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Una Opinión

La morada del ser Dr.Guidos

No es culpa ni mérito nuestro, que vivamos en una época en que el Apocalipsis del hombre se ha vuelto un suceso cotidiano. No es necesario estar detrás de barrotes de acero, bajo tortura o vivir cerca de tales excesos, para advertir que el espíritu de las situaciones más extremas irrumpe en el íntimo proceso de nuestro diario vivir .

El destierro de aquellos hábitos de apariencia humanística es el acontecimiento lógico principal de nuestro tiempo, un acontecimiento ante el que es inútil buscar refugio en argumentos de buena voluntad.

En estos días parecería imposible concebir la vieja casa del Ser en términos de morada y de un hacer-cercano lo distante. Hablar y escribir en la época de las transcripciones genéticas ha perdido por completo el sentido que le era familiar; las tipografías tecnológicas han dejado de evocar la simplicidad doméstica, y los efectos de una conciliación con lo externo. Lo que hacen estas tipografías modernas es ensanchar el perímetro de lo externo y lo radicalmente inasimilable.

La provincia del lenguaje se esta encogiendo , mientras que el dominio del texto unidireccional no cesa de crecer.



Ernesto Guidos

Los nuevos libros de texto 2003 Dr.Alfredo Espinosa Cuba

HOSPITAL UNIVERSITARIO DR. GUSTAVO ALDEREGUIA LIMA
CIENFUEGOS

TITULO:

"LOS NUEVOS LIBROS DE TEXTO DE CLINICA"

AUTOR:

Dr. Alfredo Darío Espinosa Brito*

* Especialista de Segundo Grado en Medicina Interna, Profesor Titular,
Doctor en Ciencias Médicas

.

