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El paro de los residentes y concurrentes: mano de obra barata

Los jovenes residentes y concurrentes pararon los 33 hospitales publicos de la Ciudad de Buenos Aires. El desgobierno del empresario  Mauricio Macri ( hijo de un rico socio de nuestro estado desguasado)  y su ministro de insalubridad publica ignoran la importancia de esta medida de las bases de los trabajadores de la salud populra.

 

Ellos siguen con sus negocios privados con los bienes publicos.

Uno usa la CABA para tratar de gobernar la Nacion.

Sus ministros son piezas de un rompecabezas politico: son funcionarios que se reutilizaran en cualquier gobierno de esta seudodemocracia.

 

Pueden pasar de la direccion de un importante hospital
 publico como el Fernandez, de un puestito de la triple M ( AMM), de un sillon en algun area de la OEA o Unesco o algun organismo internacional que alquila funcionarios y tecnicos para convencer  a los igonorantes y traidores politicos de la utilidad de la falta de salud popular.

 

Los jovenes trabajadores de la salud popular reclaman acciones de mejoria de sus condiciones de produccion y circulacion de sus cuidados y ayuda a los pacientes maltratados por un estado en poder de las Corporaciones y las instituciones complices.

 

Los trabajadores de la salud popular luchamos en las calles a pesar de la indiferencia y la manipulacion de los multimedios: Clarin, La Nacion, Telam, etc.

 

La interhospitalaria de los trabajadores de la salud de todos sigue su lenta y minoritaria laucha por mejores sociedades y gestando nuevos seres solidarios y amorosos.

 

Hasta la Utopia siempre!

modelo de agronegocios del cappitalismo global: las Corp

La mayor demostración del fracaso histórico del modelo capitalista
Crisis alimentaria (I) http://www.rebelion.org/noticia.php?id=67542&titular=crisis-alimentaria-(i)-
Ian Angus
zcommunications

Traducido del inglés para Rebelión por Germán Leyens


“Si el gobierno no puede bajar el coste de la vida simplemente tiene que irse. Si la policía y las tropas de la ONU quieren dispararnos, que lo hagan porque, a fin de cuentas, si no nos matan con balas moriremos de hambre.”

Un manifestante en Port-au-Prince, Haití

En, Haití donde la mayoría de la gente recibe un 22% menos de calorías que el mínimo necesario para mantenerse en buena salud, algunos aplazan los retortijones por hambre comiendo “galletas de barro” hechas mezclando arcilla y agua con un poco de aceite vegetal y sal. [1]

Mientras tanto, en Canadá, el gobierno federal paga actualmente 225 dólares por cada cerdo muerto en una masiva campaña de sacrificio selectivo de cerdos, como parte de un plan de reducción de la producción de puercos. Los criadores de cerdos, bajo presión por los bajos precios y los altos costes del alimento para los animales, han reaccionado con tanto entusiasmo que la matanza probablemente agotará todos los fondos asignados antes de que el programa termine en septiembre.

Algunos de los cerdos sacrificados serán entregados a los Bancos de Alimento locales, pero la mayoría serán destruidos o convertidos en comida para mascotas. Ninguno irá a Haití.

Es el mundo brutal de la agricultura capitalista – un mundo en el que algunos destruyen alimentos porque los precios son demasiado bajos, y otros literalmente comen tierra porque los precios de los alimentos son demasiado elevados.

Precios récord para alimentos básicos

Estamos en medio de una inflación de los precios de los alimentos en todo el mundo que ha impulsado los precios a sus más altos niveles en decenios. Los aumentos afectan muchas clases de alimentos, pero en particular los más importantes – trigo, maíz, y arroz.

La Organización de la ONU para la Agricultura y la Alimentación (FAO) dice que entre marzo de 2007 y marzo de 2008 los precios de cereales aumentaron un 88%, de aceites y grasas un 106%, y de los productos lácteos un 48%. El índice de precios de alimentos de la FAO aumentó en conjunto en un 57% en un año – y la mayor parte del aumento ocurrió en los últimos meses.

Otra fuente, el Banco Mundial, dice que en los 36 meses que terminaron en febrero de 2008, los precios globales del trigo aumentaron en un 181% y los precios globales de los alimentos aumentaron en un 83&. El Banco espera que la mayor parte de los precios de alimentos se mantengan muy por encima de los niveles de 2004 por lo menos hasta 2015.

La calidad más popular de arroz tailandés se vendía a 198 dólares por tonelada hace cinco años y a 323 dólares hace un año. El 24 de abril el precio llegó a los 1.000 dólares.

Los aumentos son aún mayores en los mercados locales – en Haití, el precio de mercado de un saco de 50 kilos de arroz se duplicó en una semana a fines de marzo.

Estos aumentos son catastróficos para los 2.600 millones de personas de todo el mundo que viven con menos de 2 dólares al día y gastan entre un 60% y un 80% de sus ingresos en alimentos. Cientos de millones no tienen suficiente dinero para comer.

Este mes, los hambrientos contraatacaron.

Saliendo a las calles

En Haití, el 3 de abril, manifestantes en la ciudad sureña de Les Cayes erigieron barricadas, detuvieron camiones que transportaban arroz y lo distribuyeron, y trataron de quemar un completo de la ONU. Las protestas se extendieron rápidamente a la capital Port-au-Prince, donde miles marcharon hacia el palacio presidencial gritando “¡Tenemos hambre!” Muchos exigieron la retirada de los soldados de la ONU y el retorno de Jean-Bertrand Aristide, el presidente exiliado cuyo gobierno fue derrocado por potencias extranjeras en 2004.

El presidente René Préval, quien dijo inicialmente que no se podía hacer nada, ha anunciado una reducción de un 16% en el precio de venta mayorista del arroz. Es en el mejor de los casos una medida provisoria, ya que la reducción es por un sólo un mes, y los minoristas no están obligados a reducir sus precios.

Las acciones en Haití fueron paralelas a protestas similares de gente hambrienta en más de veinte otros países.

En Burkina Faso, una huelga general de dos días de sindicatos y comerciantes exigió reducciones “importantes y efectivas” en el precio del arroz y de otros alimentos básicos.

En Bangladesh, más de 20.000 trabajadores textiles en Fatullah se declararon en huelga para exigir precios más bajos y salarios más elevados. Lanzaron ladrillos y piedras a la policía, que disparó granadas lacrimógenas a la multitud.

El gobierno egipcio envió a miles de soldados al complejo textil Mahalla en el Delta del Nilo, para impedir una huelga general exigiendo salarios más altos, un sindicato independiente, y precios más bajos. Dos personas fueron muertas y más de 600 han sido encarceladas.

En Abidjan, Costa de Marfil, la policía usó gas lacrimógeno contra mujeres que habían colocado barricadas, quemado neumáticos y bloqueado carreteras importantes. Miles marcharon a la casa del presidente, gritando “¡Tenemos hambre!” y “La vida es demasiado cara, nos estáis matando.”

En Pakistán y Tailandia, soldados armados han sido desplegados para impedir que los pobres se apoderen de alimentos de los campos y los almacenes.

Protestas similares han tenido lugar en Camerún, Etiopia, Honduras, Indonesia, Madagascar, Mauritania, Níger, Perú, las Filipinas, Senegal, Tailandia, Uzbekistán, y Zambia. El 2 de abril, el presidente del Banco Mundial dijo ante una reunión en Washington que hay 33 países en los que los aumentos de precios podrían causar desasosiego social.

Un editor principal de la revista Time advirtió:

“La idea de que las masas hambrientas salgan a las calles impulsadas por su desesperación y que derroquen al antiguo régimen ha parecido increíblemente extraña desde que el capitalismo triunfó tan decisivamente en la Guerra Fría... Y a pesar de ello, los titulares del pasado mes sugieren que el aumento brutal de los precios de los alimentos amenaza la estabilidad de un número creciente de gobiernos en todo el mundo... cuando las circunstancias hacen imposible alimentar a sus niños hambrientos, ciudadanos normalmente pasivos pueden convertirse muy rápidamente en militantes con nada que perder.” [2

]

¿Qué impulsa la inflación en los alimentos?

Desde los años setenta, la producción de alimentos se ha globalizado y concentrado cada vez más. Un puñado de países domina el comercio global en alimentos básicos. Un 80% de las exportaciones de trigo provienen de seis exportadores, así como un 85% del arroz. Tres países producen un 70% del maíz exportado. Esto deja a los países más pobres del mundo, los que tienen que importar alimento para sobrevivir, a la merced de tendencias económicas y políticas en esos pocos países exportadores. Cuando el sistema comercial global deja de cumplir, son los pobres los que pagan la cuenta.

Durante varios años, el comercio global en alimentos básicos se ha estado dirigiendo hacia una crisis. Cuatro tendencias relacionadas han frenado el crecimiento de la producción y han hecho subir los precios.

El Fin de la Revolución Verde:

En los años sesenta y setenta, en un esfuerzo por contrarrestar el descontento campesino en el sur y el sudeste de Asia, EE.UU. invirtió dinero y apoyo técnico en el desarrollo agrícola en India y otros países. La “revolución verde” – nuevas semillas, fertilizantes, pesticidas, técnicas agrícolas e infraestructura – condujo a espectaculares aumentos en la producción de alimentos, particularmente el arroz. La cosecha por hectárea siguió expandiendo hasta los años noventa.

Hoy en día, no está a la moda que los gobiernos ayuden a la gente pobre a cultivar alimentos para otra gente pobre, porque supuestamente “el mercado” puede hacerse cargo de todos los problemas. The Economist informa que “los gastos en la agricultura como parte de los gastos públicos totales en los países en desarrollo cayó a la mitad entre 1980 y 2004.” [3] Los subsidios y dinero para investigación y desarrollo se han acabado, y el aumento de la producción se ha paralizado.

