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MEDICAMENTOS: ¿DERECHO O MERCANCÍA ?
Germán Velásquez, Coordinador del Programa de Acción para los Medicamentos de la OMS (Ginebra)

http://www.boletinfarmacos.org/042004/comunicaciones.asp#MEDICAMENTOS

Publicado en El Dipló, no. 49, julio de 2003, traducción de Teresa Garufi. (Las opiniones expresadas en este artículo no comprometen a la OMS).

El acuerdo sobre los Aspectos de los Derechos de Propiedad Intelectual referidos al Comercio de la OMC tiene entre sus efectos la globalización de los precios de los medicamentos, la ley de patentes y una situación en que millones de personas mueren por falta de medicamentos que les resultan inaccesibles. La concepción del medicamento como mera mercancía es incompatible con la promoción del derecho a la salud.

El problema del costo de los medicamentos, de extrema urgencia para los países en vías de desarrollo, amenaza con afectar a todo el planeta en el transcurso de los próximos diez a veinte años. Incluso los países industrializados, cuya población está habituada desde hace casi cincuenta años a acceder sistemática y gratuitamente a los medicamentos necesarios, podría ver reducirse este derecho como piel de zapa.

Costos y gastos

En efecto, ¿hasta qué punto los sistemas de salud de los países industrializados podrán seguir soportando el aumento del costo de reembolso ante la aparición, por ejemplo, de nuevos medicamentos contra las enfermedades cardiovasculares o el cáncer? Sin siquiera hablar de los tratamientos que se desarrollarán y se patentarán a partir de la investigación sobre el genoma humano -no obstante llevada a cabo gracias a fondos públicos [1]-, ni de las terapias vinculadas con el envejecimiento de la población.

En Estados Unidos, los programas públicos de asistencia a las personas mayores (Medicare) y a los pobres (Medicaid) estiman que el gasto nacional de salud pasará de 1,4 billones de dólares en 2001 a 2,8 billones de dólares en 2011 [2]. Durante el mismo período, el gasto en productos farmacéuticos deberá triplicarse, para alcanzar 414.000 millones de dólares en 2011. En consecuencia, las compañías privadas deberán optar entre reducir las prestaciones o aumentar las primas. Y crecerá el abismo entre los que podrán financiar su salud y los que sólo accederán a una cobertura médica reducida.

Numerosos países ya destinan a los medicamentos un porcentaje más elevado de sus gastos totales de salud que Estados Unidos, donde alcanza el 10 %, 17 % en Francia [3], 16% en Bélgica, 17% en Grecia y 12% en Alemania. La tendencia es la misma en el conjunto de los países ricos: por ejemplo, en Canadá los medicamentos representaban en 2000 el 15% del presupuesto de la salud, contra el 11,4 % diez años antes [4]. Y en Japón se observan las mismas curvas.

El sistema de patentes

Desde 1995, año del nacimiento de la Organización Mundial del Comercio (OMC), el precio de los medicamentos se globalizó, en particular bajo los efectos de los Adpic, un acuerdo comercial sobre los Aspectos de los Derechos de Propiedad Intelectual relacionados con el Comercio. Sin embargo, pasaron tres años antes de que el sector de la salud “se despertara”. La OMS publicó entonces un informe que indica las posibles consecuencias de este acuerdo sobre el aspecto a los medicamentos [5]. A este trabajo y a las inquietudes expresadas por numerosos países en vías de desarrollo se añaden rápidamente las campañas de movilización llevadas a cabo, en particular, por Médicos sin Fronteras (MSF) y Oxfam.

En el año 2000, cuando 39 empresas farmacéuticas inician una demanda contra el gobierno de la República de Sudáfrica con el fin de oponerse a una ley sobre medicamentos inspirada en las recomendaciones de la OMS, la opinión pública se indigna. Después de una intensa campaña internacional de apoyo a la posición de Pretoria y de fuertes movilizaciones de la sociedad civil sudafricana -en particular a través de la Campaña para el Acceso a los Tratamientos (TAC) [6]-, el tema hace finalmente irrupción en la OMC el 20 de junio de 2001, por iniciativa de un grupo de países africanos. Siguen largos debates que en noviembre de 2001 culminan en la Declaración de Doha, por la cual los miembros de la OMC afirman: el acuerdo sobre los Adpic “puede y debe interpretarse e implementarse de manera tal que apoye el derecho de los miembros de la OMC a proteger la salud pública y, en especial, a promover el acceso de todos a los medicamentos”. ¡Frase tan evidente que hasta un niño en edad de razonar hubiera podido formularla!

La lógica del sistema -si se puede llamar lógica a este círculo sin salida- considera que la generalización del sistema de patentes (de una duración mínima de veinte años) impuesta por el acuerdo sobre los ADPIC es indispensable para permitir que las empresas farmacéuticas privadas sigan investigando.
El argumento es el siguiente: la investigación cuesta cara, pero será financiada por las patentes que, al garantizar a las empresas farmacéuticas un monopolio, les permite mantener precios elevados.

Situación absurda

Ahora bien, estos precios impiden que la mayoría de las personas que necesitan estos nuevos productos puedan procurárselos.

Si bien hay que preservar la investigación y el desarrollo de nuevos medicamentos, también es esencial que éstos puedan salvar vidas a partir del momento de su descubrimiento y no veinte años después… excepto que se perpetúe la absurda situación actual, en la cual millones de personas mueren por falta de medicamentos, que sin embargo existen y que la sociedad podría poner al alcance de todos.

Epidemias

En gran parte en manos del sector privado, la investigación y el desarrollo de nuevos tratamientos dependen del mercado potencial del producto, y no de las necesidades de salud de las poblaciones con menos recursos.

En el transcurso de estos últimos veinte años, puede decirse que no se investigaron epidemias que afectan a millones de personas en los países en vías de desarrollo, como la enfermedad de Chagas, la leishmaniosis, la esquisiotosomiasis e incluso la enfermedad del sueño...

Aunque parecía que el anunciado desastre del Sida iba a acelerar las cosas, el acceso a los medicamentos no deja de estancarse, como si no hubiéramos aprendido nada desde el inicio de la epidemia.
En 1986 el director de la OMS, Horst Mahler, reconocía haber perdido casi cuatro años porque “no se había dado cuenta” de la gravedad de la situación.

Enfrentado a estrategias e intrigas políticas complejas, su sucesos, el doctor Hiroshi Nakajima, se ve obligado a desmontar el Programa Global sobre el Sida (GPA) establecido por el carismático Jonathan Mann. Entonces, todo lo hecho es “arrojado por la ventana”, según palabras de un participante. Algunos años más tarde el doctor Peter Piot, responsable de Onusida, el programa de las Naciones Unidas para la lucha contra dicha enfermedad, declara que la transición entre la OMS y Onusida provocó otra pérdida de cuatro o cinco años...

Millones de muertes evitables

Esta lentitud persiste como elemento indisociable del problema; casi diez años después de la aparición en el mercado de los primeros tratamientos anti-retroviales, el 99 % de las personas que no tienen acceso a ellos se encuentran en los países en vías de desarrollo.

En Doha, en noviembre de 2001, la reunión ministerial de la OMC dio un año de plazo a su Consejo -a propósito de los ADPIC- para encontrar una solución a lo que se llamó el “párrafo 6”: Estudiar cómo los países que carecen de suficiente capacidad de producción de medicamentos pueden hacer uso de las “licencias obligatorias”, esos mecanismos jurídicos previstos por el acuerdo, que permiten en ciertos casos eludir el monopolio que confieren las patentes.

Fue un año de diálogos de sordos, sin resultado concreto... salvo demostrar que los negociadores perdieron conciencia de la gravedad de lo que está en juego [7]. Ya sabemos que este “párrafo 6” no era la respuesta a los males de la humanidad y el problema de los precios no es la única dificultad...

La selección racional de los medicamentos autorizados para la venta en un país determinado, la existencia de mecanismos de financiamiento y el mantenimiento y desarrollo de sistemas e infraestructuras de salud confiables son otros tantos factores igualmente determinantes. Pero no pueden concebirse sin resolver la cuestión de los precios.

Planes de acción

El acuerdo más importante de los últimos años tendiente a reducir el precio de los anti-retrovirales en los países en vías de desarrollo- la Iniciativa para Acelerar el Acceso (IAA)- permitió que el costo anual por paciente pasase de 12.000 dólares en 2000... a 420 dólares en 2003.

Lanzado en mayo de 2000 por Onusida en asociación con varios organismos de la ONU y cinco empresas farmacéuticas (Boehringer Ingelheim, Bristol-Myer Squibb, Glaxo Smith-Kline, Merck & Co. y Hoffman La Roche), esta montaña parió un ratón: en 3 años, de 80 países, 39 desarrollaron planes de acción, de los cuales 19 llegaron finalmente a celebrar acuerdos con empresas.

El número de pacientes que reciben anti-retrovirales en esos 19 países es inferior al 1%. En África eso concierne a un total de 27.000 personas, cuando el continente cuenta con 30 millones de seropositivos [8].

