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REFLEXIONES Y CONSIDERACIONES SOBRE LA INFLUENZA A/H1N1 EN MÉXICO

 

Asociación Latinoamericana de Medicina Social, Región México, A.C. www.geocities. com/alamesmx

 

1. Es innegable que la emergencia sanitaria en México sacó a la luz el desorden, la desestructuració n y la desarticulació n nacional del sistema de salud, así como sus muchas carencias organizativas y presupuestales, producto del desmantelamiento y el desfinanciamiento del que ha sido objeto por varias décadas ya, en favor de privatizaciones y dependencia tecnológica con respecto a las compañías transnacionales.

 

Mostró también la falta de información, directrices y políticas eficaces, consistentes y realmente efectivas. También volvió a ser obvia la exclusión social que pone en práctica el sistema actual, que no respondió a las necesidades de la población. Por tanto, se requiere fortalecer un sistema de salud público, universal, integral y gratuito, apoyado con políticas promotoras de salud y de educación para la salud, orientadas por un principio de equidad, que cuente con equipos técnicos que tengan la capacidad de detectar los primeros casos de enfermedades infeccionsas y construir cercos sanitarios de manera inmediata, de ser ello necesario.

 

2. Los miles de millones de pesos invertidos en el llamado “Seguro Popular” no evitaron el impacto negativo de la falta de un sistema de salud orientado a responder a las necesidades socio-territoriales , ante esta emergencia sanitaria no respondieron con un manejo eficiente basado en respuestas inmediatas eficaces. Hoy, más que nunca, es urgente una Atención Primaria en Salud como organizadora de un sistema nacional de salud público, universal y gratuito. Para esto se necesita redistribuir el talento humano y los recursos materiales, según las necesidades territoriales y las desventajas sociales existentes, con el fin de contribuir a revertirlas.

 

3. La salud, la seguridad social pública, la investigación y el desarrollo tecnológico en salud han sido sistemáticamente desmantelados y desfinanciados intencionalmente en las últimas décadas, respondiendo a intereses que favorecen la privatización de los servicios de salud y los de las compañías transnacionales de seguros, farmacéuticas, tecnología médica, hospitales, control de biológicos, productoras de carne y demás. Consideramos que actualmente hay suficientes evidencias que demuestran que el optimismo ciego en la privatización en los países pobres está fundamentado en mitos sobre la atención privada, pero en este contexto emergente, los sistemas públicos, universales y gratuitos se revelan como la única solución para atender a toda la población. Por lo tanto, es momento de decir: ¡Basta ya !A problemas públicos, soluciones públicas!

 

Exigimos hacer realidad el derecho a la salud y la seguridad social para todos y todas en México, esto no es un problema de dinero, sino de decisión y voluntad políticas.

 

4. El SINAVE (Sistema Nacional de Vigilancia Epidemiológica) no fue capaz de detectar y responder oportuna y eficazmente al pico de morbilidad por neumonías que se reportó desde febrero del 2009 ni de atender las quejas de los habitantes de La Gloria, Perote, Veracruz, en el sentido de estar padeciendo enfermedades respiratorias de manera generalizada. Consideramos que el SINAVE se mostró obsoleto y es necesario financiar y reconstruir un sistema eficiente de vigilancia epidemiológica que permita actuar con prontitud ante cualquier comportamiento infeccioso atípico.

 

5. La emergencia sanitaria dejó claro que el desmantelamiento de las instituciones públicas y la privatización de bienes y servicios en salud han hecho dependiente a la Secretaría de Salud y al país en esta materia. BIRMEX (Biológicos y Reactivos de México) ha dejado en manos de las compañías transnacionales, cuyo fin es el lucro, el monopolio de las patentes de biológicos, vacunas y fármacos, que ahora importamos en grandes cantidades, por lo que el INDRE (Instituto Nacional de Referencia Epidemiológica) no tuvo la capacidad para analizar este, y posiblemente otros, nuevo virus. Consideramos que el acceso a medicamentos y vacunas forman parte del derecho a la salud, por lo tanto, debe ser financiado con presupuestos públicos, contando con los fondos necesarios para volver a lograr independencia tecnológica, apoyando la investigación, la formación de personal y la infraestructura en salud. Exigimos el fortalecimiento y la creación de laboratorios públicos de medicamentos y vacunas y apoyo a la investigación científica en salud.

 

6.- Toda enfermedad infecciosa, además del agente, requiere de un contexto social y cultural para reproducirse y desarrollarse. Sólo la equidad en los mínimos de bienestar, incluyendo trabajo, salarios dignos, vivienda, el cuidado del medio ambiente, el acceso a los servicios de salud y la inclinación de la balanza hacia los intereses de la población, no de las compañías privadas y transnacionales, entre otras, las farmacéuticas y la productoras de carne que lo destruyen (como en Perote, Veracruz), podrán incidir sobre una mejor salud general en el futuro.

 

NOS PRONUNCIAMOS POR LA DEFENSA DE UN SISTEMA PÚBLICO NACIONAL DE SALUD DE CALIDAD, UNIVERSAL, EQUITATIVO Y GRATUITO, QUE GARANTICE EL DERECHO A LA ATENCIÓN DE LA SALUD A TOD@S.

 

¡UN MUNDO Y UN MÉXICO MEJOR SÍ SON POSIBLES!

 

Texto sobre Corporaciones Farmaceuticas y negocios

NOTA: Este excelente informe aclara con gran precisión cuestiones que venimos diciendo desde hace tiempo. Entre ellas que no hay otra alternativa que DESPAZAR a la Industria Farmacéutica, DEJAR DE CONFIAR ABSOLUTAMENTE EN ELLA, dado su carácter fundado en el lucro y solo en el lucro. Esto era así hace 30, 40 o 50 años, pero ahora es así de un modo que llega a ser incompatible con la vida. La investigación farmacológica no puede estar en manos del capitalismo, como cualquier cuestión en la que se base la salud. Debe organizarse el sistema sobre otras bases y debe ser desde YA. Argentina estuvo tirando para atrás en esta perspectiva, ha dado dos o tres pasos tímidos en el sentido correcto, pero si no se sigue se perderá lo muy poco que se avanzó. Sin confiar en la gestión, en general, de la actual ministra (que tiene enormes falencias en muchas cuestiones y retrocesos en otras) sí hay algunas iniciativas correctas que parecen estar siendo desalentadas y perderán en la actual disputa por esa área (la salud) si caen en manos del sector de la CGT (con fuertes intereses en la medicina privada, como Moyano, Barrionuevo y su fiel aliado Coti Noziglia, Martínez, Santa María y toda la runfla; es de destacar que Moyano y Santa María han puesto gente en la lista oficialista que responderá a esos intereses).

Lejos que creer que en estas elecciones se plebiscita un modelo ‘popular’ contra uno ‘gorila’, la disputa debería centrarse en generar un proyecto alternativo, lejos de todos los intereses monopólicos que la política de este gobierno avala (además de lo comentado: Cargill, Monsanto, la Barrick Gold, las petroleras como Pan American Energy, Repsol) que no solo nos expolian sino que nos enferman, y no solo eso sino que sientan las bases para que el futuro NO EXISTA. Esa es la verdadera batalla, y este gobierno ha tomado partido contra el pueblo.

Un saludo

Gonzalo

 

 

LUNES 18 DE MAYO DE 2009

Industria farmacéutica privada y salud pública son incompatibles (Parte I)

http://www.argenpress.info/2009/05/industria-farmaceutica-privada-y-salud.html
Alejandro Teitelbaum (especial para ARGENPRESS.info)

I. Como las crisis económicas y financieras, las crisis sanitarias son reveladoras de la naturaleza inhumana, irracional y antisocial del sistema capitalista, sobre todo en su estado actual de descomposición económica, política y social.

La pandemia de gripe porcina es un ejemplo. En su presunto foco original en el Estado de Veracruz, México, todo parece indicar que la contaminación humana hay que atribuirla a las condiciones totalmente contrarias a las reglas de higiene en que trabaja la empresa Granjas Carroll, subsidiaria de Smithfield Foods de Estados Unidos, la más grande transnacional mundial de producción porcina, establecida, entre otros países, además de México y Estados Unidos, en Polonia, Rumania y China.

También contribuye la alta concentración del ganado porcino en esos establecimientos y su alimentación, lo que puede facilitar la propagación del virus. Como resultado, el pueblo de La Gloria y sus alrededores está permanentemente envuelto en una atmósfera pestilencial, que agobia y enferma a sus habitantes, más de la mitad de los cuales tiene problemas respiratorios.

Todos hemos podido ver en los grandes medios de comunicación a muchos habitantes de la ciudad de México y a viajeros en distintos aeropuertos del mundo portando mascarillas protectoras. Pues bien, en La Gloria no hay tales mascarillas y sus habitantes casi no reciben atención médica. Pero cuando se anuncia la llegada de visitantes extranjeros salen brigadas de empleados estatales a pintar con cal las casas y a barrer las calles y se despliega un cartel (en inglés « of course ») que dice algo así como : « Bienvenidos a La Gloria, libre de influenza porcina » (reportaje de la televisión franco-alemana Arte).

Eso muestra, de manera un tanto grotesca, el tratamiento político-mediático del problema.

Que ha servido, de paso, para tratar de hacer olvidar otros problemas sociales acuciantes derivados de la crisis económico-financiera.

Ese tratamiento político-mediático se refleja en las informaciones contradictorias sobre el número de contaminados, de fallecidos y en un tono general de alarmismo del que no está exenta la Organización Mundial de la Salud .

Sobre todo si se compara con el número de muertos (entre 250.000 y 500.000) que provoca cada año en el mundo la gripe común o estacional.

Un alarmismo similar se creó con la gripe aviar de la que hasta ahora ha habido en el mundo algo más de 400 contaminados y unos 220 muertos, la mitad de ellos en Indonesia y el resto en China, Vietnam, Tailandia y Turquía. Y un gato muerto en Alemania (sic).

Tanto en el caso de la gripe aviar como en el de la actual gripe porcina se puede verificar que la casi totalidad de los casos mortales afecta a personas vulnerables (mal alimentadas, mal atendidas y que vivían en un medio sanitario desfavorable). En efecto, según las estadísticas dadas a conocer por la OMS el 15 de mayo, México con 60 muertos sobre 2446 casos, registra la tasa de mortalidad de lejos más elevada (2,45%) en tanto que Estados Unidos con tres muertos sobre 4298 casos, significa una tasa de mortalidad del 0,6 por mil. Y en los 32 restantes países alcanzados por el virus se han registrado dos fallecimientos, uno en Canadá y otro en Costa Rica.

Mucho se ha escrito últimamente, y con razón, acerca de los intereses económicos en juego en el combate contra la pandemia.

Se afirma que el Tamiflu, fabricado por Roche con la licencia de explotación que compró a Gilead Sciences, Inc (que recibe de Roche una participación en los beneficios en forma de regalía) es el medicamento apropiado para combatir la enfermedad producida por el virus llamado A H1 N1 (gripe porcina). Se habla menos del Relenza, medicamento producido por GlaxoSmithKline.

El Tamiflu (oseltamivir) y el Relenza (zanamivir) , que existen antes de la aparición del nuevo virus no son, como es lógico, medicamentos específicos para combatirlo. Más aún, no pocos especialistas ponen en duda su eficacia para curar la gripe estacional o común, que se previene (relativamente) con la vacuna que se prepara cada año, tratando de anticipar la configuración del virus, que muta todos los años.

No obstante las serias dudas sobre su eficacia, la Organización Mundial de la Salud, que en agosto de 2005 recibió de “regalo” de Roche 3 millones de tratamientos (30 millones de dosis), cuando apareció la gripe aviar recomendó a todos los países acumular stocks de Tamiflu, que que hasta entonces tenía poco éxito en el mercado.

