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Ecologia

La amenaza transgenica: Monsanto dueño de los alimentos

Monsanto amenaza plantíos del orbe, alertan

 

La trasnacional “contamina” cultivos con transgénicos y luego cobra regalías, documentan

 

Arturo Cruz Bárcenas

http://www.jornada.unam.mx/2009/07/11/index.php?section=ciencias&article=a32n1cie

 

Policías genéticos de la trasnacional estadounidense Monsanto recorren el mundo para detectar si en algún cultivo se usan sus semillas y, con el argumento de que es su patente, exigen regalías. Marie-Monique Robin, quien se halla de visita en el país para promover su libro El mundo según Monsanto: de la dioxina a los OGM. Una multinacional que les desea lo mejor, expresó en entrevista con La Jornada:

 

“Estamos en una guerra de información, pues Monsanto –trasnacional líder en la producción de organismos genéticamente modificados (OGM), la cual comercializa 90 por ciento de sus productos– gasta mucho dinero para desinformar de manera sistemática.”

 

Hoy se proyectará a las 11 de la mañana, en la Cineteca Nacional, el documental El mundo según Monsanto, que trata sobre esta empresa fundada en 1901, en Missouri, la cual, según se expone en la obra, “ha acumulado infinidad de procesos penales debido a la toxicidad de sus productos, aunque hoy se presente como una empresa de ciencias de la vida, reconvertida a las virtudes del desarrollo sostenible”.

 

Robin tardó tres años en descubrir las aristas de este gigante de los transgénicos. El resultado de ese periodo de viajes, entrevistas y documentos es inquietante. “Nos encontramos con un libro esencial para entender cómo opera esta corporación –que tiene 17 mil 500 empleados, presencia en más de 46 países y es la principal productora de semillas del mundo– y cómo ha conseguido, con la complicidad de gobiernos y legislaciones permisivas, dominar el mercado mundial de la alimentación.”

 

Marie-Monique es periodista, documentalista y directora de cine. Autora de varios libros, ha rodado más de 50 reportajes en todo el mundo.

 

–¿Son dañinos para el ser humano los alimentos transgénicos?

 

–Ésa es una pregunta fundamental, pero el problema es que no podemos dar respuestas definitivas. En tres años de investigación descubrí que los transgénicos no han sido evaluados seriamente.

 

“En 1992, la Administración de Alimentos y Fármacos (FDA, por sus siglas en inglés) publicó un texto fundamental, porque todo el mundo lo tomó en cuenta, ya que dice que los transgéncos son equivalentes a las plantas convencionales.

 

“Éste es el llamado principio de equivalencia sustancial. Por ejemplo, se afirma que el maíz PT transgénico es equivalente a un maíz convencional y, por eso, no hace falta hacer estudios. Hallé que este principio no tiene ninguna base científica y que más bien fue una decisión política de la Casa Blanca, en aquel momento dirigida por Ronald Reagan y George Bush, y luego por éste y Dan Quayle, una administración republicana cuyo lema era la desregulación y que quería poner en el mercado, lo antes posible, los productos transgénicos, lo cual, obviamente, convenía a Monsanto.

 

“Para lograr eso había que acabar con todos los ensayos y estudios de toxicidad, que tardan dos años y cuestan mucho dinero. Por eso se publicó ese texto en 1992, en la FDA. Es interesante hacer notar quién lo redactó. Entrevisté a esa persona. Se llama Michael Taylor, quien fue abogado de Monsanto. Después entró en la FDA como número dos. Luego volvió a Monsanto como vicepresidente. Ése es el sistema de las puertas giratorias.

 

“En mi libro doy como 100 ejemplos de personas de Monsanto que pasaron a la administración estadunidese y después regresaron a Monsanto, etcétera. Es decir, primero fue el texto básico de la regulación, o mejor dicho, de la no regulación.

 

“Segundo, entrevisté a James Marensky, entonces jefe del departamento de biotecnología en la FDA, y reconoció que este principio de la equivalencia sustancial no tenía ninguna base científica. Era una decisión política de la Casa Blanca.”

Para tener tal base se requieren estudios, y “en 1992, cuando publicaron ese texto, no había ningún transgénico disponible. Monsanto aún estaba trabajando en el primero, que se puso en el mercado tres años después, en 1995: la soya transgénica.

 

“Cuando se propuso este principio de equivalencia sustancial, científicos de la FDA se opusieron, porque, dijeron, desconocían si un transgénico era dañino.

 

“Había que hacer estudios, porque puede ser que la manipulación genética traiga riesgos importantes para la salud humana. Pero todos fueron callados.

 

“Hoy día, la situación es la siguiente: todos los transgénicos que están cultivados en el mundo no fueron evaluados seriamente, porque en 1992 se decidió en Estados Unidos que no había necesidad de hacerlo.

 

“En estos momentos, España es el único país donde hay cultivos transgénicos. Todos los demás países de Europa, como Francia, Alemania, Luxemburgo, Austria, Grecia y Hungría, han prohibido, hasta hoy, esos cultivos, bajo el llamado principio de precaución, porque, argumentan, no conocen las consecuencias de esos transgénicos para la salud o para el medio ambiente.”

 

Las imágenes que sobrevienen ante lo que expone remiten a una película de ciencia ficción, de terror, o a una intriga, un thriller.

 

“Los únicos estudios que se han llevado a cabo son los hechos por Monsanto, que son de tres meses, los cuales se realizaron con ratas que fueron alimentadas con transgénicos. Ahora bien, el ser humano puede comerse un transgénico y no pasa nada al día siguiente, pero en 30 años, o menos o más, no sabemos. Eso es lo que llamamos una toxicidad crónica.

 

“Para evaluar la posible toxicidad crónica de transgénicos se necesitan estudios de 12 años, y ¡nunca se han hecho!”

 

Pero estudios serios de dos años, realizados en Escocia e Italia, mostraron daños en órganos de ratas. Los científicos que desarrollaron tal investigación perdieron su trabajo.

 

Advirtió que en 1997 Monsanto introdujo en Canadá una canola transgénica, y a siete años de eso “la contaminación es total; es decir, no hay ninguna canola orgánica ni convencional.”

 

Otro tema es el de las patentes. Monsanto puede, con sus abogados, patentar ciertas semillas, y en un plazo de cinco años demandar pago de regalías. “Dice: este gen me pertenece.” Ese es el riesgo para México, donde Monsanto ya ha intentado “contaminar” el frijol amarillo.

 

Cuenta con los llamados “policías genéticos”, que andan por el mundo detectando cultivos transgénicos que generen regalías, pago de derechos vía patentes, a Monsanto.

 

Algunos científicos que han trabajado para Monsanto y que han renunciado al percatarse de los fines de la multinacional, han tenido que dedicarse a otras actividades.

 

Marie-Monique Robin dijo que cada palabra de su libro está cuidada para evitar demandas legales de la poderosa empresa.

 

Aconsejó que los ciudadanos mexicanos deben exigir que en los empaques de los alimentos se diga si son transgénicos.

 

Un punto difícil es el de la corrupción.

 

Robin documenta dos casos, uno en Canadá, de hace una década, en el que Monsanto intentó poner en el mercado una hormona de crecimiento transgénica.

 

“Fue prohibida (...) En México, me han dicho, se vende.” El otro caso fue en Indonesia.

