En mayor o menor grado, para los gobiernos que ha tenido el país hasta ahora, la salud significa asistencia sanitaria, significa atención médica, significa cobertura de servicios. Es decir que la salud se logra con atención médica de tipo recuperativo. De este modo se elude la responsabilidad que supone el control de las causas reales y efectivas que están sólo en apariencia desvinculadas del sector.
Nos estamos refiriendo a la nutrición, la educación, el saneamiento ambiental y el trabajo, sin la presencia y vigencia de cualquiera de ellos jamás se podrá hablar de salud. La enfermedad es la manifestación final, ostensible y crítica de desequilibrio humano, la consecuencia postrera de la insatisfacción prolongada de necesidades básicas, la eventualidad terminal del desequilibrio hombre-medio.
Está definitivamente comprobado que solucionando cualquiera de los cuatro factores mencionados se logra mas salud que aumentando solamente los servicios médicos.
El sistema capitalista vigente, sujeto a los avatares de la globalización, dentro de la periferia sub-desarrollada no produce ni puede producir salud, produce enfermedad, pues es fuente de permanente insatisfacción de necesidades básicas.
Definitivamente la salud es un problema tan serio y crucial que no puede estar en manos exclusivas del sector médico. La salud es un objetivo supremo que debe ser inherente a la política general de todos los gobiernos.
El capitalismo imperante, para funcionar a plenitud, debe ser acumulativo y explotador, debe generar carencia, enfermedad y muerte en amplios sectores humanos.
La salud es la condición humana indispensable para ofrecer la fuerza de trabajo, elemento clave para la producción y por ende para generar plusvalía. Sin salud queda rota la cadena productiva y de explotación. La enfermedad sólo interesa al capitalismo como campo de comercialización, para quien pueda pagar su tratamiento.
Si el sistema capitalista produce enfermedad, ¿de qué reforma de la salud hablamos? Se supone que lo primero será dejar de producir enfermedad, o mas exactamente disminuir nuestra tasa de nocividad y patogénesis.
Cifras importantes en Salud.-
Nuestro país agoniza en los penúltimos lugares del mundo y en los últimos de Latinoamérica en lo que a salud se refiere. En el desempeño global del sistema de salud, publicado el año 2000 por la ORGANIZACIÓN MUNDIAL DE SALUD, el Perú ocupa el puesto 129, uno de los últimos en el ranking internacional. Chile está en el puesto 33 y Bolivia en el 126.
Este desempeño es la resultante de indicadores parciales que señalan nuestro pobre nivel en áreas como:
Tenemos el último lugar en capacidad de respuesta para enfrentar problemas de salud.
Igualmente el último lugar en distribución equitativa para la salud.
Así mismo estamos penúltimos en Logro de Metas para enfrentar la salud.
Finalmente estamos en antepenúltimo lugar en gasto per-cápita en salud
La Pobreza y la extrema pobreza se han incrementado mucho en los últimos años.
El 30% de la población urbana y el 60% de la población rural carece de servicios de agua, desagüe y eliminación de basura.
Según la Encuesta Demográfica y de Salud Familiar (ENDES) la desnutrición crónica en niños menores de 6 años llega al 25-4% en el año 2000 y se ha hecho mayor en los sectores mas pobres.
La mortalidad infantil y la mortalidad materna se han incrementado en los estratos mas pobres.
Crecen las barreras para acceder a los servicios médicos para los estratos más pobres. El 25% de la población no tiene la más mínima posibilidad de recibir atención de salud.
En cuanto a la migración interna, los datos proporcionados por el Instituto Nacional de Estadística e Informática INEI- muestra que en 1995 de 188 provincias, 144 ya tenían un saldo migratorio negativo. Casi el 80% de los emigrantes son menores de 34 años.
Conclusiones.-
Quien asuma la grave responsabilidad de dirigir el Ministerio de Salud, hace tiempo que debió declarar a ese sector en emergencia. Ello supone comprometer a los sectores productivos del país en un programa nacional de lucha integral y radical para primero eliminar la nocividad del sistema y después elevar los niveles de salud y calidad de vida.
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Maximo Vega" Asunto: Live 8
Un grupo de multimillonarios le canta al hambre africana. Se recaudaron 100 millones de euros (lo cual está muy bien) en los conciertos Live 8. Los principales culpables de la pobreza no solamente en Africa sino en el mundo entero (incluida Latinoamérica) no son capaces de cambiar nada ni siquiera en sus propios países, en donde también hay pobres y desempleados (aunque ellos no lo crean: en Londres, en Madrid, en New York hay miserables escarbando la basura mientras empujan unos carritos de supermercado), pero cantan. Tony Blair apoyó la guerra en Irak, pero ahora, para mejorar su imagen y hacerse el gracioso ante sus votantes y el resto del mundo quiere "acabar con el hambre en Africa", con desfachatez y oportunismo. El genocida Blair asesina niños iraquíes pero salva africanos. Todo es cuestión de equilibrar las cosas, pensarán él y los asesores de imagen del G8. Con el dinero que se ha gastado en la Guerra en Irak se hubiera acabado con el hambre en el mundo entero, incluyendo su propio país. El G8 no se preocupó en detener el genocidio provocado por el racismo exaltado por tantos años de imperialismo belga en Rwanda, no les importó el apartheid que los propios ingleses pusieron en práctica en Sudáfrica, y ahora quieren acabar con el hambre de toda Africa: ojalá que no quieran erradicarla matando a todos los pobres africanos. Los cantantes ricos, los actores mediocres de cine, los multimillonarios que adornan los números de la revista Forbes se encaraman en diez escenarios costosísimos y con sus vestuarios carísimos de diseñadores exclusivos les cantan a los pobres africanos. Hipócritas. Hay que estar vivo para ver cosas.
Por Washington Uranga El nuevo atentado en Londres dará lugar sin duda a nuevos ríos de palabras escritas y pronunciadas. Incluidas éstas. Las que explican o buscan explicar, las que condenan y las que justifican también lo injustificable. Como en la mayoría de los casos, son más bien pocas las que buscan informar, aclarar, echar luz sobre acontecimientos como éste que si por algo sobresalen es, en primer lugar, por su estela de muerte y luego por su opacidad. La falta de transparencia consiste, entre otras cosas, en focalizar las miradas sólo en el hecho trágico y condenable del atentado y perder de vista otros muchos acontecimientos por lo menos de igual gravedad que están sembrando muerte en el mundo. Es la misma falta de transparencia de quienes se autodesignan líderes mundiales y de las naciones civilizadas del mundo. Si algo queda claro es que este tiempo de la sociedad internacional no es un tiempo en el que las palabras tienen valor. Tony Blair puede decir que no lograrán destruir lo que construimos en este país y en otras naciones civilizadas. No podrá decir, en cambio, que él mismo y los llamados líderes del G-8 siguen aumentando su preocupación por la seguridad entendida unilateralmente como autodefensa de los privilegios de quienes siguen acumulando riquezas y poder en el mundo. Hay que discutir sobre la seguridad en el mundo. Pero la seguridad tiene que ver directamente con la vida, con el valor de la vida y con el compromiso de todos los hombres y mujeres para disminuir la secuela de muerte. La que siembran las bombas, los atentados terroristas, pero también la muerte promovida desde el hambre y la falta de lo elemental. En el mundo actual las palabras dejaron de tener sentido. Los terroristas hablan a través de sus actos de muerte, sembrando pánico y terror. No buscan convencer, quieren destruir y doblegar. George Bush y su aliado Blair hicieron lo mismo cuando planificaron el atentado contra Irak. Mintieron y siguen mintiendo. No había armas peligrosas en Irak. Sí un pueblo que con sus muertos incrementa día tras día el saldo final de víctimas del atentado contra Irak. Y por cierto que ninguna violencia justifica la contraviolencia. Según la ONU, en Africa la esperanza de vida es de 45,6 años contra 78,9 años en Europa. La mortalidad infantil es de 101 por mil en Africa y en Europa del 4,2 por mil. Cinco millones de niños africanos morirán antes del 2015 si los líderes del mundo civilizado no modifican el rumbo de sus decisiones, sobre el destino y la acumulación de las riquezas. Las palabras sobran y no sirven si no van acompañadas de gestos, de acciones que cambien el rumbo. Así lo entendieron también los artistas que se reunieron en Live-8. Se acabaron las palabras. El terrorismo habla, implacablemente, a través de su siembra de muerte. Los líderes del mundo civilizado siguen hablando de lo que construimos vaciando de sentido su propio discurso porque simultánea, pertinaz y cínicamente desconocen lo que destruyen, la vida que aniquilan, las muertes que generan con sus políticas y sus decisiones. Cuando la muerte es lo único real, la retórica no aporta. Cuando el clamor es por la vida, no se puede elegir entre los civilizados y los que no lo son. Lo que hace falta es que la palabras vuelvan a tener sentido y que consecuentemente se transformen en hechos en favor de la vida. Y en eso todos estamos comprometidos.