Fue entonces que muchos gobiernos compraron y acumularon enormes cantidades de dosis, lo que provocó un espectacular aumento de las acciones de Roche y Gilead. Se estima que en el mundo hay desde entonces un stock de 220 millones de dosis. Francia, por ejemplo, tiene guardadas 30 millones de dosis desde 2005, en Estados Unidos en julio 2005 el Pentágono compró reservas de Tamiflu por 58 millones de dólares. En ese momento Donald Rumsfeld, accionista de Gilead, era aún secretario de defensa. Alemania compró en junio de 2005 el mismo medicamento por 150 millones de euros y México anunció en octubre 2005 que le compraría a Roche algo más de 400 millones de pesos de Tamiflu. Así fue como en los nueve primeros meses de 2005 las ventas de Tamiflu aumentaron en un 263% por un total de 554 millones d euros.

La mayor parte de esos stocks de Tamiflu acumulado no se llegó a utilizar porque la gripe aviar se trasmitió muy limitadamente a los seres humanos y sólo en ciertas regiones del mundo. Esos reservas de Tamiflu acumuladas van perdiendo su eficacia terapéutica con el transcurso del tiempo.

Ahora, como una bendición del cielo para los laboratorios, apareció la gripe porcina . Y la Organización Mundial de la Salud volvió a recomendar en abril último a los Gobiernos que acumularan stocks de Tamiflu y otros antivirales. Y las acciones de Roche y de Gilead comenzaron nuevamente a subir (4 y 3 por ciento respectivamente a fin de abril de este año).

Sin embargo, el 12 de mayo la Organización Mundial de la Salud, por intermedio de una de sus especialistas, declaró que teme que el virus de la gripe porcina se haga resistente a los antivirales al combinarse con la cepa de la gripe tradicional en el hemisferio sur.

"Estamos enfrentando el riesgo de resistencia del virus", explicó Nikki Shindo. La profesional subrayó que el año pasado la gripe estacional había mostrado "signos de resistencia al oseltamivir". Es decir al Tamiflu, el antigripal recomendado por la OMS para combatir el nuevo virus.

De modo que ahora la OMS, un poco tarde, se suma a los que ponen en duda la eficacia curativa del Tamiflu.

En el sitio web de la OMS (who.int/csr/disease/swineflu/faq/es), se aclara que : « No hay ninguna vacuna para evitar que el actual virus de la gripe por A (H1N1) cause la enfermedad en el ser humano. No se sabe si las actuales vacunas estacionales confieren algún grado de protección. Los virus gripales cambian muy rápidamente ». Y se agrega, un poco ambiguamente que : « En algunos países se dispone de antivíricos contra la gripe estacional, y esos medicamentos permiten prevenir y tratar eficazmente la enfermedad. Hay dos tipos de fármacos: los adamantanos (amantadina y rimantadina) y los inhibidores de la neuraminidasa (oseltamivir y zanamivir) ». Y un poco más adelante figura esta frase, que no ofrece dudas : « NO SE DISPONE DE INFORMACION SUFICIENTE PARA FORMULAR RECOMENDACION ALGUNA ACERCA DEL USO DE ANTIVIRICOS PARA LA PREVENCION Y EL TRATAMIENTO DE LA INFECCION POR EL VIRUS DE LA GRIPE PORCINA ».

Pero sobre lo que no hay duda alguna acerca de la eficacia del Tamiflu, es que su venta masiva aumenta enormemente las ganancias de los accionistas de Roche y de Gilead , entre éstos últimos Donald Rumsfeld, ex director de la firma.

Llama además la atención que no se hace pública información alguna sobre el tratamiento aplicado para curar a los contaminados por el nuevo virus. ¿Se les administró Tamiflu, Relenza, antibióticos comunes, aspirinas o ningún medicamento? Tampoco se conocen informes médicos (autopsias, exámenes virológicos, bacteriológicos, etc) de los que fallecieron aparentemente a causa del nuevo virus.

Aunque en el mismo sitio web de la OMS (who.int/csr/disease/swineflu/faq/es) se dice (¿se confiesa ?) que :

«La mayoría de los casos de gripe porcina notificados anteriormente corresponden a pacientes que se recuperaron plenamente de la enfermedad sin necesidad de atención médica y sin recibir antivíricos ».

ES CIERTO QUE ANTE LA AMENAZA REAL O PRESUNTA DE UNA PANDEMIA GRAVE SE JUSTIFICAN PLENAMENTE LAS MEDIDAS PREVENTIVAS, QUE NO CONSISTE UNICAMENTE EN VENDER MEDICAMENTOS MAS O MENOS EFICACES SINO EN DISMINUIR LA VULNERABILIDAD DE BUENA PARTE DE LA POBLACION FACILITANDOLE LAS CONDICIONES DE ACCESO A UNA ALIMENTACION EQUILIBRADA Y COMPLETA Y A INFRAESTRUCTURAS SANITARIAS Y HOSPITALARIAS ADECUADAS.

El manejo de la actual pandemia suscita, como hemos visto, una serie de interrogantes.

La Organización Mundial de la Salud, que debería desempeñar un papel independiente y decisivo frente a las epidemias que asuelan el planeta, está demasiado comprometida con los grandes laboratorios farmacéuticos, como para creer en su objetividad . Su ex directora, Gro Harlem Bruntland, dijo en Davos el 29 de enero de 2001: "Debemos proteger el derecho de las patentes…La industria ha hecho un esfuerzo admirable para cumplir con sus obligaciones con sus donaciones de medicamentos y sus reducciones de precios". Y su director de gabinete explicaba esa profesión de fe por la necesidad de obtener financiación privada, pues los Estados les proporcionan pocos fondos, y de hacer buena figura ante Estados Unidos, que tiene los "cordones de la bolsa" mundial (Jean-Loup Motchane, Quand l'OMS épouse la cause des firmes pharmaceutiques, en Le Monde Diplomatique, julio 2002, p. 10).

Cabe entonces interrogarse acerca de si la presencia de fuertes intereses privados contamina negativamente las políticas públicas para enfrentar una emergencia sanitaria.

La respuesta es, evidentemente, SI.

AHORA SE DICE QUE LOS LABORATORIOS NO TIENEN LA POSIBILIDAD DE FABRICAR AL MISMO TIEMPO ESTE AÑO UNA VACUNA CONTRA LA GRIPE ESTACIONAL Y CONTRA LA GRIPE PORCINA Y QUE ENTRE EL 18 DE MAYO Y FIN DE MES SE TOMARA UNA DECISION A NIVEL DE LA OMS A FAVOR DE DAR LA PRIORIDAD A UNA U OTRA VACUNA.

CABE PREGUNTAR : ¿ES REAL LA IMPOSIBILIDAD DE FABRICAR SIMULTANEAMENTE LAS DOS VACUNAS (O UNA VACUNA COMBINADA PARA AMBOS VIRUS) AUNQUE SE MOVILICEN A ESCALA MUNDIAL TODOS LOS RECURSOS DISPONIBLES, PUBLICOS Y PRIVADOS ? ¿LA DECISION SE TOMARA SOBRE BASES RIGUROSAMENTE OBJETIVAS Y CIENTIFICAS Y EN FUNCION DEL INTERES GENERAL O EN FUNCION DE LOS INTERESES DE LA INDUSTRIA FARMACEUTICA?.
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MARTES 19 DE MAYO DE 2009

Industria farmacéutica privada y salud pública son incompatibles (Parte II Final)

http://www.argenpress.info/search/label/Alejandro%20Teitelbaum
Alejandro Teitelbaum (especial para ARGENPRESS.info)

II. Corresponde también preguntarse, si la presencia de fuertes intereses privados no afecta negativamente las políticas sanitarias en general y si es admisible que se lucre con la salud de los seres humanos.