Creado en abril de 2001 por iniciativa del secretario general de las Naciones Unidas, Kofi Annan, el Fondo Global de Lucha contra el Sida, la Tuberculosis y la Malaria sólo recibió hasta ahora un 20 % de las sumas necesarias. En China, donde las autoridades consideran que un millón de ciudadanos están infectados por el virus de inmunodeficiencia humana (VIH), una empresa farmacéutica occidental ofreció, con gran apoyo publicitario, anti-retrovirales gratuitos durante un período de ocho años. Lástima que la “donación” sólo concernía a... ¡200 pacientes!

Todas estas iniciativas, aunque pudiesen superar las insuficiencias, no constituyen una solución a largo plazo, ni para los países en vías de desarrollo ni para los países desarrollados. En efecto, ¿cómo imaginar que el costo de los medicamentos pueda mantener de manera constante un aumento exponencial que exceda ampliamente el crecimiento del resto de la economía?

Es de esperar que la iniciativa internacional para lograr una vacuna contra el sida (IAVI), que reúne empresas farmacéuticas (entre las cuales se encuentran los principales grandes laboratorios), laboratorios públicos y organizaciones no gubernamentales- tenga éxito rápidamente.

La vacuna deberá ponerse a disposición del mayor número de personas al menor precio posible y cuanto antes: lo que, evidentemente, sólo se logrará mediante una solución ajena al actual sistema de patentes.

Cifras

“¿A quién pertenece una carta? ¿A su remitente, al destinatario o al cartero, al menos durante su recorrido?” Así comienza El dueño de la Herida, la última novela de Antonio Gala [9].

Uno de cada tres habitantes del planeta no tiene acceso a los medicamentos con regularidad y las tres cuartas partes viven en países en vías de desarrollo donde sólo se consume un 8% de la venta mundial de productos farmacéuticos.

No obstante, la capacidad técnica y financiera para elaborar estos medicamentos existe. De los 10 millones de niños menores de cinco años que mueren anualmente, el 80% podría salvarse si tuvieran acceso a medicamentos esenciales.

Lo único positivo del fracaso del “proceso de Doha” fue poner fin a las urgencias jurídicas sobre las reglas internacionales de comercio, para situar de nuevo el debate a nivel ético.

En los distintos medios involucrados la pregunta sustancial es la formulada por Antonio Gala: ¿A quién pertenece un medicamento vital: al que lo inventó, al paciente que lo necesita o al intermediario que lo compra y lo revende?

Expansión comercial

Durante dos años, el “proceso de Doha” opuso la salud al comercio y muchos debates en los foros internacionales trataron de determinar cuál de ellos ocupaba el primer lugar y qué excepciones sanitarias había que admitir.

En la actualidad es evidente que el derecho a la salud es una cosa y la expansión comercial otra. La promoción del derecho a la salud implica garantizar el derecho a beneficiarse con los adelantos tecnológicos y el reconocimiento del valor supremo de la dignidad humana, principios reconocidos en numerosos tratados internacionales y aceptados por la inmensa mayoría de los Estados.

En general, tanto las reglas del comercio como las de la economía deben contribuir al bienestar de la sociedad. Nunca constituirse en obstáculo para que una parte importante de dicha sociedad se beneficie con la riqueza y la prosperidad que el comercio, en principio, se presume puede aportar.

La salud percibida como derecho fundamental constituye un bien colectivo que las autoridades públicas y sus instituciones deben proteger de manera activa. No hacerlo es aceptar una sociedad enferma.
Después de la Declaración de Doha queda claro que si se considera al medicamento como simple mercancía, la salud nunca será otra cosa que una extensión del mercado, allí donde las curas y los tratamientos sólo estarán al alcance de los que disponen de suficiente poder adquisitivo.

Respuestas

De ahora en adelante hay que considerar al medicamento esencial como un bien público a escala mundial. Este cambio de perspectiva traerá aparejadas modificaciones sustanciales en varios niveles y de distinta naturaleza, a las cuales la comunidad internacional y las autoridades públicas deberán encontrar respuestas.

¿Es posible que un bien público a escala mundial sea patentable, es decir, que exista un monopolio de algunos en detrimento directo de millones de personas? ¿El objeto (medicamento) que hace posible el ejercicio de uno de los derechos fundamentales puede someterse a normas que obstaculizan el acceso de todos... durante un período de veinte años? ¿Bajo qué forma se organizarán la investigación y el desarrollo de nuevos productos farmacéuticos, de manera tal que estén disponibles y sean de acceso inmediato para todos los que los necesiten?

¿Cómo reorientar la industria farmacéutica hacia objetivos compatibles con la mejora de la salud y la calidad de vida y no únicamente con la expansión económica y la ganancia? ¿Cómo garantizará la sociedad del mañana la producción a escala mundial de estos medicamentos?

En los próximos diez años tendremos que responder a estas preguntas, y la mejor manera de prepararse es intentar desde ahora formularlas con claridad.

Complejidad

Estamos frente a un problema especialmente complejo en el cual intervienen protagonistas, intereses y discursos de naturaleza y origen muy diversos, que exigen un enfoque integral y multidisciplinario.

Es necesaria una óptica que permita conciliar la legalidad internacional vigente y los ordenamientos jurídicos internos respectivos, y asimismo asociar el ejercicio del comercio al respeto de los derechos humanos.

No hay respuesta inmediata que al mismo tiempo sea duradera. ¿Cómo podemos evitar que, como acontece con el sida, cada paso adelante parezca servir más para recuperar el tiempo perdido para avanzar?

La OMS

Algunos, como MSF, afirman que siendo la OMS “el único organismo intergubernamental internacional legalmente elegido para velar por la salud en el mundo... debería trabajar en la elaboración de una agenda prioritaria de investigación y desarrollo” de todo futuro medicamento -bien público [10].

Tanto si se trata de la OMS como de un consorcio público internacional, estas prioridades en la búsqueda de nuevos medicamentos deberán fijarse en función de las reales necesidades de salud y no de las posibilidades del mercado.

¿Cómo financiar este gran emprendimiento?
Además de las contribuciones e inversiones que numerosos Estados podrán aportar, el doctor James Orbinski -que en 1999 recibiera para Médicos sin Fronteras el Premio Nobel de la Paz- lanzó la idea de crear un impuesto sobre las ventas mundiales de la industria farmacéutica para financiar una industria pública que tome a su cargo la investigación [11].

Una vía complementaria sería destinar una parte de los impuestos nacionales sobre el tabaco a un fondo público internacional, lo que permitiría la participación de países en desarrollo, garantizando así la investigación sobre enfermedades tropicales.

Más que atacar a la industria farmacéutica o de señalar con el dedo a los opositores a esta industria, debemos intentar explorar las necesidades y, por qué no, inventar para el medicamento soluciones que permitan a los científicos investigar, a los industriales producir y a los pacientes curarse, de modo duradero.

Seguir inactivos o inmersos en peleas estériles nos conducirá a crisis aun más graves -si eso fuera posible- que la actual pandemia del sida. Crisis ante las cuales no se podrá alegar sorpresa ni ignorancia.

Referencias

1. Sulston J. El Genoma humano, dominio público por excelencia. Le Monde Diplomatique, Edición Cono Sur; diciembre 2002.

2. Heffler S, Smith S, Wan G et. al. Health spending projections for 2001-2011. The latest outlook. Health Affairs, 2002; 22 (2): 207-218.

3. El 19 de abril (pleno weekend de semana santa), el Boletín Oficial anunció la disminución del índice de reembolso de 617 medicamentos, dado que los expertos consideraron como moderado el servicio médico prestado (SMP). Esta medida, aplicada a productos muy recetados por los médicos, provocó la reacción del presidente de la Caja Nacional de Seguros por Enfermedad, Jean-Marie Spaeth, quien reprocha al gobierno el haber tomado “una decisión estrictamente financiera” y médicamente injustificada. Le Monde; 23 de abril de 2003.

4. Eco Santé OCDE 2002. París: Organización de Cooperación y Desarrollo Económico; 2003.

5. Velásquez G y Boulet P. Mondialisation et accès aux médicaments. Perspectives sur l´accord Adpic de I´OMC. Ginebra: OMS; 1999.

6. Rivière P. Vivir con sida en Soweto. Le Monde Diplomatique, Edición Cono Sur, agosto de 2002.

7. Love J. Los países ricos obstaculizan el acceso a los medicamentos. Le Monde Diplomatique, Edición Cono Sur, marzo de 2003.

8. Ver el estudio encomendado a Cheri Grace por la OMS, Ginebra (en vías de publicación).
9. Gala A. El dueño de la herida. Madrid: Planeta; 2003.

10. Médicos Sin Fronteras. Recherche médicale en panne pour les maladies der plus pauvres. Ginebra: MSF; septiembre de 2001.

