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El Otro campo

El "Paro del campo", según el Mocase

Dom, 03/23/2008 - 01:12

http://eco21.com.ar/2008/el-paro-del-campo-segun-el-mocase.html

El Movimiento Campesino de Santiago del Estero, ligado a la Vía campesina envió un comunicado donde analiza el llamado paro del campo y aporta información vital para ver quién es quién en este conflicto de la Argentina.

¿Retenciones, control estatal de las exportaciones (monopolio de la Junta Nacional de Granos) o reino del "mercado"?

La actitud de los señores dueños de la tierra de la Argentina no deja de sorprender por su reiterada e inveterada audacia en la defensa de sus bolsillos, con una hipocresía digna de los mejores falsarios de la historia.

El aumento gradual de las retenciones y en particular las correspondientes a la soja ha disparado a la "lucha" a la sempiterna antisolidaria oligarquía terrateniente nacida en nuestro país.

La acompaña una vez más la desorientada Federación Agraria Argentina, que hace años no se atreve a separase de los oligarcas y hacer un planteo digno de reclamo de tierras, de límites a la extensión de los latifundios, de cese y recuperación de las enormes cantidades de tierras extranjerizadas y de cambio general de la política agropecuaria.

Durante el largo ciclo de la convertibilidad y de la expansión de la sojización, la FAA miró para otro lado, dejando hacer al "mercado" y al modelo neoliberal que se cargó casi 300.000 productores pequeños y medianos, la mayoría de ellos afiliados a ella.

Hace apenas poco tiempo se atrevió a cuestionar los lineamientos de la Argentina sojera pergeñada por Henry Kissinger, el grupo Perriaux, la SRA, AAPRESID, Cargill, Monsanto, Dreyfus, la FAUBA, Clarín Rural, Urquía y demás demiurgos de la recolonización nacional. De tal manera, el tránsito de la Argentina industrial tecnológica y científica existente entre 1945 a 1989, a la Argentina factoría agro-exportadora actual, contó -luego de la Marcha Federal de 1994- con la mirada complaciente de la FAA. Esta política permitió la devastación de los pequeños y medianos productores y el tránsito de una producción centrada en el desarrollo de alimentos en gran cantidad y de gran calidad, hacia un "campo" que produce forraje barato –"pasto soja"- para vender a China, India y la UE subsidiando de tal forma la industrialización de estos países a costa de nuestra industrialización, nuestra producción lechera, ganadera, porcina, frutal, hortícola, ovina y regional.

Se repite el modelo de siempre en el campo, donde la SRA -la vieja oligarquía terrateniente- se opone a cualquier control por parte del Estado de su tasa de ganancia lograda a costa del esfuerzo de toda la nación y en particular, mediante el monopolio absoluto de la renta agraria por su dominio total sobre las tierras existentes en la nación.

Lo reiteramos una vez más, oligarquía terrateniente implica por ejemplo que 6900 propietarios (familias, empresas o empresas-familias) sean dueñas del 49.7% de la superficie cultivable y productiva del país, o que según el Censo Agropecuario de 2002, 936 terratenientes poseen 35.515.000 Has (casi toda la superficie en cultivo), un promedio de 38.000 has c/u. Por el contrario 137.021 agricultores poseen sólo 2.288.000 has, con un promedio de 16.7 has c/u. (2)(pág. 158)

En 1966 había más de 600.000 productores agropecuarios, hoy sólo restan 330.000, de tal forma la oligarquía terrateniente recuperó con creces las tierras que Perón había obligado a venderles a los chacareros arrendatarios a través del 1º y 2º Plan Quinquenal. En lugar de enfrentar a la SRA y CARBAP, denunciando la concentración y brutal extranjerización de la tierra, unidas a la destrucción de un modelo soberano de producción de alimentos y su reemplazo por un modelo factoría productor de forrajes baratos para la exportación, la Federación Agraria Argentina se une a los terratenientes y multinacionales granarias que se adueñan hoy de la renta agraria en lucha contra las retenciones. Renta con la que, conviene recordar, junto a la petrolera, el peronismo industrializó la nación entre 1945 y 1955.

Por supuesto que las retenciones son sólo una medida frente a la necesidad de articular un Plan Nacional de Desarrollo Agropecuario, que debe obligatoriamente incluir la restitución de las Juntas Nacionales de Granos y de Carnes, la nacionalización del comercio exterior en ambos rubros, políticas que permitan el acceso democrático, barato y con créditos de largo aliento a la tierra para volver a tener cientos de miles de productores, repoblar el país y reconstruir la soberanía alimentaria y las economías regionales. También deben estar acompañadas de subsidios, políticas de reforestación de la superficie devastada por la sojización, de políticas de saneamiento de áreas infectadas por millones de litros de agrotóxicos y transgénicos, y de devolución de las cientos de miles de hectáreas robadas a los pueblos originarios en las últimas décadas.

La correcta política de retenciones graduales –primera medida seria tomada contra la sojización-, se debe acompañar también de créditos y subsidios amplios para las actividades afectadas por el monocultivo sojero, tales como la lechería, la ganadería, la horticultura, la fruticultura, la forestación y demás actividades afectadas. Pero sin duda alguna –pese a los gritos exasperados del lobby monsantiano, cargilliano y terrateniente-, es una mejora neta respecto de la política seguida hasta ahora y por supuesto mucho mejor, que 'dejar todo al sector privado' como proponen los dueños de la tierra, desde siempre, apoyados por Macri, Carrió, López Murphy, el menemismo, el cavallismo y el delasotismo.

Salir de la sojización

Pero tal vez, el dato más importante de las medidas anunciadas por el Ministro Losteau se refieran a que por primera vez desde la legalización ilegal de la soja RR en 1995, el gobierno ha decidido tomar medidas que desalientan la expansión del monocultivo de soja transgénica forrajera. Y ese es un hecho importante que saludamos. Que una medida tan importante, haya sido tomada en simultáneo con la descarada entrega de los yacimientos petroleros de la Cuenca del Golfo de San Jorge, por parte de la ultarkirchnerista provincia de Santa Cruz, habla a las claras, de la perversidad del modelo económico vigente en nuestro país, y de la estrecha relación del gobierno con las multinacionales y su doble discurso permanente. Pero en el tema de la sojización por primera vez desde 1995, se adopta una medida que desalienta el avance descontrolado del pequeño -y devastador- poroto.

Esto es así pese a los previsibles gritos policíacos del Ing. Héctor Huergo que, en un ejercicio extraño del pensamiento económico y agronómico, nos amenaza con que el abandono de la "sojización" nos devolvería a la "edad media".

El descaro de los demiurgos de la colonización cultural –a su vez empleados de Monsanto y Kissinger- no tiene límites. Una medida como el aumento diferencial de las retenciones –reclamada por quien esto escribe durante varios años- no sólo no nos devuelve a la 'edad media', sino que por el contrario, nos alejaría de la 'edad media' en que nos sumiera la desindustrialización y el retorno a la nación agro-exportadora. Es decir exactamente al revés de lo que Huergo vomita desde Clarín Rural. El aumento diferencial de las retenciones –a falta de nacionalización del comercio exterior de granos- permite disponer de fondos para alentar otras actividades económicas, tales como la reindustrialización del país u otras actividades agropecuarias que requieren de mayor valor agregado, mayor aporte de capital y utilizan mayor cantidad de mano de obra.

Por el contrario, como ya explicáramos reiteradamente en otros artículos, impulsar la sojización depreda la mano de obra y la pequeña y mediana producción, además de devastar al ecosistema y a la salud humana. Lo reiteramos una vez más: el sistema de la SD-sojaRR-herbicida glifosato, destruye 4 de cada 5 puestos de trabajo existentes y sólo crea un puesto de trabajo cada 500-600 has, siendo sólo viables y autosuficientes para este sistema, las explotaciones que superan las 500 has según la región agroecológica. Por el contrario la economía familiar genera 35 puestos de trabajo genuinos por cada 100has. Pero el gobierno debe saber que salir de la sojización implica antes que nada, redistribuir la tierra y repoblar el territorio nacional devastado por el pequeño poroto.

