El negocio de la Medicina II: la seducción corporativa
Los laboratorios medicinales seleccionan bellos cuerpos para vender sus productos. Damas y caballeros bonitos nos invitan a recetar y prescribir pastillas y píldoras a los padecientes para calmar sus demandas y quejas. La belleza abre puertas donde ingresan los mensajes y órdenes consumidoras. El habla de los agentes de propaganda médica es parte de su vestimenta: panfletos medicinales colonizan nuestras mentes para recetar, pues convencidos, facilitamos las ventas a sus clientes. Médicos asalariados, directa o indirectamente, por los laboratorios elaboran el discurso que alardean quienes intentan demostrarnos las aptitudes mágicas y curativas de sus productos. Cada agente de propaganda tiene varios médicos o instituciones para llenar de mensajes de eficacia diagnóstica y terapéutica. Un verdadero ejército de convencimiento de bondades medicinales persigue a los médicos para ayudarlos a recetar cosas y objetos eficientes. Hay premios: regalos baratos, viajes a congresos costeados por las corporaciones, estadías en hoteles, comidas, artículos educativos, diversas pleitesías, forman parte del mundo del pertenecer al discurso ganador. Muestras gratuitas para forzar el inicio y la continuidad del tratamiento con esos remedios. Los objetos deben ser necesarios para los consumidores investidos por los mensajes: "Para tal dolencia, tal pastilla, para tal mal, tal gragea." "Para todo cuerpo, los laboratorios tienen productos." El primer producto es la mente médica, luego la razón de los pacientes. Imágenes, números y palabras convencen nuestros cuerpos preparándolos para remediarse. La sociedad debe consumir medicinas para ser humanas. Poseer cosas y objetos para completar cuerpos, llenarlos con remedios curativos, ordenadores de los males sociales. El negocio cierra con la necesidad de medicinas para los cuerpos para permitirles vivir en sociedades, transformar el complejo malestar en sencillos remedios. Cuando la enfermedad es sinónimo de infelicidad, de desorden, de la desarmonía orgánico- biológica, precisamos pastillas reparadoras. El discurso organiza los deseos. Los remedios adueñan cuerpos que les pertenecen para vivir en sociedad.
De Hipócrates a Maimónides: ( primera parte) el necesario salto dialéctico médico: Del deber virtuoso al compromiso amoroso, de lo posible a lo necesario, del objeto ideal al deseo solidario.
Colegas: Juramos el discurso ideal de Hipócrates, el griego, desconociendo el juramento de Maimónides, el sabio médico judío. Ejemplo de amor, compromiso y dedicación a la profesión de sanación, de consejos ayudantes en el conocimiento corporal y cultural de los pueblos. Exiliado por la intolerancia en el siglo XII de una secta musulmana originaria de Africa del Norte, los Almohades, conquistadores de los reinos musulmanes de España (#), pacifista y médico del Mundo: de musulmanes, judíos y cristianos. Incorpora al Otro en su discurso y praxis: al amor a la vida, a los cuidados por los otros, al compromiso con los pacientes, a la humildad frente a la inmensa ignorancia de la humanidad, al despojo de la soberbia del poder de las palabras y los pensamientos.
Escuchemos- leamos ambos discursos: ---------------------------------------------------------- Oración médica de Maimónides
" Llena mi alma de amor por el Arte y tus criaturas.
No permitas que la sed de lucro y la ansiedad de gloria influyan en el ejercicio de mi profesión, pues como enemigos de la verdad y el amor al prójimo, fácilmente podrían alucinarme y apartarme del noble deber de hacer bien a tus hijos.
Sostén las fuerzas de mi corazón para que siempre se halle presto a servir a ricos y a pobres, a amigos y a enemigos, a buenos y a malvados.
Haz que yo no vea en quien sufra sino al prójimo, que mi espíritu permanezca siempre claro junto al lecho del paciente, sin pensamiento alguno extraño capaz de distraerlo, para que recuerde todo cuanto la ciencia y la experiencia le hayan enseñado, pues son grandes y sublimes las investigaciones científicas cuyo objeto es conservar la salud y la vida de tus criaturas.
Induce a mis enfermos a confiar en mí y en mi profesión, a obedecer mis prescripciones y consejos. Aleja de ellos la turba de charlatanes y de intrusos, cuyas miles de opiniones, inspiradas por la vanidad y por la presunción de saberlo todo, los hacen casta peligrosa que frecuentemente frustra las mejores intenciones del arte y conduce hacia la muerte de tus criaturas.
Si los ignorantes me critican y me mofan, hazme una coraza del amor al arte que me conserve invulnerable para preservar en la verdad a despecho del prestigio, de la edad y de la fama de mis enemigos.
¡ Dios mío!: concédeme paciencia e indulgencia ante los enfermos tercos y malcriados. Hazme siempre moderado, insaciable solamente en el amor a mi ciencia.
Aleja de mí la pretensión de saber y de poderlo todo. Dame fuerza, voluntad y ocasión para acrecentar incesantemente mis conocimientos y descubrir en mi saber los errores ayer no sospechados, pues es grande el arte y en él puede penetrar más y más el espíritu del hombre."
