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Negocios entre mafias

UNA DENUNCIA POR LA MEDIACION DE CAPUTO Proveedor del Estado y mediador de Macri y Genta El gestor de la reunión entre Macri y Genta fue el empresario Nicolás Caputo, contratista del gobierno porteño. La legisladora Gabriela Cerruti presentó una denuncia ante la Auditoría General de la ciudad por posible incompatibilidad de funciones.
// Amadeo Genta, dirigente del gremio de empleados municipales.
Mauricio Macri, jefe de Gobierno y compañero de Nicolás Caputo.
Imagen: Télam

Por Eduardo Videla
El beso en la mejilla con que el lunes sellaron su acuerdo Mauricio Macri y Amadeo Genta tuvo un escenario atípico: la oficina del empresario Nicolás Caputo, amigo de la infancia, compañero de colegio y ex socio del jefe de Gobierno, y actual contratista del Estado porteño, con obras varias veces millonarias. ¿Por qué ese hombre poderoso fue el gestor del encuentro que destrabó el conflicto por las cesantías de 2400 contratados en la Ciudad? Esa es una de las preguntas que se hacen los legisladores de la oposición, que bautizaron a Caputo como el “jefe de Gabinete en las sombras”. Una de ellos, la kirchnerista Gabriela Cerruti, presentará esta semana una denuncia ante la Auditoría General de la Ciudad, para saber si existió incompatibilidad entre su función de proveedor del Estado y esa gestión oficiosa, y ante la Justicia porteña para que se investigue si el empresario no ha cometido el delito de “usurpación de autoridad”, al entender que “pudo haber tomado atribuciones
propias de un miembro del gobierno”.
“La sensación de que los empresarios están gobernando en la ciudad quedó plasmada en la gestión de Caputo, que permitió el encuentro (del lunes) entre Macri y Genta”, dijo Cerruti a Página/12. De esa reunión informó con detalles el diario La Nación. Los testigos, escasos y calificados, dan cuenta de la intimidad de la cumbre negociadora: el ministro de Hacienda, Néstor Grindetti, el abogado de Genta, Horacio Ferro, y el propio Caputo, dueño de casa, o de oficina. “Esto que empieza hoy dura cuatro años”, habría dicho el empresario, según la crónica, al abrir la negociación.
¿Quién es Nicolás Caputo? Compañero de Macri en el Colegio Cardenal Newman, desde la primaria hasta que egresaron de la escuela secundaria, también tiene título de ingeniero y de mejor amigo. Fue quien pagó el rescate de Mauricio Macri cuando fue secuestrado, en 1991, por una banda de policías. Creció como empresario de la mano de Franco Macri. Compartió con su hijo la pasión por el fútbol y los negocios: en sus oficinas de Paseo Colón 221 se habrían realizado operaciones de venta de jugadores e inversiones en clubes españoles, como el Badajoz y el Villarreal, cuando Macri estuvo en la presidencia de Boca Juniors. Y si bien está al frente de una empresa constructora que se hizo fuerte en el sector privado, en los últimos tiempos comenzó a crecer su participación en los negocios con el sector público, en obras de construcción y en servicios de mantenimiento de los hospitales porteños, algunas de las cuales se detallan a continuación:
- El 10 de mayo último el gobierno porteño le adjudicó la construcción de un nuevo hospital en Villa Lugano, por 7,5 millones de pesos, a la firma SES SA, donde Caputo tiene el 50 por ciento de las acciones. La obra fue aprobada por la Corporación Buenos Aires Sur, un organismo en cuyo directorio están representados los partidos mayoritarios de la ciudad. SES SA le ganó la licitación a la cordobesa Astori.
- Cinco días después Jorge Telerman firmó el decreto 666/07 por el cual aprobó la licitación pública internacional para construir la sede de la Orquesta Filarmónica de la Ciudad, en el edificio principal de lo que será la Ciudad de la Música, una histórica construcción que fue sede de la ex Italo, en Pedro de Mendoza y Pérez Galdós, en el barrio de La Boca. La obra, por un monto de 54,5 millones, fue adjudicada a la firma Caputo SA.
- El 3 de diciembre, seis días antes de terminar su mandato, Telerman firmó otro decreto por el que le reconoció a la empresa SES SA mayores costos por sus tareas de mantenimiento y limpieza en los hospitales porteños Alvarez, Ramos Mejía, Tornú y de Odontología José Dueñas. La redeterminación de precios es por 3,2 millones de pesos.
- Unos días antes, el 19 de noviembre, otro decreto del jefe de gobierno saliente aprueba una redeterminación de precios por la remodelación de un pabellón en el Hospital Moyano, que realiza la empresa SES SA, como se dijo, controlada por Caputo. El reajuste es por 480 mil pesos.
- En enero de 2006, cuando Aníbal Ibarra aún no había sido destituido y Telerman estaba a cargo del ejecutivo, SES SA ganó otra licitación, esta vez para la renovación integral de un pabellón en el Hospital Neuropsiquiátrico José T. Borda. La obra tiene un valor de 6 millones de pesos.
- Durante la gestión de Ibarra, SES SA había ganado una licitación para la construcción de viviendas del Plan de Radicación de Villas y Barrios Carenciados, para habitantes de la Villa 1-11-14, del Bajo Flores. La licitación, por 3,5 millones de pesos, fue convocada por el Instituto De la Vivienda de la ciudad.
- Caputo también realiza la remodelación del Centro Metropolitano de Diseño, en el ex Mercado del Pescado, ubicado en el barrio de Barracas. La obra fue encarada por la Corporación Buenos Aires Sur SE.
- También participa de la construcción del parque Mujeres Argentinas, en Puerto Madero, una obra de unos 10 millones de pesos, financiada por la Corporación Antiguo Puerto Madero, una sociedad integrada por la Ciudad y el Estado nacional. Su empresa es dueña de un importante sector del barrio más exclusivo de Buenos Aires: controla la empresa Dique Tres SA y tiene participación en los edificios Madero Plaza y El Mirador. También es propietario de valiosos terrenos en la zona del dique 1, la última joya a urbanizar en Puerto Madero.
- Entre otros emprendimientos privados, realizó la construcción del Shopping Abasto, el Casino Trillenium de Tigre y la Planta Impresora del diario La Nación.
Negocios privados,
virtudes públicas
La participación de un empresario involucrado en contratos con el Estado porteño en la negociación de asuntos públicos –como lo es el trato con el gremio más poderoso de la ciudad, en un caso de despido masivo de empleados– es una actitud que puede dar lugar a algunas suspicacias.
La participación de Caputo en las negociaciones permitió destrabar un conflicto que había entrado en una escalada de final impredecible: despidos masivos, un paro de 72 horas, la intervención de la obra social... Pero de ese encuentro y de las negociaciones posteriores no participaron los abanderados de la cruzada por el achique de personal: el jefe de Gabinete, Horacio Rodríguez Larreta, y el sector que encabezan la vicejefa Gabriela Michetti, el secretario general Marcos Peña y el legislador Martín Borrelli.
Por lo pronto, la legisladora Cerruti presentó el viernes un pedido de información al jefe de Gobierno en el que solicita saber “si el Sr Nicolás Caputo ejerce funciones para el Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires”. Y en caso de que esto sea así, “en qué órgano de la administración centralizada, descentralizada o autárquica lo hace; cuál es el acto administrativo que lo designa, y si recibe algún salario o trabaja en forma honoraria”.
Para el caso de que Caputo no ocupe cargos, Cerruti pide que se informe el “carácter en que el Sr Caputo participa de las reuniones entre representantes del Gobierno de la Ciudad y la organización gremial Sutecba”. La legisladora envió copias de ese pedido al jefe de Gabinete, Horacio Rodríguez Larreta, y al secretario de Legal y Técnica, Pablo Clusellas.
Según Cerruti, la reunión patrocinada por Caputo entre Macri y Genta no fue la primera gestión del empresario de la construcción como asesor del jefe de Gobierno. “Cumple la función de un jefe de Gabinete paralelo, junto al asesor de imagen de Macri (el publicista ecuatoriano), Jaime Durán Barba.”
Por esa razón la legisladora pedirá a la Auditoría General de la Ciudad que investigue si Caputo pudo haber entablado una negociación incompatible por su carácter de proveedor del Estado. Lo hará en virtud de la Ley 25.188, de Etica en el Ejercicio de la Función Pública, cuyo artículo 13 dice: “Es incompatible con el ejercicio de la función pública ser proveedor por sí o por terceros de todo organismo del Estado en donde desempeñe sus funciones”. Y para definir el concepto de función pública, se basa en lo que establece la Convención Interamericana contra la Corrupción, para la cual es “toda actividad temporal o permanente, remunerada u honoraria, realizada por una persona natural en nombre del Estado o al servicio del Estado o de sus entidades, en cualquiera de sus niveles jerárquicos”. La Argentina adhirió a esa Convención por la Ley 24.754
Por último, presentará ante la Justicia porteña un pedido para que se investigue el posible delito de “usurpación de autoridad” (artículo 246 inciso 1 del Código Penal), que prevé de un mes a un año de prisión para quien “asumiere o ejerciere funciones públicas, sin título o nombramiento expedido por autoridad competente”.
Prosperen o no estas presentaciones, pueden servir al menos para echar luz sobre las nuevas (o no tan nuevas) relaciones entre el poder económico y el poder político. Tal vez sea una manera de vislumbrar cómo será la reformulación del Estado que propone el macrismo para los próximos cuatro años.

