campo de la medicina, comenzó siendo cirujano cancerólogo para pasar luego al psicoanálisis, ¿en qué momento se produjo ese viraje en su profesión?
-Es muy complejo el tema y, por supuesto, llevó muchos años de análisis, tengo callos en la espalda de tanto diván.
Me sentí absolutamente inoperante. Sentí que los elementos con los que trataba a un paciente eran totalmente paliativos -hoy sigue siendo igual- sin poder precisar si lo que estaba haciendo estaba bien, con resultados impredecibles. Operaba a un paciente, una operación muy satisfactoria, de la que se podría decir ¡qué bien se pudo resecar el tumor ampliamente! No había adenopatías, no había diseminación del tumor. El paciente -él o la- evolucionaba maravillosamente bien. Se le hacía radioterapia por el mejor radioterapeuta que usted pueda encontrar acá -todo un tema la radioterapia en la Argentina-, o era tratada por un quimioterapeuta con drogas de acuerdo a los mejores criterios y a los mejores conceptos. Uno de los pacientes evolucionaba muy bien, y dos, para el diablo. ¿Cuáles andaban realmente bien? ¿Cuáles no? ¿Qué decidía que uno evolucionara bien y el otro mal? Una paciente con un tumor de mamas, hacía diez años que cargaba con ese tumor y seguía viviendo perfectamente bien con un tumor de diez centímetros de diámetro. Y otra, paciente con un nódulo de un centímetro de diámetro, sin ningún signo de diseminación, a los tres meses era cadáver. ¿Por qué sucedía esto?
- No lo sabemos... no lo sabemos.
Estadísticamente, puedo decir que tal tipo de lesión, con los tratamientos actuales, se controla en el 60% ó 70% de los casos, digamos. Pero a mí me interesa saber qué pasa con este paciente.
- ¡Ah, no! Eso no lo sé. Si juntamos mil pacientes, el 60% va a evolucionar muy bien. Pero yo preguntaba: ¿Y con este?
- Ah, no tengo la menor idea.
- Entonces, no sé nada, no tengo nada.
La cirugía no ha evolucionado, no ha cambiado desde la descripción de los anatomistas del siglo XVIII. Lo que evolucionó es la anestesia, lo que evolucionó es el cuidado postoperatorio, es la enfermería. La técnica quirúrgica está descrita desde el siglo XVIII. Igual. Entonces me pregunté ¿Qué estoy haciendo?
-Pero usted en lugar de investigar por el lado de la técnica quirúrgica, que era el campo para el que se había formado, decide apoyarse en el psicoanálisis.
-La técnica no da más. La técnica tiene un límite. Cómo extirpar un pulmón está re-descrito. Los medios tecnológicos, lo que se llama progreso de la cirugía no es progreso de técnica quirúrgica, es progreso de anestesia, de preparación, hidratación, analgesia, cuidado del paciente. El cirujano es el mismo narcisista del siglo XVII, lo que ha progresado es cómo acceder al pulmón. Todo este cambio del que hablaba es maravilloso, pero eso en relación al cáncer no tiene nada que ver.
También, intervino ese algo más que tenemos todos los seres humanos. Lo otro. Por razones... ¿quiere que hablemos de papá y mamá? O de mis abuelos, o de Adán y Eva. Por razones complejas, indudablemente, tuve algunos amigos que fueron figuras magnéticas en lo que se refiere a psicología, que fueron María Langer (a la cual, además, pude atender cuando se enfermó; vino de México y terminó muriendo acá), José Bleger y la esposa. Éramos muy amigos (veranear y salir juntos; nuestros hijos siguen siendo amigos; nuestros nietos se han conocido, aunque ellos hayan fallecido). Pero eso es una cuestión de suerte. La suerte no existe. ¿O sí?
Por supuesto que, sentado en el diván, podemos encontrar razones. A través de los años, uno puede encontrar explicación para casi todo lo de la vida. Que eso sea legítimo o no, no se lo cuente a mis pacientes. No me gustaría que ellos se enteren. A medida que uno es más "canchero", sabe construir artefactos más perfectos, pero que no dejan de ser artefactos. Y que al primero que engrupen es a uno. Entonces, si un paciente sale de mi consultorio y dice: "Ah, ya sé, perfecto. Tiene razón". Al irse yo me digo: "¿Tengo razón?". La próxima se lo voy a presentar de otra manera.
-En 1950 creó lo que hoy conocemos como psiconcología. ¿Qué lo llevó a recortar un campo particular en torno al cáncer?
-Primero, parece que es una tendencia de los seres humanos buscar a otros seres humanos que piensen como uno. Así se fundaron y se extendieron todas las creencias por el mundo. No es suficiente que yo crea en esto, necesito, hay una fuerza, una pulsión que hace que necesite que otros también lo crean.
Por otro lado, ver que el tratamiento de los pacientes era absolutamente primitivo. Era un período de la cirugía donde el progreso sensacional de los medios auxiliares permitía el concepto de perseguir la célula tumoral con el bisturí. Para esa época, en diferentes lugares del mundo, y en Estados Unidos, para el tratamiento del cáncer, se proponía que si una mujer tenía un tumor de mama, sacarle las dos mamas, por las dudas, y el útero. ¿Por qué? Por lo que pudiese tener. Por suerte pararon ahí.
En Rusia, en esos años, se proponía la amputación por la cintura en los tumores avanzados del útero. En Brasil, otro cirujano, del cual el hospital de San Pablo lleva el nombre, en el cáncer de mama, proponía la amputación por el hombro del brazo, la mama y la parte del tórax. ¿Eso es progreso de cirugía? No, eso era progreso de quien podía mantener ese paciente. Y eso se hacía en diferentes cirugías, en esa época. Era el tiempo en que apareció la frase: "El pedazo más grande a la cama, el pedazo más chico lo tiran". O al revés. Eso se hacía. Los rusos presentaron en un par de congresos pacientes amputados por la cintura.
En cirugía de cabeza y cuello, se empezaron a hacer las barbaridades, que todavía se hacen, por las cuales el paciente no sale nunca más del hospital. Se cura de cáncer, pero queda internado hasta que se muera de viejo. Es un monstruo donde, en la sala, ni los otros pacientes lo toleran, ni hay enfermera que lo quiera atender. Lo cito en algún trabajo, un paciente me decía: "¿Me curaron o me castigaron?" Fue la época en la cual renuncié a la cátedra, cosa por la cual el decano me llamó y me dijo que estaba totalmente chiflado. Y a lo mejor, tenía razón, no sé. Inicié la carrera analítica. Dejé el hospital. Mi señora pasó las suyas, porque teníamos tres hijos y la costumbre de comer todos los días y, bueno, pasamos ratos muy difíciles, y ella se aguantó piola. Había que empezar a estudiar de nuevo y, a poco andar, me encontré con una enorme gratificación. No es que ahora ya sé más o curo a los pacientes. No, de ninguna manera, pero lo más importante de todo: me siento mejor. Casi nada.
-¿Y así surgió la psicooncología?
-Y así surgió la psicooncología en esa época. Le cuento una anécdota. En el año 1956, yo era Presidente de la Sociedad de Cancerología. Con Bleger, Isaac Luchina, Maria Langer -no me acuerdo quién era un cuarto- hicimos una reunión sobre Psicología y Cáncer. Uno de los colegas asistentes pidió la palabra para decir que un profesional que incidentalmente es Presidente de la Sociedad y que reúne temas como la psicología y el cáncer, evidentemente, no está en su sano juicio, por eso agregó: propongo que renuncie y que elijamos un nuevo presidente. Sencillito ¿no? Es decir, reunir las dos cosas. Por suerte -otra vez la suerte- las cosas se dieron de acuerdo a la tradición china. Sentado a la puerta de mi casa vi pasar el cadáver. Se dio. Nadie se puede alegrar de la muerte de otro. Nadie, no,. alguno, sí.