El resultado es que en siete de los últimos ocho años el mundo consumió más granos que los que produjo, lo que significa que se estaba sacando arroz de los inventarios que los gobiernos y los comerciantes normalmente mantienen como seguro contra malas cosechas. Las existencias mundiales de granos están actualmente a su nivel más bajo de todos los tiempos, dejando muy poca protección para tiempos difíciles.

Cambio climático:

Los científicos dicen que en los próximos 12 años el cambio climático podría reducir en un 50% la producción de alimentos en partes del mundo. Pero no se trata sólo de un tema para el futuro:

Australia es normalmente el segundo exportador del mundo de granos, pero una salvaje sequía de muchos años ha reducido la cosecha de trigo en un 60% y la producción de arroz ha sido completamente eliminada.

En Bangladesh en noviembre, uno de los peores ciclones en décadas eliminó un millón de toneladas de arroz y dañó severamente la cosecha de trigo, haciendo que el inmenso país dependa aún más de alimentos importados.

Abundan otros ejemplos. Es obvio que la crisis climática del globo ya está aquí, y está afectando la alimentación.

Agrocombustibles:

Ahora es política oficial en EE.UU., Canadá y Europa que se conviertan alimentos en combustible. Los vehículos de EE.UU. queman suficiente maíz para cubrir todas las necesidades de importación de los 82 países más pobres [4]

Etanol y biodiésel son fuertemente subvencionados, lo que significa, inevitablemente, que cultivos como el maíz están siendo desviados de la cadena alimentaria y los tanques de gasolina, y que la nueva inversión agrícola en todo el mundo está siendo dirigida hacia palmas, soya, canola y otras plantas productoras de aceites. La demanda de agrocombustibles aumenta directamente el precio de esas cosechas, y elevan indirectamente el precio de otros granos al alentar a los productores a cambiar al agrocombustible.

Como han descubierto los productores canadienses de cerdos, también impulsa el aumento del coste de producir carne, ya que el maíz es el principal ingrediente en los alimentos para animales en Norteamérica.

Precios del petróleo:

El precio de los alimentos está vinculado al precio del petróleo porque los alimentos pueden ser convertidos en petróleo. Pero el aumento de los precios del petróleo también afecta el coste de la producción de alimentos. Fertilizantes y pesticidas son hechos con petróleo y gas natural. Gasolina y combustible diesel son utilizados para plantar, cosechar y transportar. [5]

Se ha calculado que un 80% de los costes de producir maíz son costes de combustible fósil – de modo que no es por accidente que suban los precios de los alimentos cuando suben los precios del petróleo.

* * *

A fines de 2007, el recorte en las inversiones en la agricultura del tercer mundo, el aumento de los precios del petróleo, y el cambio climático significaron que el aumento de la producción se estaba desacelerando y que los precios estaban aumentando. Buenas cosechas y un fuerte aumento de la exportación podrían haber evitado una crisis – pero no es lo que sucedió. El gatillo fue el arroz, el alimento básico de 3.000 millones de personas.

A comienzos de este año, India anunció que suspendía la mayor parte de sus exportaciones de arroz para reconstruir sus reservas. Unas pocas semanas después, Vietnam, cuya cosecha de arroz fue afectada por una importante infestación de insectos durante la recogida, anunció una suspensión de las exportaciones durante cuatro meses para asegurar que habría suficiente para su mercado interno.

India y Vietnam juntos representan normalmente un 30% de todas las exportaciones de arroz, de modo que sus anuncios fueron suficientes para empujar al abismo el mercado global de arroz, que ya estaba bajo presión. Los compradores de arroz comenzaron de inmediato a adquirir las existencias disponibles, acaparando todo el arroz que podían conseguir a la espera de futuros aumentos de precio, haciendo subir el precio para futuras cosechas. Los precios aumentaron vertiginosamente. A mediados de abril, las noticias describieron “compras de pánico” de futuros de arroz en la Bolsa de Comercio de Chicago, y hubo escasez de arroz incluso en las estanterías de los supermercados en Canadá y EE.UU.

El por qué de la rebelión

No es por primera vez que ha habido picos en los precios de alimentos. Por cierto, si tomamos en cuenta la inflación, los precios globales de alimentos básicos fueron mayores en los años setenta de lo que son actualmente. ¿Por qué entonces ha provocado esta explosión inflacionaria protestas masivas en todo el mundo?

La respuesta es que desde los años setenta los países más ricos del mundo, con la ayuda de las agencias internacionales que controlan, han debilitado sistemáticamente la capacidad de los países más pobres de alimentar a sus poblaciones y de protegerse en una crisis como la actual.

Haití es un ejemplo poderoso y horrendo.

Haití ha cultivado arroz durante siglos, y hasta hace veinte años los agricultores haitianos producían unas 170.000 toneladas de arroz por año, suficiente para cubrir un 95% del consumo interno. Los agricultores de arroz no recibían subsidios gubernamentales pero, como en todos los demás países productores de arroz en esa época, su acceso a los mercados locales estaba protegido por aranceles aduaneros.

En 1995, como condición previa para otorgar un préstamo desesperadamente necesitado, el Fondo Monetario Internacional exigió que Haití redujera su arancel para el arroz importado de un 35% a un 3%, el más bajo en el Caribe. El resultado fue un influjo masivo de arroz de EE.UU. que se vendía por la mitad del precio del arroz producido en Haití. Miles de agricultores arroceros perdieron sus tierras y medios de existencia, y en la actualidad tres cuartos del arroz comido en Haití proviene de EE.UU. [6]

El arroz de EE.UU. no se apoderó del mercado haitiano porque tenga mejor sabor, o porque los productores de arroz en EE.UU. sean más eficientes. Venció porque las exportaciones de arroz son fuertemente subvencionadas por el gobierno de EE.UU. En 2003, los productores de arroz de EE.UU. recibieron 1.700 millones de dólares en subsidios del gobierno, un promedio de 232 dólares por hectárea de arroz cultivada. [7] Ese dinero, la mayor parte del cual terminó en las manos de un puñado de muy grandes terratenientes y corporaciones del agronegocio, permitió que los exportadores de EE.UU. vendieran el arroz entre un 30% y un 50% por debajo de sus costes reales de producción.

En breve, Haití fue obligado a abandonar la protección gubernamental de la agricultura interior – y EE.UU. pasó a utilizar sus artilugios de protección gubernamental para apoderarse del mercado.

Ha habido numerosas variantes de este tema, en las que países ricos del norte imponen políticas de “liberalización” a países pobres y endeudados del sur y luego aprovechan esa liberalización para capturar el mercado. Los subsidios gubernamentales representan un 30% de los ingresos agrícolas de los 30 países más ricos del mundo, un total de 280.000 millones de dólares al año, [8] una ventaja imbatible en un mercado “libre” en el que los ricos fijan las reglas.

El juego del comercio alimentario global está amañado, y los pobres se han quedado con cultivos reducidos y sin protecciones.

Además, durante varias décadas, el Banco Mundial y el Fondo Monetario Internacional se han negado a dar préstamos a los países pobres, a menos que acepten los “Programas de Ajuste Estructural” (SAP) que requieren que los prestatarios devalúen sus monedas, recorten los impuestos, privaticen los servicios públicos, y reduzcan o eliminen los programas de apoyo para los agricultores.

Todo esto fue hecho con la promesa de que el mercado produciría crecimiento económico y prosperidad – en lugar de hacerlo, aumentó la pobreza y eliminó el apoyo para la agricultura.

“La inversión en paquetes de insumos agrícolas y el apoyo a la ampliación disminuyó y terminó por desaparecer en la mayoría de las áreas rurales de África bajo SAP. La preocupación por la promoción de la productividad de los minifundistas fue abandonada. No sólo hicieron retroceder a los gobiernos, la ayuda extranjera a la agricultura declinó. El financiamiento del Banco Mundial para la agricultura en sí disminuyó fuertemente de un 32% del total de préstamos en 1976-1978 a un 11,7% en 1991-1999.” [9[

Durante olas anteriores de inflación de los precios de los alimentos, los pobres tuvieron por lo menos un cierto acceso a alimentos que cultivaban ellos mismos, o a alimentos que eran cultivados localmente y accesibles a precios fijados localmente. En la actualidad, en muchos países en África, Asia y Latinoamérica, eso simplemente ya no es posible. Los mercados globales determinan ahora los precios locales – y a menudo los únicos alimentos disponibles deben ser importados desde muy lejos.

* * *

El alimento no es una mercancía más – es absolutamente esencial para la supervivencia humana. Lo mínimo que debiera esperar la humanidad de cualquier gobierno o sistema social es que tratara de impedir el hambre – y sobre todo que no impulse políticas que niegan el alimento a la gente.

Por eso el presidente venezolano Hugo Chávez tuvo toda la razón el 24 de abril, cuando describió la crisis alimentaria como “la mayor demostración del fracaso histórico del modelo capitalista.”

¿Qué hay que hacer para terminar esta crisis, y para asegurar que no vuelva a ocurrir?

En la Segunda Parte analizaré estas preguntas.

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Ian Angus es editor de “Climate and Capitalism”

NOTAS

[1] Kevin Pina. "Mud Cookie Economics in Haiti." Haiti Action Network, Feb. 10, 2008. http://www.haitiaction.net/News/HIP/2_10_8/2_10_8.html

[2] Tony Karon. "How Hunger Could Topple Regimes." Time, April 11, 2008. http://www.time.com/time/world/article/0,8599,1730107,00.html

[3] "The New Face of Hunger." The Economist, April 19, 2008.

[4] Mark Lynas. "How the Rich Starved the World." New Statesman, April 17, 2008. http://www.newstatesman.com/200804170025

[5] Dale Allen Pfeiffer. Eating Fossil Fuels. New Society Publishers, Gabriola Island BC, 2006. p. 1

[6] Oxfam International Briefing Paper, April 2005. "Kicking Down the Door." http://www.oxfam.org/en/files/bp72_rice.pdf

[7] Ibid.