La industria farmacéutica es una de las más rentables, sino la más rentable de todas las industrias, incluído el tráfico de drogas y la venta de armamentos.
Según la revista Fortune de abril de 2003 entre las 500 empresas industriales estadounidenses más grandes, las de la industria farmacéutica aventajan de lejos a las demás en tres criterios de beneficios : 14,5% sobre el capital, o sea 6 veces la media de las 500 empresas, 17 % de beneficio neto sobre el volumen de negocios, esto es 5,5 veces la media de las 500 empresas y el beneficio de las acciones alcanza el 27,6%, 3 veces más que la media de las empresas citadas por Fortune. (Entrevista publicada en la Revista En Marche, de la Mutualité Chretienne de Bélgica el 7 de marzo de 2005 al doctor Dirk van Duppen, autor del libro « La guerre des médicaments. Pourquoi sont-ils si chers ». Colección EPO, Bruselas 2005).
Además la industria farmacéutica tiene otras ventajas financieras: en Estados Unidos, sede de varias de las mayores transnacionales farmacéuticas, los gastos en investigación y en marketing se deducen de los impuestos y el impuesto sobre las ganancias ha sido del 16,3% en tanto que la media de dicho impuesto para las otras industrias ha sido 27,3% (Boston Globe, 23 de diciembre de 1999).
Las diez empresas farmacéuticas transnacionales más grandes vendieron en 2005 por 295 mil millones de dólares y tuvieron en ese año un beneficio de 58 mil millones. En el decenio 1996-2005 la tasa de rendimiento medio de esas empresas sobre el capital invertido -deducidos los impuestos- fue del 29%. En el mismo período invirtieron 288 mil millones en la investigación, 739 mil millones en marketing y administración y sus accionistas recibieron 317 mil millones de dólares. Es decir que en investigación se invirtió 2,6 veces menos que en marketing y administración y los dividendos percibidos por los accionistas fue superior a la inversión en investigación. (Datos extraídos del trabajo « Analyse socio-économique de l’industrie pharmaceutique mondiale pour la période de dix ans 1996-2005 », realizado por los profesores Leo-Paul Lauzon y Marc Hasbani de la Universidad Quebec de Montreal. http://www.cese.uqam.ca/pages/pub_recherche.php?sujet=pub_recherche#2006_).
El diario francés Le Monde del 31 de marzo de 2005 indicaba que Pfizer, el número uno mundial de la industria farmacéutica tiene 38.000 visitadores médicos en tres continentes y que en 2004 había gastado 16,9 mil millones de dólares en marketing, dos veces más que en investigación.
Un informe de setiembre de 2007 de la Inspección General de Asuntos Sanitarios (IGAS) de Francia, señala que los gastos de marketing de la industria farmacéutica en Francia representa el 12% de su volumen de negocios, más de tres cuartos en visitadores médicos (lo que representa 25000 euros por año y por médico visitado según el mismo Informe), y el resto en publicidad (13%) y en congresos (8,6%). Todo eso lo paga la Seguridad Social al rembolsar los medicamentos. Es decir el contribuyente.
El marketing de las empresas dirigido a los médicos (visitadores, muestras gratis, congresos más gastronómicos y turísticos que científicos) influye las decisiones de éstos cuando recetan medicamentos. Peor aún, médicos de gran reputación funcionan como comunicadores de empresas farmacéuticas, dando su « opinión autorizada » sobre las virtudes de un medicamento, ocultando que tienen intereses en el laboratorio que lo produce. Por esa razón una asociación de consumidores (Que Choisir) denunció en abril de este año ante los tribunales franceses a nueve médicos, por violación a la obligación de transparencia en la información médica.
El Dr. Van Duppen, en el reportaje ya citado, dice que un estudio de los Institutos Nacionales de la Salud (NIH) de Estados Unidos, la institución pública que financia la investigación biomédica (en 2008 dispuso de un presupuesto de 29 mil millones de dólares) reveló que el 85% del costo del desarrollo de los cinco medicamentos más vendidos en los años 90 fué financiado por el Estado. Según el mismo estudio la industria contribuye con el 14% a la investigación fundamental, que es costosa e implica un riesgo financiero pues en muchas oportunidades no llega a resultados comercializables, con el 38% a la investigación aplicada y con el 48% al desarrollo final del producto.
El doctor Elías Zerhouni, director hasta octubre de 2008 del NIH confirma : « nosotros financiamos casi el 90% de la investigación en Estados Unidos en la esfera de la salud ». Sesenta por ciento en la investigación de base y 40% en la investigación aplicada. (Diario Les Echos, Francia, mayo 2008).
Dicho de otra manera, la innovación en la investigación biomédica la pagan los contribuyentes y los beneficios de la misma queda para las empresas, beneficios que vuelven a salir de los bolsillos de los contribuyentes que pagan (caros) los medicamentos.
Las empresas farmacéuticas defienden esta situación ultraprivilegiada con uñas y dientes, amparándose en las patentes o brevets.
El Acuerdo relativo a los aspectos de la propiedad intelectual relacionados con el comercio (ADPIC), es uno de los acuerdos fundadores de la Organización Mundial del Comercio. La orientación decididamente «liberalizadora » de la OMC cambia bruscamente en este Acuerdo, porque se trata de la propiedad monopólica u oligopólica, que detentan las sociedades transnacionales, de las tecnologías más avanzadas y de muchas marcas y patentes, que es fuente de enormes ganancias.
La duración de la protección conferida por una patente se ha fijado en 20 años (art. 33) y la de las marcas es indefinida (siete años renovables indefinidamente, (art. 18), lo que significa demorar excesivamente el momento en que los nuevos conocimientos pasan al dominio público, en beneficio exclusivo de los propietarios de las patentes. Y las grandes empresas farmacéuticas han encontrado la manera de prolongar la duración de las patentes de los medicamentos mediante una nueva presentación del mismo medicamente (nuevo uso) sin que haya innovación científica.
Y cuando países como Africa del Sud, Brasil, la India o Tailandia fabrican medicamentos a bajo precio, las grandes transnacionales los denuncian ante la Organización Mundial del Comercio, o ante los tribunales judiciales.
India perdió un litigio en la OMC frente a Estados Unidos y a la Unión Europea y la mayoría de las 39 transnacionales farmacéuticas que iniciaron un juicio ante los tribunales contra Africa del Sur desistieron a causa de la conmoción mundial que produjo la demanda.
Algunos grandes laboratorios han prometido rebajar los medicamentos contra el sida destinados a los países africanos, pero en ningún caso quieren aceptar la competencia de los mismos medicamentos producidos en países del Tercer Mundo, mucho más baratos. Incluso el laboratorio Pfizer ha preferido poner gratuitamente un medicamento, el fluconazole, a disposición de los enfermos en Africa del Sud, a aceptar la competencia del mismo producto de origen tailandés, quince veces más barato.
Después de arduas negociaciones en la Organización Mundial del Comercio, a fines del 2002 parecía haberse llegado a un acuerdo en el sentido de que los países pobres que no tienen capacidad para producir ellos mismos los medicamentos necesarios podrían recurrir a la importación de genéricos a bajo precio. Pero el 16 de diciembre de ese año Estados Unidos torpedeó el acuerdo proponiendo que el derecho de importar medicamentos genéricos se limitara a tres pandemias: el sida, la malaria y la tuberculosis y a otras 19 enfermedades transmisibles. La Unión Europea, a través de su entonces Comisario de Comercio Pascal Lamy, propuso una supuesta vía intermedia: que fuera la Organización Mundial de la Salud la que arbitrara en cada caso si una enfermedad constituye un problema de salud pública.
Germán Velázquez, responsable del programa de acceso a los medicamentos de la Organización Mundial de la Salud, rechazó la propuesta europea diciendo que ese no es el papel de la OMS, que las autoridades de cada país son las que deben decidir las prioridades en materia de salud pública.
El 30 de agosto de 2003 los medios de desinformación anunciaron que se había llegado a un acuerdo por consenso "histórico" en la OMC sobre los medicamentos genéricos y que de ahora en adelante los países pobres tendrían acceso a los mismos a bajo precio.
En realidad, el consenso consistió en que todos los demás países, detalle más o menos, se plegaron a las exigencias de los Estados Unidos, es decir a las exigencias de las transnacionales farmacéuticas.
En un comunicado conjunto, Médicos sin Fronteras e Intermón OXFAM resumieron bien los alcances del acuerdo, diciendo que el mismo sólo aporta algunos elementos positivos a los países pobres y preserva los intereses de la industria farmacéutica de los países ricos. Agregaron que "las normas sobre patentes seguirán elevando el precio de los medicamentos y que los miembros de la OMC no parecen darse cuenta de que las rígidas medidas que quieren imponer no van a servir para garantizar la producción de genéricos a largo plazo, más bien al contrario, los países en desarrollo tendrán pocas alternativas a los altos precios y a los monopolios de las compañías farmacéuticas". Criticaron también que el acceso a los genéricos se limite a situaciones de emergencia sanitaria.
El acuerdo sobre genéricos del 30 de agosto de 2003 empeora la letra del Acuerdo ADPIC que establece ciertas excepciones al régimen de patentes por razones de salud pública: la posibilidad de importar medicinas de los países donde se producen más baratas y las licencias obligatorias, que permiten a los países en condiciones de fabricar medicamentos baratos obligar a las empresas farmacéuticas a ceder los derechos de patente y de esa manera producir sus propias medicinas genéricas.
De todos modos, las "concesiones" de las transnacionales farmacéuticas, en el acuerdo del 30 de agosto de 2003, que de hecho son ventajas adicionales, no le costarán prácticamente nada, pues pues, por un lado, siguen teniendo acceso al mercado de los países pobres, que representa muy poco para ellas y continúan teniendo el monopolio del mercado de los países ricos, que representa la casi totalidad del mercado de medicamentos, donde no pueden ingresar los medicamentos baratos producidos en países del Tercer Mundo. África representa el 1,3% de las ventas de las transnacionales farmacéuticas, o sea 3,5 mil millones de dólares, contra 100 mil millones de ventas en Europa y 169 mil millones en Estados Unidos, según datos oficiales de Estados Unidos citados en julio 2001 en Durban (XII Conferencia Internacional sobre el SIDA) por el Dr. Richard Laing, de la Escuela de Salud Pública de la Universidad de Durban.
Las grandes empresas farmacéuticas se libran a una competencia sin cuartel entre ellas, a fin de llegar primero al mercado con un medicamento nuevo y así embolsar suculentos beneficios. Lo que constituye un obstáculo mayor a la colaboración e intercambio científico entre los investigadores.
Como dicen dos investigadoras : « La rentabilidad de la industria depende en gran medida de la competencia de sus investigadores y de la rapidez con que éstos llegan a resultados comercializables. La confidencialidad de los datos es la regla de oro en tanto y en cuanto los resultados no son comercializados y patentados. Las empresas no quieren dejar deslizar durante la investigación alguna información importante que podría aprovechar un competidor…De manera que no hay perder de vista la importancia de diseminar los resultados de la investigación, en interés de los investigadores y de la protección de la población ». (Lorsqu’en recherche génétique financement privé ne rime plus avec santé. Geneviève Cardinal et Bartha Maria Knoppers, profesoras investigadoras en la Universidad de Montreal. 15/12/02. http://infodoc.inserm.fr/inserm/ethique.nsf).
Este bloqueo de la colaboración e intercambio de información entre los investigadores puede retrasar descubrimientos importantes para la salud pública.
Por ejemplo en el caso del sida la elaboración de una vacuna quizás podría alcanzarse más rápidamente si existiera tal intercambio y colaboración.
Para tratar de establecer la colaboración y el intercambio científico bloqueado por la competencia entre las transnacionales farmacéuticos, se creó en 1993 la Fundación Mundial de Investigación del Sida, patrocinada por la UNESCO y dirigida por Luc Montagnier, quien recibió en 2008, junto con Françoise Barré-Sinoussi, el premio Nobel de Medicina por sus trabajos que llevaron al descubrimiento en 1983 del retrovirus del sida en el Instituto Pasteur de Paris.
La obtención de una vacuna preventiva antisida es muy difícil a causa de las características particulares del retrovirus (capaz de integrarse al ADN de la célula huesped y utilizando el mecanismo de la misma célula para reproducirse) por lo cual varios ensayos han fracasado, el último de ellos el de Merck, que fue suspendido en 2008.
Precisamente el profesor Montagnier propone, hace ya unos diez años, un camino distinto: obtener una vacuna terapéutica, es decir no preventiva, sino curativa. El procedimiento consistiría en aplicar a los enfermos el tratamiento actual (triterapia), muy costoso, sólo tres meses y después la vacuna terapéutica. Lo que evitaría, entre otras cosas, aplicar la triterapia durante toda la vida del enfermo.
La idea de Montagnier es reforzar el sistema inmunitario con un tratamiento corto con triterapia y en ese momento atacar con la vacuna proyectada el virus que queda. El problema es –dice Montagnier- que la fracción de virus que queda insensible a la triterapia está mal identificado : es una especie de depósito que le permite reproducirse de nuevo rápidamente, desde que se suspende la triterapia. Actualmente, sigue diciendo Montagnier, existe la esperanza de bloquear el retorno del virus mediante una inmunidad bien dirigida. Ya disponemos –dice- de un biomarcador que permite evaluar la importancia de ese depósito viral. Por otra parte –sigue diciendo- el proyecto de vacuna implica que se modifican las proteínas del virus para presentar al sistema inmunitario sus partes menos variables.
Para investigar por ese camino hace falta financiación, dice Montagnier, la que le fue rehusada hace algunos años por la Unión Europea, que consideró “antiético” suspender la triterapia para medir la eficacia del nuevo procedimiento.
Agrega el descubridor del virus del sida: “Hoy en día todo el mundo está de acuerdo en que la triterapia durante toda la vida es impracticable en los países más afectados, donde entre el 5 y el 10 por ciento de la población está infectada. Una inmunización terapéutica es la sola esperanza de erradicar la infección después de una triterapia de algunos meses”.
En una conferencia científica organizada en el Parlamento Europeo el 7 de abril de este año, el profesor Montagnier insistió con el pedido de financiación por parte de la Unión Europea (Entrevista a Luc Montagnier publicada en la revista francesa Le Point, el 20 de abril de 2009).
¿Detrás de la resistencia a financiar la propuesta de Montagnier está la voluntad de las transnacionales farmacéuticas de preservar el negocio de la triterapia?
De todo lo expuesto hasta aquí, se impone como conclusión que la finalidad de lucro de la industria farmacéutica afecta negativamente las políticas sanitarias y la investigación biomédica en la perspectiva del interés general.

 

 

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Alames

ESTA SEMANA EN LA PÁGINA DE ALAMES:

 

 

WWW.ALAMES.ORG

 

 

10 de mayo: Convocatoria para escribir a Número Especial de Saúde em Debate, en relación al XI Congreso de ALAMES.

 

3 de mayo: ¿Estado de peste o estado de sitio? Sinaloa y Baja California 1902-1903. Ana María Carrillo Farga.

 

27. de abril: Eduardo Galeano, Las venas abiertas de América Latina

 

25 de abril: Influenza en México, información.

Corporaciones

Big Pharma: el poder farmacológico de Estados Unidos

Alfredo Jalife-Rahme

 

http://www.jornada.unam.mx/2009/05/10/index.php?section=opinion&article=016o1pol

 

 

Antes de abordar este tema geoeconómico, con profundos alcances geoestratégicos de control global, vale la pena una acotación sobre la Investigación y Desarrollo (I&D) de la farmacología, como ciencia pura, que merecen agradecimiento y respeto del género humano por sus excelsos hallazgos y aportaciones.

No ponemos en tela de juicio su existencia imprescindible (hasta ahora), aunque exhiba ciertas lacras muy criticables en el mundo occidental, en especial en Estados Unidos (EU), las cuales se desviaron de sus fundamentos teleológicos de servicio público durante el paroxismo de la globalización financierista, lo que obliga a un escrutinio estricto de sus actividades por los ciudadanos del mundo, es decir, los propios interesados y/o afectados.