Y hoy sabemos, por ejemplo, que en las razones biológicas por las que un tumor hace una diseminación y ocurren las metástasis, intervienen los neurotransmisores que se segregan en las situaciones de estrés. Hoy sabemos que los neurotransmisores regulan el manejo inmunológico del tumor. Hoy sabemos muchas cosas. Cada día sabemos más.
-Dentro de sus desarrollos teóricos le da un lugar de capital importancia al Yo dado que considera al cáncer como una mala lectura por parte del Yo. Refiere que lo patológico es esa lectura ahora diferente. ¿Por que "ahora"?, ¿Qué es lo que determina ese cambio en la relación YO-NOYO?
-Eso es lo que desarrollé en un articulito del libro Psiconcología donde planteo si el paciente elige tener cáncer. Primero, elige enfermarse. Elige, lo decide en forma parcialmente inconsciente. ¿Y por qué elige cáncer? ¿Por qué no elige un infarto o una enterocolitis u otra cosa? Esas son sus representaciones. En nuestra vida permanente, nos manejamos, en gran medida, por los significados simbólicos de las cosas. Entonces, el paciente elige tener cáncer. Elige enfermarse. Eso se refiere a lo que me cuenta de su vida. Y efectivamente, en cierto número de casos, de la relación transferencial surge que este paciente tenía razón en enfermarse en este momento. Entre otras cosas, dicen los psicólogos que lo que no se puede decir se expresa por el cuerpo. Bueno, es una de las respuestas.
-¿Tenía razón, o tenía razones?
-Tenía, las dos cosas. Tenía razones. Las razones son razonables para él. Es una dificultad en el aprendizaje de la psicoterapia, que es el manejo de la proyección y poder comprender, aunque no lo acepte, lo razonable para usted de lo razonable para mí. La proyección psicológica es una de las grandes dificultades del terapeuta en procesos muy reactivos. La proyección es menor cuando el paciente tiene una gripe. La proyección es monstruosa cuando el paciente tiene cáncer. Es decir, aplicarle al otro pensamientos, ideas, razones, argumentos, etcétera, que yo desearía que él tuviera. Son míos, entonces, proyecto.
Por eso es que me resisto y le propongo una corrección al decir que es una mala lectura cuando en realidad se trata de una lectura diferente.
Decir procedió mal, eso es proyección. Lo mejor que podía hacer en ese momento era eso. En todo momento, a un individuo le pasa lo mejor que le podía pasar en ese instante a él. Si un paciente se enfermó de cáncer -en más de un caso- es la obra de arte máxima de toda su vida. Logró el máximo. Pero claro, eso choca contra mis prejuicios. Y morirse es un clarísimo objetivo. Y tener una recidiva o una metástasis es cumplir uno de los preceptos fundamentales del psicoanálisis con Freud, Lacan y todos los que usted quiera, que es repetir. La repetición. Y se vale de mecanismos sensacionales para cumplir con la repetición.
-Así mismo, en el libro Psiconcología expresa que "el paciente con cáncer no es un psicótico, ni aún neurótico por tener cáncer", pero por otro lado ubica a esta enfermedad en relación con la pulsión de muerte, el yo, la historia del sujeto y no como la afección que aparece en un órgano. ¿Se podría pensar, entonces al cáncer como la expresión de un conflicto y por lo tanto ubicarlo -por lo menos- como manifestación de las neurosis?
-Por eso dice en ese artículo que enviarlo a salud mental es algo que no tiene sentido, no tiene lógica. No es un paciente psicótico. Puede serlo, como cualquiera de nosotros, pero no es por tener cáncer. El cáncer no es locura.
Puede ser neurótico y tener cáncer, pero no es neurótico por tener cáncer. No sé si explico la diferencia. Un individuo puede ser psicótico, aunque los psicóticos no tienen cáncer, pero no importa. También en alguna parte digo que los asesinos y los esquizofrénicos no tienen cáncer.
El cáncer no es la locura, aunque se dijo que es la locura de las células y se dicen muchas cosas.
-¿Usted no acuerda con esa manera de pensar?
-No. Hay diferencia entre la alienación y el caso del cáncer. Cuando un patólogo se asoma al microscopio y dice: "Esto es un cáncer de estómago", ¿por qué lo dice? Porque todos los cánceres de estómago son iguales. Porque su reproducción es similar. Porque la bioquímica es similar, su sensibilidad a las drogas es similar, la evolución. Por eso existe la cancerología. La alienación se caracteriza porque se asoma al microscopio y dice: "Yo no sé lo que es". Entonces, ahí no hay nada loco. Es la diferencia entre la subversión y la locura. En la subversión, yo quiero cambiar un sistema. Propongo o no otro, pero no estoy loco. En la locura, no propongo nada coherente. El cáncer es perfectamente coherente. Por eso existen los tratamientos, por eso lo puedo atender, porque sé de qué se trata. No hay ninguna locura de los tejidos. Es otra estructura. ¿Que no me gusta? Y bueno. Entonces, si lo que no me gusta es subversivo y a lo subversivo lo meto en la cárcel, eso es lo que caracteriza a las dictaduras. Pero eso no quiere decir que tenga razón.
¿Qué es lo primero que hace un sistema dictatorial contra la subversión o lo que entiende por subversión, lo que ataca a su estructura? El ejemplo es un gobierno militar. Lo primero que hace es cortarle el pelo. ¿Qué es esto en nuestra estructura? La castración. ¿Qué hace un cancerólogo con un tumor? Lo castra al individuo. Qué coincidencia ¿no?
-Si bien su marco de referencia está dado por la teoría psicoanalítica, respecto del tratamiento del paciente con cáncer propone la psicoterapia breve psicoanalítica de predominio cognitivo, contraindicando el uso del psicoanálisis, ¿en qué se basa para tal indicación?
-No puedo dejar de apoyarme en el psicoanálisis, pero me opongo al tratamiento psicoanalítico. El psicoanalista tiene que utilizar los elementos del psicoanálisis, pero el tratamiento del paciente no es un tratamiento psicoanalítico, sino psicoterápico de fundamento psicoanalítico, por supuesto.
El paciente con cáncer al tanto de su enfermedad, de los prejuicios, de ese bla, bla, bla, de lo que tiene -imagine por un momento un individuo al que le han dicho que tiene cáncer y si no lo han dicho, peor todavía- está en un momento donde la remoción que implica un tratamiento psicoanalítico solamente le hace daño, porque no tengo nada que ofrecerle a cambio. Y además, porque hay una cuestión de tiempo. Es otro tema muy amplio. El tiempo del paciente enfermo es totalmente diferente del tiempo del terapeuta. El tema tiempo del terapeuta, psicoanalista, siempre tiene mañana. El paciente con cáncer no tiene mañana. Si yo le digo: "Esto lo vamos a ver en la próxima", se vuelve a sentar y me dice: "No, veámoslo hoy" . Lo diga o no, esto está presente. "Veámoslo hoy" porque la idea del tiempo, es totalmente diferente. Esto hace que el tratamiento convencional, la conducta convencional psicoanalítica más que el tratamiento, no la siente útil el paciente, no le sirve. Normalmente, está profundamente angustiado, tiene mucho miedo. El miedo del paciente con cáncer es un tema en especial -lo vamos a tratar ahora en un ateneo-, muy diferente y que tiene razón. Si un paciente con cáncer no tiene miedo, ese o está loco o está mintiendo. Y si tiene miedo y lo expresa, es lo mejor. Además, el terapeuta tiene que saber que tiene que apoyar el miedo del paciente y no cometer la tontería de decir no tenga miedo. No tener miedo al cáncer en este momento es patológico. Tiene que tener miedo. Es lo normal. Si yo le digo no tenga miedo, ahí hay un estúpido seguro. ¡Cómo no va a tener miedo! Tiene una elevadísima posibilidad de morirse mal. Lo voy a operar, con lo cual se le está cayendo el techo encima. Y le digo "quédese tranquila, señora". ¿Quién está chiflado ahí? Pero si yo la acompaño en sus miedos, comparto sus temores y tratamos de hablar sobre sus temores es una conducta más racional, en mi manera de pensar. Entonces, para ese miedo, una revisión psicoanalítica, una reactualización histórica puede ser muy destructora y no le ofrece nada porque no tengo tiempo.