Los agronegocios

EDITORIAL DEL DOMINGO 13 DE ENERO DE 2008

 

Mientras continuamos entreteniéndonos con los rehenes colombianos o especulando sobre las lamparitas de bajo consumo y la importancia de tener un verdadero y consensuado plan de ahorro energético, y mientras los conflictos originados por la suspensión de contratos por el nuevo gobierno de la ciudad ocupan gran parte de nuestra atención ciudadana, los modelos de la dependencia que hemos venido denunciando sin descanso a lo largo de los últimos años, no cesan de instalarse, de ampliarse, de profundizarse… Uno se pregunta cada día qué hacer, cómo encarar con eficacia una acción concientizadora que esclarezca sobre las cuestiones trascendentes, cuando todo parece absolutamente comprometido para atrapar nuestra atención en las meras circunstancias coyunturales… Algunos nos aconsejan que no vale la pena el intento de pronunciar esas palabras grandes que conmuevan las conciencias, nos dicen que un inicio de gestión, no es momento propicio para suscitar preocupaciones y hacer análisis sutiles que develen los simulacros de la política, primero, porque no seremos escuchados y segundo, porque siempre es mejor esperar la hora del fracaso de los otros, para ofrecerse como alternativa… Es muy argentino el consejo. Pero no responde a nuestro espíritu de sinceramiento y de honradez hacia la política. Hemos dicho mil veces que se le debía ordenar a Repsol que en razón de la crisis energética suspendiera sus exportaciones de crudo, y ahora que por parte del Gobierno se le recuerda que debe priorizar el mercado interno, saludamos la medida, aunque tímida para nuestros sentimientos, en especial luego del ridículo de pretender la argentinización de la empresa con otra que a la postre terminó siendo asimismo española y por lo demás, sin ninguna experiencia en la industria petrolera.

 

Recordemos una vez más, de qué estamos hablando: en 1996 se habilitaron para su comercialización las primeras semillas de Soja transgénica de Monsanto y comenzó entonces el proceso por el cual la Argentina llegaría a convertirse en uno de los principales países exportadores de forrajes. Estamos hablando de porotos de Soja y de sus subproductos industriales: harina, aceite, lecitina y las tortas de la prensada. Qué es una Soja transgénica? Es una soja manipulada genéticamente, en este caso por la empresa Monsanto, que le añadió ADN extraños, es decir de otras plantas y también de bacterias,  para convertirla en una soja resistente a un herbicida que en ese momento era propiedad exclusiva de Monsanto, nos referimos al Glifosato, cuyo nombre comercial es Roundup. Es por ello que la soja transgénica se denomina SojaRR, o sea soja resistente a Roundup… Agrego que el diccionario de la Web dice al respecto de estos organismos genéticamente modificados: Transgénico: Producto vegetal que ha sido manipulado genéticamente con el objeto de mejorar su rendimiento productivo y, por lo tanto, la rentabilidad de su explotación. Aún se desconocen los efectos que estas alteraciones genéticas podrían provocar en otras especies, entre ellas la humana (1). 

 

¿Qué pasó con los derechos precautorios, que nos asegura tanto la Constitución Nacional, cuanto los acuerdos internacionales firmados por nuestro país?.  Sencillamente, no pasó nada… Fueron olvidados… y a todo riesgo para la población y para nuestra descendencia, y a contrapelo de lo que opinaban en ese momento nuestros mercados compradores de Europa y  muchos científicos que tenían prevenciones con estos experimentos biotecnológicos, algunos funcionarios de la Secretaría de Agricultura de la Nación y de la Cancillería, decidieron que una semilla transgénica era similar a su contraparte natural y que no se la debía discriminar en el mercado de los granos. ¿Cómo hicieron entonces para que primero Europa y luego otros mercados se vieran obligados a comprarnos los granos genéticamente modificados que en principio les suscitaban aprehensión y resistencias? Pues, muy sencillo, se apoyaron en las reglas de la OMC, esa superestructura sinárquica que rige los destinos del mundo desde los intereses de los países ricos y las grandes corporaciones, y que exige de los compradores la contraprestación de la prueba, es decir que, y aunque esto parezca absurdo: el país comprador tiene la obligación de demostrar que tiene razones valederas para no comprar lo que no quiere comprar… y en caso contrario lo compra aunque no le guste, o paga una multa, tal como todavía la UE está pagando cada año a los EE.UU. cerca de cincuenta millones de dólares, para no comprarle su leche proveniente de vacas a las que les aplicaron la hormona recombinante bovina, una hormona transgénica que hace que el animal produzca más leche.