11. Ibid.

 

Organismos internacionales de credito: corrupcion y rapiña

Mientras un ejército de comunicadores nos tratan de convencer que el pobre de K está poco menos que bajo fuego y que sus temibles opositores son Lilita Carrió! Bergoglio! el chofer Mansilla! y la dirección expulsada del Indek (cuando era Indec), -además de LA oligarquía, etc- en una sobreactuación que debería provocar la envidia de Osvaldo Laport, comienzan a aparecer las huellas de varias cuestiones que quedan más claras. Salir a "golpear" por el caso Skanska es una maniobra de una berretez que solo se explica precisamente por la carencia de enemigos (si tuviera uno de mediana entidad, ya debería estar pagando algún costo; y a cambio de eso se dio el gusto de ¡organizar una escuálida y vergonzosa marcha de apoyo a ¡¡De Vido y a Moreno!!! 200 Jóvenes K diciendo que lo quieren a Moreno, que salió a agradecer ¡sin su arma!). Falta de enemigos y hasta falta de oposición, notoria por la afluencia de oficialistas de todo pelaje (en Avellaneda -como en muchos lados- todos los candidatos -menos un radical perdido- son oficialistas, aunque se cagaron a tiros entre ellos) al punto de ahora Filmus ha reclutado a Chacho Álvarez (el viejo fanático de la convertibilidad que trajo de la mano a Cavallo "para que nos saque de ésta", y alentador de leyes esclavistas pero que curiosamente quedó como ético porque pretendía esclavos pero no pedía comisiones por propiciarlos). Pero esto no es un fenómeno argentino (argentina igual extrema sus modos de hacer las cosas, como es sabido). Tanto K como Tabaré Vázquez como Lula habían pagado lo que se debía al FMI para dejar claro su desagrado con las deudas (algo así como "te pensás que me llamo US$ 10 mil millones") con lo que el  organismo que estaba quebrado duró hasta ahora. Saldar sus deudas con el FMI no le dio ni la más mínima ventaja a ninguno de estos países, pero Argentina hizo gala de su mala cara en el pago y tiempos posteriores. La salida de Venezuela -una actitud algo más digna y coherente- está demostrando la crisis terminal que uno decía hace ya más de un año y establece que la estrategia de K, Lula y el bueno de Tabaré no era más que un salvataje de un muerto que ya apesta. El BM parece estar siguiendo el mismo camino, exhibiendo ahora la desvergüenza de su titular, pero que -como cuenta Naomi Klein- no es ni cerca el principal problema. Bajo el artículo que envío -del BM- está el que cuenta las desventuras del FMI que salió hoy en Página.
Un saludo
Gonzalo

Banco Mundial: historias de hipocresía, corrupción y desprestigio
Naomi Klein · · · · ·
 
06/05/07
 
http://www.sinpermiso.info/textos/index.php?id=1187

 

No es el acto en sí mismo; es la hipocresía. Tal es la línea que sobre Paul Wolfowitz viene marcándose desde las páginas editoriales del mundo entero. No es ninguna de las dos cosas: ni el acto (saltarse las reglas para aumentar la paga de su novia), ni la hipocresía (el hecho de que la misión de Wolfowitz en el Banco Mundial fuera la de luchar por la “Buena Gobernanza”).

 

 

 

Empecemos con el problema de la pretendida hipocresía. “¿Quién quiere recibir lecciones de alguien que dice: ‘haz como te digo y no como yo hago’”?, preguntó un periodista. Nadie, claro está. Mas eso es precisamente una descripción harto ajustada del póquer de despojo unilateral que es nuestro sistema de comercio global, juego en el que EEUU y Europa –a través del Banco Mundial, el FMI y la OMC— dicen al mundo en desarrollo: “Bajad vuestras barreras comerciales, que nosotros mantendremos las nuestras levantadas”. Desde subsidios agrícolas hasta el escándalo del Dubai Ports World, la hipocresía es el principio y la directriz de nuestro orden económico.

 

 

El sólo crimen de Wolfowitz ha sido hacer suya la postura de la institución internacional que dirigía. El hecho de que haya respondido al escándalo contratando a un abogado célebre y saliendo a comprarse un “entrenador” de liderazgo, no deja de ser una prueba de que le ha calado en lo más hondo el estilo del Banco Mundial: en caso de duda, gástate el presupuesto en consultores carísimos, y llámalo ayuda.

 

 

La mentira más grave que subyace a toda esta disputa es el sobrentendido de que el Banco Mundial era una institución con credenciales éticas impecables, hasta que, según 42 antiguos ejecutivos del Banco, su crédito se vio “fatalmente comprometido” por Wolfowitz. (Muchos liberales de izquierda norteamericanos se han apuntado a ese cuento, presos de una prisa fugaz por obligar a los neocons a dimitir.) Porque lo cierto es que la credibilidad del Banco estaba ya fatalmente comprometida cuando, a cambio de un préstamo, obligó a cancelar las becas para  estudiantes en Ghana; cuando exigió a Tanzania privatizar su sistema hídrico; cuando para prestar ayuda en las devastaciones del Huracán Mitch, puso como condición la privatización del sistema de telecomunicaciones; cuando exigió “flexibilidad” laboral tras la catástrofe del tsunami asiático en Sri Lanka; cuando impulsó le eliminación de subsidios alimentarios tras la invasión de Irak. A los ecuatorianos les importa un higo la novia de Wolfovitz; más agobiante les resultó que en 2005 el Banco Mundial dejara de transferirles los 100 millones de dólares que les tenía prometidos sólo porque el país osó gastar una porción de sus rentas petroleras en salud y educación. ¡Menuda organización antipobreza!

 

 

Pero el área en que el Banco Mundial tiene menos derecho a la autoridad moral es el de la lucha contra la corrupción. Dondequiera que haya habido pillaje estatal masivo en las pasadas cuatro décadas, allí han estado el Banco Mundial y el FMI, y en primera línea de la escena del crimen. Y no; no, no. No es que se quedaran mirando para otro lado cuando las autoridades locales se llenaban los bolsillos; lo que hicieron fue poner negro sobre blanco y por escrito las reglas conforme a las cuales tenía que proceder el robo al grito de: “¡Más de prisa, hagan el favor!” (un proceso conocido como terapia de choque y de saldo rápido).

 

 

La Rusia bajo liderazgo del recientemente fallecido Boris Yeltsin es un caso harto instructivo. Ya en 1990, el Banco Mundial colocó a la antigua Unión Soviética ante la tarea de imponer inmediatamente lo que llamó una “reforma radical”. Cuando Mijail Gorbachov se negó a seguir ese curso, Yeltsin tomó el relevo. Este buldózer de hombre no dejó estorbo ni títere con cabeza  a la hora de allanar el camino trazado desde Washington, ni siquiera se contuvo ante los políticos rusos electos. Tras ordenar en 1993 a los tanques abrir fuego sobre los manifestantes, matando a cientos y dejando al Parlamento en llamas, quedaba todo listo para las privatizaciones a precio de saldo de los bienes estatales más preciados en beneficio de los llamados oligarcas. Ni que decir tiene: el Banco estaba allí. A propósito del frenesí legislador, completamente ajeno a cualquier control democrático, que siguió al golpe de Yeltsin, comentó en el Wall Street Journal Charles Blitzer, el economista en jefe del Banco en Rusia: “Jamás me había divertido tanto en toda mi vida”.

 

 

Cuando Yeltsin dejó el cargo, su familia se hizo inexplicablemente rica, mientras muchos de sus diputados se revolcaban por el lodazal de los escándalos de corrupción. De todo eso se informó, como siempre, en occidente como si se tratara de excesos locales desafortunados de un proyecto de modernización económica globalmente ético. De hecho, la corrupción resultaba inherente a la idea misma de una terapia de choque. La turbulenta aceleración del cambio era crucial para aplastar el amplio rechazo que despertaban las reformas, pero significaba al propio tiempo, y por definición, que era imposible su control. Además, los beneficios para los funcionarios locales resultaban incentivos imprescindibles para que los apparatchiks rusos generaran el amplio mercado abierto exigido desde Washington. Ello es que hay buenas razones para que la corrupción nunca haya sido una prioridad para el Banco y para el FMI: sus funcionarios comprendieron cabalmente que para reclutar políticos a favor de unos programas económicos que necesariamente habrían de reportarles furiosos enemigos en sus propios países, hay que estar dispuesto a llenar un poco las cuentas bancarias que esos políticos tienen en el extranjero.

 

 

Rusia está lejos de ser un caso único: desde el Chile del dictador Augusto Pinochet, que acumuló más de 125 cuentas bancarias mientras construía el primer estado neoliberal, hasta la Argentina del Presidente Carlos Menem, que conducía un deslumbrante Ferrari Testarossa rojo mientras liquidaba su país, pasando por los “millones extraviados” en el Irak de hoy: en todos los países hay una clase de políticos ambiciosos y sanguinarios dispuestos a actuar como subcontratistas de Occidente. Cobran honorarios, y a esos honorarios se les llama corrupción: esa socia callada pero omnipresente en la cruzada privatizadora del mundo en vías de desarrollo.