OPINION Terrorismos Por Atilio A. Boron
Hoy el terrorismo se convierte nuevamente en noticia excluyente de todos los medios de comunicación a escala mundial. ¿Qué ha ocurrido? ¿Acaso se trata de una patológica excrecencia que viene a alterar la paz, la tranquilidad y la justicia que imperan en el sistema internacional? Al igual que los atentados anteriores, los que derrumbaron las Torres Gemelas de Nueva York y los que troncharon la vida de tanta gente en la Estación Atocha, el acontecido en Londres el jueves merece el más enérgico repudio. Pero aparte de condenar es preciso entender. Entender, por ejemplo, las razones que explican la emergencia de este terrorismo. Sin esa comprensión será muy improbable que alguna vez esta plaga dejara de azotar a la humanidad. Para ello es preciso ponerse en guardia contra la trampa que nos tienden los intelectuales biempensantes, para usar la afortunada expresión de Alfonso Sastre: ellos nos invitan a fulminar sin atenuantes aquellas monstruosidades pero (a) sin preguntarnos por el origen de las mismas, y (b) clausurando toda discusión sobre el otro terrorismo, el que surge y se consolida a partir de Hiroshima y Nagasaki como una política de Estado implementada por Washington con el aval ético y político de los gobiernos del capitalismo avanzado. De este modo, los ideólogos del orden naturalizan e invisibilizan al terrorismo institucionalizado. Mediante esta alquimia ideológica, se convierte en lucha contra el terrorismo, mientras que el terrorismo de sus adversarios, rota su relación dialéctica con el primero, deviene en la siniestra expresión de unos pocos genios malignos que andan sueltos por el mundo. La humanidad está atravesando por una de sus más peligrosas coyunturas. Para comprender lo ocurrido y para buscar estrategias efectivas para enfrentar los actuales desafíos, conviene examinar las siguientes cuestiones. ¿Cómo ignorar la enorme y decisiva responsabilidad de los sucesivos gobiernos de los Estados Unidos en la promoción a escala planetaria del terrorismo? ¿No lo legitimó, acaso, con el bombardeo atómico descargado sobre aquellas dos indefensas ciudades japonesas, inaugurando de ese modo la etapa terrorista en la historia del capital? ¿Y qué decir de los innumerables asesinatos políticos, preparados y perpetrados en los cinco continentes desde finales de la Segunda Guerra Mundial por la CIA, con el pretexto de contener la expansión comunista? ¿Y de los golpes de Estado contra nacientes democracias en la periferia o de los planes de exterminio de disidentes, como el Plan Yakarta, que en pocos meses cobró medio millón de vidas en Indonesia a mediados de los años sesenta? ¿O, más cerca de nosotros, las atrocidades sistemáticas fríamente aplicadas por el Plan Cóndor en el Cono Sur, causantes de torturas, desapariciones y muertes de decenas de miles de personas? Un gobierno que inventa monstruos como Osama bin Laden y Saddam Hussein, que luego se vuelven en su contra; que incurre en gravísimas violaciones a los derechos humanos en las cárceles de Abu Ghraib o en la base naval de Guantánamo; que hace gala de su presunta superioridad racial y civilizatoria destrozando países enteros como Afganistán e Irak, acabando con sus tesoros culturales y provocando indecibles daños colaterales entre la población civil; que mantiene hace medio siglo un inmoral y criminal bloqueo económico contra Cuba; que con sus 725 bases militares dispersas por todo el mundo cifras oficiales del Pentágono sostiene a punta de bayoneta un orden mundial que, según las Naciones Unidas, produce 100.000 muertes diarias, repito, diarias, a causa del hambre y de enfermedades curables; que aloja y protege en su territorio a terroristas confesos y juzgados como Posada Carriles, culpable de la voladura del avión de Cubana de Aviación, ¿puede un gobierno como ése, o sus aliados, sorprenderse ante la violenta respuesta de sus víctimas? ¿O pensaban que la instauración del terrorismo como sistema, que es la nota más característica de la fase actual del capitalismo, iría apenas a tropezar con la inocua oposición de una tertulia de flemáticos príncipes árabesque, en algún club privado londinense, mascullarían en voz baja contra las tropelías de Occidente? ¿Cómo pudieron Aznar antes y Blair ahora pensar que su servil e indigna política de incondicional apoyo al terrorismo institucionalizado de los Estados Unidos esa que los intelectuales biempensantes tanto se cuidan de exponer y denunciar podría pasar desapercibida y no desencadenar las violentas represalias de sus víctimas? Si de verdad se quiere acabar con el flagelo del terrorismo, hay que comenzar por desahuciar el doble standard moral instituido por la política exterior norteamericana: un terrorismo bueno, auspiciado y practicado por el imperio y sus agentes y llamado eufemísticamente guerra humanitaria, lucha contra el terrorismo o exportación de democracia. Y el terrorismo malo, que es el que ejercen sus rivales. La tragedia de Londres, por lo tanto, pese a su inhumanidad, no debiera sorprender a nadie. Es simplemente el rostro negado y oculto del otro terrorismo, del oficial, que día a día se practica en medio de la más total impunidad y ante el silencio de los grandes medios que, día a día, manufacturan el consenso de nuestras sociedades.
Por Guillermo Altares * Desde Londres
Cientos de musulmanes de decenas de nacionalidades asistieron a la plegaria del viernes en la abarrotada mezquita de East London, cuyo imán, Abdul Qayyum, condenó con dureza los atentados terroristas contra Londres. Después de la oración, representantes de ocho religiones participaron junto a los líderes islámicos en una marcha a la cercana estación de Aldgate, donde estalló la primera bomba de ayer y murieron siete personas. Sin embargo, apenas solapado por la solidaridad interreligiosa y por la vida cotidiana, el miedo era palpable en este barrio en el que viven 75 mil musulmanes, la mayor concentración del Reino Unido. En estos tiempos difíciles, algunos miembros de nuestra comunidad pueden sentirse inseguros sólo porque son musulmanes. Pero estos acontecimientos terribles no tienen nada que ver con nosotros, los musulmanes de Londres han sido las víctimas al igual que el resto de sus conciudadanos, exclamó en su plegaria Abdul Qayyum, un religioso que cuenta con una importante influencia en el barrio. En los momentos inmediatamente posteriores a estos acontecimientos terribles, debemos tener mucho cuidado de no propagar rumores falsos basados en información no fiable, agregó. Poco antes de la ceremonia religiosa, Muhammad Abdul Bari, presidente del Centro Musulmán de Londres anexo a la mezquita, aseguraba que había recibido mensajes amenazadores por correo electrónico, aunque insistió en que esto era algo habitual desde el 11-S. Espero que los londinenses reaccionen sin violencia y que si hay incidentes, sean aislados. Los musulmanes no tienen que caminar con la cabeza baja por lo que ha ocurrido porque no tiene nada que ver con ellos. Un portavoz de la Policía Metropolitana, contactado por la tarde, aseguró que no había recibido ninguna denuncia por violencia sectaria, mientras que Ian Blair, jefe de Scotland Yard en Londres, habló de uno o dos incidentes menores. Ante una discreta presencia de las fuerzas de seguridad, un poco más nutrida que cualquier otro viernes, día sagrado para los musulmanes, decenas de personas abandonaban la mezquita en torno a las dos de la tarde: procedían de Somalia, Bangladesh, Pakistán, Argelia o Irak, algunos iban vestidos a la occidental, otros con largas barbas y chilabas. Afuera se repartía todo tipo de propaganda, desde anuncios de ferias hasta pasquines del grupo radical Hizb ut Tahrir, cuyo objetivo es establecer un califato que una a todos los musulmanes del mundo. Los comercios permanecían abiertos, pero no había demasiada gente en las calles, sobre todo para un viernes festivo. Un parque cercano a Whitechapel Road, donde está la mezquita, permanecía desierto. Pese a los llamamientos a la concordia y a la presencia de altos representantes de todas las religiones, también han pesado las declaraciones de otros líderes. Nosotros no hemos pedido a nadie que se esconda. Las diferentes comunidades han vivido en paz desde hace muchos años en esta zona de Londres, afirma Muhammad Abdul Bari. Pero esta tradición de convivencia no puede borrar la inquietud. Claro que tenemos miedo porque han acusado inmediatamente a los musulmanes, explica Rashid, un argelino que asiste todos los viernes a la oración. Escasos en un país con una enorme tradición de convivencia en Londres se hablan 300 idiomas diferentes, los disturbios no son, sin embargo, desconocidos: en mayo del 2001, la ciudad de Oldham, en el norte de Inglaterra, vivió tres días de violencia racial, los peores desde 1980. Uno de cada diez habitantes de Londres es musulmán. Nosotros también hemos sido víctimas, manifestó Bari. En la capital británica vive un millón de los 1,6 millón de musulmanes que habitan en el Reino Unido.
* De El País de Madrid. Especial para Página/12.
Por Ernesto Ekaizer * Desde Gleneagles
El primer ministro británico, Tony Blair, hizo firmar a cada uno de los jefes de Estado y de gobierno del G-8 (EE.UU., Alemania, Japón, Reino Unido, Francia, Italia, Canadá y Rusia), por primera vez en la historia de estas cumbres, un ejemplar de los acuerdos alcanzados prácticamente un libro que supera las 100 páginas, entre los que se destacan el incremento de la ayuda a los países pobres hasta llegar a 50.000 millones de dólares anuales en 2010, cuya mitad irá a Africa, y la cancelación de la deuda a 18 países por valor de 40.000 millones de dólares. En materia de cambio climático, se relanzará la negociación en noviembre. Blair admitió ayer que los pactos no se alcanzarán por figurar en el comunicado, sino que ahora hay que cumplir los acuerdos. La puesta en escena del comunicado final fue estudiada como si se tratara de una película de Hollywood. Blair apareció arropado por sus colegas del G-8, el presidente del Banco Mundial, Paul Wolfowitz, y el director gerente del Fondo Monetario Internacional (FMI), Rodrigo Rato. Leyó un comunicado final a modo de resumen del libro acordado y estampó su firma sobre él. A continuación pasó el bolígrafo a cada uno de sus socios, quienes fueron pasando uno por uno a modo de ceremonia. Más tarde, Blair explicaría que es la primera vez que se hace una cosa así. Lo que se ha pactado no se va a conseguir porque figure en un comunicado. Ahora hay que pasar a los hechos, explicó en la rueda de prensa posterior. Si bien cada uno de los jefes de Estado y de gobierno, como es habitual, intentaron en sus conferencias de prensa arrimar el agua a su molino, quien batió el record de autocomplacencia fue George W. Bush. El presidente norteamericano hizo difundir su versión de los acuerdos y canceló la rueda de prensa prevista. Bush, según informaron fuentes de la Casa Blanca, pensaba hablar con la prensa norteamericana a bordo del avión Air Force One, de regreso a casa. La versión de esta cumbre, según el comunicado de la Casa Blanca, es que en la mayoría de los asuntos fue Bush quien llevó la batuta, y a lo sumo admite compartir estrellato con Tony Blair. Los acuerdos alcanzados superan holgadamente los dos grandes temas propuestos por Blair: ayuda al desarrollo de los países pobres, y dentro de ellos a Africa, y cambio climático. Se han adoptado, además, resoluciones que reflejan el impacto de los atentados terroristas de Londres, como un manifiesto de contraterrorismo, Irak, no proliferación de armas de destrucción masiva; el proceso de paz de Medio Oriente, con la asignación de 3000 millones de dólares para la construcción de infraestructuras en Palestina, según había solicitado James Wolfensohn, enviado a Gaza y Cisjordania; gobierno e instituciones; el plan para el Amplio Oriente Medio; la eliminación de los subsidios agrícolas por parte de los países ricos y muchas otras cuestiones. Blair admitió, al presentar las resoluciones, que nunca se puede conseguir en política todo lo que uno quiere. Si bien no iba a poner sobreprecio a lo que se había pactado, tampoco estaba por la labor de infravalorar lo que él y su ministro de Finanzas, Gordon Brown, a quien agradeció de manera solemne por su trabajo, habían conseguido. Según destacó, el incremento de la ayuda a los países pobres en 50.000 millones de dólares anuales hacia el 2010 es un gran avance. De ellos, 25.000 millones serán dirigidos a Africa. También subrayó la cancelación del 100 por ciento de la deuda de 40.000 millones que mantienen 18 países (14 del Africa Subsahariana) con los organismos multilaterales de crédito. El movimiento Hacer de la pobreza historia, que se ha movilizado junto con los cantantes Bob Geldof y Bono en apoyo de los planes de Blair, consideró positiva la ayuda al desarrollo pactada, pero la colocó en su contexto. La promesa del G-8 de incrementar la ayuda al desarrollo en 50.000 millones de dólares en cinco años sale de dinero ya comprometido. Sólo alrededor de 20.000 millones de dólares es dinero fresco. Y una parte de éste se tomará prestado contra presupuestos de ayuda futura antes que de nuevas contribuciones, señaló en un comunicado. Pero tanto Bono como Bob Geldof se manifestaron satisfechos por los resultados.