En el colmo del descaro y la desinformación agronómica se dice: "le explico si me permite(...) las vacas no hacen fotosíntesis (sic!!) una hectárea de maíz con la tecnología actual produce 10.000 kilos de grano. Un novillo encerrado en un corral convierte 7 kilos de maíz en uno de carne. Por lo tanto una hectárea de maíz da 1500 kilos de carne."(1) ¿Y la sojización, amigo Huergo donde está?

El viejo método goebbelliano de "miente, miente, miente, que algo quedará" sigue siendo el arma preferida del poder multinacional. Esto es en parte cierto para el maíz, pero no para la soja que se exporta toda (99% de la producción) sin ningún otro agregado que el hacerla aceite o harina y casi sin producir un solo kilo de carne, como sí hacen Brasil (segundo productor mundial de carne) o Chile (en este caso con la soja que nos compra).

De allí que las retenciones diferenciadas planteadas por Lousteau, estimulen al maíz y al trigo en contra de la soja, pero esto afecta a Monsanto-Cargill y por supuesto a las comisiones que cobran sus propagandistas y agentes. En segundo lugar, la carne que hacíamos "criada a campo" (la "edad media" para Huergo) era sin dudas la mejor carne del mundo ya que el animal se criaba en libertad, elegía lo que quería comer, se movía y se criaba naturalmente, produciendo un tipo especial de carne que nos caracteriza en el mundo. Hoy, en un planeta acorralado por la crisis ambiental global, esa carne tiene un valor agregado extra. Si decidiéramos un plan nacional de producción de carne de primera calidad en praderas, recuperaríamos nuestro lugar en el mercado mundial, obteniendo grandes beneficios económicos, sociales y ecológicos.

La ganadería genera muchos más puestos de trabajo que la devastación sojera y muchos más aún, si se estimulara el surgimiento de un gran número de pequeños productores. Por otra parte, lo que Huergo llama "novillo a corral" es el famoso feed-lot o "corral de engorde'" que, a diferencia del animal criado en pradera produce carne chatarra o carne basura. Carne repleta de antibióticos, hormonas, reguladores de crecimiento, agrotóxicos de todo tipo, etc., etc.

Sabrá Huergo ¿que la Argentina, no sólo es la primera en el mundo en muertes por accidentes de tránsito –debido en primer lugar a la destrucción ferroviaria sin cuya desaparición no habría sido posible la sojización- sino también es en la actualidad, el país con mayor tasa de cáncer en su población? ¿No se le habrá ocurrido al señor Huergo pensar que tamaña tragedia tiene algo que ver con la terrible contaminación por agrotóxicos que ha provocado la sojización y su consecuencia directa el feed-lot?. Este proceso afecta lo que respiramos, lo que bebemos y lo que comemos. Claro, es probable que este último argumento suene demasiado complejo para la lógica "simple" de la "mayor tasa de ganancia en el menor tiempo y con cualquier costo ambiental y social –total no lo pagamos-" que utiliza nuestra sempiterna parasitaria y estéril oligarquía terrateniente. Pese a lo que dice Huergo, la soja no sólo no crea pueblos sino que los devasta y los liquida, como puede verse en las miles de taperas que pueblan hoy nuestro campo y los más de 1200 pueblos abandonados. No sólo no nos saca de la edad media, sino que nos devuelve a ella como lo prueban las actuales inundaciones de Salta y Jujuy –y las anteriores de Salta y Santa Fe y las que vendrán-consecuencia directa de la deforestación y la Siembra Directa.

La 'pobreza' del 'campo' de ellos

Por último, de ¿qué paro del campo hablamos?. En todo el país sólo restan 330.000 explotaciones, las que sólo emplean a 310.000 trabajadores en blanco que ganan alrededor de $1200 mensuales, mientras hay algo más de 700.000 trabajadores en negro que viven miserablemente y trabajan sólo un período del año gracias al "poroto mágico". Ambos sectores prácticamente se han visto imposibilitados de defender sus derechos ante el achicamiento descomunal de las fuentes de trabajo que ha producido la sojización y la numerosa destrucción de establecimientos que la acompañaron. El nivel de ingresos del sector que ejerce el control sobre la propiedad de la tierra y por ende de la producción, es escandaloso y como siempre suntuario.

Ya en la campaña 2004-2005 los propietarios de la región pampeana, en el centro del proceso de la sojización, recibieron en concepto de Renta Terrateniente o renta de la tierra por el arrendamiento de las mejores tierras del mundo, la suma de algo más de 3000.000.000 de U$S, más de 10.000 millones de pesos. (2) Es decir una masa sideral de dinero sin invertir ni arriesgar un solo peso. En la actualidad esas cifras son mucho mayores, ya que hoy una hectárea en la zona sojizada de Buenos Aires, Córdoba, Santa Fe o Entre Ríos se vende a razón de entre 15.000 a 20.000 USS y se arrienda -para hacer soja- a razón de 20 Quintales la Ha, es decir unos 600 USS/ha. (3)

Para dar un ejemplo, sólo por arrendar 300 has el propietario recibe un ingreso parásito (sin invertir ni arriesgar un solo peso) de 180.000 USS o unos 570.000 pesos por ciclo sojero. Esa descomunal masa de dinero, imposible de obtener en cualquier otra actividad productiva -y ese es el diseño multinacional para paralizar nuestra reindustrialización- no se destina a mano de obra, ni inversiones productivas, a excepción de algunas cosechadoras o maquinarias importadas de altísimo costo y muchas veces renovadas innecesariamente, sólo por poseer la máquina '0 km'.

Sí se invierte, en varias camionetas 4x4 por familia (hasta 6-7 en algunas), en casas suntuarias, en edificios de renta y en "gatos finos" que ahora hacen su aparición en las localidades de la cuenca sojera, para beneplácito de los productores. Por el contrario, los capataces son echados, indemnizados y transformados en contratistas cuentapropistas con lo cual el terrateniente dispone de las labores sin arriesgar un solo peso, sin incluir costo social alguno y sin tener que poseer un parque de herramientas de alto costo y nivel de mantenimiento, que lo obligaría a tener mano de obra permanente.

A eso se suma que la mayoría no paga impuestos o lo hace por actividad ganadera y no agrícola, con tasas irrisorias de impuesto inmobiliario, y que las multinacionales exportadoras pagan impuestos en función de declaración jurada, se comprenderá que la sojización deja muy poca riqueza real, valor agregado productivo en la sociedad argentina.

A su vez, los trabajadores rurales son echados sin indemnización y contratados en negro cuando se los necesita, muy poco tiempo por cierto. El hecho que las dos terceras partes de los trabajadores vinculados a la sojización trabajen en negro, tiene que ver a su vez con las necesidades un negocio que evade impuestos o se realiza mayoritariamente en negro.(4) De allí la necesidad casi imperiosa para la economía nacional, de apropiarse de esa renta suntuaria e ilegítima en beneficio de la nación.

¿Qué hará el gobierno con esa renta?, es otra discusión, que no afecta el valor macroeconómico de la medida tomada. Como vemos, poco ha cambiado en la relación de la nación con la vieja oligarquía terrateniente, ahora asociada a algunos pools empresarios. Ella sigue allí y tan poderosa como siempre, pese a que la señora Carrió y algunos medios interesados -y asociados a ella- digan que ya no existe. La oligarquía una vez más, usa su poder económico contra el pueblo y la nación, reclamando quedarse con la totalidad de los precios internacionales para sus productos en el mercado interno, lo que supone, y ellos lo saben, el hambre para el pueblo y la castración de la nación, como lo hizo siempre. Sigue siendo como señalara el maestro Hernández Arregui, que para la SRA, "esa clase estéril e infecunda, siempre que el pueblo comió vio demagogia."