 

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La toxicidad del modelo sojero y la complicidad del Estado Argentino: SENASA y CyT

Domingo, 21 de Junio de 2009

ENTREVISTA A GILLES-ERIC SERALINI, REFERENTE EUROPEO EN EL ESTUDIO DE AGROTOXICOS

“El glifosato estimula la muerte de las células de embriones humanos”

Confirmó los efectos letales del herbicida en células humanas de embriones, placenta y cordón umbilical. Alertó sobre las consecuencias sanitarias y ambientales, y exigió la realización de estudios públicos sobre transgénicos y agrotóxicos. Cuando dio a conocer sus investigaciones, recibió críticas y desacreditaciones.

Por Darío Aranda
http://www.pagina12.com.ar/fotos/20090621/notas/na23fo00.jpg

Gilles-Eric Seralini es especialista en biología molecular, docente de la Universidad de Caen (Francia) y director del Comité de Investigación e Información sobre Ingeniería Genética (Criigen). Y se ha transformado en un dolor de cabeza para las empresas de agronegocios y los defensores a ultranza de los OGM (Organismos Genéticamente Modificados –transgénicos–). En 2005 descubrió que algunas células de la placenta humana son muy sensibles al herbicida Roundup (de la compañía Monsanto), incluso en dosis muy inferiores a las utilizadas en agricultura. A pesar de su frondoso currículum, fue duramente cuestionado por las empresas del sector, descalificado por los medios de comunicación y acusado de “militante verde”, entendido como fundamentalismo ecológico. Pero en diciembre pasado volvió a la carga; la revista científica Investigación Química en Toxicología (Chemical Research in Toxicology) publicó su nuevo estudio, en el que constató que el Roundup es letal para las células humanas. Según el trabajo, dosis muy por debajo de las utilizadas en campos de soja provocan la muerte celular en pocas horas. “Aun en dosis diluidas mil veces, los herbicidas Roundup estimulan la muerte de las células de embriones humanos, lo que podría provocar malformaciones, abortos, problemas hormonales, genitales o de reproducción, además de distintos tipos de cánceres”, afirmó Seralini a Página/12 desde su laboratorio en Francia. Sus investigaciones forman parte de la bibliografía a la que hace referencia el Comité Nacional de Etica en la Ciencia en su recomendación para crear una comisión de expertos que analice los riesgos del uso del glifosato.

El investigador había decidido estudiar los efectos del herbicida sobre la placenta humana después de que un relevamiento epidemiológico de la Universidad de Carleton (Canadá), realizado en la provincia de Ontario, vinculara la exposición al glifosato (ingrediente base del Roundup) con el riesgo de abortos espontáneos y partos prematuros. Mediante pruebas de laboratorio, en 2005, Seralini confirmó que en dosis muy bajas el Roundup provoca efectos tóxicos en células placentarias humanas y en células de embriones. El estudio, publicado en la revista Environmental Health Perspectives, precisó que el herbicida mata una gran proporción de esas células después de sólo dieciocho horas de exposición a concentraciones menores que las utilizadas en el uso agrícola.

Señalaba que ese hecho podría explicar los abortos y nacimientos prematuros experimentados por trabajadoras rurales. También resaltaba que en soluciones entre 10 mil y 100 mil veces más diluidas que las del producto comercial ya no mataba las células, pero bloqueaba su producción de hormonas sexuales, lo que podría provocar en fetos dificultades en el desarrollo de huesos y el sistema reproductivo. Alertaba sobre la posibilidad de que el herbicida sea perturbador endocrino y, por sobre todo, instaba a la realización de nuevos estudios. Sólo obtuvo la campaña de desprestigio.

En 2007 difundió nuevos avances. “Hemos trabajado en células de recién nacidos con dosis del producto cien mil veces inferiores a las que cualquier jardinero común está en contacto. El Roundup programa la muerte de las células en pocas horas”, había declarado Seralini a la agencia de noticias AFP. Resaltaba que “los riesgos son sobre todo para las mujeres embarazadas, pero no sólo para ellas”.

En diciembre último, la revista norteamericana Investigación Química en Toxicología (de la American Chemical Society –Sociedad Química Americana–) le otorgó a Seralini once páginas para difundir su trabajo, ya finalizado. Focalizó en células humanas de cordón umbilical, embrionarias y de la placenta. La totalidad de las células murieron dentro de las 24 horas de exposición a las variedades de Roundup. “Se estudió el mecanismo de acción celular frente a cuatro formulaciones diferentes de Roundup (Express, Bioforce o Extra, Gran Travaux y Gran Travaux Plus). Los resultados muestran que los cuatro herbicidas Roundup, y el glifosato puro, causan muerte celular. Confirmado por la morfología de las células después del tratamiento se determina que, incluso a las más bajas concentraciones, causa importante muerte celular”, denuncia en la publicación, que precisa que aun con dosis hasta diez mil veces inferiores a las usadas en agricultura el Roundup provoca daño en membranas celulares y muerte celular. También confirmó el efecto destructivo del glifosato puro, que en dosis 500 veces menores a las usadas en los campos induce a la muerte celular.

Gilles-Eric Seralini tiene 49 años, nació en Argelia, vive en Caen, investiga la toxicidad de variedades transgénicas y herbicidas, es consultor de la Unión Europea en OGM y es director del Consejo Científico del Comité de Investigación e Información sobre Ingeniería Genética (Criigen). “He publicado tres artículos en revistas científicas norteamericanas de ámbito internacional, junto con investigadores que hacían su doctorado en mi laboratorio, sobre la toxicidad de los herbicidas de la familia del Roundup sobre células humanas de embriones, así como de placenta, y sobre células frescas de cordones umbilicales, las cuales llevaron a los mismos resultados, aunque fueran diluidas hasta cien mil veces. Confirmamos que los herbicidas Roundup estimulan el suicidio de las células humanas. Me especializo en los efectos de los OGM y sabemos que el cáncer, las enfermedades hormonales, nerviosas y reproductivas tienen relación con los agentes químicos de los OGM. Además, estos herbicidas perturban la producción de hormonas sexuales, por lo cual son perturbadores endocrinos”, afirma Seralini.

“El glifosato es menos tóxico para las ratas que la sal de mesa ingerida en gran cantidad”, señalaba hace una década la publicidad de Monsanto, citada en la extensa investigación periodística El Mundo según Monsanto, de Marie-Monique Robin. En el capítulo cuatro, llamado “Una vasta operación de intoxicación”, Seralini es contundente: “El Roundup es un asesino de embriones”. Hecho confirmado con la finalización de sus ensayos, en diciembre de 2008.

La contundencia y difusión del trabajo provocaron que la compañía de agrotóxicos más poderosa del mundo rompiera su silencio –a pesar de que su política empresarial es no responder estudios o artículos que no le sean favorables–. Mediante un comunicado, y ante la agencia de noticias AFP, Monsanto Francia volvió a deslegitimar al científico. “Los trabajos efectuados regularmente por Seralini sobre Roundup constituyen un desvío sistemático del uso normal del producto con el fin de denigrarlo, a pesar de que se ha demostrado su seguridad sanitaria desde hace 35 años en el mundo.”

La antigüedad del producto en el mercado es el mismo argumento utilizado en la Argentina por los defensores del modelo de agronegocios. Las organizaciones ambientalistas remarcan que esa defensa tiene su propio callejón sin salida. El PCB (químico usado en transformadores eléctricos y producido, entre otros, por Monsanto) también se utilizó durante décadas. Recibió cientos de denuncias y se lo vinculó con cuadros médicos graves, pero las empresas continuaban defendiendo su uso basado en la antigüedad del producto. Hasta que la presión social obligó a los Estados a realizar estudios y, con los resultados obtenidos, se prohibió su uso. “Con el glifosato pasará lo mismo”, retrucan las organizaciones.