 

 

Las tres instituciones capitales de esa cruzada han entrado en crisis. Y no por sus hipocresías pequeñas, sino por las superlativas. La OMC no puede volver a encarrilarse, el FMI está en bancarrota, desplazado por Venezuela y China. Y ahora el Banco Mundial rueda por despeñaderos.

 

 

Informa el Financial Times de que cuando los ejecutivos del Banco Mundial dan consejos, “ahora se les ríen en la cara”. Tal vez todos deberíamos reírnos del Banco. Pero lo que en ningún caso habría que hacer es colaborar en el blanqueo de su ruinosa historia repitiendo el necio cuento de que la reputación de una respetable organización antipobreza ha resultado humillada por un hombre. Se comprende que el Banco quiera tirar a Wolfovitz por la borda. Yo digo que el barco deber irse a pique con su capitán.

 

 

Naomi Klein es la autora de No Logo: Taking Aim at the Brand Bullies (Picador) y, más recientemente, Fences and Windows: Dispatches From the Front Lines of the Globalization Debate (Picador).


Economía(3)|Domingo, 06 de Mayo de 2007

El FMI se queda sin plata y se le van los clientes

El Departamento de Finanzas del organismo acaba de emitir un documento que advierte por la crisis de recursos. El anuncio de Venezuela de retirarse del Fondo sólo agrava la situación.

   
Por Marcelo Zlotogwiazda

La crisis del Fondo Monetario Internacional está llegando a tal nivel que su departamento de Finanzas acaba de emitir un informe señalando que “es necesario con alguna urgencia llegar a un consenso respecto de un nuevo modelo de financiamiento de la institución”. El motivo inmediato de la alarma es que debido a la masiva fuga de clientes y a la consecuente abrupta caída de préstamos, el organismo está incurriendo en déficit abultados y con tendencia creciente, que según estiman acumularán algo más de 1000 millones de dólares en lo que resta de la década. Para peor, además de quedarse con muy pocos prestatarios, el anuncio del gobierno de Venezuela de retirarse del organismo abre un interrogante sobre su existencia.

El citado documento, que fue presentado al Directorio que encabeza el español Rodrigo Rato hace un par de semanas, es la revisión del presupuesto para el año fiscal 2007 que finalizó el 30 de abril pasado, de donde surge que el déficit que había sido previsto al comienzo del ejercicio 2007 resultó un 60 por ciento mayor, alcanzando los 165 millones de dólares. También figuran las proyecciones para los próximos tres ejercicios, con rojos que van subiendo de tono: 220 millones de dólares para el 2008, 270 millones para el 2009 y 400 para el 2010. Un acumulado en el cuatrienio de 1055 millones de dólares.

El informe señala como primera causa de las mayores pérdidas en el último balance la reducción en el saldo de créditos como consecuencia de la cancelación anticipada que han efectuado varios de los principales deudores, entre los que menciona a Indonesia, Uruguay, Serbia y Filipinas. Antes que ellos ya habían cancelado Brasil, Argentina y Rusia, por mencionar a los tres mayores. El desbande de miembros que pagaron por adelantado ha achicado el monto pendiente de reembolso de un pico superior a los 100.000 millones de dólares en 2003 a apenas poco más de 12.000 millones actualmente. Con el agregado de que más de la mitad de esta última cifra es la deuda de Turquía, que muy probablemente siga el mismo camino. Tras el retiro masivo de países que recurren al supuesto auxilio del Fondo, de los 185 miembros sólo quedan 26 con saldo deudor. Casi todos son países pequeños, y todos ellos, salvo Turquía, tienen pendientes de pago montos chicos: el segundo es Ucrania con aproximadamente 700 millones de dólares.

El déficit actual y las perspectivas de que se mantengan si algo no cambia también son consecuencias de una estructura que ha quedado muy sobredimensionada frente a la disminución de las operaciones. El informe del departamento de Finanzas proyecta a partir del ejercicio 2008 una reducción de gastos más que insuficiente para compensar la caída de ingresos prevista.

Se espera que el nuevo modelo de financiamiento reclamado con “alguna urgencia” se aplique a partir del año próximo. Tal como informó este diario el 22 de febrero pasado, el Directorio del Fondo le encomendó al “Comité de Eminencias” encabezado por el presidente del banco JP Morgan-Chase, Andrew Crockett, e integrado entre otros por el último titular de la Reserva Federal de Estados Unidos, Alan Greenspan, que elabore un menú de recomendaciones para fortalecer los ingresos. El informe fue entregado a fines de enero y entre las propuestas se destacan el cobro de servicios de asistencia técnica, la venta de 400 toneladas de oro de las reservas (equivalen a cerca de 7000 millones de dólares) para invertirlos y generar renta por unos 200 millones anuales, y una mayor actividad de inversión especulativa en general con los recursos que quedaron ociosos. Al respecto, el documento del departamento de Finanzas de hace un par de semanas da cuenta de que esas recomendaciones están bajo análisis y que las decisiones van a llevar un tiempo. “Por desgracia, los esfuerzos de reequilibrio del FMI avanzan a paso de tortuga”, escribió días atrás en una columna de opinión Kenneth Rogoff, actual catedrático de Harvard que hasta el año pasado fue el economista jefe del FMI. Hasta una astilla que fue parte hace leña del árbol caído.

Si de por sí el hecho de que pocos quieran pedirle prestado es lapidario para una institución financiera, las perspectivas son aún peores si encima hay socios que directamente se retiran. En ese sentido, el anuncio de Venezuela (que también extendería su salida del Banco Mundial) es un primer antecedente de imprevisibles alcances, aunque por ahora ningún país ha amagado hacer lo mismo.

Más allá de las razones políticas que alientan al gobierno de Hugo Chávez, conviene recordar que el polémico presidente bolivariano tiene una cuenta personal con el FMI desde que el 12 de abril de 2002, en pleno golpe de Estado en su contra, el vocero del organismo dijo en conferencia de prensa en Washington que “estamos listos para asistir a la nueva administración de todas las maneras que ellos consideren adecuadas”.

El dinero

Si Marx decía (y perdón por el eurocentrismo, en estos días hasta Hugo Chávez recomienda leer el Programa de Transición) que las ideas dominantes son las ideas de la clase dominante, podría agregarse que por estos lares los presidentes logran imponer a la sociedad el modo de pensar y temer. Alfonsín debió tomar el tema de los DDHH (bueno hubiera sido que no lo hiciera, hace unos cuantos años escribí un artículo que se llamó "Gran dictadura, pequeña democracia") dedicándose luego a retroceder (retroceder además de un punto no solo sobrevaluado sino que además su papel en ese contexto está enormemente sobrevaluado). Al punto que logró convencer a mucha gente que había que temerle a Aldo Rico (digo que había que temerle al punto de someterse a él; que Aldo Rico era de temer no cabe duda) y cerrar las causas. Menem convenció a la sociedad que no había otra cosa que hacer que vender todo y que eso estaba bien. De la Rúa (y Chacho!!) nos convencieron (es una forma de decir) que había que llamar a Cavallo "para que nos sacara de esta", y fue tan pero tan poco discutido que es increíble que poco después la gente se hubiera cansado. Rodríguez Saá nos quiso convencer (y convenció incluso a una connotada dirigente de DDHH que ya necesitaba creer en el sistema) que era todo muy feliz. Duhalde que se retiraría de la política, que lo de Kosteki y Santillán fue obra de un loco. Pero esas fueron experiencias efímeras. Finalmente K nos ha convencido que tiene algo que ver con los '70. Bayer contaba que sí, que fue extra de la Patogonia Rebelde. Pero que siendo gobernador jamás se acordó de nada. Ni de las Madres, ni de sus(?) compañeros, etc. Y ahora nos está tratando de convencer que los DDHH son esto. Que las bravatas frente al cadáver del FMI (mientras adoba su unto embalsamante, al estilo del cuerpo de Perón) es ser.....bueno, no dice que sea nada: jamás le he escuchado decir "antimperialismo" , ni siquiera citando a otros! Mucho menos socialismo. O sea que no está del todo claro de qué nos quiere convencer: que es bueno, que los demás son malos, que el chofer no estaba loco, que "se banca" las amenazas (yo quisiera que se comparara con Nilda Eloy o con los de HIJOS que son amenazados en forma). Los testigos no solo son secuestrados ante la mirada vacua de la bonaerense: el día anterior al "atentado" fue asesinado un testigo del caso Viera, en Florencio Varela. Cada vez que un preso atestigua torturas es hostigado y aun asesinado en las cárceles, entre ellas las de Solá, claro.
Pero he aquí un setentista (creador de la Teoría de la dependencia, ex amigo de FH Cardozo, que dijo cuando accedió al poder que había que "quemar todo lo que él había escrito") y del sur! Y se ve aquí que no tomar el tema de la desigualdad congela las cosas como están. Ahora no se puede "repartir" porque hay que guardar. Luego cuando pase la "bonanza"no se podrá porque "no hay". El tema es recuperar no solo la idea de la justicia. Sino quién es el que define que vos no comés. Que tu hijo (y no el mío) se muere. Que se mueren casi 30 por día y 20 de ellos se mueren por este estado de cosas. Como dijo Caparrós, esto no es el modo de homenajear a los compañeros y las compañeras.
No estoy seguro de la viabilidad real del Banco del Sur, pero el análisis, al menos, deja ver la diferencia entre cacarear ....y poner los huevos.
Un saludo
Gonzalo

Contratapa|Jueves, 03 de Mayo de 2007

¿Qué hacer con tanto dinero?  