Con frecuencia he comentado con mis colegas acerca de un peligro que se
cierne sobre el presente y el futuro la medicina clínica, introducido casi
inadver-tidamente a lo largo de los últimos decenios. Con la razonable
justificación de actualizar lo que algunos han llamado "el estado del arte"
(traducción del original en inglés "the state of art") en las diferentes
disciplinas clínicas, se han publicado edicio-nes periódicas de textos que
ya se han hecho clásicos para ser consultados por los clínicos -en sentido
amplio- de nuestra época.1 Generalmente se esperan con impaciencia las
nuevas edi-ciones de Cecil,2 Harrison,3 Nelson,4 Sabinston ,5 entre los más
connotados y divulgados entre nosotros.
El propósito fundamental de los libros antes mencionados consiste en
presentar de manera organizada, habitualmente por aparatos y sistemas, las
entidades nosológicas reconocidas y, en cada una de ellas, describir los
epígrafes de: concepto, etiología, patoge-nia, fisiopatología,
epidemiología, manifestaciones clínicas, diagnóstico, evolución, pronóstico,
clasificación y tratamiento.
Pero sucede un fenómeno peculiar: el número total de páginas de estos
textos no se ha incrementado sustancialmente en 40 años. Probablemente esto
responde a un acuerdo de los autores con las casas editoria-les. Lo cierto
es que para actualizar estos libros, cada día se profundiza y crecen más los
acápites de etiología, patogenia y fisiopatología, debido al descubrimiento
de nuevos agentes causales, factores de riesgo, mediadores químicos, avances
genéticos e inmunológicos, etc. Igualmente se dedica más espacio a los
nuevos métodos de diagnóstico, desde los que forman parte del "boom" de la
imagenología, hasta los anticuerpos monoclonales, los aportes de la medicina
nuclear, además de modernas técnicas de laboratorio, anatomopa-tológicas y
microbiológicas. Si de terapéutica se trata, ése es un epígrafe que se
incrementa diariamente y se actualiza bien: esquemas terapéuticos con nuevas
drogas, la introducción de la biotecnología, métodos quirúrgicos que van
desde la cirugía endoscópica y de mínimo acceso hasta la transplantología,
evaluaciones sobre la eficacia, seguridad y costos de los trata-mientos,
etc.
En medio de toda esta "modernización del conocimiento", ¿qué es lo que se va
"comprimiendo"?, ¿qué es lo que se va quedando olvidado y, a veces, se
redacta sólo de manera "telegráfica", o en porcentajes fríos de frecuencias
de síntomas y signos? Pues... nada menos que la Clínica (con mayúsculas), en
especial la Semiología, que aparece como la Cenicienta, la pariente pobre en
medio de todo este oropel de tecnología que ha ido plagando nuestros
principales libros de consulta de... ¡Clínica! Estimamos que el impacto
negativo de este fenómeno para las actuales y las futuras generaciones de
médicos no se hará esperar.
Muchos de los clínicos que se formaron hace algu-nos años ya, continúan
suspirando y añorando los libros que en épocas anteriores reflejaban mucho
mejor la clínica de los enfermos, pero que se quedaron atrás en cuanto a su
actualiza-ción etiológica, diagnóstica y, sobre todo, terapéutica. Entre
estos textos se encuentran, en nuestro rico idioma español, las Lecciones
de Patología Médica de Jiménez Díaz 6 y el Tratado de Clínica y Patología
Médicas de Pedro Pons 7 e, incluso, las viejas ediciones de los textos
multiautora-les anglosajones clásicos ya referidos, de Cecil, Harrison,
Nelson y Sabinston.
La identificación de este problema debe conducir a una toma de posición.
¿Qué hacer? Hay que alertar esta situación, especialmente a estudiantes y a
médicos jóvenes. No debemos permitir que se borren las huellas de una
clínica, que es tan válida hoy, como ayer y lo será mañana. El método
clínico es el mismo, lo que debe es per-feccionarse y adaptarse a las nuevas
formas de ejercer la medici-na. Las descripciones de los cuadros clínicos
son tan importantes para los nuevos médicos, como lo fueron para sus
profesores en el pasado.8 La realización de la historia clínica es tan
básica y tan compleja actualmente, como lo ha sido siempre... 9 ¡Y esto se
obvia y se da por sabido!. ¿O se pretende que no es necesario para una buena
atención médica?
Entonces, debemos defender lo que es realmente esencial en la clínica: el