–Luego de una investigación en la Argentina del doctor Andrés Carrasco, en la que confirmó el efecto devastador en embriones anfibios, las empresas del sector reaccionaron con intimidaciones, amenazas y presiones. ¿Le suena familiar?

–Sí, y mucho. Con mis investigaciones las empresas también reaccionaron muy mal. En lugar de criticar a los investigadores, una gran empresa responsable que no tiene ninguna capacitación en toxicología tendría que ponerse en duda e investigar. En diciembre de 2008, cuando se publicó nuestro último artículo, el Departamento de Comunicación de Monsanto dijo que estábamos desviando el herbicida de su función, ya que no fue hecho para actuar sobre células humanas. Este argumento es estúpido, no merece otro calificativo. Es muy sorprendente que una multinacional tan importante admitiera, con ese argumento, que no conduce ensayos de su herbicida con dosis bajas sobre células humanas antes de ponerlo en el mercado. Se debiera prohibir el producto nada más que por ese reconocimiento corporativo.

–¿Cuál fue el papel de los medios de comunicación en sus descubrimientos?

–Diarios y televisiones han hablado de nuestros estudios, dan cuenta de que el mundo está deteriorándose a causa de estos contaminantes y que muchas enfermedades desencadenadas por productos químicos ya se ven también en los animales y reducen dramáticamente la biodiversidad. Pero también hay que tener presente que el lobby de las empresas es muy fuerte, hacen llegar a los medios de comunicación informaciones contradictorias que finalmente desinforman a la opinión pública e influyen en gobiernos.

En 1974, Monsanto había sido autorizada a comercializar el herbicida Roundup, “que pasaría a convertirse en el herbicida más vendido del mundo”, se ufana la publicidad de la empresa. En 1981 la compañía se estableció como líder en investigación biotecnología, pero recién en 1995 fue aprobada una decena de sus productos modificados genéticamente, entre ellos la “Soja RR (Roundup Ready)”, resistente al glifosato. Monsanto promocionaba el Roundup como “un herbicida seguro y de uso general en cualquier lugar, desde céspedes y huertos hasta grandes bosques de coníferas”. También sostenía que el herbicida era biodegradable. Pero en enero de 2007 fue condenada por el tribunal francés de Lyon a pagar multas por el delito de “publicidad engañosa”. Los estudios de Seralini fueron utilizados como prueba, junto a otras investigaciones. La Justicia de Francia hizo eje en la falsa propiedad biodegradable del agrotóxico y hasta dio un paso más: afirmó que el Roundup “puede permanecer de forma duradera en el suelo e incluso extenderse a las aguas subterráneas”.

Frente a la campaña de desprestigio, Seralini recibió el apoyo de la Procuración General de Nueva York (que había ganado otro juicio contra Monsanto, también por publicidad engañosa). La revista científica Environmental Health Perspectives publicó un editorial para destacar sus descubrimientos y la revista Chemical Research in Toxicology propuso publicar el esquema completo del modo de acción toxicológico. “Monsanto siempre entregó estudios ridículos sobre el glifosato solo, mientras el Roundup es una mezcla mucho más tóxica que el glifosato solo. El mundo científico lo sabe, pero muchos prefieren no ver o atacar los descubrimientos. Sin embargo, la empresa sostenía que era inocuo. Hemos confirmado que los residuos de Roundup representan los principales contaminantes de las aguas de los ríos o de superficie. Por otro lado, recibimos apoyo de parte de investigadores que encontraron efectos similares, explicando así abortos naturales y desastres en las faunas autóctonas”, explica Seralini.

Con un mercado concentrado y una facturación sideral, la industria transgénica es denunciada por su poder de incidencia con quienes deben controlarla. Hasta la Agencia de Protección Ambiental (EPA) de Estados Unidos (el ámbito de control competente) es acusada de haber cedido a sus presiones. En agosto de 2006, líderes sindicales de la EPA acusaron a las autoridades del organismo de ceder ante la presión política y permitir el uso de químicos perjudiciales. “Se corren graves riesgos en fetos, embarazadas, niños y ancianos”, denunciaban. La EPA había omitido estudios científicos que contradecían los patrocinados por la industria de los pesticidas. “La dirección de la EPA prioriza la industria de la agricultura y los pesticidas antes que nuestra responsabilidad para proteger la salud de nuestros ciudadanos”, finalizaba el comunicado.

Seralini remarca el poder económico de las agroquímicas y recuerda que las ocho mayores compañías farmacéuticas son las ocho mayores compañías de pesticidas y de OGM, entre las que Monsanto tiene un papel protagónico. Por eso reclama la realización urgente de test sobre animales de laboratorio durante dos años, como –según explica– sucede con los medicamentos en Europa. “Hay un ingrediente político y económico en el tema, claramente, donde las compañías están detrás”, denuncia. Se reconoce un obsesivo del trabajo, advierte que desde hace una década analiza a diario todos los informes europeos y estadounidenses de controles sanitarios de OGM. Y no duda: “Los únicos que hacen test son las propias compañías, porque son ensayos carísimos. Las empresas y los gobiernos no dejan ver esos trabajos. Esos estudios debieran ser realizados por universidades públicas y debieran ser públicos”.

“Llevo 25 años trabajando sobre las perturbaciones de los genes, de las células y de los animales provocadas por medicamentos y contaminantes. Advertimos el peligro existente y proponemos estudios públicos. Pero en lugar de profundizar estudios y reconocernos como científicos nos quieren restar importancia académica llamándonos ‘militante ambientalista’. Tenemos claro que el ataque proviene de empresas que, si se hacen los estudios, deberán retirar sus productos del mercado”, denuncia Seralini, que en la actualidad advierte sobre el efecto sanitario no ya de los agrotóxicos, sino de los alimentos transgénicos y sus derivados. Recuerda que con el maíz transgénico (también tratado con Roundup) se alimentan los animales que luego come la población (pollos, vacas, conejos y cerdos) y explica que todos los productos que contienen azúcar de maíz (salsas, caramelos, chocolates y gaseosas, entre otros) deben ser objeto de urgentes estudios.

“Llevamos años trabajando sobre la toxicidad de los principales contaminantes. Hemos confirmado que el Roundup es también el principal contaminante de los OGM alimentarios, como la soja o el maíz transgénico, lo que puede conllevar a un problema de intoxicación de los alimentos a largo plazo.” La afirmación de Seralini va en sintonía con las denuncias de centenares de organizaciones sociales, urbanas y rurales, y movimientos internacionales como la Vía Campesina (colectivo internacional de campesinos, indígenas, sin tierra y trabajadores agrícolas), que exigen alimentos sanos.