Por Theotonio Dos Santos *

El aspecto más crucial de la presente coyuntura económica mundial es el enorme excedente de recursos monetarios en manos de los países, en desarrollo. Esta situación es una consecuencia inmediata de tres fenómenos relativamente interrelacionados.

En primer lugar, es fruto de los enormes excedentes de comercio exterior que disponen estos países, debido al espectacular aumento de sus exportaciones y un modesto crecimiento de sus importaciones. El crecimiento de las exportaciones tiene que ver con la política irresponsable de valorización del dólar que sigue el actual gobierno de Estados Unidos, intentando mantener un poder de compra de su población, en un esfuerzo que seguramente no puede ser por tiempo indefinido.

También tiene que ver con la fuerte inserción de China en el mercado mundial como compradora en expansión colosal. Cabe anotar de paso que el gobierno chino no ha atendido las presiones estadounidenses para una valorización de su moneda. Si pusiera en práctica estas orientaciones tendría un impacto aún más fuerte en el mercado mundial, a pesar de que disminuiría su superávit comercial y su disponibilidad de recursos monetarios.

En segundo lugar, estos excedentes vienen del aumento espectacular de la emigración de las poblaciones de los países periféricos hacia los centrales, lo que genera una remesa de moneda muy grande hacia los países de origen. En varios de ellos, incluyendo a países de la importancia de México, estas remesas se encuentran entre las principales fuentes de recursos provenientes del exterior.

En tercer lugar, los movimientos de capital dentro de la tríada de los desarrollados ( EE.UU., Europa y Japón) han disminuido a favor de los principales polos de crecimiento mundial, sobre todo China. Las altas tasas de interés mantenidas por las economías dependientes y las “privatizaciones” a bajo precio también han atraído capitales a estas regiones, pero sus fuentes casi se han agotado. Las pocas empresas que restan están más defendidas internamente, principalmente por el fracaso de las llamadas privatizadas, que son abandonadas cada vez más por las empresas privadas, que sólo quieren más ganancias sin mayores inversiones. Estas razones tienen que ver con aspectos estructurales que son difíciles de cambiar y por lo tanto no experimentarán cambios inmediatos. En la década de los ochenta del siglo pasado tuvimos también fuertes superávit comerciales en los países del sur, pero fueron usados para pagar los intereses de las deudas externas. Con la suspensión del pago de las deudas externas al final de la década y sus renegociaciones políticas, comandadas por el Plan Brady, se formaron reservas importantes al comenzar la década del 90. En vez de utilizarlas para fortalecer su capacidad de negociación, las elites colonizadas de nuestros países utilizaron estas reservas para fortalecer sus monedas nacionales, disminuir sus exportaciones y aumentar sus importaciones, generando verdaderas euforias consumistas de sus clases medias. Estas se enojaron enormemente cuando descubrieron que no se puede vivir indefinidamente de rentas.

El auge monetario que se vive actualmente tiene estos precedentes claros. También conocemos muy bien lo que pasó con los petrodólares de los productores de petróleo en la década de los setenta. Por otro lado, la dimensión de las reservas del Tercer Mundo en la coyuntura actual es demasiado elevada como para hacerla desaparecer con tanta facilidad como en las situaciones anteriores.

Por fin, los gobiernos progresistas que se han constituido en las regiones emergentes vuelven a encontrarse con el pensamiento económico progresista de América latina y gran parte del Tercer Mundo. La teoría de la dependencia ya los había alertado sobre este tipo de problemas hace muchas décadas. Ahora, cuando hay gobiernos que están alertando y tomando posiciones a partir de la utilización ofensiva de estos excedentes, queda por demás evidente el crimen que representa entregar estos recursos a bancos internacionales que pagan intereses muy inferiores a los que obtienen en nuestros países dependientes y semicoloniales.

También hay que señalar la creciente oposición entre los intereses del capital bancario y financiero y los del sector productivo, que se encuentra ahogado por los altos intereses. La hora es de devaluación de activos, sobre todo financieros, a favor del consumo productivo. Estamos en vísperas de un movimiento mundial que pugna por bajar las tasas de interés y retomar el crecimiento económico. Digamos de paso que esta nueva ola de crecimiento económico y del empleo no generará inflación. Por el contrario, la baja de los intereses ayudará a bajar los precios, pero también la baja de los activos mundiales estimulará nuevas inversiones en tecnologías de productividad cada vez más altas, favoreciendo una deflación de precios de todo tipo de mercancías.

Por último veamos los datos sobre el aumento de los recursos en manos de los países del Tercer Mundo en este momento, cantidades que tienden a crecer cada mes en dimensiones extraordinarias. Hagan la suma: las reservas internacionales más importantes las tiene en este momento China, con 1.066 mil millones de dólares (más de un billón en español o 1 trillón en inglés o portugués). En seguida tenemos a Rusia, con 311 mil millones de dólares; en tercer lugar, India, con 193 mil millones de dólares; en cuarto lugar, Brasil, con 106 mil millones de dólares, hasta aquí están los BRIC; en quinto lugar, México, con 68 mil millones de dólares; en sexto lugar, Turquía, con 59 mil millones de dólares; en séptimo lugar, Argentina, con 35 mil millones de dólares; en octavo lugar, Venezuela, con 34 mil millones de dólares; en noveno lugar, Chile, con 19 mil millones de dólares; en décimo lugar, Colombia, con 16 mil millones de dólares.

Si estos países dejan de juntar su plata en dólares y de pagar intereses a Estados Unidos tendremos un decisivo vuelco en la economía mundial. De un lado, el debilitamiento definitivo del dólar, de otro, la creación de un poder financiero colosal del Tercer Mundo volcado hacia la investigación y el desarrollo, la compra de maquinarias de alta tecnología y hacia proyectos de disminución de la pobreza y de pleno empleo y sobre todo hacia la creación de una infraestructura moderna en el Tercer Mundo. La verdad es que el Banco del Sur es el camino para este cambio estructural en la economía mundial. La principal limitación es la estrechez mental y moral de nuestra clase dominante. Es mucho más fácil recibir un buen sueldo de las multinacionales y/o de los bancos internacionales que luchar por un cambio fundamental de nuestra realidad. No nos olvidemos también de nuestra formación intelectual: es mucho más fácil seguir los modelos elaborados en los centros de poder cultural mundial que producir nuestra propia cultura. Son barreras de difícil superación.

* Director-presidente de la Cátedra y Red de la Unesco y de la Universidad de las Naciones Unidas sobre Economía Global y Desarrollo Sostenible. www.reggen.org.br

Del servicio informativo de Alai-amlatina.