abordaje holístico de su objeto de estudio -el más complejo que existe, pues
es la persona en su dimensión más humana-, a través del método
científico -¡el método clínico!- en nuestra práctica diaria de diagnóstico,
pronóstico y tratamiento con sanos y enfermos. 9 Si nos dejamos deslumbrar
sólo por lo secundario, lo instrumental, lo auxiliar, los aparatos, lo
inanimado, que en definitiva todo ello es la tecnología, por muy sofisticada
o de punta que sea el ropaje que vista, nos habremos quedado sin ciencia y
sin humanis-mo. 10 Por tanto, no es que estemos en contra de la técnica, ni
mucho menos, sino que estamos convencidos que ésta debe estar subordinada al
servicio de la ciencia y el humanismo de la práctica clínica y ser su
complemento apropiado, en correspondencia con nuestros principios e
hipótesis.
En los años de crisis económica que vivimos, cuando precisamente el
desarrollo de nuevas tecnologías en los países del Primer Mundo -y aún en el
nuestro- parece ser un sello de nuestro tiem-po, los que tenemos alguna
responsabilidad administrativa, asistencial o docente -aunque también todos
los que están imbuidos de los criterios antes expresados-, debemos "poner de
moda" y actua-lizar, más que nunca, el método clínico como base de nuestra
práctica profesional y enseñarlo con sabiduría, paciencia y amor, desde el
pregrado. 11 Sin esta base, no podremos comprender ni utilizar adecuadamente
ni las tecnologías disponibles en nuestros días, ni las nuevas que vendrán
que, por más complejas que sean, serán susceptibles de asimilarse a una
práctica profesional que se base en un pensa-miento científico, que es
decir, crítico y con raíces profunda-mente humanistas.
Jiménez Díaz nos alertaba, desde la década de los 50 del pasado siglo XX,
que esta es una tarea difícil, cuando afirmaba: "¿Cuál es la causa de la
creciente imperfección con que se maneja la exploración clínica por los
médicos? Es doble, en primer término, porque no se acierta a valorar lo
mucho que puede dar de sí en el camino del conocimiento de la enfermedad del
paciente; pero también por lo arduo de su aprendizaje" 12
De otra manera, puede ser que en el futuro -y quizás en el pre-sente- nos
encontremos con médicos que, en lugar de evaluar pacientes integralmente,
traten imágenes radiográficas, ingresen electrocardiogramas patológicos,
operen hemogramas o aconsejen conductas por el resultado de un monoclonal o
de un ensayo clínico aleatorizado. A las consecuencias negativas en el orden
de la satisfacción por la atención recibida por parte de los pacientes y sus
familiares, se unen los gastos por el uso ina-propiado de la tecnología, lo
que constituye una sobrecarga innecesaria sobre los servicios de salud, ya
de por sí afectados por la grave crisis económica que sufrimos. 13 En otras
palabras, la pregunta de hoy no debe ser si la medicina debe ser científica,
sino ¿cómo debe ser científica la medicina? 14
Por tanto, que sean bienvenidos los nuevos libros de texto de medicina
clínica. Nosotros los estamos esperando también. Personalmente pienso que
ellos no son dinosaurios y que los necesitamos.1 Sin embargo, cuando leamos
estos textos para mejorar nuestros conoci-mientos y práctica, debemos poner
cada cosa en su lugar: el método clínico primero y la tecnología después.
Indiscutiblemente será mejor para los pacientes, sus familiares, los
médicos, los estudiantes y la sociedad en general.
REFERENCIAS.
1. Wheatherall DJ, Ledingham JGG, Warrell DA. On dinosaurs and medical
textbooks. Lancet 1995; 346:4-5.
2. Bennett JC y Plum F. Tratado de Medicina Interna de Cecil, 20a ed.,
Vols. 1 y 2, New York: Mc Graw-Hill, 1997.
3. Fauci AS, Braunwlad E, Isselbacher KJ, Wilson JD, Martin JB, Kasper DL,
et al. Principios de Medicia Interna de Harrison. 14a ed., Vols. 1 y 2, New
York: Mc Graw-Hill, 1998.
4. Behrman RE. Tratado de Pediatría de Nelson. 15a ed., Vols. 1 y 2, New
York: Mc Graw-Hill, 1997.
5. Sabinston DC. Tratado de Patología Quirúrgica. 15ª ed., Vols. 1 y 2, New
York: Mc Graw-Hill, 1999.
6. Jiménez Díaz C. Lecciones de Patología Médica. 5a ed., Tomos I-VI.
Madrid: Ed. Científico Médica, 1950.
7. Pedro Pons A. Tratado de Patología y Clínica Médicas, 3a ed., Tomos
I-VI. Barcelona: Salvat, 1963.
8. Ilizástigui F. El método clínico; muerte y resurrección. Rev Cubana Educ
Med Super 2000; 14 (2): 109-27

