Proyecto de Resolución En el día de ayer se elevó un pedido de informes a la Legislatura (a través de la Comisión de Salud de la Legislatura), impulsado por la bancada del Dip. Bidonde. Anteriormente, en la Jornada del Hospital Gutiérrez del día 26 de abril, se había decidido impulsar este pedido de informes, como parte de la lucha contra la flexibilización salarial y laboral contenida en las Modificaciones a nuestra Carrera Profesional. Invitamos a todos los colegas profesionales a adherirse al rechazo a la Resolución 375 y los invitamos a organizar y participar de la movilización a la Jefatura de Gobierno, el día 17 de mayo a las 13 horas. PROYECTO DE RESOLUCIÓN Artículo Nº 1.- La Legislatura de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires solicita al Poder Ejecutivo que informe en un plazo de (15) quince días de sancionado este requerimiento, sobre los puntos que a continuación se detallan acerca de la actual situación laboral de los profesionales de la salud en los establecimientos sanitarios dependientes del Ministerio de Salud del G.C.B.A: a) Puesto que la "Carrera Municipal de Profesionales de Salud", regulada por la Ordenanza Nº 41.455 (B. M. Nº 17920) y su reglamentación por Decreto Nº 2745/87 de la ex MCBA, con rango de ley, ¿por qué se han instrumentado modificaciones a dicha carrera, mediante una Resolución de las Secretarías de Salud y de Hacienda y Finanzas del G.C.B.A. (Resolución Nº 375- SS-SHyF) publicada en el Boletín Oficial del G.C.B.A. Nº 2410, del 31 de marzo de 2006? b) ¿Qué mecanismos de consulta y participación se instrumentaron para observar y considerar las opiniones de todo el espectro de trabajadores y profesionales del sistema de salud, en tanto destinatarios de las reformas planteadas para la "Carrera Municipal de Profesionales de Salud"? c) Las modificaciones que se introducen por la referida Resolución Nº 375 -SS- SHyF- /06, se corresponden con el Anexo 1 del Acta Paritaria Nº 18, implicando pérdidas del derecho laboral, en cuanto a aumento de la carta horaria y recategorización con pérdida de la antigüedad? d) ¿Existe por parte de ese Ministerio el propósito de instituir la carrera hospitalaria que corresponde al Anexo 1 del Acta Paritaria Nº 18, que en su Artículo 26 introduce la pérdida de la estabilidad laboral, sobre la base de evaluaciones con calificaciones no objetivas? Artículo Nº 2.- Comuníquese, etc. FUNDAMENTOs A partir de agosto de 2005, asambleas realizadas en todos los hospitales dependientes del Gobierno de la Ciudad, que se caracterizaron por su gran masividad y por haber surgido de ellas propuestas muy claras, se pronunciaron por aprobar con carácter urgente un reclamo de: 1.- Sueldo básico de 2.200 pesos para la categoría inicial con 24 horas semanales. 2.- Recategorización adeudada. 3.- 82% móvil para jubilados. 4.- Libre elección de la obra social. El 13 de octubre de ese año miembros del Consejo Directivo de la Asociación de Médicos Municipales, sin consultar con las bases, firmaron con funcionarios del Gobierno de la Ciudad el Acta Paritaria Nº 18, con sus Anexos 1 y 2. En el Anexo 1 se establece una nueva Carrera de Profesionales de la Salud, que cambia las condiciones laborales fundamentalmente en dos aspectos: pérdida de la estabilidad laboral (artículo 26) y aumento de la carga horaria (artículos 31,32 y 33). En efecto, el artículo 26 del referido Anexo establece lo siguiente: Evaluaciones de desempeño deficientes. Los trabajadores de los cargos de ejecución que hubieren tenido dos evaluaciones de desempeño deficientes en forma consecutiva o dos alternadas en un plazo de seis años, pueden ser encuadrados por la autoridad competente dentro del régimen de disponibilidades. En cuanto al artículo 31 del mismo Anexo, expresa: Carga horaria general. Los profesionales de ejecución tendrán una carga horaria semanal de 30 (treinta) horas. Los profesionales especialistas del agrupamiento de Emergencias de los establecimientos asistenciales que cubran 24 horas de guardia contarán con 6 horas de planta a cumplir en el servicio de su especialidad en la institución. Los profesionales de guardia de atención en la vía pública de móviles del Sistema de Atención Médica de Emergencias cubrirán dicha disponibilidad. Esa nueva carrera de salud no se dio a publicidad; un grupo de profesionales consiguió el Acta 18 y los Anexos y, desde distintos hospitales lograron difundir esos documentos. La información no llegó de parte de quienes debían proporcionarla, sino que circuló por otros canales. Los firmantes del acta actuaron a espaldas de los trabajadores, desconociendo los mandatos emanados de las asambleas y utilizando hasta intimidaciones físicas y agresiones a profesionales que se opusieron. En masivas asambleas hospitalarias, los profesionales resolvieron rechazar el Acta 18 y sus Anexos por inconsultos, por ignorar lo solicitado en asambleas y petitorios, y por introducir cambios desfavorables en las condiciones laborales de todos los profesionales. Resulta significativo que se hayan empleado estos procedimientos para imponer una carrera cuya trascendencia, así como su influencia sobre la salud del pueblo, habrían exigido una discusión de fondo con la activa participación de todos los trabajadores de la salud y de la comunidad en su conjunto. Se trata, en definitiva, de un nuevo intento flexibilizador del Gobierno, dirigido en esta oportunidad contra los profesionales de la salud de nuestra ciudad, en tanto poco o nada hace este Gobierno por procurar a esos trabajadores salarios y condiciones laborales dignas, que redundarían directamente en la calidad de atención de los pacientes. Hoy en día el personal de la salud tiene la tasa más alta de suicidios, de separaciones y de problemas familiares; el promedio más joven de infartos y de mortalidad; todo esto tiene que ver con las condiciones de trabajo. Continuamente escuchamos a funcionarios de este Gobierno proclamar la defensa de la salud y del hospital público y gratuito, pero esa defensa debe entrañar sobre todo la de su recurso más importante, que es el humano, y que implica, entre otras cosas, otorgar salarios dignos y ofrecer condiciones laborales adecuadas. Con este tipo de decisiones, el Gobierno desmiente en los hechos lo que declama ante cámaras y micrófonos. Por lo expuesto, solicito se acompañe el presente proyecto de resolución.
Luchas democráticas en los hospitales y universidad
Los Medicos somos trabajadores de la Salud popular
difundir !!!!!!!!
el trabajo en el sector privado,en el de obras sociales o público,desgasta o expulsa al trabajador de salud,no logrando cumplir además con su responsabilidad de prestar la necesaria salud a la población.
creo que es necesario que nuestros reclamos adquieran otencia por la convergencia ,somos todos trabajadores de salud,con problemas comunes a resolver
el 1ro de Mayo un grupo de trabajadores de la salud del Francés,Garraham, Muñiz,Ramos Mejía ,Británico,Penna,etc saldremos del Francés a las 14 hs para converger en Congreso a las 15 hs. Alcira
triunfo opositor en Colegio de abogados
Siento una inmensa alegría por el gran triunfo del sentido común que se confirmó anoche, cuando se proclamó vencedora la lista 47 "gente de derecho" opositora a la burocracia judicial-sindical-política de la ciudad de buenos aires.