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Notas
1.- Huergo Héctor Clarín Rural, 15-3-08
2- Pengue Walter, Agricultura Industrial y Transnacionalización en América Latina. Red de Formación Ambiental. México 2005
3.- Clarín Rural 15-3-08, pag. 28

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MILES Y MILES DE FAMILIAS CAMPESINAS Y PEQUEÑAS PRODUCCIONES DE LA ARGENTINA NO DAMOS LA REPRESENTATIVIDAD NI A LA FAA NI A LA CRA.

¿HORA SE PREOCUPAN DE NOSOTROS, LUEGO QUE NOS MANDARON A TIPOS COMO LOS HERMANOS LÓNDERO A QUIMILÍ Y A CAMPO GALLO?

¿AHORA DICEN ESTAR PREOCUPADOS POR NUESTRA DESAPARICIÓN? NOSOTROS ESTAMOS BIEN ORGANIZADOS, NO NECESITAMOS NI DE FAA, NI DE CRA, ELLOS HAN TRAICIONADO EL PROYECTO DE PRODUCCION DE ALIMENTOS DIVERSIFICADO EN ARGENTINA, ELLOS HAN VENIDO AL CHACO ARGENTINO CON ARMAS EN LAS MANOS PARA DESALOJARNOS

SECRETARÍA DE COMUNICACIÓN DEL MOCASE VIA CAMPESINA MIEMBRO DEL MNCI MOVIMIENTO CAMPESINO INDÍGENA.

El otro campo

COMUNICADO DEL MCC (Movimiento Campesino de Córdoba)
A propósito del paro agropecuario

La negación del campo profundo y la ciudad marginada

Los piquetes del desconcierto hablan de campesinos de 4x4, pequeños
productores de 300 hectáreas de soja y de un campo que no es campo.

Los cortes de ruta diseminados por toda la geografía provincial de
la última semana, donde grandes máquinas y algunos hombres intentan
poner a consideración pública una supuesta situación de injusticia
ante las medidas tomadas desde el gobierno nacional, dan cuenta de
la hipocresía profesada a la hora de hablar del campo, de nuestro
campo.
Las organizaciones ruralistas (FAA, CRA, CARTEZ, SRA) de Córdoba se
paran desde una posición de representación del sector rural hasta
con la intención de llegar a un juego maniqueo en la dualidad campo-
ciudad. Ellos hablan de un campo de trabajo, de esfuerzo, de
productividad, de alimento, que vendría a sustentar el consumismo
urbano centrado en el usufructo de los servicios y del confort.
Ahora bien, en ese análisis, que es precisamente el que ha generado
la discusión en los medios de comunicación, se está negando la
verdadera y profunda realidad de la situación actual: la del campo
profundo y, si se quiere, de la ciudad marginada.
Mientras estas organizaciones reclaman no más que el dinero que les
permitiría continuar con la renovación de los modelos de sus
camionetas año tras año y seguir sumando propiedades inmobiliarias
en la Ciudad, el campo profundo y la ciudad marginada se debaten su
supervivencia.

El campo profundo

Las organizaciones campesinas del la provincia de Córdoba nucleadas
en el Movimiento Campesino, venimos reclamando desde hace ya más de
ocho años medidas políticas profundas que impidan de una vez y para
siempre la extinción del campo. Y aquí hablar de campo es hablar de
vida rural, no de negociados rurales.
Empezando por la problemática de la tenencia de la tierra, que
precisamente no se soluciona con medidas económicas de retenciones o
de recurso para la compra o la venta, sino con el reconocimiento
ancestral de la tenencia de la tierra en manos de quien la trabaja.
Cuando hablamos de un campesino que comienza su jornada antes que el
sol para mantener su producción de alimentos que después de injustas
intermediaciones termina en el plato del habitante confortable de la
ciudad o del sojero, que precisamente no consume milanesas de soja,
o incluso del marginado de la ciudad, hablamos de otra economía, de
otra vida que hasta el día de hoy, solo se ha dignado a luchar para
sobrevivir.
Nuestra historia como Movimiento ya vivió piquetes, ya vivió
reclamos variados, ya vivió movilizaciones y las seguirá viviendo
porque las injusticias a las que estamos sometidos no se solucionan
con un paro ni con miles. La posibilidad de que cada familia parada
sobre esta tierra pueda acceder a situaciones de igualdad, en
armonía con otras familias y con el ambiente del cual somos un
elemento más, nos habla de un largo camino a recorrer, que en su
debido momento puede optar por los mismos métodos de quienes hoy
reclaman engordar aún más sus bolsillos.
El campo profundo, nuestro campo profundo, no el de los que hoy
están bajo un toldo mientras sus grandes maquinarias atraviesan el
asfalto, ha demostrado que a pesar de las nefastas condiciones
estructurales de producción y comercialización, tiene capacidad para
abastecer a la provincia de los cabritos de fin de año, de los
terneros que se engordan en los feed lots propiedad de los
piqueteros oligarcas, de la miel orgánica que corrió la soja de la
pampa y tantas otras cosas más. También ha demostrado que a pesar de
poder movilizarse cada tanto, no abandonará la lucha hasta lograr
repoblar el campo en pos de una sociedad más justa, repoblar ese
campo que los sojeros convirtieron en desierto con el amparo del
sistema económico que rige en nuestro país desde hace tanto tiempo.
El campo profundo reclama tierra. Reclama que esa tierra que es
nuestra, sea reconocida por quienes tienen el poder, precisamente
como nuestra, como el La Rinconada, La Envidia, Cañada Larga y El
Medanito, por citar algunos casos.
El campo profundo reclama que no se destruya más nuestro medio
ambiente. Reclama ese medio ambiente donde desarrollamos nuestra
vida y que permitirá que nuestros hijos, los hijos de la ciudad y
los hijos de los sojeros puedan seguir viviendo.
El campo profundo reclama agua. Reclama esa agua que es nuestra y no
tenemos, para poder producir, para que esa agua no se transforme en
el petróleo del futuro en manos de Roggio y Suez.

La ciudad marginada

¿Qué se dice de la ciudad marginada por estos días? ¿Por qué no se
dice que los piqueteros fashion son responsables de haber depositado
miles de campesinos en los bolsones de la pobreza urbana? ¿Por qué
no se dice que el sistema judicial actual actúa en sintonía?
Sin duda, no hay políticas para frenar el éxodo hacia las ciudades.
Y eso no depende de las retenciones. Que el campo se muera no
depende del aumento o la disminución de las retenciones. Depende de
un modelo de provincia y de país. La FAA no dice por estos días que
sus afiliados, con la complicidad del sistema político y jurídico de
la provincia, desaloja campesinos en los departamentos del norte,
como en el caso de Doña Ramona Bustamante. Campesinos que
indefectiblemente terminarán sobreviviendo en la ciudad marginada, a
base de bolsones y planes sociales que se pagan con las retenciones.
La ciudad marginada también esta compuesta por miles de trabajadores
rurales que, sojización mediante, quedaron desempleados. ¿De qué
economía regional habla la Sociedad Rural de Jesús María? Allí en
esa ciudad, imperio ideológico de la expansión de la frontera
agropecuaria en el norte del país, desaparecieron los pequeños
productores y no precisamente por obra de las retenciones, sino por
obra de sus propio plan corporativo de concentración de la tierra.
No olvidemos que esa Sociedad aplaudía con furia el plan económico
de Videla y Martinez de Hoz. En esa misma ciudad hoy, muchas
familias están en pie de guerra por ver a sus hijos intoxicarse
todas las semanas con los agrotóxicos que los sojeros lanzan sobre
sus vecinos, y hasta sobre sí mismos, en un claro ejemplo de
barbarie.
En resumidas cuentas, si la ciudad marginada tuviera que reclamar
por la utilización del dinero que hoy hay en el país las rutas se
cortarían los 365 días del año y en vez de cosechadoras, en el
asfalto habría bicicletas como en el 2001.