 

¿Para que estaba destinada esa Soja y sus derivados? En principio para piensos, es decir: para forrajes, alimentos balanceados para animales. No obstante, esos subproductos industriales de la Soja RR, fuertemente rechazados por el consumidor europeo,  fueron ocupando un espacio cada vez mayor en nuestros alimentos, engordándolos y rebajando la calidad de los mismos hasta límites insospechados. En un momento determinado el SENASA debió recordar  públicamente que los ligantes de soja permitidos en los chacinados no debían pasar del 12% de la masa con que se hacen, porque a los salamines les quedaba de la carne, tan solo el gusto. Hamburguesas, pan, facturas, fideos, todo lleva su cuota de soja transgénica habilitada por la Secretaría de Agricultura como grano para forraje. ¿Cómo pudo ocurrir esto? Lo hemos dicho muchas veces: con la Soja llegó el Agronegocio. El Agronegocio es un modelo que parte de considerar que la agricultura no es una cuestión de arraigo o de patrimonios culturales, sino que es un negocio liso y llano, donde solo cuenta el capital invertido y la ganancia. Aún más todavía, han manifestado públicamente que el éxito de esta nueva etapa es que cualquiera puede hacer agricultura, siempre que tenga el dinero y ni siquiera debe vivir en el campo. Esto es el inicio y el concepto básico del Agronegocio. Luego vienen las cadenas agroalimentarias y el supermercadismo. Ya no podemos comprar la carne en la carnicería, el pan en la panadería y la verdura en las verdulerías. Ahora todo se toma de la góndola y todos los alimentos pasan por un fuerte proceso de industrialización, son rehechos, saborizados, enriquecidos, fortalecidos, homogenizados, edulcorados, y sobre todo empaquetados…

 

Ese período que alguna vez denominamos como de la Republiqueta Sojera duró unos diez años. Los cambios fueron evidentes y terribles, y expresaron la acomodación de la Argentina a las nuevas circunstancias del Capitalismo Global: por una parte, despoblamiento del campo, monocultivos, desempleo rural, gravísima pérdida de Biodiversidad, deterioro de los ecosistemas agrícolas, contaminación de las cuencas hídricas, y por otra parte, en las ciudades: nuevos cinturones de pobreza, inseguridad, hambre, indigencia y ruptura de las redes sociales. Con las retenciones a las exportaciones el Estado se hizo dependiente de la Soja: ya que cuanto más exportamos más dinero entraba a las arcas oficiales, en buena medida esos recursos cuantiosos se usaron para alimentar la pobreza que la misma Soja había producido. La clase política de esa manera, no demoró en advertir las ventajas de esa situación de extrema dependencia que les permitía generar mecanismos que aseguraran su perpetuación en el Poder, y así nació el clientelismo de los comedores y de los bolsones de comida, y también la indignidad de que buena parte de la protesta y de la militancia de izquierda se subsidiara con el diezmo de los desempleados…

 

La ingesta de los argentinos comenzó entonces, a extraviar sus herencias alimentarias, se modificaron nuestras comidas y nuestro modo de comer,  y asociados a la ingesta surgieron nuevos problemas de salud, en especial la obesidad vinculada a la pobreza, los problemas cardiacos y sobre todo el cáncer como consecuencia de la contaminación por fumigaciones, que se hizo tan común como antes lo era la gripe. Muchos de los programas alimentarios que llegaron a los sectores carenciados incorporaron la soja transgénica masivamente gracias a la “generosidad” de las asociaciones de productores y los problemas en los niños no demoraron en aparecer: formas femeninas en varones y madurez anticipada en las niñas, descalcificación y osteoporosis en adolescentes, desnutrición y debilidad dentaria, etc. La gravedad de la situación fue tal, que el Poder Ejecutivo a lo largo del año 2002 debió reiterar el llamado a que no se diera más soja en los comedores a menores de cinco años. No obstante, tanto el Rotary Club como Caritas insistieron en alimentar a la niñez argentina con soja transgénica y con la mal llamada leche de soja, en algunas localidades, inclusive hasta el presente.

 

Dijimos que esa etapa duró unos diez años. Qué es lo que ocurrió después? Es decir, qué está ocurriendo ahora, a partir del 2005, cuando el anterior modelo aparece instalado y consolidado, al menos en la zona núcleo, es decir en la parte más importante de las tierras agrícolas argentinas. La nueva etapa implicaría la producción masiva de Agrocombustibles además de forrajes, y comprende la extensión de la frontera agropecuaria, es decir, la extensión de la línea de agriculturización al interior y a suelos cada vez más frágiles. Ello conlleva la disputa violenta por la tierra con los pequeños productores, con los campesinos y pastores, así como la desaparición de los bosques y el reemplazo masivo de otras producciones. La apicultura desapareció o se exilió en los confines, en las islas o en la precordillera. La ganadería se vio forzada a desarrollarse cada vez más en corrales de engorde, ahora desde la recría misma del ternero. La carne alimentada en encierro, con balanceados de maíz y de soja, con hormonas y antibióticos, no solo tiene otro gusto sino que acrecienta los problemas de salud del argentino medio. Los alimentos, además de perder calidad se encarecen debido a la suba del precio de la tierra, y la provisión de hortalizas y verduras a las concentraciones urbanas, queda prácticamente sujeta a la mano de obra semiesclava de los países limítrofes, en las periferias hortícolas.

 

Actualmente, enormes plantas de producción de biocombustibles se levantan en los puertos del litoral, y las asociaciones empresarias y también, lamentablemente, muchos de los funcionarios y técnicos del Estado, nos adelantan con expectativas, que la Argentina reúne todas las condiciones para convertirse en un referente de la producción de Biodieseles a nivel mundial y que cuadriplicará su actual producción en los próximos meses. Por lo demás, las corporaciones cuentan desde hace más de un año con la legislación necesaria para hacerlo, me refiero a la Ley de Promoción de la Producción de Biocombustibles, que en su momento denominamos Ley Monsanto, y que los senadores votaron a mano alzada y por unanimidad, y esto implica la rebaja sustancial de las retenciones a los aceites reelaborados. También cuentan con el respaldo total de un sistema educativo y académico que ha convertido las Universidades en instituciones prestadoras de servicios de las Corporaciones, y la explosión en Río Cuarto y la muerte de profesores y estudiantes en el laboratorio de esa casa de estudios, es clara muestra de ello: estaban tratando de descontaminar de solventes los residuos del Biodiesel para poder hacerlos útiles a la producción de balanceados para la alimentación animal. El modelo sufre de una extrema racionalidad y no puede malgastar recursos. La agricultura industrial de producción de commodities, con una mínima mano de obra produce en los grandes molinos: harinas, lecitina, tortas prensadas y en especial aceites que, ahora se trata de convertir en biodieseles. En el caso del maíz y de la caña,  en cambio, se puede producir etanol con las biomasas respectivas. En ambas situaciones quedan residuos, que serán cuantiosos según se calcula y que las empresas se proponen recuperar y hacer útiles en las nuevas producciones industriales de carnes que se planifican y extienden por el territorio, tales como los grandes “hoteles” para engorde tanto de vacunos como de pollos, o como la empresa AVEX que, justamente goza en la zona de Río Cuarto de una legislación hecha a su medida (2), y es capaz de faenar ciento veinte mil pollos por día. Las plantas para alimentar motores con nuestra agricultura, los nuevos mega tambos de la agroindustria con cuatro mil vacas en ordeñe(3), los nuevos inmensos criaderos de carne tercerizada(4), son pensados y planificados en ámbitos académicos, en el INTA y en el CONICET, donde fluyen como ríos de dinero, los subsidios y las financiaciones para estos estudios e investigaciones, que hacen a las necesidades del nuevo modelo Corporativo del Agrocombustible, modelo que no es sino la fase avanzada del antiguo modelo de los Agronegocios que se instalara en los años noventa, y que ahora, en esta nueva etapa, se propone la producción de combustibles y de carnes en forma industrial, y su expansión política y tecnológica al resto de  América Latina.