La lista Gente de Derecho, encabezada por el Dr. Jorge Rizzo, se adjudicó el triunfo en la elecciones del colegio de abogados de la capital con un 30 % de los votos, enfrentando a todo el aparato colegial, mediático y político de la ciudad. La nueva propuesta surgió del compromiso de un grupo de abogados que vienen efectuando distintos reclamos ante la gravedad institucional que existe en torno a la abogacía y a nuestra República Argentina en su conjunto.
Gente de derecho es una agrupación nueva, fundada hace dos años, que utiliza un lenguaje llano y directo, que se creó para enfrentar los abusos que una burocracia impune llevaba adelante basada en el poder que les otorgaba el colegio de abogados de la ciudad.
La piedra de toque que rebeló a los abogados fue la creación de la caja de jubilaciones para abogados de la ciudad, un emprendimiento insólito cuya implementación se logrò violando un sinnúmero de normas básicas, cuestión que en nada inmutó a una dirigencia elitista que sólo pensaba en sus asaditos y en sus intereses políticos y personales.
Pese a que la prensa en general ninguneó durante toda la elección a la nueva lista, los abogados se pusieron hoy de pié y dijeron basta ante la grave crisis institucional y al abuso al cual se los estaba sometiendo. Rizzo promete un cambio de rumbo para luego de su triunfo, les comento algunas de sus posiciones:
Rol del colegio: El colegio es un elefante dormido, que debiera tener un rol decisivo en la problemática social. Aspiramos a convertirlo en el máximo exponente jurídico de opinión sobre temas institucionales, para que sea un factor de legítimo poder, en caso de ser necesario, a los poderes del Estado, dando inmediata publicidad de su opinión para que su voz resulte creíble.
Consejo de la Magistratura: Consideramos que la ley que impulsó la senadora Kirchner, a propuesta de su esposo, y que fuera aprobada por el Congreso es, simplemente, deleznable y conculcatoria de garantías de independencia y representatividad que la Constitución asegura en materia de designación y juzgamiento de magistrados a los abogados.
Jóvenes abogados: Es imprescindible bregar para jerarquizar la carrera de grado en las universidades hoy, con muy bajo nivel de enseñanza- revirtiendo la perversa tendencia de obligar a los egresados a realizar cursos rentados de posgrado para suplir esas carencias, los que en muchos casos, sólo han contribuido a proletarizar la profesión.
Funcionamiento de la Justicia: Que el Poder Judicial no funciona como debiera, no va a ser un descubrimiento nuestro a esta altura, basta simplemente haber tenido la desgracia de haber tenido que recurrir al mismo, sea el fuero que sea. Interferencias del Poder Ejecutivo, códigos de procedimientos obsoletos, jueces muchas veces incapaces, horarios de trabajo de los juzgados reducidos y abogados con poco bagaje técnico que les dan las facultades de Derecho han hecho colapsar sin remedio a todo el servicio de justicia argentino.
Corte Suprema: El Máximo Tribunal debe dejar de ser la máscara del poder', debe convertirse de una vez y para siempre, en el guardián supremo de la Constitución Nacional, más allá de los caprichos y/o antojos de quienes ocupen el sillón de Rivadavia".
Si la memoria no me falla también intentarán acabar con la Ca$$aba en la primer semana de gestión.
Ahora es cuestión de esperar la asunción de las nuevas autoridades colegiales, pero eso si, con un nuevo mensaje de trascendental importancia: que sin importar los cargos detentados, ni los aparatos de poder y presión que se posea, en el siglo XXI en la ciudad de buenos aires no hay opciones para los dirigentes que deciden dar la espalda a sus votantes para cuidar sus intereses personales.
El dirigente de la ciudad en el siglo XXI que viene gobernando en violación a las normas básicas y traicionando su mandato ya debe ir sabiendo que será invitado a rendir cuentas pormenorizadas de su gestión y que también deberá abandonar la función pública si traiciona los principios básicos de la representacion.
Particularmente quiero expresar también mi satisfacción por la derrota de Nissen, quien fue Director de la Inspección General de Justicia y avaló -contra la constitución y su propia jurisprudencia- mi expulsión como afiliado y secretario general de Psicólogos Municipales por causas no contempladas por el estatuto, por un procedimiento ilegal, con violación acreditada de los plazos de convocatoria de Asamblea y participación de una Comisión Especial antiestatutaria, hecho que fue reconocido por Nissen dando lugar solamente a una multa de $2000 a la Asociación de Psicólogos Municipales, hoy Asociación de Psicólogos del GCBA.
Brindando por una argentina mejor, Sergio Sande
opinion del acto del Niños
Bueno, ayer en el Hospital Gutierrez hubo un acto no demasiado distinto al que hizo Jorge Rizzo en el Bauen hace un año, en el que se gestó el actual triunfo en medio de la más absoluta desmovilización caracterísitica de los abogados. Observo que en salud también se está creando una masa crítica de personas que van entendiendo que si bien en la Municipalidad de BsAs "no pasaba nada" a nivel laboral, esto ya no funcionará así en el Gobierno "Autónomo" de la Ciudad.
Ya muchos advertimos que la corporación política que propicia la "autonomía" de la ciudad, está pensando en crear estructuras rígidas de control social para manejar la Ciudad de manera mafiosa, como sucede en la mayoría de las provincias, a través de la creación de distintos organismos de control como son las colegiaciones compulsivas, los institutos públicos de regulación con funciones recaudatorias calcadas de las que tiene un colegio, persecusiones personales o cualquier método que evite el debate sobre los planes pergeñados.
Resulta inaceptable que pretendan imponernos tanto la flexibilización laboral como el contenido de los cursos de capacitación que hagamos, conforme y según la ideología del gobierno de turno. Ni el gobierno militar se atrevió a pretender invadir así la esfera científica.
Según el proyecto del gobierno si no hiciéramos los cursos que él propone nos van a impedir ascender y hasta nos pueden llegar a despedir con causa por medio de las evaluaciones negativas. Si hiciéramos los cursos y no les gustara como elaboramos la materia, podrían reprobarnos y descontarnos el 20 % del salario por haber perdido el tiempo público en el curso desaprobado.
Otro de los aspectos problemáticos es el contenido de los cursos que los decidirán, los dictarán y los cobrarán principalmente nuestros propios sindicatos, en acuerdo con las políticas de gobierno. Particularmente en el caso del gremio que más conozco, el de los Psicólogos del Gobierno de la CABA (la "a" es la abreviatura de autonomía, vaya coincidencia) no suele manejarse de manera muy transparente y suele jugar al ocultamiento.
Ahora, la ciudad tiene una estructura mucho más compleja que la mayoría de las provincias y eso la hace ingobernable desde un control remoto central, tal como pretenden muchos políticos y sus aliados. Por el momento y por suerte, la ciudad de buenos aires funciona con un piloto autoregulado por el equilibrio de disidencias, debido al cual resulta ingobernable desde el control remoto central que los políticos tradicionales se esfuerzan en crear. Esto es así tanto por la complejidad de nuestro entramado social como porque la ciudad acumula gran parte del conocimiento científico-burocrático-administrativo, porque aquí tienen sede las más grandes instituciones de todas las profesiones que construyen y administran la mayoría del saber del país y aquí coexiste una importante e impredecible combinatoria de otros factores de poder muy influyentes como hospitales, estudios profesionales, federaciones médicas, colegios profesionales, legislatura con representación de casi todos los sectores, medios alternativos, etc, etc.