por Rosalinda Hidalgo Ledesma Este podría ser el titulo de una novela bizarra entre un género policíaco y erótico, pero tengo que decir que me encantaría que fuera eso, una novela que tuviera alguno de estos géneros, aunque fuera muy mala no importara. Pero la verdad es que es una realidad que padecemos miles de mujeres en la Ciudad de México, mujeres que diario trabajamos de obreras, cocineras oficinistas, trabajadoras sexuales o que también estudiamos. Vamos al cine, al mercado, vamos al hospital, cuidamos enfermos, hijos, hacemos la comida, etcétera. Mujeres ricas pobres o de clase media. Mujeres gordas, flacas, bonitas feas, jóvenes viejas, niñas, maduras, indígenas o mestizas, no importa, sino que el problema en el espacio público es el ser mujer.
En las nalgas me comienza el miedo, es lo que siento cuando salgo a la calle, cuando alguien se me acerca en el metro, en el camión, en la escuela, en la fábrica, al subir un puente, cuando atravieso una calle, ya sea de día o de noche, en un lugar solitario y oscuro o bien en uno donde haya mucha gente.
Es un miedo que me invade pero que comienza en mis nalgas, será por que estas no tienen ojos ni boca y no le pueden advertir a todo mi cuerpo que alguien lo quiere poseer a la fuerza, en el acto de la intimidación y de la vejación. Es un miedo que comienza en mis nalgas, pero después se traslada a mis senos, y aquellas partes de mi cuerpo que me han hecho creer que son eróticas y que puedo sentir y dar placer en esa parte.! Entonces y de manera inmediata, cierro fuerte el centro de mí que se mantiene entre mis piernas, con la fortaleza de la madre al parir.
El miedo me invade, cuando alguien se me acerca y siento un cuerpo fálico o una mano que me toca. Entonces el coraje me invade, y me pregunto ¿será mi cuerpo un bien común o público en el cual, cualquier cualquiera desconocido para mi, puede acceder estando en el camión, en el metro, en el micro, en la calle, en la escuela, atravesando un puente etcétera?.
Será que tengo que quedarme con el miedo, manteniendo la boca cerrada, porque si digo algo me hacen pasar como loca, o como la dejada o la pobrecita. Y en el peor de los casos que me digan que yo me busque eso, por mi forma de vestir o de andar hasta altas horas de la noche. ¿Me tengo que quedar acaso como la victima o en el mejor de los casos como la golpeadora de un hombre o sujeto inocente?. Será que a! caso me equivoque y juzgo o golpeo al que no usurpó mi cuerpo ya que no tengo pruebas que los compruebe, por que nadie vio nada. Y casualmente nadie vio nada a las 8 de la mañana u 8 de la noche, en la estación del metro Hidalgo, justo en el momento en el cual me voy a trabajar o regreso de trabajar. Y si lo llego a agarrar para denunciarlo, tampoco nadie ve nada, no existe una responsabilidad social, ni una solidaridad en la hora en la que todos y todas se les hace tarde para llegar a sus trabajos, a sus casas, o a ver la novela o el partido de fútbol. Siendo una ciudad de millones nadie dice nada porque la mayoría prefieren vivir en una ciudad de ciegos, sordos, mancos y mudos.
Por eso el coraje me invade aun más y me llega a la conciencia. Será qué acaso el cuerpo de la mujer no vale nada en el espacio público citadino, será que ven en mi cuerpo una especie de pos! esión o una invitación a practicas sexuales o insultos d isfrazados de piropos.
No por nada me agarran las nalgas, de casi todas las mujeres que hemos sido agredidas en la calle, lo primero que nos agarran, son las nalgas, segundo los senos y tercero nuestra pelvis. Pero las nalgas dentro de nuestra cultura, tienen un valor simbólico muy fuerte, no por nada en el lenguaje popular cuando los hombres se refieren al acto sexual es muy recurrente la frase; ya me dieron las nalgas; ya me dio las nalgas; esa, las nalga las afloja bien rápido o ahí va mi nalguita. Tal pareciera que las nalgas es el todo de la mujer mexicana, que le aquel que le pertenezcan las nalgas de su novia, amante, desconocida etcétera el tener el poder de control y posesión de la mujer.
Recuerdo que cuando iba en la secundaria mis compañeros pubertos platicaban cuales eran las estrategias para mast! urbarse o tener contacto sexual con alguna desconocida en la calle y que por supuesto no los agarrara o bien lo descubrieran. ¿Que acaso el cuerpo de las mujeres es un campo de experimentación sexual que se puede aplicar en el espacio público?
Que bueno podrá ser cuando pueda comenzar un titulo así, En las nalgas me comienza algo el deseo, el amor, el respeto, el compartir con quien y cuando yo quiera mis nalgas.
gabriela botbol Asunto: las monedas son para el que barre
las monedas son para el que barre
A cada instante de mi sueño o de mi vigilia
corresponde otro de la ciega moneda.
A veces he sentido remordimiento
y otras envidia,
de ti que estás, como nosotros, en el tiempo y su laberinto
y que no lo sabes.
Jorge Luis Borges
Nada, salvo la sed de indiferencia
y la confianza suave
en la hora fugitiva.
Fernando Pessoa
( ) la esperanza que espera los trámites del trance
por mucho que se apoye en las coyunturas de lo fortuito
a mí a mí la plena íntegra bella a mí hórrida vida.
Oliverio Girondo
las visiones nocturnales siempre te despiertan agitado
suele haber sangre agolpada en el pecho
ante tan curiosa forma de cumplirse los sueños
limpie el parking de punta a punta los seiscientos metros
no se debe escapar ni una mota descubrir las monedas así es fácil
brillan tanto en el no desvelo como oxidadas están en la vigilia
otra diferencia estriba en que en el sueño se las ve como sembradas
es lo de menos aquí están helas aquí bajo mis pies bajo los pelos del cepillo
dejadas caer por chavalines borrachos o ricos distraídos
maravilloso ver la realidad en el sueño desasosiego
maravilloso ver el sueño en la realidad dicha
aparecido un geiser en el parking
suben nubes líquidas desde la rejilla hacia los anhídridos azules
un magma de mugriento limo removido es el motivo
el agente de la ilusión es la hidrolavadora
en el segundo subsuelo no suele haber ilusiones para gente
Suelen ser mayoría los hombres célebres que, al fallecer, remiten con su trayectoria al pasado que con mayor o menor fortuna les tocó protagonizar. Son, en cambio, minoría quienes al morir se nos imponen, por la índole de sus realizaciones, como seres que parecen llegados hasta nosotros desde el porvenir, desde una idea del porvenir que nosotros apenas vislumbramos pero que ellos han sabido habitar, discernir y transmitir con clarividencia. Tal es el caso de Manuel Sadosky, el gran matemático argentino que, con 91 años, nos dejó el pasado 18 de junio.
Manuel Sadosky fue un creyente. Creía en el conocimiento. En su fuerza transformadora. En su poder revitalizador. En su energía sanadora capaz de dar cuenta de muy buena parte de los males de la Nación. Fue, en el sentido inusual de la palabra, un hombre de ciencia. No un experto, no un especialista. Sí un humanista dotado de una visión sinfónica de las formas del saber: integradas, complementarias, recíprocamente potenciadoras. Todo le importaba o, mejor aún, le importaba el todo, el conjunto, la incesante interdependencia. Los desafíos que el problema de la verdad formula al entendimiento científico eran, para él, correlativos de los dilemas que la ética impone y la justicia social exige considerar. No hubo tema que a Manuel Sadosky le resultara ajeno. Fue un incansable indagador y un maestro de generaciones. Nunca lo tocó el desaliento y juraría que cerró los ojos a este mundo ganado por la curiosidad en el Más Allá.
Al decir de Manuel Sadosky que fue "uno de esos raros prodigios de la naturaleza que avanzan al mismo tiempo en madurez y juventud", Tomás Eloy Martínez supo explicar la fascinación que en el trato despertaba este hombre en cuyos ojos claros resplandecían al unísono la bondad infrecuente y la lucidez excepcional.
Karl Popper lo hubiera reconocido como uno de los suyos. Amaba la razón y por eso no fue un racionalista. Como un sayo consagratorio le cabe a Manuel Sadosky el sentido de aquella sentencia en la que Einstein asegura que la auténtica estirpe del científico no la prueba el hecho de que se interese por el conocimiento de las leyes universales, sino el hecho de que manifieste perplejidad porque las hay. A su singular sensibilidad ante el Misterio, unía Manuel Sadosky una enorme capacidad de realización. Creador del Instituto del Cálculo, proveedor al país y a nuestra América de la primera computadora, fundador de la Escuela Superior Latinoamericana de Informática, impulsor infatigable de la Secretaría de Ciencia y Técnica cuando tuvo ocasión de dirigirla, organizador diligente de la Fundación Albert Einstein para alumnos destacados y sin medios económicos, Manuel Sadosky veía en el talento la expresión más sublime de la vida espiritual. ¿Cómo no reconocerlo en las palabras de ese otro gran Manuel, el general Belgrano? "Muchos dirán de nosotros, los hombres de Mayo, que por mirar el cielo tropezamos con las piedras, y quizás tengan razón. Dos cosas, sin embargo, teníamos claras: nuestras raíces se nutren en suelo americano y no se puede construir desde la dificultad, sino desde el sueño."