Sería ingenuo subestimar el inmenso poder intrínseco que conlleva el acto farmacológico que, por lo visto, han entendido los militares y los banqueros en forma sutil al haber pasado tanto a la militarización de ciertos rubros estratégicos de la salud como a su soterrada penetración en los consejos de administración de las principales trasnacionales farmacéuticas del planeta, que primordialmente pertenecen a EU y son conocidas como Big Pharma (que pudiéramos traducir castizamente comoel poder oligopólico farmacológico de EU).

Las omnipotentes trasnacionales farmacéuticas (en su mayoría de EU), muy poderosas en la lubricación de las conciencias tanto de la industria médica como de los gobiernos claudicantes, prefieren el uso del término Big Pharma en forma angelical como característica de las 30 primeras empresas en la clasificación global con un excedente de 3 mil millones de dólares anuales y/o gastos en I&D por más de 500 millones de dólares anuales (¡más que todo el presupuesto anual de la OMS que ha sido privatizada silenciosamente, lo que amerita un estudio ulterior!).

¿Constituye el Big Pharma el arma sigilosa, con cobertura de pureza filantrópica, de control de la terapia química humana de parte de EU que se amplificó mediante la depredadora globalización financiera?

La revista Fortune (21/7/08), en su clasificación de las primeras 500 empresas globales (con datos de 2007 que habrá que actualizar con las recientes masivas megafusiones), ubica a las primeras 12 trasnacionales farmacológicas (ver tabla).

Destaca que EU concentre siete de 12, Gran Bretaña dos, Suiza dos y Francia una; el eje anglosajón aglutina así 75 por ciento de las 12 primeras trasnacionales farmacológicas.

Más allá de las vertiginosas megafusiones realizadas por Pfizer (v. gr.Wyeth, adquirida recientemente por 68 mil mdd), que probablemente la habrá colocado en el primer sitial mundial, existe otra clasificación de las primeras 35 (cuyo último lugar es ocupado por Gilead Sciences, aliada a la suiza Roche y de la que es accionista el ex secretario de Defensa del régimen torturador bushiano, Donald Rumsfeld), cuyos ingresos mayores a 3 mil mdd anuales las incrustan dentro del Big Pharma, y de las cuales EU cuenta con 16, Japón cuatro, Alemania tres, Suiza tres, Gran Bretaña dos, Bélgica dos, Francia una, Israel una, Dinamarca una, Holanda una y China una. En esta clasificación con datos de 2006, llama la atención el asombroso posicionamiento de EU, el despegue sigiloso de Japón, el pobre desempeño de China, además de la notable ausencia de Canadá, Rusia, India y Latinoamérica (ya no se diga los países islámicos, árabes y africanos).

Queda claro que el poder farmacológico es preponderantemente anglosajón y extensivo a sus aliados dentro del G-7 y el G-10 (que en realidad son 11).

El entrelazamiento de los intereses farmacológicos con la banca de Wall Street, el complejo militar industrial y el poder político de EU rebasan la imaginación. Baste citar el nombramiento por Baby Bush de Randall Tobias, anterior mandamás de Eli Lilly (generosa contribuyente del Partido Republicano) al puesto sensible del Fondo contra el sida (con un presupuesto de 15 mil mdd en cinco años), bajo la encomienda de comprar las medicinas patentadas que benefician al Big Pharma en detrimento de los genéricos de bajo costo (The Lancet, 12/7/03).

Conjuntamente EU, la Unión Europea y Japón consumen casi 90 por ciento de los medicamentos globales.

IMS Health (19/3/09) reporta que solamente en EU las ventas de medicamentos ascendieron a 291 mil mdd en 2008 y calcula que este año las ventas oscilarán entre 820 mil mdd y 750 mil mdd a escala global (22/4/09). A nuestro juicio, es probable que el poder farmacológico represente el cuarto negocio más lucrativo del planeta detrás del narcotráfico, el petróleo y la venta de armas (en ese orden).

Las hazañas de Big Pharma, pueden ser indagadas en el libro crítico La verdad sobre las empresas farmaceúticas (Random House, 04), de Marcia Angell, que resume The New York Review of Books (15/7/04).

Por cierto, la aciaga reunión de la OMC en Cancún constituyó la apoteosis del Big Pharma, lidereado por Pfizer (la productora del Viagra), contra la apertura a los medicamentos genéricos.

Con o sin el brote súbito de infecciones inéditas, el siglo XXI estaba destinado a ser eminentemente biológico, donde la inmunidad, la genética, la bioquímica y la virología jugarán un rol determinante y cuando el armamentario farmacológico será de carácter estratégico, por lo que aquellos países que dispongan de la sapiencia nanobiotecnológica (un feudo de EU, guste o disguste) tendrán un gran avance y quizá dispongan hasta del control del género humano voluntaria o involuntariamente.

Aquí resalta la inmensa vulnerabilidad del BRIC (Brasil, Rusia, India y China), ya no se diga de Latinoamérica y el mundo islámico, que han descuidado el rubro farmacológico tan relevante.

Quizá la verdadera batalla comercial del siglo XXI se libre con los medicamentos genéricos: una genuina liberación nacional contra los grilletes de las tiránicas patentes y marcas de la OMC que protege, al unísono de la OMS, los intereses unilaterales de las trasnacionales farmacológicas anglosajonas.

 


opina Escudero

Diario “Puntal”, Río Cuarto, Córdoba, 3 de mayo del 2009

“La epi­de­mia del den­gue ha sido una jugada mediática y política”

El sanitarista José Escudero piensa que el brote que afecta al país ha sido exagerado para favorecer a los grupos opositores al Gobierno. Por ello, considera prudente no generar pánico ante la gripe porcina.

Sa­ni­ta­ris­ta de des­ta­ca­da tra­yec­to­ria, el doc­tor Jo­sé Car­los Es­cu­de­ro es fuen­te de con­sul­ta de va­rias or­ga­ni­za­cio­nes so­cia­les.

Pro­fe­sor ti­tu­lar en las uni­ver­si­da­des na­cio­na­les de La Pla­ta y Lu­ján, des­de sus cá­te­dras en­fo­ca la su­ce­sión de en­fer­me­da­des co­mo una con­se­cuen­cia di­rec­ta de las ac­cio­nes po­lí­ti­cas y eco­nó­mi­cas de la so­cie­dad.

Con una mi­ra­da crí­ti­ca, ase­gu­ra que el den­gue ha si­do una epi­de­mia dé­bil, cu­yos ries­gos han si­do exa­ge­ra­dos con una fi­na­li­dad po­lí­ti­ca por sec­to­res que as­pi­ran al po­der.

De igual ma­ne­ra, se­ña­la que las mo­di­fi­ca­cio­nes rea­li­za­das a las mo­da­li­da­des de pro­duc­ción pri­ma­ria de la tie­rra han te­ni­do di­rec­ta re­la­ción el bro­te de la in­fluen­za y la ex­pan­sión del Ae­des aegyp­ti.

- ¿Exis­te al­gún vín­cu­lo en­tre la lle­ga­da del den­gue pri­me­ro y la fie­bre por­ci­na des­pués?
- En las dos epi­de­mias se da un pro­ce­sa­mien­to de la na­tu­ra­le­za a tra­vés de la ac­ción hu­ma­na. En el ca­so del den­gue, el mos­qui­to Ae­des Aegyp­ti, el trans­mi­sor de la en­fer­me­dad, ha­ce 30 años es­ta­ba a la al­tu­ra de Co­rrien­tes.
Es un mos­qui­to de ai­res tro­pi­ca­les. Con el ca­len­ta­mien­to pla­ne­ta­rio, ha avan­za­do ha­cia el sur y aho­ra lo te­ne­mos en la pam­pa hú­me­da. Tam­bién in­ter­vie­ne el fe­nó­me­no de la so­ji­za­ción.
Por la ex­ten­sión de los cul­ti­vos de so­ja, mu­chos cam­pe­si­nos han de­ja­do los cam­pos y se han ido a vi­vir a las vi­llas mi­se­ria de las ciu­da­des. Allí vi­ven en con­tac­to con más ba­su­ra, don­de ani­da el mos­qui­to. Ahí se ve có­mo al­gu­nas ac­cio­nes hu­ma­nas fa­ci­li­tan una epi­de­mia.
El ca­len­ta­mien­to pla­ne­ta­rio y el mo­de­lo so­je­ro de agri­cul­tu­ra en Ar­gen­ti­na son ac­cio­nes hu­ma­nas. En la gri­pe por­ci­na hay otro efec­to, en el que en­tra tam­bién la so­ja. La nue­va agri­cul­tu­ra uti­li­za la so­ja co­mo fo­rra­je pa­ra ali­men­tar ani­ma­les, que en­gor­dan en gran­des gal­po­nes, y don­de se apu­ran los pro­ce­sos pa­ra que se los pue­da ma­tar rá­pi­do.
Esos ani­ma­les que vi­ven en tan­to ha­ci­na­mien­to se trans­mi­ten fá­cil­men­te las en­fer­me­da­des, en­tre ellos y al hom­bre, fa­vo­re­cien­do la mu­ta­ción de las ce­pas de los vi­rus. Es­te nue­vo sis­te­ma agu­di­za los pro­ble­mas sa­ni­ta­rios de esos ani­ma­les, que eran me­no­res cuan­do co­rrían li­bre­men­te por el cam­po o es­ta­ban en un chi­que­ro tra­di­cio­nal.

- ¿La pro­pa­ga­ción de es­tas en­fer­me­da­des de­nun­cia fa­len­cias del sis­te­ma sa­ni­ta­rio ar­gen­ti­no?
- No. Tan­to pa­ra el den­gue co­mo pa­ra es­te mie­do por la pan­de­mia de gri­pe por­ci­na, el sis­te­ma es­ta­tal de sa­lud se ha mos­tra­do efi­cien­te. Es mu­cho más efi­cien­te que las obras so­cia­les o las pre­pa­gas.
Lo que pa­sa es que es­tá des­fi­nan­cia­do. En es­te mo­men­to, só­lo 1.7% del PBI se des­ti­na al sis­te­ma de sa­lud. Esa ci­fra de­be­ría tri­pli­car­se pa­ra dar aten­ción gra­tui­ta a más po­bla­ción. Si hay fa­len­cias en el sis­te­ma no se dan por ine­fi­cien­cia si­no por fal­ta de fi­nan­cia­mien­to.
Y eso se no­ta an­te cual­quier epi­de­mia.

Te­rro­ris­mo

- Con la lle­ga­da de la gri­pe por­ci­na se ha en­fa­ti­za­do la con­ve­nien­cia de no alar­mar a la gen­te.
- Pa­sa que los me­dios han exa­ge­ra­do la epi­de­mia de den­gue. En tres se­ma­nas hu­bo 5 o 6 muer­tos. Eso es una epi­de­mia muy li­via­na. Es­to me re­cuer­da al te­rro­ris­mo in­te­lec­tual que se es­tá ha­cien­do con la in­se­gu­ri­dad. En Ar­gen­ti­na las es­ta­dís­ti­cas de vio­len­cia dis­mi­nu­yen, pe­ro el ma­ne­jo me­diá­ti­co de la in­se­gu­ri­dad au­men­ta. Es­to es­tá aso­cia­do al año elec­to­ral. 
Con la epi­de­mia de den­gue se hi­zo es­te ti­po de te­rro­ris­mo. En Ar­gen­ti­na, to­dos los días mue­ren 18 chi­cos por cau­sas re­la­cio­na­das por la po­bre­za; to­dos los días mue­re una mu­jer por un abor­to com­pli­ca­do que se hu­bie­se evi­ta­do si el abor­to es­tu­vie­ra des­pe­na­li­za­do y se hi­cie­ra gra­tui­ta­men­te en hos­pi­ta­les pú­bli­cos. Fren­te a eso, la epi­de­mia del den­gue ha si­do una ju­ga­da me­diá­ti­ca que be­ne­fi­cia a los opo­si­to­res al go­bier­no.