El ministro hipocrita de salud

Aun aceptando la buena disposición de algún periodista acostumbrado a la perspectiva "económica" del tema, llama la atención la (por lo menos) desidia para preguntar a alguien más que al conocido gerente del Banco Mundial que conduce (al desastre) los destinos de la salud en Argentina, y que es a la vez de Ministro, estrella refulgente (y primer candidato) de la lista de legisladores del ex secretario de cultura del tristemente célebre Carlos Grosso, expulsado de funciones por una multitudinaria marcha el día que el feliz de Rodríguez Saá lo nombró-no-por-su-prontuario (pero que la gente lo rajó precisamente por eso). La noticia sobre lo que hace Brasil -que comenzó con el neoloberal de FH Cardozo y sigue con el circaneoliberal Lula, y que sostuvo el primero, el segundo y ahora el tercer ministro de salud de Lula, cada uno son un sesgo más alejado de las políticas populares, pero que han comprendido que con algunas cosas no se debería joder, muy distinto a lo que pasa por estas latitudes- está completada con la "opinión" de GGG en el marco de lo que el periodista anuncia con un prometedor "Qué pasa en Argentina con esa droga" en el copete de su nota. Si embargo, como digo, lo que hace este periodista es preguntarle a quien "dice lo que piensa y hace lo que dice" es justamente a él "que pasa". Y GGG dice que 'el caso brasileño es distinto del argentino, pues la Argentina no reconoció patente en el asunto'.  Y cita: “En el país hay tres o cuatro laboratorios que producen el antirretroviral, por lo que hay competencia de precios, a diferencia de Brasil, donde dependen casi exclusivamente de Merck, que impone su valor”. Y luego prosigue “La Argentina y Brasil son los mayores compradores mundiales de antirretrovirales y es en donde se han de implementar, como lo hacemos nosotros, políticas muy fuertes contra los monopolios de las patentes.” Muy intersante: en primer lugar, Argentina "no reconoció patente" es una fórmula un poco arbitraria: lo que ocurre es que hay cinco (no tres o cuatro) laboratorios que lo venden. Pero contrariamente a lo que dice (y eso que piensa lo que dice? O hace lo que piensa? O será que piensa lo que dice para hacerle decir cosas que no son? Será como el Indek?) lo que hay no es lo que podría definirse como "competencia de precios". Las cinco presentaciones de 90 comprimidos cuestan cada una (cada caja) más de $1000 (entre $1050 y $1300) lo que puede presuponer una "competencia" pero más parece sugerir acuerdos de lobby entre ellos, claro. Pero si esto podría tener alguna importancia secundaria (alguien puede ponderar que hay una diferencia que se acerca a un 25% o 30%) pierde todo sentido cuando se dice que la cuestión es que Brasil paga US$ 1.59 por comprimido -y reclama acercarse al precio que paga por ejemplo Tahilandia (US$ 0.65 por comprimido)- mientras aquí oscila entre $ 11,5 a $ 15 por comprimido (entre US$ 4 y US$ 5). Se me dirá que es el precio de "mercado" pero es precisamente de lo que estamos hablando: de ningún modo la compra "centralizada" hace que se pague un 90% menos. GGG le hace decir a la situación (y el periodista lo permite) algo que ella no dice: que Argentina está (casi) por delante de Brasil en este asunto, ya que  “La Argentina y Brasil son los mayores compradores mundiales de antirretrovirales y es en donde se han de implementar, como lo hacemos nosotros, políticas muy fuertes contra los monopolios de las patentes.” (GGG dixit). Lo que sería "política muy fuerte sería establecer una patente obligatoria (es decir: hacer que el laboratorio otorgue patente para producir por el Estado) y sumarse a esta lucha. Y estamos hablando de capitalismo puro: usar los permisos que otorga el organismo internacional más representativo del capital (la OMC) para hacer lo que el Estado (un estado capitalista) está obligado a hacer por su población (y que está reconocido por el Pacto Internacional de Derechos Económicos Sociales y Culturales desde 1976). Estamos tratando de establecer que el no cumplimiento de esta obligación debería ser reclamable ante los tribunales (nacionales e internacionales) como ya ocurrió con la vacuna contra el mal de los rastrojos, y que una vez que se obligó al Estado a hacerlo, GGG se arrogó el mérito (como si alguien es demandado durante años por estafas cuando es obligado a pagar se saca fotos mostrando lo bueno que resultó ser). Es intersante ver lo que Merk (el mismo laboratorio del Vioxx -que mató a decenas miles e infartó a cientos de miles de personas en EEUU- y de la vacuna contra el Rotavirus -que no protege de la muerte por diarreas pero sí induce invaginación intestinal y que nos quieren imponer en vez de cloacas, agua potable y viviendas para la GENTE) dice sobre Brasil. “Como decimosegunda economía del mundo, Brasil tiene una mayor capacidad de pagar por remedios antisida que países que son más pobres o más impactados por esa enfermedad”.Y es interesante por dos razones: 1) es un argumento del Banco Mundial (misma lógica que la de GGG), y 2) es dicho sobre el país más desigual del mundo; que aun así esto lo reconoce y así actúa. Así paró (el país más desigual del mundo) el crecimiento de la epidemia de VIH. Así sostiene un país que va camino a competir con Brasil en desigualdad, el mayor aumento de la epidemia en América Latina. "Tiene mayor capacidad" y por eso invierte en producir medicamentos por parte del Estado. Mientras tanto Argentina prometió hace casi dos años (agosto de 2005) un acuerdo (que firmó entre caipirinha y otros licores) que solo cumplió el papel de salir en la prensa para promocionarse (ver http://www.fmed.uba.ar/depto/ddhh/multisectorial/acuerdo.pdf.) que no condujo a nada. Que GGG sea impune en lo que dice ya es, hace tiempo, un problema nuestro. Que encima base su campaña en eso de "dice lo que piensa y hace lo que dice" y pueda decir lo que dijo ante un medio de prensa.....
Un saludo
Gonzalo

Sociedad(8)|Sábado, 05 de Mayo de 2007

Inédita suspensión en Brasil de la patente de un remedio antisida

22 Dia de la Tierra

22 de abril Día de la Tierra
Esta importante fecha se instauró en 1970 en los Estados Unidos de Norte América. En el Día de la Tierra de 1990, más de 200 millones de personas en 141 países de todos los continentes participaron en celebraciones en sus comunidades. La movilización de grupos le dio más autoridad a los ciudadanos, enlazó globalmente a las organizaciones no gubernamentales (ONG) y obligó a los jefes de estado a participar personalmente en la Cumbre de la Tierra de las Naciones Unidas en Río de Janeiro.

Hoy la tierra resiste como puede las constantes agresiones que erosionan cada vez más la vida del planeta. Fenómenos como el efecto invernadero, la destrucción de la capa de ozono, la muerte de los bosques y la contaminación de los suelos no son mas que una escalofriante muestra de los riesgos que amenazan el medio ambiente terrestre. Ahora nuestro gran desafío es forjar y mantener una sociedad sostenible.

El Earth Day Network realiza por 2 años (2003-2004), la campaña "Agua para la Vida", la misma destacará el acceso crítico al agua, la salud y temas de uso. Únase a la campaña "Agua para la Vida" para que sirva como comisario local, nacional, regional y global para los recursos de agua.
Fuente: http://www.ambiente.gov.ar/?idarticulo=727 

colegas que se oponen a tanta mierdomedicina

PROFESIONALES DE LA SALUD CRITICAN MODELO NEOLIBERAL EN LATINOAMERICA

Profesionales médicos de Argentina, Uruguay y Brasil criticaron los
"modelos neoliberales" que "se siguen aplicando en la salud pública
de nuestros países" pese "al rótulo de progresistas" de los gobiernos
de la región.

BUENOS AIRES, 15 (ANSA)- Profesionales médicos de Argentina, Uruguay
y Brasil criticaron los "modelos neoliberales" que "se siguen
aplicando en la salud pública de nuestros países" pese "al rótulo de
progresistas" de los gobiernos de la región.
Las críticas fueron formuladas durante un encuentro regional de salud
organizado en la Facultad de Medicina de Buenos Aires por dos
centenares de organizaciones sindicales, académicas, sociales y
profesionales.

La uruguaya Beatriz Fajian, presidenta de la Federación de
Funcionarios de Salud Pública (FFSP) de su país, afirmó durante el
encuentro que el presidente Tabaré Vázquez "hizo algunas cosas bien,
pero de fondo el suyo es un gobierno neoliberal con aire de
progresismo".

"Lo que pasa es que en nuestros países sigue dictando las reglas la
OMC (Organización Mundial de Comercio) y no la OMS (Organización
Mundial de la Salud), completó Fajian.

Rosana Onocko, médica argentina radicada desde hace doce años en
Brasil y profesora de medicina preventiva de la Universidad de
Campinas, coincidió con el análisis de que los gobiernos
"progresistas" de la región han introducido algunos cambios en el
sistema de salud pública, pero que el modelo "neoliberal todavía está
vigente".

"Las políticas sociales van a contramano de las políticas de ajuste"
en la región, advirtió Onocko.

"Además hay un alto grado de clientelismo (político) y la calidad de
atención en los hospitales públicos debe ser mejorada", completó la
profesora de la Universidad de Campinas.

Jorge Yabkowski, presidente de la asociación de médicos de hospitales
públicos de la provincia de Buenos Aires (CICOP), coincidió en
denostar el modelo neoliberal que -sostuvo- permanece vigente en
Argentina.

"Dinero hay, pero se utiliza mal, además retacear fondos es una
manera de ahogar a los hospitales públicos y a los médicos que se
oponen al modelo", completó el sanitarista argentino Juan Carlos
Escudero.

Las Corporaciones de la Salud mercancia

Un proyecto para cubrir el vacío legal en la investigación médica
A fin de marzo, el PAMI denunció que un laboratorio extranjero
testeaba una droga en un hospital de su cartilla, sin permiso. Ahora,
un proyecto de ley intenta llenar la ausencia de norma legal.

Los laboratorios multinacionales investigan en el país por las
facilidades que no les da el Primer Mundo.