Manuel Sadosky amaba la matemática con la misma unción que otros aman la música. No olvidaré nunca su sonrisa aquel día en que la recité estos versos de Fernando Pessoa: "El binomio de Newton es tan hermoso como la Venus de Milo./ Lo que pasa es que poca gente se da cuenta."
La evocación de Manuel Sadosky no ha tenido lugar en los suplementos culturales del país. Duele que así sea pero es comprensible. Seguimos, y acaso seguiremos siendo por mucho tiempo más, una sociedad que restringe su percepción de la cultura a las artes y las letras. Sin embargo, la imaginación creadora excede ese fecundo terreno. Lo iremos advirtiendo a medida que reconozcamos mejor la complejidad del alma humana, nuestras posibilidades y necesidades como nación. Entonces sabremos que Manuel Sadosky fue, como hombre de ciencia, uno de nuestros grandes poetas.
El 'dreamketing', la mercantilización de los sueños, promueve el deseo de admirarse y disfrutar de sí mismo, la búsqueda de emociones y sensaciones personales; un deseo que es posible alcanzar a través del consumo obsesivo
¿Somos no sólo prisioneros de nuestros deseos, sino también ignorantes de nuestra penosa condición?
PATRÍCIA SOLEY-BELTRAN - 22/06/2005
Dada la importancia que han adquirido en las últimas décadas el cuerpo y la apariencia física como herramientas para la construcción y comunicación de la identidad, las industrias de la moda y el lujo se han convertido en una nueva forma de autoridad generadora de normas y deseos que regulan la moldeación del yo. La moda como autoridad normativa efectúa un salto cualitativo en los 80 con el estallido del lujo y la aparición de las supermodelos como nuevas celebridades a imitar. Coincidiendo con la concentración económica de las antiguas maisons de alta costura en manos de poderosos grupos multinacionales, se produce un aumento de marcas de lujo de diversos niveles y se difuminan las fronteras que separan las marcas de gama alta de las de distribución masiva. Como señala el copresidente de las Galeries Lafayette de París, el lujo deja de ser la cotidianeidad de la élite para convertirse en la excepción de la masa. En efecto, según un estudio de Eurostaf, en el año 2000 la industria del lujo movió 90 millardos de euros -sin contar con la industria automovilística de gama alta.
La democratización del lujo viene arropada por el dreamketing, la mercantilización de sueños, mediante el cual se crea un deseo obsesivo de consumo reforzado por el miedo del cliente a llegar demasiado tarde. Se alienta el afán por un futuro novedoso convertido en objeto que nunca llega a alcanzarse, con la consiguiente aceleración del tiempo y aparición de una indiferencia blasée. Como apunta Lipovetsky, las "nupcias entre el lujo y el individualismo liberal" proclaman el "derecho" a las cosas superfluas. Así pues, la sobradamente conocida paradoja de aspirar a un estilo de vida e identidad personal a través del consumo de identidades ficticias producidas para la promoción masiva de marcas es casi una exigencia para la integración social, ya que ser una mujer Chanel, un hombre Armani o un joven Diesel o hip-hop está al alcance de todos.
El dreamketing promueve el neonarcisismo contemporáneo, el deseo de admirarse y disfrutar de sí mismo, junto con la búsqueda de emociones y sensaciones personales. Las expectativas del consumidor se han desplazado desde los años ochenta durante los cuales bastaba el logo para significar la identidad y la distinción de clase, real o simbólica. Actualmente las marcas enfatizan la creación de vínculos emocionales intensos con sus clientes para satisfacer las nuevas expectativas en el consumo de productos de prestigio: expresión personal, búsqueda de autenticidad y sentido, compartir emociones intensas y adhesión a una ética. Aunque se reduce la importancia de la clasificación social, prosigue la necesidad de diferenciarse a través de la promoción de una imagen personal. El marketing de la trasgresión propone destacarse exhibiendo una imagen provocadora, de libertad, aunque no conlleve un verdadero desafío al status quo. Un ejemplo es la ubicua moda de los pantalones bajos, ya que la gran mayoría de sus usuarios ignoran que dicho estilo se origina en la prohibición de llevar cinturón en las cárceles. Su difusión se realizó a través de los hermanos pequeños de presos negros americanos que imitaban el estilo de sus mayores internos como signo de identificación y protesta. Sin embargo, su popularización hip-hop ha borrado casi por completo toda señal antirracista. Los individuos siguen preocupados por cómo interactuar con otros, pero siempre que éstos sean de su mismo entorno social.
El modelo de individuo que proponen las industrias de la moda y el lujo encarnado por las/os modelos se caracteriza por su autosuficiencia, autonomía, maleabilidad y fluidez. Se premia el camaleonismo (físico, social y emocional) como estrategia de adaptación a las cambiantes exigencias del mercado y una identidad fluida, no comprometida y sin ataduras se presenta como una opción vital deseable. La fragmentación psíquica y alienación corporal que potencialmente atenaza al ideal de sujeto fluido y transparente se diluye en promesas de éxito. Se promueve también la transparencia en la comunicación a través, por ejemplo, de la libre expresión de los estados de ánimo en la superficie corporal y su escenificación en el espacio público. En busca de una imagen más individual se cambian las reglas clásicas del vestir yuxtaponiendo estilos, jugando con las apariencias, teatralizando el ser. Cuanto más heterogénea es la moda, más importancia cobra la adecuación del cuerpo a los modelos de belleza hegemónicos, convirtiéndolos así en la base del consenso estético.
El proyecto de la libre autoconstrucción del yo que nos propone el mercado promete trascender los límites que imponen las normas de convivencia social y la materialidad de nuestros cuerpos. La ficción plástica se arropa en el consumo de diversas tecnologías corporales: productos cosméticos, working out, dietas, implantes, técnicas antiaging, cirugía, endocrinología, ingeniería genética, etc. El importante aumento de intervenciones de cirugía plástica atestigua del auge de los valores conquistadores de apropriación del cuerpo y del yo, así como de la creciente sacralización del cuerpo joven y bello según los patrones normativos. Así pues, se consolida una aproximación construccionista a la identidad y el cuerpo, expansiva heredera del individualismo del self-made man.
De la teoría del yo-actor de Erving Goffman de los 70, a la teoría performativa de la identidad de género de Judith Butler de los 90, se observa una evolución de los modelos sociológicos de conceptualización de la persona y adquisición de identidad. El extendido error de interpretación de Butler como una propuesta conceptual de identidad de género caracterizado por su inmediata plasticidad puede entenderse, como ella misma señala, como síntoma de la aspiración colectiva a liberarse de las rígidas categorías identitarias. Raudo, el mercado nos propone la identidad como juego con la aparente difuminación de las categorías de clase o género. En realidad, la consigna parece ser "todo vale. si podemos hacer dinero con ello" mientras las desigualdades estructurales de raza y género siguen dolorosamente presentes a escala local y global, a la vez que crece la intolerancia a la alteridad y la pobreza.