Agronegocios y Salud publica: Luis Zurita

Creo que los agroquimicos utilizados en los cultivos van a ser la causal de muchas enfermedades que como la poblacion por falta de medios economicos no puede saber si su higado o riñones o pulmones han sido afectado por estos quimicos, y todo por falencias del estado o por algunos favores de algunos funcionarios a cambio de algo. Pregunto.? dentro de pocos no seremos un poco mas de 30000 desaparecidos o mas. Hay que parar con todo esto, que los señores agricultores aprendan al control de plagas con sustancias degradables y no contaminantes con riezgo para la salud humana y medio ambiente.hagamos algo antes que el daño sea irreversible y sin vuelta atras.-

Las Corporaciones y los juicios

Miércoles, 10 de Junio de 2009

Quince millones de dólares para archivar una causa de DD.HH. en Nigeria

Shell paga y evita el juicio

Durante nueve años, los familiares de las víctimas presentaron ante una corte federal neoyorquina pruebas de cómo la petrolera holandesa financió y organizó grupos de soldados nigerianos para reprimir protestas indígenas.

http://www.pagina12.com.ar/fotos/20090610/notas/na22fo01.jpg
La compañía holandesa acordó pagar para resolver el caso de una acusación en su contra.

Shell aceptó pagar 15 millones y medio de dólares para evitar un juicio por violaciones a los derechos humanos en el principal país productor de crudo de Africa, Nigeria. Durante los últimos nueve años, los familiares de las víctimas presentaron ante una corte federal neoyorquina pruebas de cómo la petrolera holandesa financió y organizó grupos de soldados nigerianos para reprimir las protestas de las comunidades indígenas del delta del Níger. Sin embargo, el batallón de abogados de la petrolera de la corona de Holanda logró retrasar el inicio de un juicio. “Si hubiésemos ido a juicio y lo hubiésemos ganado, los demandantes padecerían años de apelaciones. Por lo menos las familias serán compensadas por los abusos a los derechos humanos que sufrieron”, explicó Paul Hoffman, uno de los abogados querellantes.

En el año 2000, Ken Saro-Wiwa se acercó con otros compañeros a una corte federal de Nueva York. Hacía cinco años la dictadura nigeriana que gobernaba entonces había ahorcado a su padre, Saro-Wiwa, y a otros cinco militantes ambientalistas después de inventar un juicio por el supuesto asesinato de cuatro dirigentes políticos. Los militares se habían negado a escuchar los reclamos de Ken Saro-Wiwa y, a pesar de sus esperanzas, lo mismo sucedió con el nuevo gobierno democrático que asumió en 1999. Frustrado, el hijo de uno de los fundadores del movimiento ambientalista del delta del Níger cruzó el océano y probó suerte en Estados Unidos.

Utilizando una vieja ley, aprobada en el siglo XVIII para juzgar piratas, una corte federal de la gran manzana aceptó el caso. Además de involucrar a la subsidiaria de Shell en Nigeria en el fraudulento juicio contra los seis ambientalistas, los familiares de las víctimas denunciaron que la petrolera holandesa armó, dio apoyo logístico y hasta dirigió algunas redadas del ejército nigeriano contra las manifestaciones de las comunidades locales.

Según contó en los últimos años Ken Saro-Wiwa, en el delta del Níger, el sudoeste nigeriano donde se concentran sus reservas petroleras, Shell es amo y señor. La empresa holandesa controla un poco más de la mitad del negocio del crudo en el país, mientras que el resto se lo reparten dos competidoras norteamericanas, Exxon Mobil y Chevron Texaco. Los más de un millón de barriles diarios que extrae en el país africano representan el 10 por ciento de su producción mundial.

Por eso cuando el padre de Ken Saro-Wiwa y sus compañeros se unieron en el primer frente ambientalista y denunciaron los derrames sistemáticos y la contaminación del aire y la tierra producida por la quema de los gases en los pozos petroleras, Shell vio peligrar uno de sus bastiones. La represión que terminó con el ahorcamiento público de los seis líderes del movimiento ecologista logró acallar por un tiempo esas reivindicaciones. Como una olla a vapor, la pobreza, las enfermedades y las ansias de poder del gobierno local explotaron cuando la llegada de la democracia en 1999 no trajo consigo justicia, trabajo y una participación de los ingresos petroleros. Durante la última década los atentados y secuestros a empresarios e ingenieros extranjeros se volvieron moneda corriente, al punto de que en 2007 Shell levantó campamento en la zona oeste del delta, la más conflictiva. Perdieron medio millón de barriles diarios durante más de un año, hasta que negociaron con las comunidades indígenas más puestos de trabajo, inversiones en infraestructura, educación y salud.

El lunes en Nueva York hicieron una concesión similar, 15 millones de dólares –más o menos lo que le cuesta el alquiler anual de un carguero para exportar crudo desde Nigeria– a cambio de limpiar su nombre. “Aunque la empresa no tomó parte en la violencia ocurrida, sí reconoce que los demandantes y otras personas sufrieron”, concluyó uno de los directores de Shell que siguieron el caso, Malcolm Brinded.

Pero aunque para la corona holandesa el acuerdo significa una vuelta de página, para los familiares de las víctimas fue apenas un primer antecedente. “Al menos reconocieron que sus acciones la perseguirán en cualquier parte del mundo”, destacó Ken Saro-Wiwa.

Calentamiento global: responsabilidad de la Industria del 1ª Mundo

Grupo ETC
Boletín de prensa
1 de junio de 2009
www.etcgroup.org


Pintura blanca y carbón vegetal: ¿soluciones al calentamiento planetario?
Ingenieros del clima buscan remedios tecnológicos
mientras avanzan las negociaciones globales

La semana pasada, el secretario de energía de Estados Unidos, Steven Chu, pronunció un discurso que puede interpretarse como una provocación para averiguar cómo anda el ánimo internacional en el controvertido tema de la geoingeniería. [1] “Necesitamos una afirmación inequívoca de la Casa Blanca en el sentido de que el gobierno de Estados Unidos no está dando luz verde a la geoingeniería mientras se prepara la reunión de Copenhague”, advirtió Pat Mooney, director ejecutivo del Grupo ETC, organización de la sociedad civil que monitorea las nuevas tecnologías, con sede en Ottawa. La Convención Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático (CMNUCC) se reunirá en Dinamarca en diciembre, mientras sus organismos subsidiarios tienen sesiones preparatorias esta semana y la próxima en Bonn, Alemania. “Si bien parece algo bueno abrir nuevas fuentes de empleo para los pintores de todo el planeta, blanquear los techos masivamente puede ser la delgada frontera hacia una tecnología que parece inocua pero que abre la puerta a esquemas de geoingeniería más riesgosos,” según Pat Mooney.[2] La geoingeniería se refiere a la manipulación en gran escala del ambiente de la Tierra, supuestamente para contrarrestar los efectos del cambio climático.
 
Esta semana, la geoingeniería podría ser el tema caliente tras bambalinas —si no lo es en las sesiones abiertas, mientras los gobiernos se sientan a negociar el plan climático post Kyoto en Bonn. La elaboración de reglas para la manipulación planetaria de la biosfera, mediante tecnologías riesgosas y no probadas, es mucho más controvertida de lo que sugiere la pintura blanca. Ya ahora el borrador de los textos de las negociaciones para Copenhague está lleno de referencias a la “mejora tecnológica” y la “cooperación del sector privado”. Los defensores de los remedios tecnológicos están ansiosos por obtener respaldo político y financiero para realizar pruebas en el mundo real, incluso antes de que se tomen decisiones cruciales sobre la vigilancia de las tecnologías.
 