9. Espinosa A. Medicina Interna: ¿Qué fuiste, qué eres, qué serás? Rev
Cubana Med 1999; 38 (1): 79-90.

10. Lolas F. Los progresos de la medicina. En su: Más allá del cuerpo.
Santiago de Chile: Ed. Andrés Bello, 1997: 49-52.
11. Rodríguez L. La práctica clínica actual y el legado humanitario
hipocrático. ¿Dónde fallamos? . Bol Ateneo "Juan César García" 1996; 4
(1-2): 104-112.
12. Jiménez Díaz C. Los métodos de exploración clínica y su valoración.
Madrid: Ed. Paz Montalvo, 1954:11.
13. Espinosa AD. La unicidad en la diversidad. Factores en cuestión. Bol
Ateneo "Juan César García" 1996; 4 (1-2): 93-103.
14. Lolas F. Bioética y Antropología Médica. Santiago de Chile:
Mediterráneo, 2000: 159.

spanglish Guidos

El determinismo de los "Jalvadoreños" vuelve una comedia triunfalista dos fenómenos de alcance internacional. El primero es la americanización: salvadoreñizan su americanización y americanizan su salvadoreñizacion .

El segundo es la globalización, presente por vía de las finanzas, las industrias culturales, el internet, el 11 de septiembre y, sobre todo, la invasión de Iraq.

La americanización y la globalización no son lo mismo. La Globalización significa, la superación del nacionalismo sin abandono de la conciencia nacional . La americanizacion se caracteriza por identificar a fondo lo norteamericano y lo contemporáneo, y por definir la internacionalización de acuerdo con el confort, el comercio, los estilos de vida y las industrias culturales.

Si desde 1922 importamos el 10 de Mayo, día de las Madres, ahora es una fecha de arraigo absoluto, otras celebraciones también se van imponiendo: por ejemplo, el 14 de febrero, Día de la Amistad y el Amor, la ceremonia de entrega del Óscar. Cerca del 90 por ciento de los films distribuidos en El Salvador son norteamericanos, como también la mayoría de los best sellers, y una parte impresionante de la moda en el vestir, de la industria del rock, del culto por el esoterismo, de la literatura de autoayuda (de El vendedor más grande del mundo a ¿Quién se ha llevado mi queso?). Eso, para no hablar de géneros literarios y cinematográficos, de estilos narrativos, de entusiasmos académicos, de comportamientos "juveniles" que quisieron serlo, de técnicas de manejo corporativo, y del uso creciente del espánglish.

dinamismos Guidos

Si el mal, secreto de nuestro dinamismo, desapareciera de nuestra vida, nos tocaría vegetar en la perfección monótona del bien, el cual, a juzgar por el Génesis, exasperaba incluso al "mismito" Ser Supremo.

El combate entre los principios positivos y negativos se libra en todos los niveles de la existencia, incluida la eternidad. Sin buscarlo, sin quererlo todos nos hallamos inmersos en la aventura de la Creación y a pesar de que Dios sea el responsable de la idea y de la iniciativa, no podríamos reprochárselo, dado el gran prestigio de que goza ante nosotros, prestigio de primer culpable.

Haciéndonos cómplices suyos, Dios nos ha asociado a este inmenso movimiento de solidaridad en el mal que sostiene y consolida esta enorme, enorme...... ................... confusión universal.

Los dueños del restaurantes acá en San Miguelcity, están convencidos de que sus parroquianos no están a gusto si no libran una batalla cuerpo a cuerpo con la hidra horrorosa del Perreo o la melaza de la cantante Tetasfrescas que aúlla su amor frustrado. ¿Nunca se les ha ocurrido, so imbéciles, que el parroquiano no está ahí para escuchar a Tetasfrescas, sino para charlar con sus amigos y comerse un coctel de conchas en paz?
No hay nada que hacer. Cada salvadoreño es un ser que ignora leyes y reglamentos. Los gobiernos no tienen el menor interés y se han resignado a que donde dice NO se ponga una errata que se corrige con un NO le hace. Quizás deberíamos organizar un frente clandestino que tenga como objeto la defensa del silencio. Lo llamaríamos Frente Popular Calladito (FPC) que asesinaría todas las bocinas públicas, atraparía motociclistas y los metería a un cuarto subterráneo donde escucharían sus escapes un par de días seguidos; secuestraría santitos hasta que el cura prometa deshacerse de sus reservas de pólvora; les castraría los mofles a los microbuses, aplastaría las trompetas de los mariachis, destruiría in situ esos autos a los que a media noche les da por quejarse de su soledad; derribaría los helicópteros noctámbulos que vuelan raso sobre las pobres gentes; llevaría a juicio sumario y luego al paredón a los vecinos que deciden que su palabra es la ley en altas horas de la noche.