Se impone una reflexión sobre los efectos de la mercantilización de la identidad y del deseo. Pensadores y psicoanalistas alertan de preocupantes tendencias de la modernidad tardía tales como la esquizofrenia (Deleuze y Guattari), el narcisismo (Lasch, Lipovetsky), la manía depresiva con su característica alternancia entre la euforia y la depresión (Massumi), o la inacción desesperanzada bajo el peso de un falso sentido de responsabilidad producido por la pérdida de referentes limitadores (Feher- Gurevitch), por citar algunos. Cabe preguntarse si la apología del deseo como proyecto vital y la promesa de su gratificación inmediata en las sociedades de consumo no conlleva a su banalización. ¿Puede la entronización de la libre expresión del deseo convertirnos en personalidades psicóticas esclavas de nuestras pulsiones? ¿Somos no sólo prisioneros de nuestros propios deseos, sino también ignorantes de nuestra penosa condición? ¿Será que, ante el constante aguijoneo de estímulos que padecemos, confundimos la capacidad de consumo con un índice de libertad personal? ¿En qué reside entonces el verdadero lujo? Quizás en emanciparse de la tiranía del consumo, en aprehender el presente y resistirse a la aceleración, en luchar por espacios inmanentes para la reflexión y la esperanza, en conocer dialógicamente la alteridad, en reconocer los propios límites y aceptar la frustración, en generar vínculos engendrando afecto y dejándose afectar. __________ Patrícia Soley-Beltran trabajó como modelo profesional y actriz durante diez años. Doctorada en Sociología del Género por la universidad de Edimburgo, es investigadora en la Science Studies Unit de dicha universidad
Y la Plaza fue de los chicos. En un colorido y multitudinario acto, la tercera marcha del Movimiento de los Chicos del Pueblo culminó ayer, en la Plaza de Mayo, adonde llegó la caravana que nació en Tucumán y recorrió 4500 kilómetros con distintos paisajes y realidades. Los chicos trajeron un mandato que, como sujetos políticos y de derecho, leyeron ante miles de personas reunidas alrededor de los edificios del poder. Recorrimos rutas y vimos que el país es rico. Esto no da para más. ¡Con los chicos no se jode!, dijo Julio, uno de los niños que leyeron el mandato. Según un estudio de la CTA, la tasa de pobreza en los menores de 18 años del país oscila entre el 60 y 70 por ciento, incluido el 15 por ciento que está en situación de indigencia. Antes del desembarco en la Plaza, los 300 Chicos del Pueblo homenajearon a las 194 víctimas de Cromañón con una suelta de globos en el santuario de Once. Luego, en un palco montado en Plaza de Mayo y con el fondo de una bandera argentina con la inscripción El hambre es un crimen, arrancó el discurso leído por cinco de los chicos que recorrieron nueve provincias. Queremos decir quiénes somos: Somos chicos, personas, humanos. Somos los villeros, los negritos, la voz de los que no pueden marchar. El texto fue un compendio de los que elaboraron los niños de organizaciones de Tucumán, Catamarca, La Rioja, Córdoba, Santa Fe, Entre Ríos, Corrientes y Buenos Aires. El Gobierno tendría que poner la plata necesaria para abrir fábricas y sembrar los campos, dijeron sin dejar de citar la cifra de la indignación: 9,5 millones de niños debajo de la línea de pobreza. Por ellos repitieron tres veces y a coro: Seguiremos marchando hasta que se cumplan nuestros sueños. Luego de las palabras repartieron pan amasado por chicos de la ONG Pelota de Trapo y con el que quisieron representar su derecho a la alimentación. A los pibes que tienen hambre les digo que levanten los brazos, luchen y no se llenen nunca; que si tienen que pedir, pidan hasta que el sueño se les cumpla, dijo a Página/12 Gabriel Toloza, un cordobés de 15 años que vino por primera vez a Buenos Aires y se sorprendió del recibimiento que les dieron docentes y abuelos de centros de jubilados, que se sumaron a la marcha. Y no fue para menos: a diferencia de lo que ocurre con otras protestas en las calles porteñas, la gente aplaudía el colorido de la marcha y hubo transeúntes que hasta lloraron al ver la fiesta del reclamo, encabezado por un trencito gasolero, muñecos gigantes y payasos zancudos. Esta fue la segunda marcha para Ayelén Toscano, también de 15, que envió su mensaje a los chicos: Tienen que sumarse a la lucha del día a día, que es compartir lo poco que tenemos, porque ese gesto contagia; como esa canción que cantamos y dice contagiando la alegría de luchar. La vista no les alcanzaba para admirar la fiesta del reclamo, mucho menos la de los que tenían los ojos nublados por lágrimas. Fuegos artificiales sonaron sobre las caminatas ligeras de los habitantes de la City. Miles de niños con pecheras azules bailaron entre banderas y carteles al son de murgas y cantaron aferrados al micrófono del palco, sin que nadie les pusiera límites. Mientras algunos cantaban, con disimulo, Cristian Véliz, un tucumanito de 13 años, se corrió para el fondo del escenario quien, apuntando a la Casa Rosada, preguntó al cronista: ¿Me podría decir adónde es el lugar donde está el Presidente? Emocionado por la masividad de la convocatoria, el coordinador del Movimiento, Alberto Morlachetti, se preguntó cómo le digo a mi país que alguna vez ser niño fue un privilegio y afirmó que ante las riquezas naturales de Argentina, si el hambre persiste es porque está planificado. En su discurso agradeció a los educadores populares y a las organizaciones que marcharon con los chicos: Madres de Plaza de Mayo, CTA y CCC. Recordó a los 30 mil desaparecidos que si estuvieran en la Casa Rosada, no habría un solo chico en la calle y advirtió: O nos dan lo que nuestros hijos nos piden o con ternura, paso a paso venceremos. El titular de la CTA, Víctor De Gennaro, resumió que la marcha interpela y es un ejemplo de estos pibes que ya cambiaron su destino. En diálogo con Página/12, el dirigente consideró que no es difícil la definición de candidaturas, difícil es el hambre. Lo otro son complicaciones legítimas de la política, que es la actividad más fundamental del hombre. Pero si no se tiene tiempo para los chicos, el para qué de la política no tiene sentido. Un estudio de la CTA indica que, sobre la base de datos del Indec, la tasa de pobreza de chicos menores de 18 años es del 56,4 por ciento. Para precisar esas cifras, el Indec utilizó una metodología basada en la encuesta de gastos de hogares de 1998. En cambio, si se tuviera en cuenta la de 1996 o 97, la tasa de pobreza oscilaría entre el 60 y 70 por ciento, incluyendo un 15 por ciento de indigentes; lo cual significa que hay entre 8,3 y 9,6 millones de chicos pobres. Para la CTA, la indigencia bajaría al 1 por ciento si la asignación familiar universal fuera de 150 pesos y no el paliativo de 60, tal como lo plantea en un contexto de urgencia. El acto central de la tercera marcha (las anteriores salieron desde Misiones y La Quiaca) fue el más numeroso y algunos de los organizadores estimaron la participación en la marcha en 20 mil personas. Las 300 ONG que integran el Movimiento fueron a recibir a los compañeritos heroicos junto con gremios como el de los docentes, cuya movilización a raíz del paro del jueves y viernes consistió en la bienvenida a los Chicos del Pueblo. Hay que articular el trabajo de las escuelas con los educadores populares porque hay miles de niños que no pueden asistir a la escuela, opinó el dirigente del Suteba, Roberto Baradel. Para la religiosa Martha Pelloni, que ya había recibido a los chicos en su paso por Curuzú Cuatiá, Corrientes, el recorrido dejó conmovida a cada ciudad visitada dijo a Página/12, hubo chicos de escuelas rurales que tuvieron la necesidad de encontrarse con estos niños que son el grito de los excluidos de la niñez. Leonor, de la ONG tucumana Crecer Juntos, dijo que hoy mostramos en grande lo que hacemos en chiquito en los barrios. Trajimos el pedido, ahora es el turno del Gobierno de mirar a nuestros hijos y hacerse cargo. Sergio Val, titular de Che Pibe, una ONG de Fiorito, sintetizó: No estamos haciendo nada nuevo, Manuel Belgrano decía que hay que distribuir la riqueza.
Informe: Adrián Figueroa Díaz
La marcha protagonizada por los Chicos del Pueblo tendrá un eco el próximo martes en la Cámara de Diputados. Ese día habrá una sesión especial en la que está previsto tratar cuatro proyectos vinculados a la niñez. Tres de ellos refieren a un mismo objetivo: la creación de un sistema universal de asignaciones que contemple a todos los chicos de hasta 18 años, con independencia de la condición laboral de sus padres. El otro tema que se tratará ese día es la derogación de la Ley de Patronato, que ya obtuvo media sanción en la Cámara baja y puede convertirse en ley. Los proyectos que universalizan las asignaciones monetarias para todos los chicos del país presentan diferencias, aunque conservan puntos en común. Sin embargo, hay algunos matices que no son intrascendentes, según destacó ante Página/12 el diputado Aldo Neri (UCR). Laura Musa, del ARI, valoró que en ningún caso son contradictorios, y eso es útil para enriquecer la discusión. En tanto, el legislador Claudio Lozano (CTA) indicó que en todos los proyectos hay una demanda de avanzar en políticas de carácter universal que tengan como prioridad la niñez. La iniciativa que impulsa el economista de la CTA se caracteriza porque prevé una asignación mensual de 60 pesos por cada hijo y la universalización de la ayuda escolar anual de 130 pesos. Ambos beneficios se pueden comenzar a entregar ya, sin ningún tipo de reforma en el presupuesto que implique mayor gasto, aseguró Lozano. Los recursos económicos surgirían del excedente en la recaudación, que este año será de diez mil millones de pesos más de lo previsto afirmó. La señal es: si tenemos estos fondos, priviligiemos este objetivo, completó el legislador. En tanto, el ARI apuesta por un Fondo del Ingreso Ciudadano de la Niñez, que también persigue las asignaciones universales, aunque los montos varían de acuerdo con las edades de los chicos y van de los 60 a los 100 pesos. Para la diputada Laura Musa, la nota distintiva es que es un poco más radical, porque implica un profundo cambio del sistema impositivo y una reforma presupuestaria, destinada a captar los fondos. Incluye a los niños por ciudadanía a través del ingreso, los hace ciudadanos en el sentido de hacer exigible el cumplimiento de los derechos básicos, como poder comer en su casa y tener elementos mínimos para la educación. Por su parte, Neri marcó algunas diferencias. Nosotros estamos poniendo el énfasis en que hay que mostrar la viabilidad de todo esto. No nos metemos en reformas del régimen impositivo, sino que planteamos la recanalización de fondos desde otros programas sociales. En este sentido, el diputado refirió que eso no implica que desaparezcan totalmente. La intención de reforzar el ingreso de las familias es que coman en su casa, que tengan autonomía para comprar su comida: es una filosofía distinta de la política social. Si hay un desarrollo de este tipo, los planes asistenciales en marcha pierden sentido, justificó. La asignación prevista por ese proyecto es de 60 pesos por hijo y la universalización se completaría gradualmente, hasta 2010. El legislador vaticinó que el martes no va a haber quórum, pero queremos utilizar esto como un foro para posicionar a los distintos sectores políticos. Por su parte, Musa expresó que ojalá se traten estos proyectos, porque hasta ahora el justicialismo no vino a sesiones como la convocada por los indultos. Ojalá que ante la posibilidad de redistribuir el ingreso lo hagan, aunque sólo sea porque están de campaña. En tanto, Lozano admitió: No tengo expectativas de que se aprueben el martes. Sin embargo, habrá muchos diputados, porque el interés por estos temas atraviesa a los distintos bloques y es generalizado. Lo que tenemos en contra es que por la interna partidaria la Cámara está vacía, lamentó. El otro eje del debate es la derogación de la Ley de Patronato, que en Diputados se votó de manera horrorosa, pero en el Senado se tomaron en cuenta los dictámenes de minoría, por lo tanto vuelve una ley con la que estamos absolutamente de acuerdo, expresó Musa. De aprobarse, se terminaría con el enorme negocio de los hogares a los que los juecesmandan a los chicos pobres, cuando deberían estar con sus familias. Se los condena por ser pobres, opinó. Informe: Daniela Bordón.
Estamos cerca de celebrar el 110º Aniversario del Nacimiento del Gran Amauta José Carlos Mariátegui, quien nació a la vida el 14 de Junio de 1895 y nació a la inmortalidad el 16 de abril de 1930.
Justamente nuestra generación tiene su partida de nacimiento en la celebración del CENTENARIO.
Al margen del panorama oficial, un grupo de estudiantes y graduados de universidades principalmente públicas le rendimos en esa oportunidad (año 1995) un HOMENAJE al fundador del SOCIALISMO PERUANO, y nuestro pequeño aporte fue la edición de la REVISTA CENTENARIO que fue presentada en el Auditorio de la Facultad de Ciencias Sociales de la Universidad Nacional Mayor de San Marcos.
Nuestra generación cumple diez años de actividad luego de su irrupción pública en la escena política nacional con esta revista. Los artículos incluidos en ella forman parte de nuestra adhesión a su Camino y a su Legado. Nuestra tarea es continuar su obra y desarrollarla. En esta tarea nos encontramos, y para ello el FORO CENTENARIO es la continuación dialéctica de este trabajo de crítica y preparación.