Moisés ben Maimón 1135-1204 --------------------------- Juramento de Hipócrates
"Por Apolo médico y Esculapio, juro: por Higeia, Panacea y todos los dioses y diosas a quienes pongo por testigos de la observancia de este voto, que me obligo a cumplir lo que ofrezco con todas mis fuerzas y voluntad.
Tributaré a mi maestro de Medicina igual respeto que a los autores de mis días, partiendo con ellos mi fortuna y socorriéndoles en caso necesario; trataré a sus hijos como mis hermanos, y si quisieran aprender la ciencia, se las enseñaré desinteresadamente y sin otro género de recompensa. Instruiré con preceptos, lecciones habladas y demás métodos de enseñanza a mis hijos, a los de mis maestros y a los discípulos que me sigan bajo el convenio y juramento que determinan la la ley médica y a nadie más.
Fijaré el régimen de los enfermos del modo que le sea más conveniente, según mis facultades y mi conocimiento, evitando todo mal e injusticia.
No me avendré a pretensiones que afecten a la administración de venenos, ni persuadiré a persona alguna con sugestiones de esa especie; me abstendré igualmente de suministrar a mujeres embarazadas pesarios o abortivos.
Mi vida la pasaré y ejerceré mi profesión con inocencia y pureza.
No practicaré la talla, dejando esa operación y otras a los especialistas que se dedican a practicarla ordinariamente.
Cuando entre en una casa no llevaré otro propósito que el bien y la salud de los enfermos, cuidando mucho de no cometer intencionalmente faltas injuriosas o acciones corruptoras y evitando principalmente la seducción de las mujeres jóvenes, libres o esclavas. Guardaré reserva acerca de lo que oiga o vea en la sociedad y no será preciso que se divulgue, sea o no del dominio de mi profesión, considerando el ser discreto como un deber en semejantes casos.
Si observo con fidelidad mi juramento, séame concedido gozar felizmente mi vida y mi profesión, honrado siempre entre los hombres; si lo quebranto y soy perjuro, caiga sobre mí, la suerte adversa".
El pensamiento griego hegemónico propone: Jurar a los Dioses- dueños de la sabiduría y los destinos humanos con actuar virtuosamente: con fuerza y voluntad, respeto y pureza para gozar con la honra de la sociedad. Hay un planteo pastoral ( Foucault).
El de Maimónides dispone el amor al arte y a los Otros, el camino de la Verdad: la sabiduría: Dios- en hacer el bien. Un virtuoso del conocimiento, la humildad, la bondad.
Colegas: Propongo que los médicos comprometamos nuestra praxis con este discurso humanista y utópico, superador dialéctico del griego.
El médico como constructor de conocimiento corporal liberador, ayudante y guía de los que piden " una mano" protectora- sanadora. Humilde , despojado, abierto, rebelde, crítico.
Ejemplos: Maimónides- Chejov- Salvador Allende- ...
"La Medicina piensa lo que la industria decide...pisando los cuerpos."
"La cabeza piensa donde los pies pisan." Paulo Freire, educador brasilero.
Continentes enteros son basurales de una humanidad indiferente. Africa, Asia y América del Sur permanecen en la prehistoria con miserables esclavos sin el mínimo de bienestar general, involucrados en guerras imperiales, religiosas y culturales interminables y sometidos a numerosas pestes infecciosas. Los dos tercios del Mundo viven en otro siglo, mientras sólo un tercio rico habita el siglo XXI dentro del capitalismo avanzado. Aliados a los aparatos estatales manejan las finanzas del planeta y endeudan, con los políticos y empresarios cómplices y corruptos, a los pobres paises del tercer Mundo, bastiones de desigualdad e injusticia económico- social y cultural. Mientras esto sucede, el discurso médico del Norte asociado con las corporaciones industriales- tecnológicas invade el Mundo y controla el pensamiento y dispone la práctica del resto. Todos seguimos sus ideas y planteos como si se trataran del ideal a alcanzar e imitar. Adaptamos nuestros pacientes a sus consejos y deseamos parecernos. Usamos muchos remedios y la máxima tecnología que tenemos y podemos, como ellos, como sus espejos.
El mundo capitalista medicaliza las relaciones humanas vacias de sentido y proyectos y rellenas de objetos y cosas y el Norte nos lleva a utilizar tal o cual medicamento y técnica para gobernar los cuerpos de nuestros vecinos. La industria tiene por socios a los más importantes médicos, los sabios del idioma corporal, en los principales puestos dirigentes de las sociedades científicas y hospitales y clínicas. Maneja directa o indirectamente, las revistas de consumo científicas donde la mayoría de los trabajos emplean sus fármacos y tecnologías. Conocemos poco sobre intervenciones sanitarias, políticas para mantener sanos a nuestros pueblos. Casi todo está concentrado en el plano secundario o terciario del diagnóstico y tratamiento: las enfermedades y sus secuelas. Poco en la promoción y prevención de la Salud, que depende de intervenciones políticas sobre el ambiente social y su ecología.