-Sin embargo, teniendo en cuenta que el cáncer se inició tiempo antes (aprox.3 años) de su manifestación clínica, ¿es posible intentar un cambio de posición en un sujeto sin tener en cuenta lo previo, la historia, y en tal sentido precisamente aplicar un psicoanálisis?
-El tiempo es mucho más largo de lo que la gente cree. Hay que diferenciar la evolución biológica del tumor, que pueden ser años, del diagnóstico clínico, que es un tema cultural. Un cáncer de mama se diagnostica en un momento dado, en una persona con dinero, en la Ciudad de Buenos Aires, y en otro en una pobre mujer en algún pueblito perdido del norte de Jujuy. El diagnóstico es un problema sociocultural. El tiempo de evolución del tumor, ese puede ser de años.
Respecto de su planteo considero que si hay que aplicar un psicoanálisis, pero no en ese momento. Donde digo eso, digo también que eventualmente ese paciente en el futuro será sometido a psicoanálisis o puede serlo, pero ahora no. Ahora no es operativo. Lo voy a angustiar más, con toda probabilidad. No le ofrezco salida.
-¿Qué sucede en el caso de que el cáncer se manifieste en el curso de un análisis?
-Es muy interesante. Hace pocos días vino una paciente, psicoanalista de amplia experiencia que hace cinco o diez años que está en análisis, cambió como tres analistas, todo eso tiene su significado, y ahora le descubrieron un cáncer de mama. Se derrumbó, porque esta paciente -como es habitual- siente que todo su análisis no sirvió para nada si ahora tiene cáncer de mama. Porque el análisis, al analista, puede proveerle de una concepción de omnipotencia, por lo mismo que el médico se hace cancerólogo, en cierta medida, para evitar tener cáncer, inconscientemente, porque dice ahora ya estoy a salvo. Y cuando atiendo un médico que tiene un tumor maligno, se siente el derrumbe de toda su estructura médica. Aparecen preguntas tales como: ¿Para qué estudié medicina? ¿Para qué hice tantas cosas, atendí tantos pacientes, para ahora ser paciente? Es como un fracaso de su actuación. Es decir, que inició la medicina por temor a la enfermedad o algo parecido, como algo simbólicamente significativo de enfermedad. Lo simbólico ocupa una parte de nuestra vida impresionante, terrible. En la elección de enfermedad, intervienen fundamentalmente los significados simbólicos de la enfermedad.
En estos casos la regresión es impresionante. El razonamiento es totalmente elemental. Se derriban los valores y sienten la enfermedad como una frustración de todo lo que construyeron. El psicoanalista es muy complicado para esto, hay que tener muchísimo cuidado y, especialmente, con esa regresión, a veces, increíble. Un paciente, médico neumonólogo, con treinta años de experiencia, con cáncer de pulmón, a quien la familia y su médico le mintieron diciéndole que tenía una virosis. El paciente viene con las radiografías. Las radiografías gritan desde adentro del sobre que es un cáncer. Él hubiera diagnosticado eso en sus pacientes a media cuadra y no hay quién lo saque de la virosis. Y hubo algún momento en que me acusó de que yo lo estaba agravando, aunque yo no soy el informante. Al preguntarle, tiene que salir de él, porque en algún plano, él sabe. Por supuesto que lo sabe. Sabe leer radiografías. ¡Por favor! Tiene una biopsia que está dentro del sobre y que, me dice, no la leyó todavía. El tema es muy atractivo. Estoy escribiendo un libro para hacer una película.
La familia lo engaña, y él me pregunta: "¿Usted cree que me engañan?" ¿Qué piensa usted de un paciente que le pregunta "usted cree que me engañan"? Que en su mente está que lo engañan. Está poniendo en una pregunta lo que es una afirmación: mi familia me está engañando.
-Él es el primero que se engaña.
-Claro, el tema del engaño es otro tema muy interesante. Nos lleva a pensar cómo se hace la rueda y cómo el individuo entra en eso por sus propias necesidades, porque los engaños son muy infantiles, muy torpes.
-El abordaje de pacientes con cáncer hace muy presente el trabajo con la pulsión tanática y las fantasías de muerte, ¿Cómo piensa al hombre frente a la muerte?
-Hay un libro que recomiendo, que se llama Mis ancestros de Ancelin Schutzenberger, una psicoanalista francesa. La muerte es, desde el punto de vista psicoanalítico, ceder a la pulsión de repetición, porque la muerte es repetir un proceso biológico, que es nacimiento, formación y muerte, y volver a empezar. Entonces, morirse es repetir algo que, biológicamente, viene ocurriendo desde millones de años. Desde que pienso o encontré o me parece encontrar que la muerte puede ser con frecuencia un objetivo del individuo, entonces, no le temo a esa pulsión de muerte ni pretendo oponerme frontalmente, ni pretendo que no se muera. Pero si realmente es un objetivo inconsciente morirse, responder a esa pulsión de repetición, que es uno de los cuatro principios fundamentales del psicoanálisis, según Lacan, dejó de tener tanta importancia. Su pregunta va a mi actitud. No me impresiona tanto. No le temo a lo que el paciente me plantea de diferentes maneras -la más común es enojándose- que es su miedo a morirse, conscientemente es su miedo a morirse. Pero en la evolución de la enfermedad y en algo muy interesante que es su respuesta al tratamiento -las respuestas a los diferentes tratamientos del cáncer pueden ser terriblemente reactivas. La más reactiva es la quimioterapia- puedo oler que se está oponiendo al tratamiento. Se está oponiendo inconscientemente. Se está enfrentando a lo que es una pulsión fundamental de ese individuo. Yo no le muestro temor al hablar de la muerte, ni de que pudiera ocurrir la muerte, ni interpreto -una de las derivaciones habituales es el enojo, la bronca, la pelea, hablar mal del médico, de la enfermera, etcétera, etcétera, todas expresiones de miedo- desde que acepto que tener miedo me parece que está bien, tiene razón, es lógico que tenga miedo. Si yo estuviera en su situación, estaría muerto de miedo. No le quepa ninguna duda.
En estos momentos tengo un problema de columna, me duele la pierna, por lo cual fui a ver a un colega que me dijo: "Sí, doctor, pero tenga en cuenta que son cosas de la edad". Entonces, le dije: "Mire doctor, esas son ideas muy elementales". Sí, tengo muchísima edad. Estadísticamente ya estoy re-muerto, pero no vine para que usted me diga que es la edad, vine a buscar una solución, una ayuda en este proceso, porque me duele mucho para caminar. El tipo se quedó. No entendía un cuerno y me fui. Es así, yo le puse el nombre de "palmoterapia". Váyase y quédese tranquilo que todo va a andar bien. No. No es una medicina de un tipo que tenga dos neuronas conectadas.
La pulsión de muerte, como muerte, es mucho más impresionante para el terapeuta que para el paciente en su realidad. Mucho más miedo le tiene el terapeuta a la muerte. La muerte no es un hecho biológico en nuestra manera de sentir. Los únicos que encontraron realmente la verdad fueron los griegos. La muerte no es un hecho biológico que ocurra en un individuo, sino que sigue siendo la figura con la guadaña que se lo lleva. La enfermedad lo mató, y la muerte se lo llevó. Entonces, la muerte es una cosa viva que existe realmente, tiene existencia real, está dando vueltas alrededor de ese individuo, y todos los que vamos al velorio le tenemos miedo, ¡no se vaya a equivocar!