Ahora que en el mundo se continúa rescatando el aporte universal de su pensamiento, como lo hace la República Bolivariana de Venezuela, o como lo hacen muchos intelectuales internacionales que encuentran en el Amauta al primer marxista que desarrolló el Socialismo Peruano como aporte para la Transformación de nuestra realidad, ahora nos corresponde reafirmanos en el CAMINO DEL SOCIALISMO PERUANO, QUE NO SERA CALCO NI COPIA, SINO CREACION HEROICA.
Preparándonos para este magno acontecimiento, reproducimos el primer artículo de la Revista CENTENARIO, que sigue teniendo la vitalidad de su contenido y cuyo autor, intelectual socialista comprometido con la construcción de Un Perú Nuevo dentro del Mundo Nuevo, ha dejado como testimonio de su adhesión.
p. Comité Promotor
REVISTA DE HOMENAJE EN EL CENTENARIO DEL NACIMIENTO DE JOSE CARLOS MARIATEGUINº 1 - AÑO 95 -
CONSEJO DIRECTIVO "CENTENARIO"
Revista Peruana de Homenaje a José Carlos mariátegui DIRECTOR Dr. Jorge Salgado Valdivia CONSEJO EDITORIAL Germán Vilcarino Z.
Mario Alva Ch.
Miguel Aragón O.
Richard Llacsahuanga FOTOGRAFÍA Fernando Zeballos
CENTENARIO
MIGUEL ARAGON
MARIATEGUI
La biografía de Mariátegui es eminentemente polémica. Los trabajos de interpretación del significado de su vida y de la importancia de su obra no lo pueden ser menos. Las opiniones actuales sobre su nacimiento y su muerte son contradictorias.
En el movimiento socialista peruano hay diferentes opiniones sobre el significado de la muerte de Mariátegui y su influencia en el destino de la revolución socialista en el Perú. Para avanzar es necesario aportar al esclarecimiento de este debate. Mariáteguii escribió artículos muy profundos sobre el significado de la culminación de la vida de algunos personajes. Su lectura nos permite comprender lo que él pensaba de su propia muerte.
Resulta muy común escribir que Mariátegui murió muy joven, que "no tuvo tiempo para culminar su obra" y que solamente dejó "una obra fragmentaria e inacabada".
La magnitud de la duración de su vida es algo relativo y lleva a conclusiones equivocadas el tomar como referencia el promedio de vida de nuestra época. Mariátegui comenzó su obra precozmente a los catorce años y la orientó resueltamente al socialismo cumplidos los veintidos. En el perído de fines de 1917 a comienzos de 1930 vivió vertiginosamente rápido. Mariátegui realizó, en algo más de doce años, un trabajo de creación que a otros dirigentes del proletariado demandó varias décadas de tenaz esfuerzo y dedicación.
El conductor del proletariado peruano avanzó más rápido que el resto de su generación, por ello concluyó su jornada más temprano.
Murió a los treintaicuatro años porque ya había cumplido su destino. Si en ese lapso no hubiese realizado su creación heróica, tal vez hubiera vivido muchos años más. Las necesidades de la lucha y su espíritu disciplinado le permitieron vivir velozmente, al ritmo de la nueva época recién iniciada.
Mariátegui tuvo plena convicción de su rol histórico, de ser un predestinado llamado a expresar el sentimiento y la voz de las fuerzas nuevas que insurgían en el Perú. En Setiembre de 1924, en carta a la revista "Claridad" declaró: "obedezcamos la voz de nuestro tiempo,. Y preparémonos a ocupar nuestro puesto en la historia" (1). Después diría "no soy un caso de voluntad. No pretendo sino cumplir mi destino, y si deseo hacer algo es porque me siento un poco 'predestinado' para hacerlo" (2),"no ambiciono sino cumplir mi destino" (3). En la presentación de la revista "Amauta", de Setiembre de 1926, con total convicción y fé de la trascendencia del trabajo que venía realizando, escribió estas palabras premonitorias: "habría que ser muy poco perspicaz para no darse cuenta de que al Perú le nace en este momento una revista histórica" (4).
En el desarrollo de la historia contemporánea hay muertes que truncan y dejan dispersa la creación de algunos autores, así como hay muertes que ocurren cuando el personaje ha cumplido lo esencial de su gestión. La edad en que mueren es un criterio muy arbitrario y relativo para evaluar la trascendencia de una obra. Si Mariátegui hubiera muerto en Abril de 1924 o en Abril de 1928, fechas en las cuales tuvo graves crisis de salud, su labor hubiera quedado trunca. Su herencia estaría compuesta de muchas páginas magníficas, pero no sería una obra plenamente realizada. Por eso no pudo morir y tuvo que seguir viviendo hasta cumplir su destino. Tenía que morir en Abril de 1930, cuando ya había cumplido "la parte esencial de su obra y de su misión".
Mariátegui enfermó gravemente a fines de 1924. En carta a Samuel Glusberg del 10 de Enero de 1928 le dice "en 1924 estuve, como ya lo he contado, a punto de perder la vida. Perdí una pierna y me quedé muy delicado. Habría seguramente ya curado del todo con una existencia reposada. Pero ni mi pobreza ni mi inquietud espiritual me lo consienten" (5). Armando Bazán relata que Mariátegui gustava repetir a sus amigos que "en el instante más álgido de mi agonía, yo sabía que no podía morir, que no me moriría aún. Estaba seguro. Yo sabía que mi destino no estaba aún terminado y ello me daba una fuerza inaudita. Creo que nuestras vidas son como flechas que deben alcanzar necesariamente un blanco. Y yo sabía que la mía no había llegado todavía al suyo" (6).
Pocos meses después de la grave crisis de salud de 1924, Mariátegui comenta la obra de dos escritores que murieron muy jóvenes y hace una valoración del significado de la obra dejada por ambos. En el artículo "Abraham Valdelomar y el Movimiento Colónida" dice: "no conozco ninguna definición certera, exacta, nítida, del arte de Valdelomar. Me explico que la crítica no la haya formulado todavía. Valdelomar murió a los treinta años cuando él mismo no había conseguido aún encontrarse, definirse. Su producción desordenada, dispersa, versátil, y hasta un poco incoherente, no contiene sino los elementos materiales de la obra que la muerte frustró. Valdelomar no logró realizar plenamente su personalidad rica y exhuberante. Nos ha dejado, a pesar de todo, muchas páginas magníficas" (7).
En enero de 1925, en el artículo "El caso Raymond Radiguet", comentando la obra del escritor francés, Mariátegui escribe: "es posible ignorar a Raymond Radiguet. Pero no es lícito ignorar el mayor suceso editorial de este tiempo: 'Le Diable au Corps' y 'Le Bal du Comte d'Orgel', novelas de Raymond Radiguet. Me ha tocado leer éstas novelas en su 112ª. Edición (...) Radiguet no ha conocido su éxito. Murió antes de llegar a los veinntiún años, el 12 de diciembre del año último. Su triunfo, su fama, son en gran parte una consecuencia de su muerte" (8).
Mariátegui explica luego la causa de la muerte del jóven escritor francés y el significado de su obra: "seguramente Radiguet ha muerto del modo más natural. Era un hombre nacido para producir una novela con fisonomía de obra maestra; Radiguet tenía que morirse. No le quedaba nada que hacer en el mundo. El objetivo de su vida estaba cumplido (...) La vida ce Radiguet, en suma, no ha sido una vida frustrada. Ha sido, simplemente, una vida breve. ¿Por qué todos los hombres deben morir arterioesclerosos? Esto además de ser muy monótono, tendría muchos inconvenientes. La medicina, por ejemplo, carecería de pretextos para progresar. Es problable, sin embargo, que Radiguet hubiese podido vivir un poco más. Le habría bastado con aplazar su obra maestra. Antes de producirla Radiguet no podía morirse. Pero el parto fatal tenía indefectiblemente que hacer saltar en pedazos el resorte de su vida" (9).
La vida de Radiguet, muerto a los veintiún años, no fue una vida frustrada, porque "el objeto de su vida estaba cumplido". La obra de Valdelomar, quien murió a los treinta años, por el contrario, fue una obra que la muerte frustró porque "no logró realizar plenamente su personalidad rica y exhuberante". Si Mariátegui hubiera muerto a los veintiocho años en abril de 1924 su obra sería como la de Valdelomar. Muriendo a los treinta y cuatro años en 1930 su vida ha sido como la de Radiguet, porque "el objeto de su vida estaba cumplido". Por eso tuvo que morir. Mariátegui tenía plena conciencia de que su vida sería breve, a diferencia del resto de miembros de su generación.