[8] OECD Background Note: Agricultural Policy and Trade Reform. http://www.oecd.org/dataoecd/52/23/36896656.pdf

[9] Kjell Havnevik, Deborah Bryceson, Lars-Erik Birgegård, Prosper Matondi & Atakilte Beyene. "African Agriculture and the World Bank: Development or Impoverishment?" Links International Journal of Socialist Renewal, http://www.links.org.au/node/328

Fuente: Socialist Voice

URL: http://www.zcommunications.org/znet/viewArticle/17632

 


Capitalismo, agronegocio, y la alternativa de la soberanía alimentaria
La crisis alimentaria (II)

http://www.rebelion.org/noticia.php?id=67568

 
Ian Angus
Socialist Voice

 

Traducido del inglés para Rebelión por Germán Leyens


“En ninguna parte del mundo, ningún genocidio, ni ninguna guerra, exterminan tanta gente por minuto, por hora y por día como el hambre y la pobreza en nuestro planeta.” -Fidel Castro, 1998

Cuando los disturbios por alimentos estallaron en Haití el pasado mes, el primer país que reaccionó fue Venezuela. Dentro de días, hubo aviones en camino desde Caracas, llevando 364 toneladas de alimentos de necesidad imperante.

El pueblo de Haití está “sufriendo de los ataques del capitalismo global del imperio,” dijo el presidente venezolano Hugo Chávez. “Esto exige una genuina y profunda solidaridad de todos nosotros. Es lo menos que podemos hacer por Haití.”

La acción de Venezuela se ubica en la mejor tradición de la solidaridad humana. Cuando la gente tiene hambre, debemos hacer todo lo posible por ayudarle. El ejemplo de Venezuela debiera ser aplaudido y emulado.

Pero la ayuda, por necesaria que sea, no es más que un sustituto temporal. Para encarar verdaderamente el problema del hambre en el mundo, debemos comprender y luego cambiar el sistema que lo causa.

No hay escasez de alimentos

El punto de partida para nuestro análisis debe ser que actualmente no hay escasez de alimentos en el mundo.

Contrariamente a las advertencias en el Siglo XVIII de Thomas Malthus y sus seguidores modernos, estudio tras estudio muestran que la producción global de alimentos ha superado regularmente el crecimiento de la población, y que hay más que suficientes alimentos para alimentar a todos. Según la Organización de Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO) se producen suficientes alimentos en el mundo para suministrar más de 2800 calorías por día a todos – sustancialmente más que el mínimo necesario para una buena salud, y cerca de un 18% más calorías por persona que en los años sesenta, a pesar de un aumento significativo en la población total [1].

Como señala el Food First Institute: “abundancia, no escasez, es lo que describe mejor el suministro de alimentos en el mundo actual.” [2]

A pesar de eso, la solución más comúnmente propuesta para el hambre en el mundo son nuevas tecnologías para aumentar la producción de alimentos.

La Alianza por una Revolución Verde en África, financiada por la Fundación Bill y Melinda Gates y la Fundación Rockefeller, apunta a desarrollar “variedades más productivas y resistentes de los principales cultivos de alimentos de África... para permitir que los agricultores en pequeña escala de África produzcan cosechas mayores, más diversas y fiables.” [3]

De la misma manera, el Instituto Internacional de Investigación del Arroz, basado en Manila, ha iniciado una asociación público-privada “para aumentar la producción de arroz en toda Asia mediante el desarrollo acelerado y la introducción de tecnologías de arroz híbrido.” [4]

Y el presidente del Banco Mundial promete ayudar a los países en desarrollo para que obtengan “acceso a tecnología y ciencia para aumentar las cosechas.” [5]

La investigación científica es de importancia vital para el desarrollo de la agricultura, pero iniciativas que suponen de antemano que nuevas semillas y productos químicos sean necesarios no son ni verosímiles ni verdaderamente científicas. El hecho de que ya hay suficientes alimentos para alimentar el mundo muestra que la crisis alimentaria no es un problema técnico – es una problema social y político.

En lugar de preguntar cómo aumentar la producción, nuestra primera pregunta debiera ser ¿por qué, si hay tantos alimentos disponibles, hay más de 850 millones de personas hambrientas o desnutridas? ¿Por qué mueren 18.000 niños de hambre cada día?

¿Por qué no puede la industria alimentaria global alimentar a los hambrientos?

El sistema de beneficios

La respuesta puede ser explicada en una frase. La industria alimentaria global no está organizada para alimentar a los hambrientos, está organizada a fin de generar beneficios para el agronegocio corporativo.

Por cierto, los gigantes del agronegocio logran muy bien ese objetivo. Este año, los beneficios del agronegocio aumentan vigorosamente por sobre los niveles del año pasado, mientras gente hambrienta de Haití a Egipto a Senegal sale a las calles a protestar contra el aumento del precio de los alimentos. Estas cifras cubren sólo tres meses al comienzo de 2008. [6]

Comercio de granos

  • Archer Daniels Midland (ADM). Beneficio bruto: 1.150 millones de dólares, un aumento de un 55% desde el año pasado.

  • Cargill: Beneficios netos: 1.030 millones de dólares. Aumento: un 86%.

  • Bunge: Beneficio bruto consolidado: 867 millones de dólares. Aumento: 189%

Semillas y herbicidas

  • Monsanto. Beneficio bruto: $2.230 millones de dólares. Aumento: un 54%.

  • Dupont Agriculture and Nutrition. Ingreso operativo antes de impuestos: 786 millones de dólares. Aumento: un 21%.

Fertilizantes

  • Potash Corporation. Ingreso neto: 66 millones, aumento: 185,9 %

  • Mosaic: Beneficios netos: 528,8 millones, aumento más de un 1.200%

Las compañías mencionadas, más unas pocas más, son los monopolios o casi-monopolios que compran y venden productos agrícolas en todo el mundo. Seis compañías controlan un 85% del comercio mundial en granos; tres controlan un 83% del cacao; tres controlan un 80% del comercio con plátanos. [7] ADM, Cargill y Bunge

controlan efectivamente el maíz del mundo, lo que significa que sólo ellos deciden qué parte de la cosecha de cada año va a la producción de etanol, edulcorantes, alimento para animales o alimentos para seres humanos.

Como escriben los editores de Hungry for Profit: “El enorme poder ejercido por las mayores corporaciones del agronegocio y los alimentos les permite controlar esencialmente el coste de sus materias primas compradas de agricultores mientras al mismo tiempo mantienen los precios de los alimentos al público en general a niveles suficientemente elevados para garantizar grandes beneficios.” [8]

Durante las últimas tres décadas, las compañías transnacionales del agronegocio han ingeniado una masiva reestructuración de la agricultura global. Directamente, a través de su propio poder en el mercado e indirectamente mediante gobiernos y el Banco Mundial, el FMI y la Organización Mundial de Comercio, han cambiado el modo como se cultivan los alimentos y como son distribuidos por el mundo. Los cambios han tenido efectos maravillosos para sus beneficios, mientras simultáneamente empeoran el hambre en el mundo y hacen inevitables las crisis alimentarias.

El ataque contra la agricultura tradicional

La actual crisis alimentaria no es un hecho aislado: es una manifestación de una crisis agrícola que se ha estado desarrollando durante décadas.

Como vimos en la Primera Parte de este artículo, durante las últimas tres décadas los países ricos del norte han obligado a los países pobres a abrir sus mercados, luego han inundado esos mercados con alimentos subvencionados, con resultados devastadores para la agricultura del Tercer Mundo.

Pero la reestructuración de la agricultura global en beneficio de los gigantes del agronegocio no se detuvo allí. En el mismo período, países del sur fueron convencidos, camelados e intimidados para que adoptaran políticas agrícolas que promueven cultivos de exportación en lugar de alimentos para el consumo interior, y que favorecen la agricultura industrial en gran escala que requiere monocultivos, un uso intensivo de agua, y cantidades masivas de fertilizantes y pesticidas. La agricultura tradicional, organizada por y para comunidades y familias, ha sido echada cada vez más a un lado, para ser reemplazada por agricultura industrial organizada por y para los agronegocios.

Esa transformación es el principal obstáculo para una agricultura racional que podría eliminar el hambre.

La concentración en la agricultura de exportación ha producido el absurdo y trágico resultado de que millones de personas mueren de hambre en países que exportan alimentos. En India, por ejemplo, más de un quinto de la población sufre de hambre crónica y un 48% de los niños bajo cinco años están desnutridos. No obstante, India exportó 1.500 millones de dólares de arroz pulido y 322 millones de dólares de arroz en 2004. [9]

En otros países, tierras cultivadas que solían ser utilizadas para alimentos destinados al consumo interior ahora cultivan productos de lujo para el norte. Colombia, donde un 13% de la población está desnutrida, produce y exporta un 62% de todas las flores de regalo vendidas en EE.UU.

En muchos casos, el resultado del cambio a cultivos de exportación sería risible si no fuera tan dañino. Kenia era autosuficiente en alimentos hasta hace unos 25 años. En la actualidad importa un 80% de sus alimentos – y un 80% de sus exportaciones son otros productos agrícolas. [10]

El cambio a la agricultura industrial ha llevado a millones de personas a dejar el campo a favor del desempleo y la pobreza en los inmensos barrios bajos que ahora rodean muchas de las ciudades del mundo.

Los que mejor conocen el campo están siendo separados de éste; sus granjas encerradas en gigantescas fábricas al aire libre que producen sólo para la exportación. Cientos de millones de personas deben depender ahora de alimentos que son cultivados a miles de kilómetros de distancia porque su agricultura nacional ha sido transformada para cumplir con las necesidades de las corporaciones del agronegocio. Como han mostrado los últimos meses, todo el sistema es frágil: La decisión de India de reconstruir sus existencias de arroz hizo que los alimentos fueran inasequibles para millones a medio mundo de distancia.