Le tenemos miedo no a morirse, sino a la muerte. A esa figura con la guadaña que nos puede llevar. El individuo jamás va a aceptar, que está bien que se muera, pero al desgranar el tema de la muerte, al empezar a analizar a qué le tiene miedo, resulta que el individuo no le tiene miedo a morirse, sino a ciertos aspectos de la muerte, que se engloban dentro de ese conjunto que se llama morirme. No tiene miedo a morirse, tiene miedo a sufrir, tiene miedo al olvido. La pulsión de muerte es totalmente inconsciente y responde a esa pulsión de repetición, concepto muy, muy importante y muy presente. Por lo cual si tuvo un cáncer y si esa pulsión es suficientemente fuerte, va a hacer su metástasis, va a hacer su recidiva, se va a volver a enfermar. ¿Qué es volver a enfermarse? Repetir. Es una pulsión primitiva del hombre, inicial. Cada vez que alguien ordena el ropero de su casa está respondiendo a una pulsión de repetición.
Ordenar es repetir. Vivir es repetir. Es increíble de que manera toda esta pulsión de repetición existe en nuestra vida. Morirse es una de ellas. Por eso es importante cuando se consigue conversar, cuando el terapeuta logra saltear su miedo a la muerte proyectada. Cuando llega un paciente con cáncer, habitualmente, el que se muere de miedo es el terapeuta. En el caso que mencionaba anteriormente de esta mujer que abandonó a su analista, ella lo dijo así: "Mi analista se "cagaba" de miedo cada vez que yo entraba al consultorio porque era una paciente que venía con cáncer. Lo abandoné, pero se moría de miedo". Y es verdad. Eso es proyección.
-En base a su experiencia, ¿acuerda con el postulado freudiano, sostenido por Lacan de que no hay representación en el inconsciente de la propia muerte?
-Sí. Por eso decía que, lo que el paciente puede sentir como "su muerte" es un conjunto de cosas que desgranadas lo alejan de eso que dijo "tengo miedo de morirme". Porque él no sabe lo que es la muerte, pero ha puesto ahí el abandono, el olvido, el sufrimiento, situaciones de la vida.
-¿Coincide con el criterio médico actual de tomar una "ventana" de 5 años en la posible reaparición de tumores?
-Eso es una mentira. Esos cinco años -actualmente hay una tendencia a extenderlos a diez-, son un período de tiempo en el cual la incidencia de la recidiva o de la metástasis ha ido reclinando hasta valores mínimos. En el caso del cáncer de mama, por ejemplo, los primeros dos años son los de mayor incidencia y, luego, va bajando progresivamente hasta que a los cinco años, en vez del 70% de los primeros dos años, estamos en un 5%. Nunca es cero. Cinco años representa que las posibilidades de repetir la enfermedad han descendido, pero nada más. De ninguna manera se curó. Eso es una mentira que puede hacer mucho daño, porque además de alejar los controles -otro tema-, hay un sentimiento de que "ahora me curé", que no siempre es positivo, porque en el curso de los cinco años, lo habitual es que el paciente ha ido aprovechando de segundos y terceros objetivos de la enfermedad, y cuando el médico lo palmea, diciéndole "hemos cumplido cinco años", el paciente no gana nada, sino que pierde inmensos valores.
- Lo que se denomina el beneficio secundario de la enfermedad.
-Beneficios secundarios importantísimos. De manera que no ganó nada. Pierde. Primero, y segundo, no es verdad, es decir, no es totalmente verdad. Por ejemplo, se suspenden, para el cáncer de mama, las drogas antiestrogénicas, pero el impulso estrogénico de esa mujer puede ser igual, mejor, peor, qué sé yo. Y luego, tenemos recidivas a los seis, a los siete, a los diez, a los veinte, a los cuarenta años de la enfermedad.
Entonces, es la frecuencia, la posibilidad. Yo uso ese argumento para explicarle a la paciente que como la curva de descenso de probabilidades de enfermarse es una curva que baja del 80 al 5 %, cada día que pasa ha mejorado sus posibilidades, lo cual es una buena noticia, pero que sabe que va a llegar un momento en que todos sus beneficios secundarios, si han existido, van a desaparecer. El marido deja de prestarle atención, como primera medida. Eso ocurre con muchísima frecuencia. Y entonces la recidiva, a los cinco años empieza a tener otro significado. En cualquier momento tiene otros significados. Porque en cualquier individuo, las enfermedades en cada momento tienen sus significados. Y acá, también. Por otro lado, hoy sabemos que los controles -cosa muy interesante, la escuela europea en esto ha avanzado enormemente- son lo que se llama en nuestro país "cerrar la tranquera cuando se escapó la vaca". Los controles no evitan nada. Los controles sirven para diagnosticar la recidiva de la enfermedad cuando ya ocurrió. Es decir, "cerrar la tranquera cuando ya se escapó la vaca".
-Pero en todo caso los controles podrán permitir que se escape un ternero y no la vaca que se escaparía si no hubiera tales seguimientos.
-Perfecto, pero cuando se compara la signología psicológica, la expresión de la paciente versus los controles, la signología psicológica no sólo indica la aparición de una recidiva, sino que se anticipa a las posibilidades de una recidiva. Desde el punto de vista psicológico, usted puede cerrar la tranquera antes que se le escape la vaca. Esto es la escuela italiana, inglesa, noruega, australiana.
-Por eso usted postula que en el tratamiento de un paciente con cáncer junto con operación, rayos y todo lo demás es necesario encarar un tratamiento psicológico.
-Por supuesto. Entonces, todos estos controles pueden hacerse. Cuestan fortunas que alguien paga sea a través de una cuota a fin de mes, o si va al hospital, también alguien lo paga. Sin embargo, cuando se acompaña de una asistencia psicoterapia adecuada -no cualquier psicólogo, no existe más el concepto de que un psicólogo puede atender todo o sabe todo- existen elementos para orientar y sugerir al médico. El psicólogo estará en condiciones de decirle al médico: esta paciente está en peligro de recidiva. Según el nivel de cultura médica, le lleva el apunte o sigue otro camino. Pero eso se conoce hoy.
-En el libro Freud, un paciente con cáncer, realiza un trabajo de investigación muy importante en relación a la enfermedad de Freud, su diagnóstico, el entorno y las incidencias en su obra.
-El tema de la enfermedad de Freud es muy importante no solo para el hombre sino porque su producción se ajusta a las diferentes etapas de su enfermedad. Y cuando él por la evolución de la enfermedad, pierde algo de las esperanzas de curación aparece un trabajo fundamental que es Más allá del principio del placer donde dice de alguna manera muy sutil: todo lo que vino hasta acá no es así, no es exactamente así. Algo así como abjurando de su propia ideología, de ese inmenso trabajo. Más allá del principio del Placer es un trabajo donde se plantea: "tengo mis dudas sobre todo lo que hice hasta acá", es muy curioso. Se puede leer que está diciendo: "todos los tratamientos que me hicieron por ese pseudo cáncer han fracasado", en todo el camino de su evolución, desde el año 1920 cuando probablemente aparece su tumor.
-¿Ud. piensa que cuando escribe Más allá del principio del Placer ya había perdido todas las esperanzas de curación?
-La impresión es esa. Hay una situación muy curiosa. Le hacen barbaridades terapéuticas para los conocimientos de la época -porque hay que ponerse en época-, realmente fue algo incomprensible, y él lo sabe. Hay una cartita sensacional donde dice que el mejor cancerólogo del mundo en ese tiempo que era el de París, manifiesta que lo que tiene no es cáncer y que no hay que operarlo, por consiguiente, agrega: esta tarde me voy a someter a una nueva operación. Entonces se podría plantear: por qué un hombre de quien admiramos su mente, su capacidad intelectual, en el momento más brillante de su actuación escribe una cosa tan incoherente.
-Desconociendo absolutamente lo que el mismo reveló acerca del determinismo inconsciente, por ejemplo. Como si hubiera borrado su propio descubrimiento y se somete.