- Mu­chos sos­tie­nen que lo gra­ve en la irrup­ción del den­gue es que se tra­ta de una en­fer­me­dad de otra épo­ca, ya pe­ri­mi­da.
- Eso es ab­so­lu­ta­men­te fal­so. Bra­sil tie­ne cre­cien­tes epi­de­mias de den­gue. Lo que no se di­ce, pe­ro sí es­tu­dian mu­chos in­ves­ti­ga­do­res, es que el uso de agro­quí­mi­cos en el pa­que­te so­je­ro es­tá ma­tan­do a los ani­ma­les que se co­men mos­qui­tos, por eso au­men­ta su po­bla­ción. El mo­de­lo so­je­ro es muy ma­lo en tér­mi­nos eco­ló­gi­cos, pe­ro eso a Mon­san­to o la Me­sa de En­la­ce le im­por­ta muy po­co.

- Vol­vien­do a la gri­pe por­ci­na, dis­tin­tos fa­cul­ta­ti­vos se­ña­lan que en Ar­gen­ti­na el ries­go de ex­pan­sión aún es es­ca­so.
- To­do el mun­do es­tá pen­san­do, aun­que en ge­ne­ral no se ha­ble, so­bre la gran epi­de­mia de gri­pe de 1918, que ma­tó a 40 mi­llo­nes de per­so­nas. Es un re­cor­da­to­rio que per­ma­ne­ce ocul­to, por­que se tra­ta de no alar­mar. Apar­te, las co­mu­ni­ca­cio­nes son mu­cho más sen­ci­llas. En el año 18, la gri­pe te­nía que ve­nir en bar­co. Y se tar­da­ba 20 días en lle­gar de Eu­ro­pa, con lo cual, los en­fer­mos que su­bían al bar­co se cu­ra­ban o se mo­rían.
Y cuan­do el bar­co lle­ga­ba a Ar­gen­ti­na, sus po­si­bi­li­da­des de ha­cer da­ño eran mu­cho me­no­res. Aho­ra exis­ten los avio­nes, y se via­ja de Mé­xi­co a Eu­ro­pa en seis ho­ras. Y la fron­te­ra en­tre Mé­xi­co y Es­ta­dos Uni­dos se cru­za ca­mi­nan­do. El au­men­to de las co­mu­ni­ca­cio­nes es un pro­ble­ma pa­ra la epi­de­mio­lo­gía.

- En el in­ten­to por evi­tar el pá­ni­co se re­mar­ca que las con­se­cuen­cias de la gri­pe de­pen­den del es­ta­do ge­ne­ral del in­di­vi­duo.
- Es lo de siem­pre. La gen­te que tie­ne bue­nas con­di­cio­nes de vi­da es me­nos pro­ba­ble que se en­fer­me. Pe­ro fren­te al mo­do en que se usó me­diá­ti­ca­men­te la epi­de­mia de den­gue, pa­ra alar­mar a la po­bla­ción con un pro­pó­si­to po­lí­ti­co, me pa­re­ce ra­zo­na­ble no alar­mar.
A mí me hu­bie­ra gus­ta­do que el gru­po Cla­rín hu­bie­ra alar­ma­do me­nos a la po­bla­ción. Y tam­bién por­que, en el peor de los es­ce­na­rios, una pan­de­mia de gri­pe pue­de ma­tar a mu­cha gen­te por­que aún no dis­po­ne­mos de una in­mu­ni­za­ción que sea efi­caz.

Luis Ze­ga­rra
lze­ga­rra­@pun­tal­.co­m.ar

Las mafias Corporativas

Aunque es bastante peor (en primer lugar el mercado es tres veces mayor: de 600.000 millones al año). Y el 90% de concentra entre EEUU, Europa y Japón. El 75% de lo que la IF 'invierte' lo hace en marketing. Menos del 20% en investigación, pero de ello solo menos de la cuarta parte lo es en investigación 'verdadera'; el resto es en los llamados 'medicamentos me too', que son los que cambian una molécula para 'mejorar' un efecto (casi siempre es superfluo) y 'renovar' la potestad de generar patentes. Mienten, se burlan de la ciencia a la que dicen honrar, inventan enfermedades para aplicar medicamentos ya existentes. El caso del Vioxx es aun peor: no solo conocían los efectos dañinos (y calcularon que igual ganaban, aun con los juicios) sino que cuando un investigador español publicó los datos de las primeras investigaciones que sospechaban esos efectos (Joan-Ramon Laporte, de Barcelona) Merk le hizo un juicio por calumnias, aun sabiendo que lo que decía Laporte era cierto! Para ganar tiempo de ganancias fabulosas! Y podríamos seguir. Recomiendo el libro de Marcia Angell (La verdad sobre la Industria Farmacéutica).

Un saludo

Gonzalo

PD: a quien interese el tema, sugiero suscribirse al grupo electrónico de la Red de Medicamentos de ALAMES ( http://groups.google.com/group/alames-redmedicamentos)

Allí está, además, escaneado el libro que mencioné


 

 

 

La mafia farmacéutica. Peor el remedio que la enfermedad
05-03-07, Por  Carlos Machado

http://www.ecoportal.net/content/view/full/67184

El mercado farmacéutico mueve unos 200.000 millones de dólares al año. Un monto superior a las ganancias que brindan la venta de armas. Por cada dólar invertido en la fabricación de un medicamento se obtienen mil en el mercado. Este mercado, además, es uno de los más monopolizados del planeta, ya que sólo 25 corporaciones copan el 50 por ciento del total de ventas.

El mercado farmacéutico mueve unos 200.000 millones de dólares al año. Un monto superior a las ganancias que brindan la venta de armas o las telecomunicaciones. Por cada dólar invertido en la fabricación de un medicamento se obtienen mil en el mercado. Y las multinacionales farmacéuticas saben que se mueven en un terreno de juego seguro: si alguien necesita una medicina, no va a escatimar dinero para comprarla. Este mercado, además, es uno de los más monopolizados del planeta, ya que sólo 25 corporaciones copan el 50 por ciento del total de ventas. De ellas, las seis principales compañías del sector –Bayer, Novartis, Merck, Pfizer, Roche y Glaxo- suman anualmente miles de millones de dólares de ganancias, a lo que hay que añadir más todavía, dado que todos los grandes grupos farmacéuticos son también potencias de las industrias química, biotecnológica o agroquímica. Todo ello, y su imparable avidez por seguir haciendo dinero y creciendo cual un parásito destructivo, hace que las multinacionales del sector, haciendo gala de una total impunidad, se desentiendan de su verdadero cometido, la salud, y no reparen en aplastar a competidores menores, atacar a gobiernos débiles que intenten enfrentarlas y, lo que es peor, mantener precios prohibitivos para las poblaciones de escasos recursos y a la vez fabricar productos que en muchísimos casos terminan envenenando a los eventuales pacientes. Sobrados ejemplos hay en ese sentido.

Uno de ellos tuvo como protagonista a Merck, uno de los gigantes farmacéuticos que se vio obligado a retirar del mercado a una de sus estrellas, el antiinflamatorio Vioxx (rofexocib), cuya venta le reportaba 2.500 millones de dólares al año. Pero hasta que Merck retiró ese medicamento fue demasiada la sordera, la negligencia y la falta de ética frente a las constantes advertencias sobre los riesgos cardiovasculares que producía. Actualmente, ese fármaco podría causarle a Merck muchas más pérdidas que su retiro de las ventas. En Estados Unidos, la compañía fue declarada responsable de la muerte de Robert Ernst y obligada a pagarle a su viuda 253,4 millones de dólares, pero se encuentran pendientes de resolución unas 5.000 denuncias, y puede suceder que la compañía farmacéutica tenga que desprenderse finalmente de entre 18.000 y 50.000 millones de dólares. Sin embargo no sólo Merck fue el responsable de la negligencia, sino que un organismo como la Agencia para las Drogas y los Alimentos (FDA-Foods and Drugs Agency), el ente gubernamental norteamericano que supuestamente debe velar por la salud y la alimentación de los contribuyentes, también es corresponsable.

Desde el año 2002 se sabía que el Vioxx aumentaba la posibilidad de generar infartos al corazón o problemas similares, por lo que corrieron las sospechas: ¿apoyó Merck algunos trabajos o investigaciones de la FDA, o hubo algún tipo de contraprestación o, si se prefiere, de “coimas”?. Nada de ello resultaría extraño, si nos atenemos a los antecedentes de la FDA en el juego de intereses con que son favorecidos los grandes grupos químico-farmacéuticos, y de los que nos ocupamos en notas anteriores. Lo cierto es que Merck no retiró al Vioxx del mercado hasta el año 2004, un retraso inexplicable ya que eran demasiadas las evidencias de múltiples efectos cardiovasculares adversos del fármaco, y una falta de respuesta rápida incomprensible en una compañía fundada hace 340 años.

La conclusión no es tan difícil: las ventas del producto fueron más importantes que sus efectos adversos.

Hipocráticos hipócritas

Hace tiempo que es vox pópuli el hecho de que los laboratorios acosan a los médicos para que éstos receten con exclusividad sus productos. Un acoso nada incómodo para los profesionales de la salud, ya que por aceptarlo se llevan no pocos beneficios. Lamentablemente hoy en día son una gran mayoría los médicos que de buen grado se dejan caer en las redes de este soborno. Incluso puede observarse, cuando alguien va a atenderse a un consultorio, de qué manera los doctores dejan de lado por varios minutos la atención a sus pacientes para dar preferencia a la recepción, en medio de los turnos, de trajeados visitadores médicos llevando en las valijas no sólo sus promociones, sino también los regalitos de rigor. Un caso de este tipo, y a gran escala, explotó con ribetes de escándalo en Italia, y la autoría del soborno en cuestión correspondió a otra de las grandes multinacionales farmacéuticas.

Luego de un trabajo que le llevó dos años, la Fiscalía de Verona hizo pública hace unos dos años una investigación que sacó a la luz lo que en ese país también era un secreto a voces: médicos que reciben regalos y sumas de dinero de una multinacional farmacéutica a cambio de recetar sus productos. La acusación apuntó, con nombres y apellidos, nada menos que a 4.400 médicos de toda Italia y a 273 dirigentes y empleados del grupo británico Glaxo Smith Kline (GSK), uno de los líderes mundiales del sector, cuya sede italiana se encuentra precisamente en Verona. Las prácticas en cuestión se llevaron a cabo en el período 1999-2002, y las acusaciones van de soborno y corrupción a asociación delictiva en el caso de algunos dirigentes de Glaxo en Italia.

La investigación se originó en la región del Véneto, cuando la Policía Fiscal descubrió en la contabilidad de la compañía una cantidad exagerada, de alrededor de 100 millones de euros, destinada a “promoción”. La Fiscalía acusó a Glaxo de haber desembolsado un millón de euros anuales para que los médicos prescribieran determinados fármacos y se atuvieran al catálogo de la compañía. De acuerdo a lo explicado por la policía italiana, todo el sistema de “comisiones” y regalos era controlado por un sistema informático conocido con la clave “Giove”, en el que era registrado el rendimiento de cada médico y en base a ello se establecía la importancia del premio.