Quisiera E. Guidos

Quisiera
Quisiera que mi experiencia fuese ilimitada, que no terminara nunca, tener una inmensa sensibilidad, una especie de enorme telaraña de finísimos hilos sedosos suspendida en la cámara de mi conciencia, que fuera capaz de apresar en su tejido todas las partículas llevadas por el aire en la atmósfera misma de la mente; quisiera tener una mente imaginativa, para incorporar las más mínimas sugerencias de la vida, y convertir en revelaciones hasta las pulsaciones mismas del aire. Como, como lo quisiera.

No escribiria nada
Si me encontrara deshecho por la desgracia, destruido, impotente, en la última miseria física o mental, o las dos juntas, aislado y condenado en la alta montaña, hundido en el lodo, tras una caída de cientos de metros rebotando en el filo de rocas, con las dos piernas arrancadas, o las costillas aplastadas y rotas y todas sus puntas perforándome la pleura de mis pulmones; o en el fondo de una zanja o un callejón, después de un tiroteo, desangrándome en un siniestro amanecer que para mí será el último; o en el pabellón para desahuciados en un hospital de un recóndito pueblo , perdiendo hora a hora mis últimas funciones en medio de atroces dolores; o abandonado a los avatares de la mendicidad y el alcoholismo en la calle; o con la gangrena subiéndome por una pierna; o en el proceso espantoso de un espasmo de la glotis; o directamente loco, haciendo mis necesidades dentro de la camisa de fuerza, imbécil, oprobioso, perdido... lo más probable sería que, aun teniendo un lapicero y un cuaderno a mano, no escribiera. Nada, ni una línea, ni una palabra. No escribiría, definitivamente nada, NADA. Pero no por no poder hacerlo, no por las circunstancias, sino por el mismo motivo por el que no escribo ahora: porque no tengo ganas, porque estoy cansado, aburrido, harto; porque no veo de qué podría servir.



Dr.Ernesto Guidos

Semilla y Hombre tranquilo Dr.Guidos

Semilla

No hay semilla, por diminuta que sea, Alejandro, que, una vez depositada en
el alma del nuestros hijos , pueda perecer: allí permanecerá hasta el fin, y
brillará como un punto luminoso, como un recuerdo sublime, entre las
tinieblas y entre la bajeza de este mundo.

Hombre tranquilo

Soy un hombre tranquilo, mi naturaleza es la más pacífica del mundo. Todo lo
que pido es una casita sencilla, una cama decente, buena comida, algunas
flores frente a mi ventana y unos cuantos pollos en el patio, árboles junto
a la puerta.

Si el buen Dios quiere hacerme completamente feliz, podría hacerme gozar del
espectáculo de unos seis o siete de mis enemigos colgados de esos árboles.
Yo seria capaz de perdonarles todos los agravios que me hicieron, puesto
que debemos perdonar a nuestros enemigos. Pero despues que los hayan
ahorcado.

Dr.Ernesto Guidos

Opiniones de Guidos

El caballero mofle entona en la mañana el Himno de la algarabía y supone que la tecnología antirruido de los fabricantes de motores es un error que se corrige con un minucioso trasplante de escapes que convierte su ruidito en un sabroso RUIDOTE. Arreglado el desperfecto, el caballero mofle se convierte en un desbocado mamut de hojalata dispuesto a rebanar tímpanos. El rugido cumple varias funciones: intimida a sus víctimas (los ciudadanos en general), marca su territorio con orina sonora cuando disputa el derecho a pasarse el alto, disfruta que su ruidote emule la gárgara que hace el Gotzila cuando devora a los ciudadanos muertos en combate. Por último, está convencido de que el rugido de su microbús posee virtudes afrodisiacas: en el cerebelo, las damas asocian su barritar con los encantos viriles del mamut macho dominante y la promesa de un fructífero encuentro amoroso.

Acá hablamos de la “santa muerte” , pero al canonizar a la muerte se rebasa el margen, tan elástico, de la risa. ¿Cómo puede ser "santo" un fenómeno? Es como creer en la santa embolia , santo infarto o el santo tsunami. Su signo, claro, es una calavera tridimensional, vestida de monja lujosa y armada de una guadaña, olla podrida de sincretismos de barriada. Un gesto lamentable del el ingenio popular salvadoreño, veo no sólo una trabada psique propensa a la necrofilia, sino el resultado de haber repetido esa tontería de que el salvadoreño juega con la muerte. La calavera , en todas partes sirve para identificar substancias venenosas o cables de alta tensión, pero aquí es la encargada de proteger a los niños.