¿Usted sabe qué está investigando su médico en este momento? La
pregunta es personal, porque el tratamiento que usted está recibiendo
podría ser, en realidad, parte de una investigación no registrada
ante las autoridades. Cierto que éste –aunque real y reciente– es un
caso extremo. Más común es que el estudio, aun respondiendo a normas
internacionales, sea una “investigación safari”, que responde a
preocupaciones sanitarias de países centrales, pero no a las
necesidades sanitarias del país donde se efectúa. También sería
común, según testimonios de especialistas, que las grandes sumas
puestas en juego por las compañías multinacionales lleguen a forzar
voluntades de profesionales e instituciones. También existen comités
de bioética “shopping”, cuya aprobación sale a medida de la empresa
financiadora. Estos y otros males –como el hecho de que, terminada
con éxito una investigación, los pacientes deban interrumpir el
tratamiento porque no pueden pagar el fármaco– podrían mitigarse
mediante una ley sobre investigaciones biomédicas, de la que la
Argentina carece. Acaba de presentarse en Diputados un proyecto, cuya
suerte quizá sea mejor del que hace casi siete años los legisladores
no tuvieron tiempo de debatir.

El proyecto de ley de Investigaciones Clínicas con Medicamentos,
Productos Médicos, Productos Biológicos, Terapia Génica y Terapia
Celular acaba de ser presentado por la diputada Graciela Rosso: “Es
probable que en la Argentina se estén haciendo muchos estudios de
investigación clínica sin autorización, control ni regulación”,
sostuvo la legisladora, y citó el caso de “una investigación dada a
conocer hace pocos meses, sobre implantación de células de páncreas
para tratar la diabetes: como no se trataba de probar un medicamento,
el estudio simplemente no fue inscripto ante la Anmat: los pacientes
no sabían que participaban en una investigación, creían que se les
aplicaba un tratamiento ya aprobado”. La prevención de infracciones
como ésa sería factible mediante una ley “mucho más abarcativa que
las normas ya en vigencia”, observó Rosso.

Ya en 2000, las legisladoras Adriana Bevacqua y Bárbara Spínola
habían presentado un proyecto de este orden, que no llegó a tratarse.
Ignacio Maglio –jefe de la sección Riesgo Médico Legal del Hospital
Muñiz–, quien había intervenido en la redacción de aquel proyecto,
precisó que “la regulación actual corresponde a la Disposición 5330
de la Anmat, dictada en 1997: en su momento fue un avance importante,
fue una de las primeras normas en América latina, pero, al ser
dictada por un organismo técnico, resulta de jerarquía inferior”.

La ley que se dicte debería “impedir las ‘investigaciones safari’,
patrocinadas por industrias del Primer Mundo que vienen a países
débiles para estudiar patologías prevalentes allá, pero quizá no acá.
Enfermedades como el Chagas, el paludismo, el dengue, la
tuberculosis, no son de interés para las empresas farmacéuticas –
observó Maglio–: a esto se responde con un principio contenido ya en
la Declaración de Helsinki, por el cual las investigaciones deben
estar en línea con las necesidades sanitarias locales” .

Es más: según Héctor Barberis –profesor de Bioética en la Universidad
del Salvador y secretario de la Comisión de Derechos Humanos del
Colegio Público de Abogados de Buenos Aires–, “si un ensayo clínico
se puede hacer en un país desarrollado, debería hacerse allí, y no en
un país dependiente. Porque las sumas en juego son muy importantes:
la entidad que alberga el ensayo puede cobrar hasta 8 mil dólares por
cada paciente que sume al proyecto, y hay mucho dinero disponible
para poner en todas las reparticiones públicas donde haga falta
convencer a alguien”.

Rosso advirtió que “en la Argentina hay tres condiciones que
favorecen el descontrol: el sistema de salud suele tolerar que sus
instituciones sean utilizadas para estos estudios sin estar
anoticiadas; los médicos se prestan a hacerlos por dinero y resultan
mucho más baratos que los médicos de los países desarrollados, donde,
por lo demás, existen regulaciones fuertes; además, las condiciones
étnicas de la población argentina favorecen que los resultados
resulten aplicables a países desarrollados”.

También sería necesario regular la actividad de los comités de
bioética: “En la Argentina, a diferencia de Brasil, no hay una
autoridad que acredite a los comités –señaló Maglio–: muchas
entidades no cuentan con comités propios y cualquier grupo puede
constituirse como ‘comité independiente’, aparentando así cumplir lo
requerido por la Disposición 5330. Las empresas farmacéuticas buscan
el comité que ponga menos problemas y dé su aprobación más pronto: no
les preocupa la plata que inviertan sino los tiempos de aprobación,
para aprovechar cuanto antes los beneficios de la patente”.

Además, la ley “debería garantizar a los pacientes, que pusieron su
cuerpo para la investigación, el acceso al producto, una vez
demostrado que es seguro y eficaz: porque, hasta que el Estado o las
obras sociales incluyan su cobertura, pasa mucho tiempo, durante el
cual las personas quedan sin medicación”, exigió Maglio.

Tanto Maglio como Barberis anticiparon a este diario el debate que el
proyecto de Rosso habrá de atravesar en las comisiones legislativas.
Para Barberis, por ejemplo, “debería atenderse especialmente a la
situación de los menores de edad, quienes, de acuerdo con la
Declaración de Helsinki, no deben ser incluidos en ensayos clínicos,
salvo casos especiales; los convenios internacionales también
procuran no incluir en investigaciones clínicas a personas
consideradas incapaces. También sería importante destacar la
responsabilidad legal de la empresa que organiza la investigación”.
Maglio requiere la inclusión de grupos como las comunidades
originarias, así como la aplicabilidad de la ley a estudios
epidemiológicos, y destaca la importancia de que se incluya el tema
de los conflictos de intereses.


Pedro Lipcovich, Página 12
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Una norma en el Muñiz

En el Hospital Muñiz, todo profesional que efectúe un estudio clínico
patrocinado por una empresa privada debe abonar a la institución un
15 por ciento del presupuesto total del estudio: lo recaudado se
dedica a “proyectos de investigación en áreas que no cuenten con
patrocinio”. La norma “da respuesta a uno de los ‘conflictos de
intereses’ que generan más discordia en las instituciones públicas –
comentó Ignacio Maglio, jefe de Riesgo Médico Legal del Muñiz–.

La industria farmacéutica busca a los jefes de servicio porque tienen
alta capacidad de reclutamiento de pacientes. Pero a ese jefe de
servicio el Estado le paga por desarrollar su tarea en determinado
lugar y horario: ¿qué pasa cuando, en ese mismo lugar y horario, ese
médico firma contrato con un patrocinador, a veces incluso utilizando
insumos del sector público? Esto genera discordias en el mismo equipo
de salud, y propicia el enriquecimiento de personas y servicios, al
mismo tiempo que otros, con presupuestos magros o mal administrados,
se pauperizan”.

La disposición también exige “constancias fehacientes de contratos de
seguros de responsabilidad por daños relacionados con el estudio”,
señaló Maglio, para que no termine pagando la institución pública.