 

Estamos, entonces, en un momento de transición, en un momento de equilibrios inestables en la medida en que se están implantando políticas, procesos e inversiones para un muy largo período y en los marcos de reordenamientos globales en que la Argentina tiende a cumplir roles anticipatorios, y de  país mediador para llegar con estos modelos a otros pueblos hermanos. Sin embargo, esos equilibrios inestables que dibujan un tiempo de cambios, tienen el enorme respaldo de los sostenidos y crecientes precios de las commodities en los mercados internacionales, y eso ayuda a proporcionar una imagen de estabilidad y de firmeza que, en verdad, no existe. Como casi todo lo que tiene que ver con la globalización, este modelo argentino tiene mucho de frágil, de volátil, de efímero, de aleatorio y de simulacro. Demasiadas cosas fundamentales que sostienen al modelo dependen de contingencias que nos son absolutamente ajenas y que escapan a la voluntad de los gerentes y de los funcionarios. Sin embargo, la permanencia y la profundización del modelo biotecnológico y de producción de Agrocombustibles, no tiene a mi criterio su mayor base de firmeza en los precios. Lamentablemente, esa sostenibilidad social se la proporciona al modelo un paradigma ideológico que se ha impuesto en gran parte del común y del que son prisioneras  la mayoría  de los dirigentes, y no me refiero tan solo a las dirigencias políticas, que en esto son las últimas que deciden. Me refiero a la dirigencia científica, universitaria, docente,  empresarial, periodística, barrial y hasta religiosa.

 

Si como tantas veces hemos escuchado, vale tan sólo conversar y debatir sobre aquello que podemos cambiar, y se descuenta que quedan “zonas oscuras” en la agenda que no se sabe quién es el que les apagó la luz o que les bajó el pulgar, y en esa zona está nada menos que la discusión sobre la soja, sobre la minería, sobre el petróleo y sobre el rol del Estado… Entonces, ¿sobre qué podemos debatir? Nos responden que existen muchas otras áreas donde es posible avanzar con pensamientos renovadores, en especial se refieren al campo científico, al campo de la educación, a las relaciones exteriores, al MERCOSUR, al campo laboral y de la juventud, etc., etc.…No se dan cuenta que todo está cerrando armoniosamente y que el Ministro de Ciencia y Tecnología no es sino la frutilla del postre.

 

Tenemos tan solo que cambiar la mirada y el entarimado podría caerse. Todo es muy frágil, pero lamentablemente no está sostenido por los pretores que alguna vez conocimos ni por un ejercito extranjero, está sostenido por nuestra propia debilidad, en especial por la debilidad de aceptar que la discusión política tiene zonas acotadas que refieren a lo que “no es posible cambiar”. Está sostenido por nuestra confianza en el crecimiento, una confianza tan grande y tan estúpida que no es capaz de revisarse cuando se nos informa que el producto bruto por habitante en el año 74 era mucho menor al de estos años del siglo veintiuno y que, sin embargo, ahora somos muchísimo más pobres y más infelices. Está sostenido por nuestra confianza en el Progreso ilimitado, una confianza que se mantiene, pese a que resulta evidente que el cambio climático anticipa catástrofes ambientales cada vez mayores. Esta sostenido por nuestra elección de ir a la góndola cada vez que vamos a consumir, y también, porque vamos a la Universidad con el mismo espíritu de consumo, y nos decimos de izquierda pero compramos el discurso de la ciencia empresarial e ignoramos otros discursos científicos y alternativos, y en especial ignoramos la ecología, y como no sabemos qué hacer con nuestros ideales, nos vamos como estudiantes universitarios, a trabajar con los campesinos o a los barrios pobres y les dejamos libre el espacio académico a los profesores y decanos orgánicos de las Corporaciones internacionales, para que continúen llevando adelante investigaciones como las que llevaban en la Universidad de Río Cuarto.

 

Recordemos siempre que existe un solo individuo al que el modelo no soporta, y ese individuo es el que no consume, el que no va al supermercado, el que no opta entre la Pepsi y la Coca ni acepta las gaseosas light con el Aspartamo de Monsanto, el que resguarda su derecho a cultivar parte de sus propios alimentos y en especial el que habla con palabras grandes y pese al vacío que le hacen los tímidos y los cobardes, continúa diciendo lo que piensa. Seamos unos pocos muchos más cada semana y con seguridad pronto comprobaremos lo frágil que es este modelo…

 

(¡) http://urbe.arq.ucv.ve/ambiente/glosario.php

(2) http://www.avex.com.ar/

(3) http://www.biodiesel.com.ar/?p=482  

(4) http://www.feedlot.com.ar/hoteleria.html

 

Jorge Eduardo Rulli

El Cartel de la soja contra el GRR

RESPUESTA A LA INTIMACIÓN DE GUSTAVO GROBOCOPATEL.