Un buen motivo para desconfiar de las enseñanzas espirituales que X o Y quieren transmitirnos, es justamente esa intención pedagógica que los mueve. ¿Por qué motivo, una sabiduría tendría que ser objeto de una enseñanza? Se supone, claro se supone , que de saber a enseñar el pasaje es natural, gravitatorio, pero resulta que es todo lo contrario. Si lo que pretenden esos gurús es acrecentar su clientela, o no sentirse tan solos, o brillar, entonces son.......... falsos gurús, perfectos fraudes. Y eso es hacerle el juego a los charlatanes. La explicación más bien está en la doctrina misma: sea cual sea, la doctrina que se enseña es la que se realiza sólo cuando todos la han comprendido, cuando se hace mundo y se establece el Reino del Saber y el Amor, y sólo entonces puede haber un mínimo de amor y de saber. Claro que eso no va a pasar nunca; ni el utopista más descabellado puede pretenderlo en serio...

El trabajo en equipo: mi amigo Alfredo Espinosa

El trabajo en equipo: el caso de mi amigo Alfredo Espinosa- Cuba

Publico lo aparecido en ProCOR

[ProCOR's "Case for Prevention" profiles community-based interventions and
other
prevention initiatives around the globe to address cardiovascular risk
factors.
These case studies summarize local and national examples of cost-effective,
successful strategies promoting heart health. "Case for Prevention" is part
of
ProCOR's promotion of World Hypertension Day (Sunday, May 14) in
collaboration
with the World Hypertension League (http://www.mco.edu/org/whl/whd.html)].
Members of the ProCOR network are encouraged to share their CVD prevention
activities-email your summary to procor@healthnet.org.]

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Case for Prevention: Early detection of hypertension in Cuba

The celebration of the World Hypertension Day is a valuable contribution to
global health and an opportunity to share our experiences and affirm our
commitment to hypertension prevention and control worldwide.

Pedro Ordúñez-García, MD, Alfredo Espinosa-Brito, MD, PhD, Richard Cooper,
MD,
Community-Based Hypertension Prevention and Control: Lessons learned from
CARMEN
initiative in Cienfuegos, Cuba

As is the case with many developing countries, Cardiovascular Diseases (CVD)
are
the leading cause of death in Cuba. Since the 1970s, mortality from CVD has
shown a decreasing trend, which has intensified in the last 7 to 10 years.
The
age-adjusted mortality in 2003 was 41% lower than the comparable rate
recorded
in 1970. The reduction in mortality from coronary heart disease, which
account
for nearly 74% of all heart diseases deaths, drove the overall decline in
cardiovascular mortality. In contrast, it was not until the year 2000 that
stroke, the second cause of CVD mortality, started showing a significant
decline. (1) Data from Cuba are highly accurate since registration has been
consistently high over this 30 year period and deaths attributed to ill-
defined
causes have remained very low (0.7%). All deaths are certified by a
physician.

Given the high level of education of the Cubans, the universal access to
health
care and a large public health infrastructure, Cuba presents an ideal
setting in
which to study the potential success of low-resource health systems in the
treatment and control of hypertension. Taking into account this singular
situation a demonstration site in the city of Cienfuegos was developed for
CARMEN, the PanAmerican Health Organization (PAHO) intervention program for
non-communicable diseases. (2) In a previous survey (1991-92) from the same
city
as baseline of Global Project of Cienfuegos, hypertension occurred at a high
prevalence, at least by comparative standards in the Caribbean, although
pharmacologic control was quite effective. (3)