Si el propósito de la agricultura fuera alimentar a la gente, los cambios en la agricultura global en los últimos 30 años no tendrían sentido. La agricultura industrial en el Tercer Mundo ha producido crecientes cantidades de alimentos, pero al coste de llevar a millones a abandonar el campo por vidas de hambre crónico – y al coste de envenenar el aire y el agua, y de disminuir cada vez más la capacidad del suelo de suministrar los alimentos que necesitamos.

Contrariamente a las afirmaciones del agronegocio, la última investigación agrícola, incluyendo más de una década de experiencia concreta en Cuba, prueba que granjas pequeñas y medianas utilizando métodos agroecológicos sustentables, son mucho más productivas y enormemente menos dañinas para el medio ambiente que inmensas haciendas industriales. [11]

La agricultura industrial continúa, no porque sea más productiva, sino porque ha podido, hasta ahora, ofrecer productos uniformes en cantidades predecibles, desarrollados específicamente para resistir daño durante el embarque a mercados distantes. Es donde se halla el beneficio, y el beneficio es lo que cuenta, no importa cuál sea el efecto sobre la tierra, el aire, y el agua – o incluso sobre la gente hambrienta.

Luchando por la soberanía alimentaria

Los cambios impuestos por el agronegocio transnacional y sus agencias no han dejado de ser cuestionados. Uno de los eventos más importantes en los últimos 15 años ha sido la emergencia de La Vía Campesina (Peasant Way), un organismo aglutinador que incluye a más de 120 pequeñas organizaciones de agricultores y campesinos en 56 países, que van del Movimiento de los Trabajadores Rurales Sin Tierra (MST) de Brasil, a la Unión Nacional de Agricultores de Canadá.

La Vía Campesina presentó originalmente su programa como un desafío al “Foro Alimentario Mundial,” una conferencia sobre el hambre global organizada por la ONU en 1996 en la que participaron representantes oficiales de 185 países. Los participantes en esa reunión prometieron la eliminación del hambre y de la desnutrición mediante la garantía de “seguridad alimentaria sustentable para toda la gente,” (y después no hicieron nada por lograrla). [12]

Como es típico en semejantes eventos, los trabajadores que son realmente afectados fueron excluidos de las discusiones. Afuera de las puertas, La Vía Campesina propuso la soberanía alimentaria como una alternativa a la seguridad alimentaria. El simple acceso a los alimentos no basta, argumentaron: lo que se requiere es el acceso a la tierra, el agua, y a los recursos, y la gente afectada debe tener derecho a saber y decidir sobre las políticas alimentarias. El alimento es demasiado importante como para ser abandonado al mercado global y a las manipulaciones del agronegocio: el hambre en el mundo sólo puede ser terminado mediante el reestablecimiento de pequeñas y medianas granjas familiares como elementos cruciales de la producción de alimentos. [13]

La demanda central del movimiento de soberanía alimentaria es que los alimentos deben ser tratados primordialmente como una fuente de nutrición para las comunidades y países donde son producidos. En oposición a las políticas de agroexportación del libre mercado, insta a que haya una concentración en el consumo interno y la autosuficiencia alimentaria.

Contrariamente a las afirmaciones de algunos críticos, la soberanía alimentaria no es un llamado al aislacionismo económico o a un retorno a un pasado rural idealizado. Más bien, es un programa para la defensa y extensión de los derechos humanos, por la reforma agraria, y por la protección de la tierra contra el ecocidio capitalista. Aparte de llamar a la autosuficiencia alimentaria y al fortalecimiento de las granjas familiares, el llamado original de La Vía Campesina por la soberanía alimentaria incluía los siguientes puntos.

  • Garantizar a todos el acceso a alimentos seguros, nutritivos y culturalmente apropiados en cantidades y calidad suficientes para sustentar una vida saludable con plena dignidad humana.

  • Dar a la gente sin tierra y que labra la tierra – especialmente a las mujeres, la propiedad y el control de la tierra que trabaja y devolver territorios a los pueblos indígenas.

  • Asegurar el cuidado y el uso de los recursos naturales, especialmente la tierra, el agua y las semillas. Terminar con la dependencia de insumos químicos, de monocultivos comerciales y de una producción intensiva, industrializada.

  • Oponerse a las políticas de la OMC, del Banco Mundial y del FMI que facilitan el control de las corporaciones multinacionales sobre la agricultura.

  • Regular y gravar con impuestos al capital especulativo e imponer un estricto Código de Conducta a las corporaciones transnacionales.

  • Terminar con el uso del alimento como arma. Detener el desplazamiento, la urbanización forzada y la represión contra los campesinos.

  • Garantizar a los campesinos y a los pequeños agricultores, y a las mujeres del campo en particular, un aporte directo en la formulación de políticas agrícolas a todos los niveles. [14]

La exigencia de soberanía alimentaria de La Vía Campesina constituye un poderoso programa agrario para el Siglo XXI. Los movimientos sindicales y de izquierdas en todo el mundo debieran darle su pleno apoyo, así como a las campañas de los trabajadores agrícolas y campesinos por la reforma agraria y contra la industrialización y globalización de los alimentos y de la agricultura.

¡Alto a la guerra contra los agricultores del Tercer Mundo!

Dentro de ese marco, nosotros en el norte global podemos y debemos exigir que nuestros gobiernos detengan todas las actividades que debilitan o dañan la agricultura del Tercer Mundo.

¡Alto al uso de alimentos para combustible! La Vía Campesina lo ha dicho simple y claramente: “Los agrocombustibles industriales representan un desatino ecológico. Su desarrollo debería ser detenido y la producción agrícola debería concentrarse en los alimentos como prioridad.” [15]

¡Condonen las deudas del Tercer Mundo!

El 30 de abril, Canadá anunció una contribución especial de 10 millones de dólares canadienses a la ayuda alimentaria para Haití. [16] Es algo positivo – pero durante 2008 Haití pagará cinco veces esa suma en intereses por su deuda externa de 1.500 millones de dólares, gran parte de la cual fue incurrida durante las dictaduras de Duvalier apoyadas por los imperialistas.

La situación de Haití no es única y no es un caso extremo. La deuda externa total de los países del Tercer Mundo en 2005 fue de 2,7 billones [2.700.000.000.000, N. del T] de dólares, y sus pagos de la deuda de ese año ascendieron a un total de 513.000 millones de dólares. [17] La terminación de esa sangría de dinero, inmediata e incondicionalmente, aseguraría recursos esenciales para alimentar a los hambrientos ahora mismo y, con el tiempo, reconstruir la agricultura interior.

¡OMC, fuera de la agricultura!

Las políticas alimentarias regresivas que han sido impuestas a los países pobres por el Banco Mundial y el FMI con codificadas y controladas por el Acuerdo sobre Agricultura de la Organización Mundial de Comercio. El AsA, como escribe Afsar Jafri de Focus on the Global South, está “predispuesto a favor de la agricultura de capital intensivo, impulsada por el agronegocio, y orientada a la exportación.” [18] No es sorprendente, ya que el responsable de EE.UU. quien lo redactó y luego negoció era ex vicepresidente del gigante del agronegocio Cargill.

El AsA debiera ser abolido, y los países del Tercer Mundo deberían tener derecho a cancelar unilateralmente políticas de liberalización impuestas a través del Banco Mundial, el FMI, y la OMC, así como mediante acuerdos bilaterales de libre comercio como el TLCAN [NAFTA] y el CAFTA. [Tratado de Libre Comercio para la República Dominicana y Centro América].

Autodeterminación para el sur del globo

Los actuales intentos por parte de EE.UU. a fin desestabilizar y derrocar los gobiernos antiimperialistas del grupo del ALBA - Venezuela, Bolivia, Cuba, Nicaragua y Granada — continúan una larga historia de acciones por los países del norte para impedir que países del Tercer Mundo logren controlar sus propios destinos. La organización contra semejantes intervenciones “en el vientre del monstruo” es por lo tanto un componente clave en la lucha por lograr la soberanía alimentaria en todo el mundo.

* * *

Hace más de un siglo, Karl Marx escribió que a pesar de su apoyo para las mejoras técnicas, “el sistema capitalista trabaja contra una agricultura racional... una agricultura racional es incompatible con el sistema capitalista.” [19]

Las crisis actuales de los alimentos y de la agricultura confirman enteramente esa valoración. Un sistema que coloca los beneficios por sobre las necesidades humanas ha ahuyentado del campo a millones de productores, debilitado la productividad de la tierra mientras envenena su aire y su agua, y ha condenado a casi mil millones de personas al hambre crónica y a la desnutrición.

La crisis alimentaria y la crisis agrícola están arraigadas en un sistema irracional y antihumano. Para alimentar al mundo, los trabajadores urbanos y rurales deben unir sus manos para erradicar ese sistema.

NOTAS

[1] Frederic Mousseau, Food Aid or Food Sovereignty? Ending World Hunger in Our Time. Oakland Institute, 2005. http://www.oaklandinstitute.org/pdfs/fasr.pdf.

International Assessment of Agricultural Knowledge, Science and Technology for Development. Global Summary for Decision Makers. http://www.agassessment.org/docs/Global_SDM_210408_FINAL.pdf

[2] Francis Moore Lappe, Joseph Collins, Peter Rosset. World Hunger: Twelve Myths. (Grove Press, New York, 1998) p. 8

[3] “About the Alliance for a Green Revolution in Africa.”

http://www.agra-alliance.org/about/about_more.html

[4] IRRI Press Release, April 4, 2008. http://www.irri.org/media/press/press.asp?id=171

[5] “World Bank President Calls for Plan to Fight Hunger in Pre-Spring Meetings Address.” News Release, April 2, 2008

[6] Estas cifras han sido tomadas de los informes trimestrales más recientes de las compañías, encontrados en sus sitios en la Red. Como mencionan esas cifras de modos diferentes, no pueden ser comparadas las unas con las otras, sólo con sus informes anteriores.