los negociados con la salud

La información aparece como una especie de novedad. Pero no solo no lo es, sino que lo que hace es mostrar la mentira o la sujeción de la política de salud a los intereses "superiores". "Defender" ahora el "derecho" de las personas que viven con VIH en lugar de haber impulsado -cuando lo único que hizo fue cacarearlo- la Producción Pública de Medicamentos, como lo hizo Brasil y como dijoque lo iba a hacer en la famosa "empresa binacional", se parece a los lamentos de K sobre el asesinato de Fuentealba mientras se militarizan las escuelas en su provincial, en una escalada en la que solo de casualidad no se ha lamentado otra muerte (y aun "estamos a tiempo").  Son miles los ejemplos de cómo puede decirse algo para hacer lo contrario (justo al revés de la poco original campaña "mural" de GGG: Dice lo que piensa y hace lo que dice). Se llenó la boca con aquella empresa. La anunció con bombos y platillos hace cerca de dos años. La "reimpulsó" hace ya un año en el Congreso (a cargo de su puntero Zanarini), y hoy no se sabe NADA. La verdadera política de medicamentos es fabricarlos nosostros. Brasil garantiza 8 medicamentos y hace bajar el precio de los más caros bajo la "amenaza" de producirlos. La primer nota nos "explica" que en el país "no se pueden fabricar". Eso NO ES CIERTO. Argentina está solo un paso detrás de Brasil (y antes estaba varios pasos delante). Y ese paso tiene un nombre; se llama "decisión política". Hace menos de un año este gobierno tiró abajo un proyecto que un sector del mismo gobierno había alentado: la creación de un laboratorio (una red de laboratorios) sobre la base de 10 (al menos) de los que hoy existen (contra la voluntad de GGG). Esa red insumía una cifra 50 veces menor que la que hoy nos sale el Remediar (y más de 20 veces menor que la que el Estado tuvo que desembolsar para el mismo programa). El Estado (en sus múltiples expresiones) tiene por lo menos 4 laboratorios -practicamente- en condiciones de ser inaugurados y capaces de producir medicamentos para el VIH en poco tiempo: Comodoro Rivadavia (Chubut), La Matanza (Pcia de Buenos Aires) , San Rafael (Mendoza) y Federal (Entre Ríos). Para no hablar de otros proyectos como el que depende de la Universidad de Tucumán. Todos ellos están en distritos recontra kirchneristas. El único con gobierno radical es Mendoza, con el Radical K Cobos (ex? candidato a candidato a vice del K o la K). En vez de hacerse el antilaboratorio, GGG y K deberían hacer las cosas, ponerse los pantalones y bancarse las consecuencias. No lo hacen porque no quieren. Porque o bien participan del negocio o bien no se animan. No hay nada más que eso. Y esto nos pone en un lugar detestable (y no solo eso) frente al mundo, porque hacer frente con Brasil y con India ESO SÍ PONDRÍA EN PELIGRO EL MONOPOLIO DE LAS MULTINACIONALES DE LOS MEDICAMENTOS. Y esa es PRECISAMENTE la razón por la que no lo hacen. En un momento en el que tanto Brasil como India están debilitando su posición. El peligro es no solo para la Argentina sino para el mundo. Decidir esto cambiaría el eje. La OMC está volviendo a avanzar sobre el tema poniendo más trabas en los ADPIC. Y acá GGG diciendo que es "una barbaridad". No tiene cara. Hace poco una fundación llamada Grunenthal ( http://www.grunenthal.es/cw/es_ES/html/cw_es_es_index.jhtml), de origen aleman, pero que trabaja también en España, inició una campaña "publicitaria". Se dedica (ahora) al tratamiento del dolor, y su campaña dice: "Que los abrazos sólo sirvan para compartir alegría Porque el dolor es cosa nuestra". No cabe duda de lo segundo, ya que ha provocado históricamente un inmenso dolor. Pero parte de ese dolor inhabilita para aconsejar sobre "abrazos" porque es la misma empresa que que hace más de 40 años hizo nacer a miles de niños y niñas sin brazos, ya que introdujo la Talidomida, que provocó esas malformaciones congénitas. No se ha hablado (en este medicalizado y medicamentalizado país, en el cual los medicamentos más vendidos son psicofármacos) que el efecto colateral más grave de los "modernos" antidepresivos es la tendencia al suicido y/o a los ataques violentos. Cho Seung-Hui tomaba antidepresivos. Ataque (bastante) violento y suicidio. La industria del medicamento (no los medicamentos, interesante auxiliar de la medicina para resolver algunos problemas) nos está llevando al desastre. Junto (y bien junto) con la guerra: Rumsfled no solo es un ejecutivo de Pfizer (que provocó infartos y muertes con un medicamento COX2, que acá tampoco se ha difundido) sino que ha definido que algunos medicamentos son de tanta importancia en EEUU como la guerra misma. El moderafilo, además, ha sido probado en Irak. Provoca aumento de la vigilia al punto que los soldados pasaban 72 hs sin dormir. Imagino que el ánimo de ellos no era menos violento que el de Cho Seung-Hui, precisamente. El panorama es sombrío y acá se aplauden las declaraciones pedorras de un gerente del Banco Mundial que apenas hace solo lo que el BM le dice. Y lo hace bien. Tan bien que el mismo banco lo ha felicitado por poder llevar adelante sus políticas aun en un gobierno "populista". Allá ellos. El tema es qué demonios hacemos nosotros. Felicitarlo porque "habla" del aborto pero no mandó ni un proyecto de ley?? Pura espuma. Pantomimas para la gilada. El 70% de la gente acepta el aborto.
Un saludo
Gonzalo
 PD: Además, las "denuncias" de GGG en Página/K también son para la gilada. Decir que el laboratorio está acusado de "monopolio" ¿es una novedad? Y si se sabe que es así, sirve la queja? Y si hay cosas para hacer -como acá fue dicho- por qué no se hacen en vez de quejarse? Hay un link (derivado de la "nota madre") donde cuenta "algo" de lo de Brasil. En Sudáfrica se planteó este problema y lo que hicieron es ir para adelante. Hasta ahora la normativa de la OMC permite la caída de las patentes. EEUU lo hizo con al "amenza" del antrax, hace más de 5 años. Esa vía está abierta pero para ello hay que tener atributos que ni GGG ni K tienen. Y no me refiero a cacarear.

Propiedad intelectual vs. Derecho a la salud
A pedido de un laboratorio internacional, un juez del fuero Civil y Comercial Federal prohibió a los laboratorios locales la producción de un medicamento contra el SIDA. La medida frustró una licitación del Ministerio de Salud que a raíz de la decisión judicial quedó desierta. Ginés González García arremetió contra el laboratorio que dice ser titular de la patente y contra el juez que otorgó la cautelar. La multinacional debió depositar una fuerte caución.

En el marco del expediente caratulado ”Bristol Myers Squibb Comp. s/ med. Cautelares”, el titular del Juzgado Nacional en lo Civil y Comercial Federal nº 9, Alejandro Saint Genez, hizo lugar a una medida cautelar de innovar, respecto de la producción de una droga de propiedad de la solicitante.

Para decidir sobre la cuestión tuvo en cuenta los tres presupuestos de admisibilidad de una medida cautelar, la cual, como señala la sentencia interlocutoria, sólo procede en casos de verosimilitud de derecho y peligro en la demora, siempre que el solicitante preste caución suficiente.

A primera vista, que es la única vía de conocimiento para este tipo de solicitudes, ya que deben dictarse a la brevedad posible y con sólo la prueba aportada por quien sufre un menoscabo en su derecho, consideró el magistrado que de acuerdo a las normas nacionales e internacionales de protección de propiedad industrial, marcas y patentes –v.gr. ADPIC-, existe grandes posibilidades que el solicitante posea el derecho subjetivo cuya protección reclama.

El juez, advirtiendo que la imposibilidad de fabricar el medicamento en cuestión podría traer como consecuencia un desmedro económico para los demandados en el expediente principal, fijó la caución en $250.000.

La cuestión fue valorada tal como fue planteada: el derecho de propiedad del titular de la patente AR017747B1 contra el derecho de propiedad de los laboratorios que están explotando una medicina de características bioequivalentes a la registrada.

Sus efectos en la realidad fueron muy distintos a los imaginados por el magistrado, ya que lejos de afectar la medida cautelar el derecho de propiedad de las empresas demandadas –cuya posibilidad de vulneración fue lo que se tuvo en cuenta al momento de fijar la caución-, los afectados fueron los derechos de los pacientes que necesitan del medicamento para poder combatir al SIDA.

Al no poder fabricarse en el país la droga, a raíz de la medica cautelar, quedó desierta una licitación del Estado para proveer del medicamento a los enfermos de SIDA que se encuentran bajo la asistencia médica del Estado. Así, la Nación deberá comprarle al solicitante de la medida cautelar, la totalidad de las dosis que necesita, la cual implica un mayor gasto ya que se trata de un laboratorio extranjero.

Si bien la decisión del juez se muestra razonable, ya que en la medida cautelar se tiene en cuenta una porción muy reducida de la realidad y en otros asuntos ha sido de gran utilidad, en la cuestión que nos ocupa ha permitido, según declaraciones del Ministro de Salud, Ginés González García “la creación de un monopolio”.

La cuestión suscitó la opinión de diversas organizaciones interesadas en la cuestión. La Cámara Industrial de Laboratorios Farmacéuticos Argentinos (CILFA) sostuvo que la medida cautelar fue apelada por los demandados porque existieron irregularidades con el otorgamiento de la patente.

Igualmente, dicha cuestión sigue siendo ajena a la medida cautelar, la que fue otorgada en la inteligencia de que el solicitante es titular legítimo de la patente registrada. La cuestión que ha manifestado CILFA y otras organizaciones, e incluso el Ministro de Salud, deberán ser debatidas en el expediente principal en los tiempos que fije la Justicia.

Por nuestro diseño judicial decimonónico puede que sea tarde para los enfermos de SIDA cuando exista una sentencia firme para la cuestión. De esta manera, en caso de falta de las dosis de medicamentos, el Estado Nacional, paradójicamente, estaría obligado por una cuestión de necesidad a vulnerar la ley –inclusive normativa internacional de la Organización Mundial del Comercio (OMC)- y la medida cautelar, obligando a producir nacionalmente un medicamento de licencia extranjera, evitando así que enfermos de SIDA pierdan sus vidas a causa de la enfermedad.

La medida cautelar se encuentra actualmente en la Sala I de la Cámara Nacional de Apelaciones en lo Civil y Comercial Federal, y se ha remitido las actuaciones al fiscal de cámara para que realice su dictamen sobre la cuestión.

Muchas veces los hechos de la realidad conforman situaciones de público conocimiento que pueden ser utilizadas en el caso aun cuando no lo solicite el recurrente, ya sea para hacer lugar al recurso o para denegárselo.

Las cuestiones sociales que entraña la cuestión pueden ser tenidas en cuenta por esa vía informal, y así hacer primar el acceso de muchos enfermos de SIDA a su derechos elemental a la salud.

El derecho y la realidad muchas veces no se encuentran. En ocasiones, existen situaciones de la realidad que no son reguladas por el Derecho, o que normas vigentes no son aplicadas por los jueces. Incluso, como en el caso, el Derecho puede permitir situaciones injustas como la escasez de un medicamento para combatir el SIDA.