“Los participantes en las negociaciones del cambio climático deben estar concientes de que se colocarán en una pendiente resbalosa si le abren la puerta a la geoingeniería. Una vez que los gobiernos opten por un remedio tecnológico para salir del atolladero del cambio climático será muy difícil volver a enfocar la atención y los recursos en la necesidad de cortar las emisiones en los países ricos”, asegura Diana Bronson del Grupo ETC. “Los políticos deben estar muy ansiosos para decir que encontraron una solución tecnológica que nos permitirá seguir manejando nuestros automóviles y consumir la comida ‘barata’ producida con la agricultura industrial, fuertemente subsidiada. Pero esas tecnologías no se han examinado exhaustivamente, no hay mecanismos de gobierno para vigilarlas y el público no tiene acceso a la información que se requiere para distinguir entre la ciencia y el disfraz verde ambientalista (en este caso, blanco).”
 
El cabildeo corporativo y científico a favor de la geoingeniería se fortaleció el año pasado. Avanzó libre a cuenta del creciente —y legítimo— sentimiento de urgencia por lo inadecuadas que han sido las respuestas multilaterales a la crisis del clima. Desafortunadamente, la toma de decisiones multilateral democrática corre el riesgo de ser usurpada por quienes quieren obtener  ganancias con la especulación de los remedios tecnológicos.  
 
Tenemos el caso del biochar o carbón vegetal. La muy influyente International Biochar Initiative (iniciativa internacional para el biochar), que busca financiamiento a través del Mecanismo de Desarrollo Limpio, es un híbrido de los académicos y la industria. El biochar, que esencialmente es  carbón resultado de la quema de materia vegetal en bajas condiciones de oxigenación, se está promoviendo como una nueva forma de capturar carbono en los suelos. De hecho, los textos borrador de las negociaciones para la conferencia sobre Cambio Climático en Copenhague en diciembre ya incluyen el apoyo al biochar.[3] “Incluso si el biochar captura efectivamente el carbono, lo que no queda claro, para mitigar el cambio climático necesitaríamos vastas cantidades de madera y materia vegetal, una demanda que amenaza la biodiversidad que queda sobre la tierra así como a las comunidades que viven en las llamadas tierras marginales”, argumenta Almuth Ernsting de Biofuelwatch.[4] El biochar, como otras formas de carbón negro, de hecho contribuye al calentamiento cuando se esparce por el aire. En una prueba de campo reciente en Quebec, el 30% del polvo de biochar se esparció durante su transporte y se dispersó sobre los campos, depositándose en los suelos.[5] El caso del biochar no se ha pensado a profundidad.”
 
“La geoingeniería puede propiciar la ejecución de acciones unilaterales con impactos impredecibles, por lo cual los grupos de la so sociedad civil necesitan exigir respuestas claras de sus gobiernos. Agricultores campesinos, pueblos indígenas, países y comunidades que serán los más golpeados por la crisis del clima, tienen el derecho absoluto de participar en la toma de decisiones sobre qué tecnologías son financiadas y desplegadas”, afirma Pat Mooney del Grupo ETC. “Ante la ausencia de procesos democráticos básicos y debate multilateral, la geoingeniería no es nada menos que un tipo de geopiratería.”
Para mayor información:
 
Diana Bronson (Montreal, Canadá) diana@etcgroup.org
Tel: +1 514 273 6661 Cell: +1 514 629 9236
 
Pat Mooney (Ottawa, Canadá) etc@etcgroup.org
Tel: +1 613 241 2267 Cell: +1 613 240 0045
 
Rachel Smolker, Biofuelwatch (Estados Unidos) rsmolker@riseup.net
Tel : +1 802 482 2848    Cell: +1 802 735-7794
 
Almuth Ernsting, Biofuelwatch (REino Unido) almuthbernstinguk@yahoo.co.uk
0044-1224-324797 Celular (en Bonn): 00 44-7931-636337
 

NOTAS:
 [1] Steven Chu habló en el Simposio de los Premios Nobel del 26 al 28 de mayo de 2009, en el Palacio de St. James en Londres.
 
[2] Pintar de blanco las superficies cae en una categoría de tecnologías de geoingeniería conocidas como manejo de la radiación solar, SRM por sus siglas en inglés, que busca disminuir los efectos del cambio climático al reducir la cantidad de luz solar que llega a la tierra, ya sea bloqueándola o reflejándola de regreso al espacio. Las tecnologías SRM buscan mitigar los efectos del calentamiento global sin reducir los gases de invernadero en la atmósfera —tratando los síntomas en vez de las causas. Otras técnicas de geoingeniería que involucran el manejo de la radiación solar, y que son más audaces, incluyen blanqueamiento de nubes, persianas espaciales, sulfatos en la atmósfera, espejos también espaciales y árboles genéticamente modificados con hojas ultra brillantes.  
 
[3] El párrafo 134 del borrador, sobre las acciones de las corporaciones en el largo plazo, dice: “…debe considerarse el papel de los suelos en la captura de carbono, incluyendo el uso del biochar y el mejoramiento de los sumideros de carbono en las zonas áridas.” Disponible en internet: http://unfccc.int/documentation/documents/advanced_search/items/3594.php?rec=j&priref=600005243#beg
 
[4] http://www.biofuelwatch.org.uk/
 
[5] BlueLeaf: Solutions for the Environment, Preliminary Evaluation of  
Biochar in a Commercial Farming Operation in Canada, 2009, p 8.  (Soluciones para el ambiente, evaluación preliminar de una operación comercial de cultivo de biochar en Canadá, 2009). En internet: http://www.blue-leaf.ca/main-en/report_a3.php

Las luchas campesinas contra Corporaciones

Grupo ETC
Boletín de prensa
5 de junio 2009
www.etcgroup.org
 

¿Avanza la FAO hacia un
compromiso real con los campesinos?
 
TUNEZ, 5 de junio de 2009— Después de cuatro días de difíciles negociaciones entre 121 gobiernos en la reunión del Tratado de la FAO sobre Recursos Fitogenéticos para la Alimentación y la Agricultura que tuvo lugar en Túnez, representantes de la sociedad civil derrotaron el intento de Canadá por bloquear las negociaciones que favorecen a los agricultores. A media noche del jueves, Brasil leyó ante una cansada plenaria una resolución sobre los derechos de los agricultores que cambió por alivio y entusiasmo la tensión prevaleciente entre los delegados.
 
Después de las negociaciones en los corredores, donde Europa, América Latina y África enfrontaron los esfuerzos de Canadá por descarrilar el mandato a ejercer los Derechos de los Agricultores, los gobiernos acordaron en
 
·       Impulsar a los países miembro a que revisen todas las medidas que afectan los derechos de los agricultores y remuevan cualquier barrera que evite que guarden, intercambien o vendan semillas;
·       Involucrarlos de lleno en talleres nacionales o regionales sobre sus derechos e informar sobre los resultados de ello en la próxima reunión del tratado de semillas, que ocurrirá en 18 meses.
 
La resolución de la plenaria rompió con las prácticas convencionales en la ONU al llamar al total involucramiento de las organizaciones de agricultores en cada aspecto del Tratado. Angola, Brasil, Ecuador, Holanda, Noruega y Suiza merecen reconocimiento especial por colocar en primer lugar el papel crucial de los campesinos en la conservación y mejoramiento de los recursos genéticos de las plantas. El campesino hondureño Don Luís Pacheco resumió la importancia del Tratado: “conservar nuestras variedades, nuestra diversidad, es esencial para que podamos ajustar la agricultura ante la amenaza del cambio climático. Si no nos ponemos de acuerdo en esta reunión para que el sistema que protege las semillas en el mundo funcione, la próxima reunión que se hará en Copenhague sobre cambio climático, al fin de este año, no servirá para nada.”
 