[7] Shawn Hattingh. “Liberalizing Food Trade to Death.” MRzine, May 6, 2008. http://mrzine.monthlyreview.org/hattingh060508.html

[8] Fred Magdoff, John Bellamy Foster and Frederick H. Buttel. Hungry for Profit: The Agribusiness Threat to Farmers, Food, and the Environment. Monthly Review Press, New York, 2000. p. 11

[9] UN Food and Agriculture Organization. Key Statistics Of Food And Agriculture External Trade. http://www.fao.org/es/ess/toptrade/trade.asp?lang=EN&dir=exp&country=100

[10] J. Madeley. Hungry for Trade: How the poor pay for free trade. Cited in Ibid

[11] Jahi Campbell, “Shattering Myths: Can sustainable agriculture feed the world?” and ” Editorial. Lessons from the Green Revolution.” Food First Institute. www.foodfirst.org

[12] World Food Summit. http://www.fao.org/wfs/index_en.htm

[13] La Vía Campesina. “Food Sovereignty: A Future Without Hunger.” (1996) http://www.voiceoftheturtle.org/library/1996%20Declaration%20of%20Food%20Sovereignty.pdf

[14] Parafraseado y resumido de Ibíd.

[15] La Vía Campesina. “A response to the Global Food Prices Crisis: Sustainable family farming can feed the world.” http://www.viacampesina.org/main_en/index.php?option=com_content&task=view&id=483&Itemid=38

[16] A título de comparación, este año Canadá gastará 1.000 millones de dólares en la ocupación ilegal de, y la guerra en, Afganistán.

[17] Jubilee Debt Campaign. “The Basics About Debt.” http://www.jubileedebtcampaign.org.uk/?lid=98

[18] Afsar H. Jafri. “WTO: Agriculture at the Mercy of Rich Nations.” Focus on the Global South, November 7, 2005. http://www.focusweb.org/india/content/view/733/30/

[19] Capital, Volume III. Karl Marx & Frederick Engels, Collected Works, Volume 37, p. 123

http://www.socialistvoice.ca/?p=293

(Ian Angus es editor de Climate and Capitalism. La primera parte de este artículo fue publicada en inglés en Socialist Voice y en The Bullet (Socialist Project), el 27 de abril de 2008 y, en castellano, en Rebelión.)

Agrotoxicidad negada por las instituciones de salud publica

Seguimos hablando de las retenciones, seguimos hablando de la "potestad del Estado" supuestamente desafiada. Aquí hay y otras cosas a tener en cuenta. Ayer tuvimos oportunidad de escuchar una mesa sobre recursos jurídicos aplicados en este caso al tema de la Desmanicomialización, donde el Juez Gallardo se explayó con brillantez acerca del modo en que habría que hacer valer los derechos con recursos que hay. Una manera de establecer que las políticas que se aplican tienen consecuencias sobre la salud, la vida y la muerte de las personas. No pudimos instalar (hasta ahora)  la responsabilidad de gente como GGG en eso (en la salud, la vida y la muerte de las personas), pero ojalá podamos y ojalá podamos también con quienes hacen lo mismo con otros aspectos de las políticas. Las retenciones son un medio para que el Estado tenga recursos para hacer determinadas cosas. Hablemos de las cosas determinadas,  por favor. Se enferma y se muere gente todos los días, por como esas cosas están determinadas.
Un saludo.
Gonzalo

Seis pueblos de la Pampa Húmeda, con niveles de cáncer superiores al normal por el uso de los agrotóxicos

“Varias generaciones están comprometidas”

Una investigación del Hospital Italiano de Rosario confirmó los efectos en la salud de los agrotóxicos en los pueblos sojeros.

http://www.pagina12.com.ar/diario/elpais/subnotas/104144-32760-2008-05-14.html Por Darío Aranda

Malformaciones, cáncer y problemas reproductivos tienen vinculación directa con el uso y la exposición a contaminantes ambientales, entre ellos los agrotóxicos utilizados en los agronegocios. “Los hallazgos fueron contundentes en cuanto a los efectos de los pesticidas y solventes”, afirma Alejandro Oliva, médico y coordinador de la investigación que abarcó seis pueblos de la Pampa Húmeda y que confirma, en esas localidades, la existencia de diferentes tipos de cánceres –de próstata, testículo, ovario, hígado, páncreas, pulmón y mamas– muy por encima de la media nacional. El estudio también detalla que cuatro de cada diez hombres que consultaron por infertilidad habían sido expuestos a químicos agropecuarios y alerta que el efecto sanitario de los agrotóxicos puede manifestarse en las generaciones futuras. “Hijos o nietos de los trabajadores rurales, y las poblaciones cercanas, son los que dentro de décadas pueden sufrir las consecuencias”, advierte la investigación.

El estudio fue realizado entre 2004 y 2007 por un equipo del Hospital Italiano de Rosario, conducido por Oliva, con el respaldo del Centro de Investigaciones en Biodiversidad y Ambiente (Ecosur), la Universidad Nacional de Rosario, la Federación Agraria local y el Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria (INTA). La hipótesis de estudio del grupo multidisciplinario (conformado por ecólogos, epidemiólogos, agrónomos, endocrinólogos y sociólogos) señalaba que ciertos agroquímicos podrían perturbar la fisiología hormonal. El relevamiento en terreno confirmó que las funciones reproductivas, tanto femeninas como masculinas, son altamente sensitivas a diferentes agentes químicos utilizados en la actividad agrícola. “Existen relaciones causales de casos de cáncer y malformaciones infantiles entre los habitantes expuestos a factores de contaminación ambiental, como los agroquímicos”, afirma el trabajo, realizado por etapas durante tres años y cuyos resultados finales acaban de ser publicados en los Cuadernos de Salud Pública de Brasil.

La investigación remarca que los factores ambientales, como la exposición a pesticidas y solventes, contribuyen a la severidad de la infertilidad y pueden empeorar los efectos de factores genéticos preexistentes. El relevamiento constata que el 40 por ciento de los hombres que consultaron por infertilidad habían sido expuestos a agrotóxicos y resalta que el sistema reproductivo masculino puede padecer severas alteraciones debido a causas ambientales, entre las que se destaca un aumento del cáncer de testículo, malformaciones urogenitales, disminución en la calidad seminal y disfunción eréctil.

La investigación recuerda que toda la zona se fumigó por años con “organoclorados” (como se denomina a productos como DDT, heptacloro, lindano y HCH), que de 1960 a 1978 tuvieron amplia difusión junto a los “organofosforados”, como el Parathion. Del ’78 al ’94 la tendencia introdujo nuevos químicos, como monocrotofós, endosulfán y piretroides. Y desde el ’94 se aplicaron estos dos últimos más el clorpirifós. “Sin olvidar la rotunda aparición del glifosato y sus agregados”, recuerda el científico. Justamente las organizaciones campesinas e indígenas acumulan denuncias contra ese producto, cuyo nombre comercial es Roundup, de la estadounidense Monsanto, el agrotóxico más utilizado en la agricultura actual. Sólo en el último año, y a razón de diez litros de glifosato por hectárea, las tierras más productivas de Argentina fueron rociadas con 165 millones de litros del cuestionado veneno. “Según cifras de la FAO, Argentina ha aumentado en más de un 200 por ciento el uso de agroquímicos, principalmente en la Pampa Húmeda, debido a los herbicidas que se utilizan en la soja transgénicas”, explica la investigación.

El grupo de profesionales remarca que la incidencia del cáncer en áreas rurales es menor que en las zonas urbanas, pero en su estudio detectaron lo opuesto: que algunos tipos de cánceres se encuentran con mayor incidencia en el mundo agrícola, tal es el caso de los linfomas no-Hodgkin y los de próstata, asociados con la fabricación y el empleo de agroquímicos. También sobresalen los cánceres de testículo y ovario, mostrando una incidencia tres veces mayor en el primer caso, y de casi dos veces en el segundo, comparados con las estimaciones a nivel nacional. Los cánceres de hígado fueron casi diez veces más y los de páncreas y pulmón, el doble de lo esperado. En cuanto a la mujer, se registra un aumento significativo de cáncer de mama. También sobresalieron los cánceres de tipo digestivo. “Esto puede ser por haber sido estas zonas muy expuestas a los clorados, y ahora son zonas expuestas al glifosato, que sabemos produce irritaciones digestivas permanentes”, explican.

En un apartado especial se explica que el efecto de los agrotóxicos puede manifestarse mediante dos mecanismos: el contacto directo con la sustancia o que los padres la hayan absorbido y trasmitido a través de sus espermatozoides y óvulos a los hijos. “En diferentes publicaciones se ha demostrado la existencia de casos de cáncer con pacientes que no habían estado expuestos directamente a los agroquímicos, pero si lo habían sido sus padres o sus abuelos. Se produce cuando el químico impacta en la trama genética y se va reproduciendo de generación en generación. O bien pasa a través del útero de la madre”, afirma Oliva. Y advierte: “En materia de salud pública, se está comprometiendo en forma directa a varias generaciones”.

Además del uso de agroquímicos, se señaló como fuentes fijas de contaminación a las plantas de acopio de cereales, los depósitos de plaguicidas, los lugares donde se lavan y guardan los equipos de fumigaciones, basurales y transformadores con PCB. El relevamiento demostró que más del 90 por ciento de los casos de cáncer se encontraron dentro de los 300 metros de esos focos contaminantes.

El trabajo tomó como muestra de estudio áreas consideradas representativas del modelo de agronegocios predominante en la Pampa Húmeda: localidades rurales de hasta cinco mil habitantes, regiones donde la soja abarca el 95 por ciento de la tierra cultivable y con antecedentes de haber estado dedicadas a la producción agropecuaria al menos desde la década de 1950. Se trata de Pérez Millán, en el norte bonaerense, y Alcorta, Carreras, Máximo Paz, Santa Teresa y Bigand, todas localidades de Santa Fe.