En este esquema autoregulable y por lo tanto con gran capacidad de resistencia a los cambios afanosamente desmesurados, ya muchos advertimos la naturaleza del proyecto de vaciamiento, de anulación de los opositores (personas) y de las oposiciones (ideas) y que en la ciudad "autonoma" de buenos aires hay actos de gobierno que nos perjudican a casi todas las personas. Con estas verdades firmemente expuestas, sostenidas y manejadas coherentemente no creo que ninguna institución burocrática resista mucho tiempo.
Volviendo al terreno de las propuestas de movilización de los profesionales de la salud, además del cuidado indispensable con los traidores, hábiles practicantes del doble discurso, creo que el tema consistiría en ser muy claros y muy coherentes en la comunicación de los hechos concretos que acontecen y que se están planificando, indicando los perjuicios concretos que esto nos traerá a los profesionales de la salud, a los pacientes y al trabajo por la salud. Con la coherencia, el boca a boca, la denuncia y con propuestas sinceras desde el sentido común, creo que los planes de vaciamiento del estado deberán ser archivados. Al menos, las condiciones están dadas.
Por lo que ví en el acto de ayer en el Niños, el nucleamiento ya está sucediendo -hubo gente de 15 hospitales- eso sin considerar la presencia y el aval al movimiento de Jorge Yabkowski, presidente de la federación sindical de profesionales de la salud, entidad que nuclea ni más ni menos que 18.000 profesionales en todo el país.
La interhospitalaria de abril
No a la nueva carrera profesional
No a la precarización laboral.
El 26 de abril se realizó en el Hospital de Niños Ricardo Gutiérrez la Jornada de Reflexión convocada por la Asociación de Profesionales del Gutiérrez, la Asociación de Profesionales del Hospital Fernández y la Comisión Interhospitalaria.
La Jornada se dio inicio a partir de las 9 horas y contó con la presencia de profesionales de los Hospitales Penna, Curie, Piñero, Velez Sarfield, Ameghino, Alvarez, Ramos Mejía, Alvear, Muñiz, Fernández, Sardá, Tobar García, Durand, Argerich, y de los Centros de Salud Nº 5 y 16.
Asistieron también representantes de la Federación Nacional de Salud, del Foro Social de Salud y de la Legislatura de la Ciudad.
El Aula Magna del Gutiérrez fue colmada por los profesionales que analizaron la Resolución 375 y las modificaciones que introduce en la Carrera.
El profundo debate desarrollado dejó al descubierto el carácter inconsulto e inconstitucional del acuerdo firmado entre el Gobierno de la Ciudad y la conducción de la Asociación de Médicos Municipales.
Por unanimidad, los profesionales resolvieron lanzar un plan de lucha rechazando la Resolución 375, aprobando la convocatoria a una movilización a la Jefatura de Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires, el próximo 17 de mayo, a las 13 horas.
La asamblea se pronunció por los siguientes reclamos:
1. Recomposición salarial a agosto del 2005. Por un sueldo básico inicial por 24 horas de $2.200.- actualizado por el índice de inflación.
2. Derogación de las actuaciones que dieron origen a la Resolución 375 y otros actos administrativos que atenten contra los derechos adquiridos de los trabajadores.
3. No a la Ley 471 (Ley del Empleo Público)
4. Reconocimiento de la antigüedad desde la ficha municipal y/o desde su ingreso a la función pública y cómputo de la antigüedad para los años sucesivos.
5. Por un haber jubilatorio del 82% móvil.
6. No a la ley 472. Libre elección de la Obra Social.
7. No a la colegiación de los Profesionales de la Salud de la Ciudad de Buenos Aires.
8. No a la discriminación de pacientes. Atención universal.
9. Nombramiento de personal. Nombramiento de los concurrentes.
10. Rechazamos la encuesta promovida por la AMM. Que se reúnan las asambleas para discutir la Resolución 375 y las modificaciones de la Carrera. Que decidan las bases.
Comisión Interhospitalaria
Asociación de profesionales del Hospital Gutiérrez
Asociación de Profesionales del Hospital Fernández
Frente de Recuperación Gremial de la Asociación de Médicos Municipales.
Autoconvocados
Tribuna de Salud
Agrupación Delfina Marull de la Maternidad Sardá
Profesionales de los Hospitales Penna, Curie, Velez Sarfield, Ameghino, Alvarez, Alvear, Muñiz, Tobar García, Durand, Argerich, Piñero, Ramos Mejía, Centro Nº5, Centro Nº16.
Contra los fascistas en la UBA
'Necesitamos poner a la UBA en estado de debate'
Por: LAVACA (Fecha publicación:18/04/2006)
El decano de la Facultad de Ciencias Sociales es uno de los principales
opositores a la candidatura del polémico Atilio Alterini al rectorado de la
Universidad de Buenos Aires. "Simbólicamente sería un desastre", subraya.
Pero no sólo se opone porque el abogado haya trabajado para la última
dictadura militar, sino también porque -asegura- encarna el retorno del
período más oscuro, encarnado por las prácticas políticas que trafican con
los recursos universitarios. En esta larga entrevista, Schuster cuestiona a
la dirigencia universitaria. "Los cargos responden a una lógica
mercantil-clientelar. Se venden votos por secretarías". Dice que entiende a
los alumnos que impiden sesionar a la Asamblea, que hace falta reformar los
estatutos y abrir canales para que todos participen. Se hace cargo de que
los sectores de izquierda no lograron construir una alternativa y asegura
que en la mayor casa de estudios de la Argentina no hay conciencia de lo que
pasó en 2001. También lanza una advertencia: "Si, como marca el clima,
Alterini triunfa, puede haber un problema de gobernabilidad. No hay nada
peor que darle la espalda al conflicto. La universidad no se puede permitir
quebrarlo con violencia. Sería cruzar un límite".
-¿Por que la universidad más grande del país no puede elegir su rector?
-Hay cuestiones de fondo y otras de superficie, que aún así son
muy importantes. El espacio que gobernó la universidad durante 16 años,
entre 1986 y 2002, más precisamente la Franja Morada, se reagrupó en el
último tiempo y logró convencer a mucha gente de que ganará el rectorado.
Sobre esa base hicieron alianzas bastante amplias. Muchos que no pertenecían
a ese espacio se sumaron porque también se convencieron de que ganaba el
neoshuberoffismo. Colocaron como candidato a Atilio Alterini, el decano de
la Facultad de Derecho. Hace unos dos años comenzó a circular la información
de que Alterini había sido juez en la dictadura y que después ocupó el cargo
de Director General de Asuntos Jurídicos de la Municipalidad de Buenos Aires
en 1981 y 1982. Comenzó todo un debate sobre si era un cargo laboral menor,
justificable en los términos de un abogado que necesita vivir, o si era un
cargo de importancia política que lo hace responsable de alguna complicidad
con Osvaldo Cacciatore y Guillermo Del Cioppo, los intendentes de la
dictadura. No se ha comprobado que haya intervenido en casos delicados, pero
hay un debate moral, porque se trata nada menos que del rector de la
Universidad de Buenos Aires, que encima asumiría en el año en que se
conmemoran los 30 años del golpe de Estado. Simbólicamente es casi un
desastre.