Como lo expresó Wilhemina Pelegrina, directora ejecutiva de SEARICE —organización de la sociedad civil que durante mucho tiempo se ha dedicado a la defensa de los derechos de los agricultores, y que ha seguido de cerca las negociaciones— “aunque se quedó corta en compromisos firmes y depende del financiamiento, la resolución adoptada es un gran paso hacia adelante en las décadas de lucha por el reconocimiento y la instrumentación de los derechos de los agricultores en la FAO.”
 
Durante esta tercera reunión del organismo gobernante del Tratado fueron cruciales en el fortalecimiento del compromiso con los derechos de los agricultores las varias intervenciones de representantes de organizaciones, como los de Vía Campesina, la organización más grande de campesinos en el mundo. Sus voceros no solo enfatizaron el papel central que algunos agricultores en pequeña escala juegan en la conservación de la biodiversidad agrícola, sino que también hicieron propuestas concretas sobre los derechos y el apoyo que requieren agricultores, comunidades rurales, organizaciones de pueblos indígenas y pastores. No es menor, dentro de esos derechos, el acceso a los materiales de los bancos de genes nacionales e internacionales y el derecho al apoyo financiero para la conservación de la biodiversidad en las parcelas.
 
“No hicimos todo lo que era necesario en esta reunión, pero al menos ahora tenemos la oportunidad de comenzar a revisar la legislación que ha sido tan dañina para los derechos de los campesinos en muchos países. Los delegados de Canadá hicieron jugarretas y repetidamente intentaron obstruir todo el proceso”, acusó Pat Mooney, Director Ejecutivo del Grupo ETC. “Por suerte, el proceso multilateral y la presión de la sociedad civil los pusieron en orden.”
 
También nos concierne que el Tratado de la FAO sobre Recursos Fitogenéticos pone el énfasis en la soberanía nacional por encima de la conservación de los recursos genéticos y los derechos de los agricultores. Las leyes nacionales de semillas pueden, por ejemplo, evitar que los agricultores conserven, intercambien y vendan sus semillas. Como expresó en la plenaria Jorge Stanley, miembro de una organización panameña de jóvenes indígenas y vocero del Comité Internacional de Planeación para la Soberanía Alimentaria:  “Ni siquiera el ‘consentimiento’ y el ‘reparto de beneficios’ para los agricultores que son los custodios de nuestra herencia genética, quienes mantienen miles de variedades locales de plantas en sus territorios, se respetan en las leyes de patentes, que permiten que las variedades de los agricultores sean pirateadas.”
 
Las organizaciones de agricultores y de la sociedad civil que estuvieron presentes ven con optimismo el desarrollo de las discusiones y las decisiones tomadas. Sin embargo, debemos notar que sigue faltando el apoyo requerido para que el Tratado realmente funcione. Un financiamiento de $116 millones de dólares es el escasamente necesario para que el Tratado se sostenga, y las contribuciones siguen siendo voluntarias. La sociedad civil está determinada a monitorear de cerca el desarrollo del debate. Los asistentes regresarán a sus países con planes para promover el ejercicio de los derechos de los agricultores. “Volveremos”, dijo la campesina brasileña Soniamara Maranho, de Vía Campesina.
 
Para mayor información:
Pat Mooney en Túnez +1 613 291 9793
Diana Bronson en Montreal + 1 514 273 6661 o celular 1 514 629 9236
Silvia Ribeiro en México + 5255 5563 2664
 

Argentina colonia laboratorio de las Corporaciones Transnacionales

EDITORIAL DEL DOMINGO 31 DE MAYO DE 2009

Suele ocurrir que cuando termino mis conferencias y ocurre en general con un público instruido y de sectores medios, alguien a menudo, me reprocha que a lo largo de la presentación, no haya mostrado elementos suficientemente positivos, que no les haya dado una esperanza para llevarse, que después de todo lo que expuse sienten ganas de morirse. En realidad, no sé si es verdad que no mostré caminos de esperanza o propositivos, tal como gusta denominárselos… Creo que lo hago. Lo que ocurre es que una cosa es manifestar que lo pequeño es hermoso, como tantas veces hacemos, y otra muy diferente es saber tomar de alguien que describe un panorama adverso, las perspectivas esperanzadoras que se ocultan en los gestos, en las pequeñas acciones y en las luchas que nos han enseñado a desdeñar por insignificantes.  Valorar lo pequeño es una disciplina que cuesta incorporar. De todos modos, el que dice, luego de una conferencia, que solamente mostré un panorama sombrío y que no mostré caminos de salida, en principio me sorprende porque lo que yo esperaba era un debate o una polémica, y no solo que eso no se produce, sino que, todo lo contrario: pareciera ocurrir que se han tomado por buenas todas mis razones, por válidos todos mis argumentos y, pareciera que se los comparte, aunque lamentablemente, tan sólo les sirve para querer morirse de pena por el panorama que se les ha develado. No, no era mi intención provocar esos sentimientos de desesperanza, aunque tampoco me siento obligado a endulzar los análisis políticos en razón de un público que necesita que se lo consuele. Que lo consuelen y le mientan como  en el caso del mal médico que conciente de que la situación es terminal, busca engañar al enfermo diciéndole que todo está bien y que tiene salud para rato… No, el enfermo sabe que se va a morir, lo sabe aunque no se lo confiese a sí mismo, y aunque busque ser engañado. Uno no puede dejar de saber en su interior, cuando se acerca la hora, que está entrando en agonía, nadie muere sin tomar conciencia de ello, a menos que el sistema lo haya drogado o adormecido para robarle ese último instante de conciencia final. Ese momento de tránsito, que es la muerte, alguna vez en la historia fue el momento tal vez más importante y decisivo de la vida. Era el momento en que el individuo era escuchado con veneración, y que ahora se transformó gracias a la medicalización de la salud y la expropiación de la muerte por parte del negocio médico, en un momento anónimo y despersonalizado, que se transcurre en una sala ignorada de terapia intensiva, entubado a diversos aparatos y rodeado por seres ajenos y distantes.

 

No, no es de todas maneras algo que nos esté ocurriendo como argentinos, ese momento del final de algo. Lejos de ello, creo que podríamos estar a un paso de ese CLICK de la conciencia colectiva, que nos permita dar el salto de energías que necesitamos para retomar el camino extraviado… El problema es que si no soportamos un diagnóstico severo, jamás podremos proponernos ese salto de energía y de conciencia que, como sociedad nos debemos. Si no soportamos enfrentar la verdad de la situación en la que estamos, seremos como el que reclama mayores analgésicos para no sentir dolor y le exige al médico un falso diagnóstico para engañar sus miedos. Qué ha pasado con nosotros que necesitamos, de pura inmadurez, que se nos adultere la realidad, que se nos cuenten cuentos de hadas, que se nos de de comer, que se nos construyan las casas, que se nos indique a quién votar, que se nos engañe con falsas promesas, que como a un adicto se nos prometa un breve instante de felicidad, no importa lo que venga luego?