Los métodos de captación de los profesionales utilizados por Glaxo incluían viajes a lugares paradisíacos, relojes de oro, computadoras personales y dinero en efectivo. En algunas conversaciones telefónicas interceptadas por los investigadores en 2003, algunos vendedores de Glaxo se jactaban del aumento en las ventas logrado gracias a los sobornos. Por su parte, los fiscales informaron que la firma cuidaba a los facultativos en todos los niveles, desde la medicina general -2.579 profesionales denunciados- con obsequios de computadoras, reproductores de DVD o cámaras fotográficas, hasta los especialistas, con 1.738 acusados que recibían obsequios aún más valiosos como viajes, financiación de congresos y elementos de alta tecnología. Asimismo hubo un grupo de 60 médicos investigados, adscriptos a servicios de oncología, que participaron en un programa denominado Hycantim, un producto para el tratamiento de tumores. Según las acusaciones, esos médicos recibían incentivos por cada paciente al que le prescribían ese fármaco. Uno de los fiscales señaló, al referirse a los ejecutivos de la compañía y el precio del producto: “Para esta gente, cada enfermo valía 4.000 euros. Daba igual si el medicamento era bueno o no, lo importante era tener el mayor número de pacientes”.

Una buena muestra de que la codicia de la industria farmacéutica ha convertido la enfermedad en un negocio. En el caso antes apuntado, contando con la complicidad de médicos que ningún favor le hacen a su otrora noble profesión, manchando el juramento de Hipócrates y convirtiéndolo en un código de hipócritas.

Bayer, mucho más que una aspirina

Seguramente el grupo farmacéutico que se lleva las palmas en lo que hace a la acumulación de dinero y poder sin que le importe pisotear pequeños competidores y, peor aún, envenenar consumidores, es Bayer AG. Una empresa presente en todos los países del mundo que opera en la misma sintonía de colegas suyos como Monsanto y Dow Chemical, multinacionales químicas que también abarcan el rubro farmacéutico y de las que nos ocupamos en notas recientes. La historia de la compañía alemana Bayer, con su sede central en la ciudad de Leverküsen, se remonta al siglo XIX, cuando nació como IG Farben, y está colmada de hechos aberrantes, pero claro, “de eso no se habla”, y teniendo como toda multinacional con trapos sucios quien se los lave y contando además con 400 parlamentarios en su país, tanto regionales como nacionales, que antes pasaron por las filas de la empresa y continúan brindándole fidelidad, ocultar parte de su historia negra no le resulta difícil. Pero aquí recordaremos parte de esa historia.

Esta multinacional, que también se identifica con agentes de guerra química, con innumerables insecticidas y venenos caseros y con “medicamentos” como la heroína -un temprano patentamiento de Bayer antes de comprobar lo que causaría-, ha trabajado en muchas oportunidades estrechamente con dictadores y criminales de guerra, desde Hitler en adelante. Uno de sus directores, Carl Duisberg, ya se había encargado personalmente de propagar el concepto de “trabajos forzados” durante la Primera Guerra Mundial, idea que posteriormente fue aplicada con mucha más dedicación por los nazis, al someter a esos trabajos forzados a prisioneros de guerra, habitantes de los países ocupados y trabajadores extranjeros. Esto a su vez derivó hacia los asesinatos masivos, muchos de ellos en el campo de concentración cuyos terrenos eran propiedad de la IG Farben y del que se guarda un lamentable recuerdo: Auschwitz. Pero la compañía no sólo colaboró con esos terrenos. También fabricó el gas Zyclon B, utilizado para exterminar judíos en ése y otros campos de concentración. Después de la Segunda Guerra Mundial, la IG Farben se fragmentó en las empresas Bayer, BASF y Hoechst, pero ninguna de las tres indemnizó adecuadamente a las víctimas, sobrevivientes o familiares.

Cuando moría el siglo XX y tras una investigación de nueve meses, Bayer fue hallada responsable de la muerte de 24 niños en la remota aldea andina de Taucamarca, en Perú, al ingerir en su desayuno alimentos envenenados con el pesticida metil-paratión, en tanto otros 18 sufrieron daños en su salud y en el desarrollo a largo plazo. El pesticida, un organofosforado que era comercializado por la compañía con el nombre de Folidol, era vendido a pequeños agricultores en toda la zona andina peruana, la mayoría de ellos analfabetos y que solamente hablan en idioma quechua. Bayer empaquetaba ese pesticida –un polvo blanco semejante a la leche en polvo y sin olor a químicos- en pequeñas bolsas plásticas, etiquetadas en español y con el dibujo de un vegetal, en tanto las etiquetas no ofrecían ninguna información de seguridad, ni siquiera en pictogramas, que pudieran ser interpretadas por los habitantes de las aldeas. Un informe del Congreso peruano concluyó en que Bayer debería compensar a las familias afectadas, y éstas iniciaron en octubre de 2001 una acción judicial contra la empresa y su subsidiaria Bayer-Perú, alegando que debieron tomar medidas para prevenir el mal uso de un producto extremadamente tóxico dada la preeminencia de idiomas indígenas en el interior de Perú. Sin embargo, dos días después de iniciada la acción legal el juez de la Corte Superior de Lima desestimó la demanda por “cuestiones de procedimiento” y concluyó sumariamente, e ilegalmente, que los demandantes “no habían planteado de manera adecuada el caso sustancial”. Según las leyes peruanas, en la fase inicial del litigio el juez sólo puede determinar si los documentos de la demanda están completos o no, pero no puede pronunciarse sobre cuestiones legales sustanciales. ¿Otra muestra del poder de una multinacional, en este caso quizás presionando o comprando a un juez?. El caso es que las familias apelaron esa sentencia ilegal y, por lo que se supo hasta ahora, aguardaban la fijación de una nueva audiencia, mientras acusan además al ministerio de Agricultura peruano de no hacer aplicar las normas sobre pesticidas, dado que en ese país es común la venta sin control de pesticidas de “uso restringido”, como el que causó la muerte de esos 24 niños.

Durante la Cumbre Mundial sobre Desarrollo Sostenible que se llevó a cabo en Johannesburgo, Sudáfrica, las familias afectadas escribieron al entonces secretario general de las Naciones Unidas, Kofi Annan, pidiéndole que excluyera a Bayer del Pacto Mundial de la ONU debido a las acciones de esa compañía en Perú. El Pacto Mundial es una asociación entre la ONU y diversas empresas multinacionales que se comprometieron a “respetar el ambiente y los derechos humanos”. La carta a Annan fue firmada, en representación de la aldea de Taucamarca, por Víctor Huarayo Torres, dos de cuyos hijos estaban entre los 24 niños muertos por el envenenamiento con el pesticida de Bayer, y expresa: “Los padres dolientes de mi aldea no podemos entender cómo la ONU puede apoyar a una compañía como Bayer, que continúa vendiendo sus pesticidas más tóxicos, clasificados por la OMS (Organización Mundial de la Salud) como extremadamente peligrosos, muchos años después de haber prometido públicamente retirarlos, en 1995. Tampoco entendemos por qué la ONU respalda a la compañía que permitió la venta de metil-paratión en una región donde sabía que los residentes no podrían leer las instrucciones de la etiqueta”.

Pese a sus famosas aspirinas, Bayer debió soportar algunos otros dolores de cabeza, como en mayo de 2003, cuando un equipo de abogados de California presentó una demanda contra la compañía en nombre de enfermos hemofílicos. La acusación fue que Bayer había vendido en la década de 1980 coagulantes infectados con los virus de la Hepatitis C y el HIV. Por supuesto, Bayer rechazó la acusación explicando que se había atenido a “normas existentes en la época”. Cabe preguntarse si esas “normas” tuvieron que ver con los manejos de la FDA norteamericana, difundidos en ésta y otras notas, para jugar a favor de los intereses de las multinacionales químico-farmacéuticas. Por otra parte, a Bayer le interesaba sobremanera hacer pie en Wall Street llegando a cotizar en la Bolsa de Nueva York, una cima a la que aspiran llegar todas las grandes multinacionales, y para ello debía tener una carta de presentación intachable. Firmada seguramente por una FDA convenientemente “aceitada” y por el hecho de hacer “buena letra” en el mundo con sus productos y evitando juicios y demandas, al menos hasta que lograra aquel objetivo. Sin embargo no le fue tan fácil, ya que debió retirar del mercado el Lipobay (Cerivastatina), un medicamento para combatir el colesterol que no había sido debidamente comprobado, luego de que ocasionara miles de muertes por infartos y otras dolencias cardíacas. La criminal actuación de Bayer con ese fármaco obedeció a su necesidad de encontrar un hueco en el mercado de los medicamentos contra el colesterol, copado por multinacionales norteamericanas. Necesidad y urgencia que demostraron, una vez más, que los intereses de estos grandes grupos están muy por encima de la ética y de la salud a la que dicen servir.

De todas maneras, Bayer no sufrió en este caso los efectos de ninguna demanda en su contra. Es que las multinacionales farmacéuticas integran una parte destacada de la llamada Mesa Redonda Europea de Industrias, que se reúne periódicamente con altos consejeros de la Unión Europea para delinear las “líneas generales” de cada sector. Y como se dijo anteriormente, Bayer dispone de 400 ex ejecutivos de la firma que ahora son parlamentarios regionales o nacionales, a los que la multinacional además reúne mensualmente para presionarlos o tenerlos controlados, por lo cual no resulta para nada anormal que el gobierno alemán la haya absuelto de toda responsabilidad, negándose a iniciar cualquier acción jurídica, pese a las contundentes pruebas en su contra.

Otro ejemplo del desprecio de estos grandes grupos por la humanidad, se dio cuando a comienzos del 2003, el India Committee of the Netherlands publicó un informe según el cual las multinacionales Bayer, Monsanto, Unilever y Syngenta explotaban a niños en la producción de semillas en la India.

Para concluir con algunas muestras más de lo que realmente representa Bayer más allá de sus afamadas aspirinas, podemos referirnos a que esta compañía, una de las que más comercializa herbicidas, lo hace con algunos que han ocasionado lesiones graves en personas y animales, especialmente en el Tercer Mundo, donde los grandes grupos químico-farmacéuticos encuentran un campo fértil para que sus venenos sean aceptados y vertidos. Así ocurrió con el Baysiston, utilizado en los cultivos de café; Gaucho, para los de girasol; y el muy peligroso nematicida Fenamifos (Nemacur).

En todo caso, estas multinacionales siempre van a estar cubiertas en todos los flancos posibles, ya que si los “mecanismos políticos habituales” llegaran a fallar, se ponen en marcha otros planes.

Acción y reacción

De esos planes bien puede dar cuenta el colombiano Germán Velázquez, doctor en Economía y director del Programa Mundial de Medicamentos de la OMS, quien se atrevió a publicar un estudio en el que recomienda, entre otras cosas, la elaboración de medicamentos genéricos y la eliminación de las patentes, además de oponerse a los tratados de libre comercio (TLC) que con tantas urgencias y presiones intenta imponer Estados Unidos. Desde entonces el hombre vive bajo amenazas de muerte.

En mayo de 2001 fue atacado en Río de Janeiro por un desconocido que le robó su cartera, lo golpeó y con una navaja le dejó en una de sus muñecas una cicatriz de 16 centímetros. Lo que había quedado como un simple atraco tomó otro cariz en Miami, cuando Velásquez asistió a una reunión de la OMS: una noche en que caminaba por Lincoln Road fue abordado por dos hombres que lo golpearon y lo amenazaron de muerte. Mientras estaba tendido en el suelo, sus atacantes le dijeron: “Esperamos que haya aprendido la lección de Río. Deje de criticar a la industria farmacéutica”. La cuestión estaba más clara.

Velázquez denunció el hecho a la policía de Miami y lo comunicó de inmediato a la sede de la OMS. Según informó en su momento el diario español “El Mundo”, a su regreso a Ginebra todo pareció volver a la normalidad, pero diez días después sonó el teléfono por la noche en el domicilio de Velázquez y una voz le preguntó en inglés: “¿Tiene miedo?”. Cuando Velázquez preguntó quién era, la voz le respondió: “Miami, Lincoln Road”. Desde ese momento no cabían más dudas de que la vida del funcionario de la OMS estaba en peligro tanto en su casa como en el extranjero. Dos semanas después se repitió la llamada advirtiéndole que no asistiera a la reunión -que posteriormente se celebró y a la que Velázquez asistió de cualquier manera- de la Organización Mundial de Comercio (OMC), para discutir sobre la relación entre el derecho a la salud y la propiedad intelectual de los medicamentos esenciales.