¿Estas serían las razones de superficie?
-Son las razones porque las que se han movilizado fuertemente los
estudiantes. Es una cuestión ético-política. A eso se suman sus reclamos
históricos respecto a la necesidad de reformar los mecanismos de
representación universitarios. Y detrás de este debate está el regreso de
los jóvenes shuberoffistas, no ya de (el ex rector Oscar) Shuberoff. Aclaro
esto porque una cosa son los jóvenes controlados por un jefe y otra son los
jóvenes desbandados. Mi impresión es que pueden llegar a ser peor. Los
nombres que se mencionan para acompañar a Alterini en el rectorado son
preocupantes, han sido las segundas líneas y en algún caso las primeras de
la gestión de Shuberoff. Eso es muy grave, porque en 2002 dentro de la
universidad se le dijo que no a ese espacio. También fue un clamor de muchos
sectores sociales que opinaban que la Universidad no podía seguir así. Sin
duda que todavía hay mucho que corregir y hay que llevar adelante un
proyecto diferente, pero lo primero que hay que saber es que eso no puede
volver. Aunque aparentemente volverá.
-Eso también habla de las limitaciones de los que desplazaron a la Franja
Morada.
-Parece que sí, que no ha podido construirse una alternativa en estos cuatro
años.
-¿Por que no se logró?
-No hubo, desde la conducción de la Universidad, una capacidad de generar un
espacio colectivo, imprescindible para conducir en política. Acá no se pudo
hacer, en parte, porque la Franja Morada había sido tan negativa que la
propia idea de un espacio colectivo había quedado deteriorada. Entonces, no
se construyó ese espacio ni desde la conducción de la universidad ni desde
los que veníamos de posiciones de izquierda. Debemos asumir de manera
autocrítica que no fuimos capaces de generar en cuatro años un espacio de
discusión y referencia. En todos los claustros: profesores, graduados,
alumnos. Hay responsabilidades de muchos, por acción o por omisión. No
supimos o no pudimos. Y si uno deja un vacío, lo ocupan otros. En este caso,
los que tenían fuerza, Después de 16 años ocupando el poder, el
shuberoffismo posee un montón de lugares técnicos y desde allí se construye
poder, se maneja información.
- Pero usted hablaba de otras razones del conflicto, más profundas.
-Hay una cuestión todavía mas de fondo. En los 16 años de Shuberoff se ha
deteriorado tanto la dirigencia universitaria -tanto en el rectorado como en
las facultades-, que a veces me pregunto hasta qué punto el malestar sobre
la representación es central respecto de las formas de la representación
(cantidad de representantes de claustros) y hasta qué punto el malestar no
está en el contenido de los representantes, en quiénes son. Todo se compra y
se vende. Las personas van ocupando cargos políticos porque cambian votos
por secretarías, los cargos de dirección tienen más que ver con una lógica
mercantil-clientelar que con una lógica político-académica. En tanto no
podamos cambiar eso, no cambiamos la universidad. Los estudiantes que ven
eso son los que protestan.
-¿Los estudiantes que ven eso son los que protestan o los que se manifiestan
con la indiferencia? A veces, da la sensación que algunas agrupaciones
estudiantiles se manejan con esa misma lógica mercantil-clientelar.
-Es verdad, algunas sí. Pero no todas. Hay problemas de legitimidad en la
representación estudiantil. Pero creo que hay un malestar general en la
Universidad del que no nos estamos haciendo cargo. Por eso surge mi idea de
poner a la Universidad un año en debate. Llamemos a una asamblea para
debatir el estatuto dentro de un año, pero en el medio hagamos congresos,
foros, todo lo que haga falta para generar un debate en serio. Será nuestra
responsabilidad garantizarlos, porque muchos no querrán hacer nada.
Necesitamos poner a la UBA en estado de debate. Me parece que la universidad
no se repensó en el 83-84.
-¿Qué cosas quedaron obsoletas?
-El estatuto es del año 58, cuando ésta era otra Universidad. No era masiva,
había mucho menos docentes, no había tantos auxiliares ni docentes sin
concursos. Hay que encontrar una salida a los docentes interinos que son
muchos y no votan. Los estudiantes quieren más representantes y seguramente
los profesores tendremos una posición distinta, pero hay que discutirlo. Hay
que ver también si se incorporan los no docentes al cogobierno. Este es otro
país y necesita refundar la Universidad, pensar cuál es su sentido hoy. Hay
que ver cómo generamos mecanismos para sacar la lógica mercantil de la UBA.
-¿Cual debe ser para usted la misión de la universidad de hoy?
-Debe construir herramientas de conocimientos para el país y para el pueblo.
Contribuir tanto a nivel de Estado como de las organizaciones sociales, para
que mejoren sus prácticas.
-¿Y qué tan lejos estamos?
-Hoy es un poquito eso, en algunas áreas, pero por otro lado quedó atrapada
en una lógica de supervivencia: ante la falta de presupuesto encontró
mecanismos para conseguir dinero que en realidad la deterioran. Se invierte
la lógica de la extensión, en lugar de producir conocimientos para las
necesidades sociales nacionales y populares, se utiliza para conseguir plata
para sostener la Universidad. Eso trajo grandes perjuicios, porque en
algunos casos se utilizó para mantener mejor las aulas, pero en muchos para
dar contratos políticos, comprar votos. Por un voto te garantizan un
contrato de asesor.
-Esas prácticas son las que sirven para alimentar el latiguillo, despectivo,
que dice que a la Universidad no se va a estudiar sino a hacer política.
-¡Y hay que hacer política! Lo que no hay que hacer es confundir lo que fue
la utilización de la Universidad para financiar cuadros partidarios con la
política misma. Los miembros de la Universidad tienen todo el derecho del
mundo a pertenecer a un partido político, lo que no se puede es usar la
institución en beneficio de ese partido. Pero hay que hacer política, porque
no se construye la Universidad sin política. Eso supone un conjunto de
personas que se reúnen y se preguntan qué vamos a hacer. Y para eso hay que
juntar fuerzas, sumar apoyos... El problema es cuando la política se
mercantiliza, como ocurrió con los cuadros de la Franja Morada, que ya ni
siquiera sé si responden a un proyecto partidario o a sus propios intereses.
- ¿La universidad reproduce a la dirigencia política nacional o en la
universidad se aprende esa manera mercantil de gestionar el poder?
-En el origen fue una reproducción del afuera hacia adentro. Después,
algunos de los cuadros formados en esta Universidad fueron dirigentes de
importancia en el gobierno De la Rúa. Lamento decir que no se destacaron por
sus servicios a la Patria. Pero creo que en principio, la universidad fue
una herramienta al servicio de proyectos de grupos del interior del
radicalismo. Pero hoy la Universidad está atrasada respecto del país. Más
allá de los acuerdos o desacuerdos que tengamos con el actual gobierno, el
efecto 2001 tuvo más impacto a nivel nacional que en la Universidad. Creo
que la mala política universitaria se recompuso más rápido.
-¿Por qué cree que se da ese atraso?
-En la Universidad no hubo conciencia plena del impacto del 2001. Muchos
dirigentes pensaron que no les tocaba, porque se trataba de un mundo
académico.
-¿La academia sigue divorciada de la sociedad?