-Por supuesto. Lo único que tiene de original mi publicación es que antes de abrir juicio sobre la enfermedad de Freud intenté revisar los preparados histológicos. Lo curioso es no solo que no era cáncer, sino que sus patólogos informaron que no era cáncer, y lo operaban por cáncer.
En Berlín y en Viena hay documentación, de la cual algunos originales de las biopsias de Freud tengo yo. Por eso incluí -no solo- las fotografías para que algún patólogo pueda certificar eso, sino también el informe manuscrito de su patólogo donde dice que no es cáncer. En ningún momento estuvo diagnosticado de cáncer por patólogos, pero sí por su médico de cabecera. Un tipo siniestro, terrible, maligno, que en el último momento cuando Freud se estaba muriendo se fue a Estados Unidos y desde ahí le escribía a otro para que le cuente como estaba Freud. Después nos cuenta como un paciente en esas condiciones con 10 miligramos de morfina se murió. Eso no existe, con 10 miligramos de morfina un individuo anda paseando por la calle, entonces son mentiras.
A este nivel con individuos y con biografías de tanta importancia y de tanta trascendencia internacional no se miente, si no lo quiere decir que no lo diga. Dice que le inyectó diez miligramos y doce horas después otros diez miligramos y con eso murió. Es una mentira, con una ampollita de morfina de 10 miligramos a lo sumo se duerme un buen rato.
-¿No se podría pensar que el estado de deterioro, de debilitamiento que tenía Freud ayudó en el desenlace?
-No lo creo.
-¿Cual es su hipótesis?
-Está macaneando como macaneó toda la vida, porque además su médico no intervino en la operación original, no sabe que pasó originalmente. Empezó a atenderlo seis años después, en 1929 cuando lo recomendaron como médico de cabecera. Me gustaría hacer una reedición. Cuando escribí esto, -yo también estoy comprometido como es lógico-, tenía mucho miedo, miedo a lo que estaba diciendo contra un edificio de docenas de miles de biografías donde se habla del cáncer de Freud. Y sale un "fulano" a decir son todas macanas, "se dice que dicen", pero miremos las biopsias y veremos que no es verdad.
-Freud mismo lo llamaba "mi querido cáncer".
-El podía decirlo, pero el cirujano que lo tenía que operar, el patólogo, el que le puso una dosis de radium monstruosa, ese no se guiaba por lo que "dicen que dicen". Tenía que ver una biopsia, que por otra parte le hicieron muchísimas.
-Si tal como Ud. relata en Freud un paciente con cáncer el resultado de esas biopsias siempre era benigno, ¿cómo se explica tal actitud?
-Lo cual muestra que si le pasó a él, con su nivel intelectual, con la calidad de los médicos que consultaba, que puede pasar con el pobre tipo de acá a la vuelta que tiene un tumor. Aquí entramos en otro capítulo sensacional: el mal y lo maligno. Quien tiene cáncer es un individuo que ha sido invadido por el mal, esto resuena al diablo. El cáncer es un tejido maligno. Por lo tanto, si ha sido poseído, para usar la palabra más adecuada -ahora está de moda por una novedad que apareció en el Vaticano-, ¿cómo tienen que ser los tratamiento? Tienen que ser exorcistas, estamos en el siglo XXI y no tenemos tratamientos que no sean exorcistas, la extirpación, el fuego o el veneno. No tenemos, ¿cómo se puede concebir? Es porque mentalmente no podemos ir más allá del exorcismo. Exorcismo no solo en los medios terapéuticos, sino también en los modos, ¿qué pasa con el paciente con cáncer? Entonces, nos preguntamos ¿año 2005 o siglo XV?
-Ud. mantuvo una profusa correspondencia con Anna Freud, ¿Qué es lo que más le impactó de ese intercambio?
-Profusa, no, pero unas cuantas si durante dos años porque después falleció.
Con respecto a Freud, estaba embarcada en el concepto tradicional, que era un cáncer, y gracias a que lo operaban a cada rato -tuvo veintisiete operaciones, intervenciones-, vivió todos esos años, a diferencia de lo que yo escribo en el libro que fue a pesar de las operaciones que vivió. Sobrevivió por una vitalidad extraordinaria. En tal caso, no fue "gracias a" , sino "a pesar de".
Con respecto a ella, no tuve oportunidad de acercarme. Yo la entrevisté en Londres, ella estaba cuidada por la familia de un psicoanalista importante, John Clarke, que tenía como un anillo de protección y de cuidados, es decir, que a los pocos minutos de conversar, lo venían a buscar para llevárselo a la puerta de calle. Tengo un par de cartas. Alguna donde dice que ella espera que de este estudio, le podamos enseñar algo de la realidad que sucedió. Que ella diga que alguien podría explicarle hoy la realidad de lo que pasó, en mi manera de entender, es porque ella misma no estaba segura de lo que había pasado. Cuando yo la conocí en Londres, estaba muy enferma, tenía una insuficiencia renal muy grave, las piernas monstruosamente hinchadas. Estaba muy mal. Absolutamente imposible. No puedo decir nada. Era evidente que estaba en una situación muy grave.
-Incluso, en el libro anteriormente citado, refiere que en una carta que Anna le enviara escribe: "me sorprendió el saber que fue identificada tan tarde" -se refiere a la enfermedad de Freud-. ¿Cómo es posible que justamente ella, tan cercana a su padre, no supiera el momento en que se diagnosticó la enfermedad?
-El tipo histológico de lesión, en ese momento, no estaba identificado. Se sabía que era una enfermedad benigna, pero eso fue recién después. Le digo que es una afección benigna y que fue identificada en otro momento.
-¿La papilomatosis florida oral?
Exactamente. De la cual un patólogo Argentino es uno de los que han ayudado a la divulgación de ese concepto y es un tipo de enfermedad que al no ser una enfermedad maligna requiere tratamientos muy leves.
-Si a pesar de no estar identificada la enfermedad, se sabía que no era maligna, ¿por qué cree que la trataron como tal?, ¿Cuál es su hipótesis?
-Porque el que lo orientó en esto era el esposo de una ex paciente de él.
-Félix Deutsch, el marido de Helen Deutsch.
-Helene Deutsch era una admiradora de Freud. Estaba enamorada de Freud. Su marido estaba atendiendo a Freud. El amor de Helene Deutsch por Freud hizo que él se la saque de encima y la mandó a Berlín. Freud dice que nadie debe hacerse atender en estas circunstancias y él se hizo atender. Entonces en toda la conducta de este hombre -su médico- hay una agresión monstruosa hacia Freud. Como la habría hacia el amante de mi mujer. El radioterapeuta que hizo esos tratamientos terribles de radio y de radioterapia también fue ex paciente de Freud. Con lo cual Freud no cumplió con lo que decía en 1915 con "las lecciones". No se acordó de lo que él aconsejaba. Siempre dijo: los familiares escupen en el campo, como en una operación. Y que si uno atiende a una persona tiene que esperar que el familiar se convierta en enemigo de él, y él lo hizo.
-¿Tuvo Ud. acceso a los manuscritos que dejó Deutsch en la Biblioteca del Congreso de los Estados Unidos?
-No, eso no está accesible. Es el relato de Deutsch, pero le asigno poca importancia porque es un macaneador y como agredió a mi autor, a mi personaje, le tengo bronca.
-Acuerda entonces que la terapéutica del comienzo tuvo incidencias en el desarrollo posterior.
-La conducta fue "equivocada", o mal intencionada, diría yo. Cuando lo operaron la primera vez cometieron gravísimos errores quirúrgicos. Lo atendió un pésimo cirujano, lo operaron sentado, en una cocina. Se cometieron errores quirúrgicos imperdonables para la época como es dejar superficies sin cubrir, porque eso va a la necrosis. Cuando eso se erosionaba le ponían una pomada que provoca costras en las mucosas, esa sustancia cuando toca las mucosas, en la boca o en cualquier lado, produce una costra dura, lo cual llevaba a otra operación más. Le sacaban las costras y le ponían la pomada, eso se hizo infinidad de veces. Pensemos que Viena era el centro más elevado de la medicina mundial. Mi miedo -en el libro- se pone de manifiesto porque yo esa observación la pongo como una llamada al pie donde dice: esta pomada produce costras.