To provide current information about prevalence, risk factor status and
treatment and control of hypertension a population-based sample of 1667
persons
ages 15-74 was recruited in Cienfuegos during 2001-02. Hypertension was
defined
as a systolic blood pressure (SBP) >= 140, a diastolic blood pressure (DBP)
>=
90, or current treatment with antihypertensive agents. Interviewers
classified
29% of participants as "black" or "mulatto" and 71% as "white". Educational
attainment was stratified at median number of school years. "Control in the
population" was defined as the percent of all hypertensives, irrespective of
treatment status, with SBP < 140 and DBP < 90. "Control in treated
patients"
was defined as the number of treated patients achieving the same goal
divided by
the number of patients on treatment. Body mass index (BMI) was calculated
as
weight/height2, in kg/m. Ninety five % confidence intervals (CI) taking
into
account the sampling design were calculated for prevalences. (4-5)

The prevalence of hypertension, weighted to the age structure of the sampled
population, was 20%. Men had significantly higher mean BP's than women and a
5%
greater prevalence of hypertension. Non-white women had higher blood
pressures
than white women (3.0/1.7, SBP/DBP) and a higher prevalence of hypertension
(24%
[95% CI = 20-28] vs. 15% [95% CI = 12-18]). Among men no differences in
blood
pressure were observed by ethnicity. No variation was observed for body
mass
index or self-reported health behaviors by ethnicity or education. High
levels
of medical attention were apparent since virtually all participants reported
having had their BP measured by a medical professional in the last 2 years.
Awareness of hypertension was high in this population and 61% of individuals
with elevated BP at the survey exam were currently receiving drug treatment.
Among all hypertensives in the population, including those previously
undiagnosed and those not currently taking medications, 40% had BP < 140/90
(95%
CI = 33-47). Among the treated patients, 65% had a SBP/DBP < 140/90.

As found in other populations, women were more likely to be aware of their
condition and to be taking medications than were men. The drugs being used
were
diuretics (37%), beta blockers (22%), calcium antagonists (14%), ACE
inhibitors
(12%), and others (15%). Availability of medications was not a significant
obstacle; 82% of participants reported little or no difficulty in finding
the
prescribed anti-hypertensive medication in the pharmacy and 91% had little
or no
difficulty buying them. (4-5)

What are the factors that could explain the success of this programme in
Cuba?
First, it is necessary to look at the quality of the data. Cienfuegos has
been
achieving a remarkable experience on this type of studies. Its first survey
was
conducted in 1991 and during more than a decade their investigators has been
created and improved well-designed surveillance tools. (6) For example, the
survey protocol used during the more recent study incorporated a
questionnaire
developed in the PAHO project that was previously recommended as standard
for
the Region of Americas, the participation rate in the clinical exam was
77.9%,
the BP measurement protocol included an extensive training with audio tapes
and
competence testing using the double-headed stethoscope, BP was measured 3
times
at the same sitting using a mercury manometer and the analyses were based on
the
mean of the last 2 readings. No terminal digit was assigned > 25% of the
values
suggesting excellent measurement technique. Height and weight were measured
in
light street clothing and an extensive questionnaire was administered by
professional interviewers. BP was measured by certified nurses and
medication
use was verified by the physician who examined the pill bottle. (4-5)
Second, health care is playing an important role.

Cuba is a country of 11,230,100 inhabitants and has a well-extended health
care
system based on a family health model. The system relies on 32,291 family
physicians who work alongside nurses in neighbourhood offices. This
exceptional
opportunity has been used by a National Health System of Cuba to promote a
very
"aggressive" policy where early detection and pharmacology treatment of
hypertension has played a very important role. Cuba launched its second
national
program for hypertension in 1998 and it was considered a model to prevent
and
control other major non-communicable diseases. (7) That program was
essentially
based on the recommendation derived from the US VI Joint National Committee
Guidelines (JNC VI). (8) Over this same period Cuba has invested resources
and
time to promote and expand those guidelines on primary health care scenario
achieving high level of training of their medical community. Despite their
economical restrictions Cuba manufactures most of the important classes of
drugs
used in the treatment of hypertension and provides them at minimal cost to
the
patient. The high rates of awareness and treatment observed in Cuba, higher
than
those of many industrialized countries and plausible due to the large health
care infrastructure, suggests both that more borderline cases are being
treated
and that the quality of care has improved, leading to better control rates.
This
latter possibility is supported by the fact that over this period
hypertension
therapy became widely available and many restrictions observed in mostly
developing countries have been removed.