- Lo discutí con otros decanos, muchos de ellos muy buenas personas. Sin
embargo, se enojan mucho cuando se los cuestiona y se los mira con lupa. Yo
digo que nosotros también somos dirigentes y estamos afectados por el
descrédito general a toda la dirigencia política. Y nos tenemos que hacer
cargo de eso. Tenemos que asumir que nos tocó este tiempo y no importa si
somos o no honestos. Hay que demostrarlo y aguantar que no nos crean.
Alguien me decía: 'Yo soy honorable, no voy a permitir que alguien dude de
mí'. Lamentablemente hoy hay que permitir que la gente dude de uno, hay que
invertir la carga de la prueba.
-Usted dice que la mala dirigencia universitaria se reconstituyó
rápidamente. Pero también es verdad que la asamblea universitaria no puede
sesionar. Eso podría leerse como una vigencia del clima social del 2001.
- De alguna manera el poder eyector del 2001 perdura. Ahí hay una puja entre
esos dos intereses. A mi me toca ser actor y como tal tengo una
responsabilidad institucional. Por eso digo que la asamblea debe hacerse.
Ahora, al mismo tiempo, soy un analista político: ahí hay una situación que
la universidad debe asumir y no quiere. Esto de llamar a la policía, cortar
el conflicto... no hay nada peor que darle la espalda al conflicto. Hay que
entenderlo y asumirlo. Independientemente si uno está de acuerdo o en
desacuerdo.
-¿Para usted es legítimo que los alumnos impidan la asamblea?
-Es una actitud entendible. Por responsabilidad institucional me cuesta
pensar que la asamblea no pueda hacerse. Pero el otro día, nuestro
candidato, Alberto Koremblit dijo: 'Malo sería que en una situación así los
estudiantes no protesten, estaríamos indicando que la Universidad no tiene
defensas'. Comparto esa idea. Después viene el problema de cómo convertir el
problema en política, cómo generar un espacio político que construya. Pero
es evidente que esto expresa algo que está mal. Aún cuando se solucione la
crisis coyuntural, si no asumimos la crisis de fondo esto se va a repetir
una y otra vez. Alguien se puede horrorizar, pero el conflicto es parte de
la vida de cualquier institución. Peor sería que la universidad se fuera en
picada y no hagamos nada para evitarlo.
-¿Y cuál es entonces la legitimidad de la Asamblea?
-La asamblea hay que aceptarla porque ha habido elecciones y todos hemos
sido electos en este sistema. Me parece difícil no aceptarla. Por otro lado
hay que hacer pie político para pensar cómo se democratiza esta Universidad.
Lo que pasa es que tampoco hay unidad en qué hacer para eso. No nos hemos
sentado a pensar qué hacer. Hay militantes estudiantiles que quieren una
cosa, otros otra...Nosotros pertenecemos a otro claustro.
-¿Para dotar de más democracia a Universidad alcanza con cambiar las
proporciones de representantes?
-No. Hay enormes distancias en los espacios de representación y los de
participación. Hay distancia del aula a las juntas de las carreras, de la
carreras a los consejos directivos, de los consejos al Consejo Superior. Y
la Asamblea parece un mundo totalmente ajeno. Hay que buscar mecanismos que
permitan a estudiantes, docentes y no docentes, tener espacios de consulta y
participación más directos, para que su voz se escuche. Si no, parece que se
reúne un grupito, decide la vida de la Universidad y los demás se enteran
por los diarios. Además, la participación tiene la contracara de la
responsabilidad. Si uno convoca a toda la comunidad a participar, la obliga
a hacerse responsable de las decisiones que toma. Hay que crear espacios que
permitan participar de la toma de decisiones. No es agradable sesionar con
gente gritándole en la espalda a un consejo directivo, pero a veces la
sensación es que es la única manera de expresión que tienen.
-Llama la atención que después de todos los homenajes, actos y programas
televisivos por los 30 años del Golpe nadie haya tomado -ni siquiera en la
Universidad- el caso Alterini para debatir el rol de la sociedad civil en la
dictadura, sin que esto signifique necesariamente una caza de brujas.
-Hay que tener cuidado con la caza de brujas, hay que tener cuidado de no
hacer lo mismo que ellos. Yo soy cauto en el caso Alterini, pero le exijo
que sea absolutamente claro, transparente y enfático. No puede dejar ninguna
duda de haber sido cómplice de ningún acto ilegítimo de la Dictadura. Y si
no puede, aunque sea como contribución patriótica, que dé un paso al
costado. Y si no, que dé la cara, que diga porque trabajó allí, que explique
paso a paso lo que hizo, que no tomó ninguna decisión que afectara a nadie.
Tiene que demostrarlo.
-¿Pero por qué cree que no se debate en serio el tema del rol de la sociedad
civil en la dictadura?
-Es verdad, en los medios de comunicación no pareció importar demasiado eso.
No sé bien por qué. Pero para la universidad que sufrió desapariciones, y en
el momento de los 30 años del golpe, es muy simbólico que se elija a este
rector. Puedo tener mucha predisposición para entenderlo, pero hay momentos
donde uno tiene que hacer renunciamientos personales. Nosotros, de todas
formas, vamos a discutir un punto del reglamento interno de la Asamblea que
permite plantear la cuestión de las cualidades éticas de los candidatos. Si
la Asamblea se hace vamos a dar el debate, porque ¿en qué medida la
Universidad no queda expuesta ante la sociedad con una decisión como esta?
-Llama la atención que a la mayoría de la Asamblea Universitaria le resulte
indiferente este debate.
-He hablado con alguna gente de ese espacio, no con los más acérrimos. No me
han querido contestar mucho, pero me dijeron que no quieren acusar
indebidamente y que Alterini les ha dado una explicación. Dicen que le creen
y de esa forma cierran el debate. Ahora Alterini sacó una solicitada, donde
se defiende, pero da la impresión que no aborda las cuestiones profundas.
Dice que tenía necesidad de trabajar y que no tomó decisiones de ningún
tipo. Sé que alguna gente cercana le estaba pidiendo fuertemente que saliera
a dar explicaciones. Pero el debate hasta aquí no se dio.
-Eso también habla del estado de la universidad.
-Sí, sí. Más allá de que siempre decimos que la universidad está mucho mejor
de lo que podría estar. Ha sido destruida por la dictadura y después sufrió
la falta de atención estatal. La universidad se sostiene milagrosamente.
Pero todavía hay docentes en las aulas con ganas de dar clase, todavía hay
gente que investiga y produce conocimiento, todavía hay espacios para
enorgullecerse. Pero hay una gran distancia entre esos espacios de base de
los que podemos enorgullecernos y los niveles de toma de decisiones. De eso
tenemos que hacernos cargo.
-¿Que posibilidad le ve a su convocatoria para reformar la universidad
dentro de un año ?
-No encuentro demasiadas razones para ser optimista. Pero al mismo tiempo
quiero creer que en los espacios que aun están vivos, que vienen de abajo.
Puede terminar instalándose como una salida de compromiso. Después será
responsabilidad nuestra que eso se materialice. Hay que convertir esta
energía de resistencia en una fuerza política que discuta la universidad.