Por si fuera poco, y como otra muestra de los poderes con que son protegidos los intereses de las multinacionales, la entonces secretaria de Estado norteamericana, Madeleine Albright, le “sugirió” a quien era directora de la OMS, Gro Harlem Bruntland, que retirara de circulación el estudio elaborado por Velázquez y, más aún, que lo despidiera, pero esta funcionaria decidió mantener su posición negativa al respecto.

El caso es que Germán Velázquez continúa luchando, entre otros aspectos, contra las patentes exclusivistas de las multinacionales farmacéuticas, por la libre elaboración de genéricos y por un fácil acceso de los países pobres a los medicamentos, mientras se ha visto obligado a vivir bajo permanente protección policial y de una patrulla de las Naciones Unidas. Presiones a las que obligan las grandes “familias” de la mafia farmacéutica.

El gran negocio

La globalización ha permitido que se desarrolle una nueva forma de poder, la farmacocracia, capaz de decidir qué enfermedades y qué enfermos merecen cura. Es así como el 90 por ciento del presupuesto dedicado por la industria farmacéutica para la investigación y el desarrollo de nuevos medicamentos está destinado a enfermedades que padece sólo el 10 por ciento de la población mundial. Un tercio de ésta carece de cuidados médicos adecuados. La codicia de las multinacionales del sector, los aranceles, las trabas burocráticas y la corrupción de los propios gobiernos de los países empobrecidos hacen posible que más de 2.000 millones de personas se vean privadas de su derecho a la salud.

Según la OMS, millones de personas en Africa, Asia y América Latina sufren las llamadas “enfermedades olvidadas”, como el dengue hemorrágico, la filiasis linfática, la oncocercosis, la enfermedad del sueño o el mal de Chagas, que afectan a 750 millones de personas y acaban con la vida de medio millón cada año. Enfermedades causadas generalmente por parásitos, transmitidas por medio de agua insalubre o por picaduras de insectos; pandemias que caen en el olvido porque sólo afectan a las comunidades más pobres; y víctimas que no cuentan con el dinero suficiente para acceder a un tratamiento o una medicación adecuada.

El caso del SIDA es un ejemplo claro de la diferencia que se da a unas enfermedades o a otras, según el nivel adquisitivo de quienes las padecen. En sus comienzos fue una enfermedad mortal de la que pocos habían oído hablar, pero cuando pasó a afectar a personas de los países desarrollados con capacidad para hacerse escuchar, asociarse y reclamar su derecho a la salud, las multinacionales farmacéuticas desarrollaron medicamentos que convierten al SIDA en una enfermedad crónica y no mortal. Aún así, más de cinco millones de personas mueren cada año por el HIV y la mayoría de los enfermos –nueve de cada diez infectados viven en países empobrecidos- no pueden pagarse los tratamientos adecuados.

La vacuna contra el SIDA bien podría llevar años encerrada bajo llave en la caja fuerte de alguna multinacional farmacéutica. Para ninguna de ellas sería rentable comercializarla, sobre todo teniendo en cuenta que las personas más expuestas a esta enfermedad no podrían pagarla y que los enfermos de los países desarrollados ya pagan importantes sumas de dinero para su tratamiento. Este es uno de los abundantes capítulos que pueblan el particular código de “ética” de los grandes grupos químico-farmacéuticos.

El director del Programa Mundial de Medicamentos de la OMS, nuestro ya conocido y amenazado Germán Velásquez, en el Diálogo “Salud y Desarrollo: los retos del siglo XXI” efectuado en Europa en 2004, explicó que “las patentes de los medicamentos pueden estar bloqueando el desarrollo en lugar de potenciarlo, pues se trata de un monopolio que conlleva altos precios”. Señaló también que en el mercado de los medicamentos, “en vez de reglas negociadas por todos y en interés de todos, muchas decisiones de la Organización Mundial de Comercio son tomadas a puertas cerradas y se protegen intereses especiales”, y al referirse a la situación sanitaria en Africa subrayó: “Si bien es cierto que la no atención médica de las personas está penada con la cárcel, actualmente se está cometiendo ese crimen con un continente entero y sus víctimas se pueden contar por millones”. En otro orden y refiriéndose al tema del SIDA, expresó que “es una vergüenza que el 99 por ciento de las personas que tienen acceso a los retrovirales vivan en países desarrollados, mientras el 75 por ciento de las personas de todo el planeta viven en los países pobres, donde se vende sólo el 8 por ciento de todos los medicamentos del mundo”.

En relación a los medicamentos genéricos -otra de las batallas en muchos casos desigual que libran algunos países del Tercer Mundo contra las multinacionales farmacéuticas ya que son mucho más baratos que los patentados por éstas-, India encabeza la producción mundial, y los exporta a varios países de Asia e incluso a algunos en desarrollo. Pero también está enfrentando en los tribunales, entre otras, la embestida del laboratorio Novartis, uno de los “grandes” del sector, ya que el gobierno indio le negó una solicitud de patente para introducir el Glivec, un medicamento contra el cáncer. Por el momento las empresas indias continúan produciendo su similar genérico, que cuesta sólo 2.700 dólares por paciente y por año, frente a la versión de Novartis cuyo valor es de diez veces más, 27.000 dólares, también por paciente y en el mismo período.

Por su parte, Tailandia emitió recientemente una licencia obligatoria para quebrar la patente del Efavirenz, un producto de la compañía Merck contra el HIV, a fin de importar el genérico de fabricación india. En tanto, Filipinas está por librar una batalla legal contra la empresa Pfizer para poder importar de la India una versión del Norvasc, un fármaco para pacientes con problemas cardíacos. Por supuesto que las multinacionales del sector arremeten con demandas, juicios y todo artilugio jurídico contra estas expresiones de independencia sanitaria de los países que se atreven a ponerla en juego. No es para menos si tenemos en cuenta, por ejemplo, que respecto del Norvasc la compañía Pfizer obtiene en Filipinas 60 millones de dólares anuales sólo por la venta de ese medicamento, al cual cotiza a más del doble del precio del que está vigente en otros países, aprovechándose también de que en Filipinas las enfermedades cardíacas constituyen la principal causa de muerte.

Lo cierto es que cientos de miles de personas podrían salvar sus vidas si los países desarrollados aseguraran que sus compromisos de Doha, Qatar, durante la reunión de la Organización Mundial de Comercio, en materia de legislación de patentes, compromisos nunca asumidos efectivamente hasta el momento, proporcionen un equilibrio entre derechos y obligaciones, garantizando así que las vidas de las personas se antepongan a los beneficios económicos de las compañías farmacéuticas.

Rumsfeld y la gripe aviar

El tema de la gripe aviar alcanzó altos niveles mediáticos en los dos años anteriores. Al poco tiempo, luego de alcanzar también altos niveles de alarma transmitidos a la población mundial, las aguas comenzaron a serenarse. Por un lado se decía que una pandemia de gripe aviar –comparándola con la de influenza o “gripe española”, que costó unos 50 millones de vidas en el planeta entre 1918 y1920- costaría a su vez otros varios millones de vidas, especialmente en países pobres. Pero luego aparecieron algunas estadísticas que desvirtúan algo esa alarma, más aún cuando el mundo está a casi cien años de aquel período, en el que la tecnología y la elaboración de medicamentos estaba prácticamente en pañales. Dichas estadísticas muestran que desde hace nueve años, cuando fue detectado en Vietnam el virus de la gripe aviar, aún no llegan a cien las víctimas mortales, un promedio de once muertes al año, y en todo el mundo. Si bien no es para quedarse tranquilos exagerando la confianza, aún no da para asustarse demasiado.

Sin embargo, la aparición del virus H5N1, nombre científico del que causa la gripe aviar, le vino bien a un hombre que encontró la excusa para lanzar otra de sus guerras preventivas: el presidente norteamericano George W. Bush, quien rápidamente hizo sonar la campana de alarma para que el mundo temblara de miedo. Es que había hallado una poderosa arma preventiva, con la que tiene bastante que ver su hasta hace poco brazo derecho en esto de lanzar guerras por aquí y por allá: el inefable Donald Rumsfeld. Se trata del antiviral Tamiflu, comercializado por la compañía farmacéutica suiza Roche, que en poco tiempo se convirtió en la gallina de los huevos de oro: los ingresos por su venta pasaron de 254 millones de dólares en 2004 a 1.000 millones en 2005. Además con un techo imprevisible por delante, teniendo en cuenta la grotesca reacción de los gobiernos occidentales al efectuar pedidos masivos del fármaco. Sin embargo, la realidad es que la eficacia del Tamiflu es cuestionada por gran parte de la comunidad científica: muchos se preguntan cómo se espera que pueda servir ante un virus mutante cuando apenas alivia algunos síntomas, y no siempre, de la gripe común y corriente. Una breve historia tal vez aclare algo la cuestión.

Como bien señala el Dr. José Antonio Campoy, director de “Discovery Salud”, hasta el año 1996 el Tamiflu era propiedad de la empresa Gilead Sciences Inc, que ese año vendió la patente a los laboratorios Roche. ¿Y quién era entonces su presidente?. Pues nada menos que el incombustible y hasta hace poco secretario de Defensa de Estados Unidos, Donald Rumsfeld., a quien recordamos en una nota anterior como vinculado en su momento al laboratorio Searle, luego adquirido por la multinacional Monsanto, descubridor de un endulzante de trágicos antecedentes como el aspartamo, comercializado bajo los nombres de Nutrasweet y Equal y componente hoy en día de la mayoría de los edulcorantes y productos marcados como “no calóricos” o “libre de azúcar” que pululan en el mundo, algo a que también nos referimos en una nota anterior. Cabe destacar que Rumsfeld continúa hoy vinculado a Gilead Sciences Inc. como uno de sus principales accionistas. El caso es que en cuanto se comenzó a hablar de la gripe aviar, Gilead quiso recuperar el Tamiflu alegando que Roche no hacía los suficientes esfuerzos para fabricarlo y comercializarlo. Que tuvo la suficiente fuerza para lograrlo –fuerza en la que probablemente puso su parte el entonces secretario de Defensa- lo demuestra el hecho de que ambas empresas se sentaron a negociar, acordando rápidamente constituir dos comités conjuntos, uno encargado de coordinar la fabricación mundial del fármaco y decidir sobre la autorización a terceros para fabricarlo, y otro para coordinar la comercialización de las ventas estacionales en los mercados más importantes, incluido Estados Unidos. A todo ésto hay que agregar un detalle más: Roche ya se quedó con el 90 por ciento de la producción mundial de anís estrellado, planta que crece fundamentalmente en China si bien se la encuentra también en Laos y Malasia, y que es la base del Tamiflu. Así el escenario se fue completando. Sólo faltaba comenzar a encontrar poco a poco y en distintos países algunas aves contagiadas con el virus –una gallina aquí, dos patos allá-, para crear así una alarma mundial con la ayuda de científicos y políticos sin demasiados escrúpulos o de escasa capacidad intelectual, y de los grandes medios de prensa, que como todos saben no se caracterizan precisamente por investigar lo que publican o emiten.