 

Durante años explicamos el modelo de los monocultivos, anunciamos y luego denunciamos sus terribles consecuencias y también, sus impactos sobre la salud de las poblaciones. El cáncer era una epidemia y las ciudades se vieron rodeadas de cinturones de indigencia, pero continuábamos sin querer enterarnos de las verdaderas causas, y además, comiendo milanesas de soja. Ahora al fin ese tema salió a la superficie, llegó a la tapa de los grandes diarios, alcanzó a la Corte Suprema y obligó a algunos altos funcionarios a pronunciarse. Entonces, se nos promete formar comisiones que investigarán la situación… yo me pregunto: qué es lo que van a investigar, si todo es tan pero tan evidente? Cuántas veces nos lo explicó el general, que las comisiones se forman para que no pase nada… Cuánto hace que en el Ministerio de Salud se formó una comisión para investigar el caso del Barrio Ituzaingó de la ciudad de Córdoba? Y qué pasó con la Comisión? No pasó nada… por supuesto, que no pasó nada…Ahora, el Ministro de Ciencia y Tecnología nos prometen que la Facultad de Agronomía de la UBA, va a evaluar con el respaldo del INTA, el empleo de agroquímicos y sus posibles efectos sobre el ambiente y la población urbana y rural… Nos están tomando el pelo?... si son justamente ellos, los que implementaron el modelo, si ellos lo trajeron, lo impusieron, si ellos colonizaron a los ingenieros agrónomos, les lavaron la cabeza a los jóvenes y a los productores, los convencieron de la bondad del Agronegocio, de la maravilla de las tecnologías de punta, de la conveniencia de usar semillas genéticamente modificadas, de la necesidad de los agrotóxicos… Si ellos son los que continúan repitiendo que no exportamos commodities sino conocimientos…

 

Pero hay más todavía en esta saga…el biólogo Andrés Carrasco hace público con mucho valor, sus experiencias de laboratorio sobre embriones de anfibios afectados por glifosato y el Ministro de Ciencia y Tecnología sin mayores elementos que lo respalden sale inmediatamente a desmentirlo y a objetar que las condiciones de un laboratorio puedan extrapolarse a la situación de la Argentina, y acto seguido diversos científicos e instituciones inician una polémica de academia sobre protocolos y embriones, a lo que se añade siempre la necesidad de investigar más sobre el tema… Nos están tomando el pelo. Si en algo tiene razón el tecnólogo Barañao es en subestimar los resultados producidos en un laboratorio. El verdadero laboratorio son nuestras dieciocho millones de hectáreas de cultivos transgénicos, con población incluida, como animalitos de experimentación, dieciocho millones de hectáreas con los mismos patrones agroquímicos en todo el territorio, con vuelos rasantes constantes que asperjan los cultivos con tóxicos, con ingesta de sojas transgénicas por parte de la población objeto, que se incorporan gracias a los alimentos industrializados y a las ayudas alimentarias a los desempleados. Dieciocho millones de hectáreas, si no le sumamos las que existen en Paraguay, en Bolivia, en Uruguay y en Brasil. No existe en el mundo un experimento de laboratorio de estas proporciones, con tantos millones de personas sometidas a un experimento de las Corporaciones transnacionales con organismos genéticamente modificados y agrotóxicos, sin haber sido consultadas y sin que lo sepan siquiera.  Entonces, cuando hablamos de una situación gravísima, cuando hablamos de genocidio o de crímenes de lesa humanidad… ¿estamos exagerando?

 

Me pregunto, ¿cómo hacer para endulzar esta situación y que el público que durante años no se quiso enterar, ahora no se abrume? ¿Cómo hacemos para que esa izquierda que cada vez que hablábamos de los monocultivos y del modelo de la soja RR nos sacaba del tema, llevándonos a la situación de los campesinos de Santiago del Estero, como si ellos en la ciudad y sus hijos que estudiaban en la Facultad de Ciencias Exactas o en la de Agronomía, no tuviesen nada que ver con la instalación del modelo, como si no estuviésemos en el centro de irradiación del modelo, de un modelo que se constituye a partir de paradigmas del mundo, que responde a una visión de la ciencia empresarial, que depende de la creencia de que las tecnologías son neutras, y en el que la voracidad y la rapacidad del sojero son tan solo los últimos eslabones de una cadena de complicidades, que se basan en el concepto de que la agricultura es un negocio más, y en la búsqueda constante de la rentabilidad, y cuyo origen tiene una clara autoría intelectual. Y esa autoría intelectual se fundamenta en convicciones y en presupuestos ideológicos, que, son compartidas por el grueso de los sectores progresistas y los sojeros. Por eso es que uno de los inspiradores de este modelo de ciencia y tecnología, tal como es el biólogo Alberto Kornblitt de la Facultad de Ciencias Exactas, era justamente el candidato de la izquierda y de las organizaciones de derechos humanos al rectorado de la UBA. Allí tenemos el gran problema….

 

Qué le decimos a esos que nos critican porque no valoramos las luchas populares, cuando en realidad, ellos se refieren a esas luchas que lideraron a favor de planes asistenciales en las urbes congestionadas por el desempleo rural, luchas que no hicieron en general sino fortalecer e institucionalizar el modelo de Republiqueta sojera. Y ahora además, como si todo ello fuese poco, nos acusan de ser funcionales a la derecha y de que acentuamos el clima destituyente, mientras ven como enemigos a los groseros mellizos de Entre Ríos y al hombre de la Sociedad Rural, que de puro gorila, basta darle un micrófono para que se cave la fosa… mientras repiten como un mantra los conceptos de Grobocopatel sobre la nueva sociedad del conocimiento… Homenajean a un Raúl Scalabrini Ortiz supuestamente marxista según unos y leninista según otros, porque no lo leyeron o porque leyeron solamente la parte que les conviene a los propios intereses, que son los escritos del 58 de la revista Qué, cuando el héroe se extravió momentáneamente y cayó en la seducción intelectual del desarrollismo codovillista, igual que tantos ahora, cuando sus equipos de biotecnólogos  fundamentalistas de la ciencia empresarial se han apropiados de todos los centros del poder, tanto en la Universidad, como en el CONICET, en el INTA, en los polos biotecnológicos como el INDEAR SA de Rosario, en la Secretaría de Agricultura y en la cabeza del Ministerio de Ciencia y Tecnología.

 

Esa es la situación actual de toma del poder por los tecnócratas de la Biotecnología y realmente la situación es grave. La salida que se nos ofrece por izquierda es formalizar y profundizar la sociedad del conocimiento hacia los biocombustibles certificados, la cría masiva de animales en encierro alimentados con desechos y mayores desarrollos de Biotecnología para exportar los transgénicos y los modelos de Monsanto al resto del continente. La derecha ni siquiera ofrece salidas, sino meramente más de lo mismo y mano dura, puro discurso visceral ante la misma sociedad desgarrada, arengas anacrónicas y demagogia frente a la inseguridad... Si continuamos metiendo la cabeza en el balde con agua sucia tal como lo estamos haciendo, comprobaremos que la situación es grave y que, fácilmente podremos ahogarnos. Pero nosotros justamente, no proponemos mantener la cabeza en el submarino sino sacarla y respirar aire puro. Este modelo no va más, a corto plazo nos quedaremos sin suelo, ya no hay con qué darle a las malezas que, seleccionadas bajo terrible presión darwiniana, desarrollaron resistencias al glifosato, las ciudades megalopolizadas y tugurizadas viven al borde del colapso y del estallido, nos quedaremos además, sin comida si el proceso de sojización continúa al ritmo actual de crecimiento. Que no salgamos de esta situación de ahogo es consecuencia asimismo de que sigamos aferrados al asistencialismo y de que nos matemos entre nosotros tal como acaba de ocurrir en una zona suburbana, donde la irritabilidad creciente y alimentada, la exasperación extendida y fomentada desde el poder, le han cobrado precio a la inocencia y a la necesidad de tener un cobijo. Nada que podamos manifestar sobre la dura realidad y las amenazas que  pesan sobre un país que siempre mostró el rumbo en América Latina, y que ahora también lo hace pero al servicio de las políticas corporativas, nada puede ser peor que acostumbrarnos a esos gritos de odio entre vecinos, esos deseos y promesas de muerte en el país de los desaparecidos, esa manera de condenarse e injuriarse los unos a los otros, por su color y por su origen. No podremos salir del atolladero sino en la medida en que asumamos este legado terrible con madurez y nos empeñemos cada día y en cada instante, para reconstruir desde lo pequeño y desde las relaciones personales esta comunidad de los argentinos y un proyecto de nación que nos guíe. 