Ahí también, en los sectores estudiantiles de la llamada izquierda, tiene
que haber una voluntad de abrir el debate mas allá de los intereses del
grupo. Te digo una confidencia íntima. Más de una vez salí del Consejo
Superio pensando que a esta Universidad había que cerrarla un año y
repensarla toda. Enseguida me contestaba que no se podía, que sería un
desastre. Ahora se me ocurre otra idea: no hay que cerrarla, sino abrirla.
Abrámosla un año, tengamos un debate profundo en todas las facultades,
démosle un aire asambleario, con debates en el rectorado, en las facultades,
en espacios públicos, llamemos a las organizaciones de la sociedad para que
nos digan qué les da la universidad y qué no les da. Revolucionemos la
universidad.
-Volviendo a lo coyuntural, ¿el martes hay humo blanco?
-La verdad es que no sé. Estamos tratando de construir una alternativa
política viable. Para eso hay que juntar a gente que piense un poco menos
parecido y sumarla a este proyecto. Gente que no piense como los
neoshuberoffistas, pero que le tenga un poco de miedo a la transformación.
La decisión que tomemos va a ser dramática. De lo que hagamos depende el
futuro de la universidad. No podemos volver a equivocarnos, el error del 86
fue demasiado caro.
-Si finalmente Alterini es electo, ¿podrá gobernar con tan escasa
legitimidad?
-Puede llegar a haber un problema de gobierno. Si gana Alterini no sé si el
conflicto se termina el día después. Tendrán mayoría en el Consejo Superior,
pero serán una especie de plato volador en el conjunto de la Universidad. El
conflicto va a llegar por más que ganen todas las votaciones. Esa idea que
no se entendió en la democracia Argentina que terminó desembocando en el
2001 tampoco se entiende en la Universidad. El grave error de comprensión
política fue cosificar la representación. El representante asumía en su
propio cuerpo toda la representación. Hiciera lo que hiciera, tenía el
mandato. Pero no es así. Uno tiene el mandato parcial y día a día hay que
rendir cuentas. Si no, aparecen las movilizaciones, las protestas. No puede
ser ese argumento de esperar a las urnas la próxima vez para castigar. No:
hay que rendir cuenta todos los días y bancarse que los miembros de la
comunidad las exijan. Toda la experiencia de los estudios de conflicto
indican que la peor respuesta es darle la espalda o quebrarlo violentamente.
Darle la espalda es una actitud soberbia, anularlo autoritariamente es
cruzar una línea que no se puede permitir la Universidad.
redaccion@argenpress.info
info@argenpress.info
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Contra los fascistas en la UBA
'Necesitamos poner a la UBA en estado de debate'
Por: LAVACA (Fecha publicación:18/04/2006)
El decano de la Facultad de Ciencias Sociales es uno de los principales
opositores a la candidatura del polémico Atilio Alterini al rectorado de la
Universidad de Buenos Aires. "Simbólicamente sería un desastre", subraya.
Pero no sólo se opone porque el abogado haya trabajado para la última
dictadura militar, sino también porque -asegura- encarna el retorno del
período más oscuro, encarnado por las prácticas políticas que trafican con
los recursos universitarios. En esta larga entrevista, Schuster cuestiona a
la dirigencia universitaria. "Los cargos responden a una lógica
mercantil-clientelar. Se venden votos por secretarías". Dice que entiende a
los alumnos que impiden sesionar a la Asamblea, que hace falta reformar los
estatutos y abrir canales para que todos participen. Se hace cargo de que
los sectores de izquierda no lograron construir una alternativa y asegura
que en la mayor casa de estudios de la Argentina no hay conciencia de lo que
pasó en 2001. También lanza una advertencia: "Si, como marca el clima,
Alterini triunfa, puede haber un problema de gobernabilidad. No hay nada
peor que darle la espalda al conflicto. La universidad no se puede permitir
quebrarlo con violencia. Sería cruzar un límite".
-¿Por que la universidad más grande del país no puede elegir su rector?
-Hay cuestiones de fondo y otras de superficie, que aún así son
muy importantes. El espacio que gobernó la universidad durante 16 años,
entre 1986 y 2002, más precisamente la Franja Morada, se reagrupó en el
último tiempo y logró convencer a mucha gente de que ganará el rectorado.
Sobre esa base hicieron alianzas bastante amplias. Muchos que no pertenecían
a ese espacio se sumaron porque también se convencieron de que ganaba el
neoshuberoffismo. Colocaron como candidato a Atilio Alterini, el decano de
la Facultad de Derecho. Hace unos dos años comenzó a circular la información
de que Alterini había sido juez en la dictadura y que después ocupó el cargo
de Director General de Asuntos Jurídicos de la Municipalidad de Buenos Aires
en 1981 y 1982. Comenzó todo un debate sobre si era un cargo laboral menor,
justificable en los términos de un abogado que necesita vivir, o si era un
cargo de importancia política que lo hace responsable de alguna complicidad
con Osvaldo Cacciatore y Guillermo Del Cioppo, los intendentes de la
dictadura. No se ha comprobado que haya intervenido en casos delicados, pero
hay un debate moral, porque se trata nada menos que del rector de la
Universidad de Buenos Aires, que encima asumiría en el año en que se
conmemoran los 30 años del golpe de Estado. Simbólicamente es casi un
desastre.
¿Estas serían las razones de superficie?
-Son las razones porque las que se han movilizado fuertemente los
estudiantes. Es una cuestión ético-política. A eso se suman sus reclamos
históricos respecto a la necesidad de reformar los mecanismos de
representación universitarios. Y detrás de este debate está el regreso de
los jóvenes shuberoffistas, no ya de (el ex rector Oscar) Shuberoff. Aclaro
esto porque una cosa son los jóvenes controlados por un jefe y otra son los
jóvenes desbandados. Mi impresión es que pueden llegar a ser peor. Los
nombres que se mencionan para acompañar a Alterini en el rectorado son
preocupantes, han sido las segundas líneas y en algún caso las primeras de
la gestión de Shuberoff. Eso es muy grave, porque en 2002 dentro de la
universidad se le dijo que no a ese espacio. También fue un clamor de muchos
sectores sociales que opinaban que la Universidad no podía seguir así. Sin
duda que todavía hay mucho que corregir y hay que llevar adelante un
proyecto diferente, pero lo primero que hay que saber es que eso no puede
volver. Aunque aparentemente volverá.
-Eso también habla de las limitaciones de los que desplazaron a la Franja
Morada.
-Parece que sí, que no ha podido construirse una alternativa en estos cuatro
años.
-¿Por que no se logró?
-No hubo, desde la conducción de la Universidad, una capacidad de generar un
espacio colectivo, imprescindible para conducir en política. Acá no se pudo
hacer, en parte, porque la Franja Morada había sido tan negativa que la
propia idea de un espacio colectivo había quedado deteriorada. Entonces, no
se construyó ese espacio ni desde la conducción de la universidad ni desde
los que veníamos de posiciones de izquierda. Debemos asumir de manera
autocrítica que no fuimos capaces de generar en cuatro años un espacio de
discusión y referencia. En todos los claustros: profesores, graduados,
alumnos. Hay responsabilidades de muchos, por acción o por omisión. No
supimos o no pudimos. Y si uno deja un vacío, lo ocupan otros. En este caso,
los que tenían fuerza, Después de 16 años ocupando el poder, el
shuberoffismo posee un montón de lugares técnicos y desde allí se construye
poder, se maneja información.
- Pero usted hablaba de otras razones del conflicto, más profundas.