El principio de la negación

En definitiva las sociedades ruralistas pretenden llevar este juego
de reclamos y discursos a un duelo entre el gobierno y ellos,
intentando poner al "común de la gente" de su lado y con esa
intención niegan la existencia del verdadero reclamo que debe
emerger desde la sociedad.
En ese juego la FAA se atribuye la representación de los pequeños
productores. Entonces, si un productor de 300 hectáreas de soja es
pequeño, ¿qué tipo de productor es aquel que tiene 30 cabras o un
sembradío colectivo de ajos y cebolla? Es más, ese mismo eje de
análisis nos lleva cometer errores conceptuales que también son el
sustento discursivo de este paro. Los pequeños productores de la FAA
no producen alimentos en beneficio del pueblo, producen forrajes
para la especulación en el mercado externo. Nuestro campo negado en
este paro no piensa en el comercio exterior, por eso está lejos de
discutir retenciones. Si la patriada ruralista fuera tal no tendría
problemas con las retenciones porque produciría para nuestro mercado
interno; mercado interno que hoy se caracteriza por las góndolas
vacías y los tomates a 10 pesos el kilo.
De igual manera, cómo se entiende que la FAA que se atribuye la
representación del pequeño productor y se sitúa en el rol de la
víctima más víctima de este cruel gobierno, genera alianzas
largamente sostenidas en el tiempo con la oligarquía terrateniente
de la Sociedad Rural. A ver, despacio ... alguien que se insinúa
rebelde y contestatario, que hasta nos habla de reforma agraria, se
sienta hoy a planificar piquetes con la oligarquía golpista ...

Al margen de este y de todos los paros y acciones que realice la
alianza sojera, que por una lado despotrica contra el gobierno y por
el otro le pide planes, programas y cargos, es necesario que se
replantee una discusión más profunda sobre el campo y las ciudades.
Y justamente, que en esa discusión lo negado y lo marginado, también
sean de la partida.

Norte y Noroeste de Córdoba, 20 de marzo de 2008
Movimiento Campesino de Córdoba

Ernesto Guidos

Las compañías farmacéuticas están preferentemente interesadas en vender sus nuevos productos, protegidos por patente y de precio más elevado. España es el primer país de la UE y el segundo en el mundo en utilizar medicamentos con menos de 5 años de experiencia, lo que implica una repercusión negativa tanto económica como sanitaria, puesto que, en términos de yatrogenia, se han puesto de manifiesto graves problemas de seguridad de diversos medicamentos nuevos que han producido patologías como el infarto de miocardio, el accidente vascular cerebral, la muerte súbita por rofecoxib (Viox), el cáncer de mama, el tromboembolismo pulmonar por tratamiento hormonal sustitutivo, la morbimortalidad cardiovascular por epoetinas y las tendencias suicidas en niños y adolescentes por antidepresivos ISRS.

Llama la atención el hecho de que en España sólo Farmaindustria ha tomado la iniciativa de crear un código de buenas practicas para la promoción de los medicamentos que, según ésta, "garantiza que la promoción de medicamentos se lleva a cabo respetando los principios éticos de profesionalidad", mientras que las autoridades reguladoras y gestores del Sistema Nacional de Salud "prácticamente no han tomado iniciativas para afrontar de manera adecuada estas cuestiones, ni han exigido declaraciones de conflictos de intereses a los profesionales que forman parte de comités, subcomités y grupos de expertos que hacen recomendaciones sobre cuestiones relativas al uso de medicamentos en el propio sistema de salud".

Los médicos no pueden presentar a la industria (especialmente a la farmacéutica) como la "causa de la causa" de los abusos, pues ellos mismos forman parte del problema, especialmente los profesionales que se definen como "expertos" pero que están "llenos de conflictos de intereses" y que, en muchas ocasiones, "llevan los mensajes insanos industriales con mucha mayor eficacia que otros representantes menos ilustrados". "Es por esto que necesitamos un nuevo compromiso, un nuevo contrato social, que permita entre otras cosas elaborar una nueva conducta de relación de las industrias (farmacéutica, alimentaría, tecnológica, y de servicios, entre otras) a través de los pilares de la transparencia, la autonomía-independencia, y la proporcionalidad".

Uno de nuestros objetivos como médicos debería de situar un marco ético que permita poner en valor el ejercicio profesional, el uso racional de los medicamentos y el buen gobierno de las instituciones publicas, en el marco de la integración con organizaciones de diferentes países del mundo para defender la practica de la medicina basada en la evidencia científica y no en la promoción farmacéutica.

La penetración de la Industria farmacéutica en la salud ha conformado un complejo entramado de intereses y connivencias que interactúa con todo el sector. La Industria financia la formación profesional, un espacio "abandonado" frívolamente por la administración pública, con cursos,

congresos, viajes, comidas, ponentes... y evidentemente no a coste cero. Los centros sanitarios abren sus puertas a los visitadores que con obsequios, de mayor o menor cuantía (presentados como "oportunidades educativas") generan una cultura de patrocinio que afecta a la autonomía

profesional y a la racionalidad de la prescripción.

El Informe 2006 de "Transparencia Internacional" denuncia la "vulnerabilidad de los sistemas sanitarios" por su "complejidad" y en especial la Farmacia (con un gasto global de 500.000$ millones al año) por el "gran número de actores involucrados en la cadena del medicamento". El

"marketing agresivo" de las farmacéuticas es identificado como el primer responsable. Una realidad inaceptable cuando la población del tercer mundo tiene difícil el acceso a los medicamentos esenciales.

La inversión de la Industria en Marketing es enorme (31% del total) comparada con el 14% que dedica a investigación... La industria paga más del 90% de la formación continuada: establece la agenda, paga a los ponentes... y esto es, sin duda, marketing. Los pacientes también son parte del entramado con subvenciones a sus asociaciones y a la edición de revistas y libros.

Además, buena parte del marketing es información "sobrevalorada" de nuevos medicamentos que son más caros al estar protegidos por patentes (sin versiones genéricas) aunque el 80% de estos medicamentos no aporten nada nuevo, son los llamados "me too", por similitud con los ya existentes. Mientras, el gasto farmacéutico crece por encima de otros capítulos, superando el 30%, sumada atención primaria y hospitalaria, del total del gasto sanitario público. Si se

mantiene esta tendencia en pocos años se equipara a los costes de personal de todo el SNS.

Como médicos debemos de estar concientes que las prácticas irregulares y su persistencia en el tiempo, tienen para la mayoría de los profesionales una consideración de

"normalidad", de poco valor ético. Pero hay suficientes pruebas de que la intervención de la Industria interfiere en la adhesión a las guías de práctica clínica y en la calidad de la atención farmacéutica.

No hay duda que la situación ha tocado fondo y queremos objetar estas "ayudas" que lo son a corto plazo, pero que a la larga representan un elevado coste intelectual y económico, para una sociedad que quiere mantener y mejorar su estado del bienestar.

La industria Farmacéutica influye en el sector a través del control de la investigación de los nuevos medicamentos, de los sistemas de patentes, de un marketing agresivo sobre los centros académicos y de la formación y la practica individual de los médicos, un sector que cada vez está más acotado por los propios laboratorios, quienes financian la formación continuada de los médicos, "cuando debería ser la administración pública la que se encargase de esta tarea tan importante".

Como resultado de este poder, se generan unas relaciones que han llegado a ser calificadas de incestuosas, entre la Industria, la Administración, los médicos e incluso las asociaciones de pacientes, en un marco donde la Administración y los Médicos han tomado el camino fácil de asumir que los intereses de la industria, de los servicios sanitarios y de los pacientes son los mismos, cuando lo cierto es que las prácticas comerciales y las fuerzas del mercado no son equiparables a los objetivos y los valores éticos que se derivan del ejercicio del derecho a la salud.