ACLARACIÓN NECESARIA A LA CARTA QUE ME ENVÍA G. GROBOCOPATEL

Debo confesar que, cuando escribí el Editorial de marras,  ignoraba el grado de distanciamiento interior de esta familia empresarial originaria de Carlos Casares, y por lo tanto digo que, si bien pude haber sido mal informado respecto a la propiedad del silo ubicado en la zona central de la localidad o acaso interpreté por los dichos de nuestros informantes que el liderazgo supuesto de Gustavo sobre el clan familiar lo hacia propietario del silo en cuestión, debo ahora reconocer que ese silo sería de su hermano, aunque es verdad que ha sufrido demandas varias y que habría sido objeto por parte de los vecinos de diversas manifestaciones opuestas a su ubicación, y que se le adjudicarían impactos graves, tal como ocurre por otra parte, con todos o con la mayoría de los silos ubicados en las zonas céntricas de los pueblos de la Provincia de Buenos Aires. En relación con el error anterior, era el juicio consiguiente, de ser el mayor contaminador de esa población, rango que seguramente no tenga en la medida que no se le pueden adjudicar como propias todas las acciones familiares habidas en la zona, y por lo tanto, también podría retractarme de ello. No obstante, digo que, si bien Gustavo Grobocopatel no es el dueño del silo en cuestión y por ello probablemente, tampoco sería el contaminador máximo de Carlos Casares, sí es uno de los que han diseñado este modelo productivo, que considero genocida de las poblaciones y devastador de los ecosistemas, y que es el modelo biotecnológico de la que hemos denominado como Republiqueta sojera. Digo también que rechazo en forma terminante toda oferta y todo intento de dirimir de persona a persona la razón o la ética de un modelo que ha involucrado en sufrimiento, desarraigo y muerte a millones de argentinos, a los cuales jamás se los consultó para conocer si estaban de acuerdo con transformar la agricultura en agrobusiness, o permitir que el país de los argentinos quedara en las manos de los Agronegocios y de los pooles de siembra, que las semillas transgénicas fuesen liberadas para su producción masiva, y que las sojas y los maíces genéticamente modificados, a través de la creciente industrialización de los productos de consumo, de la carne criada a corral y balanceados, de las cadenas agroalimentarias y de la integración vertical de las empresas, ocupasen gradualmente una buena parte de su ingesta habitual. A ese modelo que él llama: Poder del conocimiento, y que implica la naturalización de la ciencia empresarial como pensamiento científico hegemónico, difícilmente hallaríamos alguien que lo sepa exponer con mayor lucidez que Gustavo Grobocopatel. Ese modelo perverso se generó en ámbitos académicos y el discurso de Gustavo Grobocopatel, es testimonio vivo de esas memorias que remontan a los años noventa y que en su momento denunciamos desde el GRR en tremenda soledad. En ese sentido, estaríamos dispuestos a concederle el espacio a réplica que pareciera reclamar como reparación, tanto en el programa de Radio Nacional cuanto en la página del GRR. Sabemos que dispone generosamente de los medios masivos de opinión para difundir su pensamiento a favor de globalizar nuestra economía y nuestras producciones, sin embargo parecieran interesarle nuestros humildes espacios de cuestionamiento, y aceptaríamos que se exprese en ellos, tal como hiciera largamente cuando en cierta oportunidad fuimos a exponer y a proyectar la película “Hambre de Soja” a Carlos Casares y aprovechó el debate posterior para desplegar su discurso y para desatender con soberbia lo que el resto de los concurrentes manifestaron. No tenemos ninguna intención de agraviar o injuriar la persona de Gustavo Grobocopatel, al que vemos como un instrumento inteligente y lúcido aunque menor, del modelo de neocolonización que cuestionamos. Pretendemos por lo contrario, que sepa aprovechar el espacio que le concedemos para manifestar con altura sus razones, recordándole que conquistar la Democracia fue muy caro para todos nosotros y que, tenemos absolutamente presente que algunos permanecíamos en la cárcel o en el exilio mientras otros construían el poder económico que ahora detentan y que suelen utilizar para banalizar o escamotear los mecanismos de participación ciudadana.  

Jorge Eduardo Rulli
24 de diciembre de 2007


Jorge Rulli: editorial

 



EDITORIAL DEL DOMINGO 23 DE DICIEMBRE DE 2007

Las noticias que llegan actualmente de Bolivia me hacen reflexionar en qué medida, un proceso de cambios, un proceso revolucionario, se dirime también en las calles, en las luchas de calles donde una infinita sumatoria de duelos personales y de técnicas de propaganda y de acción psicológica en manos de unos o de otros, pueden volcar el fiel de la balanza, en esos particulares momentos de equilibrio inestable, en que parece que todo se decide en cada momento o en cada escaramuza. En cierta medida, ha ocurrido recientemente en Venezuela y el gobierno bolivariano que primero pareció perder la iniciativa en la calle, luego perdió las elecciones constituyentes. No puedo dejar de recordar asimismo con tristeza, aquellos meses previos al golpe pinochetista en Chile, y de cómo entre los camioneros y las cacerolas de los barrios altos, entre los rumores y las prácticas de acaparamiento, fue derrotado el gobierno de Salvador Allende, aún antes de que salieran las tropas rebeldes a ocupar la Moneda. Recuerdo la tristeza y la impotencia de aquellos días del año 74 y los interrogantes de entonces permanecen: ¿de que sirvió la presencia de tanto aparato militar cubano y de tanta ocupación de fundos por la extrema izquierda, de qué sirvió cuando los momios tomaron la iniciativa y ganaron las calles para la contrarevolución? Dudo que alguien pueda responderme. Veamos asimismo las experiencias propias del 2001 y no confundamos nunca la lucha de calles con el recurso vil de poner delante de las pantallas de televisión que enfocan a los que luchan, cartelitos con la sigla de tal o cual grupo de la izquierda sectaria.

En un video Boliviano y en medio de una confusa pelea callejera, donde por supuesto los pateados y apaleados por los niñitos bien son los más pobres, los peor alimentados, los más débiles, veo una a mujer que se les enfrenta a los separatistas de la juventud cruceña y que con su bronca y con los brazos tiesos de puños cerrados, les grita: quieren separar a los cambas de los collas! Y la cámara de video la enfoca y la multiplica en Youtube como a los panes maravillosos… así son los gestos espontáneos que surgen del corazón del pueblo. No todo está perdido cuando todavía hay gente que siente que desde sí misma, se puede provocar la decisión de la pelea estratégica en el gran escenario. Gente que comprenda que la pelea no es solo de puños, sino de inteligencia y de moral, de hallar la consigna adecuada que paralice o que desarme al otro. Que sobre todas las cosas es una lucha política que no se gana desde el Alto de la Paz que es tierra propia, sino que es una pelea que resulta preciso dar en el campo ajeno, y que para poder darla es preciso poder llegar al corazón del otro.

Recuerdo las luchas de calles en Buenos Aires, allá por el año 57 cuando los miembros del Movimiento Cívico Revolucionario y los agentes de los servicios, infestaban las calles del centro y tenían a su favor una opinión pública entusiasta, en medio de un jolgorio político tal de los sectores medios, que por lo menos diez teatros de la Avenida Corrientes tenían obras dedicadas a satirizar al régimen depuesto. Sí, “el régimen depuesto”, tal como entonces se decía, obligados por un Decreto Ley, el 4161 que prohibía nombrar a las personas de Perón, de Evita y de todo aquello concerniente al peronismo. En esos escenarios de la lucha de calle y en especial en esas repetidas al infinito refriegas siempre rápidas y feroces, se depende más de los otros que del propio coraje, y no tan solo se trataba entonces de ganar, sino también, de ganar siendo vistos por la mayor cantidad posible de espectadores, neutralizando con la pequeña victoria de una minúscula contienda ejemplificadora, la orfandad total de medios propios y la invisibilización de que se era objeto por parte de la dictadura.

Eran aquellos escenarios urbanos de relativas victorias cotidianas, pero en el gran marco de una tremenda derrota histórica de la causa nacional, derrota que se agigantaba con el recuerdo fresco de los fusilamientos del año anterior, y que recrudecía con la pérdida de las conquistas obreras, la intervención a los sindicatos y el avance del Plan Prebisch, que Jauretche denominara con desprecio como de: Retorno al coloniaje. Como en todo período de crisis profundas de la sociedad, diversas generaciones y grados de conciencia, se mezclaban e interactuaban en la incipiente resistencia popular, y entre ellas se destacaban la de los más jóvenes, que rondábamos los veinte años y que aportábamos nuestro entusiasmo, pero también, nuestra enorme inexperiencia política, y la de los mayores, que provenían de experiencias anteriores, pocas veces inmediatas. Entre estos personajes legendarios, en aquel entonces para nosotros viejos, pero que cuando mucho nos doblaban en edad o poco más, se destacaban aquellos que proviniendo de las viejas filas nacionalistas habían participado en las luchas por el dominio de las calles durante la segunda guerra mundial.