Jorge Eduardo Rulli

http://horizontesurblog.blogspot.com/

Textos para abrir las mentes anestesiadas por el modelo

analisispracticasgenocidas@gruposyahoo.com.ar



Nuevamente reenvío de otro grupo electrónico, que a su vez recibió de la genial Liliana Daunes (de su blog). Recomiendo bajar el video de you tube, cuyo link figura al final. Es una obrita de arte (con un formato intencionalmente ‘ingenuo’), seguramente hecho por dos mangos (o dois reais), y contundente. Quien no pueda bajarlo me avisa y lo mando (pesa 31000 kb). Volver a decir que la culpa tampoco acá es del chancho que deja la basura sin comer, sino del otro chancho, el que aplasta a la gente y la deja sin comer ni siquiera la basura. Las cosas no son así. Están así. Y si están así es porque algunos las hicieron así (y las van a defender así, a sangre y fuego) y porque nosotr@s lo seguimos permitiendo.

Un saludo

Gonzalo

PD: por las dudas mando el link acá

 

http://www.youtube.com/watch?v=4kDN49_bFno&eurl=http://larosabrindada.blogspot.com/2009/05/documentando.html&feature=player_embedded

 

 

 

Hola Gente,

como saben no me gusta mandar cadenas inutiles, por lo tanto les sugiero que vena este video hasta el final.

 

Cualquier parecido con los excluidos del segundo y tercer cordón industrial de la Pcia. de Bs. As. NO es pura casualidad.

 

Cariños muy tristes. Cecilia

 



--- El mar 26-may-09, La rosa brindada <larosabrindada@gmail.com> escribió:

 


La rosa brindada

Link to La rosa brindada


DOCUMENTANDO

Posted: 25 May 2009 11:15 PM PDT



El Movimiento de documentalistas nos envió esta invitación:

El 27 de Mayo, a las 19 hs, en el Día del Documentalista,
se realizará un acto conmemorativo en el Centro Cultural Plaza Defensa, Defensa 535, San Telmo, Buenos Aires.

"En el año 2002, el Movimiento de Documentalistas instituyó el 27 de Mayo como el Día del Documentalista. Ese día del año 1976, Raymundo Gleyzer, el documentalista de las imágenes visuales, fue secuestrado y desaparecido por la dictadura.

En esa oportunidad se realizó un acto en su memoria en la sede de Madres de Plaza de Mayo LF.

Tres años después, el 27 de Mayo de 2005, en un acto callejero realizado en la esquina de Entre Ríos y San Juan, incorporamos a nuestra conmemoración a Rodolfo Walsh, el documentalista de la palabra. En ese lugar, donde fue asesinado por la dictadura, descubrimos una placa recordatoria en la pared de la sucursal del Banco Nación.

En este año 2009, homenajearemos a Jorge Prelorán, recientemente fallecido, exhibiendo un material inédito con el último reportaje realizado al gran documentalista, presentado por Jorge Falcone.

Además, como un aporte a la comprensión y el debate sobre la cuestión socio ambiental en nuestro país y en el continente, presentaremos el documental de Miguel Mirra Los ojos cerrados de América Latina. Al final de la proyección daremos lugar a las Asambleas Ciudadanas Ambientales para que dialoguen con el público sobre la cuestión del saqueo y la contaminación".

Como homenaje a las y los documentalistas he subido este corto que sugiero se tomen el tiempo para verlo. Agradezco a Diego que me lo hizo llegar a larosabrindada@gmail.com


Título original: Ilha das Flores
Año: 1989
Duración: 13 min.
Idioma: Portugués (Brasileño), doblado al castellano.
Formato: 35 mm, Color.
País de Producción: Brasil
Dirección: Jorge Furtado
Producción Ejecutiva: Monica Schmiedt, Giba Assis Brasil e Nora Goulart
Guión: Jorge Furtado
Dirección de Fotografia: Roberto Henkin, Sérgio Amon
Dirección de Arte: Fiapo Barth
Música: Geraldo Flach
Dirección de Producción: Nora Goulart
Montaje: Giba Assis Brasil
Asistente de Dirección: Ana Luiza Azevedo

La isla de las flores empieza como una clase de economía para niños: ¿qué es un tomate, qué es un hombre, qué es el dinero? Con cada nueva palabra, Jorge Furtado presenta una definición mediante animaciones humorísticas. De esta manera el espectador sigue la historia de un simple tomate, su cultivo, embalaje y envío hasta su llegada a la isla de las flores. A partir de ahí, la comedia se transforma en crítica. Mediante esta mezcla de documental y ensayo poético-político, el director descompone de manera sencilla los mecanismos de la globalización. Una película indispensable, divertida, mordaz.

“Sin duda alguna, los 12 minutos más potentes del cine brasileño. (…) El texto está dirigido en tono irónico por Jorge Furtado a ’extraterrestres’ – que desconocen todo sobre los seres humanos, su planeta, sus sistemas económicos, sus creencias, sus prioridades, su concepto de libertad. En el fondo, Jorge Furtado y equipo (el grupo de la Casa de Cinema de Porto Alegre) promueven densa reflexión sobre el destino del hombre pobre, aquél que no conquistó sus derechos de ciudadano, y por eso disputa la basura con cerdos.”
Maria do Rosário Caetano, Jornal do MEC, Brasília, outubro/1998

"La mejor película del Festival de Gramado dura menos de 20 minutos y narra la trayectoria de un tomate. Después de la exhibición de 'Isla de Las Flores', el Cine Embaixador oyó la mayor aclamación de este año. Todos los otros cortometrajistas que esperaban llevarse el trofeo Kikito de mejor película se quedaron cabizbajos (...) No hay duda: 'Isla de Las Flores' es una obra prima. Después de él, el documental nunca más será lo mismo."
Artur Xexéo, Jornal do Brasil, Rio de Janeiro, 17/06/1989

"Desarma con originalidad y vigor creativo el discurso paternalista que fundamenta la mayoría de los documentales brasileños (...), con una narrativa ingeniosa que sigue en un creciente de dejarnos sin aliento. (...) ISLA DE LAS FLORES es el resultado de una alquimia muy especial, donde todo sale bien. Es un corto bien humorado, sin que con eso transforme la desgracia (...) en materia de risas. Jorge Furtado inventa así el documental de crueldad."
Maria do Rosário Caetano, Correio Braziliense, Brasília, 17/06/1989

"El tomate, plantado por el señor Suzuki, cambiado por dinero al supermercado, cambiado por el dinero que Doña Anita cambió por los perfumes extraidos de las flores, rechazado para la salsa del cerdo, tirado a la basura, rechazado por los cerdos como alimento, está disponible ahora para los seres humanos de la Isla de las Flores, y todo por no tener dinero, ni dueño.
"
La Ilha das flores. Cortometraje Jorge Furtado. 1989. Brasil

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