¿Y qué tiene que ver Rumsfeld con todo esto?. Pues nada absolutamente, si nos atenemos a su respuesta, claro. De acuerdo a un comunicado emitido en octubre pasado por el Pentágono (otra fuente “creíble”), el entonces secretario de Estado no intervino en las decisiones que tomó el gobierno de sus amigos, el presidente Bush y el vicepresidente Dick Cheney, sobre las medidas preventivas que había que adoptar frente a la “amenaza de pandemia”. El comunicado afirma que se abstuvo y no tuvo nada que ver en la decisión de la administración norteamericana de aconsejar y apoyar el uso del Tamiflu a nivel mundial. Por lo tanto, al hombre hay que creerle. Como cuando aseguró solemnemente que en Irak había armas de destrucción masiva. Además, el hecho de que su nombre aparezca unido a una vacunación generalizada contra una supuesta gripe del cerdo durante la presidencia de Gerald Ford, en la década de 1970, que dio como resultado más de 50 muertos a causa de efectos secundarios, no es más que una coincidencia. Como también lo es que la FDA aprobara el aspartamo a los tres meses de que Rumsfeld se incorporara al gabinete de Ronald Reagan, pese a que tras diez años de estudios del producto no se había tomado ninguna decisión. Por supuesto, Rumsfeld tampoco tuvo nada que ver, tras el atentado a las Torres Gemelas, con la compra del Vistide, fármaco adquirido masivamente por el Pentágono para evitar los efectos secundarios que podía producir la vacuna contra la viruela entre los soldados norteamericanos a los que les fue aplicada antes de ser enviados a conquistar Irak. Además, que el Vistide fuera también un producto del laboratorio Gilead Sciences Inc., creador del Tamiflu, es otra coincidencia. Así que a no pensar mal de Donald Rumsfeld y, en todo caso, a seguir de cerca todas las informaciones que aún aparecerán sobre la gripe aviar, y por las dudas a llenar los botiquines con Tamiflu. Tal vez no será un medicamento muy combativo contra la gripe aviar, pero al menos podrá evitar, con un poco de suerte, un modesto resfrío.

Los laboratorios de Frankenstein

Para ir concluyendo esta trilogía de notas en las que hemos expuesto a la consideración de los lectores los desastres mundiales contra la humanidad a que la someten las multinacionales químicas como Monsanto y Dow Chemical, entre otras; los graves problemas de salud generados por el Nutrasweet, sus derivados y los demás edulcorantes cuya base es el aspartamo; y esta última sobre los atentados contra la salud que también cometen las multinacionales farmacéuticas, dedicaremos un párrafo a otras compañías que, en sus investigaciones para crear nuevos productos o mejorar los ya existentes, realizan experimentos aberrantes.

La compañía Procter & Gamble (P&G) –dedicada a la creación y comercialización de productos que van desde jabones, shampúes y detergentes a diversos cosméticos y elementos femeninos como toallas higiénicas y tampones, y que no hace mucho extendió su accionar al rubro farmacéutico- al igual que Nestlé y Colgate-Palmolive está siendo acusada en los últimos tiempos de llevar a cabo crueles experimentos de laboratorio con animales, ya sea para probar químicos, cosméticos o alimentos balanceados. La organización británica “Uncaged”, que lucha por los derechos de los animales, acusa a Procter & Gamble de realizar experimentos dolorosos, invasivos y letales en perros, gatos y otras mascotas. Algunos de los que se mencionan son alergias severas inducidas en cachorros Siberian Husky y gatos muertos en experimentos abdominales invasivos. A su vez PETA (People for Ethical Treatment for Animals), otra entidad protectora de animales con más de un cuarto de siglo de trayectoria y con sede en Virginia, Estados Unidos, logró introducirse en uno de los laboratorios de IAMS, empresa adquirida en 1999 por P&G, y declaró haber encontrado perros que se habían vuelto locos tras un intenso confinamiento en jaulas con barrotes que tenían escasas dimensiones, otros a los que les habían extirpado las cuerdas vocales y algunos animales languideciendo en sus jaulas, abandonados y sufriendo horrores, sin asistencia veterinaria.

Los experimentos –denunciados en varias oportunidades y que motivaron que activistas de varios países, encabezados por “Uncaged”, realizaran un día de boicot a P&G en mayo de 2005, repitiéndolo exactamente un año después- incluyen la quema de la piel de los animales con ácidos, introducirles polvos en los ojos y otras lindezas por el estilo. Todo en nombre de la ciencia, por supuesto. Por su parte, Nestlé Purina Petcare lleva experimentando desde 1926 en un complejo ubicado en Saint Louis, Missouri (casualmente vecinos de Monsanto), donde alojan a alrededor de 600 perros y 500 gatos en trece edificios. Ellos mismos publican sus experimentos –entre los que figuran ciertos estudios en los que inducen fallos renales en perros y otros animales para después experimentar su cura con una dieta baja en proteínas- en periódicos científicos, con el fin de engordar las carreras y currículums de sus investigadores. En cuanto a Colgate-Palmolive, realiza sus pruebas en el Hill’s Pet Nutrition, en Topeka, Kansas. Hace algunos años, la Unión Británica contra la Abolición de la Vivisección publicó detalles de un experimento llevado a cabo por la compañía en la Universidad de Columbia, en el que se encerraba a conejillos de Indias en pequeños tubos de plástico y se les aplicaba una fuerte solución de sulfuro durante cuatro horas al día por espacio de tres días. Ello causaba que la piel de los animales se quebrase y sangrase.

Los aquí expuestos han sido, en suma, algunos de los ejemplos que nos obsequian las multinacionales químicas y farmacéuticas –en buena parte de los casos ocultándolos, disfrazándolos, desmintiéndolos o atacando a quienes se atrevan a denunciar, criticar u oponerse por cualquier medio a sus designios-, y que nos dejan una pregunta prácticamente incontestable: a la vista de los efectos nocivos de muchos productos elaborados por las grandes compañías del sector, de que los mismos sean inalcanzables para gran parte de la población mundial por su costo o por no llegar a sus países, y de los monopolios ejercidos por estas multinacionales respecto del patentamiento de los fármacos, ¿qué podemos consumir en definitiva?; ¿cómo podemos defendernos del envenenamiento de los químicos y de los medicamentos no debidamente comprobados?; ¿quién nos protegerá contra tantas carencias y abusos?. Quizás la última palabra sólo la tengamos nosotros mismos. www.ecoportal.net

 

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Escribio Jose Escudero

publicado en el periódico “El Observador” el domingo 12 de abril.

 

Si nos limitamos a analizar la actual y creciente epidemia de dengue, sin ver el panorama general que la incluye, tendremos un problema el día que nos golpee la siguiente epidemia, de dengue o de otra enfermedad. En todo el mundo y en Argentina, la adopción del neoliberalismo como doctrina económica y social empobreció a la mayoría de la población mundial ( veamos si no  la actual crisis ) y aumentó la distancia entre los ricos y los pobres al interior de cada país , además de que los Estados se privaron de regular a los Mercados, con el teológico argumento que estos se regulan solos. La desregulación provocó que mundialmente se generara la burbuja financiera que terminó explotando, y que en el sector salud de la provincia del Chaco ( la mas afectada por el dengue ), y en todas las demás provincias argentinas ,se vendan a  alto precio medicamentos que no deberían circular debido a  su ineficacia y/o toxicidad. Estos hechos,” macro” y “micro” y muchísimos mas  empeoraron la salud colectiva, ya que los pobres se enferman mas que los ricos, y a que gastan en medicamentos una proporción mayor de sus ingresos.

 

En todo el mundo y en Argentina, desde hace décadas, la respuesta neoliberal a la seguidilla de crisis en los países fue que se reduzcan los gastos sociales , entre ellos  el gasto público en salud, desfinanciando así las políticas de Estado en el área, y  en general haciendo  que   los pobres que se las arreglen   como puedan ..Esto  hace que el conjunto de la población se vuelva mas vulnerable a cualquier enfermedad, al dengue y a cientos de otras.

 

En todo el mundo y en Argentina la actual crisis mundial, que quizás produzca  el fin del neoliberalismo , está empobreciendo y desnutriendo a miles de millones de personas. Irónicamente,  y por primera vez en ochenta años, la población de Estados Unidos, el guardián del neoliberalismo mundial, la está comenzando a pasar mal , y a “latinoamericanizarse” .

 

Para la actual epidemia de dengue que sufrimos, o para cualquier otra , el remedio es sencillo. Un presupuesto estatal mucho mayor para asegurar gratuitamente  medicina preventiva ( por ejemplo inmunizaciones , desintectizaciones , control de la población sana, agua potable )y  medicina curativa( por ejemplo consulta rápida  y eventual internación ). Todo esto supone dinero estatal para financiar políticas en el sector salud, que en su enorme mayoría serán canalizadas por los servicios estatales . Grandes sumas de dinero, mucho mayores que las actuales, son una condición necesaria ,aunque por supuesto no suficiente , para tener una salud colectiva de alto nivel .Por supuesto que en el Estado hay corrupción , y a esta corrupción  hay que combatirla implacablemente , pero por lo que la crisis mundial nos está enseñando, en un momento en que  la especulación corrupta de los Mercados ha evaporado los ahorros, las jubilaciones y las inversiones de miles de millones de personas, debemos concluir que el Estado es un niño de pecho con respecto al Mercado en esto de ser corrupto.

 

José Carlos Escudero. Medico sanitarista y sociólogo. Profesor universitario.

Explicacion clara de la crisis bancaria

LA CRISIS BANCARIA EXPLICADA SUPER-SENCILLAMENTE...
 
 
La crisis bancaria explicada en términos simples...
 
María es la dueña de un bar en Los Angeles. Para incrementar sus ventas, ella decide dejar que sus clientes leales – quienes la mayoría son unos alcohólicos y no tienen trabajo – que puedan beber ahora y pagar luego. Ella mantiene una lista de los tragos consumidos (de esta manera les está dando crédito a sus clientes).
 
La voz se dispersa y como resultado el número de clientes aumenta rápidamente llenando a diario el bar de  María.
 
Tomando ventaja de las limitaciones económicas de sus clientes María aumenta los precios de cerveza y vino, los tragos más consumidos.
 
Un jóven y dinámico empleado del banco local, reconoce estas deudas como inversión valorable y ayuda a María a incrementar su límite de préstamo.
 
Él no vé razón alguna por la cual preocuparse ya que María usa las deudas de los alcohólicos como respaldo colateral.
 
En la sede principal del banco, los expertos transforman estos activos circulantes en bonos, llamándolos BEBEBONOS, ALCOBONOS y VOMIBONOS.
 
Esos bonos de seguridad son entonces invertidos en los mercados mundiales. Nadie en realidad entiende lo que estas abreviaciones significan y cómo están garantizados… pero como vienen directamente del banco… todos creen que la cosa es legal.. Sin embargo, el valor de los bonos sigue creciendo ya que las ventas son tan buenas y se convierten en bonos muy populares en la venta a inversionistas.
 
Un día, aunque las ventas siguen aumentando, un gestor de riesgos (quien eventualmente pierde su trabajo por su negatividad) en el banco, decide que ha llegado el momento de urgir a María que empiece a cobrarle sus deudas a los clientes o su línea de crédito será reducida y la tasa de interés aumentada.
 
Sin embargo, como es obvio, los clientes no tienen para pagar sus deudas.
 
María no puede pagar sus obligaciones al banco y se declara en bancarrota.
 
BEBEBONOS y ALCOBONOS caen en el valor del mercado un 95% y VOMIBONOS se maneja un poco mejor, estabilizando el precio después de perder un 80% de su valor.
 
Los proveedores del bar de María, habiéndole dado generosas oportunidades de crédito e invertido en los bonos que tanto valor tenían, se ven envueltos en medio de este tumulto. El vendedor de vinos termina también declarándose en bancarrota y el de cervezas termina vendiéndole el negocio a la competencia.
 
El banco es rescatado por el gobierno, tras una reunión de última hora en consultas con líderes gobernantes y representantes de todos los partidos políticos.
 
Los fondos requeridos para esto, son obtenidos de los impuestos pagados por los que no beben.
 
Finalmente una explicación que yo entiendo… .

 

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