-Hay una cuestión todavía mas de fondo. En los 16 años de Shuberoff se ha
deteriorado tanto la dirigencia universitaria -tanto en el rectorado como en
las facultades-, que a veces me pregunto hasta qué punto el malestar sobre
la representación es central respecto de las formas de la representación
(cantidad de representantes de claustros) y hasta qué punto el malestar no
está en el contenido de los representantes, en quiénes son. Todo se compra y
se vende. Las personas van ocupando cargos políticos porque cambian votos
por secretarías, los cargos de dirección tienen más que ver con una lógica
mercantil-clientelar que con una lógica político-académica. En tanto no
podamos cambiar eso, no cambiamos la universidad. Los estudiantes que ven
eso son los que protestan.
-¿Los estudiantes que ven eso son los que protestan o los que se manifiestan
con la indiferencia? A veces, da la sensación que algunas agrupaciones
estudiantiles se manejan con esa misma lógica mercantil-clientelar.
-Es verdad, algunas sí. Pero no todas. Hay problemas de legitimidad en la
representación estudiantil. Pero creo que hay un malestar general en la
Universidad del que no nos estamos haciendo cargo. Por eso surge mi idea de
poner a la Universidad un año en debate. Llamemos a una asamblea para
debatir el estatuto dentro de un año, pero en el medio hagamos congresos,
foros, todo lo que haga falta para generar un debate en serio. Será nuestra
responsabilidad garantizarlos, porque muchos no querrán hacer nada.
Necesitamos poner a la UBA en estado de debate. Me parece que la universidad
no se repensó en el 83-84.
-¿Qué cosas quedaron obsoletas?
-El estatuto es del año 58, cuando ésta era otra Universidad. No era masiva,
había mucho menos docentes, no había tantos auxiliares ni docentes sin
concursos. Hay que encontrar una salida a los docentes interinos que son
muchos y no votan. Los estudiantes quieren más representantes y seguramente
los profesores tendremos una posición distinta, pero hay que discutirlo. Hay
que ver también si se incorporan los no docentes al cogobierno. Este es otro
país y necesita refundar la Universidad, pensar cuál es su sentido hoy. Hay
que ver cómo generamos mecanismos para sacar la lógica mercantil de la UBA.
-¿Cual debe ser para usted la misión de la universidad de hoy?
-Debe construir herramientas de conocimientos para el país y para el pueblo.
Contribuir tanto a nivel de Estado como de las organizaciones sociales, para
que mejoren sus prácticas.
-¿Y qué tan lejos estamos?
-Hoy es un poquito eso, en algunas áreas, pero por otro lado quedó atrapada
en una lógica de supervivencia: ante la falta de presupuesto encontró
mecanismos para conseguir dinero que en realidad la deterioran. Se invierte
la lógica de la extensión, en lugar de producir conocimientos para las
necesidades sociales nacionales y populares, se utiliza para conseguir plata
para sostener la Universidad. Eso trajo grandes perjuicios, porque en
algunos casos se utilizó para mantener mejor las aulas, pero en muchos para
dar contratos políticos, comprar votos. Por un voto te garantizan un
contrato de asesor.
-Esas prácticas son las que sirven para alimentar el latiguillo, despectivo,
que dice que a la Universidad no se va a estudiar sino a hacer política.
-¡Y hay que hacer política! Lo que no hay que hacer es confundir lo que fue
la utilización de la Universidad para financiar cuadros partidarios con la
política misma. Los miembros de la Universidad tienen todo el derecho del
mundo a pertenecer a un partido político, lo que no se puede es usar la
institución en beneficio de ese partido. Pero hay que hacer política, porque
no se construye la Universidad sin política. Eso supone un conjunto de
personas que se reúnen y se preguntan qué vamos a hacer. Y para eso hay que
juntar fuerzas, sumar apoyos... El problema es cuando la política se
mercantiliza, como ocurrió con los cuadros de la Franja Morada, que ya ni
siquiera sé si responden a un proyecto partidario o a sus propios intereses.
- ¿La universidad reproduce a la dirigencia política nacional o en la
universidad se aprende esa manera mercantil de gestionar el poder?
-En el origen fue una reproducción del afuera hacia adentro. Después,
algunos de los cuadros formados en esta Universidad fueron dirigentes de
importancia en el gobierno De la Rúa. Lamento decir que no se destacaron por
sus servicios a la Patria. Pero creo que en principio, la universidad fue
una herramienta al servicio de proyectos de grupos del interior del
radicalismo. Pero hoy la Universidad está atrasada respecto del país. Más
allá de los acuerdos o desacuerdos que tengamos con el actual gobierno, el
efecto 2001 tuvo más impacto a nivel nacional que en la Universidad. Creo
que la mala política universitaria se recompuso más rápido.
-¿Por qué cree que se da ese atraso?
-En la Universidad no hubo conciencia plena del impacto del 2001. Muchos
dirigentes pensaron que no les tocaba, porque se trataba de un mundo
académico.
-¿La academia sigue divorciada de la sociedad?
- Lo discutí con otros decanos, muchos de ellos muy buenas personas. Sin
embargo, se enojan mucho cuando se los cuestiona y se los mira con lupa. Yo
digo que nosotros también somos dirigentes y estamos afectados por el
descrédito general a toda la dirigencia política. Y nos tenemos que hacer
cargo de eso. Tenemos que asumir que nos tocó este tiempo y no importa si
somos o no honestos. Hay que demostrarlo y aguantar que no nos crean.
Alguien me decía: 'Yo soy honorable, no voy a permitir que alguien dude de
mí'. Lamentablemente hoy hay que permitir que la gente dude de uno, hay que
invertir la carga de la prueba.
-Usted dice que la mala dirigencia universitaria se reconstituyó
rápidamente. Pero también es verdad que la asamblea universitaria no puede
sesionar. Eso podría leerse como una vigencia del clima social del 2001.
- De alguna manera el poder eyector del 2001 perdura. Ahí hay una puja entre
esos dos intereses. A mi me toca ser actor y como tal tengo una
responsabilidad institucional. Por eso digo que la asamblea debe hacerse.
Ahora, al mismo tiempo, soy un analista político: ahí hay una situación que
la universidad debe asumir y no quiere. Esto de llamar a la policía, cortar
el conflicto... no hay nada peor que darle la espalda al conflicto. Hay que
entenderlo y asumirlo. Independientemente si uno está de acuerdo o en
desacuerdo.
-¿Para usted es legítimo que los alumnos impidan la asamblea?
-Es una actitud entendible. Por responsabilidad institucional me cuesta
pensar que la asamblea no pueda hacerse. Pero el otro día, nuestro
candidato, Alberto Koremblit dijo: 'Malo sería que en una situación así los
estudiantes no protesten, estaríamos indicando que la Universidad no tiene
defensas'. Comparto esa idea. Después viene el problema de cómo convertir el
problema en política, cómo generar un espacio político que construya. Pero
es evidente que esto expresa algo que está mal. Aún cuando se solucione la
crisis coyuntural, si no asumimos la crisis de fondo esto se va a repetir
una y otra vez. Alguien se puede horrorizar, pero el conflicto es parte de
la vida de cualquier institución. Peor sería que la universidad se fuera en
picada y no hagamos nada para evitarlo.
-¿Y cuál es entonces la legitimidad de la Asamblea?