Justamente en Bigand, el Ministerio de Salud de Nación realizó un estudio con el objetivo de “determinar factores de vulnerabilidad en poblaciones expuestas a los plaguicidas”. En el marco del Plan Nacional de Gestión Ambiental, con intervención de la Cátedra de Toxicología y Química de la UBA, las conclusiones detallaron: “Más de la mitad de los encuestados y el 100 por ciento de los fumigadores refieren que ellos o conocidos estuvieron intoxicados alguna vez. El 90 por ciento señala que no existen personas resistentes a las intoxicaciones”. El trabajo confirma efectos agudos como alergias, dolor de cabeza, mareos, irritación respiratoria, dérmica y de ojos. En el aspecto laboral, precisa que los trabajadores “en su inmensa mayoría no tienen contrato de trabajo, ni cobertura médica, y cobran a destajo”. “Son mencionados más de 40 pesticidas, predominando el uso de glifosato”, remarca el relevamiento. La fecha de publicación fue 2002. Nunca más el Ministerio de Salud difundió información sobre los agrotóxicos.

Nunca más el Ministerio de Salud difundió información sobre los agrotóxicos

Nunca más el Ministerio de Salud difundió información sobre los agrotóxicos

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La complicidad de la Corporacion medica: agentes de propaganda de las Corp

Esta semana comienza el Congreso internacional de cardiologia. La medicina hegemonica asociada con las Grandes Corporaciones manipula las mentes y presiona a los colegas a vender y recetar sus chatarras medicalizadoras de pueblos.

El modelo de vida norteamericano , su manera de pensar y su medicina negocio imperan en nuestros paises coloniales.

 

Las universidades repiten y reproducen los modelos yanquis de medicina socios de las Corporaciones.

 

La sociedad tecnologica e industrial crea serers consumidores de su bella y publicitada chatarra.

 

El modelo necesita Homeros  Simpsons: adictos a la tele, violentos, tontos y domesticados gordos y sedentarios.

 

Las sociedades medicas estan financiadas por las Corporaciones transnacionales.

 

Sus congresos son los espacios publicitarios de chucherias y tecnologias para atrapar cuerpos y medicalizarlos, transformar el dolor y el malestar cultural en mercancias y piezas de sus negocios.

 

Los colegas nos enseñan a pensar y sentir como los yanquis.

A ignorar nuestra terrible realidad de mucha pobreza

maltrato a nuestro pueblo hanbreado, golpeado traicionado por los politicos de turno

abandonados por el estado al servicio de los grupos oligopolicos.

 

NO se habla del modelo colonialista de la soja, de la mineria con cianuro de los rios y aguas contaminadas de las poblaciones fumigadas

de los pueblos originarios maltratados y robados

de los fondos de inversion internacionales complices de los agronegocios de los commodities

de los proximos biocombustibles para los autos del Primer mundo

de los precios de los alimentos aumentados y de la pobreza estructural de la mayoria popular

de las riquezas regaladas a las Corporaciones defendidas por los estados del Norte( del G7)

De la deuda externa eterna

de la manipulacion de los multimedios soicos de las Corporaciones internacionales de informacion y entretenimiento que manipulan y desinforman

 

de los ejercitos extranjeros aliados con las fuerzas nacionales antipopulares

de los aparatos religiosos  domesticadores de conciencias y socios de la globalizacion capitalista del Norte

 

Los medicos imitamos a los colonizadores del Norte.

Nos preparamos para reproducir su modelo de capitalismo y de vida

 

Nos covertimos en empresarios y en medicalizadores al servicio de la fabrica de la salud en poder de las Corporaciones

 

Bayer Monsanto Roche y las principales empresas farmaceuticas manejan la Medicina

los diarios y noticias

la informacion medica

emplean a los mas importantes sabios de la medicina para que ellos convenzan a los demas de su utilidad terapeutica

 

NO hay instituciones libres: casi todas son dependientes de las Corp.

Los congresos son espacios de propaganda y publicidad

 

A la mayoria de los medicos les importa poco la realidad  de sus pueblos.

Han sido preparados para ganar dinero y fama

no para ayudar y cuidar a los necesitados.

 

 

 

Los oligopolios en Argentina: laboratorio de las Corporaciones

Por Roberto Navarro

Desde el año pasado se han empezado a verificar aumentos de precios en bienes sensibles de la canasta básica de alimentos y en productos clave de la actividad económica. Página/12 realizó un estudio de los últimos balances de las principales empresas de consumo masivo que ejercen posición dominante en el mercado. El relevamiento ofrece el siguiente resultado: esas firmas incrementaron sustancialmente sus ganancias gracias a la aplicación de fuertes ajustes en los precios. Así se convirtieron en importantes responsables del actual proceso inflacionario. Molinos Río de la Plata, que produce alimentos como el aceite Cocinero y la harina Blancaflor, aumentó sus utilidades en un 75 por ciento; Quickfood, que elabora las hamburguesas Paty, lo hizo en un 64 por ciento; Arcor, principal productor de alimentos enlatados, de golosinas y galletitas, en un 40 por ciento; La Serenísima, líder en la actividad láctea, que paga 50 millones de pesos anuales de intereses por deudas, pasó de perder 20 millones en 2006 a ganar 3,5 millones en 2007; Ledesma, la azucarera más grande del país, incrementó sus ganancias en un 8 por ciento.

En el rubro de insumos claves del proceso productivo, con encadenamiento a sectores que impactan en el bolsillo de la población, se verificó un comportamiento similar: la líder en pinturas, Colorín, aumentó sus utilidades en un 112 por ciento. La cementera Loma Negra contabilizó ganancias en su último ejercicio con un crecimiento del 95 por ciento; Aluar, que fabrica el insumo para elaborar los envases para tomates al natural, arvejas y duraznos, entre otros, registró un alza de 42 por ciento. Todos son datos de los últimos balances presentados en la Bolsa de Comercio de Buenos Aires, y su variación es en relación al mismo período del ejercicio anterior.

La mayoría de los economistas consultados por el sector empresario sostiene que el actual proceso de alza de precios se debe a que la demanda supera a la oferta. Por lo tanto, la receta ortodoxa y repetida por algunos heterodoxos es la de frenar esa demanda para que la oferta, o sea la inversión, se equilibre. Sin embargo, del relevamiento realizado por Página/12 en esos balances se desprende que esas firmas líderes han disminuido o no han acompañado al mismo ritmo de sus ventas el monto de las inversiones destinadas a ampliar su capacidad productiva para abastecer al mercado interno. En cambio, se observan inversiones destinadas a las actividades vinculadas a la exportación. Un caso emblemático es Molinos con el desarrollo del Puerto San Benito, en la ciudad de San Lorenzo.

El aceite Cocinero, de Molinos, hace un año se vendía en Disco a 4,90 pesos; hoy cuesta 7,64, un 56 por ciento más caro. Las galletitas Tortitas, de Arcor, en ese momento se vendían a 1,22 peso; hoy, a 1,77, un 45 por ciento más. Las hamburguesas Quickfood se despachaban en Disco a 3,89; hoy, a 6,02 pesos: 55 por ciento más caras. El Actimel de La Serenísima se ofrecía a 3,05 y ya se paga un 64 por ciento más: 4,99 pesos.

Las empresas de consumo masivo están aumentando sus precios con el objetivo de aumentar los márgenes de ganancias y los consumidores, hasta ahora, convalidaron los ajustes de precios debido a los incrementos de los salarios. De esta manera, pese al alza nominal de los ingresos, terminan comprando lo mismo o, a veces, menos bienes que antes. Así, estas compañías, todas líderes en sus respectivos mercados, están logrando desandar lo poco que se había avanzado en el objetivo de distribuir la riqueza. Sus balances denotan que se están apropiando de una porción cada vez mayor de la renta generada por la economía.

 

Grandes balances

 

Quickfood tiene el 60 por ciento del mercado de hamburguesas. A partir de esa posición dominante, forma precios e incrementa sus ganancias. En 2007, gracias a sus cuantiosas utilidades, aumentó su patrimonio neto en un 40 por ciento. Un caso similar es Arcor, que en 2007 ganó un 11 por ciento sobre ventas y un 31 por ciento sobre patrimonio. Loma Negra consiguió una utilidad sobre patrimonio neto del 24 por ciento, una cifra casi inédita en el mundo para un productor de cemento. Pero en Argentina no es el único con ese privilegio. Aluar, que es productor de un comodity, el aluminio, ganó un 24 por ciento sobre ventas y un 27 por ciento sobre patrimonio neto. Lo que sigue es un resumen de los balances de las más importantes empresas de consumo masivo del país.

- Molinos Río de la Plata: yerba Nobleza Gaucha, rebosador para milanesas Preferido, harina Favorita, aceite Cocinero, bizcochuelo Exquisita, Vitina, son algunas de sus marcas líderes en el mercado. Molinos, controlada por la familia Pérez Companc, tiene presencia en la mayoría de los rubros de alimentos elaborados que se comercializan en el país. Y en todos los que participa es el número uno. En la mayoría de los casos alcanzó esa posición de privilegio comprando las fábricas de sus competidores. En 2007 adquirió la empresa Virgilio Manera, que hasta ese momento lideraba el mercado de pastas secas, y el Grupo Estrella, que produce la yerba de mayor venta, Cruz Malta, y el arroz líder Gallo. El año pasado, Molinos ganó en el mercado local 107 millones de pesos, un 75 por ciento más que los 61 millones que había obtenido en 2006. La compañía de Pérez Companc maneja más del 50 por ciento de los mercados de sus principales productos. Pero el rubro en el que más avanzó es el de los congelados, concentrando el 89 por ciento de las ventas.