-¿Su miedo?
-Si, cuando yo escribí este texto tenía mucho miedo, me aterrorizaba la envergadura del descubrimiento.
-Estamos hablando del año 1983, es decir 22 años atrás.
-Yo estaba incursionando, recién haciendo mis primeros palotes en psicoanálisis. Hay miles y miles de biografías de Freud que dicen otra cosa.
-Tomando en cuenta la fecha del diagnóstico del cáncer de Freud, Ud. considera que el origen hay que rastrearlo algunos años antes en el '20, fecha que coincide con la muerte de su hija Sophie ¿que desarrollos ha podido hacer Ud. al respecto?
-Creo que lo más importante de esto es poder sacar algún tipo de conclusiones sobre el cáncer hoy, su tratamiento, el manejo de los prejuicios y toda la conducta reactiva que la enfermedad provoca. Que nos sirva eso para hacernos más sensatos para con una enfermedad y quitarle la aureola diabólica que tiene. En un momento que lo diabólico tiene mucha actualidad. En este momento hay un curso para sacerdotes en el Vaticano sobre el manejo del exorcismo ante el mal. Volvemos a lo que decía un señor Robert Muchembled en un libro que recomiendo que se llama La historia del diablo. Como referí anteriormente el cáncer es diabólico, es el mal, es lo maligno, es tejido maligno, ¿que significa en nuestra mente maligno? Estamos hablando del diablo. El que lo reconoció fue Hipócrates. En todas las comunidades se manejan determinadas enfermedades, determinadas características de cierta enfermedad, que reciben el nombre de enfermedades "malignas". A los individuos afectos de esa enfermedad se les atribuye una serie de características malignas y se procede con ellos de la misma manera a través de la historia hasta hoy marzo de 2005. Se los interna quitándoles todos los valores personales de su estructura, se los segrega, se le asignan potenciales malignos y la comunidad deposita todos sus sentimientos de culpa en esos chivos emisarios. Entonces, cuando una de las enfermedades tiende a desaparecer por razones desconocidas, aparece y surge otra enfermedad que toma en la comunidad, en la sociedad en general esas características. Se llaman "enfermedades sagradas". A las cuales, creo haberles puesto el nombre, aunque pienso que estoy plagiando a Hipócrates. Él lo hizo con la epilepsia, cuando ésta como enfermedad sagrada se atenuó y desapareció la siguió la lepra. Hay un libro que se llama Historia de las enfermedades de un patólogo Mexicano muy interesante. Luego siguen toda una serie de enfermedades como la peste, las sífilis, la enfermedad de la risa, el hipo epidémico, el cáncer y actualmente el sida. Cuando la incidencia del cáncer se atenúe. Porque la mayoría de esas enfermedades aparecieron, tuvieron un acmé y desaparecieron. La peste en Europa mató a la mitad o a un tercio de la población y un día no hubo más peste. No hubo medidas sanitarias, ni nada.
-De manera que Ud. diría que el cáncer tendería a desaparecer cuando otra enfermedad vaya a ocupara ese lugar.
-Por el momento, según la Organización Mundial de la Salud, las estadísticas del cáncer están estables desde hace 50 años. La mortalidad es igual, todo lo que dicen ahora que curamos son pavadas, el progreso ha sido que los pacientes viven mucho más tiempo, no se mueren tan rápido. Cuando por cualquier razón conocida o no el cáncer se atenúe aparecerá o ya estará implantada otra enfermedad sagrada, que tendrá las mismas características que tenía la peste en la época medieval o la lepra en tiempos de Jesús. Hay toda una lista de enfermedades muy interesantes, desde el Mal de San Vito, hasta las epidemias de risa.
-Lo interesante de lo que Ud. propone es que la desaparición de estas enfermedades no vendría tanto de la mano de la tecnología o la ciencia, sino de la significación sociocultural.
-Tal cual, porque la mayoría de esas enfermedades desaparecieron por razones desconocidas, pero aparecía otra como una necesidad de la comunidad de buscar el chivo emisario de nuestras culpas, o supuestas culpas. Entonces, si seguimos con ese razonamiento las medidas tecnológicas probablemente ayuden, pero aparece la que sigue. Es decir nuestras necesidades instintivas siguen en pie como en tiempos de Hipócrates, y seguramente él lo sacó de alguien que se lo dijo de la India, es probable. Lo que sucede en el caso de Hipócrates es que quedó documentación y antes se trasmitía oralmente, pero lo más probable es que existiera. El sida en su momento va a evolucionar, tecnológica o por X razones va a declinar, pero siempre va a aparecer otra nueva. Hasta ahora ha ocurrido en los últimos 2500 años, suponer que hoy en día va a cambiar: Dios quiera.
En nombre de elSigma le agradezco la posibilidad que nos ha brindado para conocer su pensamiento actual, producto de una amplia experiencia clínica y una fértil investigación que da cuenta de una visión crítica y una perspectiva desligada de dogmatismos.
Nota: El Dr. José Schavelzon es Presidente del Comité de Psiconcología de la Asociación Médica Argentina y Miembro Honorario Extraordinario de la misma. Presidente del Capítulo de Psiconcología de la Asociación de Psiquiatras Argentinos. Su primer libro editado sobre la temática es "Psicología y Cáncer", con los Drs. J. Bleger, Marie Langer e Isaac Luchina, 1965, Ed. Hormé-Paidós. Entre sus textos publicados figuran: "Freud, un paciente con cáncer", Ed. Paidós, 1983; "Psiconología. Principios Teóricos y Praxis para el siglo XXI", Ed. Letra Viva, 2004.
El Diccionario Espasa Calpe define al dolor (del latín, dolor) como una sensación molesta y aflictiva de una parte del cuerpo por causa interior o exterior, los cuales pueden ser fulgurante,lancinante,sordo,latente,nefrítico,pungitivo,reflejo,urente,de tripas, etc. También están los que producen un sentimiento de pena y congoja que se padece en el ánimo. Cada disciplina tiene su abordaje como propio hacia los dolores físicos o emocionales. Lo específico de la Eutonía es el contacto. El mismo diccionario define al contacto como la acción y efecto de tocarse dos o más cosas. Desde la Eutonía sostenemos que el contacto es un fenómeno que existe normalmente en estado inconsciente y que se refuerza dirigiendo la atención hacia la zona a contactar. Gerda Alexander, madre de la Eutonia, nació en Alemania. El haber nacido en occidente le permitió investigar las necesidades propias de las personas occidentales y buscando una solución a las mismas surge la Eutonía. Nuestra cultura nos alienta a copiar, a seguir una moda, a vivir con la mirada externa muy despierta buscando la aprobación del otro...Nos provee de mucha información pero no nos enseña a relacionarnos con el dolor, por el contrario ante la mínima presencia dolorosa todo nuestro ser (cuerpo y mente) se tensa, se cierra, junto con la sensación dolorosa surgen pensamientos paralizantes, inhibitorios, angustiantes, sentimos que el dolor se adueñó de nosotros, nuestra calidad de vida se modifica, el "no puedo", "no podré nunca más" se instalan...Sin embargo, es posible aprender desde el dolor, usarlo como parte del aprendizaje. La Eutonía es una disciplina corporal que facilita el auto conocimiento. Cada clase es una investigación sobre determinada zona del cuerpo y el dolor es una guía para hacer esta tarea de contacto. La propuesta es habitar el espacio dolorido, ocuparlo con la atención. La dimensión del espacio interno ocupado por el dolor puede modificarse porque las tensiones instaladas en ese lugar se distienden La Eutonía propone aprender a dirigir la atención para disminuir o liberar la tensión. Modificar el comportamiento que nos lleva a retener y reemplazarlo por el de soltar el dolor. Esta actividad se inicia con una decisión de cambiar la conducta de retener por la de soltar. También ser concientes de modificar lo gestual, intentar cambiar el gesto de dolor , por una actividad, un movimiento, un sutil cambio interno que permita hacerse cargo de lo que se siente y utilizar los recursos aprendidos para mitigar esa molestia .