En la Administración Pública haya un actitud de dejación de funciones y de debilidad en sus organismos reguladores y, en los médicos, connivencia y seguidismo, Debemos proponer la intervención responsable de la Administración, así como incluir a los profesionales en la buena práctica y en la independencia, reivindicando la transparencia como una necesidad primara que beneficiaria a todos, incluyendo, "paradójicamente", a la propia Industria que podría centrarse en los nuevos medicamentos y no en la corrupción del sector Medico.

Critica

La Industria Farmacéutica dedica entre un 30 y un 35 por ciento de su volumen de ventas a la promoción y publicidad de medicamentos,  "lo que naturalmente es desgravable" para las compañías farmacéuticas, obteniendo una promoción extra a través de actividades de formación médica continuada, "fenómeno que se está realizando de manera creciente".

La industria farmacéutica está llevando a cabo una gran promoción de sus medicamentos, dirigida sobre todo a los profesionales sanitarios con el objetivo de moldear sus hábitos y patrones de prescripción y dispensación mediante vehículos de promoción que suelen ser regalos, pago de viajes (o de otros bienes), o beneficios más sutiles, como son las actividades educativas o las inscripciones a congresos con todos los gastos pagados.

critica Medicina por Ernesto Guidos

Lo que sea enfermedad es difícil de definir, como

demuestra las imperfecciones de las clasificaciones de

enfermedades. Para complicarlo, en el siglo XX se amplió

el poder médico de definir enfermedad con el poder

de definir factor de riesgo y salud.

Factor de riesgo es lo que se puede evitar para disminuir

la probabilidad de padecer una enfermedad.

El factor de riesgo ni es necesario ni es suficiente para

que se presente la enfermedad. El factor de riesgo es

simplemente algo que se asocia estadísticamente con

la enfermedad, y cuya evitación disminuye la frecuencia

de la enfermedad, pero no la excluye.

Este concepto es muy diferente del que predomina en el imaginario colectivo de la población, e incluso de los profesionales, que asocia factor de riesgo a causa necesaria y suficiente de enfermar. Al médico no le queda claro

que la asociación sea puramente estadística, que la relación

causal puede ser dudosa, y que la presencia del factor ni es necesaria ni es suficiente para el desarrollo de la enfermedad.

En general, los profesionales identifican erróneamente

a los factores de riesgo como agentes etiológicos

de enfermedad. Por ello, se supone que la evitación

del factor de riesgo elimina la posibilidad de la enfermedad.

Y, al contrario, se acepta que la presencia del factor de riesgo conlleva el desarrollo futuro de la enfermedad. La realidad se opone tenazmente a estas asunciones, pero el lego y el profesional se obstinan en una interpretación que atribuye causalidad al factor de riesgo. En la duda se ignoran hechos evidentes, como, por ejemplo, que el 87% de los pacientes simultáneamente fumadores, hipercolesterolémicos e hipertensos

no tuvo infarto de miocardio en un decenio de seguimiento.

Naturalmente, la tasa de infartos de miocardio es mayor en este grupo que en el de pacientes que no fuman, no tienen alto el colesterol ni son hipertensos.

Pero se trata siempre de una noción estadística, de frecuencia de un episodio (el infarto en este caso) en pacientes con ciertos factores de riesgo (tabaquismo, hipercolesterolemia e hipertensión en este ejemplo). La simple presencia o ausencia de los factores de riesgo, incluso sumados (lo que multiplica «el

riesgo») ni asegura ni excluye el episodio. De hecho, es muy llamativo el escaso valor discriminante de los factores de riesgo, de manera que su simple presencia no nos permite hacer predicción válida acerca del futuro del individuo concreto considerado.

Esta brecha, esta dificultad en trasladar los resultados de grupos y poblaciones a los pacientes individuales, ya fue señalada

por Feinstein como una tragedia (tragedia  clinicoepidemiológica

En la práctica, los factores de riesgo predicen poco el riesgo real de cada paciente individual, de forma que se convierte en casi inútil el esfuerzo clínico sobre los pacientes de «alto riesgo». Por ejemplo, en un trabajo  se siguió a pacientes diabéticos, clasificados según su riesgo coronario (con varias tablas ad hoc); al cabo de 10 años se demostró que el riesgo individual se había calculado incorrectamente, y el poder de predicción de las tablas era clínicamente irrelevante .

Puesto que los factores de riesgo tienen poco poder

predictivo, lo prudente es emprender programas que

afecten a las condiciones básicas de toda la población,

que no se centren en los factores de riesgo de algunos

pacientes, por muy «de riesgo» que sean. Lo

importante no es ir rescatando a los pacientes que flotan

en las turbulentas aguas del «río de los factores de

riesgo», sino represar o eliminar las caudalosas fuentes

culturales, económicas y sociales que aportan el caudal.

Es decir, hay que potenciar el trabajo y la calidad

de las intervenciones de salud pública, desde el propio

sector sociosanitario o desde otros sectores, como

educación, justicia, trabajo y vivienda.

El factor de riesgo es expresión de una asociación

estadística, no de causalidad. La asociación estadística,

si es biológicamente plausible, puede sugerir un nexo

causal, pero la prueba de la causalidad sólo se obtiene mediante la experimentación. Si se dice que la hipertensión es un factor de riesgo para la enfermedad cardiovascular, se sobrentiende que la hipertensión presenta alguna relación causal con dicha enfermedad, y que llega a ser causa necesaria y suficiente, aunque no tengamos la certeza y pueda ser falso. Este malentendido se basa en la imprecisión que provoca la situación

del concepto de factor de riesgo en la encrucijada

que forman la causalidad (teoría), la estadística

(técnica) y la medicina (acción). La ambigüedad del

concepto de riesgo no es baladí ni inocente, y se basa

en el poderoso efecto asociativo sobre la mente humana

de la concatenación de episodios.

Con tal bagaje erróneo, con una imprecisión calculada,

el factor de riesgo se convierte en santo y seña

de una actividad sanitaria que lleva desde la salud pública

al tratamiento del paciente. Todo ello bien cargado

de ideología y de lenguaje moralizantes que se ocultan

bajo la capa de la estadística y el brillo de los

números y de las tablas, y en beneficio de las pautas

tecnológicas y farmacológicas que «combaten» los factores

de riesgo. La alquimia de los números deslumbra

a los pacientes y a la sociedad, y se prefiere la

seguridad de una respuesta errónea barnizada de estadística

a la incertidumbre de nuestra ignorancia.