Nuestro Tercer Mundo en guerra permanente, atrapado por la deuda externa y los gobiernos dependientes del Gran Capital y de sus oligarquías nativas, no alcanzó este nuevo siglo y los médicos somos, en parte y menor medida, algo cómplices al subordinarnos a la praxis del Norte pasivos y complacientes tratando de parecernos a ellos y de ejercer en islas de riqueza, dentro de mares de inmundicia social.
Introducción: La salud es una condición del cuerpo en sociedades, historias y culturas determinadas. Las capacidades para desarrollarse y producir: pensamientos, sentimientos y modos de vivir. Los modos para amar, crear, adquirir y conservar identidad, objetividad y razón. La integridad corporal del sujeto- agente de capacidades vinculares significantes: necesidades de relaciones, trascendencia y arraigo. La modalidad corporal que la sociedad organizada y sus relaciones sociales determinan y disponen interactuando con la marca genética- histórica.
Nuestro acercamiento al cuerpo desde las sociedades- historias y culturas humaniza e incorpora significados al mismo. Es lo opuesto a la mirada de la medicina hegemónica que lo vacía de contenidos sociales, intenta neutralizarlo como hecho político. La adaptación del cuerpo a las sociedades es lo que la Medicina intenta.
Siguiendo a Erich Fromm: The Sane Society(1955) o "Psicoanálisis de la sociedad contemporánea" plantea que las condiciones de existencia,la situación humana prepara la práctica humana de la vida. Y que una sociedad sana desarrolla la capacidad de sus seres para amar a sus prójimos, para trabajar creadoramente,para desarrollar la razón y objetividad, la identidad y las capacidades productivas. Una persona productiva- no enajenada "está en proceso de nacer mientras vive". Para producirla hay que cambiar simultáneamente la organización industrial y política, la estructura del carácter y las actividades culturales. Pues somos unidades de pensamiento- sentimiento y modos de vivir.
La juventud, la belleza y la vejéz o la permanencia vivo son motivos políticos médicos, no concepciones neutras globalizables.
Los médicos podemos profundizar nuestro limitado conocimiento, cuestionando todas las certezas que nos dan identidad y pertenencia corporativa.
Los caminos de la vida...en la Medicina: el inicio de la construcción de una filosofía crítica en la Medicina. Primera parte.
" La sabiduría es conocer la inteligencia que gobierna todas las cosas a través de todas las cosas" Diógenes Laercio
¿Cómo podemos transformar la Medicina: el gobierno de los cuerpos en una filosofía compleja, dialéctica y crítica, contraria a esta disciplina técnica, mercantil y reduccionista? Aprender que los cuerpos son sociedades e historias. Son economía política. Son subjetividades: pasiones y sensaciones.
La biología molecular, un nuevo conocimiento que ayuda a develar los misterios de la maquinaria orgánica, cuestiona la rigidéz y el dogmatismo médico. Poco a poco podemos comprender los mecanismos complejos y dinámicos, los procesos de la estructura, sus sistemas y modificar nuestro rígido pensamiento.
Parece que la vida tiene una dinámica ficcional, todo lo imaginado tiene cierta realidad o puede tenerla. Lo inviable será en un tiempo próximo, realidad.
Importantes herramientas de conocimiento facilitarían una mejor humanidad. Pero sólo si las sociedades y sus seres cambian, dejan la violencia, la guerra y la injusticia y posibilitan sus funciones amorosas.
¿Cómo transformar el discurso médico técnico por uno social? Mostrando su esencia política, su participación en la estructura económica, en el intercambio de bienes, valores y objetos. Destrozando las influencias industriales y corporativas, el dispositivo del Amo. Ampliando la filosofía crítica superadora de los pensamientos reaccionarios científicos. Socialistizando su estructura capitalista y autoritaria.
Por una Medicina de razón crítica dialéctica introducción
El ser histórico, el saber y la praxis: la reflexión y la experiencia conforman partes del todo del proceso totalizador dialéctico humano. El hombre se define por su proyecto, por el trabajo, la acción o el gesto: la existencia. Con lo que su situación trasciende para objetivarse. El secreto del condicionamiento del individuo es su obra o su acto. Un ser significante, un creador de signos, la superación de lo dado.
Necesitamos una filosofía, un punto de vista, una base teórica de interpretación y de totalización. Comprender el proceso de totalización histórica del condicionamiento objetivo a la objetivación. Del presente al por- venir. "El fin es el presente mismo visto desde su otro lado".
Una dialéctica que supera conservando. Nuestro objeto médico es Un ser histórico: definido por su propia praxis a través de los cambios sufridos o provocados y su interiorización, para luego superar las relaciones interiorizadas. El existente: nuestra realidad y la ideología de la existencia, lo que nos da sentido.
Debemos incorporar en este movimiento de totalización: la necesidad- el deseo. La negatividad: el proyecto como movimiento significante. la trascendencia: existencia fuera de si, en relación con el Otro. la superación: mediación:datos experimentados y su significación práctica.
La complejidad horizontal y la vertical- histórica. métodos analítico- sintético. regresivo- progresivo.
Bibliografía: Sartre: crítica de la razón dialéctica.