EUTONIA Y FIBROMIALGIA
La Sociedad Española de Reumatología considera que la fibro mialgia es una enfermedad crónica que ocasiona a quien la padece dolores en múltiples lugares del cuerpo y un cansancio generalizado. La ansiedad, la depresión, acompañan a esta enfermedad al igual que en otras patologías crónicas, por ejemplo la artritis reumatoidea o fiebre reumática Los beneficios que la Eutonía proporciona a la fibromialgia surgen de la creación de esta disciplina. La señora Gerda Alexander fue la creadora de La Eutonía, nació en Alemania en 1906 y falleció en Dinamarca en 1994 a la edad de 86 años. A los 16 años, después de varios ataques de fiebre reumática, contrajo una endocarditis. Los médicos le prohibieron realizar todo tipo de movimiento, no podía hacer por sus propios medios lo elemental para su autonomía.....tuvo que aprender a moverse utilizando el mínimo de energía y a descansar antes de llegar a la fatiga. Estuvo postrada durante dos años, pero no fueron años estériles, ella los utilizó para descubrir que si movilizaba sus articulaciones con sutiles movimientos imperceptibles al ojo humano, los dolores se mitigaban, también descubrió que deslizando desde la intención los huesos por las partes blandas, la musculatura conservaba su tono a pesar del reposo Si bien la enfermedad de Gerda Alexander y la fibromialgia son patologías diferentes la practica de la Eutonía ofrece recursos mitigadores a ambas. La palabra eutonía fue creada en el año 1957 para expresar la idea de una tonicidad armoniosamente equilibrada, en adaptación constante a la actividad del momento. La Eutonía es una disciplina corporal que facilita el auto- conocimiento. Es un aprendizaje en la observación del cuerpo. El objetivo en una clase es aprender a dirigir la atención al delicado mecanismo que se pone en marcha cada vez que nuestro cuerpo ejecuta una acción y su práctica permite corregir la mayoría de los malos hábitos que nos llevan a enfermarnos. Se produce un desarrollo de la percepción, del alerta, del darse cuenta. Si bien el trabajo es corporal la ampliación de la conciencia se produce en todas las áreas del ser. Las personas que asistí que padecen fibromialgia llegan a la consulta doloridas , angustiadas con la desesperanza instalada en su ser, llegan temerosas a no ser comprendidas ya que los síntomas se parecen a otras patologías que se van descartando con la realización de análisis y radiografías , el desaliento se instala en todo el grupo familiar que comienza a dudar sobre la veracidad de los dolores. La desazón aumenta aún más la dolencia....a. una persona en esas condiciones nunca le hablo de las bondades de la eutonía...pero haciendo la clase y cuando el dolor comienza a ceder debido al trabajo de contacto realizado y el alumno vivencia un cambio en la tensión muscular y constata que también se produjeron modificaciones en su emoción y en sus pensamientos, vivencia que al liberar la tensión muscular esa liberación se produce en su tono psico- físico, muchas veces suele despertarse en esa persona el deseo de conocerse, de hacerse cargo de lo que le pasa, de buscar, encontrar y repetir diariamente el trabajo eutónico mitigador y ahí comienza a funcionar el aspecto filosófico de la Eutonía, poder elegir, poder decidir, hacerse cargo, despertar los recursos que todos tenemos, ponerlos en funcionamiento para que cada situación dolorosa física o emocional no despierte estas preguntas: - ¿por qué a mí?....¡qué mala suerte que tengo!- , aprender a reemplazar estas frases por otras:- ¿ para qué a mí? ¿Qué puedo aprender de esta situación?. Las respuestas a estas preguntas surgen del trabajo con uno mismo atentos al uso de la mirada interna, no es un otro que responderá a estas preguntas....en la mirada interna está la respuesta. Observar la modificación de la circulación sanguínea o energética, los cambios corporales que se producen en la temperatura, grado de tensión, volumen de las partes blandas, longitud....incluir en la observación los posibles cambios en la emoción y en los pensamientos, observarlos, aceptarlos, dejarlos pasar sin juzgar, sin interpretar, dejar que fluyan....y ahí puede surgir la respuesta a un conflicto o una pregunta. Una vez que este aprendizaje se instaló aparece el recurso personal para enfrentar al conflicto o a la situación de stress o a la tensión de la vida diaria Las personas que padecen fibromialgia y han transitado el aprendizaje eutónico constataron una importante mejoría debido a que aprendieron a vivir utilizando el movimiento eutónico, este se obtiene cuando una vez eliminadas las tensiones innecesarias, los músculos obtienen un tono justo y el movimiento se torna armonioso, fluido, no hay desgaste de energía porque el movimiento económico y armonioso se instala Cuando un ser que padece fibro mialgia y su vivir es un padecer físico y emocional debido a dolores físicos acompañados por estados emocionales de depresión, inquietud que lo llevan a cambiar su estilo de vida, pueden realizando trabajos de Eutonía autoabastecerse y elevar su auto- estima. Los beneficios de la práctica de Eutonía son múltiples en el aspecto físico y psicológico En lo físico: Aumenta la capacidad de reacción. Alivia tensiones y dolores. Mejora la postura corporal. Favorece el descanso. Equilibra el tono físico. Despierta la sensibilidad. Recupera la movilidad de las articulaciones. En lo psicológico: Equilibra el tono psíquico. Despierta el sentido de alerta. Aumenta la concentración. Provee seguridad. Estimula la reflexión y la elaboración de las experiencias vitales. Agudiza el sentido de la observación. Disipa el estrés. Estos enunciados se logran aplicando los principios de la Eutonía que son los aspectos y recursos fundamentales que se utilizan en cada clase y que enunciaré a continuación: 1- Conciencia de piel: Es tomar conciencia de la piel como envoltura, como sostén de nuestro esqueleto y músculos, además de todos los órganos sensoriales que en ella se encuentran. Para desarrollar la sensibilidad de la piel se utiliza el tacto consciente y a través de este se puede reconocer la forma exterior. 2- Conciencia ósea: El esqueleto es nuestra estructura de sostén. Los huesos son la fuente básica de energía para cada movimiento y en su forma está dada su función. Conciencia ósea es la toma de conciencia de nuestra estructura ósea, del esqueleto, de cada hueso y sus articulaciones. 3- Contacto consciente: Contacto significa "estar relacionado con"El contacto consciente es una forma de dirigir la conciencia. Es un modo de relacionarse de un sujeto consigo mismo, con un objeto, con otro sujeto o con el espacio circundante donde la atención está dirigida hacia adentro y hacia fuera simultáneamente. 4- Conciencia del espacio interno: El espacio interno es donde nos ocurren los procesos fisiológicos, neurológicos, afectivos ,intelectuales y psíquicos. La experiencia del espacio interno es una percepción que se va construyendo con el uso de distintos recursos de Eutonía. Entre los que está fundamentalmente, el uso de la mirada interna, recorriendo con la atención el ancho, largo ,grosor, profundidad , distancias , de la zona elegida para luego percibir el contenido( tejidos, duros, blandos, músculos, huesos, articulaciones y órganos ) 5- Transporte :es la utilización conciente del reflejo postural o reflejo de enderezamiento, entendiendo esto como el flujo de las fuerzas anti gravitatorias a través de la estructura ósea de la columna vertebral desde los pies hasta la cabeza. Cada clase es una investigación sobre determinada zona del cuerpo y el dolor es una guía para conectarse con ese espacio. Es posible aprender desde el dolor, usarlo como parte del aprendizaje. La propuesta es habitar el espacio dolorido y ocuparlo con la atención para disminuir o liberar la tensión. Modificar el comportamiento que nos lleva a retener y reemplazarlo por el de soltar el dolor. Esta actividad se inicia con una decisión de cambiar la conducta de retener por la de soltar.. Por lo expuesto la Eutonía es la disciplina indicada para tratar patologías que se instalan en el cuerpo debido a un elevado grado de tensión psico- fisico. Está comprobado que para tratar la fibromialgia es una terapia de complemento excelente. Se puede obtener los beneficios de la Eutonía mediante clases grupales o con un tratamiento. Llamamos tratamiento a la clase individual done el alumno, imposibilitado de realizar lo grupal, obtiene los mismos resultados a través del tacto y contacto consciente que realiza el eutonista. No hay límite de edad para incursionar en esta disciplina
FRIDA KAPLAN Eutonista Docente en la Escuela ACTA Santander España
Comentario (Dr. Wajner)
Pienso: la eutonía propone la atención, la intención , la direccionalidad de la conciencia hacia el cuerpo. Habitar el espacio del dolor, por ejemplo, con esos elementos y utilizarlo para caminar el aprendizaje. Relacionarnos con nuestra corporalidad . Aumentar los espacios sensoriales de la subjetividad. Pasar de seres pasivos a activos trabajadores y aprendices corporales. Apropiarnos de nuestro organismo alienado. Transformar la dialéctica del Retener por el Soltar el dolor. Desde el contacto: "estar relacionados con...nuestro cuerpo y nuestros vínculos que le dan sentido e historia.