Es preciso hacer un enorme esfuerzo para imaginar aquellos escenarios. Primero fue la guerra de España y luego se extendió como un incendio la segunda guerra por el viejo continente. La Argentina alimentaba internacionalmente su propia neutralidad porque ello favorecía los intereses del capital inglés, dueño de todos los servicios, de los puertos y de los frigoríficos, y porque además esa neutralidad permitía continuar proveyendo materias prima y comida a los ejércitos aliados. Éramos lisa y llanamente una colonia de la Gran Bretaña, sin embargo, no podíamos sustraernos a las enormes tensiones que suscitaba la guerra en Europa y a los cambios en las relaciones de poder internacional que se producían. Los sectores aliadófilos eran los vinculados a esa argentina colonial: la oligarquía vacuna, los latifundistas y cañeros del noroeste, dueños y señores de la tierra tales como los Patrón Costa, despiadadas con sus propios trabajadores, pero que se rasgaban las vestiduras por las libertades conculcadas en Europa. Enfrentados a ellos estaban todos aquellos que por diversos motivos deseaban aprovechar aquella extraordinaria oportunidad histórica que nos ofrecía la debilidad de las potencias coloniales, para liberarnos de la dependencia. Entre ellos, sin duda que había muchos que simpatizaban con  los alemanes, no obstante quiero expresar que el extravío de los sentimientos nacionales en el bando que respaldaba a los aliados fue tan grande y tan obsceno, que la simpatía de algunos del bando nacional por los nazis me parece un hecho absolutamente menor. De hecho en las filas militares que dan el golpe el 4 de junio de 1943, están entreverados los unos y los otros, y en la práctica, las tensiones internas del gobierno militar que se definen con el paro general y la movilización de octubre del 45, van expresando muy claramente las diversas tendencias: por una parte, una propuesta de desarrollo de la industria pesada pero sin el acompañamiento de políticas populares y además, con expresiones francamente reaccionarias y elitistas en el campo de la educación y la cultura. La otra propuesta que es la que al fin se impone y que expresa a Perón y muchos de sus compañeros, es la de posibilitar la organización de los trabajadores y generar una Argentina capaz de desarrollar la industria liviana y mediana, o sea con capacidad de modernizarse y de generar ingente cantidad de puestos de trabajo, a la vez que ser capaz de negociar ventajas para el país con los vencedores de la guerra. Y esto último, no era poca cosa, recordemos los bloqueos a los que fuimos sometidos, el hecho de que durante mucho tiempo Buenos Aires fue para los EEUU una hipótesis de ataque atómico, y que con el apoyo de la izquierda uruguaya se amplió el aeropuerto de Carrasco en aquellos años, en razón de preparativos para que pudieran aterrizar los B52 que debían agredir a la Argentina.

¿Cuál fue la posición de la vieja izquierda o de gran parte de la vieja izquierda en aquellos años, en especial a partir de la ruptura del pacto entre Hitler y Stalin, y la invasión de Rusia por Alemania? La posición fue de encendida defensa de los ejércitos aliados por encima de toda razón o intereses propios, y ese compromiso internacionalista que sacrificó abiertamente la causa nacional, y que en algunos casos alcanzó la dimensión de las traiciones más siniestras, facilitó que muchas conducciones sindicales como en el caso de los trabajadores de la carne, fuesen reemplazadas en la medida que, siendo empresas inglesas, esos dirigentes estaban más próximos a los intereses de la patronal que a los de sus propias bases.  ¿Hasta dónde el pensamiento marxista acompañó estas peripecias de la izquierda en aquellos días trascendentes, o hasta adonde ató su destino a los que estuvieron dispuestos a sacrificar lo propio en beneficio de lejanas patrias ideológicas, es sin duda todavía un tema polémico…? Sin embargo, la actual Globalización capitalista y su tendencia a convertir nuestras vidas en mercancías, las nuevas formas del dominio y de la domesticación del hombre, nos desafían hoy a nuevas complejidades del pensamiento y por doquier comprobamos revivales libertarios, relecturas de Marx cada vez más disconformes y críticas; rescate de las experiencias campesinas, de las culturas de los pueblos originarios, de la historia de los luditas y de otros resistentes populares premodernos, así como recuperación de cosmovisiones sagradas y un apasionante redescubrimiento de lo nacional y del rol del Estado, del Estado no ya como instrumento de una clase sino como posibilidad de la participación y de los desarrollos comunitarios y culturales.  

En muchos sentidos las antiguas luchas son el antecedente de las que llevamos ahora, y nosotros somos la continuidad natural de aquellos que nos precedieron. Resulta entonces casi previsible que los descendientes ideológicos de aquellos que en el transcurso de la guerra no supieron ver el fenómeno colonial que significaban entonces, los puertos y los frigoríficos ingleses, tengan hoy dificultades para comprender el modelo transcolonial de la minería con cianuro, de los monocultivos de Soja, de la producción de Agrocombustibles y de la reprivatización de nuestro petróleo por el capital prebendario. Es en realidad una misma historia y por más que griten Patria Sí colonia No, todos sabemos que, estos teros, a diferencia de aquellos luchadores callejeros de los años de la guerra, los huevos los están poniendo en otro lado

Jorge Eduardo Rulli

 



EDITORIAL DEL DOMINGO 23 DE DICIEMBRE DE 2007







Las noticias que llegan actualmente de Bolivia me hacen reflexionar en qué medida, un proceso de cambios, un proceso revolucionario, se dirime también en las calles, en las luchas de calles donde una infinita sumatoria de duelos personales y de técnicas de propaganda y de acción psicológica en manos de unos o de otros, pueden volcar el fiel de la balanza, en esos particulares momentos de equilibrio inestable, en que parece que todo se decide en cada momento o en cada escaramuza. En cierta medida, ha ocurrido recientemente en Venezuela y el gobierno bolivariano que primero pareció perder la iniciativa en la calle, luego perdió las elecciones constituyentes. No puedo dejar de recordar asimismo con tristeza, aquellos meses previos al golpe pinochetista en Chile, y de cómo entre los camioneros y las cacerolas de los barrios altos, entre los rumores y las prácticas de acaparamiento, fue derrotado el gobierno de Salvador Allende, aún antes de que salieran las tropas rebeldes a ocupar la Moneda. Recuerdo la tristeza y la impotencia de aquellos días del año 74 y los interrogantes de entonces permanecen: ¿de que sirvió la presencia de tanto aparato militar cubano y de tanta ocupación de fundos por la extrema izquierda, de qué sirvió cuando los momios tomaron la iniciativa y ganaron las calles para la contrarevolución? Dudo que alguien pueda responderme. Veamos asimismo las experiencias propias del 2001 y no confundamos nunca la lucha de calles con el recurso vil de poner delante de las pantallas de televisión que enfocan a los que luchan, cartelitos con la sigla de tal o cual grupo de la izquierda sectaria.