- Quickfood: Con sus marcas Paty y Quickfood maneja el 60 por ciento del mercado de hamburguesas. Esta posición dominante le permite vender una caja de 330 gramos de carne con 20 por ciento de grasa a 6 pesos. En su último balance, cerrado el 28 de febrero de 2008, correspondiente a un período de nueve meses, la compañía ganó 43 millones de pesos, un 64 por ciento más que en el balance anterior. Esa cifra significa una utilidad neta del 21 por ciento sobre ventas y un impresionante 40 por ciento sobre patrimonio neto. Si se toman los últimos 24 meses, Quickfood aumentó su patrimonio en un 72 por ciento.

- Arcor: Con sus marcas Arcor, Salsati y La Campagnola, la compañía alimentaria lidera el rubro de alimentos enlatados, como tomates al natural, arvejas, duraznos, atún y lentejas, entre otras. Con la compra de La Campagnola en 2006 también es la firma de mayor participación en mermeladas tradicionales y de bajas calorías. Además, con sus marcas Tofi, Cofler y Mentoplus, entre decenas, maneja cómodamente el mercado de las golosinas. También participa en el 47 por ciento de las ventas de helados de marca. La empresa se caracteriza por producir varios de sus insumos, como papel, cartón y plástico para envases. En 2007 obtuvo utilidades netas por 345 millones de pesos, un 40 por ciento más que los 247 millones que había ganado en 2006. Esa cifra significó un 11 por ciento sobre sus ventas y un 31 por ciento sobre su patrimonio neto.

- La Serenísima: El 70 por ciento de la leche que se consume en el país la vende la empresa de Mastellone. Además, la compañía es líder en manteca, crema y dulce de leche y segunda en el resto de los productos que fabrica. Junto con la cooperativa SanCor conforman el oligopolio que maneja los precios de los lácteos. La Serenísima arrastra un fuerte pasivo en moneda extranjera desde la década pasada, que le insume más de 50 millones de pesos anuales de intereses. En 2007 fueron 55 millones. Además, el año pasado perdió otros 22 millones de pesos por diferencia de cambio por sus deudas en euros. A pesar de estos pasivos, gracias a los fuertes aumentos que aplicó a los precios de sus productos, pasó de perder 20 millones en el 2006 a ganar 3,5 millones en 2007.

- Ledesma: Con una producción de 330 mil toneladas anuales, la compañía jujeña es la líder histórica del mercado azucarero. Además de la venta directa de azúcar, provee a las industrias de lácteos, bebidas gaseosas, galletitas, chocolates, dulces, caramelos y otras. El último balance anual de Ledesma cerró el 31 de mayo de 2007. A diferencia de la mayoría de los comodities, en el mercado internacional el precio del azúcar en ese período bajó un 38 por ciento. A pesar de eso, en el mercado interno la compañía subió sus precios un promedio de un 10 por ciento. De esa manera consiguió ganar en 12 meses 84,7 millones de pesos, un 7 por ciento más que en el ejercicio anterior.

- Colorín: La compañía que lidera el mercado de pintura no deja de batir records de utilidades. En el balance cerrado en septiembre de 2007, computó ganancias en un período de nueve meses por 8,2 millones de pesos. Esa cifra es un 112 por ciento más alta que el resultado del ejercicio anterior. Así Colorín incrementó su patrimonio en un 45 por ciento en un año. En los últimos tres años la compañía aumentó su patrimonio en un 490 por ciento.

- Loma Negra: La cementera adquirida recientemente por el grupo brasileño Camargo Correa cerró su último balance anual el 31 de agosto de 2007. En esos 12 meses aumentó sus despachos en un 8 por ciento con respecto al ejercicio anterior. Sin embargo, debido al fuerte incremento que aplicó al precio de sus productos, elevó sus utilidades en un 95 por ciento: pasó de ganar 91 millones de pesos en el balance cerrado en 2006 a 177 millones en el citado ejercicio.

- Aluar: El balance anual cerrado por la compañía el 30 de junio de 2007 dice textualmente: “La producción total de aluminio en el ejercicio económico que se reseña fue de 270.647 toneladas, volumen que es similar al obtenido en el ejercicio anterior y representa una utilización de la capacidad instalada del 97,6 por ciento. Las ventas totales de la compañía alcanzaron a 285.033 toneladas, volumen que superó en un 9,1 por ciento al de ejercicio previo al comentado”. Pese al estancamiento de la producción y el escaso aumento de las ventas, Aluar aumentó sus utilidades en un 42 por ciento. La compañía produce insumos de uso difundido, como aluminio para la construcción, el sector automotor, los envases para alimentos y varios rubros de la actividad económica.

 

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rehenes de Monsanto por el biologo Raul Montenegro

Por Raúl Montenegro *

Qué duro es sentirse minoría en un país de falsas mayorías.

Qué duro es ver que el gobierno nacional y los ruralistas luchan entre sí cuando son cómplices necesarios del país sojero.

Qué duro es ver cacerolas relucientes y llenas de soja RR en el asfalto civilizado de Buenos Aires.

Qué duro es ver las cacerolas renegridas y sin tierra de los campesinos de Santiago del Estero.

Qué duro es ver a los estudiantes de universidades argentinas con sus carteles de apoyo a los ruralistas en huelga, como si Monsanto y el Che Guevara pudieran darse la mano.

Qué duro es recordar que esas cacerolas relucientes, esos estudiantes movilizados y esas familias temerosas del desabastecimiento no salieron a la calle cuando los terratenientes de este siglo XXI expulsaron a familias y pueblos enteros para plantar su soja maldita. Qué duro es ver la furia ruralista al amparo de reyes sojeros como el Grupo Grobocopatel.

Qué duro es ver el rostro reseco de doña Juana expulsada, de doña Juana sin tierra, de doña Juana con sus muertos bajo la soja.

Qué duro es ver que se cortan las rutas para que China y Europa no dejen de tener soja fresca, y para que Monsanto no deje de vender sus semillas y sus agroquímicos.

Qué duro es comprobar, con los dientes apretados, y con el corazón desierto y sin bosques, que nadie habló en nombre de los indígenas expulsados de sus territorios, de sus plantas medicinales, de su cultura y de su tiempo para que la soja y el glifosato sean los nuevos algarrobos y los nuevos duendes del monte.

Qué duro es ver con las manos y tocar con los ojos que nadie habló en nombre de los campesinos echados a topadora limpia, a bastonazos y a decisiones judiciales sin justicia para que ingresen el endosulfán, las promotoras de Basf y las palas mecánicas con aire acondicionado.

Qué duro es saber que nadie habló en nombre del suelo destruido por la soja y por el cóctel de plaguicidas.

Qué duro es comprobar que muchos productores, gobiernos y ciudadanos no saben que los suelos sólo son fabricados por los bosques y ambientes nativos, y nunca por los cultivos industriales.

Qué duro es saber que para fabricar 2,5 centímetros de suelo en ambientes templados hacen falta de 700 a 1200 años, y que la soja los romperá en mucho menos tiempo.

Qué duro es recordar que el 80 por ciento de los bosques nativos ya fue destrozado y que funcionarios y productores no ven o no quieren ver que la única forma de tener un país más sustentable es conservar al mismo tiempo superficies equivalentes de ambientes naturales y de cultivos diversificados.

Qué duro es observar cómo se extingue el campesino que convivía con el monte y cómo lo reemplaza una gran empresa agrícola que empieza irónicamente sus actividades destruyendo ese monte.

Qué duro es ver que el monocultivo de la soja refleja el monocultivo de cerebros, la ineptitud de los funcionarios públicos y el silencio de la gente buena.

Qué duro es saber que miles de argentinos están expuestos a las bajas dosis de plaguicidas, y que miles de personas enferman y mueren para que China y Europa puedan alimentar su ganado con soja.

Qué duro es saber que las bajas dosis de glifosato, endosulfán, 2,4 D y otros plaguicidas pueden alterar el sistema hormonal de bebés, niños, adolescentes y adultos, y que no sabemos cuántos de ellos enfermaron y murieron por culpa de las bajas dosis porque el Estado no hace estudios epidemiológicos.

Qué duro es saber que los bosques y ambientes nativos se desmoronan, que las cuencas hídricas donde se fabrica el agua son invadidas por cultivos y que la Argentina está exportando su genocidio sojero a la Amazonia boliviana.

Qué duro es comprobar que las cacerolas relucientes son más fáciles de sacar que las topadoras y el monocultivo.

Qué duro es comprobar que en nombre de las exportaciones se violan todos los días, impunemente, los derechos de generaciones de argentinos que todavía no nacieron.

Qué duro es ver las imágenes por televisión, los piquetes y las cacerolas mientras las almas sin tierra de los campesinos y los indígenas no tienen imágenes, ni piquetes, ni cacerolas que los defiendan.

Qué duro es comprobar que estas reflexiones escritas a medianoche sólo circularán en la casi clandestinidad mientras Monsanto gira sus divisas a Estados Unidos, mientras las topadoras desmontan miles de hectáreas en nuestro Chaco semiárido para que rápidamente tengamos 19 millones de hectáreas plantadas con soja, y mientras miles de niños argentinos duermen sin saber que su sangre tiene plaguicidas, y que su país alguna vez tuvo bosques que fabricaban suelo y conservaban agua. Muy cerca de ellos, las cacerolas abolladas vuelven a la cocina.