Carta de un desaparecido por Dante Foresi

BÚSQUENME Carta de un desaparecido Por Dante López Foresi   No tengo nombre. En realidad si lo tuve. Me llamaba Santiago. Santiago Guevara. Hasta hoy pienso que esos tipos que entraron y me secuestraron lo hicieron porque no me perdonaban el apellido. Ahora todos me llaman N.N. Hasta la gente cuando habla sobre mí con buena leche, menciona esa misma letra por duplicado. Hoy hacen 30 años que yo estaba en el bar...con los muchachos del barrio. De mi querido Bernal Oeste. No voy a contar lo que siguió ni como llegué aquí porque ustedes ya estuvieron 30 años repitiéndolo una y otra vez. Recuerdo que tenía una novia. Mi compañera. De vez en cuando nos gustaba ir a la ribera de Quilmes y sentarnos a charlar sobre los Bee Gees o Beatles, sobre Vox Dei o Arco Iris, sobre Ford o Chevrolet o sobre Marx y Trotszky. Siempre había un opuesto. Eso nos llamaba la atención. Pero los opuestos convivían.   Hace 30 años que 30 mil hermanos y yo venimos rezando por ustedes. Por nuestras madres y abuelas. ¿No les parece que ya están demasiado viejitas para pelear solas?. ¿Porqué no les dan una mano?. Esos tipos que nos secuestraron no pueden salir a la calle. Hasta estoy seguro de que el sargento ese debe recordar mis alaridos y mis ojos sin brillo más de una vez. Yo sé que él no duerme en paz desde hace 30 años. Por eso, siento que les gané. Ganamos. Todos. Ellos ya tienen el castigo que merecen. Pero, ¿y nosotros?. ¿Alguna vez alguien se va a preocupar por encontrarnos?. ¿A alguno le interesa saber realmente donde estamos?. ¿O tienen miedo de que si nos encuentran los retemos porque mientras a nosotros nos torturaban ustedes festejaban el mundial 78?. No se preocupen que nosotros también hubiésemos gritado los goles de Luque y Kempes. Pero estábamos ocupados en otro tipo de gritos.   Nosotros queremos ser encontrados. Necesitamos que nos busquen. Y nuestras familias lo necesitan. A veces charlando entre nosotros, llegamos a pensar que ustedes están esperando que los criminales que nos hicieron desaparecer se mueran, para así no tener a quién preguntarle dónde nos dejaron. Fantasía de olvido colectivo, la podríamos llamar. Pero quiero que mi vieja sepa donde dejarme una flor. ¿Es mucho pedir?.   Nosotros ya estamos jugados. Pasaron 30 años. ¡¡30 años!!. ¿Se imaginan ustedes las cosas que proyectábamos y soñábamos en el 76?. Pero ya está. No podemos vivir lamentándonos. En realidad no podemos vivir. No nos dejaron. Con mi novia no pudimos tener al hijo que imaginábamos. Se iba a llamar Francisco, como mi viejo. Sin embargo eso no es lo que más nos preocupa. Sería muy egoísta seguir pensando solamente en nosotros. En realidad nos preocupan ustedes.   ¿Ustedes no creen que también desaparecieron un poco desde 1976?. A ver...cuéntenme qué recuerdan de sus 20 años. ¿Qué hacían?. Yo al menos recuerdo que iba a bailar a Kamote y usaba esos pantalones Oxford que me cosía la vieja. Eran horribles, pero si no me los ponía la vieja se enojaba. Y que en la facultad nos juntábamos para salir, o para hacer política, o para soñar con mejorar al mundo y al hombre. Crear al “hombre nuevo”. Pero..¿ustedes?. ¿Qué anécdotas les cuentan a sus hijos?. ¿No se dan cuenta que saltean unas 3 décadas cuando hurgan entre sus recuerdos?. ¿En serio que no sienten que los mataron a ustedes también y les hicieron desaparecer los sueños igual que a nosotros?. ¿No se acuerdan que hacían las reuniones de amigos a escondidas?. ¿O que si entraban a una librería o encendían el televisor solo encontraban mierda?. Nosotros somos capaces de olvidar que muchos apoyaron los indultos, que dejaron que se hicieran millonarios a periodistas, empresarios, políticos y curas que colaboraron con los criminales y que hoy hasta algunos de ellos nos van a homenajear. Pero...¿cómo hacemos para perdonar que nos hayan robado los sueños?. Los proyectos. ¡Yo tenía 19 años carajo!. ¿Ustedes pueden perdonar eso?. Pero a ver si me entienden. Lo que más me duele hoy son los sueños de ustedes, porque de los míos ya no quedan ni cenizas.   Ya no se los pido por mi, ni por mis 30 mil amigos. Sino por ustedes. Hagan algo por encontrarnos. Es fácil decir que los asesinos fueron unos hijos de puta o ponerse una remera del guerrillero que se llamaba como yo. ¿No pueden hacer algo para que los dictadores que aún viven les cuenten donde estamos?. Hay mucha oscuridad aquí. Y siento ese olor húmedo desde hace 30 años.   Gracias por tenernos tan en cuenta desde que no volvimos a casa. Pero ahora, me parece que es hora de que piensen un poquito en ustedes mismos. Si nos encuentran a nosotros, estoy seguro de que hallarán sus propias historias que les fueron robadas. Búsquennos. Yo sé que ustedes pueden. Búsquenme. Se los pido por favor.

Opinion de Jose Escudero

¿POR QUÉ ES TAN MALA NUESTRA SALUD COLECTIVA? 

Esta no es una pregunta retórica o bizantina. Si la respondiéramos, y actuáramos sobre esta respuesta, todos lo años no se morirían tempranamente algunas decenas de miles, y no se enfermarían algunos centenares de miles de nuestros compatriotas. Estas muertes y estas enfermedades son perfectamente prevenibles y/o curables en un país que tiene, como sucede con el nuestro, abundantes recursos económicos, organizativos y de conocimiento. La contradicción se hace mas flagrante hoy , porque la presidencia de Néstor Kirchner  ha tenido éxito en implantar un modelo macroeconómico que ha llenado las arcas del Estado a un nivel sin precedentes, y porque en otras áreas :la renegociación de deuda externa mas exitosa en la historia de la economía mundial, una política de Derechos Humanos que ha cumplido con casi todas las expectativas de la sociedad, una política internacional independiente, inclusive una política en educación que refuerza el papel público y consigue financiación para el . El kirchnerismo ha mostrado imaginación y la valentía de enfrentar, y algunas veces derrotar, a factores de poder que no habían sido tocados en los treinta años de retorno de la democracia. 

¿Por qué tanta inacción del Estado? 

¿ Por qué,  entonces, y por ejemplo en educación ,estamos empezando a ser estatistas y keynesianos, y en salud seguimos siendo rotundamente neoliberales?. Quizás sea útil observar diferencias entre ambos sectores. Educación tiene una larga historia de institucionalización estatal entre nosotros. La oligarquía positivista de final del siglo 19 puso a la educación universal pública, laica  y gratuita en el centro de su proyecto de país: para capacitar a la fuerza de trabajo, para homogeneizar a los millones de inmigrantes dentro de la ideología que le convenía, para obtener legitimidad política. Al hacerlo, se enfrentó con la Iglesia Católica que quería, en un proyecto de máxima, ser el único ofertor educativo, y en un proyecto de mínima eliminar al Estado excepto en su papel de generador  de  subsidios para imponer el mensaje educativo católico sobre otros en una situación de mercado educativo fragmentado. La lucha entre Estado e Iglesia incluyó  la expulsión de Argentina del Nuncio, y se tradujo en una victoria estatal que ya tiene mas de cien años de implementación, cuya consecuencia es que toda la población sienta hoy como derecho internalizado que sus niños deben y pueden recibir educación gratuita estatal de una calidad aceptable. Al día de hoy despierta mas escándalo y genera mas reacciones de nuestra sociedad la carencia de plazas para los niños de primaria en el sistema público que las veinte muertes infantiles evitables que sufrimos todos los días.  

Existen otras diferencias entre salud y educación. El mal llamado avance tecnológico en educación ha sido mucho menos pronunciado que en salud. El trámite educativo no ha cambiado mucho con respecto al siglo 19, en el sentido que sigue siendo  un homo sapiens, de profesión docente y con pocas inversiones de capital o tecnología agregadas, el que transmite  conocimientos y socializa. Al capitalismo le convendría mucho reemplazar esta forma mano de obra intensiva, poco costosa, contenedora y participativa de educar por otra: por ejemplo un holograma de docente de tamaño natural  que transmite vía satélite el conocimiento a las aulas, donde se ha reemplazo el pizarrón por una pantalla plana de alta definición; pero el sistema productivo capitalista no ha podido difundir estas “modernizaciones” de forma masiva. En salud, en cambio, y en pocas décadas, la irrupción del capitalismo en la organización del sector, en el control de sus flujos financieros y en la abrumadora oferta de métodos de diagnóstico y tratamiento nuevos ( todos mas caros de lo que deberían ,algunos útiles, otros útiles pero poco prioritarios, otras innocuos, otros dañinos ) ha convertido a la salud y a intervenciones sobre ella. , que ideal y propositivamente darían mas calidad de vida, mas longevidad, mas bienestar,  formas físicas mas agradables a los sentidos, mejor funcionamiento  sexual sobre todo cuantitativo … en un área que ofrece  gran beneficio económico . El gasto mundial actual en salud, en monto de inversiones puede llegar a  rivalizar con las de Energía y de Defensa, y en términos de beneficio supera a ambas. El capitalismo tiene recetas para cada problema de salud, real o inventado, y lo que une a todas las recetas es la capacidad de darle  beneficio. Las alternativas no capitalistas – que en general son mas baratas, mas mano de obra intensivas, mas constructoras de ciudadanía, mas contenedoras , mas eficaces y  veces mas científicamente rigurosas – se ningunean  por parte te de un aparato de comunicación- presión- corrupción impresionante, cuyos pseudopodios invaden la Academia ,las asociaciones profesionales , las de los trabajadores , la investigación , el ambiente cultural y el Imaginario de la sociedad. 