Los estudios de Mariátegui sobre Piero Gobetti y sobre Lenin resultan más ilustrativos para comprender el significado de su muerte. Varios escritores constatan la similitud de las vidas de Mariátegui y Gobetti. Ambos murieron jóvenes y llevaron una vida intensa. Obedecían a un mismo impulso histórico y desarrollaron un similar ritmo de vida. Realizaron similar actividad periodística de renovación y al final de sus vidas preparaban el traslado de su trabajo editorial fuera de sus países de origen. Mariátegui escribe que "Piero Gobetti, espíritu organizador y constructivo, dio vida en Turín a una de las más interesantes empresas editoriales de Italia moderna (...) Su campaña antifascista lo obligó a dejar Turín (...) Gobetti encontró la muerte en el destierro. Murió en París, atacado de Bronconeumonía, cuando gestionaban el traslado de su casa editorial a la capital francesa. No había cumplido treinta años y era ya una gran figura del pensamiento italiano. La obra de Gobetti ha sido recogida, con profunda devoción, por sus admiradores y amigos, presididos por el valioso escritor, Santiago Caramella" (10). Pero hay que señalar tambien las distancias en lo referente al grado de elaboración y maduración a que llegaron en sus obras tanto Mariátegui como Gobetti, análisis que escamotean algunos recientísimos especialistas en la obra de Gramsci y Gobetti y que no, de la obra de Mariátegui. En junio de 1929 -la fecha es muy importante señalarla- Mariátegui escribe que "la obra de Gobetti quedó casi íntegramente por hacer en artículos, apuntes, esquemas, que después de su muerte un grupo de editores e intelectuales amigos ha compilado, pero Gobetti, combatiente esforzado, no tuvo tiempo de desarrollar en libros planeados mientras funda una revista, imponía una editorial, renovaba la crítica e infundía un potente aliento filosófico en el periodismo político" (11). Agrega: "un sentimiento de justicia, una ascendrada simpatía por el hombre y la obra, un leal propósito de contribuir al conocimiento de lo más puro y altos valores de la cultura italiana, me mueven a exponer algunos aspectos escenciales de la obra de este ensayista, a quien no se podría juzgar en toda su singular significación por uno de sus volúmenes ni por determinado grupo de estudios, porque su genio no logró una expresión acabada ni sus ideas una exposición sistemática en ninguno y hay que buscar la vida y profunda modernidad de uno y otras en el sugestivo conjunto de sus actitudes" (12)
Mariátegui hizo esta evaluación del grado de desarrollo alcanzado por la obra de Gobetti en junio de 1929. Para esa fecha, Mariátegui ya había concluído en lo esencial sus cuatro libros fundamentales, en los cuales su genio sí había logrado una expresión acabada y sus ideas una exposición sistemática. Ahora se sabe que en los libros "Invitación a la Vida Heróica", "Ideología y Política", "Siete Ensayos de Interpretación de la Realidad Peruana" y "Defensa del marxismo", Mariátegui desarrolló sistemáticamente los cuatro aspectos de la construcción de la Vanguardia Socialista, en lo orgánico, político, teórico e ideológico. El Partido Socialista, constituído en octubre de 1928, estaba dotado de un sólido sustento en esos cuatro aspectos, tenía un Programa de Cambio Social -que actualmente sigue plenamente vigente- y estaba estrechamente vinculado con las masas. Ramón García, notable representante de la tercera generación del Socialismo Peruano en "El Camino de Mariátegui" (13) "Los Cuatro Libros Fundamentales de Mariátegui" (14) y en varias decenas de otros artículos todavía dispersos y poco conocidos, expone documentada y profundamente sobre el significado de la labor de creación realizada por el "Amauta", expresando una sincera y disciplinada entrega a la tarea de asimilación, defensa y desarrollo del Camino de Mariátegui.
Los escritos de Mariátegui sobre Gobetti, de junio de 1929, nueve meses antes de morir, tiene muchos elementos de una autoevaluación del desarrollo de su propio trabajo, tanto en lo similar como en qué lo diferencia de la obra del notable escritor italiano. En el segundo tomo de la valiosa "Correspondencia de Mariátegui" hay numerosos testimonios de que Mariátegui, desde junio de 1929 hasta abril de 1930, se dedica fundamentalmente a revisar, ordenas y corregir sus libros pendientes de impresión, así como a luchar tenazmente por conseguir su publicación en Lima, Buenos Aires, Madrid o Santiago. Retomando inquietudes juveniles, tambien se dedica a escribir "un relato, mezcla de cuento y crónica, de ficción y realidad" y preparar "el proyecto de una novela peruana" (15), trabajo creativo que es síntoma más de que Mariátegui ya había concluído su jornada, había llegado a su destino. La no impresión de todos sus libros no fue responsabilidad de Mariátegui, sino de la generación que lo acompañaba, en primer lugar de los amigos y compañeros más cercanos, en particular de Martinez de la Torre, Gerente de la revista "Amauta" y Secretario de propaganda del Partido Socialista (16)
En varios documentos reproducidos en los últimos años se confirma la afirmación de que Mariátegui publicó todo el contenido de sus libros fundamentales, en forma de artículos y ensayos, previamente en varias revistas. Se esforzó por hacerlo y no dejar nada inédito a merced de los émulos de Eróstrato. Vanas son las esperanzas de algunos intelectuales diletantes por encontrar algún día los ensayos que forman los libros no impresos, en algún misterioso lugar oriental, "los archivos de la III Internacional" por ejemplo. Manido pretexto que se arguye para sembrar dudas y escamotear la tarea de difundir y estudiar disciplinada y fervorosamente la obra de Mariátegui. Del carácter sistemático y completo del legado dejado por Mariátegui tenían pleno conocimiento los militantes del Partido Socialista a los pocos meses de la muerte de Mariátegui. En la contratapa de "Amauta " Nº 30. -de mayo de 1930- se anuncia la próxima publicación de "Defensa del Marxismo", "Ideología y Política en el Perú", "Invitación a la Vida Heróica" y otros libros dejados por Mariátegui.
Esteban Pavletich en un artículo poco conocido de marzo de 1931 señaló: "Mariátegui no ha dejado obra literaria inédita alguna. 'Defensa del Marxismo', 'El Alma Matinal y otras Estaciones del Hombre de Hoy', 'Invitación a la Vida Heróica', algunas más, anunciadas para su próxima aparición en volúmenes autónomos, constituye integralmente copiosas páginas de la producción de nuestro gran desaparecido, pero cobijadas ya en su anterioridad a su deceso, en diversas tribunas del pensamiento de vanguardia del Perú y de América, en 'Amauta' principalmente. Esta constatación, al parecer intrascendente, posee no obstante una fundamental importancia para el balance atinado y certero de la obra y del pensamiento de Mariátegui" (17).Indudablemente que no tiene nada de intrascendente dicha constatación de Pavletich, es un sólido respaldo a las conclusiones que ha llegado la vanguardia de la tercera generación y que muy pronto necesariamente deberán ser publicadas para conocimiento de un público más amplio y cumplir su función de centralizar la constrastación de opiniones.
Para concluir este primer aspecto, señalaremos lo siguiente. Cuando muere Lenin, Mariátegui escribió estas magníficas palabras: "la muerte de Lenin significa una pérdida inmensa para la Revolución: Lenin habría podido aún dar mucho esfuerzo inteligente a las muchedumbres revolucionarias. Pero ha tenido tiempo, afortunadamente, para cumplir la parte esencial de su obra y de su misión: ha definido el sentido histórico de la crisis contemporánea, ha descubierto un método y una práxis realmente proletarias y clasistas y ha forjado los instrumentos morales y materiales de la Revolución. Millares de colaboradores, millones de discípulos proseguirán, completarán y concluirán su obra" (18). Suscribimos similares conclusiones sobre el significado de la muerte de Mariátegui "habría podido aun dar mucho esfuerzo inteligente a las muchedumbres revolucionarias, pero ha tenido tiempo, afortunadamente, para cumplir la parte esencial de su obra y de su misión" (...) "millares de colaboradores, millones de discípulos proseguirán, completarán y concluirán su obra". No es otro el objetivo de esta polémica recordación.
(1) J.C.Mariátegui "Carta a la revista 'Claridad'"- Set. 1924, C.-II - pág.55
Los pensadores Horacio González, Nicolás Casullo y Eduardo Grüner participaron del primer debate organizado por Ñ y la librería El Ateneo y que fue coordinado por el crítico Marcos Mayer. Allí, a través de un diálogo abierto y encendido con el público, analizaron el papel de los intelectuales en la sociedad y en la política contemporáneas.
- Horacio González:- -La palabra intelectual carga una disconformidad, una falta de tranquilidad íntima. ¿Soy un intelectual? Esa es una pregunta, para mí, indispensable. Interrogación y angustia, dos palabras que forman parte del quehacer del intelectual. Para mí es insoportable cargar la expresión "intelectual" y ser portador de las supuestas identidades que debiéramos sostener. Evidentemente, la palabra tiene esa carga conflictiva. Para mí, la idea de lo intelectual es un conjunto de tensiones, de problemas irresolubles en el horizonte de la vida contemporánea. Pero al mismo tiempo es algo más que eso, es la posibilidad de que una persona pueda decir cuáles son esos núcleos irresueltos, esas llagas, las cuestiones que no harían al mundo más feliz o de no ser dichas, no harían al mundo más justo. Es un decir necesario por su condición de inesperado por ser algo que no estaba en los planes de nadie reflexionar de tal o cual manera y, si es necesario incomodar, hacerlo ya que el intelectual tendría la palabra dislocada, la capacidad de decir las cosas en términos fracturados, agónicos, o decirlo en términos de romperse en el acto de hablar.
- Eduardo Grüner:- -Por otro lado habría que definir la palabra político porque, como hubiera dicho algún griego del siglo V antes de Cristo "políticos somos todos". Un político, si aspira a estar en el poder, tiene que estar tomando decisiones permanentemente. El intelectual, por supuesto que también las toma pero con otros tiempos, toma decisiones respecto de las palabras que usa, de los conceptos con los que quiere trabajar, de las ideas malas o buenas que él mismo genera, y ésas son decisiones a más largo plazo, que tienen la ventaja por sobre el político en que no tienen un efecto inmediato.
- Nicolás Casullo:- -En ese sentido yo no me escuché ni escuché hablar sobre el tema Cromañón, por ejemplo. No he encontrado un pensamiento interesante sobre ese tema. ¿Hay algo diferente a esta especie de sentido común donde hay una ordalía que habla de un asesinato que en realidad no lo es? ¿Hay algún planteo intelectual que haya puesto en discusión crítica la atmósfera con que se está planteando el tema. Sartre ya hubiera salido al cruce a decir algo que no hubiese gustado con respecto a este facilismo con que nosotros permanentemente nos situamos en las problemáticas y nos planteamos que así son las cosas.
- Marcos Mayer: -Este parece un momento en el que todo se quiere pasar por el tamiz del sentido común. La senadora Cristina Kirchner dice que la Justicia tiene que manejarse con el sentido común y se supone que hay ciertas reflexiones o ciertos dichos que lo ponen en cuestión. ¿Cómo se puede hacer funcionar el contra-sentido común?
Casullo:- -¿Qué hay que decir? ¿Quién se atreve? ¿Qué candidato de la Capital Federal podría decir que no puede haber una agenda que analice el drama de Cromañón, situado en el dolor de las madres? ¿Que no puede haber un planteo político que solamente esté situado en ese lamento? Esa sería la función de un intelectual, de alguien que reconociendo el dolor, el drama, se plantea una lectura de que nadie es inocente en esta sociedad, todo el mundo calla, todos se dejan llevar por las alas del sentido común, y todos se plantean para donde sopla el viento. Entonces, el político y los medios lo tienen que hacer porque con lo único que pactan es con aquel sentido común que los va a ver. Ahí es donde yo vería la posibilidad de un planteo del intelectual, de una conciencia crítica que comenta la pesadez del mundo y tiene la posibilidad de decirlo en términos discutibles, provisorios, relativos y cuestionables. Porque la palabra del intelectual es la más frágil, ya que nos podrían decir: "¿Y vos quién sos para venir a decir esto?" La palabra del intelectual es valiosa por la fragilidad con que está planteada, es un poder que se esfuma de las manos. En ese sentido yo reivindico totalmente la figura del intelectual pero me apena sentir que muchas veces el intelectual no está a la altura de los acontecimientos.