* Biólogo. Premio Nobel Alternativo (Estocolmo, Suecia). Profesor titular de Biología Evolutiva en la Universidad Nacional de Córdoba, montenegro@funam.org.ar

mayor mortalidad infantil en la Argentina: republiqueta sojera

Si uno tuviera ganas de tener humor negro, comleptaría el título que Mauro puso con un "bueno, es una mala noticia pero pasajera..." Esta es la política conjunta de los actores del sistema: GGG, Passaglia, Mate, Solá, Kirchner.... y siguen las firmas. Mientras se lo aplaudía a GGG (y nosotros decíamos lo que decíamos y en los medios no nos daban bola, TAMPOCO CLARÍN, QUE MIENTE PERO NO ES EL ÚNICO), y mientras las noticias sobre el desmantelamiento de los servicios de neonatología del conurbano no repercutían, la falta de pediatras en el primer y en el segundo cordón (por precarización del trabajo, de la mano de los programas del Banco Mundial, de la mano del "Programa de Médicos Comunitarios", etc. todas iniciativas aplaudidas y con amplia cobertura mediática (incluso de Clarín, que mentía también con el dinero de GGG, son profesionales de la mentira desde hace décadas, y este gobierno y el anterior y el anterior a pagado por esas mentiras), mientras todo eso ocurría, se sostuvo y ser promovió la muerte -por razones evitables por monedas- de niños y niñas en la Provincia de Buenos Aires. Mientras habia gente que -también- nos decía que "exagerábamos" cuando difundíamos noticias de CICoP sobre el tema, y una foto era "solo una foto", nosotros insitíamos en muchos de los (tal vez no todos)  aspectos que contruían esta injusticia escandalosa: en la Provincia eran -la mayoría- funcionarios puestos y sostenidos (y FORMADOS) por GGG. Cuando denunciábamos esto (cuando por ejemplo, difundíamos una nota de Mario Róvere sobre el tema) había gente que minimizaba esto y GGG decía "desconocer" a Mario, y llegaba a decir (lo mismo que dicen de nosotros) que intereses espurios (una supuesta candidatura a elecciones por algún sector -horror!- de izquierda) ¿que podrían ser una embajada en Chile? eran los que animaban a Mario y las "trotskistas" o "terroristas sanitarios". A quien le cabría más el mote, luego de estas cifras? Y además: no es ésta? no es precisamente ésta la escuela de Moreno? No es esto lo que están haciendo en el IndeK?

Un saludo
Gonzalo

Malas noticias para recién nacidos

En 2007, en el distrito más poderoso del país murieron 3.531 chicos, 250 más que en 2006, según un informe del Ministerio de Salud bonaerense. Preocupación oficial.

 

Mauro Federico

14.05.2008
En riesgo. Los más chicos parecen estar desprotegidos. El Estado, ausente.
La cifra mete miedo: 3.531 bebés menores de un año fallecieron en la provincia de Buenos Aires por causas evitables durante el 2007. Así consta en un informe del Ministerio de Salud bonaerense donde se indica que la mortalidad infantil alcanzó a 250 chicos más que en 2006, lo que representa un incremento del ocho por ciento.

"Estas muertes se originan en cuestiones sociales y evidencian que el boom económico del país no llega a los sectores de bajos recursos", aseguró el diputado provincial Horacio Piemonte, impulsor de un pedido de informes al gobierno provincial.

El documento oficial detalla las cifras registradas en cada distrito de la provincia. Al tope del ranking figuran los partidos de Merlo, con 174 muertes; La Matanza, con 345; Lomas de Zamora, con 177; Quilmes, con 169; La Plata, con 160, y Tigre, con 102 fallecimientos. Concejales de al menos diez municipios presentaron demandas parlamentarias a los intendentes locales y los intimaron para que den cuenta de las medidas que desarrollarán para revertir esta grave situación. El viceministro de Salud, Alejandro Collia, confirmó la preocupación oficial por las estadísticas difundidas y explicó las medidas que tomará la cartera sanitaria para prevenir un incremento mayor de muertes producto de las epidemias estacionales que se avecinan.

"Se observa un aumento de la mortalidad infantil durante el año 2007. El grupo de niños de 28 días y más es el que ha registrado un aumento más significativo". El párrafo pertenece a una nota que lleva la firma de la licenciada Ana María Gianna, a cargo de la Dirección de Información Sistematizada del Ministerio de Salud. La información oficial no hizo más que confirmar lo que muchos presumían: en el distrito más grande y poderoso de la Argentina cada vez se mueren más chicos menores de un año por causas que podrían evitarse. Entre los motivos de los decesos, se enumeran las "infecciones respiratorias agudas, las septicemias, la prematurez, el bajo peso al nacer y los diagnósticos imprecisos y mal definidos".

De acuerdo con los datos del Ministerio de Salud de la Nación, la tasa de mortalidad infantil se redujo sensiblemente en los últimos 16 años: pasó del 25,6 por mil en 1990 al 12,6 por mil en el 2006. Sin embargo, el descenso más marcado se registró fundamentalmente en las provincias que estaban en peores condiciones, como Tucumán, Chaco, Corrientes y Misiones. Mientras que en territorio bonaerense, la curva descendente comenzó a invertir su tendencia a partir del año 2005, registrando mayor cantidad de defunciones en menores de un año. Siempre según las estadísticas oficiales, el año pasado fallecieron en la provincia de Buenos Aires 3.531 niños. En 2006, los decesos fueron 3.280.

En los concejos deliberantes de Lomas de Zamora, Avellaneda, Almirante Brown, Florencio Varela, Quilmes, Lanús, Morón, San Miguel, Hurlingham, San Isidro y Merlo ya fueron presentados pedidos de informes a los ejecutivos comunales para que detallen las medidas que llevarán adelante para revertir la grave situación sanitaria.

"Ostentamos el trágico privilegio de ser el distrito del conurbano donde más aumentó la mortalidad infantil, aunque el intendente Jorge Rossi haya anunciado lo contrario en la apertura de sesiones ordinarias", aseguró el concejal de Lomas de Zamora Rosendo Pedernera (ARI) en diálogo con Crítica de la Argentina. "El 80 por ciento de las muertes se registró en la región de Cuartel Noveno –la más pobre del distrito– específicamente en las localidades de Ingeniero Budge, Villa Fiorito y Villa Albertina, lo que demuestra el vínculo de esto con las condiciones sociales de la población", explicó.

"Más del 60 por ciento se produjeron por causas evitables, como las condiciones socioambientales deficientes y las dificultades para acceder a la atención de la salud", dijo Pedernera. Y agregó: "Muchas mujeres perdieron embarazos por las mismas razones y eso no entra en las estadísticas".

En Quilmes también se registraron incrementos significativos en la tasa de mortalidad infantil: allí el número de fallecidos durante 2007 alcanzó los 169, 22 bebés más que en 2006. "Chicos con bajo peso, madres embarazadas en estado de desnutrición y un alto grado de contaminación en las zonas ribereñas son el caldo de cultivo epidemiológico para que se registre esta suba", detalló el concejal quilmeño Mario Sahagún, autor de la iniciativa que intimó al ejecutivo a dar explicaciones de la situación.

"Tenemos chiquitos que se mueren por falta de atención en tiempo y forma o por falta de camas; otros contaminados por cromo, producto de los desechos vertidos por industrias en la zona de Solano, que fallecen por septicemias", agregó. Desde la cartera sanitaria bonaerense, el viceministro de Salud, Alejandro Collia, confirmó la preocupación oficial por el crecimiento de las tasas.

"Tenemos datos que muestran un crecimiento de la mortalidad infantil, fundamentalmente de muertes neonatales, aunque todavía no tenemos todas las precisiones estadísticas", aseguró el funcionario. "Esta situación nos obliga a redoblar los esfuerzos y las precauciones porque estamos a punto de ingresar al período estacional donde crecen enfermedades con alto registro de mortalidad –como la bronquiolitis y la tos convulsa– y no queremos que se incrementen estas estadísticas", afirmó Collia. "Más allá de la cuestión numérica, es imprescindible precisar las causas para poder atacarlas y así terminar con esta tendencia a la suba que se registró en los últimos dos años", finalizó el funcionario ministerial.

Para el diputado Piemonte, "desde el Gobierno se afirma que la pobreza es una realidad que sufren cada vez menos habitantes de la Argentina, pero las cifras oficiales ocultan la realidad de pobreza que viven 3,5 millones de personas, y de indigencia que padecen casi un millón y medio de argentinos".
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Lamentablemente no me extraña esta situación, lo raro es que recién se enteren los medios, cuando esto es un proceso de desmantelamiento sanitario que viene de hace rato.
Yo en el 2002- 2003 era miembro del equipo de Estimulación Temprana en el Htal. Eva Perón (ex Castex) de San Martín, este equipo interdisciplinario laburaba ad-honorem hacía 12 años (en ese momento) y el Htal también tenía el "honor" de contar hacía 10 años con un equipo ad-honorem de Psicopatología infanto-juvenil...Estamos hablando de equipos que atienden específicamente bebés, en un caso, y niños y adolescentes, en el otro!!!... Lo que veíamos era terrible!!!...discapacidades graves producto de la condición de desprotección social!!! 
No sólo eso!, sino que en esos años el gobernador Solá había decidido revocar los nombramientos de los médicos que trabajaban ad-honorem!!!!!!!!!!!!! en la Provincia de Bs.As... qué paradógico!!! no les pagaban pero los hechaban del sistema de salud!!!!!!...menos médicos=menos gasto de insumos=más muertes...selección "natural"?!!!
Saludos,
Silvina Cuello

paro y movilizacion de medicos residentes y concurrentes

MARTES 20 DE MAYO

PARO Y MOVILIZACIÓN DE

RESIDENTES Y CONCURRENTES



Ante nuestros reclamos sobre la condiciones laborales de Residentes
y Concurrentes de la Ciudad:

- Reencasillamiento salarial

- Los concurrentes SON TRABAJADORES EXIGIMOS:

SALARIO DIGNO, OBRA SOCIAL, ART y 1 COMIDA DIARIA

- NO al pago obligatorio del seguro de mala praxis a nombre del
gobierno

- Aumento de las vacantes para residencias.

- Cese de reasignaciones arbitrarias

- Pago en término a los ingresantes, jefes e instructores.

No recibimos NINGUNA respuesta, por parte del gobierno.


Por eso:

PARO Y MOVILIZACION DE TODOS LOS RESIDENTES Y CONCURRENTES.

20 - 05 - 2008 10 hs.

De Plaza de Mayo al Ministerio de Salud

-Asociación de Profesionales en Formación-