Third, lifestyle factors may be having an impact. Over this period Cuban's
media has adopted a very important role and its contribution was crucial to
extend the preventive message on the context of well educated population.
Obesity occurs less frequently in Cuba than in many other countries. The
mean
BMI among adults in the Cienfuegos survey was 25 (SD = 4), and the
prevalences
of obesity (>= 30) were 14% for women, 8% for men, and 11% in the total
population. For much of the Cuban population, physical activity is enforced
by
limitations in mass transportation with a dramatic increase in people who
used a
bicycle daily. Among respondents to the Cienfuegos survey, 93% reported
engaging in moderate activity several days of the week, and 30% reported
vigorous activity. Consumption of vegetables is still low, however, with
daily
intake being reported by on 5% of respondents in a recent survey, and weekly
by
47%. On the other hand, fruits were eaten at least daily by a third of the
population, and at least weekly by 50%. Recently studies suggest a relative
low
rate of alcohol intake. (1)

Conclusions:
The technical requirements to treat and control hypertension are minimal and
the
success of the Cuban health system provides an important demonstration of
what
can be achieved in low-resource settings. Effective anti-hypertensive
therapy is
a cornerstone of CVD control, however there is a need to balance medical
approaches with primary prevention. Further progress against hypertension
will
require equally effective strategies for primary prevention; in the Cuban
context this means primarily reductions in salt intake and increases in
fruits
and vegetables. Additionally, the continued high prevalence of smoking
indicates the urgent need for a more comprehensive approach to CVD risk
reduction. Given the relative equality of living conditions, universal
medical
coverage, high levels of primary care, and provision of basic drugs Cuba
offers
a unique opportunity to answer some of the questions about program
implementation and impact of various strategies that other developing
countries
also need to address.

References:

1. Cooper RS, Ordúñez P, Iraola-Ferrer M, Bernal JL, Espinosa A.
Cardiovascular
disease and associated risk factors in Cuba: Prospects for prevention and
control. Am J Public Health. (In press).
2. Diez-Roux A, Orduñez-García P, Peruga A, Robles, SC. Networking for the
surveillance of risk factors for NCD in Latin America and the Caribbean.
Division Of Disease Prevention And Control. Program On Non-Communicable
Diseases. Pan American Health Organization. World Health Organization.
PAHO/HCP/HCN/1999.08.
3. Ordunez-Garcia P, Espinosa-Brito AD, Cooper RS, Kaufman J, Nieto FJ.
Hypertension in Cuba: Evidence of a narrow black-white difference. J Human
Hypertension 1998;12:111-116
4. Ordunez P, Bernal JLM, Espinosa-Brito A, Silva LC, Cooper RS. Ethnicity,
education and blood pressure in Cuba, Am J Epidemiol (In press).
5. Ordunez P,Bernal JLM, Pedraza D, Silva LC, Espinosa-Brito A, Cooper RS.
Hypertension treatment and control in Cienfuegos, Cuba, Hypertension, in
review.

6. Ordunez P, Silva LC, Rodriguez MP, Robles S. Prevalence estimates for
hypertension in Latin America and the Caribbean: are they useful for
surveillance? Rev Panam Salud Publica/Pan Am J Public Health
2001;10:226-231.
7. MINSAP. Programa nacional de prevención, diagnóstico, evaluación y
control de
la hipertensión arterial. La Habana. MINSAP; 1998.
8. Sixth Report of the Joint National Committee on Prevention, Detection,
Evaluation and Treatment of High Blood Pressure, NIH, NHLBI, National High
Blood
Pressure Education Program, Bethesda, MD, 1997 (publication no. 98-4080)

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