-La asamblea hay que aceptarla porque ha habido elecciones y todos hemos
sido electos en este sistema. Me parece difícil no aceptarla. Por otro lado
hay que hacer pie político para pensar cómo se democratiza esta Universidad.
Lo que pasa es que tampoco hay unidad en qué hacer para eso. No nos hemos
sentado a pensar qué hacer. Hay militantes estudiantiles que quieren una
cosa, otros otra...Nosotros pertenecemos a otro claustro.
-¿Para dotar de más democracia a Universidad alcanza con cambiar las
proporciones de representantes?
-No. Hay enormes distancias en los espacios de representación y los de
participación. Hay distancia del aula a las juntas de las carreras, de la
carreras a los consejos directivos, de los consejos al Consejo Superior. Y
la Asamblea parece un mundo totalmente ajeno. Hay que buscar mecanismos que
permitan a estudiantes, docentes y no docentes, tener espacios de consulta y
participación más directos, para que su voz se escuche. Si no, parece que se
reúne un grupito, decide la vida de la Universidad y los demás se enteran
por los diarios. Además, la participación tiene la contracara de la
responsabilidad. Si uno convoca a toda la comunidad a participar, la obliga
a hacerse responsable de las decisiones que toma. Hay que crear espacios que
permitan participar de la toma de decisiones. No es agradable sesionar con
gente gritándole en la espalda a un consejo directivo, pero a veces la
sensación es que es la única manera de expresión que tienen.
-Llama la atención que después de todos los homenajes, actos y programas
televisivos por los 30 años del Golpe nadie haya tomado -ni siquiera en la
Universidad- el caso Alterini para debatir el rol de la sociedad civil en la
dictadura, sin que esto signifique necesariamente una caza de brujas.
-Hay que tener cuidado con la caza de brujas, hay que tener cuidado de no
hacer lo mismo que ellos. Yo soy cauto en el caso Alterini, pero le exijo
que sea absolutamente claro, transparente y enfático. No puede dejar ninguna
duda de haber sido cómplice de ningún acto ilegítimo de la Dictadura. Y si
no puede, aunque sea como contribución patriótica, que dé un paso al
costado. Y si no, que dé la cara, que diga porque trabajó allí, que explique
paso a paso lo que hizo, que no tomó ninguna decisión que afectara a nadie.
Tiene que demostrarlo.
-¿Pero por qué cree que no se debate en serio el tema del rol de la sociedad
civil en la dictadura?
-Es verdad, en los medios de comunicación no pareció importar demasiado eso.
No sé bien por qué. Pero para la universidad que sufrió desapariciones, y en
el momento de los 30 años del golpe, es muy simbólico que se elija a este
rector. Puedo tener mucha predisposición para entenderlo, pero hay momentos
donde uno tiene que hacer renunciamientos personales. Nosotros, de todas
formas, vamos a discutir un punto del reglamento interno de la Asamblea que
permite plantear la cuestión de las cualidades éticas de los candidatos. Si
la Asamblea se hace vamos a dar el debate, porque ¿en qué medida la
Universidad no queda expuesta ante la sociedad con una decisión como esta?
-Llama la atención que a la mayoría de la Asamblea Universitaria le resulte
indiferente este debate.
-He hablado con alguna gente de ese espacio, no con los más acérrimos. No me
han querido contestar mucho, pero me dijeron que no quieren acusar
indebidamente y que Alterini les ha dado una explicación. Dicen que le creen
y de esa forma cierran el debate. Ahora Alterini sacó una solicitada, donde
se defiende, pero da la impresión que no aborda las cuestiones profundas.
Dice que tenía necesidad de trabajar y que no tomó decisiones de ningún
tipo. Sé que alguna gente cercana le estaba pidiendo fuertemente que saliera
a dar explicaciones. Pero el debate hasta aquí no se dio.
-Eso también habla del estado de la universidad.
-Sí, sí. Más allá de que siempre decimos que la universidad está mucho mejor
de lo que podría estar. Ha sido destruida por la dictadura y después sufrió
la falta de atención estatal. La universidad se sostiene milagrosamente.
Pero todavía hay docentes en las aulas con ganas de dar clase, todavía hay
gente que investiga y produce conocimiento, todavía hay espacios para
enorgullecerse. Pero hay una gran distancia entre esos espacios de base de
los que podemos enorgullecernos y los niveles de toma de decisiones. De eso
tenemos que hacernos cargo.
-¿Que posibilidad le ve a su convocatoria para reformar la universidad
dentro de un año ?
-No encuentro demasiadas razones para ser optimista. Pero al mismo tiempo
quiero creer que en los espacios que aun están vivos, que vienen de abajo.
Puede terminar instalándose como una salida de compromiso. Después será
responsabilidad nuestra que eso se materialice. Hay que convertir esta
energía de resistencia en una fuerza política que discuta la universidad.
Ahí también, en los sectores estudiantiles de la llamada izquierda, tiene
que haber una voluntad de abrir el debate mas allá de los intereses del
grupo. Te digo una confidencia íntima. Más de una vez salí del Consejo
Superio pensando que a esta Universidad había que cerrarla un año y
repensarla toda. Enseguida me contestaba que no se podía, que sería un
desastre. Ahora se me ocurre otra idea: no hay que cerrarla, sino abrirla.
Abrámosla un año, tengamos un debate profundo en todas las facultades,
démosle un aire asambleario, con debates en el rectorado, en las facultades,
en espacios públicos, llamemos a las organizaciones de la sociedad para que
nos digan qué les da la universidad y qué no les da. Revolucionemos la
universidad.
-Volviendo a lo coyuntural, ¿el martes hay humo blanco?
-La verdad es que no sé. Estamos tratando de construir una alternativa
política viable. Para eso hay que juntar a gente que piense un poco menos
parecido y sumarla a este proyecto. Gente que no piense como los
neoshuberoffistas, pero que le tenga un poco de miedo a la transformación.
La decisión que tomemos va a ser dramática. De lo que hagamos depende el
futuro de la universidad. No podemos volver a equivocarnos, el error del 86
fue demasiado caro.
-Si finalmente Alterini es electo, ¿podrá gobernar con tan escasa
legitimidad?
-Puede llegar a haber un problema de gobierno. Si gana Alterini no sé si el
conflicto se termina el día después. Tendrán mayoría en el Consejo Superior,
pero serán una especie de plato volador en el conjunto de la Universidad. El
conflicto va a llegar por más que ganen todas las votaciones. Esa idea que
no se entendió en la democracia Argentina que terminó desembocando en el
2001 tampoco se entiende en la Universidad. El grave error de comprensión
política fue cosificar la representación. El representante asumía en su
propio cuerpo toda la representación. Hiciera lo que hiciera, tenía el
mandato. Pero no es así. Uno tiene el mandato parcial y día a día hay que
rendir cuentas. Si no, aparecen las movilizaciones, las protestas. No puede
ser ese argumento de esperar a las urnas la próxima vez para castigar. No:
hay que rendir cuenta todos los días y bancarse que los miembros de la
comunidad las exijan. Toda la experiencia de los estudios de conflicto
indican que la peor respuesta es darle la espalda o quebrarlo violentamente.
Darle la espalda es una actitud soberbia, anularlo autoritariamente es
cruzar una línea que no se puede permitir la Universidad.
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