La medicalización de nuestras sociedades capitalistas nos educa en el uso de la analgesia para tratar el dolor. Entramos en la trampa del consumo de recursos tecnológicos y de drogas y procedimientos diversos. Los enfermos dependen de la industria de la salud- mercancía. Y los médicos nos colocamos en una posición de supuesto saber- poder sobre el otro padeciente. Este recurso basado en las ideas del yoga, de los indúes y de otras culturas orientales probablemente se desarrolló en las etapas precapitalistas de las sociedades. Donde los instrumentos terapéuticos eran pocos y la mirada estaba puesta en el propio ser y su cuerpo. Las sociedades industriales transforman a los seres en pasivos consumidores de productos. El racionalismo científico es su ideología. La gran productividad se acompaña de el actual discurso de actuar sobre los seres humanos con cosas y objetos industriales. Logramos desarrollar seres adictos: sin palabras, intercambiadores de fetiches, de cosas, alienados en su subjetividad vaciada por el discurso social imperante y hegemónico. Ante tal signo o síntoma, recetar tal cosa o procedimiento. No interpretamos el sentido de la semiología del ser- en queja, actuamos: remediamos. El círculo se cierra. ¿Por qué no abrirlo, tensarlo con el pensamiento complejo dialéctico? Pasar de pasivos médicos a cuestionadores trabajadores de la Salud. ¿Tapar o borrar el dolor o ayudar a atravesarlo? ¿Cuidar o Curar al otro? Dr. Alejandro Wajner Diciembre 2003
I very much look forward to your new project Critica Medicina. I expect that much of its content will be concerned with how economic and social conditions -- the social determinants of health -- influence the health of citizens. Interestingly, the idea that economic and social factors determine health has a long history. Such ideas need to be rediscovered ansd applied to contemporary health issues.
During the mid 1800's political economist Frederich Engels studied the health conditions of working people in England and identified the factors responsible for social class differences in health. His 1845 work, The Condition of the Working Class in England, describes the horrendous living and working conditions which workers were forced to endure (Engels, 1845/1987). Engels showed, as one of many examples, how profoundly different death rates within a suburb of Manchester were directly correlated with quality of housing and quality of streets. He was remarkably perceptive in identifying the mechanisms by which disease and early death came to the working classes. He described how material conditions of life - poverty, poor housing, clothing, and diet, and lack of sanitation -- directly led to the infections and diseases common among the poor. Engels also explored how the day-to-day stress of living under such conditions contributed to illness and injury. The adoption of health-threatening behaviours such as drink was seen as means of coping with such disastrous conditions of life. Engels concluded:
"All conceivable evils are heaped upon the poor?They are given damp dwellings, cellar dens that are not waterproof from below or garrets that leak from above? They are supplied bad, tattered, or rotten clothing, adulterated and indigestible food. They are exposed to the most exciting changes of mental condition, the most violent vibrations between hope and fear... They are deprived of all enjoyments except sexual indulgence and drunkenness and are worked every day to the point of complete exhaustion of their mental and physical energies?(Engels, 1845/1987)p. 129)"
Similarly, German physician Rudolph Virchow's (1821-1902) medical discoveries were so extensive that he is known as the "Father of Modern Pathology." But he was also a trailblazer in identifying how societal policies determine health. In 1848, Virchow was sent by the Berlin authorities to investigate the epidemic of typhus in Upper Silesia. His Report on the Typhus Epidemic Prevailing in Upper Silesia argued that lack of democracy, feudalism, and unfair tax policies in the province were the primary determinants of the inhabitants' poor living conditions, inadequate diet, and poor hygiene that fuelled the epidemic.
Virchow stated that "Disease is not something personal and special, but only a manifestation of life under modified (pathological) conditions." Arguing "Medicine is a social science and politics is nothing else but medicine on a large scale", Virchow drew the direct links between social conditions and health. He argued that improved health required recognition that: "If medicine is to fulfil her great task, then she must enter the political and social life. Do we not always find the diseases of the populace traceable to defects in society?" (Virchow, 1848/1985).
I look forward then to hearing about how economic and social resources such as conditions of childhood, income, availability of food, housing, employment and working conditions, and health and social services are affecting the health of the peoples of Latin America. Discussion should also includes issues of gender, class, racism and other forms of social exclusion. This emphasis will a welcome contrast to the traditional focus upon biomedical and behavioural risk factors such as cholesterol, body weight, physical activity, diet, and tobacco use. And since a social determinants of health approach sees the mainsprings of health as being how a society organises and distributes economic and social resources, Critica Medicina should direct attention to economic and social policies as means of improving health. It should be explicitly political.
Best wishes on your enterprise. Please enroll me as a Charter Member. [Though my high school espanol is a little weak!]
References Engels, F. (1845/1987), The condition of the working class in England., Penguin Classics, New York. Virchow, R. (1848/1985), Collected essays on public health and epidemiology, Science History Publications, Cambridge, UK.
Sincere best wishes,
Dennis Raphael, PhD Associate Professor and Undergraduate Program Director School of Health Policy and Management Atkinson Faculty of Liberal and Professional Studies York University 4700 Keele Street Toronto, Ontario M3J 1P3 tel: 416-736-2100, ext. 22134 fax: 416-736-5227 email: draphael@yorku.ca website: http://quartz.atkinson.yorku.ca/QuickPlace/draphael/Main.nsf/
Carne de yugo, ha nacido más humillado que bello, con el cuello perseguido porel yugo para el cuello
....
Empieza a vivir, y empieza a morir de punta a punta levantando la corteza de su madre con la yunta
Empieza a sentir, y siente la vida como una guerra y a dar fatigosamente en los huesos de la tierra.
Contar sus años no sabe, y ya sabe que el sudor es una corona grave de sal para el labrador
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Me duele este niño hambriento como una grandiosa espina, y su vivir ceniciento revuelve mi alma de encina
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¿Quién salvará este chiquillo menor que un grano de avena? ¿De dónde saldrá el martillo verdugo de esta cadena?
Que salga del corazón de los hombres jornaleros, que antes de ser hombres son y han sido niños yunteros.
Escribió Elena:
Y el dolor se multiplicó, en los niños y niñas trabajadores, en los niños y niñas de la calle y los de las alcantarías....
Y corrijo a Miguel, el verdugo de esta cadena, ha de salir de los hombres y las mujeres, que tengan un corazón, una inteligencia, y sobre todo, un compromiso ético, que no les permita ser indiferentes...¿vos? ¿yo? Ojalá, ojalá....