- Mayer: -Creo que los pueblos no esperan nada de los intelectuales. Hay una carencia enorme de intelectualidad. El vacío que nos deja el escenario intelectual lo cubre la sabiduría del pobre. Esa, para mí, es una sabiduría no intelectual.
Grüner:- -Siempre les hago a mis alumnos el mismo chiste: si uno cayera en la visión ilustrada o iluminista del siglo XVIII de que la cuestión pasa por la educación de las masas, del soberano, la cosa sería mucho más fácil. Uno podría aprenderse de memoria las obras completas de Freud y pensar que con eso dejaría de ser un neurótico. Sabemos que no es así, que es bastante más complicado. Hace pocos días leí con estupefacción cómo un periódico hablaba de Romina Tejerina y la comparaba con el caso de otra chica, Olga, que mató al padre que la había violado. Se habló de Olga y se dijo: "El otro caso Tejerina". O sea, es lo mismo una chica que mata a su hija, producto de una violación, que la otra que mata al padre que la había violado. Son dos realidades absolutamente inconmensurables. Me niego a ponerlas en la misma bolsa. Si en todo caso hay un papel tímido, simplemente interrogativo, balbuceante y tartamudo, que el intelectual puede cumplir, es el de estar permanentemente llamando la atención sobre estas falsas identidades, sobre esta igualación de lo que nunca puede ser igual, y presentarlo como problema que a lo mejor no tenga solución. La responsabilidad de que no pase este tipo de barbaridades es de la sociedad en su conjunto. Y el intelectual, como el arte en otro terreno, puede decir que "aquí hay un problema. No sé cuál es la solución. No es fácil de resolver. Pero hay que planteárselo."
- Mayer: -¿Tienen algún modelo de intelectual al cual tengan en especial consideración? ¿No piensan que la función del intelectual no es sólo incordiar o cuestionar sino también ayudar a reflexionar. ¿Esa es su tarea?
González:- -En determinados momentos estamos a la altura de un legado intelectual, y por eso mismo, la palabra termina siendo molesta. En la época de Emile Zolá, se inventó esa palabra, porque entonces se hablaba como ideólogos de quienes querían señalar el profundo desajuste de ese término. Creo que todos ensayamos los modelos de "ir al pueblo". Ensayamos todos los que sean necesarios hasta descifrar ese enigma de querer ir al pueblo y, al mismo tiempo, sentirse un poco como Aníbal Troilo con su frase magnífica: "alguien dijo una vez que yo me fui de mi barrio", y él niega haberse ido del barrio, pero inmediatamente afirma que siempre está llegando. De modo que, en ese estar siempre, habiéndose ido, o en esa llegada, que es la del que estuvo siempre, está presente esta relación con el sentido común, siendo y no siendo parte de él, es decir, del plano en que los problemas ya están conversados. Eso me parece que son problemas de índole intelectual. Y no hay ningún intelectual que lo diga porque no es necesario ponerle ese título, y sin embargo son los problemas del ir hacia otra cosa, del ir al pueblo. Y eso significa ser otro, transformarse en otro, y penitenciarse por no haber estado desde el comienzo en un lugar donde siempre se está llegando.Yo no veo, en este momento, y lo digo con pena, que la vida intelectual argentina tenga suficientes motivos para enorgullecerse. Y la vida política argentina está muy desnutrida de lengua, de texto. Es a-textual. No digo que sea iletrada, es a-textual, es decir, no tiene textos capaces de interrogarse a sí mismos y nadie piensa en ellos en las escenas políticas. Entonces, eso exige menos el auxilio de ningún intelectual que una profunda autorreflexión del país en todos sus cuadros culturales y políticos. Porque, finalmente, si los gobiernos persisten sin texto, evidentemente no veremos momentos interesantes y satisfactorios desde el punto de vista de una sociedad que se conoce a sí misma en términos de rigor y también de profunda angustia.
- Mayer: -Pareciera haber un lugar en la sociedad, para el intelectual. ¿Cómo deciden ustedes postularse para ese lugar?
Casullo:- -Diría que hay una intervención que está más allá de los saberes específicos. Blanchotte define al intelectual como aquél que opina lo inopinable. Pero creo que esa intervención condena al intelectual y al mismo tiempo lo reclama. Es decir, es cierto que en la Argentina la figura del intelectual es una figura no muy apreciada, no muy querida, ni por la política, ni por los grandes líderes nacionales, ni por los grandes caudillos que atravesaron nuestra historia, ni tampoco por una sociedad modernizada y hecha a golpes muy duros de una constitución económica muy fuerte. Podríamos decir que el intelectual en la Argentina siempre estuvo un poco a la intemperie. No estuvo muy defendido, legitimado ni muy legalizado. Más allá de un saber, el opinólogo, como también se lo llama muchas veces al intelectual hoy, aparece en columnas hablando de uno y otro tema, es una presencia que a mí me resulta necesaria de ejercer, en cuanto a una crítica intelectual, y también necesario de leer. Yo, permanentemente, busco, frente a cada una de las circunstancias históricas, la opinión de los intelectuales. Que no son muchos, que son pocos, que son fallidos, que algunas veces se reiteran, pero que, evidentemente, me estarían dando como un lugar más distanciado de orientación o de argumentación. En ese sentido diría que es como un resto, un plus a una tarea que uno ejerce, ya más bien en términos profesionales, y que implica, básicamente, en la historia moderna, la escritura; la escritura como elemento central de intervención.
- Grüner:- -El problema no es la comprensión, sino la producción de algo diferente. Digo, comprender se pueden comprender muchas cosas; y hacer comparaciones, como hacer cuentas, como recurrir a juegos lógicos, son todas ellas maneras legítimas de entender, o al menos poder circunscribir y organizar mentalmente lo que está sucediendo. En una época, la militancia o la participación política era una vía de entrada para pensar problemas más complejamente, para acceder a libros en los que uno no había pensado o no había escuchado nombrar. Era una vía de entrada y en muchos casos, una vía de salida, porque uno sabía que eso tenía un límite y que en algún momento, también ésos te iban a decir: -bueno, vos sos un intelectual, dejanos a los que sabemos de política hacer la revolución o lo que correspondiera en cada momento. La Argentina tiene una historia de intelectuales de una máxima importancia. Hay una tradición de ensayismo crítico implacable, no concesivo, en la Argentina, que va de Sarmiento a Martínez Estrada, de Alberdi al grupo Contorno, de Echeverría a David Viñas, que es extraordinariamente rica. Porque, en otros países, los intelectuales son profesores universitarios. Quiero decir: sólo profesores universitarios. Acá, lo somos además. Ahora, ¿qué significa esto, que es una condición, para ser un intelectual, irse de la universidad? No, no es una condición, se puede perfectamente y hay muchas menos trabas de las que el sentido común, desde afuera, cree encontrar. Se puede perfectamente hacer ambas cosas, moverse en esa ambigüedad, en ese intersticio conflictivo y hacerlo. ¿Por qué tenemos que caer en la condescendencia en el fondo peyorativa, hacia ese pueblo, de decirle las cosas fáciles?
- González:- -Un texto mueve. Es movimiento en la conciencia de las personas o en lo que cada uno se forje como ilusión del vivir. Por eso leo a personas con las que no estoy de acuerdo y leo al periodismo en general, porque debe haber algo que, en algún momento, suponga la expresión deslumbrante o chocante, y siempre novedosa, inesperada. El caso de Cromañón, por ejemplo, que uno lee con angustia lo que se ha escrito porque, efectivamente, salir del encierro que significa considerarlo una masacre o meramente una tragedia, supone que había que buscar en otro lado. Y uno ve con pena que se busca poco en otro lado, y ese otro lado, quizás, no apareció. Es una reflexión sobre la condición de las víctimas y cómo se las constituye. Y veo que inevitablemente eso supone un hablar. Por supuesto un escribir, pero supone una oralidad, supone una fruición retórica, que probablemente tenga que ver con un placer, también, ¿no? Supone vincular política a retórica, y no decir que expulsamos la retórica de nuestra consideración sobre el sujeto. Facundo de Sarmiento es uno de esos textos, en eso hay un acuerdo generalizado. Creo que El escritor argentino y la tradición de Borges es otro de esos textos, y en eso hay un acuerdo generalizado. En los 80 Ricardo Piglia escribió su célebre novela Respiración artificial diciendo cosas parecidas, es decir, quién sería el que se animase a constituir ese texto. Ese texto se suponía que era un texto de la época, como se dice; es decir, lo que nos hace congéneres, lo que nos hace prójimos, y también lo que nos hace víctimas, o críticos de las ideologías victimistas, como sea. En ese sentido, yo veo una ausencia de texto. El Manifiesto Comunista, lo escribió alguien y resumió quizás su propia obra. Pero las frases encarnan de otra manera. Las frases tienen cierta calidad de sentencia, cierta calidad de flechazo, cierta carnalidad, digamos, cierta corporeidad, o como diría nuestro amigo Viñas, cierta respiración. Es absurdo definir la literatura por el cuerpo, pero cuando eso se aproxima, las frases pueden memorizarse, pueden decirse como refutación, y eso me parece que no hay. Percibo que en el gobierno no hay interés en esa búsqueda. Eso lo percibo con preocupación. Percibo que en la situación argentina eso no está. Y debería estar. Y la ausencia de eso, de ese talismán es grave. Es grave que no aparezca como debate.
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Dice: Alejandro Wajner (médico): opino que un intelectual es el sujeto del discurso crítico.
y aquel que hace de su vida la estética que proclama.
La mayoría sobrevive gracias a las migajas del poder, a su oportunismo. Otros, los imprescindibles, pelean por desarrollar un espacio de ideas y hechos alternativos.
Rescato a J. P. Sartre, al inglés Bertrand Russell y a los alemanes Marcuse, Fromm, Adorno, entre otros.
En mi país no tienen contacto con las masas, dominadas por la televisión que las sujeta al discurso del poder hegemónico.