En un video Boliviano y en medio de una confusa pelea callejera, donde por supuesto los pateados y apaleados por los niñitos bien son los más pobres, los peor alimentados, los más débiles, veo una a mujer que se les enfrenta a los separatistas de la juventud cruceña y que con su bronca y con los brazos tiesos de puños cerrados, les grita: quieren separar a los cambas de los collas! Y la cámara de video la enfoca y la multiplica en Youtube como a los panes maravillosos… así son los gestos espontáneos que surgen del corazón del pueblo. No todo está perdido cuando todavía hay gente que siente que desde sí misma, se puede provocar la decisión de la pelea estratégica en el gran escenario. Gente que comprenda que la pelea no es solo de puños, sino de inteligencia y de moral, de hallar la consigna adecuada que paralice o que desarme al otro. Que sobre todas las cosas es una lucha política que no se gana desde el Alto de la Paz que es tierra propia, sino que es una pelea que resulta preciso dar en el campo ajeno, y que para poder darla es preciso poder llegar al corazón del otro.







Recuerdo las luchas de calles en Buenos Aires, allá por el año 57 cuando los miembros del Movimiento Cívico Revolucionario y los agentes de los servicios, infestaban las calles del centro y tenían a su favor una opinión pública entusiasta, en medio de un jolgorio político tal de los sectores medios, que por lo menos diez teatros de la Avenida Corrientes tenían obras dedicadas a satirizar al régimen depuesto. Sí, “el régimen depuesto”, tal como entonces se decía, obligados por un Decreto Ley, el 4161 que prohibía nombrar a las personas de Perón, de Evita y de todo aquello concerniente al peronismo. En esos escenarios de la lucha de calle y en especial en esas repetidas al infinito refriegas siempre rápidas y feroces, se depende más de los otros que del propio coraje, y no tan solo se trataba entonces de ganar, sino también, de ganar siendo vistos por la mayor cantidad posible de espectadores, neutralizando con la pequeña victoria de una minúscula contienda ejemplificadora, la orfandad total de medios propios y la invisibilización de que se era objeto por parte de la dictadura.







Eran aquellos escenarios urbanos de relativas victorias cotidianas, pero en el gran marco de una tremenda derrota histórica de la causa nacional, derrota que se agigantaba con el recuerdo fresco de los fusilamientos del año anterior, y que recrudecía con la pérdida de las conquistas obreras, la intervención a los sindicatos y el avance del Plan Prebisch, que Jauretche denominara con desprecio como de: Retorno al coloniaje. Como en todo período de crisis profundas de la sociedad, diversas generaciones y grados de conciencia, se mezclaban e interactuaban en la incipiente resistencia popular, y entre ellas se destacaban la de los más jóvenes, que rondábamos los veinte años y que aportábamos nuestro entusiasmo, pero también, nuestra enorme inexperiencia política, y la de los mayores, que provenían de experiencias anteriores, pocas veces inmediatas. Entre estos personajes legendarios, en aquel entonces para nosotros viejos, pero que cuando mucho nos doblaban en edad o poco más, se destacaban aquellos que proviniendo de las viejas filas nacionalistas habían participado en las luchas por el dominio de las calles durante la segunda guerra mundial.







Es preciso hacer un enorme esfuerzo para imaginar aquellos escenarios. Primero fue la guerra de España y luego se extendió como un incendio la segunda guerra por el viejo continente. La Argentina alimentaba internacionalmente su propia neutralidad porque ello favorecía los intereses del capital inglés, dueño de todos los servicios, de los puertos y de los frigoríficos, y porque además esa neutralidad permitía continuar proveyendo materias prima y comida a los ejércitos aliados. Éramos lisa y llanamente una colonia de la Gran Bretaña, sin embargo, no podíamos sustraernos a las enormes tensiones que suscitaba la guerra en Europa y a los cambios en las relaciones de poder internacional que se producían. Los sectores aliadófilos eran los vinculados a esa argentina colonial: la oligarquía vacuna, los latifundistas y cañeros del noroeste, dueños y señores de la tierra tales como los Patrón Costa, despiadadas con sus propios trabajadores, pero que se rasgaban las vestiduras por las libertades conculcadas en Europa. Enfrentados a ellos estaban todos aquellos que por diversos motivos deseaban aprovechar aquella extraordinaria oportunidad histórica que nos ofrecía la debilidad de las potencias coloniales, para liberarnos de la dependencia. Entre ellos, sin duda que había muchos que simpatizaban con los alemanes, no obstante quiero expresar que el extravío de los sentimientos nacionales en el bando que respaldaba a los aliados fue tan grande y tan obsceno, que la simpatía de algunos del bando nacional por los nazis me parece un hecho absolutamente menor. De hecho en las filas militares que dan el golpe el 4 de junio de 1943, están entreverados los unos y los otros, y en la práctica, las tensiones internas del gobierno militar que se definen con el paro general y la movilización de octubre del 45, van expresando muy claramente las diversas tendencias: por una parte, una propuesta de desarrollo de la industria pesada pero sin el acompañamiento de políticas populares y además, con expresiones francamente reaccionarias y elitistas en el campo de la educación y la cultura. La otra propuesta que es la que al fin se impone y que expresa a Perón y muchos de sus compañeros, es la de posibilitar la organización de los trabajadores y generar una Argentina capaz de desarrollar la industria liviana y mediana, o sea con capacidad de modernizarse y de generar ingente cantidad de puestos de trabajo, a la vez que ser capaz de negociar ventajas para el país con los vencedores de la guerra. Y esto último, no era poca cosa, recordemos los bloqueos a los que fuimos sometidos, el hecho de que durante mucho tiempo Buenos Aires fue para los EEUU una hipótesis de ataque atómico, y que con el apoyo de la izquierda uruguaya se amplió el aeropuerto de Carrasco en aquellos años, en razón de preparativos para que pudieran aterrizar los B52 que debían agredir a la Argentina.







¿Cuál fue la posición de la vieja izquierda o de gran parte de la vieja izquierda en aquellos años, en especial a partir de la ruptura del pacto entre Hitler y Stalin, y la invasión de Rusia por Alemania? La posición fue de encendida defensa de los ejércitos aliados por encima de toda razón o intereses propios, y ese compromiso internacionalista que sacrificó abiertamente la causa nacional, y que en algunos casos alcanzó la dimensión de las traiciones más siniestras, facilitó que muchas conducciones sindicales como en el caso de los trabajadores de la carne, fuesen reemplazadas en la medida que, siendo empresas inglesas, esos dirigentes estaban más próximos a los intereses de la patronal que a los de sus propias bases. ¿Hasta dónde el pensamiento marxista acompañó estas peripecias de la izquierda en aquellos días trascendentes, o hasta adonde ató su destino a los que estuvieron dispuestos a sacrificar lo propio en beneficio de lejanas patrias ideológicas, es sin duda todavía un tema polémico…? Sin embargo, la actual Globalización capitalista y su tendencia a convertir nuestras vidas en mercancías, las nuevas formas del dominio y de la domesticación del hombre, nos desafían hoy a nuevas complejidades del pensamiento y por doquier comprobamos revivales libertarios, relecturas de Marx cada vez más disconformes y críticas; rescate de las experiencias campesinas, de las culturas de los pueblos originarios, de la historia de los luditas y de otros resistentes populares premodernos, así como recuperación de cosmovisiones sagradas y un apasionante redescubrimiento de lo nacional y del rol del Estado, del Estado no ya como instrumento de una clase sino como posibilidad de la participación y de los desarrollos comunitarios y culturales.