No quiero que se me acuse de reduccionista al asignar tanta importancia a la lógica capitalista en la toma de decisiones en el sector salud. La causación del fenómeno de salud-enfermedad humano – parte muy pequeña del fenómeno de la vida en el planeta -  es extraordinariamente compleja, y muchos de los factores que pesan – subestimados por la Vulgata Materialista a Ultranza- no tienen nada que ver con el capitalismo. El estudio de las Extinciones se ha enriquecido mucho en los últimos años, acicateado por lo que llegó a saberse sobre la extinción de los dinosaurios, y sabemos hoy que una futura Extinción, total o parcial, no debe descartarse. La genética reciente aclara muchos fenómenos de enfermedad individual, colectiva y de desplazamientos de población., y nos enseña que hay que dar un mayor rol a las mutaciones espontáneas Antropólogos, biólogos e historiadores han arrojado luz sobre fenómenos de epidemias y pandemias, muchos de los cuales han sido pre- o para-capitalistas. En las guerras y los genocidios recientes ( el siglo 20 ha sido el mas pródigo de la historia en ellos ) que configuran un ejemplo extremo de pérdida de salud – la muerte – para decenas de millones de personas  , han jugado y juegan causas extramateriales como la etnia , la religión, y la ideología laica para no hablar de la pulsiones de muerte. Sin embargo, el factor aislado, y el comparativamente mas silenciado de toda esta compleja situación de mala salud colectiva es el capitalismo, y la forma en que su lógica de beneficio  no suele ser la mejor forma de operar para asegurar salud colectiva al homo sapiens. 

Como conclusión de todo esto, puede postularse que en la Argentina del 2008, todo político, todo funcionario, toda autoridad electa, sabe que avanzar para tener mejor educación estatal tendrá como opositor central al lobby católico, cuya capacidad de presión, aunque grande, está decayendo. En salud en cambio, las sumas de lobbies que se oponen a las mejoras son intimidantes, siendo el principal el capitalismo y su lógica propia, al que acompañan  beneficiarios menores de una situación actual que los favorece. 

Las opciones capitalistas en salud 

Veremos brevemente como los pseudopodios capitalistas actúan en el área de las ideas, y mas específicamente,  en la elección de alternativas para mejorar la salud colectiva., lo que resulta en una salud mas costosa , mas injusta y  mas ineficiente de la que podríamos tener .Las cadenas y redes de causalidad de las enfermedades pueden generar intervenciones en tramos muy diferentes . En esta área”dime donde dices que se debe intervenir, y con que herramienta y te diré quien eres “. Si la diarrea infantil es un problema, una intervención posible es la provisión de agua potable domiciliaria y de cloacas a todas las viviendas, otra es la inmunización de sus habitantes contra el germen de algunas de esas diarreas .Lo primero supone una inversión con un alto componente  de mano de obra, con una perspectiva de comunidad y de territorio, y con la posibilidad de que la comunidad se organice antes y a medida que recibe el agua.  Inmunizar contra algunos gérmenes de diarreas supone actuar sobre individuos, con una herramienta  donde se invirtió  mucho capital. Los recursos  y la tecnología para la primera inversión son nacionales e incluso locales, para la segunda son en gran parte ultranacionales. El agua previene contra todas las diarreas, ayudando además a aumentar la autoestima de la población  que dispone de agua abundante para higienizarse. Un muy importante soporte intelectual de la segunda opción , que es mucho mas beneficiosa para el capitalismo ,  se puede encontrar en las publicaciones académicas , los congresos profesionales, en el. diseño de experimentos de campo – que entre otras cosas son muchas veces usinas de corrupción - , en las ideas, que en los Medios son vehiculizadas por Comunicadores en Salud, que  suelen mezclar la falsa profesionalidad con la venalidad. De la opción agua hablan unos pocos  periféricos a esta Feria de las Ideas. 

Para luchar contra la aterosclerosis se pueden ingerir fármacos, también se puede caminar mucho: Para elegir la primera opción existe un pseudopodio igual al anterior; el que la gente camine consume sobre todo suelas, pero poquísimo capital. El particular pseudopodio capitalista contra la aterosclerosis y sus consecuencias suele operar con mucha fuerza en los congresos científicos de cardiología y medicina interna, que suelen realizarse en hoteles caros ubicados en lugares con atractivos turísticos. La Industria suele pagar las matrículas y los viajes de profesionales a estos congresos. Como adicional toque sofisticado, suele pagar las estadías de los/ las acompañantes de los afortunados congresales. 

Los trastornos mentales pueden ser combatidos por fármacos, por supuesto, pero también por la contención, el acompañamiento y la ayuda , provistos por homo sapiens, que pueden recibir un sueldo del Estado y tienen la flexibilidad de poder ocuparse de otros problemas. La primera opción se plantea muy fuertemente, la segunda no. 

El SIDA fue la gran nueva epidemia del final del S.20, no tanto por su impacto objetivo- la desnutrición mata bastante más gente – sino por su repercusión en el imaginario .Para combatirlo puede enfatizarse la prevención: el preservativo, el reemplazo de jeringas, la educación sexual. La respuesta capitalista son los fármacos. Quienes quieran plantear la primera opción sepan que deben pelearse con el gobierno norteamericano y sus voceros locales ( no a la Reducción de Daño por jeringas reemplazadas ) y con la Iglesia Católica ( no a preservativos y educación ) . Una vez más,   Benedicto, Bush y la Industria capitalista  se ponen  de acuerdo. 

En Argentina la accidentabilidad que resulta del aumento del transporte automotor, especialmente los autos particulares, se traduce en varios miles de muertes por año, cifra y tasa en aumento. El capitalismo gana un máximo vendiendo autos, con sus acompañamientos de altas ventas de energía y de infraestructura (cemento, autopistas, peajes). Este es un importante factor  para que se desestimen inversiones en transporte colectivo, especialmente trenes, que son menos contaminantes, más económicos de instalar y mantener y más seguros, que consumen menos capital y que- salvo que sean un Tren Bala- dan menos beneficios. 
 

La  timidez de los gestores y de los críticos potenciales 
 

..Como se ha mencionado, en salud llaman la atención la pobreza y la escasez del debate intelectual, lo que  debe asociarse al desentendimiento de nuestro Estado en mejorar nuestra mala salud  colectiva. Enumeraremos a continuación algunas de las timideces – para usar una palabra suave –que permiten al capitalismo volcado a la salud imponer tan fácilmente sus soluciones y  tener un funcionamiento tan poco regulado. 

Con ninguna excepción, nuestros Ministros de salud a partir del regreso a la democracia en 1984 han sido muy tímidos en demandar presupuestos para la salud pública, que es la que atiende mas o menos gratuitamente  y sin requisitos de admisión a nuestras pobres, que muestra gran eficiencia al hacerlo y que subsidia a la salud privada encargándose de toda la prevención, casi toda la capacitación y atendiendo gratuitamente las patologías que no dan beneficio económico. Esta timidez de los Ministros era ( ¿ es ? ) funcional al desinterés hacia la salud de los sucesivos presidentes, y evidentemente les prolongaba ( ¿ les prolonga ? ) la estadía en el cargo. La tarea fundamental de los Ministros era administrar sumas presupuestales reducidas, que no se ocupaban de aumentar, negociando y compatibilizando entre las demandas mas o menos rapiñeras de “lobbies”: proveedores privados de servicios, gremialistas, organismos internacionales y –con cada vez mas fuerza – proveedores privados de medicamentos. Si el Ministro se autodefinía como progresista, sesgaba las cosas en favor de los  representantes de los grupos sociales mas débiles; si era empresario –cosa que pasó – favorecía sus propios intereses. A ningún Ministro se le ocurrió, usando la  tribuna pública que acompañaba a su cargo, demandar públicamente fondos adicionales para evitar la mortalidad y morbilidad evitables, y como caso extremo, amenazar con  renunciar  pública y denunciadoramente  al no obtener esto. La categoría gramsciana “transformismo de la clase política“usada por Basualdo para describir el acuerdo peronista- radical a partir del Pacto de Olivos tuvo  mas vigencia epidemiológica para  explicar  la salud colectiva argentina que docenas de categorías epidemiológicas tradicionales. 

La timidez de los intelectuales potencialmente críticos de la mala salud actual  es mas difícil de explicar. La Argentina tiene una sociedad civil vigorosa, y permanentemente vemos debates sobre  estrategias alternativas en economía, ecología, educación, legislación, política sobre drogas, política internacional, violencia. Casi nada sobre salud. ¿ Por qué ? Pesa el hecho que el mecanismo de “premios y castigos” en salud es muy intenso y eficaz, motivado por el monto de dinero que se gasta, del que se obtienen beneficios, y por la debilidad fáctica, la corrupción demostrada, y la ineficacia de sus grandes pilares, sobre todo en el área de medicamentos, lo que ha aguzado la estructura controladora. El intelectual de la salud que se la pase diciendo vaguedades, escribiendo textos de una abstracción que los vuelve inentendibles , no individualizando intereses concretos ,psicologizando e individualizando causas de mala salud, sin incluir las causas socio-histórico-políticas que molestan al capitalismo, puede “hacer la plancha” confortablemente, flotando en el gran lago que conforman  consultoras, los  organismos internacionales que mantuvieron un silencio cómplice ante el tsunami neoliberal de las Reformas , sectores de mucho peso en  Academia ,  y ciertos estudios internacionales policéntricos diseñados en el Norte y bien remunerados .Si  nuestro intelectual tiene vocación de comunicador, la televisión  recibirá generosamente su discurso si es lo que los poderosos desean que se escuche, y nuestro intelectual verá que  puede, inclusive, comenzar allí una carrera política sanitaria. Un problema que sobrevuela la vida de nuestros intelectuales es que mucho de lo que era gratuito hace treinta años para favorecer la vida  y el futuro es ahora pago. El desmantelamiento del sistema educativo gratuito obliga al intelectual de hoy a mandar  sus hijos a un colegio pago, del hospital público gratuito a contratar un prepago médico, el deterioro de la seguridad a mudarse   a un barrio  privado o a pagar seguridad privada, del transporte público a tener que poseer un auto…. El neoliberalismo, que consiguió todo esto para beneficiarse, obtiene el beneficio secundario que la mercantilización de la vida diaria que golpea a un intelectual clasemediero, con ideas en general progresistas, lo obligue a ganar mucho mas dinero – el que cree que necesita -en el “mercado de ideas” capitalista donde el precio debe pagarse con  la  irrelevancia de su discurso. 
 

Para los tiempos que se vienen. 

La salud colectiva tiene una causalidad complejísima .Cuando se cree que se ha llegado a tener poderosas y a veces totales categorías explicativas de la causalidad de la enfermedad, de validez universal, suele aparecer algo que debilita las certidumbres de los dogmáticos y a veces los desestructura . En un breve recorrido histórico, las sociedades religiosas relacionaban la salud con la observancia de ritos y el cumplimento de tabúes. Esta visión fue desplazada ( estos desplazamientos suelen ser siempre parciales. ,quedando residuos de lo anterior en lo nuevo ) por la Ilustración .Los Estados- nación que instituyeron el encierro de los enfermos mentales en instituciones totales descubrieron un par de siglos después el carácter iatrogénico y muchas veces letal de este proceder. El positivismo de fines del siglo 19 que, de la mano de los médicos y apoyado en descubrimientos en la fisiología , la microbiología y la farmacología, asoció buena salud colectiva con el saber médico se vio crecientemente desgastado cuando se relacionó a esta con la justicia social, las políticas sociales ( y no solo en salud ) activas, la distribución de la riqueza , la combatividad de obreros y el poder político de los desposeídos. La creencia que el socialismo real era sinónimo de la obtención de una buena salud colectiva se vio debilitada por la empírica evidencia del deterioro de esta en sus últimas épocas, y por la ocasional ocurrencia de hambrunas, que no por no ser de origen no capitalista dejaban de matar a millones de personas. La causalidad social-psicológica de varias enfermedades del tubo digestivo fue matizada por el reciente descubrimiento del origen microbiano de algunas de ellas. La ingesta regular de medicamentos útiles contra la hipertensión:1 baja significativamente el riesgo de enfermar o morir por ella. El abstenerse de consumir ciertas drogas, especialmente la droga tabaco, mejora la longevidad, la salud, la calidad de vida y ,en hombres y en el caso del tabaco, la firmeza  de las erecciones. Si un homo sapiens come la cantidad adecuada de una dieta tradicional, sin ningún agregado dietético provisto por la Industria de la Alimentación, es probable que no tenga ninguna enfermedad alimentaria. El peso al nacer y la estatura máxima alcanzada por los homo sapiens son un mejor predictor de su longevidad que su educación sanitaria. El reemplazo del automóvil como medio subsidiado de trasporte por medios colectivos, con un monto global de subsidio bastante menor, reduciría la accidentabilidad, la morbimortalidad , la contaminación ambiental y las enfermedades respiratorias, y postergaría el calentamiento global del planeta. 

Esta riqueza del campo intelectual de la salud, esta permanente revisión crítica posible, debería complacernos, ya que nos puede ayudar a que nos mantengamos ágiles. Lo mismo sucede con el vertiginoso acelerar de la historia en los últimos años: el fracaso militar de Estados Unidos en Irak y de la NATO en Afganistán, el uso de la salud como arma técnico-política progresista en América Latina, habitual en Cuba los últimos 45 años pero ahora visto también en Venezuela. Bolivia, Ecuador; la imposibilidad del Imperio de oponer a esto una política propia, dada la notable ineficiencia , corrupción y costo de la forma norteamericana de dar salud y su imposibilidad de imponer en su propio territorio y en el de los países que influencia-coloniza propuestas de sensatez en  la organización y financiación del sector, en medicamentos, en formación de recursos humanos .La actual crisis financiera-bancaria-económica mundial que por primera vez tiene centro en Estados Unidos  y que recién está comenzando va a instalar nuevos problemas de salud en su población. Va a ser interesante como el gobierno de ese país va a atender- o no- las necesidades-demandas de una población crecientemente pobre. Permanentemente surgen en otros lados del mundo intervenciones sanitarias imaginativas, como las que han creado herzbollah en Líbano y Hamás en Palestina, que compensan en parte el deterioro sanitario que resulta de las políticas de Israel y que refuerzan el frente  interno de los territorios acosados. Los tan citados lugares comunes chinos de “crisis como problema y oportunidad” y “la maldición de vivir en tiempos interesantes” se están cumpliendo plenamente en estos tiempos para los que nos dedicamos a la salud. 

José Carlos Escudero