En muchos sentidos las antiguas luchas son el antecedente de las que llevamos ahora, y nosotros somos la continuidad natural de aquellos que nos precedieron. Resulta entonces casi previsible que los descendientes ideológicos de aquellos que en el transcurso de la guerra no supieron ver el fenómeno colonial que significaban entonces, los puertos y los frigoríficos ingleses, tengan hoy dificultades para comprender el modelo transcolonial de la minería con cianuro, de los monocultivos de Soja, de la producción de Agrocombustibles y de la reprivatización de nuestro petróleo por el capital prebendario. Es en realidad una misma historia y por más que griten Patria Sí colonia No, todos sabemos que, estos teros, a diferencia de aquellos luchadores callejeros de los años de la guerra, los huevos los están poniendo en otro lado







Jorge Eduardo Rulli









 



De los cientificos criticos

Los amos esos que no cambian aunque cabien los
funcionarios, deben haber "sugerido" prolongar
el dia para que no se sienta la catastrofe
energetica en que nos metieron todos estos
tios. Ahora les hace agua y nos llevan
al cambio ridiculo de uso horario, pero
posible salvavidas en los proximos apagones.
Con luz natural hasta las 21-22 hs y sin
lamparitas prendidas se creen que van a absorber
la carga demandada de heladeras y acondicionadores.

Llamense ministros, animadores cada vez mas
frecuentes de la TV oficial como los promocionados
PAENZA, el payaso y procaz
Ginzburg disfrazado ahora de divulgador historico
y cientifico por el canal 5 del ministro saliente
pero presente entre todas las medidas relacionadas
con la CyT y mas alla, ahora desde el senado.

La ciencia callada? No, esta insuflando la llama vital
para que la situacion perdure-madure. Son como los sabios
que tenian los alemanes que eran endiosados
porque le descubrian una forma de tener mejores
cubiertas y nuevos polimeros a la burguesia nazi.
Que mejor imagen -como nunca se dio- que tener
publicistas populares del rumbo oficial.

RolK

De Graciela S.

LA PURA VERDAD

Los ciudadanos equis,

los honrados tenderos,

los amigos del alma,

la portera, el banquero,

no pueden perdonarnos

el loco sentimiento:

tu belleza, mi risa,

nuestro pronunciamiento.

No lo entienden. Nos miran

y se cuentan los dedos.

Se dicen: «Están locos.»

Casi les damos miedo.

Veo.

La Policía, Dios,

la fuerza del dinero,

las leyes del rebaño

nos exigen respeto.

La dicha es una falta

o es quizás un exceso.

La alegría es locura

y escándalo, el deso,

reza un run-run que suena

a onceno mandamiento.

No se debe, ni puede

tomar por luz el fuego.

Veo.

¿Qué podría decirles?

Solamente que quiero.

Quiero, libre mancha,

la luz del mundo entero,

el éxtasis y el aire,

la destrucción del tiempo.

Quiero un amor, el mío.

Quiero seguir queriendo.

Quiero, pero -¡miseria!-

queriendo así, ¿qué puedo?

Los ciudadanos equis

no sienten lo que siento. Pero...

Pero, feliz, yo quiero.

Gabriel Celaya
Con la alegría de habernos encontrado en este año que termina, y con la promesa pero sobre todo el deseo, ese feliz yo quiero de Celaya de seguir construyendo, a pesar de las dificultades nuestro colectivo de Crisis, les envío un gran abrazo y mis mejores deseos.
Besos a todos.
Susana Etchegoyen


--
La ciencia y el arte no son opuestos.

Son dos caminos que transitados sin miedo con la debida profundidad,
entrega, sed de aventuras,

nos internan en el mismo misterio.


Enrique Pichon Riviere

Red ECO Alternativa

Las notas firmadas no reflejan la opinión de la red ECO Alternativo sino de los autores.
RED ECO ALTERNATIVO-de la Cooperativa de Trabajo RED ECO Ltda
boletines@redeco.com.ar - www.redeco.com.ar
Integrante del FORO DE MEDIOS ALTERNATIVOS
y de la RED NACIONAL DE MEDIOS ALTERNATIVOS www.rnma.org.ar
Corrientes 1543- 6º Piso-C.1019.ABI
TEL FAX: (54-11) 5077-8080//5077-8090 int.8454
Ciudad de Buenos Aires - República Argentina

Macri , El Caiman y su ABL ( ayudado por el Crusty-payaso de Telerman y colaboradores)

350 % - MACRI - 350%
Uds amigos y amigas disculpen que les llame vuestra atención.
Hoy a la mañana salgo con mi bicicleta para disfrutar la hermosa mañana.
A pocos metros, todavía sin bajar a la calle me encuentro con un grupo de vecinos de un edificio vecino. Vivo cerca del Alto Shopping de Palermo. Estaban en el grupo dos porteros de edificio y cinco vecinos, cuatro mujeres mayores y un señor. Edad promedio 65/70 años. A algunos les conozco de vista. Uno de los porteros me dice al pasar "¿Cuánto te vino de ABL"? le contesto que no me llegaron aún las boletas y ahí nomás se suscita el siguiente diálogo del mencionado grupo que resumo como mejor recuerdo de la siguiente manera.
- Clarita te dije que no había que votarlo, nos cago.
- Macri es el hijo de Macri.
- Los últimos años pague $ 185.= ahora para el 2008 me vino $ 665.= (apretando un ramillete de boletas del GCBA-ABL)
- Pero eso no es el 200%
- no, son tres veces más..
- Este es un aumento de más del 350% (otra mujer, mirando ahora las boletas de la propiedad de la Sra. Clarita)
- Pero si la televisión dice que hubo un 200% es porque contigo se equivocaron
- desde cuando le haces caso a lo que dice la televisión?
Un joven de unos 40 años, trajeado con  maletín que ya se había acercado y estaba escuchando dice: A nosotros nos vino una boleta de $ 1.400.= y los años pasados nunca llegamos a pagar $ 300.= debe haber habido una equivocación, sino no se explica..
La que había dicho "Macri es el hijo de Macri", vuelve a decir: "Macri es Macri"
Y entonces pregunto al grupo ¿Por qué tanto mencionar a Macri, qué hizo Macri?
- Macri no es solo él, es la familia Macri..
- El Grupo Macri, dice el joven trajeado despidiéndose.
Todos quedan mirándose entre ellos. Me despido saludando a todos.
Saludos, Miguel